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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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26 octubre 2014 7 26 /10 /octubre /2014 23:01

Ícono Geografía Educativa (Globo TerráqueoLos Estados de Espacio y la Geografía Única.  Artículo, 2012 (1/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

26 abr 12.

 

 

El tramo definitivo del camino de la Geografía a estatuirse en ciencia moderna, nos tocó darlo a nosotros en un largo lapso que ha ido de 1981 en que llegábamos independientemente a la conclusión de que el espacio terrestre constituía el objeto de estudio de la Geografía.

 

Si bien eso no fue un “descubrimiento” como tal, pues ello ya estaba en el pensamiento geográfico de todos los tiempos y en esa forma conclusiva ya antes Alfred Hettner (1927) lo había establecido, aun cuando con alguna inconsistencia lógica o insuficiencia en la exposición dl contenido y extensión real del concepto; cierto es también, que ello era tan nuevo como un planteamiento teórico bien olvidado, y algo que logramos hacer, primero, independientemente; y segundo, con el real aporte de la aplicación de la dialéctica materialista, que dio oro ángulo interpretativo.

 

Ocupados toda la década de los ochenta en demostrar que lo que la geografía estudiaba no eran los fenómenos, sino el espacio (lo que ello fuera), cometimos la omisión de no definirlo (en última instancia aún no era ese el propósito).  Esa no fue una tesis aceptada en la práctica sino hasta fines de 1989 en el Foro Académico del Instituto de Geografía, UNAM.

 

A partir de ahí, si por una parte ya se nos había “proscrito” desde 1985 (es decir, se nos aplicó la “muerte geográfica”, y hoy hablamos desde ultratumba), por otra parte, la institucionalidad, tras ese Foro Académico, debió abordar decididamente la investigación sobre ese objeto de estudio desde su realidad y naturaleza.  Si así lo hizo y dados los resultados esos trabajos se convirtieron en ocultamiento de documentos conventuales, malo; pero menos malo que si lo que se hizo, fue nada.

 

Que en los años setenta, y en cierto modo aún en los ochenta, los estudios de la geografía aún seguían produciendo por su contenido una geografía decimonónica, ello era perfectamente entendible: no había una teoría superior, o, por lo menos, aún no era la suficientemente firme.  Pero luego de 1989, la firmeza de esa teoría superior ya era tal, que tuvo que ser reconocida institucionalmente al fin (y ese proceso, para quien sabe de historia de la ciencia, es perfectamente entendible); pero desde ese momento, toda geografía de contenido decimonónico era ya absolutamente condenable, era ya una posición retrógrada.

 

Hasta allí, nosotros íbamos, por lo menos, diez años adelante en el conocimiento geográfico.  Pero con la crisis económico-social de 1994-1995, todo se detuvo; y por quince años nos vimos forzados a salir de la escena del hacer geográfico.  Esa fue la oportunidad para que plagiarios de ideas y usurpadores de teorías sin mérito propio, piratas con patente de “oficialidad” institucional que embusteramente hicieron pasar raras fuentes documentales por el contenido de la nuestra, se hicieron de nuestras ideas y las presentaron, primero, en forma mecánica, ajenas a la dialéctica materialista propia en que fueron expuestas; y segundo, en forma retorcida de modo tal que, “estudiar el espacio”, resultaba estudiar nuevamente los fenómenos y sus relaciones repitiéndose así el contenido geográfico que venía desde el siglo XIX.  El concepto de “espacio” se convirtió, en esa intelligenticia, en no más que un “discurso” intelectualoide, en un sinónimo baladí para referir lo que como estudiosos de la geografía, sería “lo nuestro”.

 

En 2009 volvimos al proscenio, y, nuevamente, en tres años, tuvimos que recuperar aquellos tres lustros perdidos.  Y, en consecuencia, luego de aquel primer paso encaminado a la Geografía en el rigor de la ciencia moderna con un fundamento de su teoría del conocimiento lógicamente consistente, dado desde 1981, dimos, por fin, treinta años después, en el 2010, el segundo paso: expusimos la definición de “espacio geográfico”; eso es: “la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta”.  Lo que el geógrafo estudia es eso, las relaciones internas y externas de la condición tridimensional, y más aún, tetradimensional incluyendo al tiempo; y así, no de nada metafísico subjetivo, sino de los estados generales continuos y discretos del espacio terrestre.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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