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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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19 julio 2010 1 19 /07 /julio /2010 08:01

 Los Métodos de la Teoría del Conocimiento

en Geografía.  Curso,

Universidad de Guadalajara, 1985 (1).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico-over.blog.es/;

México, 19 jul 10.

 

 

Comentario Preliminar.

 

Habíamos olvidado las objeciones del Dr. Ángel Bassols Batalla a nuestra ponencia en el IX Congreso Nacional de Geografía, en que ya afirmábamos la tesis de que la Geografía era una ciencia del espacio, y no de la relación entre los fenómenos; pero afortunadamente las recogimos en laIntroducción de este documento de 1985 (apenas dos años después), en el sentido de que nuestra ponencia: <<carecía de un conocimiento de filosofía y del método científico>>.

 

Una apreciación absolutamente subjetiva ya en ese momento; pero aún hubiese habido bases para afirmarlo –y a lo que no tendríamos ninguna objeción ni entonces ni ahora–, a treinta años de aquellos hechos históricos, la práctica histórico-social ha demostrado cuán faltos o no estuvimos de esos fundamentos.  El caso es que lo aceptamos entonces, como lo seguimos aceptando hoy…, y por ello es que, por lo menos nosotros, sí continuamos estudiando el problema.

 

Más aún, luego del Congreso en el cual presentamos como ponencia una síntesis de nuestra tesis de Licenciatura, sustentamos dicha tesis en Examen Profesional (24 de febrero de 1983); pero apenas seis meses después, la Unión de Geógrafos Progresistas de México (UGPM), presidida por el Dr. Bassols, publica su revista titulada Posición, y subtitulada, “revista de crítica y análisis espacial”.  Esto es, que en la práctica, y a muy corto plazo, la tesis que afirmábamos ya en síntesis en aquella ponencia, era verdadera y se aceptaba ampliamente, hasta por los que se opusieron en un principio, y si lo era así, ello lo fue simplemente porque estaba suficientemente fundada tanto en lo filosófico como en lo científico.  Evidentemente no aceptamos las objeciones del Dr. Bassols entonces, pero hoy no sólo no las aceptamos, sino lo que tenemos que decir, es que la práctica histórico-social de treinta años, ha demostrado que estábamos en lo correcto, y, por lo tanto, quien nos objetó, equivocado.

 

Pero en aquel entonces, preocupados por nuestra necesaria ignorancia, emprendimos esos estudios más a fondo de la filosofía y del método científico, plasmados en este documento y aplicados a la Geografía.

 

Este documento elaborado entre 1983 y 1985, lo habremos de transcribir tal cual, apenas corregidos los gazapos y con las siguientes únicas modificaciones que significan una actualización a 2010: 1) aún usábamos los conceptos de “escuela fenomenológico-historiográfica” y “escuela espacial-cartográfica”, que ahora sustituimos simplemente por “geografía fenomenista” y “geografía espacista” respectivamente; 2) igualmente, aún era insuficiente nuestro concepto de espacio, limitado al “espacio adyacente a la superficie terrestre”, lo cual también ahora suplimos por su noción esencial y general de todo el espacio determinado por el campo de gravedad de la Tierra; 3) teníamos entonces, una visión de la Geografía en el cuadro de la clasificación de las ciencias, que hoy hemos actualizado; y 4) cambiamos nuestra idea del papel de Bernardo Varenio (o Kekerman, al que al parecer plagió..., viejo vicio de los geógrafos); que en un principio creímos seguidor de los criterios de la subjetivista clasificación de las ciencias, paradójicamente, de Francis Bacon; para entenderlo más bien, como antecesor mismo del criterio objetivista después expuesto por Diderot; y en ese sentido, reconsiderándolo en función de la revaloración respecto a su concepto de la Geografía, que define como “ciencia mixta”.  Lo mixto significa “lo mezclado”, pero en los siglos del Renacimiento a la Ilustración (ss.XVI a XVIII), esa mezcla no se entendía como actualmente lo hacemos; es decir, como la combinación proporcional, por decirlo así, entre las ciencias; sino como la aplicación de los conocimientos de una ciencia, al conocimiento de un fenómeno o conjunto de fenómenos, en el campo de otras ciencias.  Así, Varenio definía a la Geografía como “Matemática Mixta”; es decir, como una matemática aplicada al conocimiento del espacio terrestre.

 

Tal trabajo constituyó, además, el material de un curso al que fuimos invitados, impartido en la Universidad de Guadalajara en ese año, y pretendía ser, a su vez, los apuntes de base para el proyecto de tesis de Doctorado.

 

Ahora que a un cuarto de siglo hemos revisado tal documento, nos ha llamado poderosamente la atención un breve párrafo de la misma Introducción, en el cual afirmamos ya a los fenómenos como lo cualitativo del espacio, y tal afirmación tiene hoy más profundidad que la que entonces necesariamente pudimos haber imaginado, y que ha dado lugar, ahora, luego de ese vacío prácticamente de absoluta oscuridad de mediados de los años noventa a mediados de la primera década del siglo XXI, a la elaboración de un breve ensayo, que tiene por significado el ser el siguiente paso hacia delante, con el que empieza –así lo queremos creer– la geografía científica del siglo XXI.

 

Como un último comentario, debemos anticipar algo fatídico acerca de este documento: eran tiempos en que aún no había computadoras personales, por comodidad, al final se hacía la lista de referencias, y de este documento, justo lo que nos faltó mecanografiar, fue un par de índices: de conceptos y de nombres, y..., la relación de las referencias; y peor aún, nos quedó los manuscritos parciales de aquellos índices..., pero ni eso de la lista de las fuentes consultadas.  Hasta donde nos sea posible, trataremos de ir reponiendo dichas referencias.

 

 

 

Los Métodos de la Teoría del Conocimiento

en Geografía, 1985.

 

Introducción.

 

I     La Importancia de la Filosofía y la Historia de la Ciencia, en la Solución de las

Contradicciones Teórico-Metodológicas de la Geografía.

1          La importancia de la historia de la filosofía y la historia de la filosofía

en la ciencia.

2          La importancia de la historia, y de la historia de la ciencia.

3          Las contradicciones teórico-metodológicas de la geografía contemporánea

y las premisas de su solución.

 

II     Ciencia, Teoría del Conocimiento y Método.

1        Ciencia.

2        Teoría del conocimiento.

3        Método científico.

 

III     Los Métodos de la Teoría del Conocimiento en la Historia de la Geografía.

1        La historia de la Geografía.

2        Los métodos de la teoría del conocimiento en la historia de la escuela

de la geografía fenomenista.

3        Los métodos de la teoría del conocimiento en la historia de la escuela de la

geografía espacista.

 

IV     Los Métodos de la teoría del Conocimiento en la Investigación Geográfica

 y en la Enseñanza de la Geografía Contemporáneas.

1        Las características de la investigación geográfica en nuestros días.

2        La aplicación de la dialéctica materialista en la investigación en geografía.

3        El materialismo dialéctico como método de la teoría del conocimiento

y fundamento de la enseñanza de la Geografía.

 

Bibliografía.

 

 

 

Introducción.

 

“Los Métodos de la Teoría del Conocimiento en Geografía”, es un ensayo que surgió motivado por dos razones: primera, por la necesidad de ahondar más en la lógica de una interpretación muy propia nuestra de la historia de la Geografía y en la esencia de su pensamiento científico después de lo expuesto en nuestra tesis de Licenciatura; y segunda, por la necesidad de atender a la crítica que ya el Dr. Ángel Bassols Batalla había hecho a nuestro planteamiento en el IX Congreso Nacional de Geografía, como algo que carecía de un simple conocimiento de la filosofía y del método científico.

 

Es decir, en general, este ensayo se debe a la necesidad de verificar nuestros planteamientos interpretativos de la teoría geográfica, y de comprobar los mismos bajo un estudio más a fondo de la filosofía y del método científico.  Finalmente, creemos que así ha ocurrido.

 

En este documento se encierra un planteamiento sobre la situación teórica de la Geografía, que ya desde fines de los años setenta se empezó a esbozar en autores como Yves Lacoste, Alan Reinaud, Nicolás Ortega, Horacio Capel; quienes, al igual que nosotros, volvieron la mirada a la historia y a las determinaciones del pensamiento filosófico sobre el saber geográfico.

 

Nosotros sentimos una preocupación semejante ya desde 1974, año en que optamos en el Bachillerato por los estudios de la profesión de geógrafo, que culminamos en 1979, sin finalmente haber tenido claro qué era la Geografía, cuál era su verdadera historia, dónde su método científico.

 

Entre 1979 y 1983, tomamos ya en serio la tarea de abocarnos a aportar algo al respecto, proponiéndonos simplemente hacer una “Historia de la Geografía”.

 

Dicho estudio historiográfico se hizo bajo el esquema de encontrar la corriente de geógrafos materialistas, por un lado, distinguibles teórico-metodológicamente de una corriente de geógrafos idealistas.  Los primeros resultados arrojados por este análisis, mostraron una interpretación radicalmente distinta de cualquier otra, sobre la teoría cognoscitiva de la geografía; aun cuando nuestro pensamiento geográfico todavía respondía, en el fondo, a lo establecido, y de hecho, lo que nos planteábamos, era la fundamentación científica de esa geografía, que luego habríamos de negar.

 

De ahí que nuestra idea de la geografía, era aún la de una ciencia de las relación naturaleza-sociedad.  No obstante la interpretación limitada y defectuosa que surgía de esa base, nos condujo a la crítica de la categoría de relación, como falsa categoría fundamental de la Geografía, tras cuyo desentrañamiento pudiera descubrirse toda la teoría geográfica.

 

Así surgió, finalmente, como último recurso, el concepto fundamental de espacio, como lo que hay de común en todo planteamiento de esta especialidad.

 

Frente a todas las contradicciones que surgían partiendo de cualquier otra categoría como fundamental, a partir de la categoría de espacio, todo el fundamento cognoscitivo de la geografía encontraba una lógica precisa.

 

Así se convirtió la geografía en nuestro pensamiento, de ciencia de relación, a ciencia del espacio; de ciencia de supuesta causalidad de los fenómenos, a ciencia de la causalidad de un atributo físico de la realidad: el espacio; de ciencia social o mixta, a ciencia natural físico-matemática.

 

Se distinguió a partir de ese momento ya no sólo entre geógrafos materialistas e idealistas, sino entre geógrafos de dos escuelas fundamentales del saber geográfico: entre la corriente que llamamos espacista, y la corriente fenomenista, que incluso en términos generales, se corresponden a los geógrafos con una visión materialista e idealista del mundo, respectivamente.

 

A grandes rasgos, estos estudios a nosotros nos pueden parecer suficientes, pero de ninguna forma puede decirse que estén acabados; ello sólo puede decirse respecto a un determinado nivel de conocimientos.  En realidad hacen falta profundos estudios historiográficos, detallistas tanto de un momento dado de la historia, como de un autor dado y su obra.  Lo habido al respecto en realidad sólo responde a una visión unilateral de la historia, a una sucesión anecdótica y meramente cronológica de los autores  de la geografía.  Y ello es, creemos, porque a su vez falta un esquema interpretativo general, que es lo que mínimamente pudimos haber aportado ya desde nuestra tesis de Licenciatura, y que a su vez nos distingue de los planteamientos de Lacoste, Reynaud, Ortega, Capel; quienes, así nos parece, aun están inmersos en el viejo esquema.

 

A diferencia de estos últimos, de quienes no conocimos su obra sino hasta mucho tiempo después que fue traducida y exportada a México (1985), nosotros no disponemos incluso aún en nuestro país, de buena parte de los libros originales, de las fuentes primarias para la historia de la Geografía; hemos tenido que reconstruir el pensamiento geográfico del pasado, en su mayoría, de textos recogidos por otros autores, de citas sueltas, en fin, de fuentes de segundo y tercer orden, lo que evidencia lo inacabado de estos planteamientos, a los que tendremos que volver reiterativamente apenas dispongamos de las obras fundamentales, desde la de Ptolomeo a la de Hettner (est última incluso al parecer no traducida ni siquiera al inglés, y difícil de hallar en su propia edición en alemán).

 

Así, “Los Métodos de la Teoría del Conocimiento en Geografía”, constituye una continuación de nuestra tesis de Licenciatura en el terreno de la filosofía e historia del pensamiento geográfico, en la cual “descubrimos” el verdadero objeto de estudio de la Geografía.

 

De este modo, este trabajo representa una continuidad de la definición del objeto de estudio de la Geografía a la definición del método de la misma.

 

Quizá su principal falla, sea su principal virtud: el ser repetitivo, redundante, reiterativo, pero que procura no dejar supuestos y lugar a falsas interpretaciones.

 

En el capitulo primero: “La Importancia de la Filosofía y la Historia de la Ciencia en las Contradicciones Teórico-Metodológicas de la Geografía”, se discute la fundamentalidad de los estudios de filosofía e historia de la ciencia por parte del geógrafo, para resolver aquello que nadie más que él tiene la responsabilidad y posibilidad de resolver: las contradicciones gnoseológicas de la Geografía.

 

Se trata de demostrar, pues, que tanto la filosofía como la historia de la ciencia constituyen parte importante del método científico.

 

El propósito de empezar este ensayo con la discusión un tanto abstracta de estos aspectos, es con el fin de plasmar ante la mirada de un geógrafo, la naturaleza de aquello de lo que hasta ahora, de manera general, ha prescindido.

 

La pretensión es que el lector (dirigiéndonos principalmente al geógrafo), evalúe su quehacer profesional considerando el uso o no de estos elementos que forman parte, de algún modo, del método científico.

 

Así, el capítulo segundo: “Ciencia, Teoría del Conocimiento y Método”, trata de plantear en su crudeza, qué es realmente la ciencia, que papel juega en ella la teoría del conocimiento y cómo se define así el método científico.  El afán enfila a que el geógrafo se cuestione acerca de si su disciplina de conocimientos responde a las determinaciones del concepto de ciencia; de hasta que punto se ha tenido o no conciencia de la fundamentalidad de una definición gnoseológica en el quehacer científico; y finalmente, si en realidad la geografía actual responde al empleo del método rigurosamente científico, tal como hoy en día se define.

 

En este capítulo se vierten los argumentos para ubicar a la geografía en el cuadro de la clasificación de las ciencias, definiéndola como ciencia natural; no porque se aboque al estudio de los fenómenos naturales, subordinando, o peor aún, excluyendo a los sociales; sino porque su objeto de estudio : el espacio, es un atributo físico de la realidad, a comprender mediante el recurso matemático y la cualificación de lo natural y lo social.

 



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