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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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19 julio 2010 1 19 /07 /julio /2010 08:21

Los Métodos

de la Teoría del Conocimiento en Geografía.

  Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (21).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over.blog.es/;

México, 04 oct 10.

 

 

Entre los siglos VI-VII las formas del pensamiento geográfico van de salida del oscurantismo más profundo.  Una de sus tendencias está representada por Cosmas Indicopléustes (s.VI), geógrafo egipcio cuyo nombre deriva del ser viajero por el Océano Índico, y conocedor de ello, continúa la temática de la descripción de los países y hombres del mundo, del hecho histórico en el lugar en que acontece, aun cuando para este geógrafo del medievo, el hecho histórico más importante fuese la vida de Adán y Eva, y el Paraíso como el lugar en que ello aconteció; y Anani Shirakatsi (s.VII), geógrafo armenio que rescata los trabajos cartográficos en el sentido helénico.

 

Con ellos se llena un quinto período muy especial; al que sigue un sexto período  entre los siglos VII-XI, en donde los trabajos cartográficos de Beda (ss.VII-VIII), CHia Tang (¿?), Jafar de Jiva (s.IX), Istajri (950), Al Juarismi (s.IX), y Zarkala (1000), rompen con la distorsión románica y la imagen teológica de la realidad geográfica, y se compaginan con los estudios fenomenistas e historiográficos de los países o regiones del mundo, de Al Kendi (800-879), meteorólogo y médico; Al Farabi (870-950), naturalista; Al Sirafi (s.IX-X), que describe las costas del Índico; Jacubi (s.X), sobre los países y mapas; Ibn Jurdadbhi (s.X), sobre el comercio en Europa; y Al Biruni (973-1048), que parece responder, junto con Jacubi, a las preocupaciones de la geografía originada con Hecateo.  Es por ello que significa el movimiento opuesto al período romano en la ciencia, y que, a diferencia de aquel que la encaminó al oscurantismo, en este otro período se sacó a la ciencia del mismo, y comenzó la preparación del advenimiento renacentista.

 

El sexto período histórico es una matización del anterior, distinguible básicamente por el retorno del hacer científico a Europa gracias a Idrisi (1100-1164), cuya obra geográfica de tipo cartográfica fue auspiciada por el rey Roger II de Sicilia.

 

Otra característica es que la forma de pensamiento geográfico que retorna a Europa, es precisamente en los trabajos cartográficos, por ejemplo, en Mateo Paris (1200-1259); Ibn Said (s.XIII), geógrafo andaluz, continuador  Idrisi; Herford (1280), y Ebsdorf (1280); Cariñaño (1300), Vesconte (1311-1357); Dulcert (1339); y los Jafuda, padre e hijo ( 1375).

 

En tanto entre los árabes se continuó la geografía sobre el hecho histórico, sobre los fenómenos en el lugar en que acontecen, en los países o regiones, como la obra del comercio de Jurdadbih, o las descripciones de Al Sirafi, etc; pero ahora en naturalistas tan notables como Ibn Rochd (1126-1198), e Ibn Jaldún (1332-1406), quien escribe una “geografía histórica” (una Historia Universal con consideraciones geográficas), que en sentido amplio es en realidad una geografía social, en donde explica el auge y caída del Imperio del Islam, analizando la ciudad en la economía regional.  Todo ello, hasta llegar de hecho al advenimiento renacentista en geografía.

 

El Renacimiento en Geografía significa ya un séptimo período histórico, en las formas de evolución del pensamiento geográfico.  Es, como todas las manifestaciones del hacer científico dadas más tarde, sumamente fértil y creativo.  Este período histórico comprende dos grandes etapas: la primera, de Toscanelli (1397-1482), pasando por Vespucio (1457-1512), hasta Martin Behaim (1492); es decir, prácticamente todo el siglo XV; y la segunda, de Juan de la Cosa (1500), a Mercator (1512-1594), de hecho todo el siglo XVI; dividiéndolas el hecho crucial de la revolución defincitiva en el pensamiento científico general iniciada con Copérnico (1473-1543), y que se propaga hasta el siglo XVII.

 

Las formas del pensamiento geográfico de corte herodotiano y hecateano, si existen (hacen falta documentación y estudios), no son realmente significativos, o por lo menos están absolutamente subordinados al pensamiento geográfico de corte anaximándrico, eratosténico y ptoloméico.

 

Después de Toscanelli, entran en escena todos los llamados “cartógrafos” y “cosmógrafos” de los siglos XV-XVI, y sus estudios relativos al espacio geográfico (más que al fenómeno o hecho histórico).

 

Un octavo período histórico, está determinado por cinco premisas fundamentales en el desarrollo del pensamiento geográfico: 1) por la especialización de las ciencias, 2) por la revolución newtoniana al aristotelismo, 3) por la obra de Vernardo Varenio (122-1650), 4) por el humanismo renacentista y el enciclopedismo, y 5) por el colonialismo y las necesidades de la “administración” de las riquezas de los territorios conquistados.

 

La forma de pensamiento geográfico que se origina con Anaximadro, pasa por Eratóstenes y Ptolomeo, atraviesa por Shirakatsi e Idrisi, para culminar hasta aquí con Toscanelli y Mercator, teniendo su continuidad en autores como Senellius (1610), Sanson (1600-1667), Picard (1620-1682), Nicolosi (1660), La Hire 81668-1699), Cassini (1680), y Delisle (1675-1726); esto es, matemáticos, geómetras y geodesias.

 

Por su parte, la geografía que se origina con Herodoto, que pasa por Demetrio de Falera y Estrabón, que se sucede con Cosmas Indicopleustes e Ibn Rochd, para llegar a Ibn Jaldún y Bernardo Varenio, tiene su continuidad en la obra de éste último[*] de manera sistematizada en el estudio de las propiedades (o “afecciones”, como él mismo les llamaba), de los fenómenos naturales y de los fenómenos sociales.

 

La geografía que parece dibujarse en el pensamiento de Hecateo y Posidonio en la Antigüedad, y de Jacubi y Al Biruni en la Edad Media, no tiene representantes visibles durante el Renacimiento.

 

Esto es, de acuerdo a las premisas consignadas, la primera forma de pensamiento geográfico enumerada (la espacista), se enfrenta a la especialización del conocimiento geodésico, al derrumbamiento del concepto aristotélico del espacio, a la trascendencia de la obra de Varenio que sistematiza el conocimiento geográfico sobre el fenómeno o hecho histórico en el lugar en que acontece, al humanismo renacentista que vuelve la vista al hecho histórico o social, al enciclopedismo que encuentra su lógica en la obra de Varenio, y a la necesidad de la política del colonialismo para reconocer los recursos de las tierras conquistadas, obligando al estudio de los fenómenos naturales y sociales.

 

La segunda forma de pensamiento geográfico, antes que topar con esas premisas que significan contradicciones insalvables para la geografía espacista, encuentra en ellas el fundamento lógico de su expresión fenomenista.

 

El tercer tipo de geografía, que como hemos dicho, está ausente en este período, lo que se hace evidente por lo diáfano de la expresión de las otras dos, quedó ahora absorbida totalmente por la geografía de corte heredótica, valeriana, y plínica.

 

Así se pasa al noveno período histórico del pensamiento geográfico.  Se inicia del lado espacista con D’Anville (1697-1782); y del lado fenomenista, con Humboldt (1769-1859), y Ritter (17-1859).

 

No obstante lo central de los trabajos de D’Anville y su intento de retomar el camino a través de sus estudios de Historia de la Geografía, ésta forma de pensamiento geográfico no prospera, tendrá que esperar casi un siglo para volver a otro intento.  En cambio, la autoriadad de los trabajos de Kant (1724-1804), Humboldt, y Ritter, impulsan el pensamiento geográfico por el camino de los hechos o fenómenos naturales o sociales y sus relaciones en el lugar en que acontecen.

 

Con Kant, su concepción filosófica particular será una premisa más en el fundamento de esta geografía, aspecto que analizaremos en el apartado siguiente.

 

Este noveno período[a] que se inicia con el siglo XVIII, llega hasta fines del siglo XIX, con los trabajos de Relús (1830-1905), Ratzel (1844-1904), De la Blache (1845-1918), y William M. Davis (1850-1934).

 

El último cuarto del siglo XIX, ve nuevamente a esta forma de pensamiento geográfico fenomenista entrar en crisis.  Los primeros Congresos Internacionales de esta disciplina de conocimientos, son convocados como “Congresos Internacionales de Ciencias Geográficas”, consecuencia de la lógica vareniana de la Geografía, que considerándola como ciencia de las propiedades o de los hechos o fenómenos en los lugares, ante la alta especialización, para entonces, de las ciencias sobre los mismos fenómenos, tiene que considerarse a sí misma como “sistema de ciencias” y “ciencia de síntesis” (de dicho sistema de ciencias).

 

A esto se aúnan los trabajos teóricos de Hettner (1859-1941), y Chizov (1916), principalmente; cuyo contenido analizaremos en el siguiente punto; los que contribuyen a evidenciar el callejón sin salida en que se había metido la Geografía, concebida exclusivamente así, como ciencia de las relaciones de los hechos o fenómenos en los lugares.

 

EN este punto la historia da un salto más y se distingue un décimo período histórico, del último cuarto de siglo XIX a nuestros dias.  Este período se inicia precisamente con Hettner y Chizov del lado de la Geografía como ciencia del espacio terrestre, y con Emmanuel de Martonne (1873-1955), del lado de la Geografía como ciencia de las relaciones de los fenómenos en los lugares, donde la corriente intermedia continúa fundida a ésta última[b].

 

Con ellos comenzaba la batalla de las definiciones de la Geografía como ciencia.  Hettner ubicaba así las propiedades esenciales de la Geografía, como un conocimiento que se extiende a todos los reinos de la naturaleza, estudiando de ella sus cualidades o propiedad espacial, como las relaciones mutuas exteriores de los objetos y fenómenos de la superficie terrestre, no ocupándose de su desarrollo ni de su esencia; lo que Kedrov entiende como análisis kantiano al separar metafísicamente la materia, de sus formas de existencia, en particular, la espacial; pero que nosotros interpretamos simplemente, como el hecho de la no-investigación causal por el geógrafo, de dichos fenómenos, sin tal separación metafísica de los movimientos de la materia y de sus formas de existencia[c].

 

Por su parte, Emmanuel de Martonne sintetizaba del siguiente modo el conjunto de las propiedades esenciales de la corriente fenomenista de la Geografía: <<ciencia del estudio de los fenómenos tanto naturales como sociales considerados en su distribución en la superficie terrestre, de sus causas y sus relaciones>>; donde priorizar el estudio del los fenómenos por encima de su consideración en su distribución,  (por demás, de un espacio limitado bidimensionalmente y en función de una sola de sus propiedades, la distribución), limitó esta definición, no obstante, a la mejor manera de expresar la esencia de la Geografía en el pensamiento geográfico fenomenista.

 

Más recientemente, ya en nuestro siglo XX, nuevamente la tendencia que define a la Geografía como ciencia mixta tanto por el estudio de los fenómenos naturales como de los fenómenos sociales; como por que entran en consideración tanto los fenómenos como el lugar o espacio en que estos acontecen, pasa nuevamente a escena como modo de resolver las contradicciones de las otras dos formas extremas del pensamiento geográfico.  Esta escuela de pensamiento geográfico a través de la historia, es positiva por ese sólo hecho; buscar la unidad de los extremos en una sola expresión geográfica; pero, como se ha visto, ha sido siempre una variante de la Geografía como ciencia de los fenómenos y sus relaciones en el espacio terrestre[d].

 

Ubicamos nuestro tiempo, como parte de un décimo período de la historia de la Geografía, aun cuando, ciertamente, nuestra época parece presentarse ya revolucionaria a la luz del análisis materialista dialéctico o marxista de la Geografía.

 

Un intento de esa interpretación son estos apuntos en que se considera a la Geografía como ciencia del espacio, porque encuentra en ello el polo dominante en la solución de las contradicciones teóricas fundamentales de esta disciplina de conocimientos; ya no antagonizándose con respecto a las otras dos concepciones de la Geografía, sino incluyéndolas en una teoría unificada, que, también, cierto es, está por desarrollarse.

 



[a] En 1985, evidentemente, aún carecíamos del detalle suficiente en la visión de conjunto de la historia de la Geografía; y muy particularmente, del entendimiento de esa etapa compleja del período postrenacentista y de la Ilustración al siglo XIX; en mucho, esta periodización es el ensayo sobre la búsqueda de ese orden y detalle.

[b] En realidad, el ubicar a una tercera corriente de pensamiento geográfico fue un intento en esa dirección de búsqueda de los vínculos o relaciones en el orden y detalle de la historia de la Geografía.  Si bien esta tercera corriente pudiera elaborarse teóricamente, a la larga, vimos que ciertamente un eclecticismo que finalmente se fundía con la corriente fenomenista.

[c] En realidad, en la teoría del espacio, este es el problema esencial.  En los planteamientos marxistas hasta fines de los años setenta del siglo XX, la solución a esta contradicción daba lugar, necesariamente, a considerar que las cosas no existían en el espacio, sino que existían espacialmente; arrojando el problema de que, entonces, el espacio resultaba ser sólo un concepto, si bien objetivo como reflejo de la forma objetiva de las cosas, no algo cuya existencia estuviese objetivamente dada, más allá de la forma del objeto mismo.  Así, el espacio como tal no existiría, y este concepto sería suplible sin ningún inconveniente, por el de forma de los objetos; y si bien ello funcionaría para los estados discretos de espacio, para las cosas; no explicaría –devolviéndonos ello a Demócrito–, lo existente entre las cosas, sino como la forma sin contenido: el vacío; y nos volvemos al principio del problema.

[d] Esto es, que ya desde aquí mismo observábamos la inutilidad práctica de discutir una tercer forma del pensamiento geográfico, y ello ayudó más, en función del análisis de los contrarios, a la solución del problema.

 



[*] En 1985, la obra de Varenio no la habíamos estudiado con detenimiento; años después finalmente lo pudimos hacer, y nuestro concepto acerca del autor y su obra (que a decir de Horacio Capel, al parecer tiene atrás una autoría original en una autor llamado Kekerman) cambió drásticamente.  Es una obra que debe ser estudiada más detenidamente, sobre todo, a partir de la revisión de la traducción con un cierto sesgo que Capel hace de ciertas partes de ella, y en el contexto de lo que ciertos conceptos significaban en el siglo XVII, tales como el de “afección”, y más esencialmente aún, el concepto de “Geografía, como matemática mixta”; concepto último que hace de Kekerman-Varenio, autores del pensamiento geográfico espacista.

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
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