Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

19 julio 2010 1 19 /07 /julio /2010 08:03

Los Métodos

de la Teoría del Conocimiento en Geografía.

  Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (3).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over.blog.es/;

México, 26 jul, 2010.

 

I  La Importancia de la Filosofía y la Historia de la Ciencia, en la Solución de las Contradicciones Teórico-Metodológicas de la Geografía.

 

1       La importancia de la filosofía y la historia de la filosofía, en la ciencia.

 

En tanto que la ciencia en general, como la filosofía en particular, son formas de la conciencia social, éstas están determinadas por las relaciones económicas de la sociedad.

 

Tales relaciones tiene como base la lucha de clases sociales, de modo que tanto la ciencia en general como la filosofía en particular, tienen carácter de partido, responden a los intereses de una clase social dada en cada momento histórico concreto.

 

La forma de la conciencia social, es la forma en que se refleja a través del pensamiento, el mundo objetivo, la manera en que se interpreta la realidad.

 

Al ser la Filosofía la ciencia de las leyes más generales y esenciales  del ser y del pensar, a ésta se subordinan las leyes más particulares de las ciencias en su conjunto.

 

Esto significa la subordinación de las múltiples formas de la conciencia social (las ciencias, entre otras), a una de ellas (la Filosofía), en tanto en ella se contiene el conocimiento de la esencialidad de las teorías gnoseológicas; es decir, la esencialidad de las teorías del conocimiento, que en cada concepción filosófica del mundo, se expresa como un particular método de la teoría del conocimiento.  Sin embargo, esta subordinación se ha malentendido al considerar a la filosofía como la “ciencia de las ciencias” (o “madre de todas las ciencias”), cuando no se comprende cómo unas ciencias se subordinan y desarrollan de otras, en función de lo general y lo particular, así como de lo simple a lo complejo, de sus objetos de estudio.

 

Si a esto se agrega el hecho real de la segregación de las ciencias conforme a la profundización del conocimiento, a partir de la sabiduría general de la Antigüedad enmarcada en la filosofía, la idea de ésta como “ciencia de ciencias”, parece –no obstante falsamente– confirmarse.

 

Sin embargo, en todo ello se encierra el proceso de desarrollo y subordinación de las ciencias, conforme a lo general o particular del objeto de estudio, así como de acuerdo a lo simple o lo complejo de la forma de movimiento de la materia, que hace que en un momento dado de la historia, pueda ser el desentrañamiento de las leyes del mismo.  Esto es, si la investigación de un objeto de estudio supone el conocimiento, en cierto modo, de las leyes de otro.

 

Así, en la antigüedad greco-romana, cuando apenas se iniciaba el conocimiento sistemático en el mundo occidental sobre la realidad, a esta sabiduría general sobre la realidad en su conjunto, cuya preocupación fundamental era la búsqueda de la verdad, se le llamó “filosofía” (amor a la sabiduría), la cual, como ciencia, nació simultáneamente al resto de las ciencias particulares que constituían el reflejo de cada una de las facetas dadas de la realidad; sólo que en la Filosofía, dicha faceta era de índole más general; dándose así, la subordinación ya mencionada.

 

El paso del tiempo mostró, antes que la segregación de las ciencias de la filosofía, la independencia de éstas y sus relaciones verdaderas, hasta tal punto, que no ha sido sino hasta el logro de una definición clara de cada ciencia como tal, en su sentido riguroso y estricto, con posterioridad al Renacimiento, durante la Ilustración, y aún hacia fines del siglo XIX y principios del XX, que dicha especialización dada por la profundización del conocimiento, despejó el camino de la propia Filosofía como ciencia del particular, cuyo objeto de estudio no era la sabiduría general, tal como sería como “ciencia de ciencias”, sino tan sólo el estudio de las leyes más generales y esenciales del ser y del pensar.

 

Este objeto de estudio así definido par la Filosofía, lo fue en realidad desde su origen, sólo que cuanto mas se remonta su búsqueda en la historia, más encubierto se encuentra por la generalización del conocimiento.  De ahí que, en realidad, la Filosofía ha venido a ser una de las últimas disciplinas de conocimiento en alcanzar el rango de ciencia, rigurosamente dicho.

 

Por todo ello, la importancia de la filosofía en la ciencia, puede sintetizarse en dos puntos: 1) por la relación de las leyes de lo general a las leyes de lo particular de la realidad objetiva; y 2) por la subordinación del conocimiento; en tanto que la aprehensión de una faceta dada de la realidad, cualquiera que esta sea, supondrá el conocimiento de la leyes que se refieren a la esencialidad de la relación entre el ser y el pensar, y a la esencialidad de la realidad y del proceso o método de la teoría del conocer.

 

El conocimiento de la esencialidad de las relaciones entre el ser y el pensar, el conocimiento de la esencialidad general de la naturaleza, tanto como de los procedimientos del pensar o teoría del conocimiento, constituye una premisa fundamental para el proceso del saber científico.

 

La esencialidad general del ser, de la realidad o naturaleza, radica en que ésta se encuentra en permanentemente desarrollo, y que tal desarrollo se basa en el movimiento de sus contradicciones, implicada una interconexión universal de fenómenos y sus formas de existencia.

 

Quien pretenda realizar una verdadera investigación científica, no podrá prescindir de una comprensión de cada uno de estos elementos en particular, así como de la materialidad del mundo en general.  Realizar una verdadera investigación científica, supondrá a su vez, la comprensión de las leyes más generales y esenciales de la realidad, en que se expresa ese movimiento y desarrollo, y esas relaciones universales; tales como la ley de la unidad y lucha de contrarios, la ley de los tránsitos entre la cantidad y la calidad, y la interrupción de la gradualidad y el salto, la ley de la negación de la negación, y la ley del desarrollo en espiral.

 

Sin un conocimiento sistemático y consciente de la filosofía, no se puede tener un entendimiento de las categorías lógicas del proceso del pensar, y con ello no se tendrá definida una teoría del conocimiento determinada, sino un revoltijo de ideas “cultas”, mediante las cuales se sustituirá dicha teoría del conocimiento, y por lo tanto, los métodos de la teoría del conocimiento correspondientes, serán igualmente desordenados, confusos, y no sistemáticos y fundadamente definidos.  En esto último se puede sintetizar la importancia de la filosofía en la ciencia.

 

Sin embargo, el estudio y comprensión de la filosofía y su importancia en la ciencia, no sería factible si no se analiza históricamente.  La historia de la filosofía resulta precisamente el camino correcto, en consecuencia, tanto para la comprensión de la historia, como para el análisis de la importancia de la filosofía y de los métodos de la teoría del conocimiento correspondientes en la ciencia.

 

Así, antes de hablar de la historia de la ciencia en sí, conviene referirnos a la historia de la filosofía, a la historia de las leyes más generales y esenciales del ser y del pensar; de la naturaleza, la sociedad y el proceso del pensar; de tal modo que mediante ello, podamos comprender subsiguientemente el desarrollo de la ciencia específica, entendiendo cómo ésta ha sido influenciada y determinada por las diversas concepciones del mundo, expresadas en los métodos de la teoría del conocimiento en cada etapa y momento histórico, que es en lo que finalmente radica la importancia de la historia de la filosofía en la ciencia.

 

En principio, la influencia y determinación de la filosofía en las ciencias, se da en dos grandes formas de la conciencia social: a través de la concepción del mundo del materialismo filosófico, y a través de la concepción del mundo del idealismo filosófico.

 

Mediante estas dos grandes concepciones del mundo, el materialismo y el idealismo, se resuelve no sólo el carácter de las leyes y primacía del ser o naturaleza, de la realidad objetiva; o del pensamiento o ideas, sino a su vez, un segundo aspecto fundamental de la filosofía: el de si podemos conocer el mundo, si existe la validez objetiva de nuestros conocimientos; es decir, si estos se forman como reflejo de la realidad, independientemente de nuestra voluntad de pensamiento.

 

La concepción materialista responde afirmativamente a la posibilidad de conocer el mundo en su especialidad cada vez mayor, y a la objetividad de nuestros conceptos; en tanto que el idealismo, en general, asume una posición agnóstica, es decir, que es imposible conocer el mundo en su esencialidad, y que el mundo es producto de nuestra subjetividad.

 

La consideración de estas premisas será fundamental para comprender la esencia de cada método de la teoría del conocimiento y sus implicaciones en el conocimiento geográfico.

 

La historia de la filosofía muestra el manejo de los conceptos, categorías y procedimientos del pensar teórico para conocer científicamente las leyes que rigen la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, en cada momento histórico.

 

Ahora, toda vez que hemos considerado la importancia de la historia de la filosofía, en particular respecto al desarrollo de las ciencias específicas, podemos pasar a tratar en algunos renglones, la importancia de la historia de la ciencia en específico.

 



Compartir este post

Repost0

Comentarios