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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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19 julio 2010 1 19 /07 /julio /2010 08:32

Los Métodos

de la Teoría del Conocimiento en Geografía.

  Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (32).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over.blog.es/;

México, 11 nov 10.

 

 

1      Los Métodos de la Teoría del Conocimiento en la Geografía Espacista.

 

a)         La expresión gnoseológica de la geografía espacista

en la Antigüedad.

 

Si para la geografía fenomenista las condiciones del régimen esclavista en el momento en que en éste se da un incremento de la diversificación de la producción, estimula el comercio y la diversificación de mercados, da lugar a la descripción de los países y hombres del mundo, que supone el conocimiento de la historia y la política; el desarrollo de la ciencia geográfica para la escuela espacista, por su parte, se ve motivado por las exploraciones, que requirieron el mejoramiento en la ciencia de la navegación, junto con lo cual se impulsó el conocimiento de la astronomía y la matemática, así como de los conocimiento físicos y meteorológicos,  Lo que, por lo demás, es una forma de mostrar los estrechos vínculos y dependencias de la Geografía y estas especialidades.  O, dicho en otras palabras, saber geografía en una u otra escuela de pensamiento, supondrá tener los conocimientos de dichas ciencias.

 

Entre los siglos VIII-VI ane, las ciudades jonias de Mileto y Éfeso alcanzaron su máximo desarrollo, y en ellas surgieron los primeros notables materialistas, como Tales (624-547), uno de los siete sabios de Grecia por su conocimiento universal.

 

Discípulo Tales, del fundador del materialismo, fue Anaximadro (610-546), a quien se debe, entre sus aportes universales, ser el primero en trazar mapas en la antigua Grecia, por lo que es reconocido a su vez, como geógrafo, y es sí de hecho, el primer geógrafo materialista de la historia.

 

Un punto que caracterizará desde ese momento al materialismo de ese entonces, es su intento de determinar una categoría fundamental; principio material lógico en la naturaleza de todas las cosas, “la unidad en la infinita diversidad de los fenómenos naturales”[1].

 

Para Tales, dicha categoría fundamental en ese materialismo espontáneo, fue, por ejemplo, el agua.  Peor ya para su discípulo Anaximandro, dicha categoría fundamental principio de todas las cosas, concreción de la unidad de la diversidad, lo fue el ápeiron (materia indefinida e ilimitada), en cuyo seno surgieron los fenómenos de la naturaleza, lo caliento y lo frío, lo seco y lo húmedo, formándose así todas las cosas.

 

En el ápeiron se conjuntaba así, el pensamiento de Heráclito (544-483 ane), en el cual, todo es y al mismo tiempo no es.  El ápeiron, lo indefinido, es, en tanto el origen de la diversidad; y al mismo tiempo no es, en tanto la multiplicidad infinita de sus transformaciones en las formas singulares de la naturaleza.

 

Así, la geografía de Anaximandro bajo esas condiciones, se da como la unidad del todo en su localización y distribución (en su especialidad).

 

Los científicos griegos se ocuparon en esta etapa, de la estructura de la materia, desarrollando la teoría atomística por Demócrito (460-370 ane), y Leucipo (500-440 ane), diciendo que era la naturaleza ateística de su estructura la que la mantenía en permanente movimiento.  “Demócrito entendía los átomos como el ser, y el vacío como el no-ser; pero el vacío era para él tan real como los átomos”[2].

 

Contemporáneo suyo fue el geógrafo Eudemo (350 ane), con una filiación filosófica no precisada, pero que no podía ser otra, ya para ese entonces, que la de los cínicos, críticos de Platón, en el mejor de los casos, o más posiblemente, de los megáricos socráticos seguidores de Euclides (450-380 ane), por su formación en geometría; y no factible, de los cirenáicos socrático-platónicos.

 

En el siglo siguiente se desarrolló la influencia de Aristóteles, que en su escuela peripatética fue maestro de un geógrafo de mayor edad que él: Dicearco (326-296 ane).  Dicearco formó parte del Liceo en la rama de la Física aristotélica, y es conocido por sus trabajos de medición topográfica y posicionamiento, que le da a su saber geográfico un contenido espacista.

 

Prácticamente contemporáneos de Aristóteles y su discípulo Dicearco, fueron Epicuro (341-270 ane), y Zenón de Citio (336-264 ane), quienes están al inicio del helenismo, una vez caído el Imperio de Alejandro de Macedonia (323 ane).

 

Epicuro, un antmacedónico, atomista, y por ello seguidor de las ideas de Demócrito, fundó en Atenas su escuela filosófica llamada “El Jardín”, por el lugar en que estaba, en oposición a los sofistas de su época y a la filosofía estóica de Zenón, o del Pórtico Pintado, como se le llamaba.  De ahí que Dicearco estuviese muy próximo a la línea del epicureismo.  Después de él se dio el máximo esplendor de la ciencia en Alejandría, en donde fueron elaborados los primeros métodos de observación y experimentación.

 

Es la época de Eratóstenes (272-196 ane), e Hiparco (190-120 ane), que por las estrechas relaciones entre Atenas y Alejandría, puede suponerse sean simpatizantes del epicureismo.  Aún más, en tanto no declarados estóicos, cuando, citando a Fárrington, “en el último siglo de la era pagana, dos escuelas griegas, la estóica y la epicurea, se disputaban la adhesión de aquellos…, que alentaban aspiraciones filosóficas…, es de imaginar que en una ciudad como Roma, que había sido fundada y guiada por dioses, donde no se cumplía acto público alguno sin consultar primero la voluntad divina, donde los dioses contribuían poderosamente al mantenimiento del orden, los epicureos no tendrían mayor cabida en la vida pública”[3]; Eratóstenes e Hiparco no podrían ser mas que estóicos, y como no lo fueron, no queda más que ser epicureos.

 

Y más aún, por la critica que Estrabón hace a éstos a lo largo de su obra, no puede deducirse otra cosa, aparte de comprender la esencia de la Geografía en el pensamiento de Eratóstenes, quien a este saber por él resumido, dio tal nombre.

 

Cabe aquí considerar si Estrabón sumó al saber geográfico sus propios conocimientos contribuyendo así al desarrollo de la Geografía, o si su viraje de la Historia y la Política a la Geografía, constituye una desviación misma del saber geográfico[a].

 

Este punto es de fundamental importancia, dado que estamos en la raíz, en el origen de la definición de la Geografía como ciencia, y a nuestro juicio, el papel que jugaron las aportaciones de Estrabón, fueron precisamente de lo segundo, de una desviación del saber geográfico, ya que giraron la atención u objeto de estudio, del espacio, a los fenómenos; en particular los sociales; cuando ni Anaximandro, Eudemo, Dicearco, o Estrabón e Hiparco, dejaron de ocuparse por los fenómenos, pero no esencialmente en su estudio como tales, sino como determinantes de un atributo inherente suyo: su espacialidad.

 

Subordinar los fenómenos al estudio del espacio es lo esencialmente geográfico en el pensamiento de Eratóstenes; proceder a la inversa, subordinando el espacio al estudio de los fenómenos, según Estrabón, es –como dijera Federico A. Daus– sólo una “preocupación proyectada en un problema de espacio”, es decir, el estudio especializado de un fenómeno o serie de fenómenos, bajo el auxilio de la Geografía.  Mas, en lo esencialmente geográfico, de lo que se trata, es del estudio de lo espacial, auxiliado por el saber acerca de los fenómenos.

 

Para terminar, la Antigüedad se cierra, de hecho, con la obra de Ptolomeo (90 168 ane), que comparada con la de Plinio el Viejo (23-79 ane), distinguen muy bien las dos formas básicas del sentido del saber geográfico, en la época en que contendían ya el neoplatonismo de una parte, y el materialismo de Lucrecio Caro (99-55 ane), seguidor de Epicuro.  Tras Ptolomeo, la Geografía en Europa cae en el oscurantismo medieval.

 



[1]

[2]

[3]

[a] En 1985, aún teníamos ciertas dudas acerca del papel de Estrabón, si bien aquí –como se verá– ya adelantábamos su interpretación; y teníamos pendiente una revisión crítica más detenida de su obra; no más de dos años después, independientemente de ese análisis minucioso de su obra, concluíamos que la intervención de Estrabón en el conocimiento geográfico, significó una seria desviación.  Pero, al fin, producto inevitable de los tiempos, que dejó establecida la contradicción fundamental de esta ciencia.

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
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