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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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19 julio 2010 1 19 /07 /julio /2010 08:39

Los Métodos

de la Teoría del Conocimiento en Geografía.

  Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (39).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 06 dic 10.

 

 

2      La aplicación de la dialéctica materialista como fundamento en la teoría del conocimiento, a la investigación en geografía.

 

 

a)  La dialéctica materialista en la historia de la filosofía.

 

La dialéctica materialita como tal, es fruto del pensamiento de Carlos Marx (1818-1883), cuya obra es producida entre 1940 y el año de su fallecimiento.

 

En su juventud, Marx compartió la posición del hegelianismo de izquierda de Ludwig Feuerbach (1804-1872), a quien poco después supera desarrollando su propia concepción del mundo.

 

La escisión entre hegelianos de izquierda y de derecha se había dado, principalmente, a la muerte de Hegel, en torno a la relación de la filosofía y la religión.  Los hegelianos de izquierda mantenían la posición de que la religión no tenía razón de ser , y que tal posición debía ser llevada a la práctica.  Los hegelianos de derecha, por el contrario, consideraban que, aun cuando la religión no tenía razón de ser, ello sólo era problema filosófico.

 

Más tarde Marx se distinguió de aquella posición hegeliana de izquierda, al considerar que no era el hombre a través del cual, Dios cobraba conciencia de sí mismo, sino a través del cual, la materia cobraba conciencia de sí misma.  En este punto, Marx retomaba la tradición del pensamiento materialista filosófico.

 

Pero Marx hubo de trastocar en un punto más a la filosofía hegeliana.  Para Hegel, la unidad del mundo se finca en el conocimiento de la unidad de los opuestos, pero dados, no en la realidad objetiva, sino en los conceptos; para Hegel, la unidad del mundo es la unidad de la “idea”, o sea Dios.

 

Así, Marx invierte el pensamiento de Hegel “puesto de cabeza”, para considera la unidad de los opuestos no en los conceptos o en la idea o Dios, sino en la realidad objetiva misma.  Para el pensamiento de Marx, en consecuencia, la realidad objetiva es la materialidad del mundo, y en ello raica su unidad.

 

Es en este momento, donde la tradición del pensamiento materialista a lo largo de la historia, se fusiona con la tradición del pensamiento dialéctico, fructificando como una nueva concepción del mundo dada en la filosofía dialéctico-materialista.

 

La fusión del pensamiento materialista con el pensamiento dialéctico, es la fusión del criterio que da primacía al ser  (a la materia), sobre el pensar (la “idea” o Dios), con el criterio acerca de considerar que todo es movimiento, desarrollo objetivo, determinado por la contradicción objetiva.

 

El materialismo sostiene que la realidad es objetiva; es decir, que existe independientemente de nuestra voluntad y pensamiento; y asimismo, que la única propiedad e la materia, es el ser realidad objetiva; tanto como toda la realidad objetiva sólo es material, y nos viene dada a través de los sentidos.  De ahí que el conocimiento científico sea un reflejo de la realidad objetiva, que será tanto más exacto, cuanto mejor refleje la multilateralidad, y con ello el carácter concreto de dicha realidad.  Y esta es la razón por la cual afirmamos que sólo el pensamiento materialista nos pone en situación de una comprensión verdaderamente científica.

 

Por su parte, la dialéctica constituye la lógica, la cual es a su  vez, la gnoseología o teoría del conocimiento.  La dialéctica como lógica o teoría del conocimiento, significa el método filosófico científico en tanto sujeto a leyes y estructurado a su vez de principios, leyes y categorías.

 

La fusión de los pensamientos dialéctico y materialista, como fusión de la lógica o teoría del conocimiento acerca de la realidad objetiva o materialidad del mundo, constituye el verdadero y único fundamento del conocimiento científico.

 

Los logros de Einstein o un Newton o de tantos otros sabios no partidarios conscientes de la dialéctica o el materialismo, no obstante no pierden su condición de científicos, pero sólo en tanto dichos logros son reelaborados en el interior de la dialéctica materialista.  Hasta entonces, dichos conocimientos, aun cuando científicos, desmerecen al no aportarnos conscientemente una imagen más acabada de la materialidad del mundo (y de cómo ésta hace conciencia de sí misma a través del cerebro del hombre), sino de la presencia y omnipotencia del Creador (y de cómo éste es el que hace conciencia de sí mismo a través del hombre).

 

La misión de una investigación científica fundada en la dialéctica materialista, consiste en partir de reconocer la unidad del mundo dada en su materialidad, que dicha realidad objetiva está en permanente movimiento, y sus fenómenos en una permanente e indisoluble interconexión universal y en desarrollo.

 

Al abordar una faceta concreta de la realidad objetiva, se habrán de aplicar, en consecuencia, las leyes más generales de la dialéctica: 1) la ley de la unidad y lucha de contrarios; 2) la ley de la transformación de la cantidad en calidad; y 3) la ley de la negación de la negación.  Todas ellas expresan el movimiento, la interconexión y el desarrollo de la realidad objetiva, y sólo a través de ellas es posible penetrar en la esencia infinita de las facetas de aquella.

 

La ley de la unidad y lucha de contrarios, o simplemente ley de la contradicción, es la condición primera de todo análisis.  El punto fundamental en la investigación dialéctico materialista, es lograr descubrir las contradicciones esenciales, y estudiar la manera en que se dan, tanto la unidad y lucha de sus opuestos, como preveer su transformación en otras contradicciones más profundas y esenciales.  Esto es, cómo una se convierte en la negación de la otra, que a la vez trae consigo la propia condición de su negación, a través de una sucesión ininterrumpida de transformación y cambios de la cantidad en calidad, para dar nuevas cantidades, que arrojarán nuevas calidades, tras la solución semejante de los opuestos de una contradicción.

 

Esta indagación no será lograda, sino a condición de manejar coherente y lógicamente un sistema de categorías (o conceptos fundamentales con un contenido específico y bien determinado), que se relacionan y subordinan entre sí mutuamente.

 

Donde materia y movimiento, espacio y tiempo, o lógico y lo histórico, la necesidad y casualidad, o la necesidad y la libertad, lo absoluto y lo relativo, lo abstracto  lo concreto, et sig; tienen un contenido y extensión exactos en los marcos de la teoría del conocimiento de esta filosofía o concepción del mundo, tal que permita ir explicando lógica y coherentemente, de manera sistemática, una faceta de la materialidad y unidad del mundo.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
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