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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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19 julio 2010 1 19 /07 /julio /2010 08:06

Los Métodos de la Teoría

del Conocimiento en Geografía.

  Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over.blog.es/;

México, 05 ago, 2010.

 

 

II  Ciencia, Teoría del Conocimiento y Método.

 

1      Ciencia.

 

a)     Concepto de ciencia.

 

La ciencia es un sistema de conocimientos hipotético-deductivos e históricamente ordenados, según determinados principios teóricos, consistentes en: 1) la definición del objeto de estudio, 2) el lugar en el sistema de la ciencias, 3) la base gnoseológica objetiva, 4) la sistematización empírica y racional del conocimiento, 5) el establecimientos de postulados, 6) la definición de principios, 7) la estructuración de un aparato de categorías fundamentales, 8) definición de la investigación causal, 9) base tecnológica, y 10 ) la previsión científica.

 

Como sistema, es un conjunto íntegro de elementos relacionados entre sí, en una interdependencia de conexiones, de tal modo que le hacen un todo único.  En ese sentido, el sistema, en este caso de conocimientos, no puede ser comprendido como un todo, y no puede ser definido como ciencia, sino en la medida del conocimiento de sus partes.  Sin embargo, dichas partes no pueden ser analizadas y estudiadas por separado, independientemente del sistema, como descomponiéndolo en elementos diversos o en relaciones aisladas entre ellos.

 

El conjunto de elementos de este sistema en particular, está integrado por determinados conocimientos lógicamente relacionados, sobre la base de determinados principio, que son puntos de partida del quehcer científico.

 

Si bien un muestrario o un recetario de cocina constituyen un sistema de conocimientos ordenados históricamente según determinados principios teóricos, se distinguen de la sistematización del conocimiento estrictamente científico, en tanto que este último se genera hipotético-deductivamente.

 

El problema más general de la ciencia es el conocimiento, pero el proceso que lleva a éste no es simple, y de hecho ha llevado toda la historia de la humanidad su perfeccionamiento, desentrañando la esencia y leyes del mismo.

 

Así, ciencia equivale en términos generales, a conocimiento, el cual pasa, tanto en lo individual como en lo social e históricamente, de su forma empírico-espontánea, a su forma teórico-intuitiva, y de ahí a su carácter hipotético-deductivo.

 

Es muy común creer que hacer ciencia es privilegio de mentes especialmente dotadas, mas con ello sólo se está destacando el nivel más alto del hacer científico, pues si ciencia es conocimiento, y éste producto del razonamiento de la inteligencia más sencilla que interactúa con la realidad objetiva a través de la práctica; ello quiere decir que la ciencia se realiza a diversos niveles, y que ellos son intrínsecos al cerebro humano; aun cuando no necesariamente todo ser humano ha de llevar el hacer científico, o el proceso del conocimiento, a sus más altas expresiones; ciertamente, esto último es más bien efectuado por un pequeño grupo social, especialmente preparado para abordar la complejidad del proceso.

 

Se tienen así las distintas formas del conocimiento: cotidiano, precientífico, y científico, que en una connotación más generalizada hemos resumido más arriba respectivamente como empírico-espontáneo; es decir, el conocimiento que se forma cotidianamente de manera necesaria; como teórico-intuitivo, o sea, el conocimiento cotidiano y empírico que generaliza el saber sobre determinados aspectos de la realidad, apoyado en la intuición, y que constituye el punto de partida de la explicación sistemática; o la forma del conocimiento hipotético-deductivo, que ya no sólo es producto de la generalización del saber acerca de determinadas facetas de la realidad y su explicación sistemática a partir de la intuición especulativa, sino que incluye el movimiento de las inferencias en el pensamiento lógico, es decir, el proceso deductivo-inductivo, sobre la base de la conjetura y el supuesto hipotético, dando lugar al conocimiento precientífico y científico, plenamente sistematizado y rigurosamente dicho.

 

Aún más, así como el conocimiento se reproduce en varas formas, del mismo modo y consecuentemente, la sistematización del conocimiento científico asume a su vez, varias formas.  Nos referimos ya al conocimiento específicamente científico, o sea, a la forma superior del conocimiento.

 

El problema principal de la sistematización del conocimiento es la reproducción cada vez mayormente multifacética y cada vez profundamente concreta del objeto de estudio.  Esto quiere decir que la sistematización del conocimiento tiende a ser a cada momento y simultáneamente, tanto más amplia como más profunda; y cuanto más concreto es, querrá decir que, en el proceso de abstracción, más fielmente se reproduce en el pensamiento en todos sus aspectos dicho objeto de la realidad.

 

Los elementos de que se vale el proceso de sistematización del conocimiento para el logro de sus objetivos, son: la teoría y la hipótesis.

 

Hipótesis y teoría están en estrecha relación, al grado de que ambas se generan mutuamente.  La teoría es producto de la hipótesis verificada, tanto como la hipótesis se desarrolla a partir de ciertos aspectos de la teoría, para generar nuevas teorías, de las cuales emanan nuevas hipótesis.

 

Se entiende por teoría “una vasta esfera de conocimientos que describe y explica el conjunto de los fenómenos, que da a conocer las bases reales de todas las tesis enunciadas y que circunscribe la leyes descubiertas en dicha esfera a un principio unificador único”[3].

 

Toda teoría tiene una estructura dada, cuya complejidad está determinada por el objeto de estudio; es decir, al fenómeno o forma de movimiento o de existencia de la materia, de donde se desprenden sus sus partes cualitativa, cuantitativa y matemática, relativas a la descripción y cálculo formal que son base de la explicación causal de la teoría; pero, por otro lado, la teoría contiene su base fundamental o sustancial, compuesta por los postulados, principios, categorías, hipótesis, leyes; todo lo cual queda estrechamente relacionado con las concepciones filosóficas e interpretación del mundo por el científico, así como con sus principios metodológicos.

 

Por otra parte, la teoría está profundamente vinculada a la práctica, de manera como se expresó respecto a la hipótesis.  Teoría y práctica significan conocimiento y transformación dela realidad, siendo esta última de donde se generan los conocimientos; y en el proceso del conocimiento científico, una no puede existir sin la otra.

 

Respecto de la hipótesis como elemento de sistematización del conocimiento, se dice que es una “presuposición con que, partiendo de varios hechos, se infiere una consecuencia sobre la existencia de un objeto, de la relación o de la causa de un fenómeno, con la particularidad de que no es posible considerar tal consecuencia como plenamente demostrada”[4}; y asimismo, que “la necesidad de la hipótesis se presenta en la ciencia cuando no resulta claro el nexo entre los fenómenos..., pese a conocerse muchas circunstancias que le preceden o acompañan...”[5].

 

Por otra parte, P.V.Kopnin, en su Lógica Dialéctica, enumera tres series de factores fundamentales de los cuales depende el lugar de la hipótesis en el conocimiento científico: “1) del nivel alcanzado en su desarrollo por el pensamiento científico, de su madurez y tendencia fundamental; 2) de las peculiaridades de la tendencia imperante en el pensamiento filosófico de la época, del método del conocimiento de la realidad; 3) de la interpretación dada por el filósofo o naturalista al proceso del conocimiento, de la relación entre el saber empírico y el saber teórico...”[6].

 

Esta es la razón por la cual, si bien un muestrario o un recetario se estructuran y perfeccionan según la experiencia, sobre la base de ir haciendo modificaciones a partir de determinados supuestos, estas suposiciones no contienen el nivel de complejidad de la hipótesis propiamente dicha, ni necesariamente están vinculadas al pensamiento filosófico (sino en aisladas excepciones, como en la comida naturista, por ejemplo), o sobre todo, a un método de la teoría del conocimiento.

 

Así, cuando se define a la ciencia como un sistema de conocimientos hipotético-deductivos, se distingue de cualquier otra sistematización posible de conocimientos; y de ahí la importancia de la hipótesis en el hacer científico.

 

No obstante, la importancia de la hipótesis no ha sido la misma a lo largo de la historia de la ciencia: en la Antigüedad no pasó de ser una conjetura genial sin comprobación.

 

Durante la Edad Media, la teorización de la hipótesis corrió la suerte de la ciencia en su conjunto, cayendo en la oscuridad.  Pero en el Renacimiento, a artir del siglo XV, la sistematización del conocimiento se basa ahora ya en la experimentación y el desarrollo de la hipótesis, aun cuando el método metafísico propio de la Edad Media, influyó para no reconocer el papel de la hipótesis cuya necesidad e importancia sólo fue aceptada hasta fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, teorizándose a lo largo de este último siglo por los empiristas, positivistas y materialistas dialécticos.

 

Como resultado de esto, se concluye que en la hipótesis se resume el vínculo o la dialéctica del análisis y la síntesis, así como de la deducción e inducción; elementos metodológicos que anteriormente a la ciencia contemporánea, se tomaron separadamente, aislando el análisis de la síntesis, o la deducción de la inducción.  No obstante, con la hipótesis como forma de sistematización del conocimiento científico, tal procedimiento es superado.

 

De este modo, la hipótesis significa el punto determinante de la integración del conjunto de los elementos que constituyen la teoríaa.

 

Sin embargo, para su elaboración no se transcurre por un proceso simple; la hipótesis misma no es un hecho sencillo.

 

Elaborar una hipótesis supone una investigación preliminar, que despierte en la mente del científico un supuesto bien determinado.  Es claro que una hipótesis no es una suposición cualquiera, no es una mera especulación arbitraria sin base alguna.  De ahí que el proceso de elaboración de la hipótesis, el proceso de la integración del conocimiento, transcurra primero por la suposición conjetural, y ascienda después a la suposición propiamente hipotética.

 

Se conoce también a la suposición conjetural como “hipótesis de trabajo” o hipótesis preliminar, que prepara la fundamentación lógica del supuesto propiamente hipotético, conocido a su vez, como “hipótesis real”.

 

Así, el planteamiento del problema da lugar a la conjetura, que se expresa a manera de una versión hipotética, en tanto que la suposición así fundada, dará lugar a la hipótesis estrictamente dicha, la cual se dará ya, en la integración del sistema científico.

 

De este modo, lo que la suposición es a la hipótesis, el simple planteamiento del problema lo es ala conjetura.

 



[3]      

[4}      

[5]      

[6]     

 


 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
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