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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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13 julio 2014 7 13 /07 /julio /2014 16:04

1822-Antonio-Lopez-de-Santa-Anna.jpgLos Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Plan de Veracruz, 1822.  (2/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

24 jun 14.

 

Como consumación del Plan de Iguala (24 feb-2 mar, 1824), Agustín de Iturbide comandó el Ejército Trigarante, entrando a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821.  Ya desde su trayecto a la misma envió a agentes para que en el camino, desde la muchedumbre, lo proclamasen como Emperador.  Y así como se nombraron las nuevas autoridades con el clero y miembros de la clase conservadora (excluyéndose a los insurgentes de la Guerra de Independencia), hablándose del “Imperio Mexicano”, de la misma manera, a partir de octubre, se iniciaron las actividades de secretos complots y juntas conspirativas para establecer la República.

 

Tales fueron los hechos, nuevamente en la casa, ahora en la Ciudad de México, del antiguo Corregidor de Querétaro, Miguel Domínguez.  Encabezaban la “clandestina” junta conspirativa Guadalupe Victoria y Nicolás Bravo (por entonces, Vicente Guerrero se encontraba como comandante de los Ejércitos del Sur).  No obstante, nuevamente se dio la traición: Pedro Negrete, invitado a participar en la conspiración como conocido liberal, denunció la junta a Iturbide, por lo cual, los diecisiete participantes fueron hechos prisioneros.  A poco, la mayoría de ellos fueron liberados, excepto Victoria, que poco después (a fines de noviembre) escapó de la prisión.

 

Pero no sólo ello, Carlos María de Bustamante, a su vez antiguo insurgente, publicaba el periódico La Avispa de Chilpancingo, criticando el gobierno emanado del Plan de Iguala, y a éste, en contraparte, con Juan O’Donojú, se trajo a México la logia francmasona del sistema escocés, de donde emana el periódico conservador El Sol, como prensa defensora del iturbidismo.

 

Para principios de 1822, ajustando sus intereses los nuevos grupos sociales, se fue definiendo la existencia de tres partidos: a) el progresista republicano o liberal (por su posición por el liberalismo económico), de los antiguos insurgentes; b) el conservador monárquico imperial iturbidista; y c) el conservador borbonista, evidentemente de ascendencia peninsular.  Y en tales circunstancias, Iturbide, mediante un golpe de Estado, se declara Emperador, con el nombre de Agustín I.

 

Para noviembre, Iturbide pretende tanto neutralizar a Santa Anna, como apoderarse finalmente de San Juan de Ulúa bajo el control dela última partida española, fracasando en los dos aspectos, al punto que, de regreso Iturbide a la Ciudad de México y estando en Puebla haciendo que Santa Anna le acompañase (trampa para su captura), éste se vuelve al punto de partida, produciéndose con ello el Pronunciamiento de Veracruz.

 

Con ello, salen de la Ciudad de México Vicente Guerrero, Nicolás Bravo, y Mier y Terán, en claro rompimiento con el gobierno de Iturbide, y con su adhesión al Pronunciamiento de Veracruz encabezado por Santa Anna.

 

En tal circunstancia, cuatro meses después, el 20 de mayo de 1823, abdica Agustín I, y para fines del mismo mes sale al destierro.  Ante ello, toda la fuerza conservadora cae en la desmoralización. Termina la compleja transición política obligada por las circunstancias, es el triunfo de la república como consecución real de la independencia, y con ello se abren las expectativas del desarrollo capitalista en su momento inicial de impulso progresista.

 

En sus líneas generales, el Pronunciamiento de Veracruz, sigue aproximadamente los puntos del Plan de Iguala: <<1) se conserva la unión>>, es decir, que no había ninguna intención separatista; <<2) son ciudadanos todos los nacidos aquí>>, esto es, se rompe la condición de súbditos de toda monarquía imperial, extranjera o propia; <<3) los ciudadanos gozan de los derechos de la Constitución (en ese momento la de Cádiz, de 1812); 4) el clero secular y regular conserva sus fueros>>, hecho significativo en el sentido de que, si bien están dadas las bases para la separación Iglesia-Estado, esta no se toca, dejándose ver aún el enorme poder de la iglesia en los asuntos de gobierno; <<5) protección a los extranjeros>>, como uno de los principios políticos generales; <<6) los ramos del Estado quedan sin variación, permaneciendo todos en sus puestos, menos los que se opongan al actual sistema>>.  Este punto resulta ser de particular importancia, siendo una especie de herencia virreinal, que ahora se expresa como un capitalismo naciente aún impotente ante la falta de infraestructura dada por la llamada inversión de capital; <<7) plena libertad de comercio y giro>>, esto es, la demanda esencial del capitalismo naciente y condición necesaria para el desarrollo social; <<8) desconocimiento de empleos, grados y honores dados por Iturbide>>, demanda esencial para entender el progreso como equidad en la igualdad y justicia social; <<9) la necesidad de depender aún de la Constitución española; 10) la conspiración contra la patria como uno de los mayores delitos>>, punto clave de la teoría del Estado capitalista naciente, en el que la patria se convierte (como patrimonio, como heredad), en la propiedad de la nueva clase social surgente: la burguesía; conspirar contra la propiedad capitalista (contra la propiedad privada que como tal es la propiedad de los medios de producción social, que en ese momento, esencialmente, es la tierra cultivada y la minería), tenía que considerarse necesariamente uno de los mayores delitos, que no podía combatirse sino con el ejercicio de la dictadura dela clase burguesa en el poder, encubierta de “democracia” (de “poder del pueblo”); <<11) todo conspirador será detenido y juzgado en el criterio de la cláusula 10>>, es decir, en donde “conspirador” podría ser simplemente el que piensa en contra, y el que hay que reprimir cuando su pensamiento se traduce en hechos atentatorios contra la propiedad, y sin lo cual, no habría las necesarias condiciones de estabilidad político-social que propiciara el desarrollo económico; <<12) se prohíbe la pena de muerte>>, esto es, que atentar contra la propiedad capitalista podrá ser el mayor de los delitos, pero el que así procediese tiene el derecho humano de hacerlo, como el derecho a disentir; y la democracia burguesa podrá ser oculta dictadura, pero no en el grado de una monstruosidad que atente contra la dignidad e integridad humana (como así ocurrirá décadas después con el totalitarismo nazi-fascista, en el que cínicamente la condición humana no significa nada); 13) “Cuando con obstinación se desprecian los fundados clamores de los pueblos, y se les despoja de sus más sagrados derechos por medio de la fuerza, no teniendo otro fruto de sus justas reclamaciones que redoblar las arbitrarias del opresor para continuar oprimiéndolos, y sin la más remota esperanza, no les queda más remedio que repeler la fuerza con la fuerza.  Este es el caso en que nos encontramos”.  Esta cláusula, por contener la esencia misma del Pronunciamiento de Insurrección, la hemos transcrito textual e íntegra.  Sólo aquellos –como nosotros– que hemos vivido en carne propia el obstinado desprecio ante el reclamo de la evidente injusticia, no obteniendo más que injusticias más grandes, pueden entender que recurrir a la violencia para repeler la violencia.  “Este es el caso en el que nos encontramos”.  Esta es la razón de rescatar la experiencia histórica de los que, encontrándonos en tal condición, legítimamente y en justedad se han pronunciado antes contra el opresor, en nombre de la verdad, el honor y la dignidad.  <<14) En consecuencia, se crea el ejército libertador>>.  En el siglo XIX esa era no sólo condición necesaria, sino única, para imponerle al opresor la razón de justicia de los pueblos; en el siglo XXI, sin omitir tal opción a su vez como condición necesaria, ciertamente ya no es única, los medios de comunicación instantánea, como fue en el primer caso en la espontánea revolución árabe de 2011 como consecuencia del sacrificio de la vida del tunecino Mohamed Bouazizi sintiendo la opresión más absoluta sin esperanza de remedio, éste dio a su pueblo una gran lección de integridad moral y dignidad.  Quizá con conocimientos de política hubiera recurrido al pueblo, pero no tenía conocimientos de política, ni fue necesario que los tuviera.  El equivalente de su segura muerte en una insurrección armada, fue el propio sacrificio de su vida, y éste, en su calidad moral, detonó con mayor fuerza la insurrección generalizada, convocada por los medios masivos de comunicación, encontrando en su pueblo, y en todos los pueblos árabes, la correspondencia moral al acto que en los hechos él hizo por todos en esa protesta social de inmolación.  Los opresores cambiaron de vestimenta y la opresión se redobló: esa es la razón que hace de la creación de un ejército liberador, condición necesaria.  <<15) Las compañías de milicias, quedan unidas al ejército>>; de otro modo se generaría el caos; <<16) se atenderá a los contraídos desde el grito de Iguala>>; esto es, luego de despreciados por el despotismo de Iturbide; <<17) para la procuración de empleos de toda clase, se atenderá a los méritos, talentos y virtudes públicas>>.  Esta cláusula está vinculada a las cláusulas 6) y 8); <<18) a los jefes militares que arremetan con las armas batiendo al pueblo, se les combatirá con las armas>>.  Esta es una cláusula que suena un tanto extraña, pues pareciera una obviedad, sin embargo, de su aclaración surge un hecho importante: los pronunciamientos de insurrección contra el gobierno de Iturbide, no consideraban por fórmula como su enemigo al ejército bajo el mando del gobierno; es decir, se entendían bajo los intereses de una misma clase social; el problema consiste sólo en el cambio de gobierno y no en el cambio en el orden de cosas en el interés de toda una clase social.  <<19) las tropas del ejército libertador, se sostendrá de la hacienda pública>>.  Otra cláusula que suena extraña: ¿cómo es que aquellos que se rebelan contra el gobierno, habrán de sostenerse en su rebelión con los fondos del mismo gobierno?  La razón está tanto en lo expuesto en la cláusula anterior, como en el hecho de que tal facción en rebelión formaba parte del gobierno mismo con posiciones políticas en el Poder Legislativo; <<20) los intendentes y tesoreros no suministrarán cantidad alguna, sino en el preciso socorro de nuestras tropas>>.  Una prevención a la cláusula anterior; <<21) se observan las disposiciones de Antonio López de Santa Anna>>; esto es, que, éste se nombraba como el jefe del Pronunciamiento.  Y <<22) todo lo que se previene en el presente plan, ha de entenderse sin prejuicio de las altas facultades del soberano Congreso>>, esto es, que ello explica la situación extraña de las cláusulas anteriores, pero de donde surge una condición más: la identidad del texto del Pronunciamiento, con un Plan de acción.  <<Veracruz, 6 de diciembre de 1822.  Firman Antonio López de Santa Anna, Guadalupe Victoria, Mario Barbosa>>.

 

Como puede apreciarse sin dificultad, hay en este documento una gran lección histórica para la lucha de emancipación social contemporánea.

 

    Olavarría y Ferrari, Enrique; México Independiente, 1821-1855; “México a Través de los Siglos”; Editorial Cumbre, Tomo IV, México, 1967; pp.86-87.

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