Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

10 enero 2011 1 10 /01 /enero /2011 00:53

Editorial

 Elementos, JCMN, 1995

Los Elementos.  La determinante función que ha tenido la consideración de los Elementos en geografía, ha sido la de la abstracción y generalización de los fenómenos en ellos, como una vía para superar ese propósito que venía desde Vidal de la Blche.  Esa abstracción y generalización ha sido de la Crasis griega como la mezcla proporcionada de los Elementos, incluyendo el éter, el quinto Elemento o la "Quintaesencia": el espacio; mezcla virtuosa de la que surge la vida misma (vegetal, animal y social humana); al Continuum einsteniano como el Todo en lo uno eliminando el vacío; considerado entonces -como mejor lo expresa el geógrafo José C. Martínez Nava-, lo <<no-existente por no ser materia>>; para llegar en nosotros (el autor de este Blog), en la abstracción y generalización como el Vacuum, como la unidad material del mundo, en donde el vacío, finalmente, se reconoce real y objetivamente existente como una forma más, de las infinitas formas de la materia.

[Fuente: "Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica; http://espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Hemos hecho evidente en las ediciones anteriores, la importancia de la abstracción y generalización, tanto de las relaciones entre los fenómenos (pasando de los fenómenos a los Elementos y de éstos a los estados de espacio), como del espacio (pasando de las propiedades particulares aisladas a la corografía, y de ésta al vacuum).  Proceso que los “geógrafos fenomenistas”, inexpertos en el hacer científico y su método, torpemente califican de “mecanicismo reduccionista”, no entendiendo realmente lo que ello significa, pues sería a su propio hacer a lo que tendrían que aplicar tal criterio, pues lo que pretenden no es otra cosa que entender, a su propio decir, al “espacio geográfico”, no por las propias leyes del espacio, sino bajo las leyes de las relaciones entre los fenómenos naturales y sociales.

 

Pero, dejando de lado esa acientificidad de la “geografía fenomenista”, toca insertar un artículo para comentar, como lo titulamos, el tortuoso camino al espacio, ahora, exponiendo el caso de la teoría de los Elementos  en el compañero José C. Martínez Nava; planteamiento suyo desde mediados de los años ochenta, que finalmente logra exponer en una modesta, pero enormemente valiosa publicación, en 1995.

 

Lo esencial a considerar aquí, es el énfasis ya no sólo de la dialéctica materialista, como lo ha sido en los casos de Riábchikov y Sáenz de la Calzada, sino esencialmente, en el criterio eminentemente espacista, en términos del concepto de espacio engelsiano clásico; esto es, donde el espacio, como forma de existencia de la materia, dirá Engels, se entiende como un concepto, cuya abstracción es reflejo objetivo de las propiedades espaciales objetivas de las cosas; de donde el espacio no existe como un “algo”, sino sólo existe, por decirlo así, como la geometría de las cosas o entre las cosas mismas.

 

Ese concepto de espacio expuesto por Engels en los años setenta del siglo XIX, conlleva aún la contradicción democritiana hasta entonces irresoluble, de lo existente entre dos átomos, por cuya respuesta se tenía, o el misterioso éter indemostrado (el quinto Elemento, o la “quintaesencia”), o el vacío absoluto entendido como “la nada”.

 

Mientras una cosa estuviese dada por las propiedades de su estructura y geometría, se entendería ese espacio que, en esa condición, no podía ser mas que una concepto plenista del espacio (es decir, del “espacio lleno” o discreto).  Pero el problema comenzaba cuando al hacer abstracción de la cosa misma, se dejaba así la pura geometría del vacío (es decir, del “espacio vacío” o continuo).

 

La solución al problema, primero, y la aceptación de esa solución, después, llevó más de un siglo resolverla, de hecho, sólo hasta fines del siglo XX, y ampliamente aceptada en el curso de la primera década del siglo XXI: al final, resultó que el concepto de espacio no sólo era reflejo objetivo de esa geometría de las cosas, sino del vacío mismo, real y objetivamente existente como un “algo”, como una forma más, de las infinitas formas en que la materia existe.  Y así, el concepto marxista del espacio, se enriqueció enormemente.

 

Sin embargo, para 1995 en que el compañero José C. Martínez Nava trabaja su planteamiento, ir más allá del concepto engelsiano clásico del espacio, ponía, a quien así lo osara, al borde de la metafísica.  De ahí que se entiende la razón por la cual no puede sino recurrir, al igual que Riábchikov en 1976, y que Sáenz de la Calzada en 1978, a la abstracción y generalización en la teoría de los Elementos, entre 1985 y 1995.

 

Hay en ello un planteamiento marxista consecuente hasta donde la definición de espacio en éste era posible dado el avance de la ciencia, no obstante, calificando ese camino al espacio de tortuoso, por estar plagado de posibles desviaciones al estudio, nuevamente, de los fenómenos.

 

*

 

 

Brújula MaderaGeografía Teórica.

  q  El Tortuoso Camino al Espacio: La Teoría de los Elementos en el Lic. José C. Martínez Nava, 1995.  Artículo, 2011 (1/2)..

  q  Interpretaciones del Marxismo en Geografía.  Artículo, 2011 (3/3).

 


Compartir este post

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en "Espacio Geográfico" - Revista; Primera Ëpoca
Comenta este artículo

Comentarios

Julián Rivero 09/03/2011 03:30



Muy ilustrativo e interesante. Te invito a pasar por mi blog: http://www.poetasdesucre.over-blog.es