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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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2 agosto 2014 6 02 /08 /agosto /2014 22:03

Nikolai Alksandrovich Kozyrev (1908-1983)Nicolai Aleksandrovich Kozyrev (1908-1983)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

27 jul 14.

 

Nicolai Aleksandrovich Kozyrev (1908-1983), astrofísico ruso, tenía 28 años de edad cuando se inició la Guerra Civil Española, en 1936, claro indicio de que se preparaba un conflicto armado aún mayor, del nazismo instalado ya en Alemania, contra la Unión Soviética, que como primer Estado socialista en la historia mundial, apenas contaba con unos quince años de haberse fundado y tener un desarrollo estable luego de su Revolución de Octubre de 1917 y su Guerra Civil hasta 1920.

 

José Stalin hacía los preparativos para enfrentar ese conflicto: desde firmar un tratado de no-agresión con Hitler (que de suyo evidencia las intenciones nazis y su prevención), hasta desmantelar su industria y trasladarla detrás de los Urales.  Poco podían entender de esto los científicos investigadores del Instituto de Física, inmersos en otro campo de investigaciones, y ello podría ser la explicación de los sucesos que enfrentaría unos sesenta científicos en 1936.  Muy seguramente Stalin debió exigirles su dedicación a una ciencia de guerra, por la que, negándose a desarrollarla, fueron acusados de “actividades contra la revolución”, y fusilados unos y enviados a los campos de concentración a los más, entre los que estuvo, en su momento, Nicolai Aleksandrovich Kozyrev.

 

En Rusia, entonces la Unión Soviética, no obstante aquellas condiciones extremas de guerra que obligaron a otras determinaciones, son altamente valorados los pensadores de “ideas extrañas” (esos mismos que en México, por esa misma razón, son motivo, primero, de burla y escarnio en calidad de “locos” y “delirantes”; luego, de rechazo bajo prejuiciadas “sospechas” de que en él se mueven otros intereses; y, finalmente, de proscripción, en donde se hace prohibitivo mencionar su nombre –a riesgo de padecer el mismo tratamiento–, y más aún, citarle y referirle sin darle crédito correspondiente alguno, si bien, sin embargo, ampliamente plagiado en sus ideas; convertido así en “no-exitente”; tras lo cual, lo que reina, es la mediocridad absoluta), de modo que Kozirev no sólo era uno de ellos, sino el más “extraño” y connotado de todos, de modo que, no obstante diez años de prisión, fue liberado al final de la guerra, 1946, por el apoyo de la comunidad científica.

 

De entre las diversas ideas desconcertantes de Kozyrev, la más esencial, e incluso de carácter geográfico y razón por la cual es reseñado aquí, es su teoría de la “mecánica causal asimétrica de rotación”.  La propuesta en ella, era el “efecto de latitud en el giro gravitacional”, entendido como un efecto de torsión del espacio como tal, expresado o puesto de manifiesto en el planeta Tierra.  En este sentido, la teoría de Kozyrev se convierte en un teoría eminentemente geográfica.

 

Ese efecto de torsión del espacio es el que es capaz de generar altas cantidades de energía emanada del “punto cero”, es decir, de ese punto a -273 °C (0°K), en el que se han suprimido no sólo las formas sustanciales, sino todos los campos en el estado térmico de 0°K absoluto, y entonces lo que actúa, es la energía del vacío (en su época, aún debatido en la teoría del éter).

 

Para 1962, su teoría de la “mecánica causal asimétrica de rotación” fue sometida a un examen riguroso por un comité de científicos soviéticos, los cuales concluyeron: 1) que la teoría no está basada en axiomas, aceptados y claramente formulados; sus conclusiones no están desarrolladas por suficiente y estricto método o matemático, 2) la calidad y precisión de los experimentos de laboratorio realizados, no permitían elaboración de conclusiones concretas acerca del efecto; y 3) la corroboración de la forma asimétrica de los planetas no se encontró en Saturno.  Para Júpiter la asimetría aparente fue resultado de la disposición asimétrica de sus bandas, pero no del planeta mismo.

 

No obstante, cuatro años después, en 1969, fue doblemente premiado por sus trabajos de astrofísica, y tanto un asteroide, como un cráter en la Luna, llevan su nombre.

 

Un continuador directamente consciente de las ideas de Kosyrev en esta misma teoría geográfica, fue Genadi Nicolaevich Katterfeld, que quizá podría juzgarse con las mismas conclusiones hechas a Kozyrev: la falta de formalización teórica-experimental.  E indirecta e inconscientemente, el autor de este apunte biográfico en la historia de la ciencia, autor de este Blog en que se publica, se aproximó independientemente a la misma teoría, pero más que por un tratamiento físico-experimental, por la deducción filosófica, de donde esa formalización teórica, si bien quizá no completa o bien formulada a pesar de todo, se ha apuntado esa axiomatización (en todo caso, nos falta aún la expresión matemática, de la cual apenas hemos deducido unas ecuaciones por determinantes para las regularidades del movimiento dimensional).  Y por cuanto a la tercera objeción que se hizo a la teoría de Kozyrev (el que la mecánica causal no se corrobora en Júpiter y Saturno), nos asalta el cuestionamiento a la objeción, pues, ambos planetas son dominantemente gaseosos, y el efecto de torsión del espacio, tiene otro comportamiento reflejado en esas masas gaseosas).

 

Como físico, Kozyrev tuvo otros ángulos de exploración, y uno de ellos, quizá el más extraño y sin demostración alguna, es su planteamiento del “viaje en el tiempo”, teniendo por “máquina” del mismo, diversos tipos de espejos, esencialmente en espiral.  En esas ideas extrañas, para Kozyrev, el tiempo es una forma de energía (y por las “imágenes conscientes” en el espejo, una energía biofísica).

 

Curiosamente, siendo el tiempo una coordenada física del espacio, fue a su vez motivo de nuestra reflexión, y ajenos a esa idea de los espejos (cosa de la que recientemente nos hemos enterado), acerca del tiempo llegamos a una conclusión semejante: para nosotros, el tiempo es una esfera de energía que está en la naturaleza de todo ser (y es, o está muy próximo a ser, eso que los idealistas metafísicos identifican como el “alma”, como la “fuerza vital”, como el “aura”), pero que es una energía biofísica en relación con los cuerpos biológicos, y simplemente física con los cuerpos físicos; la cual no observamos, porque ésta se extiende en un cuarta dimensión del espacio.  Creemos a su vez, en la posibilidad del viaje en el espacio-tiempo, y ello supone dos requisitos: 1) pode ubicarse en una posición a 90° respecto del espacio tridimensional en su conjunto; y 2) regresar o avanzar a cortes del tiempo inmersos en nuestra propia “energía de tiempo” a través del hiperespacio de la cuarta dimensión.

 

El primer requisito quizá sea, de ser ciertos, los vórtices hiperdimensionales reportados.  Ahí, de manera natural como intersección entre la tercera y cuarta dimensión, se de esos “vórtices de 90°”.  El segundo requisito, con el que se propicia el viaje en el tiempo creando una especie de “vórtices de 90°” artificiales, quizá se satisfaga con la “máquina del tiempo” de los “espejos de Kozyrev” en algún modelo.

 

 

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