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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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11 agosto 2013 7 11 /08 /agosto /2013 22:02

Mar--2-Grrr.jpg“Periquín Plumero”, o la ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.   Introducción (2/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

05 jul 13.

 

Para el año 2000 nos movimos al ámbito de la Universidad privada, y en ella, pero ahora ya con fundamentos teóricos dados en la ética y estética, continuamos haciendo aquel ejercicio de enorme contrariedad entre los sexos.  Empezamos a notar que variaban las respuestas, y es que se daban varios factores en ello: se estaba ahora en un ámbito más pequeñoburgués que proletario, y poco más de un lustro después, era ya notoria la presencia de otro núcleo generacional de jóvenes de entre 18 y 28 años de edad, ya muy distinta (de hecho, era ya esa diferencia de las denominaciones insultantes que el Estado promovió, de las llamadas “generación x” de los noventa, y la “generación light” de los dos mil).  Pero ello, adicionalmente, nos permitió ver cómo evolucionaba el fenómeno, que no era otra cosa que entender cómo se agudizaba esa contradicción entre los sexos.  Algún último ejercicio lo habremos hecho quizá hacia el año 2006, entre jóvenes que ya mostraban un notable desconcierto.

 

Para entender cuál es la situación siete años después a aquel último ejercicio, o sea, hoy, en la fecha de la redacción de este artículo, basta ver cuáles fueron esas respuestas durante esos años y su tendencia, tanto en regresión, como en evolución.

 

Así, a la pregunta: 1) en nombre del amor (lo que se entienda por ello, que siempre será un máximo valor), ¿se estaría en la disposición de entregarse en esclavitud (lo que literalmente se entiende por ello) al ser amado?  Respuesta en la mujer: Sí (dicha de manera no inmediata, envuelta en un cierto rubor, con medido recato y contrariedad, pero explícito).  En el hombre: No (<<no profe, qué le pasa!>>).  Así, las mujeres respondían con un maravilloso halago del tamaño del Universo a la masculinidad.  Los hombres, en la misma magnitud, lo hacían en la más horrenda bestialidad.

 

Luego, a la segunda pregunta: en nombre del amor (lo que se entienda por ello, que siempre será un máximo valor), ¿se estaría en el deseo de que el ser que les ame se les entregue en esclavitud?  Respuesta en la mujer: No! (un no inmediato y tajante, envuelto en una actitud reprobatoria).  En el hombre: … ¡Sí! (<<¡Sí profe, pues claro!>>)… ¡Ah, bestias!

 

El asunto es que, desde un principio, acordaba con los estudiantes el que yo también les daría mis respuestas…; y heme ahí, casi como el “Rey de las Bestias”, a medias, porque: ¿me he de entregar a la mujer en esclavitud por amor?, para mi ya no era un problema teórico, sino un hecho práctico afirmativo, aun cuando en la inconsciencia absoluta.

 

Pero he ahí que: ¿desearía que la mujer que me amase se me entregara en esclavitud?: ¡Sí!  Sí, y en la más absoluta sumisión (¡¡Ah, ¿acaso una bestia inmunda de mi?!!).  No, no estamos hablando de relaciones económico-sociales, sino de relaciones biológico naturales entre los sexos, donde, más aún, esa entrega en esclavitud y absoluta sumisión no es impuesta (no es producto de relaciones económico-sociales), sino por propia voluntad (en el instinto biológico natural).

 

Este “sí” masculino del deseo de la esclavitud de la mujer, está en el deseo posesivo biológico-natural, como el correspondiente “sí” femenino de aceptación está en el biológico natural placer a esa entrega, que cuanto más sumisa, mayormente placentera.  Hasta aquí, esa actitud de la feminidad hace tanto más a la masculinidad, como ésta a aquella.

 

Pero el problema está en la no-correspondencia entre el otro para de respuestas: la mujer rechaza la idea de la esclavitud para sí del hombre, y con ello refrenda una actitud positiva hacia él (que aunada a la respuesta anterior, refrenda su actitud de entrega); por lo contrario, el hombre no está dispuesto a su esclavitud hacia ella, y ese acto unilateral hace aparecer el “machismo”.

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
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