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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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15 septiembre 2013 7 15 /09 /septiembre /2013 22:02

Mar; 3 Valiendo la Pena“Periquín Plumero”: una ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial. El Concepto de Libertad en la Relación Biosocial (6/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

abril 13.

 

b)  El Concepto de Libertad en la Relación Biosocial.

 

Al partir del concepto de libertad entendido como la conciencia de la necesidad, que, como hemos visto en Marx es la <<conciencia de luchar en la necesidad>>, consideramos, pues, la relación biosocial que supone el trato entre las dos grandes segmentaciones del ser humano, es decir, el trato entre mujeres y hombres.

 

Si hemos asentado el concepto de biosocial, es para especificar una relación compleja, de por lo menos dos componentes: la naturaleza biológica de los seres humanos, tratable en términos de su conducta en tal sentido (natural), y por la que podemos decir sin reservas, en su conducta animal (en ese sentido aristotélico del “zoon politikon”, o animal racional, para que nadie se ofenda, pero en donde deliberadamente suprimimos precisamente la parte racional); y la naturaleza o esencia social de los mismos, tratable en términos de su conducta moral, que es la forma racional más elevada de las relaciones sociales.

 

Nos hemos de referir, en consecuencia, a la conciencia de la lucha en la necesidad de nuestras relaciones sexuales (naturales, animales, irracionales), determinadas por nuestras relaciones morales (humanas, racionales).  Lo que ello establece, para decirlo en pocas palabras, es el deber ser en nuestras relaciones sexuales (eróticas).  Ese deber ser, es precisamente la conciencia de la necesidad, que para superarla realmente en la libertad (para que verdaderamente se realice en la libertad), debe, como condición primera de toda condición, ser consciente de su naturaleza misma; esto es, racionalizar el hecho, pero para dejarlo ser en su naturaleza, en la naturaleza de su primitiva conducta animal, entendiendo, primero, que debe ser así, y segundo –en lo que aquí nos centraremos–, el cómo debe ser, entrañando la paradoja desconcertante de la necesidad, para que se realice en libertad.

 

Esto último es el problema de esencia (justo eso es lo tan escabroso en este asunto, como lo fundamentalmente necesario a entender): la paradoja desconcertante de la necesidad; pero no entendida ésta como el acto sexual en sí (que no tendría nada de paradójico ni de desconcertante), sino algo que se presenta como necesario en él mismo, y que, no obstante, las mujeres no la resuelven en consecuencia, al trasladar equívocamente la conducta de la relación social, racional, inmersa en un deber ser moral, a la relación biológico-sexual, irracional, natural, de la conducta pulsiva; tanto como los hombres tampoco lo resuelven en consecuencia, al trasladar burdamente la conducta de la relación biológico-sexual, a la relación social.

 

Digámoslo ahora desde aquí, en bruto, tal cual es esa paradoja, aun cuando por su crudeza se rechace –que justo es lo que socialmente está ocurriendo–, esperando que en la argumentación subsiguiente podamos elaborarlo más claramente.

 

Así, de lo que se trata en la relación sexual erótica, es de la más brutal posesión masculina, que se apropia, que hace de su propiedad y su pertenencia, que se adueña, que domina, que somete; y que en contraparte se da la más bella entrega femenina, que se da, que se regala a sí misma, que se obsequia brindándose en la más absoluta sumisión y por voluntad propia, en una suma de erótica esclavitud.

 

Mientras ello sea así en lo biológico natural, la libertad –y he ahí la paradoja– se realiza.  El problema se presenta cuando a esa relación biológico natural que simplemente es así, se traslada la relación social, en donde la conducta moral impone la dignificación del individuo, y hace incluso inaceptable el acto sexual mismo expuesto así (en la escenificación del sometimiento y la sumisa esclavitud); pero que siendo una necesidad biológico-natural, ésta se efectúa en lo insatisfactorio de una normatividad (social, y por lo tanto moral), que no le corresponde, cuando no, incluso, por ello se vuelve un mero acto de conveniencia y comercio.

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
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