Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

22 septiembre 2013 7 22 /09 /septiembre /2013 22:02

Mar; 2 Grrr“Periquín Plumero”: una ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.  El problema: la naturaleza de los sexos. (7/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/ 

abril 13.

 

2  Naturaleza de los sexos y conciencia de la necesidad.

 

a)  El problema: la naturaleza de los sexos.

 

Cuál es la naturaleza o esencia de la humanidad, no por cuanto a lo que la humanidad es, sino por cuanto a estar separada en hombres y mujeres; no se necesita mucha ciencia para entender que eso natural esencial, no es otra cosa que: la reproducción de la especie (y eso es exactamente lo que ocurre con todas las especies).  Pero si en todas las especies este es un acto pura y exclusivamente intuitivo, en la especie humana conlleva una relación social, haciendo del hecho, que pudiera parecer puramente biológico, un hecho biosocial.

 

Mas es esa relación social la que imprime un necesario carácter moral que confunde las relaciones puramente biológicas con las sociales, o traslada equívoca y mecánicamente las relaciones sociales al trato propio de un ámbito puramente biológico.  Y si en el primer caso aparecen las formas de “machismo-feminismo”, en el segundo caso se imprimen patrones de pretendida igualdad y equidad fuera de lugar.

 

Dicha situación nos impone el enfatizar aquí el problema: la naturaleza de los sexos; la cual estamos tratando aquí en su relación biológica.

 

No obstante, racionalizar por fuera de ella esa relación biológica, nos impone considerar ese aspecto de lo moral como conciencia de la necesidad; es decir, como conciencia de lo que es necesario en una relación para que se traduzca en forma de libertad (en consecuencia, rompiendo los atavismos de las relaciones sociales que hemos excluido aquí).

 

De acuerdo con ello, hemos dicho en un punto anterior, la necesidad que en su naturaleza se le impone al hombre, es la dominación, la posesión, la apropiación, el adueñarse; y en ello la naturaleza ha hecho su contraparte, no como negación, sino como complemento: a la mujer, en su naturaleza, le impone la sumisión, la entrega, el ser pertenencia, y propiedad (¡pero no en lo social, no estamos hablando de las relaciones sociales, sino en lo biológico de las relaciones sexuales eróticas).  La conciencia de la necesidad, la conciencia de aquello que es obligado, en este caso, de manera natural a hacer, es lo que hace la aceptación de esta relación natural.

 

Toda esa actitud natural del hombre es la del esclavista, como la actitud natural de la mujer es la de la esclava; ¡pero nadie se espante de ese hecho, debemos repetirlo: ello no es en la relación social, sino en la relación biológico-sexual (es decir, en una fracción muy restringida de las relaciones biosociales entre el hombre y la mujer)!

 

Más allá de este l imitado momento, todo vuelve (debe volver), a la relación de igualdad y equidad, esencialmente morales, por más que adquieran formas de estatutos de ley jurídica que degrada su naturaleza de elevados valores en las relaciones sociales.  De ahí que sea tan gravemente erróneo el trasladar las relaciones distintas de un ámbito a otro.

 

Una defectuosa y prejuiciada confusión en ello, es la que ha producido la situación cada vez más agravada de las relaciones entre los sexos en los últimos veinticinco o treinta años: la vulgarización del trato del hombre hacia la mujer; y en lo propiciado de ese trato por la mujer y su consiguiente aceptación, la apelación de ésta al recurso jurídico para pretender atenuar la agresión; con lo que por su parte, a su vez, se contribuye a la vulgarización (al abandono de  la conciencia de la necesidad en su atributo moral), en las relaciones biosociales.  Y la paradoja natural es que, cuanto más se legisla, más se empobrece, por la simple y sencilla razón de que dichas relaciones biosociales no sólo no son esencialmente sociales, y mucho menos absurdamente jurídicas, sino que son una relación biosocial (con atributos morales), pero eminentemente biológica, a expresarse en la forma más natural de la naturaleza observada en todas las especies.

 

 

Compartir este post

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
Comenta este artículo

Comentarios