Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

6 octubre 2013 7 06 /10 /octubre /2013 22:02

Mar--2b.jpg“Periquín Plumero”: una ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.  la conciencia de la necesidad. (8/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

abril 13.

  

2  Naturaleza de los sexos y conciencia de la necesidad.

  

b)  La conciencia de la necesidad.

  

La conciencia de la necesidad, la conciencia de aquello que es obligado, ineludible, es primera condición para la emancipación y la libertad.  Esta conciencia no bastará, se requerirá aún más: la acción, la lucha contra aquello que obstaculiza e impone la esclavitud.

  

Esa consecuencia es, por ejemplo, de la necesidad de la igualdad y equidad ente los sexos (o géneros).  Ser iguales, es decir, que no hay algún “ser superior” en ningún  aspecto.  Pero, más aún, una igualdad en equivalencia, o en valoración igual, no obstante las evidentes diferencias entre los sexos que los hacen “desiguales”, por ejemplo, en la fuerza física pudiera hacerse tal desigualdad, como en los derechos para ser y actuar en las mismas condiciones.

 

 

Las relaciones sociales proletarias nos imponen esa condición, si bien las condiciones de vida de la sociedad capitalista burguesa nos impiden que tales relaciones sociales sean en ese alto grado de moralidad y belleza.  El régimen capitalista, por su naturaleza, es una negación de las relaciones humanas ético-estéticas; éstas sólo podrán ser reales en un nuevo orden social donde rija la nueva moralidad del proletariado (y aquí nadie se confunda, no nos referimos al proletariado como el vulgo actual deformado por el capitalismo, sino, como lo expresara Engels, <<al proletariado por lo que históricamente el proletariado como clase social es>>, en una verdadera realización social humana en el despliegue de los más altos valores morales.

  

La situación antes dicha, evidencia que si nuestras relaciones sociales actuales (en este sistema económico-social) son necesariamente desiguales, y no hay forma de que bajo el capitalismo no sean así, nuestras relaciones biosociales o de género, o entre los sexos en su aspecto biológico natural (erótico), se convierten en un reflejo especular…, pero que se identifica con lo que a esas relaciones biológicas atañe, y luego entonces, ello suele confundir.

  

Dicho de otra forma; par los fines que en estas notas nos interesan: las relaciones naturales (no sociales) entre los sexos, esa relación de “desigualdad” en el erótico, no sólo carece de importancia, sino que en el juego sexual se impone.  El problema no es que ello sea así, sino el que ello vaya más allá del acto erótico.  Pero, a la vez, siendo problemático ello mismo, dado que, en la vida de la sociedad capitalista, no hay manera de que no sea así.  Acaso se pueda atenuar tal situación mediante la cultura, y por lo tanto, en casos excepcionales y particulares.

  

En las relaciones naturales biosociales, no caben, pues, sino a riesgo de generar confusión, las nociones de “igualdad” y “equidad”.  Por lo contrario, es allí justo en donde se han de expresar plenamente y en su esencia, las desigualdades entre los sexos, pero sólo para no más, que cada sexo se realice como tal.  Es el escenario del “poseedor dominio” y de la “sumisa entrega”.  Y ese escenario se constituye como la condición de necesidad, de la cual se habrá de hacer conciencia y actuar en consecuencia, a fin de que la liberación sea; esto es, de que los sexos como tales se realicen.

  

Mas, si distinguimos entre el escenario puramente erótico, y el escenario del sentimiento de amor que ello supone (o debe suponer), ocurrirá un fenómeno dialécticamente de profundo significado: la sumisa entrega erótica (que desde luego en el fondo es erótico-amorosa), en la mujer, se compensa con la entrega erótica-amorosa, en las mismas condiciones y características, en el hombre.  Al final, hay aquí, también, la entrega mutua, que otorga la realización humana mutua.

  

Compartir este post

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
Comenta este artículo

Comentarios