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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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9 septiembre 2010 4 09 /09 /septiembre /2010 08:02

 Clich--Educaci-n--Posgrado-Educaci-n

Planteamiento Pedagógico:

Didáctica Concreta.  Ensayo, 2004 (2/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over.blog.es/;

México, 20 sep 10.

 

Una Experiencia Docente.

 

                               Aquí lo determinante fue el paso de Profesor Horas/Clase, a Profesor de Tiempo Completo (año 2002): cambió drásticamente las condiciones de compromiso, y no precisamente institucionales, sino con el educando mismo.

 

                                 Ese mayor compromiso planteaba a su vez una mayor exigencia hacia el educando, que bajo los criterios de la Didáctica Concreta, se traducían en compromiso para sí, en mayor responsabilidad consigo mismos.

 

                              La experiencia vivida con dos grupos de primer ingreso en la Licenciatura de Relaciones Internacionales ya desde 2001, parecía confirmarnos la justedad de nuestras ideas.  Y de hecho lo fue, pero por excepción.  Las cuatro generaciones restantes, con las expectativas puestas particularmente en dos de ellas, han arrojado una situación frustrante hasta el desaliento.

 

                               Una combinación de ambas cosas: la confirmación por excepción de la esencia de la Didáctica Concreta, y la no posibilidad de su desarrollo generalizado, aunado a algunas actividades extra-aula que relativamente se han facilitado en esta institución, han dado lugar a una concepción más acabada de la posibilidad de la aplicación del método.

 

Ha contribuido a ello, y no poco significativamente, la realización de tres Congresos Académicos: el primero sobre aspectos de control de procesos de mejora continua (básicamente “administrativo”); el segundo sobre una muy rica discusión acerca de los métodos educativos (desde salvar la confusión entre “método” y “didáctica”), y si habría alguno propio para esta Universidad (con la conclusión de que no había uno propio, sino que todos –a excepción de aquellos que atentaran contra la condición humana-, eran válidos); y el tercero, acerca de la discusión del posible “Modelo Educativo” de esta Universidad, es decir, de su estilo propio, o como particularmente le he denominado, de su mística propia, la cual no es sino un justo reconocimiento y composición de todo lo demás (en donde se concluyó que, en ese justo reconocimiento, se daban dos grandes concepciones de la educación aquí: una en donde ésta se entendía como problema de la conducta, y se abordaba con una base psicologista y pedagogista; y otra en que se entendía como un problema de la teoría del conocimiento, y se le abordaba desde lo filosófico y sociológico, y por las determinaciones económico-políticas; y en donde dos teorías pedagógicas explícitamente se pusieron en juego: de un lado el constructivismo, y de otro, en parte, la Didáctica Concreta).  Y en su conjunto, he ahí la mística de esta Universidad.

 


 

Planteamiento Pedagógico: Didáctica Concreta.

 

                              Se entiende por Didáctica Concreta (de didaskalos, enseñaza; y concretu, lo multilateral, lo complejo y desarrollado), el método educativo formal dado en la interacción educador-educando; en el plano de la relación Maestro-Discípulo; en el estudio e investigación sobre problemas reales, que no se dan sino en toda su complejidad y desarrollo.

 

                              El método no se había podido desarrollar a falta de una caracterización y definición lo más clara y completa de lo que supondría el estudiante discipular, dada la indescifrable situación de la generación actual.  Una vez resuelto esto último (más a fuerza de palos que de abstracción teórica), hemos podido plantear para el Tercer Congreso Académico, la idea central acerca de una posible variante de su aplicación.

 

                              Expuesta en su esencia, consiste en el siguiente aforismo:  “cuando el discípulo esté, entonces; y sólo entonces; el maestro aparecerá”.

 

                              Ello ha supuesto definir antes lo que se entiende por Maestro (Gran Luminaria) y por Discípulo (aquella persona a la cual se le ha alterado su forma de pensar, adoptando en principio la del Maestro).  Ello hace de suyo evidente su distinción con los conceptos de Profesor (el que hace acto de fe en su saber) y lo que a éste le es afín, el Alumno (el sin luz, el que ha de ser iluminado con el conocimiento).

 

                             La frustrante experiencia de los últimos tres a cuatro semestres, nos ha obligado a ampliar la graduación de esa relación educador-educando, en correspondencia, precisamente, a las características y situación de la generación actual; de modo que hemos agregado la diferenciación del Facilitador (asesor), al que le es correspondiente, por definición, el Autodidacta (el que se enseña o aprende por sí mismo); luego la escala del Instructor (el que construye, en particular, capacitando), y su afín, el Instruido (el construido, o el capacitado); y finalmente en la base de esta graduación, el Servidor, a manera de “Demostrador de Piso”, al que le es correspondiente el “Cliente” (nivel de relación educador-educando teorizado en el pragmatismo, y que nosotros desechamos), y si hemos considerado tal base de partida, es debido a que: puestos en el nivel del Instructor, habremos de esperar a que el “Cliente” asuma su responsabilidad en calidad de lo que se supone es aquí, es decir, un estudiante, y como tal, alguien interesado en el conocimiento.  De no ser así, nada hay que hacer, que no acreditar.

 

                              Una vez que el estudiante está ahí, el Instructor hará su función capacitadora.  Mas si el estudiante en su propio interés; bajo la motivación que debe corresponder a aquel que ha elegido una profesión, “con”, “sin” o “a pesar de”; estudia y en consecuencia investiga por cuenta propia, y acude al Instructor ya no para que le capacite en una instrucción formal, sino para que le asesore fuera de lo formal, entonces ese estudiante en calidad de Autodidacta, determinará al Instructor en calidad de Asesor (Facilitdor); es decir; una vez que el Autodidacta está, entonces, y sólo entonces, el Asesor aparece.

 

                              De igual manera, un estudiante Autodidacta que hace de la asesoría algo tan asiduo que se pierde la discontinuidad que supone la efímera y circunstancial asesoría, lo que estará haciendo estrictamente, será transformarse en Alumno, esto es, en alguien que escucha con interés la disertación de aquel que hace acto de fe en su conocimiento; y en ese momento, ese estudiante en calidad de Alumno, determinará al Asesor en calidad de Profesor.  Sólo cuando “el sin luz” desee ser iluminado con el saber del que le profesa, entonces, y sólo entonces, aparecerá el que haciendo fe en su saber, le iluminará.

 

                              Finalmente, ese Alumno que se embelesa con ese saber y se propone reproducirlo primero, para desarrollarlo después, se transforma a sí mismo en Discípulo, y por definición, “una vez que el Discípulo esté, entonces; y sólo entonces; el Maestro aparecerá”.

 

                              Este proceso supone una serie de otras consideraciones, que; inmersos en la sexta cuartilla cuando la exigencia era dos; por obvias razones omitimos.

 

                              En general, dada la situación de la generación actual, en el modelo se hacen dos consideraciones posible: 1) la respuesta como grupo en la dirección esperada (no factible), y 2) la respuesta individual en ese proceso de transformación cualitativa.

 

                              Ello impone la condición de un trabajo diferenciado, incluso en la relación extra-aula, para lo cual hay una “estrategia didáctica” en cierto modo ya probada con exitosos resultado.

 

 

Conclusión.

 

                              La Didáctica Concreta, fundada en la dialéctica materialista, por definición no puede constituir un método acabado, sino en permanente proceso de adecuación y aproximación al reflejo objetivo de la realidad objetiva, dado en las condiciones concretas de la situación concreta.  No existe una fórmula universal más allá de lo dicho, sino que depende del compromiso y la capacidad creativa del docente.  De ahí que el intercambio de experiencias y la reflexión crítica sobre las propias prácticas docentes concretas entre éstos, sea de mayor valía que todos los cursos de pedagogía teórica que se quieran, sin negar los aportes que estos pudieran dar, en tanto revisados a su vez, críticamente.

 

                              El principal error hasta ahora, había sido –por paradójico e ingenuo que parezca-, pensar que el proceso se tenía y se podía dar para todo el grupo académico: falso.  Es necesariamente un proceso diferenciado; el problema ahora, es cómo resolver ese proceso diferenciado.  En ello consistirá la práctica docente de 2004.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Educación
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