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Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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1 julio 2012 7 01 /07 /julio /2012 22:01

Presentación Segunda Época, 2012.

 

A mediados de 2009 creamos el Blog: “Espacio Geográfico”, sin una clara conciencia inicial de lo que teníamos en las manos.  Unos tres meses después nos dimos cuenta de que simplemente esto era nuestro medio propio para difundir libremente nuestras ideas, gozando del privilegio que ningún autor había podido tener antes: ser conocido internacionalmente, y saber, exactamente cuántos lectores y de dónde acudían a los textos publicados.  Si bien todo ello era a cambio sólo de la satisfacción intelectual por hacerlo, sin remuneración económica alguna por el trabajo intelectual y profesional expuesto y compartido.

 

A fines de 2009 revisamos lo primero que teníamos qué revisar: el estado del concepto de “espacio geográfico” en la Red Internacional.  Nos tomó más de una década para que el demostrado objeto de estudio de la Geografía como el “espacio geográfico o terrestre”, fuese aceptado.  Cuando ello ocurrió, en México, tras la crisis económico-social de 1994-1995, toda actividad intelectual se había detenido y disuelto, y esa aceptación del espacio como el objeto de estudio, se dio ya como plagio de ideas y usurpación de la teoría, en una tergiversación total.  La geografía aquí, pareció abandonar, por fin, esa expresión fenomenista; pero, heréticamente, como la Cruz (espacio), detrás de la cual se ocultaba el ídolo (el fenomenismo).

 

Tuvieron que transcurrir tres lustros para que circunstancialmente volviésemos al escenario de la geografía profesional a través de este Blog, y al hacerlo, lo primero que teníamos que revisar, fue el qué se había hecho con aquel concepto en que habíamos centrado todo nuestro trabajo desde nuestra tesis de licenciatura de 1979 a 1983, y luego largamente defendida en el curso de la década de los ochenta y principios de los noventa; y ahí empezó nuestra puesta al día.

 

Durante 2010 y mediados de 2011, publicamos sistemáticamente casi todos nuestros materiales procurando su exposición cronológica, a la vez que nos informábamos y actualizábamos.  Dimos a conocer a las nuevas generaciones nuestra versión de los pormenores sobre los acontecimientos de la historia contemporánea de la Geografía en México (y en parte internacional), entre esos años ochenta y noventa y nuestra situación peculiar en ello.

 

Hasta entonces el Blog “Espacio Geográfico” y <<”Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica>>, prácticamente se identificaban en un ofrecimiento gratuito desinteresado.  Acaso, discretamente, como una faceta de la geografía en su campo operativo, ofrecimos los servicios de Consultoría y venta posible de materiales íntegros, que parcialmente teníamos publicados en el Blog.  Hasta que a mediados de 2011, un relámpago inesperado nos dañó todo nuestro equipo electrónico de trabajo.

 

Entonces, impensadamente, comenzó una de las más importantes investigaciones de sociología de la ciencia en nuestra especialidad: las visitas sistemáticas al Blog, nos creó inicialmente la falsa idea de un lector no sólo interesado, sino simpatizante de nuestras ideas, y se nos hizo éticamente natural solicitar un apoyo solidario a manera de una simbólica suscripción por una sola vez; y empezó a sorprendernos la falta de respuesta.  Ya en términos de investigación de lo que estaba ocurriendo aprovechando los registros estadísticos que nos ofrece la plataforma de trabajo, intentamos estimular de diversas maneras esa colaboración, pasando de lo estrictamente moral, hasta el “burdo y vulgar” acto de comercio escueto.  La conclusión de esa investigación ya nos había adelantado lo que ahora hemos expuesto aquí, y lo que nos permite afirmar las cosas ahora categóricamente.

 

Esa convicción nos hizo desdoblar el Blog en lo que ahora, traduciendo el término “Blog” de su significado compuesto en inglés, llamamos: “Bitácora de Navegación por el Espacio Geográfico”, y propiamente: <<”Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica>>; donde el recurso de la Bitácora es ahora para seguir ofreciendo gratuitamente el conocimiento geográfico en nuestra interpretación de las cosas en su análisis crítico de lo histórico; y el recurso  de la Revista, para, sin más, profesional y legítimamente, hacer de la geografía teórica, su realización como geografía operativa.  Adicionalmente ello nos permitió dirigir selectivamente los materiales a dos grandes niveles de interés, y, por lo tanto, de real comprensión y posible desarrollo.

 

Todo ello, pues, explica nuestra política editorial actual, y cuyos resultados no han cesado de enseñarnos cada vez nuevas facetas: como la real situación profesional de la Geografía y del que esa situación en México, en mucho, es generalizable internacionalemte.; de la importancia del hacer de la “ciencia burguesa” o de la “ciencia proletaria”, así como de la abstracción de la ciencia de su condición de “ciencia nacional” (algunas veces llevada verdaderamente al chouvinismo).  Y todo ello nos ha puesto ya de frente a una nueva etapa histórica trascendente de la Geografía.

 

No sólo se había confirmado de tiempo atrás el espacio como objeto de estudio de la Geografía, sino, luego de un vacío de tres lustros, todavía tardamos en darnos cuenta de esa nueva situación real de la Geografía y del geógrafo, por lo menos en México.  Sin dificultad descubrimos “el ídolo” detrás de la “venerada Cruz”: el continuado culto y doctrina de los fenómenos, en lo bizarro del supuesto estudio del espacio.  Pero hasta fines de 2011 y principios de 2012, inmersos nosotros en nuestro propio “dogma”: esa interpretación en función de la contradicción histórica esencial de la Geografía, dada entre una “geografía espacista” y una “geografía fenomenista”, lo seguimos viendo en “la herejía del ídolo detrás de la Cruz”, y, ciertamente, ya no era exactamente así.  Por decirlo así, como que el rito había cambiado en algo las cosas.

 

El rito fue, a pesar de las enormes deficiencias, un sutil y apenas perceptible cambio: el abandono de la ciencia y el método de la ciencia de la modernidad, reemplazado por el llamado <<paradigma del conocimiento dialógico de “los saberes”>>, de una nihilista “posmodernidad” que, como tal, niega de conjunto mediante la filtrada “contracultura”, la modernidad en todos sus aspectos.

 

A fines de 2011, hicimos una nueva revisión del “concepto de espacio geográfico en la Red”, el cual, necesariamente, expresaría el concepto difundido desde la geografía “oficial” institucional y posibles adecuaciones heréticas bajo nuestra influencia; el resultado: el espacio geográfico o terrestre, es, desde la “oficialidad” institucional, “el espacio socialmente construido”.  En la primera crítica habíamos acusado el error lógico de ignoratio elenchi, o de sustitución de tesis, en donde diciéndose estudiar el espacio, se estudiaban los fenómenos.  Pero esta vez observamos algo más burdo: el error lógico de la pueril tautología, en donde a la pregunta de qué es el espacio geográfico, la respuesta por su esencial definición, es: “el espacio, es el espacio…” (independientemente de eso secundario, en tanto cuestionable, de si es socialmente construido, creado por Dios, u objetivamente existente).

 

Frente a tal problema se nos dieron dos condiciones posibles.  Si esa geografía “oficial” institucional que se trasluce en esas definiciones difundidas en la Red; 1) se afirma como ciencia: entonces tiene un grave error en el que, más aún, ha fundado teóricamente la geografía en los últimos quince años; o, 2) si se afirma tal definición en el <<paradigma del conocimiento en el diálogo de “los saberes” de la “posmodernidad”>>, entonces, dado que ahí se rechaza la lógica, no es aplicable, en ese contexto, la crítica, y sólo en esa condición de abandono de la ciencia y el método de la ciencia (de la lógica y el método hipotético deductivo), en el contexto de la modernidad, es justificable tal definición, que quedaría dada en términos de la analogía del ser y la inmanencia.

 

Esta situación es a tal punto relevante, que nos impuso un receso en julio de 2012 para reestructurarlo todo: la “geografía fenomenista” había desaparecido, y por dos vías: desde hacía quince años en el ámbito “oficial” institucional por Auto de Fe en un despliegue herético; y en la síntesis lógica por subsunción, que finalmente logramos en el argumento de que: <<Los fenómenos son espacio en tanto estados de espacio; por lo que, si la geografía estudia los fenómenos; ello es en tanto estados de espacio en el estudio del espacio mismo>>.  Quedó de ello, el logro impensado de la teoría unificada de la Geografía, que hizo de la “geografía espacista la Geografía propiamente dicha; y desaparecida la contradicción histórica esencial de la Geografía, la antigua “geografía fenomenista” se convirtió, “posmodernistamente”, en lo que ahora denominamos como la “geografía literaria” (no por nuestra “creatividad”, sino por definición propia o misma dentro de la metodología de la posmodernidad); es decir, una narrativa acerca del diálogo o relación de “los saberes” y el conocimiento acerca de la Tierra.

 

Quedó así, finalmente, en nuestra persona y este medio de difusión, la responsabilidad moral e intelectual de responder por una geografía como ciencia moderna en su método hipotético-deductivo.  Y así, dejamos a la “Bitácora de Navegación por el Espacio Geográfico” el tratamiento de lo histórico, en tanto que la Revista “Espacio Geográfico”, ha quedado destinada a lo lógico, en la formalización teórica, ahora, de la teoría del espacio geográfico.

 

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