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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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30 junio 2013 7 30 /06 /junio /2013 22:05

Topografía de CosmasQué es la Geografía; Cosmas Indicopleustes: al invertir la geografía metafísica más pura, se obtiene la geografía dialéctico materialista ás pura 1 (16/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

22 jun 13.

 

Roma cae hacia fines del siglo V, en el año 476, y apenas poco más de medio siglo después, aparece la Topografía Cristiana de Cosmas Indicopleustes, como apunta el Prof. Rodrigo Fernández del Río, un pseudónimo (“Cosmógrafo Viajero del Índico”), que dejó en el anonimato el nombre verdadero de su autor.

 

La “Topografía Cristiana”, de Cosmas Indicopleustes, que en realidad, generalizadamente es más bien una “Geografía Cristiana”, está formada de doce Libros (lo que actualmente llamamos capítulos), y de dicha obra, Rodrigo Fernández del Río nos ofrece la traducción de sus primeros cuatro Libros, pero los cuales nos dan con suficiencia una idea precisa de tal obra.

 

Cosmas Indicopleustes titula su Libro I: Contra aquellos, quienes mientras desean profesar el cristianismo, piensan y se imaginan como paganos que el cielo es esférico”.

 

Esta es la primera condición de la nueva Edad Oscurantista medieval: el mundo esférico de los griegos por proyección de una Tierra esférica, es desechado por la proyección de una Tierra plana.

 

El grado de reacción teológica oscurantista del pensamiento de Cosmas Indicopleustes queda revelado cuando éste se manifiesta en contra de la misma escolástica temprana, ya de por sí metafísica, que aún conservaba ciertos conocimientos griegos, cuando apunta: “Pero aquellos que por otra parte –dice Cosmas– juegan una mala pasada a la sabiduría de este mundo, y se confían que por el razonamiento escolástico pueden llegar a entender sus formas y posiciones y se tragan completamente todas las Divinas Escrituras como una masa de fábulas, estigmatizando Moisés y los Profetas, el Señor Cristo y los Apóstoles como charlatanes ociosos y dados a inútiles delirios; mientras con aires arrogantes como si por mucho ellos superaran en sabiduría al resto de la humanidad, ellos atribuyen a los Cielos una forma esférica y un movimiento circular, y a través de métodos geométricos y cálculos aplicados a los Cuerpos Celestiales, así como por el abuso de palabras y por medio de artes mundanas, se esfuerzan por alcanzar las formas y posiciones del mundo por medio de eclipses solares y lunares y llevando a otros a errar mientras ellos mismos están en un error”[1].  He ahí ya el sello de toda una época que durará cuatro siglos.

 

Pero, con todo, los apuntes de Cosmas no dejan de sorprendernos profundamente en relación con la teoría geográfica cuya problema esencial es la realidad y naturaleza del espacio geográfico.  Y ya con el mismo Cosmas se apunta la discusión esencial que venía desde los griegos: Algunos de ellos sostienen que el Cielo es un cuerpo consistente de cuatro elementos, pero algunos otros luego arrogantemente lo reconstruyen con un quinto nuevo elemento adicional, a pesar de que formalmente su constitución esencial comprenda sólo cuatro elementos, porque ellos vieron de una sola mirada que el Cielo no podría girar si estuviera compuesto por éstos”[2].  He ahí, pues, la problemática esencial: un mundo formado de cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego), pero ha de incluir un extraño quinto elemento, la quintaesencia, conocida como el vacio, el éter, u otras denominaciones, pero que en esencia se refieren a la naturaleza del espacio mismo.

 

Ahora Indicopleustes, tomando los mismos argumentos, se pronuncia en forma contraria al pensamiento de la ciencia clásica griega, y apunta. “…si el Cielo está constituido no de un solo elemento, dotado con un movimiento circular propio, sino de una mezcla de cuatro elementos, entonces no podría rotar bien”[3].  Pero no expone la naturaleza de ese sólo elemento de que estaría formado el Cielo, que en su pensamiento es de naturaleza metafísica, sobrenatural, de donde tampoco lo identifica con la quintaesencia o el vacío.

 

Otro argumento con el que Indicopleustes niega la condición esférica de la Tierra y el espacio terrestre, es el de la negación de los antípodas, y critica a aquellos que sostienen aún su existencia según la hipótesis de Crates: “ellos no se ruborizan al afirmar que existen personas quienes viven debajo de la superficie de la tierra. Por lo que entonces podría uno preguntarles a ellos y decir: ¿Es el sol sin propósito llevado debajo de la tierra?  Estas personas absurdas en la emoción del momento, sin pensar, responden que la gente en las Antípodas están allí ¡hombres llevando sus cabezas al revés y ríos que tiene una posición opuesta a los ríos de aquí!  Así toman en disposición el voltear todo al revés en lugar de seguir las doctrinas de la verdad en las que no hay vanos sofismas, sino que son llanas y fáciles y llenas de deidad…  –y párrafos más adelante agrega– el considerar que hay Antípodas nos obliga a pensar también que la lluvia cae sobre ellos en una posición opuesta a la nuestra y cualquiera podrá con una buena razón, reírse de estas teorías ridículas”[4].

 

Evidentemente, Cosmas también negará la posibilidad del espacio infinito: …si el cielo, mientras da vueltas, pasa al infinito del espacio, tenemos que suponer que mas allá de él hay una tierra infinita dentro de la que da vueltas, cuando silenciosamente se aleja de lo que está detrás de ella”[5]; y como ello, dado que si algo gira, lo hará sobre un eje, e Indicopleustes se pregunta: “¿a través de qué los soportes y ejes son ellos mismos sostenidos?; …y díganme, oremos, cómo debemos suponer que el eje pasa a través del medio de la tierra y de qué material consiste”[6], lo que pone de manifiesto su pensamiento metafísico, por el cual una referencia a una analogía del mundo material, ha de tener, igualmente, una condición material, aún fuese usado sólo como alusión a una condición abstracta.

 

Nuestro autor, hacia el final de su Libro I, al criticar solvuntur objeciones, nos da a su vez los criterios científicos que aún dificultosamente perduraban: “Hay sin embargo –apunta Indicopleustes– otro sofisma sostenido por estos hombres sabios, el cual estoy especialmente ansioso de tratar y procederé inmediatamente a discutir.  Dicen que el cielo, que ellos llaman un cuerpo, contiene el mundo entero, y mantienen valientemente que exterior a él nada existe…”[7]; pero lo interesante sería saber quién, en el siglo VI, afirmaba tal cosa: que el cielo fuese corpóreo y fuera de él nada existiese; como quiera, cabe preguntarse acerca de cuál sería la naturaleza de ese cielo (espacio), corpóreo.



[2]       Ibid. p.10.

[3]       IBid. p.11.

[4]       Ibid. pp-13-15.

[5]       Ibid. p.13.

[6]       Ibid. p.13.

[7]       Ibid. p.17.

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