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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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3 marzo 2013 7 03 /03 /marzo /2013 23:04

008 III ane Mapa de HiparcoQué es la Geografía: Hiparco, y el Canon del Estudio del Espacio Terrestre (8/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

01 nov 12.

 

La Geografía, hemos dicho, es la ciencia del estudio del espacio terrestre; luego, su historia, es la historia misma del estudio y conocimiento de ese espacio representado en los mapas; de ahí que sea el mapa lo más representativo del ser geográfico; y, en consecuencia, la historia de la Geografía, como la historia del conocimiento del espacio terrestre, es, a su vez, la historia de los mapas.

 

Hasta Eratóstenes (284-192), la historia del conocimiento del espacio terrestre mostrado en los mapas, había sido puramente empírico e intuitivo.  En realidad, fue entre Aristóteles (384-322), el primero en considerar a la Tierra esférica, y sus discípulos Eudemo (370-300) y Dicearco (355-285), hasta llegar a Eratóstenes, que se da la transición de esa geografía empírica espontánea, a una geografía cuyo conocimiento del espacio terrestre queda sometido a un conjunto de reglas (su canon).

 

La primera regla es la del perímetro mismo de la Tierra calculado por Eratóstenes primero, y con otro método corroborado después por Posidonio (135-51).  Bajo la influencia teórica de Aristóteles, para quien el espacio era “el límite que abraza un cuerpo”, su superficie; el espacio terrestre, entonces, era entendido como la superficie de la Tierra misma, y este espacio, en consecuencia, se había descubierto que no era mayor a un perímetro de la esfera terrestre, dado en 40,000 km.  De ello deriva conocer el radio de la Tierra y el valor total de su superficie (en este caso, del espacio geográfico como tal), que sería el valor total  de ese espacio geográfico aristotélico.

 

De Aristóteles a Eratóstenes, se pasó del estudio de un espacio geográfico  bidimensional plano en valores centesimales (estadiales) de longitud, a un espacio geográfico esférico del hiperplano bidimensional, en valores sexagesimales.  Fue el momento de una primera gran revolución del pensamiento geográfico.  En ella, Hiparco (190-120): 1) pudo calcular la distancia a la Luna (apenas con un error de 4%; 2) precisó la posición de los Trópicos, fijados antes por Eudemo en 24º, Hiparco los posiciona en los 23º27’, y en el punto intermedio, por definición, la posición del ecuador a 0º; 3) en función de lo anterior, pudo precisar el valor del año; no por el movimiento de traslación de la Tierra, que se descubriría hasta Copérnico; sino por el movimiento aparente de traslación, dado en el desplazamiento diario del Sol sobre el horizonte; y 4) descubrió –y esta es la parte más relevante–, que la Esfera Celeste tiene un lento movimiento más, de un ciclo de 26,000 años.  Ese movimiento aparente, correspondía al movimiento real de la Tierra (y en ese sentido a un movimiento real del espacio geográfico), por el cual el Polo norte pareciera trazar un círculo en el cosmos con puntos diametralmente opuestos entre las estrellas Vega y Polaris, en cuyo periodo se invierten en el tiempo las Estaciones del Año, a lo que se conoce como movimiento de Precesión de los Equinoccios.

 

Hiparco, basado en ese canon elemental de la nueva geografía hasta ahí dada, elabora los nuevos desarrollos.  Lo primero que se plantea, en consecuencia, es la representación del espacio terrestre en sus verdaderas magnitudes a escala.  Traza, entonces, los 40,000 km del perímetro real de la Tierra, en una medida gráfica a escala, considerada por el ecuador, al que da un valor de 0º de latitud; y luego dibuja, entre 0º y 90º de latitud norte y sur, líneas paralelas representativas, en igual magnitud que el ecuador (es decir, cada una con un valor de longitud de 40,000 km).  Así, los 90º de latitud, que debería ser un puto (los polos de la Tierra), Hiparco los representó como una línea del mismo largo del ecuador.  Evidentemente, puede entenderse que del ecuador a los polos, se va dando cada vez una mayor deformación de la figura real de los continentes (se produce un anamorfismo).  Luego trazó, con el valor de un medio del ecuador y a lo largo de éste (en su longitud), un conjunto de líneas perpendiculares a éste entre cada línea representativa de los polos, con valor entre 0º y 180º de longitud tanto al este como al oeste, de la línea central.

 

Esa línea central, ubicada en el lugar extremo más al oriente entonces conocido: las Columnas de Hércules (el Estrecho de Gibraltar), se desplaza en dirección al este con la rotación de la Tierra, y cuando vuelve a quedar en el centro ante nuestros ojos que ocupan la posición del Sol, dicha línea central ocupa la posición del mediodía (meridiano), de donde el nombre de Meridiano Central o Meridiano de Origen.

 

Esa fue, históricamente, la primera transformación de la esfera terrestre en un plano o mapa.  En la figura de los continentes se produce una gran deformación hacia los polos, no obstante, ello no quiere decir que esa representación del espacio terrestre  “esté mal”, sino simplemente que, dado el procedimiento matemático de transformación de la esfera en un plano, éste es así.  Hiparco denominó a tal “proyección” de la esfera en un plano, como Proyección Equirrectangular; y hoy en día sigue siendo plenamente válido elaborar un mapa en dicha proyección, estableciendo que así es y teniendo presente las deformaciones que produce; precisamente por las cuales no se recomienda.  Si acaso, únicamente en Cartas de Área Local y de coordenadas extremas de alrededor quizá, de un grado, en donde esos errores de deformación, proporcionalmente consistentes, quedan minimizados.

 

A lasa condiciones de estudio de un nuevo espacio terrestre descubierto en un grado mayor de sus propiedades esenciales, tuvo que corresponderle un nuevo tipo de instrumental adecuado a él.  El metrón, el gnomon, la plomada, el nivel, ya no fueron suficientes para entenderlo; y entonces Hiparco inventó el astrolabio, un instrumento para “tomar valores angulares a los astros”, y principalmente a la Estrella Polar.

 

Ubicados en el ecuador, la Estrella Polar se verá al filo del horizonte hacia el polo norte a 0º en el astrolabio.  Conforme nos movamos en dirección al polo, la Estrella Polar ascenderá cada vez más hacia el cenit de la bóveda celeste; y ubicados ahora como observadores en el Polo Norte, la Estrella Polar quedará exactamente sobre nuestra cabeza, a 90º en el astrolabio.  De este modo, el astrolabio es un instrumento para determinar la latitud de un lugar (en el hemisferio sur se hace con respecto a la Constelación llamada “Cruz del Sur”), que es el nuevo dato de un espacio geográfico esférico.

 

Hiparco hizo todavía una contribución más al estudio y conocimientos rigurosos del espacio geográfico: ideo el sistema de Proyecciones Planas.

 

Al imaginar la Tierra como una “jaula de pájaros” esférica hecha por la red de paralelos y meridianos, y en su centro un foco luminoso, la sombra de esa red de paralelos y meridianos proyectada sobre un plano puesto en un punto tangente, ya sea sobre el polo, ya sobre el ecuador o en algún punto intermedio entre éstos, se obtendrán respectivamente las proyecciones Plana Polar, Plana Ecuatorial, y Plana Oblicua.

 

Luego se pueden hacer variaciones a la posición del Foco de Proyección llevándolo del centro de la esfera, de donde se produce la llamada Proyección Gnomónica, al punto diametralmente opuesto al punto de tangencia del Plano de Proyección, obteniéndose la llamada Proyección Estereográfica; y finalmente, el Foco de Proyección puede ser trasladado al infinito, produciéndose la llamada Proyección Ortográfica.

 

En el sistema de Proyecciones Planas de Hiparco, más allá del punto de tangencia del plano de proyección, se produce un aumento de la deformación en la figura; mayor en las proyecciones extremas, gnomónica y ortográfica, promediadas en la proyección Esterográfica.

 

Esas proyecciones producen el llamado Canevá, o simplemente la red de paralelos y meridianos, respecto de la cual, por las coordenadas obtenidas de los lugares, se construye la configuración del mapa.

 

Fue así como el mapa del mundo de Anaximandro en el que Europa, África y Asia, lo eran todo, se convirtieron en el mapa del mundo de Hiparco, en una cuarta parte de la esfera terrestre.  A la vista de los griegos de ese periodo heleno-romano, un espacio geográfico así, ciertamente extraño, desproporcionado, falto de simetría, y por ello, contrario a la naturaleza.  Y de ello brotó (aun cuando la hipótesis aún no existía metodológicamente en lo teórico, pero dándose en lo práctico) una de las hipótesis por intuición más sorprendentes de la historia del pensamiento geográfico: el Globo Terráqueo de Crates de Malos (180-150?).

 

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