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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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20 octubre 2013 7 20 /10 /octubre /2013 22:04

Qué es la Geografía; la Geografía y los Elementos de la Ciencia Moderna: la “Geografía General” de Bernardo Varenio, 1650. Primera Parte (27/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

5 oct 13.

 

Podrá parecer no-creíble, pero, por fin, luego de casi treinta años (27 para ser exactos), y en ese lapso a saber cuántas lecturas, hemos podido entender una obra fundamental para la ciencia de la geografía: la Geografía General, de 1650, de Bernardo Varenio.

 

Por una afortunada apostilla fechada, hecha en la página 92, ya casi al final de su Epístola dedicada a los Cónsules de Amsterdam y expuesta a manera de introducción, en la que escribimos: “¡Vaya, si lo hubiera leído en 1982, pero sólo lo he conseguido [este documento] hasta 1986”!, es que puedo hacer ese conteo de años de lectura.

 

Y es que Varenio divide a la Geografía en dos niveles de conocimiento: uno General (del estudio de la Tierra como planeta en su conjunto), y otro que él llama Especial (del estudio de la misma naturaleza que en lo general, pero restringido a las regiones del planeta), y en dicha cita a la que corresponde la apostilla, Varenio escribe: “…los jóvenes, mientras aprendían lo especial de esta disciplina, ignoraban, en su mayor parte, sus fundamentos, y a la misma Geografía apenas se le podía aplicar el calificativo de ciencia”[1].  Y es de ahí, dice Varenio, de donde se ocupó en elaborar su Geografía General.

 

Si esta cita la hubiéramos tenido en 1982, sin lugar a dudas habría ocupado un lugar preeminente en nuestra tesis de Licenciatura, y por dos razones: 1) el que una disciplina de conocimientos, sin fundamentos teóricos (lo cual fue todo el propósito de nuestra tesis), no puede calificarse de ciencia, por lo menos en el sentido riguroso del término, asunto que muy difícilmente entienden los geógrafos de todos los tiempos, en particular los fenomenistas; y 2) que una geografía de puras aplicaciones, meramente pragmática, tampoco es científica, tal como sigue sin entenderse aún hoy en pleno siglo XXI; y ya dicho por Varenio y no por mí, daba otro peso a lo que estaba afirmando en mi tesis.

 

Tardamos en entender esta obra, primero, paradójicamente, por la desconfianza en el Estudio Introductorio que elabora Horacio Capel en 1974 (un año antes de que ingresáramos a la Facultad para cursar los estudios de geografía).  Habíamos descubierto en nuestra investigación la contradicción histórica fundamental de la geografía dada entre una “geografía espacista” y una “geografía fenomenista”, y ubicábamos a Capel en esta última, tomando entonces con muchas reservas su interpretación de la obra de Varenio (empezando por el término “affectionis”, que él equivale a “propiedades”; cuando para nosotros, primero intuitivamente y luego de su traducción real, derivaba de “afecto”, “cariño”, y significaba, en consecuencia, “influencias”, “relaciones”, o “efectos”, e incluso “relaciones de causa-efecto”); en segundo lugar, porque en sí, el momento histórico que se abre precisamente tanto con Mercator (1569), como con Varenio (1650): el de la Modernidad Ilustrada (que deja atrás la Modernidad Renacentista de la ciencia clásica griega, para, a diferencia de la ciencia clásica de la Antigüedad, inaugurar ahora la ciencia de la modernidad), nos fue difícil entender por su suma complejidad que, ahora lo sabemos, confunde a no pocos y connotados estudiosos de los aportes de esta época.  Pero, en tercer lugar, esencialmente, porque no teníamos, ni existían, las herramientas teóricas en geografía como para poder entender el pensamiento geográfico en Varenio; dichas herramientas conceptuales las tuvimos incluso que elaborar, y en un muy largo proceso que ha comprendido nuestras elaboraciones teóricas hasta hace unos meses.

 

Entender las “affectionis” como “relaciones”, incluso de causa-efecto, alude, en cierto modo, a un atributo espacial en el vínculo entre dos cosas separadas; como “propiedades” de la Tierra, el concepto incide más directamente en la naturaleza de la cosa en sí misma.  Y lo que se explica en esta obra, a nuestro juicio, no son las “propiedades” de la Tierra a manera del estudio de los fenómenos de ésta en sí mismos; sino las “influencias”, o “relaciones de causa-efecto” entre ellos.

 

El aspecto que se plantea no es trivial, tiene qué ver con una interpretación ya fenomenista o bien espacista de esta obra fundamental en la historia del pensamiento geográfico, justo en un momento en que la geografía de la Ilustración tiene un contenido espacista, y la consideración de los fenómenos en esta ciencia, en ese momento, dice Varenio, no son más que “factores”[2] (celestes, terrestres, o humanos); esto es, dice el diccionario de la lengua: “elementos que contribuyen a causar un efecto”; y esos efectos que se estudian aquí, en la ciencia de la geografía, se refieren a aquello dado empíricamente a la vista, a las sensaciones, a la percepción, en cuanto a las propiedades del espacio: más aún, dice Varenio en la definición que él da de Geografía: se refieren a las propiedades del espacio, “…de las partes relativas a la cantidad, esto es, la figuras, situación, dimensiones, movimiento…”[3].

 



[1]        Varenio, Bernardo; Geografía General; Ediciones de la Universidad de Barcelona; Colección “Pensamiento y Método Geográfico N° 2”, Departamento de Geografía de la Universidad de Barcelona (edición parcial a cargo de Horaco Capel Saes); Barcelona, 1974.

[2]        Ibid. p.145.

[3]        Ibid. p.134.

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