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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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6 octubre 2013 7 06 /10 /octubre /2013 22:04

Laboratorio Científico del s.XVIIQué es la Geografía; la Geografía y los Elementos de la Ciencia Moderna: los Protocolos. (25/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

16 sep 13.

 

Un segundo elemento esencial e la ciencia moderna luego de la lógica, es el relativo a los Protocolos; esto es, a los procedimientos que, sobre la base de la lógica, despliegan en lo más general el método de la ciencia.

 

En el hacer de la ciencia: Mercator (1512-1594) en geografía, y antecediendo a Galileo (1564-1642) en física, como a Kepler (1571-1630) en astronomía referidos más comúnmente en el inicio de la ciencia moderna, realizaron el trabajo empírico de la misma; tal como Bacon (1561-1626), y Descartes (1596-1650), efectuaron la necesaria abstracción y generalización de su hacer en un cuerpo de teoría, que en Bacon se sintetizó en su Nuevo Organon (su “Nueva Lógica”), de 1620; como en Descartes lo fue en su Discurso del Método, de 1637.  El primero, centró su observación del procedimiento científico en lo práctico o empírico y la inducción lógica (siendo esto lo novedoso en la ciencia), y el segundo lo hizo en lo teórico o racional y la deducción.

 

De Bacon en lo empírico-inductivo nos quedó su exigencia experimental y su valioso recurso de las Tablas de Relación Causal; y de Descartes en lo racional-deductivo nos quedó su exigencia de la duda metódica y sus Reglas del Método: 1) la intuición, 2) el análisis, 3) el ir de lo simple a lo complejo, y 4) la relación completa.

 

Posteriormente a todos ellos, finalmente, agregó al problema del protocolo en la investigación científica, Isaac Newton (1643-1727), quien en sus Principios Matemáticos de la Filosofía Natural, de 1687, nos dejó sus Reglas de la Deducción, que en forma de principios o causas generales (esto es, principios por los cuales entendía el paso de una causalidad particular a una causalidad más general), resumía en: 1) de simplicidad o suficiencia, 2) de uniformidad o generalización, 3) de deducción, y 4) de veracidad o inducción.

 

Luego de Galileo y Kepler, todos los físicos y astrónomos (en estos casos), siguieron por le mismo camino de procedimiento en la investigación científica, detallándolo, perfeccionándolo, y de esa manera desarrollando el método de la ciencia.  Pero en geografía, luego de Mercator, sólo unos cuantos geógrafos intentaron ir por el mismo camino, particularmente Nicolás Sanson D’Aveville (1600-1557), quien elabora la Proyección Sinusoidal con el principio de equivalencia; Guillermo Delisle (1675-1726), que construye una Proyección Secante Conforme; La Condamine (1701-1774) y Maupertuis (1710-1770), que miden sendos arcos de meridiano, ecuatorial y polar, con lo que se determina la figura elipsoidal de la Tierra; y finalmente Euler (1707-1783), Goone (1727-1794), Lambert (1728-1777), Albers (1773-1833), y Mollweide (1774-1825), todos ellos elaboradores de una geografía espacista (cartográfica), de la que puede rescatarse sin dificultad los elementos deductivo-inductivos preestablecidos en los protocolos del hacer de la ciencia.

 

En México, entre los criollos de la Nueva España de aquel entonces, estarán Carlos de Sigüenza y Góngora (1637-1699), quien como mexicano elabora un primer mapa; Joaquín Velázquez de León (1732-1786), de profuso trabajo cartográfico y fundador del Colegio de Minería; y particular y destacadamente, José Antonio de Alzate y Ramírez (1737-1799), a quien atribuimos la síntesis de la geografía de la Ilustración y con ello la consolidación y fundación de la geografía como ciencia moderna (no sólo en México, sino en el mundo); si bien, con una limitación muy propia en esta ciencia respecto de todas las demás; todos los cuales, a su vez, en una geografía espacista, reflejaron necesariamente esos preceptos protocolares, en general, de la ciencia moderna.

 

La geografía en tanto ciencia, no sólo supondrá, pues, la demostración lógica, sino el apego a los preceptos protocolares experimental y deductivo-inductivos.  Y nada de ello se verá en la introducción del estudio fenomenista en esta ciencia, en la que, al mismo tiempo, ello se constituirá ya en una parte necesaria del hacer geográfico, aun cuando limitado a la descripción cualitativa de lo empírico-concreto: el registro y representación cartográfica (espacial) de la naturaleza en la diversidad de sus fenómenos, que luego desvió la atención del pensar geográfico a los fenómenos mismos en el estudio de sus relaciones causales propias, en calidad de sus propios especialistas.

 

Así, los desarrollos del método de la ciencia no fueron suficientes en geografía para ser plenamente estatuida como tal.  Y la diferencia en ello respecto del resto de las ciencias especiales que sí se forman plenamente desde esa época, estuvo en que, en geografía, el objeto de estudio no estaba aún determinado y menos definido, como sí lo estaba ya en el resto de las ciencias.  Éste se tendría por todos los geógrafos ahí a la vista en el mapa: el espacio; pero aún tendría que transcurrir casi todo el siglo XIX para que, eso que estaba ahí, se empezara a abstraer y generalizar.

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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