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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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1 julio 2010 4 01 /07 /julio /2010 08:00

    Recuerdos del Siglo XX.  Artículo, 2010

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 01 jul 10.

 

No sólo a 40 años de prácticamente todo (todo avance del socialismo se detuvo hace 35 años), y a partir de entonces, comenzó, imperceptiblemente, una regresión a una nueva edad oscurantista; misma que entre fines del siglo pasado y principalmente ya a principios de este siglo, se ha hecho plenamente evidente (y cuanto más lo analizo, ya no nos parece grave..., sino espeluznante).  Lo curioso con lo que nos hemos encontrado, es que “todo el mundo” reconoce el diagnóstico del oscurantismo, pero nadie se “atreve” (en realidad no saben) mencionarlo por su nombre; es decir, no pocos, ni siquiera saben exactamente a qué nos referimos cuando hablamos de eso (de hecho, cuando se refieren a nuestra persona, ahora agregan: “el de la onda esa del oscurantismo”, evidenciando que ello les es algo desconocido y una curiosidad, como una novedad “de moda”).

 

En una grabación que se hizo, creo que desde el 20 aniversario del 68, al entrevistar a los participantes de entonces; ante la falta actual de conciencia generalizada, el apolitismo, el abandono de toda ideología, el individualismo extremo, el relativismo extremo, el falseamiento del fundamento de la ciencia al considerar la verdad como algo subjetivo en la idea de que “cada cual tiene su verdad”, etc; les hacían la pregunta acerca de “qué fue lo que pasó con los hijos de esa generación de los sesenta-setenta”; y la respuesta: una incógnita.

 

Pero el sistema operó con sutileza y a largo plazo, a través de la educación escolar y las modas sociales.  Ahora esa nueva generación la podemos ver en los profesores universitarios jóvenes: triste, hasta lo desgarrador.  Totalmente desesperanzadora su situación: no tiene la menor idea de lo que es la ciencia, el pensamiento científico (dicho así, en términos absolutos), y peor aun, ni les interesa.  Y esa actitud no es mas que el resultado de ese subjetivismo y relativismo respecto al criterio de la verdad, sobre lo que el sistema trabaja machacona y tozudamente, sobre una generación que, acrítica, se despojó de toda defensa.

 

El caso es que, de la asesoría de una tesis, para aclarar las experiencias socialistas del siglo XX, brotó la necesidad de elaborar una “Tabla de Relación Causal Acerca de la Experiencia Socialista Internacional”.

 

El método de relación causal por concordancias, es uno de cinco métodos lógicos para establecer la causa posible, entre otros factores que afectan al fenómeno.  Llenamos el cuadro de manera rápida y simple, apoyándonos en no más que las monografías históricas de los países del Almanaque Mundial (por entonces se editaba uno bueno, de Editora Cinco, no el actual de Televisa que se encuentra en los puestos de periódicos), enlistando diez países en la experiencia del siglo XX, y agregamos por referencia, la experiencia del siglo XIX con la Comuna de París.  El asunto era reflexionar sobre los puros hechos históricos, en lo más posible, sin interpretación político-ideológica.

 

Llenamos la Tabla de Concordancias, y el ejercicio resultó extraordinariamente interesante; la visión de conjunto de la experiencia socialista del siglo XX, dio un viraje de inmediato.

 

La tesis particular que de ahí se desprendió, es que todo lo del siglo XX, ya es historia, ya no opera u operará para el siglo XXI, sino en la medida que sea fundamento para el desarrollo de la teoría del socialismo.  Debe, pues, analizarse de conjunto la experiencia socialista del siglo XX, para elaborar la teoría para la experiencia socialista del siglo XXI; por lo demás, frente a una situación, en extremo, más difícil; tanto por la vuelta al oscurantismo (lo que implica que a nadie le interesa ya el socialismo), como por el serio problema ambiental (en este punto el asunto del oscurantismo hasta podría parecer irrelevante, pues aquí lo que está en juego en el curso de las próximas tres generaciones, es la misma sobrevivencia de la especie humana; y la paradoja, es que, sin socialismo... adiós).

 

Dividimos la experiencia socialista en tres etapas: 1) su período revolucionario, 2) el período de ejercicio de la dictadura del proletariado o razón de Estado, y 3) el período final de “apertura” y reforma.

 

La idea es ver qué hay de concordante, tanto en lo positivo como en lo negativo, en el conjunto de las experiencias por países.  El ejercicio es muy breve y simple, pero sin duda da pauta para una investigación en serio, porque evidencia que, acerca de ello, lo que sabemos, es nada.

 

Respecto de la experiencia en el período revolucionario, resalta como interesante, en lo positivo, la aplicación marxista de la teoría en cuanto a los principios de la socialización de los medios de producción, es decir, de la abolición de la propiedad privada de los mismos, y con ello, la condición necesaria del proceso de extinción de las clases sociales; lo cual a su vez no se podría, sin la razón de Estado de la dictadura del proletariado.  Y en cuanto a lo negativo, aquello en lo que, en un primer juicio nuestro, no concordó ningún país, fue en la no-simplificación del Estado; es decir, que no se cumplió con el tercer principio fundamental: el proceso de extinción del Estado; antes al contrario, todo aparato de Estado se fortaleció, y burocratizó.  Una primera explicación de lo que condenó a la derrota.

 

En cuanto al período de la consolidación y desarrollo del Estado socialista, lo que destaca principalmente, es el problema del partido único y la aplicación del internacionalismo proletario.  Y en lo más negativo, el problema de los trabajos forzados y la “reeducación”.  Esto es, que la experiencia nos está diciendo que esos puntos son los que más deben discutirse en esos sentidos positivo y negativo.  Por ejemplo, algo muy concordante es lo del partido único.  De acuerdo con la explicación de Lenin a los cuadros del Partido para que no incurrieran en ingenuidad política, la teoría de la dictadura del proletariado entendida como la expresión plena de la democracia socialista en su momento histórico, si bien se entendió que así debería ser, a la larga, la historia nos demostró otra cosa: se desligó mecánicamente una cosa de la otra, y sólo quedó la idea de la dictadura y no de la democracia socialista; por demás, dictadura de una burocracia que se dijo representar los intereses del proletariado (ello se fundó en la idea del “Partido Vanguardia”, legítimo en ese momento, pero hoy totalmente en duda; a la larga resultó socialmente excluyente, y al interior, generó enormes vicios).  El pronunciamiento debió ser por la democracia socialista (y no por la dictadura por muy proletaria que fuera), sobreentendiendo en ello, por los militantes socialistas, el ejercicio de la dictadura del proletariado.

 

Finalmente, el tercer período, de “apertura” y reformas, se caracterizó por el más desconcertante e impúdico viraje al capitalismo.  Y ello se produjo, no en países que se pudieran decir débiles en el establecimiento de una economía socialista, sino precisamente en los que ello parecía ser más sólido.  Sin duda, “algo” falló.  A poco más de 15 años de distancia, ya se sabe: 1) el Estado socialista soviético, principalmente, el más representativo, cayó –y no pudo haberlo evitado–, en el error estratégico de la llamada “carrera armamentista”; y 2) la economía planificada no alcanzó a resolver lo que el mercado consumista sí logró en el capitalismo: abaratar el costo por unidad de producto en la fabricación y desarrollo tecnológico.  Y en todo ese contexto, paradójicamente, la política económica de una “economía dual” en China, resultó “lo virtuoso”.  Complejo, pero así es, aun cuando muy en general, pero fríamente analizado.  Por lo menos, como para armar una versión hipotética.

 

Fue otro tiempo, los años maravillosos; había un mundo grande, inmenso, desconocido, por conquistar..., el Universo mismo; había a dónde ir; ahora, de todo aquello, ya no queda nada.  Es decir, las actuales generaciones, o se las arreglan, en el límite, con lo que se tiene, o la humanidad habrá llegado, como humanidad, hasta donde podía llegar.  Y la situación está muy delicada, no tanto por el oscurantismo (los capitalistas hacen lo suyo) y el deterioro ambiental, sino porque veo a las nuevas generaciones..., y la situación delicada, se torna grave hasta lo trágico.

 



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