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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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22 febrero 2010 1 22 /02 /febrero /2010 09:06

 Revisión Crítica a La Geografía en México:
Aspectos Generales de su Evolución
,
del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, 1964.
  Ensayo, 1985 (6/9)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri  

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 15 mar 10.

 

Como contenido general de la tendencia del pensamiento geográfico, que determina sus formas particulares en el curso del siglo XX, se tiene la geografía de corte humboltiano, que influyó poderosamente en todo el siglo XIX, en tanto respondió con creces a los intereses de la burguesia liberal criolla, hacedora de la Revolción de Independencia y la Reforma.

 

Los geógrafos del siglo pasado [a], e incluso aquellos que transitan hacia la primera mitad de éste, tienen todos en común, el concebir a la Geografía como cienca enciclopédica y propiamente ciencia natural-humanística; muy a pesar de que el saber geográfico era cualificado en ese entonces, como se demostró por José Luis Mora en sus “Obras Sueltas”, 1837, como un saber cosmográfico-astronómico.

 

En el Establecimiento de Estudios Físico-Matemáticos, “…se reunieron todos los estudios científicos, y fue dotado con cátedras de matemáticas puras, de física, de historia natural, de química, de cosmografía, astronomá y geografía, de geología de mineralogía…”[18].

 

Con posterioridad a las propuestas de Comte, que califica a la historia civil de “sociología”, en su clasificación de las ciencias; los geógrafos retoman el término, hablando de una “geografía social”, que, como señala Emrys Jones: ya “…el profesor Dumbar (1978) nos recuerda que por lo menos desde 1884 apareció en Francia”[19], a la par con la floreciente teoría dialéctico materialista marxista.

 

Todo ello contribuyó a precisar el carácter humanista genral de la geografía, específicamente como social.  Internacionalmente, tanto los geógrafos positivistas como los que sostenían alguna cierta posición crítica desde un marxismo inconsecuente (estructuralista), encontraron un punto en común, pero, en general, divergieron en dos grandes tendencias que se acentuarán más o menos a partir de 1930: 1) la tendencia fenomenológica [b] (social), y, 2) la tendencia espacial (regional).

 

Ambas van a generar bifuraciones, y así, por ejemplo, del reduccionismo positivista de lo social o lo biológico, se va a conformar una geografía ambientalista o “ecología humana”; metodología metafísica a la que no es ajena la tendencia espacial con el reduccionismo físico, por una parte, en el que las relaciones socioeconómicas son interpretadas bajo las leyes y teorías de la física, dando lugar a ciertas teorías de la localización económica “gravitacional”, etc.  A partir de entonces es que se va a dar una desenfrenada carrera en busca de “modelos” (geomorfologistas, ambientalistas o ecologistas, antropologistas, economistas, sociologístas).

 

Hacia los años cincuenta, este carácter sociologista se va a arraigar aún más, gracias a una combinación de resultados de ambas tendencias, una de las cuales, la “espacial” (regional), va a derivar con mayor profundidad a los aspectos económico-sociales, en donde encuentra las regularidades normativas y la esencia del movimiento social.

 

Varias líneas de pensamiento se mueven paralelalmente aquí.  De una parte, en filosofía, el desarrollo del racionalismo crítico popperiano en oposición al positivismo lógico; en otra, el desarrollo dela geografía regional y sus relaciones estructural-funcionalista en el terreno de la planificación; en una línea más, los esfuerzos preparatorios en la geografía fenomenológico-historiográfica [c] en México; y, finalmente, la línea en que la búsqueda de modelos, se traduce en el establecimiento de pardigmas khunianos.  Todas estas líneas van a cristalizar en los primeros años de la década de los sesentas, reforzándose mutuamente en el campo de la geografía.

 

De ahí que hacia el inicio de esta década, se hable ya de la “nueva geografía” cuantitativa, con base en análisis económico-estadísticos manejados a través de la computación, que venía en vertiginso desarrollo.

 

Todo esto parecía confirmar el concepto que el Dr. Vivó tenía de la Geografía, de ahí que hacia fines de esta década, dicha concepción entró en su madurez, y para 1971 propuso sólo algunos ajustes al plan de estudios del Colegio de Geografía.

 

Pero, así mismo, a partir de aquí, esta concepción de la Geografía, empezó a mostrar sus limitaciones.  La teoría khuninana de los paradigmas se hizo insuficiente y se polarizó la situación con el desarrollo de la “geografía radical”, a Popper siguieron sin mayor éxito Lákatos y Feyeraben; el estructuralismo es refutado como no-marxista; por ejempolo, por Carlos Nelson Coutinho, Adam Schaft, o Adolfo Sánchez Vázquez.  Al parecer, el Dr. Vivó se desentendió de la contienda de “modelos” o “paradigmas”, con la consecuencia de que  su geografía se hizo estática, ya hacia el final de su vida.  Pero, por lo menos, hasta ahí, él había cumplido con su compromiso histórico.



[a]      Se refiere al siglo XIX.

[b]      Se refiere al siglo XX.

[18] Staples, Anne; Educar, Panacea del México Independiente; SEP-El Caballito; México, 1980; p.88.

[19] Brown, E.H; Geografía, Pasado y Futuro; Fondo de Cultura Económica; México, 1985; p.353.

[c] Término que puede ser empleado en sus dos sentidos: como doctrina del conocimiento, o como caracterización del objeto de estudio, que es el sentido original que nosotros le hemos dado.  Luego, al transcribir estas notas en 2010, hemos preferido el término “fenomenista”, para evitar ese doble sentido.  En 1985 aún utilizábamos tal concepto, por el que hoy preferimos simplemente el de “geografía fenomenista”.

 


 
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