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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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27 enero 2011 4 27 /01 /enero /2011 00:02

Geopolítica del Eje del MalSer Social y Conciencia Social,

 en un Momento Histórico Crucial para la Humanidad.

Ensayo, 2011[a] (2/4).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

    enero 2011.

 

 

La experiencia positiva del socialismo

en el siglo XX: la planificación económico-social

y el desarrollo humano.

 

El principal aspecto positivo de la experiencia socialista del siglo XX, es la planificación económico-social.  Ello demostró, en principio, la solución a las crisis cíclicas del capital depauperizadoras de la clases social asalariada; pero más aún, en una nueva organización social, ha de resolver, por definición, el desarrollo proporcional y armónico del medio natural como fuente de los recursos materiales, y la sociedad.  Mientras los recursos naturales sean mercancía, objeto de comercio, y no de un uso racional planificado como valores de uso y satisfactores sociales, el deterioro del mundo continuará por necesidad.

 

Otro de los aspectos positivos demostrados, es que, independientemente de las divisiones territoriales de los Estados nacionales caducas e innecesarias, una natural y objetiva división regional no podrá subsistir por sí sola, sino únicamente en función de una organización mundial.

 

En el Informe al Club de Roma publicado con el título de “Los Límites del Crecimiento”, en 1972, en su Presentación, cierto es, en una forma vergonzante y tímida, se dice: “…es obvio que tenemos que introducir algunos cambios básicos en nuestra filosofía de la vida y en nuestro comportamiento”[1], ante el hecho de que no había ni ha habido más alternativa, que la sociedad mundial deberá aceptar una reorganización social socialista.

 

Fue ello una expresión contemporánea de la buena fe que se puede compartir; expresión del antiguo socialismo utópico que apelaba a la buena voluntad para lograr las transformaciones sociales; sólo que la historia ha demostrado que quien ostenta el poder, abriga tantos intereses económicos y sociales, como ideológicos y políticos, que ello jamás podrá ser así.  Esa resistencia que está en su naturaleza, impone –muy a nuestro pesar– la necesidad de la violencia como respuesta a esa violencia de opresión y explotación histórica.

 

Quizá pudiésemos detenernos a teorizar sobre la posibilidad de una transición pacífica, la cual necesariamente estaría en función del tiempo.  Pero justo de lo que la humanidad ya no dispone, es de tiempo.  Dicho con toda drasticidad parodiando aquel pasaje de U Thant de 1969, recogido como epígrafe en la Introducción de la obra antes citada: <<Sin desear aparecer en exceso dramáticos, pero dada la situación evidente a todos, a la humanidad se le acabó el tiempo.  Si en el curso de esta segunda década del siglo XXI no se reorganiza en una sociedad con un desarrollo económico-social planificado, mucho podremos temer que para la década de los años veinte de este siglo, la humanidad habrá entrado, en consecuencia, en un franco proceso de extinción como especie>>[c].

 

Por ejemplo, si en este momento tomásemos tales medidas, los efectos de ello no los apreciaremos sensiblemente, por razones naturales objetivas, sino hasta dentro de treinta a cuarenta años, para los años 2040 a 2050, proporcionalmente al tiempo de los cuarenta años que ha llevado el deterioro.  No estamos haciendo nada (como no se ha hecho tampoco desde 1970; las reuniones mundiales de los representantes de los intereses burgueses o capitalistas no son sino demagogia), no parece posible que en los próximos años se haga algo efectivo, luego entonces, llegaríamos a mediados del siglo XXI en condiciones, para entonces, ya irreversibles.  Estudiosos del problema, estiman que, en tales condiciones, entre fines de este siglo y principios del próximo, en las condiciones más precarias, estarían viviendo ya los últimos seres humanos.

 

De lo que estamos hablando, es pues, de la mayor importancia.  Los últimos informes técnicos indican que, en promedio, en México, el medio natural en su conjunto está deteriorado en casi el 50%[d], si ese es el resultado en 40 años, la tasa de deterioro en un comportamiento lineal (que no es el real, sino que el real sería en alguna progresión, probablemente logarítmica), sería de casi un 10% por década, lo que, en el mejor de los casos, nos da un margen hasta mediados de este siglo; pero si, como es lo más probable, el comportamiento es logarítmico, lo que nos queda para resolver, por lo menos en México, es, entonces, a lo más las próximas dos décadas (es decir, hacia el 2030).  En el contexto mundial, quizá el margen se pueda ampliar.

 

Como quiera que sea, la crisis ambiental mundial, la crisis de la fuente de recursos naturales de la humanidad, es evidente, lo mismo que sus causas: el ser objeto de comercio, el que los recursos naturales en este modo de producción, el ser social, sea, como su reflejo en lo mayor de la inconciencia social, mercancía, valor de cambio, y no un satisfactor económico-social, no un valor de uso.  Mientras la humanidad viva inmersa en el régimen capitalista, de irracional depredación, esencial y profundamente inmoral, por definición, tal problema no tiene solución, es el camino al suicidio colectivo.  Sólo la planificación económico-social propia a una nueva reorganización de la sociedad, en donde los recursos naturales dejen de ser mercancía, para ser, como valores de uso, satisfactores de las necesidades sociales, resolverá la situación actual.

 

Antes de 1990, para el marxismo, el problema era la revolución; luego de ese año y cada vez más, el problema ha venido siendo, primero, el reelaborar la conciencia social por el socialismo; es decir, el reelaborar la responsabilidad y compromiso social del individuo ante la sociedad, sobre la base de un conocimiento fundado científicamente; para, luego, resolver el problema de la transición.  ¿Y qué con Marx?  Nada más, en lo dicho: hacer concordantes en la lucha política revolucionaria, los avances sociales, con los desarrollos científico-técnicos, es decir, con el desarrollo de los elementos de producción.

 

Parte de las experiencias socialistas del siglo XX, el caso de China, demostró este acierto de Marx; no puede haber ningún “gran salto adelante” a capricho, ello depende del desarrollo de los elementos materiales de producción, y con ellos, de las fuerzas productivas, tanto en su paralelo avance científico-técnico, como en su conciencia social; hasta que ésta se haga determinante.  Sin embargo, el más alto nivel de socialización de la vida en un régimen capitalista, no lo convertirá, tampoco, automáticamente, en socialista, seguirá siendo capitalismo, quizá sólo más humanitarista; y ello nos devuelve al problema de la conciencia social y la transición hacia una nueva organización social.

 



[a] Documento base de la conferencia para la “Semana del Marxismo” organizada por Sociedad “Política Quántica”, 28-29 de enero de 2011.

[1] Meadows, H. Donella, et al; Los Límites del Crecimiento; Fondo de Cultura Económica, Colección Popular 116, México, 1ª edición, 1972; 2ª reimpresión, 1975; p.22.

[c] La cita textual del pasaje de U Thant de 1969, es el siguiente: “No deseo parecer en exceso dramático, pero a partir de la información de que dispongo como Secretario General, no puedo sino concluir que a los miembros de las Naciones Unidas restan, tal vez, diez años para controlar sus antiguas querellas y lanzarse a una participación global que frene la carrera armamentista, mejore el medio ambiente, limite la explosión demográfica y de por fin el impulso necesario a los esfuerzos orientados hacia el desarrollo.  Si esa participación global no se crea en el próximo decenio, entonces mucho me temo que los problemas que he mencionado habrán alcanzado proporciones tan escalofriantes que seremos incapaces de controlarlos” (Op. Cit; p. 32).  Como puede verse, terminó la década de los años setenta, y nada se hizo; pero más aún, se fue la década de los ochenta, se derrumbó el socialismo, y lo las predicciones de U Thant se comenzaron a cumplir; al terminar la primera década del siglo XXI, la situación es tal, que el consiguiente al que ahora llegamos, acerca de la posible extinción, no es casual.

[d] Dato extraído del panel: “Desarrollo Sustentable”, de la serie de programas, “Discutamos México” (enero, 2011), aportado por la funcionaria Julia Carávias; aun cuando el problema en la totalidad de estos informes, es la referencia de origen de las medidas, es decir, a partir de qué año; pero, en este caso, se habla respecto del total habido de bosques: 25% deforestado, de aguas: 70% contaminada, y en acuíferos subterráneos: 25% gastados, de suelos: 40% degradados (y 90% en riesgo).  Esos solos datos dan un 46.25% en promedio de deterioro.

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Política
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