Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

24 marzo 2013 7 24 /03 /marzo /2013 23:02

SócratesSiendo Malos por Buena Voluntad (aun cuando Sócrates diga que no, que al fin él nunca sabe nada). Narrativa. (2/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

06 abr 12.

 

Ellos no tenían por qué saber de Kant y la objetividad y subjetividad, etc; y en consecuencia, una estudiante, como buena estudiante, acabó por preguntar: “¿Y por qué estos es kantiano?”

 

_   Mmm…, pues, en principio, ustedes no están estudiando un espacio físico objetivamente dado, sino un conjunto de relaciones económico-sociales que hacen un “ámbito”, al que denominan “espacio” (y que en última instancia, ciertamente, es lo que llamamos un espacio pleno o  lleno; para más precisión, ese es el continuum einsteniano, pero que no lo toman por sus propiedades espaciales físicas, sino por sus relaciones económico-sociales), pero relaciones económico-sociales mismas que tampoco toman objetivamente dadas como tales, sino conforme “la sociedad las construye” en tanto espacio (y ni modo, estos son los enredos alrevesados kantianos).

     Kant (1724-1804) –continuó el viejo ante el silencio expectante de los jóvenes– tuvo una posición científica y ciertamente geográfica objetiva hasta la época en que José Antonio de Alzate y Ramírez planteaba, en la necesidad práctica, los fundamentos teóricos de la geografía moderna (principios de los años setenta del siglo XVIII).  Luego pasó a su etapa llamada “crítica”, en que, abiertamente transitó l idealismo subjetivo; es decir, por el cual reconocía la existencia del mundo físico, natural, de los objetos materiales, aun cuando no como objetos concretos, sino en una condición abstracta, a lo que denominaba como de las “cosas en sí”, pero que, par él, no era posible conocer en su esencia, sino sólo como fenómeno accesible por nuestra experiencia y con arreglo a la espacialidad y temporalidad como arreglo subjetivo nuestro.

     Todo cuanto me han dicho se explica puntualmente en esa filosofía de Kant: <<hay un espacio físico objetivamente dado, pero omiso, sin importar incluso su condición concreta o abstracta (la “cosas en sí”); pero el “espacio geográfico”, es un “ámbito” que no existe objetivamente, sino que, subjetivamente, es “socialmente construido”, y es, como tal, un conjunto de relaciones económico-sociales (los fenómenos de kant)>>.

     Kant, en su Crítica de la Razón Pura, dijo algo así como lo siguiente: <<si suprimiésemos al sujeto…, toda la naturaleza, todas las relaciones entre los objetos en el espacio e incluso el espacio mismo y el tiempo, desaparecerían>> (Op. Cit. §8).  Así es para ustedes como geógrafos kantianos; si se suprimiese al sujeto, a la “sociedad que construye”, el “espacio geográfico”, tal como ustedes lo entienden, no como algo físico objetivo, sino como relaciones económico-sociales, desaparecería.  De ahí que lo que ustedes pretenden estudiar, no sea quizá, en última instancia, ni siquiera las “relaciones económico-sociales”, sinola acción de la sociedad, su proceso económico-social.

     Si los fenómenos los entendemos en el teatro geográfico como toda la tramoya escenográfica, el mundo real, la “cosa en sí”, la entenderemos, según Kant, no como algo concreto, sino como algo puramente abstracto que se despliega por el actor (la sociedad), en un proscenio (espacio) que va con él y él mismo proyecta, construyendo el drama (las relaciones económico-sociales) o representación de la obra.

 

Los jóvenes, ante esos datos insospechados, quedaron enmudecidos; qué otra cosa se podía esperar.  En sus cabezas se entendía ahora aquello de que, “estudiar el “espacio socialmente construido”, sonaba aparentemente muy lógicamente consistente en la historia de lo geográfico”, pero que, al final, nada tenía que ver la historia de lo geográfico con ello, esa situación no se encuentra en ningún momento de la historia de la Geografía; la historia del conocimiento geográfico, es la historia de los mapas (el conocimiento del espacio terrestre, es el conocimiento del espacio geográfico natural, físico, objetivamente dado; en la escenografía, el proscenio, y el escenario mismo en su conjunto), no de los actores y la obra.

 

Por los conocimientos derivados del estudio del espacio terrestre, de ese espacio objetivo, se entiende la geografía; los conocimientos derivados del estudio de las relaciones económico-sociales, a su vez, relaciones objetivas, se entienden las ciencias sociales como la economía, la sociología, la antropología o la política.  Y un artilugio tan burdo como el pretender identificar el espacio terrestrehistóricamente estudiado en geografía y representado en sus mapas, con las relaciones económico-sociales, para, estudiando cualquier cosa, justificarse y decirse “geógrafo”, resulta bastante pueril, a más de nos sólo acientífico, sino anticientífico.  Eso no tiene nada qué ver con la ciencia moderna, ni con esa geografía alzatiana con que nació la geografía como ciencia moderna ilustrada.  Esa falsa asociación e identidad fuera de toda lógica, es sólo argumento de la corriente de pensadores de la llamada “posmodernidad” (ideología que en su definición rechaza la modernidad y todo lo que ella implica: la ciencia, su método, la lógica, la dialéctica de la verdad, el conocimiento causal, el principio de historicidad y la capacidad de predicción científica).

 

Uno de sus principales ideólogos actuales, Edgar Morin, llamando a desconocer la ciencia y el método de la ciencia, plantea que el conocimiento es producto del “diálogo de saberes”, y que, en consecuencia, el método del conocimiento es lo que él denomina como la dialógica (de diálogo), y que su libre expresión creativa (sin las “rigideces mecanicistas de la ciencia”), ha de darse en el ejercicio ensayístico; obvio, no del ensayo científico que se estructura lógicamente, sino de ensayo literario.

 

Esa falsa “geografía fenomenista” de fundamentos positivistas que duró hasta mediados de los años noventa del siglo XX, fue reemplazada ahora por una “geografía posmodernista” que hemos denominado ahora, consecuentemente con sus fundamentos, como “geografía literaria”, de esa geografía ensayística literaria acerca de la narrativa de “los saberes acerca de la Tierra”.

 

Sin duda, fuerzas oscuras de todos los tiempos que actúan en contra del desarrollo de la Geografía; precisamente cuando ésta ha alcanzado ya los fundamentos que la culminan como ciencia moderna rigurosa en el conocimiento del espacio y el desarrollo de la teoría del espacio como la teoría de los estados de espacio, es cuando con más fuerza impulsa los procesos alienantes, confundiendo, en un abierto genocidio intelectual, a las nuevas generaciones de geógrafos.

 

Aquellos jóvenes, más tarde, en sus clases, buscaron el “consuelo a su desasosiego existencial” con sus profesores, y más de uno le dijo lo mismo:

 

_   ¡Ah, no hagan caso!, ese tipo es sólo afamado por la embriaguez empedernida de sus fantasías –y algún distraído estudiante escuchando mal, alarmado, interrumpiendo, exclamó:

_   ¡Cómo!, ¿es alcohólico?, ¿es entonces de la Triple “A” (“Asociación de Alcohólicos Anónimos”)?...

_   ¡Algo peor! –exclamó el profesor.

_   ¡Pero cómo! –prorrumpieron entonces todos en coro alarmados.

_   ¡Sí, algo peor! –ratificó el profesor, escuchándose de fondo todo tipo de murmullos y exclamaciones–: ese tipo es un “corruptor de la juventud”; es afamado más que por cualquier otra cosa, por ser un bebedor de ese alcaloide tóxico: un bebedor de cicuta!...  ¡Olvídenlo!

 

Compartir este post

Repost0

Comentarios