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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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17 agosto 2010 2 17 /08 /agosto /2010 08:04

Clich--Literatura

Sociedad de Monjes.  Narrativa, 2005 (4/5).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 26 ago 10.

 

                             Precisamente en aquellas discusiones del claustro, con quien entraría en grave conflicto sería con Simón, defensor del tomismo.

 

_ Argumentad, Seminarista –y Siger de Bramante se dirigía ex profeso a Luis- y decidme vuestra posición respecto a “El Comentador”, Averroes...

_ Coincido con él, padre, pues como él creo en la eternidad del mundo prexistente a Dios y no creado por Él, conforme esto último lo dice Plotino...-y con tales referencias Luis pretendía ocultarse ad auctorem.

_ Me opongo a la doctrina averroísta de la eternidad del mundo –interrumpía y reclamaba irónico y sarcástico Simón a Luis- y de la mortalidad del alma con el cuerpo; ¡ello es un contrasentido!; me opongo a esas ideas de la ausencia de un alma propia y de la unidad del alma o intelecto colectivo, y niego el que la materia pueda constituir el principio de individualización de las almas.

¿Acaso pudiéramos creer que las verdades de la fe deben estar por debajo de las verdades alcanzadas por la razón?

 

                              El conflicto era fuerte, muy grave; era evidente que Luis compartía el parecer de Averroes, así era: la verdad de la razón, estaba por encima de la verdad de la fe.  Y más aun, yendo más allá que Averroes, casi un siglo después de éste, se pronunciaba en contra del criterio de la “doble verdad” (la teológica y la científica)  Era que después de casi un siglo a la condena al exilio de Averroes (1195), a partir de 1270, su docto maestro ahí presente, Bramante, difundía aquellas ideas de hacía cinco años ya, la orientación filosófica del averroísmo.  Ello no implicaba necesariamente una posición favorable para Luis, cuando el mismo maestro no era visto con buenos ojos.  Tanto así, que tan sólo siete años después de iniciada esa difusión de las ideas de Averroes, dos años después del momento en que se suscita en el claustro esta polémica, el Arzobispo Stefano Tempier reunió 219 tesis, y se condenó a Bramante, el que tuvo que exiliarse en Italia y muerto ahí por su propio amanuense.

 

                              Se sostenía allí por otros Seminaristas que apoyaban a Simón, el que las verdaderas afirmaciones de Averroes no eran las que Luis sostenía, y arbitrariamente ponían en boca de Averroes lo que a su criterio convenía, descalificando al mismo Bramante, lo que evidenciaba la difícil situación.  Otros Seminaristas, como Mateo –que rivalizaba con Simón-, y Egidio que por el contrario en un principio compartía con él, se mantenían sin embargo a la expectativa.

 

                              Y entonces tuvo ocasión de verse en el claustro el rigor de la aplicación de la Lógica Formal Aristotélica Escolástica, esto es, aquella en la que se creía en que el puro rigor silogístico era suficiente para determinar la verdad, omitiendo la veracidad objetiva de las premisas:

 

_ Averroes –decía Pedro, uno de éstos Seminaristas que secundaban y hacían la misma voz de Simón-, aceptaba la no-creación del mundo por Dios, luego entonces lo que él afirmaba era la “teoría de la emanación” de Plotino.

_ ¡Ignoratio elenchi, argumento ad hominem, petito principii, non sequitur, saltus inconcludendo, quarternio terminorum por fallacia extra dictionem! –respondía Luis con emotividad; y Bramante pedía rigor en el razonamiento a todos, conminando a Luis a que estableciera el silogismo y demostrara, por lo que éste continuó entonces.  Correcto padre, estableceré primero la afirmación que se ha sustentado:

 

<<Averroes aceptaba la no-creación del mundo por Dios,

luego entonces lo que él afirmaba era la “teoría de la emanación” de Plotino>>

 

     Supongo que hasta aquí, todos estaremos de acuerdo en que así ha sido planteado el enunciado, además de lo cual, agreguemos que los juicios podemos entenderlos como universales afirmativos en el modo BARBARA de la Primer Figura del Silogismo –dijo Luis, y así lo confirmaron los demás especialmente tanto Simón como Pedro, por lo que pasó al segundo aspecto:

 

      Si se establece un “luego entonces”, ello por supuesto se referirá al consiguiente lógico; esto es:

 

Luego entonces, <<Averrores afirmaba la “teoría de la emanación” de Plotino>>

 

     Si no hay objeciones –puso Luis a consideración-, paso a lo tercero... –y no habiéndolas, éste continuó.

 

      El juicio enunciado corresponderá en consecuencia a la premisa menor:

 

<<Averroes aceptaba la no-creación del mundo por Dios>>

 

      De donde no es difícil establecer que el juicio de la premisa mayor se enunciaría como:

 

<<La no-creación del mundo por Dios es la “teoría de la emanación” de Plotino>>

 

      El silogismo completo quedaría entonces:

 

<<La no-creación del mundo por Dios es la “teoría de la emanación” de Plotino>>

<<Averroes aceptaba la no-creación del mundo por Dios>>

................................................................................................

“Luego entonces” <<Averrores aceptaba la “teoría de la emanación” de Plotino>>

 

Ignoratio elenchi:  vosotros ponéis en boca de Averroes lo demostrado por Plotino, mas no lo que Averroes verdaderamente haya demostrado en el hecho de que Dios no creo el mundo.  Es decir, la afirmación de Averroes se identifica con otra que es falsa, o por lo menos con la cual no corresponde, pues la “teoría de la emanación”, no es la única teoría de la no-creación; ahí está lo expuesto por Juan Escoto Eriugena de la no-creación como identidad Dios-Humanidad.

Argumento ad hominem, ad auctorem:  se identifica “no-creación” con “emanación” bajo el peso de la autoridad de Plotino.

_ ¡Ah!, no es para tanto –y Luis sonreía ligeramente tratando de no dejar ver en su argumento el reconocimiento de esa exageración de los hechos, pero no rectificaba, y dejaba establecido a discreción el error.

_ Petito principii: falta de demostración del antecedente en la proposición de Averroes

_ ¡Ahaa! –replicaban sus adversarios

_ Es así hermanos, o ¿acaso Averroes dijo lo que Plotino? –y continuó no habiendo réplica.

     Non sequitur: en consecuencia, de la afirmación de Averroes de la no-creación del mundo, no se sigue el que ésta sea a su vez la “teoría de la emanación” de Plotino.

_ Hay pues, saltus in concludendo y quarternio terminorum: especialmente en cuanto a la introducción de un cuarto término, cuando se identifican los conceptos “no-creación” con “emanación”.

     Y fallacia extra dictionem: error de pensamiento...

 

                              Y era que iniciaban la Lectio de la Escuela Palatina, un camino largo estaría aun por recorrerse.

 

                              Ahora él esperaba los fines de semana con ansiedad, y había quién compartía ese desasosiego con él y le esperaba con la angustia de los sentimientos encontrados: <<si él fuera tan sólo un poco diferente, si no pensara de esa manera tan drástica, quizás si no pensara, si tan sólo fuera...>>; ella lo quería tener para sí, se recreaba en él, pero le perturbaba su manera de pensar, que no coincidía con el pensar de ella.

 

                              Pronto las pláticas espaciadas cada semana trataron de ser continuadas mediante escritos que se intercambiaban secretamente.  Y ella a discreción transitaba incesante por aquellos pasillos y escaleras de las altas ventanas del refectorio desde donde atisbaba en dirección del rumbo por el que él haría su llegada, y él sabía que ella estaría allí, y apenas tenía a la vista el edificio, clavaba su mirada en ese diminuto punto tratando de descubrirla.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Literatura
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