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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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6 mayo 2010 4 06 /05 /mayo /2010 08:05

Clich--Filosof-a

Tesis de Gramsci:

los Antecedentes de la Escuela de Frankfurt

como Esencia de la Llamada “Posmodernidad”.

  Artículo, 2010 (5/5).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 20 may 2010.

 

 

  Tesis: <<La concepción determinista afirma que en la sociedad y en la historia existen leyes>> (p.107).

 

En el texto se acepta que una ley es, simplemente, una regularidad, los “fenómenos reglares que se repiten”.  En este caso, se trataría de fenómenos sociales e históricos, dados regular y repetidamente.  Y Gramsci cuestiona que haya fenómenos sociales o históricos que cumplan con esa condición.

 

Otra vez, el fenómeno social e histórico descubierto por Marx, de los modos de producción; la historia explicada en función de la regularidad y de la repetición de los modos de producción, por lo demás, en cuyo seno tiene lugar el fenómeno social regular y repetitivo de la lucha de clases, Gramsci no lo ve; y no lo puede ver, porque antes ha desconocido todo el análisis de la estructura y superestructura de Marx, y en su “Bloque Histórico” ha diluido toda posible consideración de tales regularidades.

 

Más burdo aún, es cuando Kohan, interpretando a Gramsci, dice que la revolución rompe con esa concepción determinista, pues no hay leyes que garanticen ninguna revolución, y abusando de un criterio verdaderamente infantil para argumentar tal tesis, agrega: “Al participar en la revolución, el hombre es libre, no obedece a ningún comportamiento preestablecido de antemano” (p.107).

 

Ahora el problema ya no es nada más que Gramsci y su expositor Kohan desconozcan de lo que en esencia es el materialismo dialéctico, sino que se desconoce de lógica y del método científico, como para poder entender exactamente a qué se refieren esas regularidades de los fenómenos que forman las condiciones de una ley, sin confundir los grados de generalidad o particularidad de los mismos.  Y cuando se discute en esas condiciones, no hay manera de imponer un rigor en la argumentación, tal que conduzca a conclusiones formales, haciéndose todo enteramente relativo y arbitrario; y esa es la razón por la cual no quisimos ofrecer una argumentación más formalmente respaldada; es decir, porque en mucho, no tiene caso una discusión bajo esas características.

 

Premisa de tesis:

<<La sociedad y la historia son fenómenos regidos por leyes>>

 

Consiguiente de hipótesis:

<<Ninguna ley es garantía de una revolución>>

 

La premisa de tesis que el gramscismo pretende refutar, queda dada por el “marxismo ortodoxo”; el consiguiente de hipótesis se constituye como la tesis que niega esa “ortodoxia determinista”.

 

Si se construye el silogismo en el modo CAMENES de la cuarta figura, se obtiene la inferencia siguiente:

 

<<La sociedad y la historia son fenómenos regidos por leyes>>

<<Ninguna ley es garantía de la revolución>>

Luego entonces, <<Ninguna revolución, es un fenómeno social e histórico>>

 

Si se construye el silogismo en el modo CAMESTRES de la segunda figura, se obtiene el siguiente silogismo:

 

<<La sociedad y la historia son fenómenos regidos por leyes>>

<<Ninguna revolución es un fenómeno regido por leyes>>

Luego entonces, <<Ninguna revolución, es fenómenos social o histórico>>

 

Esto es, que en cualquier caso, resulta un absurdo la pretendida refutación del “determinismo ortodoxo”, con el argumento de que la revolución no es un fenómeno regido por leyes.

 

El hecho es que una revolución es un fenómeno social e histórico de regularidades necesarias; y, bajo determinadas condiciones, siempre triunfan como necesidad histórica; siendo su comportamiento siempre, una regularidad, dadas sus propias circunstancias históricas concretas.  Y siempre habrá alguien en ese momento y condiciones histórico concretas, que participará en la revolución; como dijera Marx, al empuje de la “iniciativa histórica de las masas”.  No es el sujeto el que determina la historia, sino la historia, la que determina al sujeto.

 

 

 

  Tesis: En realidad hay un conjunto de tesis conocidas como las “tesis de Lyon”, enunciadas por la idea central: 1) la hegemonía, 2) la interpretación de la historia, 3) la interpretación del fascismo, y 4) el consenso; de las cuales no tenemos juicios enunciados; ni más interés en seguir analizando a Gramsci.

 

Seguramente, no es casual el primer cartón del libro; Gramsci con una playera con la efigie del Ché, expresando su pensamiento: “Hay que pensar con el pesimismo de la razón, pero actuar con el optimismo de la voluntad” (p.3).  Sin duda, un absurdo total.  Cuando a la razón le asiste la lógica, la ciencia, el conocimiento fundado, no puede haber ningún pesimismo.  Es el optimismo el que se funda precisamente en la razón, es la ciencia la que permite descubrir el futuro luminoso para el proletariado.  En consecuencia, es en la voluntad en la que se podría fundar el pesimismo, en tanto que ella misma no está asegurada.

 

Otro de los cartones de Rep con que se inicia el libro, es igualmente representativo; la caracterización de intelectuales, obreros, campesinos, etc, todos, a una voz, expresando: “…estudiamos a Gramsci porque su pensamiento nos sirve para unirnos y resistir al capitalismo” (p.5); esto es, tanto estudiar a Gramsci, el “no dormir la siesta para hacer la revolución”, y acabar entendiendo de todo ello, que el asunto es “resistir” al capitalismo; su “cultura revolucionaria socialista”, finalmente, queda reducida a la mera resistencia.  Pero en el texto escrito, el mismo Kohan dice acerca de Gamsci: “Su pensamiento se ha convertido en una herramienta fundamental para todos los que rechazan la mundialización capitalista” (p.5).  Y, obvio, cuando se ha desconocido la fundamental tesis de Marx del ser social como determinación de la conciencia social, e interpretado en toda su dialéctica, Kohan podría entender sin dificultad que es inútil salirle al paso a la locomotora de la historia.  El capitalismo se desarrolla, evoluciona históricamente y por etapas, y Marx, siglo y medio antes, ya había predicho que esta etapa del desarrollo histórico del capitalismo en que se borra todo tipo de fronteras, era condición necesaria para alcanzar el verdadero internacionalismo proletario.  No sólo es salirle al paso a la historia, sino “resistirse” a las condiciones objetivas de la nueva revolución mundial.

 

En esencia, nuestra opinión de Gramsci, es la del socialista romanticista, de un “revolucionarismo” impostado, pero que, desgraciadamente, no se quedó en el, sino afectó socialmente en el proceso revolucionario mismo de Italia.  El ejemplo clásico de ello se dio con el llamado “bienio rojo” (1920-1921), en el que Gramsci, con verdadera fiebre revolucionaria tras el triunfo de la revolución socialista en Rusia en 1917 y el término de su guerra civil en 1920, equipara los Consejos de Fábrica del norte industrial italiano, con los mismos Soviets (y el problema no fue tanto ello, como el que Lenin se creyera la febril impostura).

 

Y aquí hay un pasaje histórico extraño.  El movimiento obrero convoca a huelga general, que Gramsci apoya y ve en ella, con su fiebre revolucionaria, algo más que un movimiento sindical, por definición economicista.  Pero, tanto el Partido Socialista Italiano (PSI), como la Central General de los Trabajadores (CGT), no secundaron la huelga.  Luego los empresarios responden con una huelga patronal, y triunfan.  Con ello, Gramsci se sorprende de la falta de hegemonía obrera, y la ideología economicista del PSI (pero quizá tan sólo como reflejo del economicismo del movimiento obrero de ese momento).

 

La consecuencia de ello fue la división del PSI, haciendo surgir el Partido Comunista Italiano (PCI), en 1921.  Pero, a su vez, todo ello ha concitado al fascismo, y en 1922 marchan sobre Roma.

 

Como quiera, Gramsci es detenido en noviembre de 1926, y permanece en la cárcel por ocho años (8), hasta 1934.  La impostura de Gramsci es heredada a los gramscianos, y ello hace que Kohan haga una comparación descomunal: “…junto con el largo cautiverio padecido por Nelson Mandela…, la prisión con que el fascismo somete a Antonio Gramsci es una de las más célebres en el mundo” (p.87).  Mandela estuvo en prisión por 29 años, tres veces más que Gramsci, y la insinuación subliminal, necesaria para engrandecer en la impostura “al Gramsci revolucionario”, es bastante burda.

 

La impostura romanticista entre los socialista fue algo más común de lo que pudiera pensarse; se era tanto más socialista cuanto mayor el “sacrificio por la causa”, y ésta tanto mas, cuanto mayor la impostura.  Paradójicamente, ello es, a nuestro parecer, como consecuencia de los altos grados de conciencia social, del alto compromiso moral asumido por la sociedad y su futuro socialista; pero, dándose, al mismo tiempo, ajeno a la lucha política real, práctica, concreta, de la lucha por el poder.  Una especie de “enfermedad” padecida por todo buen socialista, pero inmerso en los sueños abstractos del romanticismo.

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
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