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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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26 enero 2014 7 26 /01 /enero /2014 23:01

Treinta Años de Capitalismo sin Opciones, y una Descomposición Social Total.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico-blog.es/

10 ene 14.

 

Una revolución burguesa que no sea en contra de las monarquías feudales, hoy en día, no puede ser sino en contra del proletariado; y lo que en contra de los regímenes monárquico-feudales es progresista, en contra del proletariado, esa “revolución” no es más que una feroz arremetida reaccionaria que incrementa la explotación y opresión de la clase trabajadora; y las condiciones objetivas para la revolución proletaria se amplían.

 

Pero la revolución burguesa actual en México, en su feroz represión, en su reacción extrema, ha liberado al proletariado de sus falsos redentores: una “izquierda” reformista que operó casi por treinta años expectativas ilusorias de emancipación.  Esa “izquierda” reformista perdedora; que no sólo pierde cuando pierde, sino que aún ganando pierde; que no hizo nada digno real para defender la voluntad popular otorgada en el voto que dio el poder, primero a Cárdenas (1988), y luego a López Obrador (2006), y que ahora –disculpando lo que parece lugar común–, literalmente se “desgarra las vestiduras” (un diputado que en protesta así se desnuda en la Cámara, al compás del aplauso de las diputadas de oposición que lo conminaba a que lo hiciese completamente, en un espectáculo deprimente que muestra lo que quedó de este país), pretendiendo la engañifa de la defensa del petróleo, que no es más que la administración de la derrota histórica, intentando recuperar los pusilánimes votos de la mediocridad.  Esa “izquierda” reformista ha quedado ahora moralmente derrotada; el desconcierto de la clase trabajadora es enorme; más aún el de ese proletariado pequeñoaburguesado, desvalido, en el desamparo, que en treinta años no ha sabido más que de “tatitas” redentores y subliminales guadalupanos de la “Virgen MORENA”, que no obstante lo traicionan una y otra vez, y aún se burlan de él recibiendo desvergonzadamente de la burguesía más conservadora por sus servicios embaucadores, la “Presea <<Belisario Domínguez>>”.   Pero en el descampado clarea ya, por lo menos un poco más, la revolución en su verdadera esencia proletaria.

 

Indignado el que esto escribe porque en el 2010 los “festejos patrios” del Bicentenario quedaron en manos del conservadurismo, dejamos de lado la patraña del “orgullo de ser mexicanos”.  En el 2011, incrementada la descomposición social, ya no sólo “no-orgullosos”, sino avergonzados de ser mexicanos, nos volvió la indignación al punto que cavilamos la renuncia moral e ideológica a la nacionalidad mexicana; y para el 2012, depositando en la urna de la historia todos esos valores, nos pronunciamos en la renuncia con plena convicción, haciendo conciencia de las líneas de Marx y Engels en el Manifiesto Comunista: “el proletariado no tiene patria, su patria es el mundo”.  Y con ello, en un año nos adelantamos a los resultados de la revolución burguesa actual: la desaparición de México.

 

Un año después, en el 2013, esa revolución burguesa ha acabado con el último espectro del nacionalismo patriotero: acabó con lo último que quedaba de la idea de la patria (del patrimonio, de la heredad), con la privatización de la industria petrolera nacional.  No ha quedado, pues, para la nación (para los nacidos en estas tierras), más patrimonio (más patria), más propiedad en heredad.

 

Y al renunciar nosotros moral e ideológicamente a la nacionalidad mexicana, simplemente nos adelantamos en un acto de conciencia, a los hechos de la revolución burguesa, que ha despojado de todo sentido de propiedad dado en la patria y la nacionalidad, a todo el proletariado de este país.

 

Ese proletariado tardará en hacer consciencia del hecho, pero las condiciones objetivas para la revolución proletaria, avanzan precisamente en la dirección prevista por Marx: un imperio absoluto del capital que, paradójicamente, acaba por socializarlo todo necesariamente (la salud, el abasto, las pensiones), o en ese mismo proceso imperial se resquebrajaría.  Vaya, pues, un trago más de mezcal!

 

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Política
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