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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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3 junio 2010 4 03 /06 /junio /2010 08:08

Lamina-17Un Criterio del Papel de la Geografía,

en las Políticas de Planificación

en la Exploración Petrolera en México.

  Tesis, Maestría en Geografía, 1986 (8/13)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/

México, 28 jun 10.

 

 

Para un análisis correcto de la teoría de planificación, si hemos afirmado que en el sistema capitalista es imposible ésta, su realización plena es atributo del sistema socialista.

 

En el sistema económico-social socialista, un inventario de recursos es real y posible en tanto todo se encuentra en manos del estado; la política económica arranca desde su determinación en las cooperativas agrícolas y en los consejos fabriles, en el más puro interés social y nacional; la armonía entre la producción y la distribución es plenamente racional (“racionada”, aun cuando esto incomoda a los intelectuales burgueses); los ciclos de producción quedan supeditados plena y absolutamente tanto a esta racionalidad como a las prioridades nacionales, y a un conocimiento cabal de las capa­cidades económicas y de sus fuerzas productivas, de lo cual a su vez, dependen los ritmos de producción.

 

Con la instauración misma de la primer Repúbli­ca Socialista, la URSS, dicha planificación realista se puso en marcha, esto es, a partir prácticamente de 1918.

 

Los avances logrados en el plano inmediato evi­denciaron lo que hemos venido afirmando; que la planificación es una ley social y que ésta sólo opera en su verdadera expre­sión en el sistema económico-social socialista; pero tales avances trataron de ser imitados por el mundo occidental capitalista, en particular por México.

 

En 1928 se creo el Consejo Económico Nacional, con el objeto de señalar los lineamientos de política económica, y en 1930 se expide la ley sobre Planeación General de la República, restringida a coordinar las actividades de las di­versas dependencias.

 

Así se fue estructurando la capacidad del Estado mexicano en política de planificación, que desembocó en el primer Plan Sexenal de 1933, y éste en particular como respuesta a la crisis económica mundial de ese entonces.

 

Al Consejo Económico Nacional le siguió el Con­sejo Nacional de Economía y el segundo Plan Sexenal; estableciéndose en 1942 la Comisión Federal de Planeación Económica, con objeto de mejorar la información estadística, es decir, resolver el problema del inventario nacional conjuntamente con el Consejo Mixto de Economía Regional, a fin de obtener una apreciación integral de la economía del país.

 

Esto constituyo el primer periodo en este proceso histórico de intención de la planificación en México.

 

Hacia 1946 se inicia un segundo periodo, que trata de romper con el traslado mecánico de la experiencia so­cialista, para iniciar los intentos sui qéneris de “planificación”.

 

Dependiente de la Secretaria de Hacienda, se crea la Comisión Nacional de Inversiones, con el objeto de controlar presupuestos; a la par que el Banco de México preparo el Plan de Inversiones del Gobierno Federal para 1947-1952, al que sucedió el Programa Nacional de Inversiones para 1953-1960 preparado por Nacional Financiera.

 

Ya para 1958, es la Secretaria de la Presidencia la que se aboca a la coordinación de la política económica reuniendo todos los datos necesarios para la formulación de un plan general de gastos e inversiones del Gobierno Federal y el desarrollo regional; creándose la Dirección de Planeación, pa­ra el control general sobre programas de inversión, dependien­te de la Secretaria de Patrimonio Nacional.

 

En este periodo, los modelos de “planeación” se reducen al interés capitalista de los gastos y la inversión; y es donde mejor se muestra la política de regulación económica sectorial, a través del control presupuestal.

 

Un tercer periodo histórico de intención “planificadora” se inicia hacia 1962, en que se crea la Comisión Intersecretarial (Secretaria de la Presidencia-Hacienda), ela­boradora del documento llamado “México, Plan de Acción Inmediata 1962-1964”, como respuesta a la “Alianza para el Progreso”, que más que un Plan de Desarrollo, fue un programa de inversiones; no obstante, se termina con ello la atomización de ”planes” sectoriales, para tratar de integrarlo todo en un documento general.

 

Para el periodo de 1964-1970 se formula el pro­grama de acción del Sector Público, que incluye metas y necesidades de financiamiento para cuatro sectores de actividad: agropecuaria y pesquera, industrial, de comunicaciones y transportes, y de bienestar social.

 

En este mismo periodo sexenal se crea, en 1968, la Comisión de Estudios del Territorio Nacional (CETENAL), con el propósito de realizar el levantamiento cartográfico del territorio y estudios relativos a los recursos naturales, humanos y de infraestructura del país, encaminados a apoyar la programación sectorial regional y nacional.

 

En ese Inter.; la Comisión Intersecretarial for­mulo el “Programa de Desarrollo Económico y Social de México, 1966-1970”, cuyo contenido fue el de un plan indicativo.

 

En este tercer periodo histórico se retoma el  sentido original de la política de planificación y la experiencia teórica de las “planificaciones”  sui qéneris en el sistema capitalista, y se generalizan en la teoría de la planificación indicativa”; así ya no había contradicción entre el ca­rácter integral y la posibilidad de su aplicación, pues todo quedaba en los marcos indicativos, sin compromiso en una sociedad de “economía mixta”.

 

Su no realización se justifico en la no previsión de medios administrativos que aseguraran su ejecución, por falta de su expresión en programas específicos, la no programación del sector privado, y por no sancionarse jurídicamente.

 

Mas estaba visto que en esa línea, el Estado Mexicano tendría que estarse justificando eternamente ante sus fracasos planificadores, lo que evidenciada su incompetencia gubernativa ante las experiencias socialistas, y más aun, dirigiría la mirada de la sociedad al sistema socialista como ver­dadera solución.

 

De ahí que en un subsiguiente régimen sexenal, no se establece ningún Plan de Desarrollo Económico-Social, y por el contrario, se oscila hacia el pasado, a través de las numerosas disposiciones del Ejecutivo de entonces: Reforma Ad­ministrativa, Sistema de Información para la Programación Eco­nómica y Social, Descentralización Administrativa, Plan Lago de Texcoco, Programa de Desarrollo Urbano y Vivienda Popular, Plan Chontalpa, Plan de Desarrollo para el Istmo de Tehuante­pec, Plan de Desarrollo de la Industria Siderurgica, Plan para la Creación y Repoblación de Centros de Población Ejidal, Plan para el Desarrollo Integral de la Península de Baja California, Programa de la Industria del Maíz para el Consumo Humano, Programa de Regulación de la Tenencia de la Tierra Urbana, Programa de la Industria Textil del Algodón, Programa de Desarrollo de la Tribu Seri Del Estado de Sonora, Plan Nacional de Desarrollo Agropecuario y Forestal. etc. El aspecto esencial de estos “planes” radico en el contenido del acuerdo presidencial por el cual se establecían los mecanismos de programación de inversiones federales.

 

Tras el cambio de sexenio, otra vez; dadas las inconsecuencias políticas de este estilo de planificación, e incluso los resultados visibles de la crisis económica, ha obligado a oscilar al proyecto de planificaci6n en el sentido original, a partir de 1976, modificándose incluso los marcos constitucionales para esta política de “planificación”, con las reformas a los Artículos 27, 73 y 115, y la política de “Alianza para la Producción”; con lo que queda así conformado el cuarto y último periodo de intención histórica de planificación en México, y así, ad infinitum; máxime si comparamos nuestro desarrollo con el desarrollo obtenido por la URSS con tan solo once planes quinquenales, hasta 1985, no obstante incluso la devastadora II Guerra Mundial.

 

En México no es posible la planificación, y no por que sea México, si no por que el sistema capitalista y mas aun en sus formas de dependencia, la planificación es punto menos imposible.

 

Lo que en nuestro país llamamos planificación, no es más que simple programación sectorial de regulación económica, y así es como manejaremos el concepto de planificación, en el terreno de la programación en el sector petrolero en su área de exploración, limitada a la participación de la geografía en su regulación económica.

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
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