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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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3 junio 2010 4 03 /06 /junio /2010 08:03

Isolineas-Gravimetri-1131A9Un Criterio del Papel de la Geografía,

en las Políticas de Planificación

en la Exploración Petrolera en México.

  Tesis Maestría en Geografía, 1986 (3/13)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 10 junio 10.

 

 

I Bases Geográficas, Legales y Administrativas para la Planificación del uso del Recurso Petrolero.

 

1 Objeto del trabajo y planteamiento del problema

 

El objeto de la presente tesis es establecer un criterio del papel de la Geografía, o propiamente dicho, del papel del quehacer geográfico, en las políticas de planificación (que, como al final se demostrará, se reducen a políticas de programación sectorial de regulación económica), de la industria petrolera en México.

 

Partimos de considerar que la planificación es un acto multifacético, y cuanto más multilateral se presenta, más objetivo, más apegado a una interpretación correcta de los procesos de la realidad será. Esto quiere decir que la planificación es o debe ser, un acto de intervención de múltiples especialidades, capaces cada una de aportar un conocimiento tanto más profundo como más amplio, de la parte de la realidad objetiva, que en su conjunto la sociedad desea someter a regulación.  La planificación pues, no es ni puede ser atributo de una sola especialidad, de una sola disciplina de conocimientos; es, finalmente, por burocrático que pueda parecer, una función administrativa tanto más justa y acertada, cuanto más fundada esté en la participación multidisciplinaria.

 

Bajo el precepto o postulado de que la Geografía es un sistema de ciencias, finalmente, ya que su objeto se establece como el estudio tanto de los fenómenos naturales como de los sociales, de su causalidad y relaciones, la Geografía pareciera apuntar a ser la disciplina de la planificación por excelencia.

 

Con ello, sin embargo, sólo se está reduciendo a esta especialidad a una función administrativa, en tanto se muestra capaz de entender los trabajos de las diversas especialidades y se otorga la virtud de establecer sus vínculos dirigidos a un fin: el ordenamiento de los procesos, su regulación, en suma, la planificación.

 

Si en teoría lo que parece deducirse del carácter académico de la Geografía actual, es su atributo de ciencia de la planificación por excelencia, en la práctica de nuestro quehacer geográfico (por lo menos particularmente en la industria petrolera), vemos que forzar la realidad a ese hecho, empobrece en tal forma el papel de esta disciplina de conocimientos, que se ve reducida a una función burocrática, insustancial; en donde lo importante lo hace todo el mundo, y el geógrafo es finalmente el “junta-y-tramita-papeles”.  Sin embargo, siendo acuciosos de nuestra realidad, no forzando los hechos establecidos en la teoría, vemos que el papel del quehacer geográfico, es un momento más en las políticas de planificación y no un lugar último y meramente administrativo; siendo este lo que pretende demostrarse en este trabajo.

 

Con esto último, queremos establecer un criterio de un papel más significativo y trascendente en nuestra práctica geográfica, aun cuando en principio los estudios geográficos sean una parte más, entre otras muchas, del proceso o acto de planificación y no pretendamos que en ella se sintetice la planificación misma.

 

Este propósito nos plantea el problema en dos sentidos: l) formular una base geográfica más realista que permita una verdadera política planificadora en la industria petrolera, y 2) definir la participación más significativa de la geografía en dichas políticas de planificación.  Es decir, ambos aspectos de nuestro planteamiento de problema, forman las caras de una misma y sola cosa: un criterio del papel de la Geografía en la industria petrolera.

 

Tras estas consideraciones producto de toda una apreciación preliminar del planteamiento del problema y su conjetura y versión hipotética, hemos llegado al supuesto de poder formular y establecer ese criterio del papel de la Geografía en las políticas de planeación en la industria petrolera, dando lugar a la siguiente hipótesis:

 

<<El papel de la Geografía en las políticas de planificación o programación sectorial de regulación económica de la industria petrolera, se establece en la descripción calificada o análisis de los indicadores geográficos, para formular sus criterios mediante una integración cartográfica>>.

 

En resumen, nuestra práctica concreta nos muestra que la teoría debe ser corregida, y señalar que la Geografía no es ciencia del estudio de los fenómenos en el sentido de su investigación causal, o del estudio de los fenómenos en el sentido de la investigación de sus interrelaciones en el espacio, en el cual necesariamente existen; sino que la Geografía es ciencia del estudio del espacio en el sentido de la investigación causal del mismo y como una determinación de los procesos materiales y sus relaciones externas o interrelaciones las cuales son propiamente espaciales.

 

Bajo esta consideración, puede afirmarse que si la Geografía es ciencia del estudio de los fenómenos tanto naturales como sociales, ello lo es por el simple hecho de que necesariamente existen en el espacio, y sus procesos materiales son determinantes de las propiedades del espacio.

 

Así, el estudio de los fenómenos debe entenderse, no como investigación causal, más si como descripción calificada, la cual supone el conocimiento de la causalidad.

 

La “descripción calificada" de los fenómenos en geografía no es otra cosa que el análisis de los fenómenos o “indicadores geográficos", pues el concepto de análisis es de por si un concepto de descripción (así como el de explicación lo es de causalidad).

 

Esto es, que, hacer dicho análisis del conjunto de los fenómenos naturales como sociales desde el conocimiento de la causalidad investigada por el especialista respectivo, es apenas la primera etapa de la investigación geográfica, donde ésta debe desembocar subsiguientemente en la explicación espacial de los procesos.  De ahí que el elemento fundamental de esta metodología no sólo de investigación, sino a su vez de exposición, sea la cartografía; y de ahí nuestra hipótesis, que siendo comprobable al final del trabajo, satisface el planteamiento del problema y el objeto del trabajo mismo.

 

Es decir, la demostración de su justedad ha obligado a la automatización cartográfica para posibilitar el despliegue de este proyecto de integración cartográfica estadística, cuantitativa, de análisis de indicadores geográficos; o cualitativa, sobre el comportamiento espacial del avance exploratorio y los resultados, y en suma, el despliegue de una amplia diversificación de estudios espacial-geográficos que se resumen en un papel definido de la geografía en las políticas de planificación de la industria petrolera, ya que todos estos análisis o estudios desde el Departamento de Análisis Estadístico de la Coordinación de Exploración, cumplen una función que ahora es de un rico contenido trascendente.

 

En los puntos subsiguientes de este capitulo trataremos sobre las premisas legales, administrativas, y geográficas, las que aunadas al análisis histórico del problema que nos ocupa, como una segunda premisa, permitirá deducir un consiguiente sobre los aspectos que aquí hemos sintetizado.

 

 

2 Premisas legales para el uso de los recursos del subsuelo.

 

El sistema de derecho que norma en los Estados Unidos Mexicanos, y aún los tratados internacionales que son fuente del derecho, imponen ciertas condicionantes para el uso de los recursos del subsuelo del territorio de México, donde dichas condicionantes son implementadas por el Estado Mexicano.

 

Los trabajos de exploración de los recursos, en particular la exploración petrolera que aquí tratamos, supondrán entonces la asignación del derecho por el Estado.

 

Si consideramos que el Estado es en su conjunto tanto todo el aparato de gobierno como los elementos en que éste se sustenta: las clases sociales productivas y el territorio; bajo estas condicionantes debe establecerse el derecho del uso del subsuelo, es decir, el aparato de gobierno, debe velar por el correcto uso (en los marcos de la legalidad que el mismo establece), del sustrato que opera como uno de sus elementos de sustentación: el territorio y su subsuelo, tal como queda establecido en el Articulo 42 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, mediante el cual se entiende por dicho territorio nacional: “I.  El de las partes integrantes de la Federación; II. El de las islas incluyendo los arrecifes y cayos de los mares adyacentes; III. El de las islas de Guadalupe y Revillagigedo, situadas en el Océano Pacifico; IV. La plataforma continental y los zócalos submarinos de las islas, cayos y arrecifes; V. Las aguas de los mares territoriales en la extensión y términos que fija el Derecho Internacional, y las marítimas interiores, y VI. El espacio situado sobre el territorio nacional, con la extensión y modalidades que establezca el propio Derecho Internacional”.

 

A su vez, las características del Derecho del sistema económico-social capitalista que nos rige, fundado en la propiedad, que en tanto privada, se refiere a la propiedad de los medios de producción social en manos de una clase social; impone la vigilancia por parte del aparato de gobierno, de los intereses del otro elemento de sustentación del estado: las clases sociales productivas, lo cual queda establecido en el Articulo 27 Constitucional, de cuyo texto extraemos algunos pasajes que a nuestro juicio son base de la argumentación de esta tesis: “La propiedad de las tierras y aguas comprendidas originalmente dentro de los limites del territorio nacional corresponde originalmente a la Nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de trasmitir el dominio de ellos a particulares, constituyendo la propiedad privada.

 

“Corresponde a la Nación el dominio directo de todos los recursos naturales y de la plataforma continental y los zócalos submarinos de las islas; de todos los minerales o sustancias que en vetas, mantos, masas o yacimientos, constituyan depósitos cuya naturaleza sea distinta de los componentes de los terrenos, tales como los minerales de los que se extraigan metales y metaloides utilizados en la industria; los yacimientos de piedras preciosas de sal gema y las salinas formadas directamente por las aguas marinas; los productos derivados de la descomposición de las rocas, cuando la explotación necesite trabajos subterráneos; los yacimientos minerales u orgánicos de materiales susceptibles de ser utilizados como fertilizantes; los combustibles minerales sólidos; el petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos, y el espacio situado sobre el territorio nacional, en la extensión y términos que fije el Derecho Internacional... El Gobierno Federal tiene la facultad de establecer reservas nacionales y suprimirlas. Las declaratorias correspondientes se harán por el Ejecutivo en los casos y condiciones que las leyes prevean.

 

“Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógenos no sólidos, líquidos o gaseosos, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que se hayan otorgado, y la Nación llevará a cabo la explotación de esos productos, en los términos que señala la ley reglamentaria respectiva).

 

Esto es, las tierras y aguas, los productos del subsuelo, los recursos en general, son propiedad de la Nación, es decir, de la sociedad en su conjunto; y el Gobierno, en su nombre, se otorga el derecho de trasmitir el dominio de las partes de la propiedad de la sociedad a particulares, de establecer reservas nacionales (en interés de la sociedad), O suprimirlas (en nombre del interés social)”.

 

Los intereses de la sociedad, y en particular de su aplastante parte mayoritaria y fundamental, las clases sociales productivas, la clase obrera y campesina, la clase asalariada en general, que el Estado vigila en su favor, es el cuidado de sus fuentes de vida, de sus recursos.

 



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