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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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8 abril 2012 7 08 /04 /abril /2012 22:10

Editorial

 Blas-Balcarcel--1825-1899-.JPG

Blas Balcárcel (1825-1899)

 

La “ciencia liberal”, es decir, no una “ley de la Gravitación Universal liberal”, ni la identidad de ello en su contrario, “la Constante Cosmológica”; por “ciencia liberal” no ha de entenderse ese absurdo, sino, el hacer de la ciencia al servicio de una u otra clase social, ya con un carácter conservador, o bien, como en este caso, progresista.  Blas Balcárcel representó precisamente esa “ciencia liberal” al servicio de los intereses de la burguesía nacional progresista, y por ello, indirectamente, del proletariado, por oposición a lo que representaba la “ciencia conservadora” de aires monárquicos-imperiales de la dinastía “Velázquez de León”, al servicio de la burguesía de alientos virreinales.

[Fuente: Nuestros Humanistas; Blas Balcárcel; centenarios.org.mx]

 

El estudio de la personalidad es algo sumamente complejo y, hablando del ser humano y su individualidad en ello, no podía ser de otra forma.  Tratando de simplificar esa complejidad de honduras filosóficas, psicológicas, sociológicas, antropológicas y políticas, la personalidad de geógrafo en la historia, la trataremos aquí en cuanto a su caracterización externa, es decir, en un ángulo muy unilateral y simple de su sociología, pero como un elemento más de su necesaria identidad.  Aun cuando visto muy superficialmente, justo por aquello por lo que el geógrafo históricamente es.

 

Otro ángulo del estudio de la personalidad del geógrafo (como del hacedor de cualquier otro conocimiento), está en una mezcla entre lo filosófico y lo ideológico (la forma de entender el mundo, determinado por las condiciones materiales del mundo mismo en que se vive), y lo sociológico-político (la posición científica que se tiene en la conflictiva humana de lucha de clases).  Ello es difícil hacerlo ver, por ejemplo, en el siglo XVIII con Juana Inés de Asbaje o Carlos de Sigüenza y Góngora, e incluso, pero ya con relativa mayor facilidad, en el siglo XVIII con José Antonio Villaseñor y Sánchez, y José Antonio de Alzate y Ramírez.  Pero al transitar al siglo XIX, que es transitar a la sociedad capitalista en México, esa lucha de clases se simplifica y se pone de manifiesto más nítidamente las posiciones que se representan, y más aún, la evolución de las mismas, y de ello tratamos en el artículo sobre Blas Balcárcel.

 

Por otra parte, difícil es, en situaciones adversas, el trabajo de investigación, pero como quiera, hemos avanzado algo acerca de la elaboración del modelo de investigación en geografía aplicada, desde los fundamentos de la geografía teórica en los postulados que afirmamos, y en ello va un artículo más sobre su proceso de investigación.

 

En el caso de la geografía operativa, nos referimos esta vez a la interesante experiencia –vista muy por encima–, de la empresa Geocentro, a lo que nos referimos como una “DGG del INEGI” de Mediana Empresa y sus funciones, preparando el terreno para entender esa idea en la Pequeña Empresa, y aún en el trabajo profesional independiente.

 

Por último, continuamos comentando la obra de Marx-Engels, en esta ocasión, con “El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, 1851”.

 

*

Geografía Teórica.

Filosofía de la Geografía:

Ex-Libris-3[___]  La Personalidad el Geógrafo en la Historia.  Artículo, 2012 (1/3).

 

Historia de la Geografía en México:

Logotipo SMTHG sc[___]  Blas Balcárcel (1825-1899): De la Decimonónica Enseñanza de la Geografía, al Establecimiento de la Carrera de “Ingeniería en Geografía e Hidrografía”.  Artículo, 2012 (1/2).

 

Geografía Aplicada.

Carta-Topografica-Cuernavaca[___]  La Metodología de Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: Introducción a la Estructura del Objeto de Estudio.  Investigación, 2012 (12/…).

  

Geografía Operativa.

 Geocentro[___]  Geocentro: Una “DGG del INEGI” de Mediana Empresa.  Artículo, 2012.

 

Filosofía:

Ícono Filosofía-copia-1[___]  Comentario a, El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, 1851; C. Marx.  Artículo, 2012 (1/2).

 

 

 

  


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8 abril 2012 7 08 /04 /abril /2012 22:09

El Geógrafo, Van der MeerLa Personalidad del Geógrafo en la Historia.  Artículo, 21012 (1/3).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

09 abr 12.

 

Sin duda alguna, el hacedor de cada conjunto de conocimientos en lo que, por ello, se llama ciencia, tiene una personalidad muy propia, es decir, su individualidad en el contexto social de la ciencia.  Esto puede sonar simple, pero tiene un fondo filosófico: ese individuo tendrá esa personalidad de una ciencia especial, y sólo tendrá esa personalidad de esa ciencia especial, en tanto el contexto social de la ciencia se expresa como una propiedad de dicho individuo.  Es decir, que si bien habrá de empezar por parecer ser geógrafo, no bastará con parecerlo, sino que habrá de serlo.

 

Empezar por parecer ser geógrafo, es sólo la exhibición de las dotes propias de éste; pero serlo en realidad, es algo que ha de ser socialmente demostrable poniendo en juego real sus dotes; y debemos decirlo, independientemente del sexo (es decir, independientemente de esa gran sección que la naturaleza hace entre mujeres y hombres).  De este modo, todos los geógrafos nos parecemos, guardamos rasgos de semejanza; pero lo que nos diferencia individualmente entre sí, es el desarrollo propio de cada uno como tal en función de la amplitud y profundidad con que cada cual asimila lo social y a la vez lo reproduce.

 

Cada época histórica da una forma y tipo histórico de esa personalidad, determinada por el avance de la ciencia y las relaciones sociales de producción; y con el desarrollo mismo de la historia, ese individuo, en este caso el geógrafo, hace conciencia de sí cada vez como personalidad especial; conforme las ciencias se distinguen entre sí con el paso del tiempo, cada una con la personalidad propia de su hacedor; el geógrafo, curiosamente, no tanto por distinción propia que haga de sí mismo, como por un proceso de exclusión entre las ciencias, se ha venido diferenciando y adquiriendo esa propia identidad de sí mismo en general.

 

Pero, en ese proceso histórico general, esencialmente aquí se expresa el individuo, que, en su propia posición frente al mundo y ante la vida, dada su ideología, su formación moral, y su carácter emocional, se forma una u otra personalidad como geógrafo.  Esto es que, en el parecer, bastará con ciertas dotes ya intelectuales y de habilidades y capacidades teóricas; pero en el ser, ello no es suficiente, y en ese profesional hacedor de estos conocimientos (como de cualquier otra), se pone en juego esos factores ideológicos, morales y de carácter emocional, siendo tanto más o menos consistente de su propio proceso histórico, de tal modo que, conforme a ello, éste, dentro de un proceso estable, cambia en ciertos aspectos.

 

En esencia, finalmente, lo que hace tan fuerte la personalidad de un hacedor dado de conocimientos que lo distingue del común de la gente; como dijera Heráclito: lo que hace su daimon (lo que lo hace lo mismo Dios que demonio), es precisamente su actividad desarrollada y orientada a un fin determinado.

 

Así, el daimon del geógrafo, en general, o del geógrafo por lo que el geógrafo históricamente es, es en su parecer, toda la indumentaria necesaria a la condición de investigación del espacio terrestre y del desentrañamiento de su naturaleza*, justo lo que lo caracteriza como su “disfraz”.  Y en su ser, el despliegue real de conocimientos, de razonamientos, de capacidades y habilidades para detectar en lo semejante lo diferente, o en lo diferente lo semejante, y en ello, la posible problemática geográfica a resolver.  Nadie más interviene en ello, en la orientación al fin determinado que él le da.  Pero el daimon del geógrafo en particular; no siendo, por ello, el geógrafo concreto, sino mostrándose aún en lo que éste en abstracto históricamente es; por aquello en que se especializa, adquiere aún más fuerza y reclama cada vez más de un carácter especial.

 

Esto es, que, así, no todo geógrafo ha de ser necesariamente un “geógrafo teórico”; ni todo geógrafo, por ello mismo, ha de elaborar una “geografía aplicada”; ni todo geógrafo igual y necesariamente, ha de verse obligado al trabajo de la “geografía operativa”.  Cada una de estas actividades reclama no sólo de dotes intelectuales y emocionales, sino de un carácter muy especial del geógrafo ante su compromiso social.



*        Pretender que aquello que haga al geógrafo sea lo que hace a otros especialistas, es un absoluto despropósito; y más aún lo es, cuando se pretende que cada cosa que hace a los demás, será como un todo, lo que hace al geógrafo.


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8 abril 2012 7 08 /04 /abril /2012 22:05

Karl Marx (1818-1883)Comentaro a, El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, 1851; C. Marx.  Artículo, 2012 /1/2) 

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

http://espaco-geografico.over-blog.es/

09 abr 12.

 

Con su obra La Lucha de Clases en Francia, inmediatamente anterior a esta, El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, que ahora aquí comentamos, Marx demostró no sólo su interés por la historia y acontecimientos políticos de Francia, sino, en función de ello, demostró el profundo conocimiento que tenía como para explicar en lo inmediato los acontecimientos, sus causas y sus consecuencias.  No era casual, pues era evidente que en Francia, históricamente, habían ocurrido hasta entonces los principales acontecimientos y transformaciones sociales y, en consecuencia, del desarrollo del pensamiento político y social.

 

Marx empieza su escrito con un pasaje que hace la síntesis de todo el trabajo que ahí redacta: “Hegel –explica Marx– dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces.  Pero –continúa Marx– se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”.

 

Cuando uno, tomando metodológicamente como marco teórico el marxismo, hace interpretación de la historia, no puede dejar de observar a cada paso tal hecho, saltando a la vista con ello esa parte oculta a la observación común, ya del cualitativo conflicto social crudo, ya de ciertos cuantitativos intereses políticos de fondo, viéndose ahora esas hechos de cantidad que maracan que maracan aquellas transformaciones cualitativas de la sociedad.  Se descubre así, no la analogía de los acontecimientos, sino la ley de los procesos sociales.

 

Lo que hace esa ley como algo en común entre dos hechos tanto en el tiempo como en el lugar, es precisamente lo que Marx expone ahora justo en el segundo párrafo de su escrito: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuetran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado”.

 

De ese modo, uno se encuentra ahí con esta idea esencial: “Cromwell –dice Marx– y el pueblo inglés habían ido a buscar en el Antiguo Testamento el lenguaje, las pasiones y las ilusiones para su revlución burguesa.  Alcanzada la verdadera meta, realizada la transformación burguesa de la socieadad inglesa, Locke desplazó a Habacuc”.  Por ejemplo, en el momento en que redactamos las líneas de este comentario a la obra de Marx, en México vivimos el proceso electoral presidencial; el candidato de “las izquierdas” (una gama que va del pensamiento reformista pequeñoburgués más simple, al irremediablemente oculto, dadas las circunstancias, comunista de antaño), ha promovido como organización la subliminal y místico-metafísica “Morena” (acrónimo del “Movimiento Regeneración Nacional”, con lo que, en diminutivo, se alude a la Virgen de Guadalupe), y se ha pronunciado en su discurso por la idea socialista utópica-cristianoplatónica, de regenerar la sociedad en una “República Amorosa”.  Políticamente, he ahí no más que una “posible” estratagema táctica para ganar votos en una sociedad guadalupana y conservadora; ya en el poder, dispuesto a la transformación social real, bien con la figura de Marx se podría sustituir a la de Cristo.  Y todo ello, políticamente, es enteramente válido; pero más aún, en su deterinación histórica, absolutamente algo de necesidad: justo esa esencialidad de la ley histórica por la cual las condiciones materiales de la sociedad determinan el hacer del ser humano.  Y de este modo, más temprano que tarde, la organización social socialista, habrá de sustituir a la organización social actual capitalista, por no más que un hecho de necesidad.

 

En El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, Marx analiza como idea central el coup de tête (el golpe de Estado), de Luis Bonaparte, ejecutado el 2 de diciembre de 1851 (en el calendario francés de la revolución: el 18 Brumario); y más allá del dato histórico para el historiador, está el hecho político para el análisis político omnipresente como experiencia histórica.  Así, lo importante en la enseñanza de Marx, no está en la erudición narrativa del hecho histórico, sino en lo que políticamente el hecho histórico enseña.

 

Y ese hecho histórico a lo que se refiere –dice Marx– es a cómo los franceses: “No sólo obtuieron la carictura del viejo Napoleón, sino al propio viejo Napoleón en caricatura, tal como necesariamente tiene que aparecer  a mediados del siglo XIX”, primero como tragedia, luego como farsa.  Ello lo vivimos en México con la dinstía “Velázquez de León”, uno como tragedia en un virreinato que buscaba modernizarse a fines del siglo XVIII, y el otro, en su homónimo nieto, como farsa en su colaboracionismo con el Imperio francés de Maximiliano; o en un Porfirio Díaz en su tragedia como juarista con su Plan de Tuxtepec, y él mismo en su farsa como dictador hasta 1910.  Pero, fialmente, también, en un constitucionalismo que emerge como tragedia tras la derrota del proletariado en la Revolución de 1910-1917, y que acaba como farsa en el sexenio conservadurista con coqueteos golpistas, al igua que Luis Bonaparte, de Felipe Calderón en el 2012.  ¿Este, incluso, se ha valido de la organización de las mafias del narcotráfico, de manera semejante como Luis Napoleón lo hizo organizando su lumpen “Sociedad el 10 de Diciembre”?

 

Un presidente, pues, que vuelve a atrás la propia democracia liberal burguesa, igual que, como expresa Marx respecto de Luis Bonaparte: “escamoteada por la voltereta de un jugador tramposo…” que no derriba el “autoritarismo”, “…sino las concesiones liberales mismas que le habían sido arrancadas por seculares luchas”.  Y con Marx, que rescata el Artículo 45 de la Constitución Francesa de 1851, tenemos que repetir parafraseando: <<frère, il faut mourir! (<<Hermano, hay que morir!>>); tu poder acaba el primer sábado del hermoso mes de diciembre del sexto año de tu elección>>; y a lo que tenemos que agregar: <<…de una elección por fraude>>.

 

       Marx, C; El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, 1851; Obrs Escogidas en Un Tomo; Progreso, Moscú-Ediciones de Cultura Popular; México, 1970; p.95.

       Ibid. p.95.

       Ibid. p.96.

       Ibid. p.97.

       Ibid. p.97.

 



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1 abril 2012 7 01 /04 /abril /2012 22:10

Editorial

 

Datos-Colegio-Mineria--Santiago-Ramirez--1890.JPG 

 

Portada de la obra de Santiago Ramírez (1841-1922), Datos para la Historia del Colegio de Minería, 1890.  Egresado del Colegio de Minería, prepara y edita hacia el término del siglo XIX, una de las obras de la mayor importancia para la historia de la ciencia en México.  En la segunda mitad del siglo XVIII, en la plenitud de la Ilustración en la que en Europa se desplegaban las ciencias particulares que habían iniciado su desarrollo moderno desde la segunda mitad del siglo anterior, en Nueva España, esa ciencia moderna, de la ilustración, apenas empezaba abrirse camino y a especializarse.

[Fuente: Ramírez, Santiago; Datos para la Historia del Colegio de Minería; 1ª edición, México, 1890; 2ª edición, Sociedad de Exalumnos de la Facultad de Ingeneiría (SEFI), México, 1982]

 

Uno de aquellos ilustrados novohispanos (o en proceso de ilustración, diría Kant refiriéndose a lo que caracterizaba ese siglo), fue Joaquín Velázquez Cárdenas de León (1732-1786); descendiente de Diego Velázquez, el que fue gobernador de Cuba en los años de la conquista española en América; el cual hizo, por aportes a la ciencia de la geografía, particularmente un trabajo de posicionamiento astronómico de alta precisión.

 

Junto con Alzate, fueron contemporáneos de los ingenieros geógrafos militares españoles: Constanzó, Lafora, entre otros, mandados desde la metrópoli por Carlos III con motivo de todo el apoyo geográfico que requerían sus Reformas Borbonas, en particular para la delimitación de las Intendencias definidas por José de Gálvez en el levantamiento de sus Relaciones Geográficas (1765-1771).  Aquí estamos omitiendo a los geógrafos y al trabajo geográfico de quienes, como un Nicolás Sanson o un Lambert, o los mismos ingenieros militares españoles, provenían del exterior, para hacerlo sólo sobre la base de los geógrafos nacidos ya en Nueva España.

 

Pocos son, ciertamente, los geógrafos novohispanos de fines del siglo XVII a fines del siglo XVIII como consecuencia de una España y su virreinato hundidos aún en el mundo feudal del Medievo.  No será más prolífico el siglo XIX, no obstante, ya en un México independiente; sin embargo, ahora, por una incesante inestabilidad política de la nación, que impedía su desarrollo.

 

*

Geografía Teórica.

Filosofía de la Geografía:

 Categorías Geográficas y Propiedades-copia-2

 

[___]  El Aparato de Categorías Fundamentales.  Artículo, 2010 (2/2).

 

 

 

Historia de la Geografía en México:

Trabajos Científicos Sobre el Valle de México, Joaquín V

 

[___]  Joaquín Velázquez Cárdenas de León: La Institucionalización de la Ciencia Moderna en México, y la Geografïa.  Artículo, 2012.

 

 

 

 

Geografía Aplicada.

Imagen de Satélite; Cuernavaca Norte

 

[___]  La Metodología de Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: La Red Hidrográfica.  Investigación, 2012 (11/…)

 

 

Geografía Operativa.

2012 De los Fenómenos a los Estados de Espacio

 

[___]  Un Portafolios de Trabajos Geográficos: la Geografía Operativa, de la Geografía Teórica.  Artículo, 2012 (9/9).

 

 

Filosofía.

Ícono Filosofía-copia-1

 

[___]  Comentario a, La Lucha de Clases en Francia de 1848 a 1850, 1850; Marx.  Artículo, 2012.

 

 

 

 


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1 abril 2012 7 01 /04 /abril /2012 22:09

Categorías Geográficas y Propiedades-copia-2El Aparato de Categorías Fundamentales en Geografía.  Artículo, 2010 (2/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, oct 10.

 

Vinculados a ese concepto esencial: el espacio, en particular, terrestre; brotaron de inmediato los conceptos fundamentales del mismo: lugar y situación, localización y distribución, extensión y límites, conexión y relación; y se integró, con ello, el aparato básico de categorías fundamentales del conocimiento geográfico.  Luego, conforme la investigación avanzó, se fueron incorporando otras categorías igualmente esenciales: simetría y asimetría, isotropía y anisotropía, isomorfismo y anamorfismo, variancia e invariancia, continuo y discreto, vacumm y plenumm.  Y apareció una nueva forma de ver y hacer la geografía.  Antes de nosotros en 1981 e incluso 1983 en que se presentó nuestra tesis, nada de esto estaba dicho, e infinitamente menos, planteado de esta manera.  Más bien, al contrario, al momento de exponerlo (I y II Simposios de Enseñanza de la Geografía en México, IX-XI Congresos Nacionales de Geografía en México, entre 1982 y 1987), se nos criticó y nuestra propuesta fue negada.  No obstante, para el segundo semestre de 1983, subrepticiamente, comenzó a aceptarse, empezando todos a hablar del “análisis del espacio”.  Una década después, la práctica histórica social demostró la veracidad en nuestros planteamientos y nos dio la razón: finalmente se “oficializó” el “espacio terrestre”, como objeto de estudio de la Geografía.

 

Se retomaron nuestras ideas, sin darnos crédito alguno, sin mencionarnos siquiera (no obstante las fuentes documentales de Tesis y Memorias de Congresos ampliamente conocidas), pero, cuales escribanos ignorantes, cuales copistas fraudulentos, no sólo tomaron las ideas y le pusieron su nombre; sino, en su ignorancia, en el manejo de lo no-propio, arrastraron las deficiencias, las limitaciones, los errores, incluso ya superados; aun cuando, para entonces, en la “proscripción”, correcciones ya no ampliamente conocidas.  Y esto constituyó, al final, una situación feliz: evidenció la trapacería.  A principios de los años noventa habíamos salido del escenario, aún no existía Internet, y mucho menos podía imaginarse, ya no se diga el correo electrónico, sino la aparición del Blog.  Y aún nosotros mismos tardamos en darnos cuenta de su misma revolucionaria utilidad; pero cuando finalmente ello ocurrió a mediados de 2009, la historia volvió a cambiar: esta vez, para completar, por nuestra parte, la revolución de pensamiento en nuestra ciencia; quedará la última palabra, ya en el misoneísmo, o bien en el pensamiento ilustrado y progresista del geógrafo mismo.

 

El “espacio geográfico”, reflexionado detenidamente como espacio geo – gráfico, es igual a la cartografía del espacio terrestre; pero esto no es otra cosa que la abstracción del espacio geográfico concreto; el que, finalmente, es sintetizado como “espacio geográfico concreto pensado”.  De ahí que nosotros, en un principio, enfatizáramos a esta escuela de pensamiento geográfico, como “espacial-cartográfica”.

 

Las categorías geográficas, en el marco dialéctico materialista, tienen como condición esencial enunciarse (aun cuando no necesariamente siempre, y en todo caso presuponiendo su contrario) por pares dialéctico contradictorios.  De la misma manera, convenientemente –razón por lo que por lo regular se pasa por alto–, han de enunciarse conforme el orden en que una es estado no desarrollado de la otra.  En ese sentido, la distribución, correctamente, es estado desarrollado de la localización; y la orientación (a lo que le acompaña como par dialéctico contradictorio la referencia o sistema de referencia), un estado más desarrollado aún de la distribución.  Sin embargo, no guardamos consistencia (por error), al enunciar las categorías de “Límite y Extensión”, en donde el límite, es el estado más desarrollado de la extensión; como de igual manera, las relaciones, son un estado más desarrollado de las conexiones; y metodológicamente han de enunciarse, conveniente, aun cuando no necesariamente, a la inversa.  Y “conveniente aun cuando no necesariamente”, porque un “límite”, o una “relación”, dialécticamente, en un momento dado se convierten en su contrario, pudiendo ser, a su vez, una nueva “extensión”, o un nuevo conjunto de “conexiones”.

 

La aplicación consciente y sistemática de las categorías correspondientes al objeto de estudio, no sólo permitirán consistentemente su conocimiento, sino ceñirán con rigor, la base de su método científico.

 


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1 abril 2012 7 01 /04 /abril /2012 22:05

Federico Engels (1820-1895)Comentario a la, Introducción de Engels a, “La Lucha de Clases en Francia, 1848-1850”; 1850, de Marx.  Artículo, 2012 (2/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

02 abr 12.

 

En su tiempo, en ese 1895, Engels ajustaba su pensamiento a la realidad y concluía: “El que incluso este potente ejército del proletariado no hubiese podido alcanzar todavía su objetivo, y, lejos de poder conquistar la victoria en un gran ataque decisivo, tuviese que avanzar lentamente, de posición en posición, en una lucha dura y tenaz, demuestra de un modo concluyente cuán imposible era, en 1848, conquistar la transformación social simplemente por sorpresa”[1].  El golpe de Estado de Luis Bonaparte de diciembre de 1851, terminó con toda esperanza que aún quedaba en la socialdemocracia.  “El período de las revoluciones desde abajo se había cerrado, por el momento; a este siguió un período de revoluciones desde arriba”[2].

 

Luego Engels vuelve al análisis de los hechos históricos: Bismark, la guerra franco-prusiana, la insurrección de la Comuna de París y la estéril disputa entre blanquistas y proudhonianos, ninguno de los cuales dice Engels, sabía qué hacer.  Con la derrota de la insurrección de la Comuna de París en 1871, la burguesía creía haber enterrado para siempre la lucha del proletariado, y sin embargo, Engels expone que, por lo contrario, es de ahí de donde data el formidable ascenso de la lucha proletaria.

 

Pero, literalmente, punto y seguido, Engels pasa al análisis de la revolución completa del arte militar, y del proceso de depauperación que engrosa las filas del proletariado, hasta llegar al “primer gran servicio que los obreros alemanes prestaron a su causa consistió en el mero hecho de su existencia como Partido Socialista…”[3], cuya lucha para ese entonces, se centró en la consecución del sufragio universal, “transformándolo de medio de engaño que había sido hasta aquí, en instrumento de emancipación”[4].

 

Y Engels analiza cómo las formas de lucha en la rebelión misma habían cambiado: “la lucha en las calles con barricadas…, estaba considerablemente anticuada”[5].  Y en su reflexión en este punto ya de 1895, analizando el poder del armamento y organización de los ejércitos, frente a una gran masa proletaria necesariamente, en ese sentido, desorganizada, en una sociedad muy dividida en sus intereses, nos debe mover a una seria reflexión poco más de un siglo después acerca de los métodos de lucha.  “Así –dice Engels luego de analizar la inviabilidad ya de la lucha de barricadas y dadas esas condiciones–, la defensa pasiva es la forma predominante de lucha; la ofensiva se producirá a duras penas, aquí o allá, siempre excepcionalmente…”[6].  Y a ello agrega: “¿Comprende el lector, ahora, por qué los poderes imperantes nos quieren llevar a todo trance allí donde disparan os fusiles y dan tajos lo sables?  ¿Por qué hoy nos acusan de cobardía porque no nos lanzamos sin más a la calle, donde de antemano sabemos que nos aguarda la derrota?...”[7].  Y de esto último Engels deriva una conclusión esencial, necesaria a todas luces, pero difícil de que los “comunistas” anclados en las luchas de los años setenta del siglo XX lo acaben de entender: “Para que las masas comprendan lo que hay qué hacer, hace falta una labor larga y perseverante.  Esta labor es precisamente la que estamos realizando ahora, y con un éxito que sume en la desesperación a nuestros adversarios”[8].

 

Entonces la lucha se centraba en el sufragio universal, y Engels analiza el proceso del crecimiento de la lucha en función de la consecución de la masa votante, la cual estaba amenazada con llevarla al choque con las tropas y a la sangría como la de 1871.  Poco más de un siglo después, la masa votante está formada por todos, la propia burguesía llama a ello; luego, ha dejado de ser táctica central de lucha. Qué sigue: ahí la necesaria reflexión bajo las nuevas condiciones.

 

Finalmente, Engels se refiere a todas la medidas represivas puesta en juego por la burguesía, y llama a dejarlos que lo hagan y a no caer en la provocación de la lucha callejera, al fin dice Engels: “¡La ruptura de la Constitución, la dictadura, el retorno al absolutismo, regis voluntas suprema lex! (la voluntad del rey es ley suprema).  De modo que, ¡ánimo, caballeros, aquí no vale torcer el morro (la boca), aquí hay que silbar!”[9].  Enorme lección histórica para el presente.

 

Y Engels termina su Introducción, refiriendo como ejemplo de esa lucha perseverante, el ejemplo de la lucha del cristianismo en las épocas de Dioclesiano y Constantino.

 



[1]        Ibid. p.680 (subrayado suyo).

[2]        Ibid. p.681.

[3]        Ibid. p.683.

[4]        Ibid. p.683.

[5]        Ibid. p.685.

[6]        Ibid. p.685.

[7]        Ibid. p.687.

[8]        Ibid. p.689.

[9]        Ibid. p.690.


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25 marzo 2012 7 25 /03 /marzo /2012 22:10

Editorial

 Jose-Antonio-de-Alzate-y-Ramirez--1737-1799-.jpg

José Antonio de Alzate y Ramírez

(1737-1799).

La Geografía en México, que en la modernidad ilustrada alcanza su grado empírico de ciencia con Carlos de Sigüenza y Góngora, llega a su grado teórico de ciencia un siglo después, con José Antonio de Alzate y Ramíez.  Ya no sólo el trabajo cartográfico de éste fue definitorio en ese sentido, sino, esencialmente, la redacción en su periódico, “Asuntos Varios Sobre Ciencias y Artes”, de su artículo: “Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarla”, 1772: el documento fundacional de la Geografía como ciencia en México.

[Fuente: Moreno, Roberto; José Antonio de Alzate y Ramírez, Obras Vol. I; Instituto de Ivestigaciones Bibliográficas, UNAM, México]

 

Habíamos diseñado un plan de publicación de la revista a un largo plazo en el curso de 2012, tanto en artículos abiertos, como en artículos reservados a los suscriptores, omitiendo un tanto las determinaciones históricas de nuestro momento presente; y a no mucho, todo el plan se vio alterado por ello: el ataque personal de hackers a nuestra cuenta de correos y Blog, el ataque generalizado de grupos de poder en el mundo a la Red Internacional de Información (Internet); siendo un hecho real el que toda esta información desaparezca, se pierda, por lo que volvemos a hacer la recomendación de que se copie e imprima; ataque este último con el pretexto de la protección a los derechos de autor, la crisis de Europa, la incertidumbre en Estados Unidos, la zozobra de guerra internacional por el conflicto de Estados Unidos contra Irán, y un proceso electoral absolutamente anómalo en México, nos hizo, ante una situación social absolutamente incierta, apurar la publicación de ciertos documentos esenciales.

 

Si 1981, en nuestra investigación de tesis de Licenciatura, fue un momento esencial al descubrir independientemente, que el espacio terrestre es el real objeto de estudio de la Geografía, el “α de los fundamentos de la teoría del conocimiento geográfico”; y 1987, en la ponencia presentada al XI Congreso Nacional de Geografía fue otro de esos momentos al concluir definitivamente que “todo es espacio” (el vacio y lo pleno; o lo continuo y lo discreto); y un tanto tardíamente dadas las vicisitudes personales, es ahora, en 2012, que se ha dado otro momento esencial más; esta vez, luego de reflexionar sobre el proceso de abstracción y generalización del espacio, los fenómenos y su síntesis lógica, al poder cristalizar un ensayo sobre la teoría unificada de la Geografía, el “ω de los fundamentos de la teoría del conocimiento geográfico”, al quedar planteado así ya desde nuestra tesis de Licenciatura.  Con lo cual, finalmente, todo cuanto esencialmente teníamos que decir y hacer en esta vida, dicho y hecho está.

 

Si algo hay en lo que adicionalmente podamos contribuir, es ya sólo en el rescate de la interpretación histórica; si bien en su objetividad, no faltará quién lo haga; y quizá aún, en lo todavía esencial, en la elaboración de un ensayo sobre la teoría del espacio geográfico.  Hemos iniciado sus apuntes, y desde ya, he ahí una nueva geografía como ciencia moderna, ilustrada, rigurosa.

 

Ahora todo ello ha quedado expuesto aquí para que todo geógrafo lo haga suyo, se lo apropie, en un principio lo reproduzca y luego lo desarrolle.  Pero “hacer estos planteamientos suyos”, no significa hacerlos pasar como suyos.  Más allá de razones de ética profesional y protocolos del hacer científico, el formar parte de la revolución de pensamiento, implicará dejar constancia de la referencia documental y los créditos al autor de origen; y lo demás, será historia.

 

*

Geografía Teórica.

Filosofía de la Geografía:

Categorías Geográficas y Propiedades-copia-2 

[___]  El Aparato de Categorías Fundamentales en Geografía.  Artículo, 2010 (1/2)

 

 

 

Historia de la Geografía en México:

Asuntos Varios

 

[___]  José Antonio de Alzate y Ramírez (1737-1799): los Fundamentos de la Geografía Científica en México.  Ensayoo, 2012 (1/3).

[___ José Antonio de Alzate y Ramírez (1737-1799): los Fundamentos de la Geografía Científica en México.  Ensayoo, 2012 (2/3).

[___ José Antonio de Alzate y Ramírez (1737-1799): los Fundamentos de la Geografía Científica en México.  Ensayoo, 2012 (3/3).

Geografía Aplicada.

79 Carta Geológica de Morelos 

[___]  La Metodología de la Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: Exploración, Documentación, y Levantamiento de la Relación Geográfica.  Investigación, 2012 (10/…)

 

Geografía Operativa.

Isométrico 

[___]  Un Portafolios de Trabajos Geográficos: el Paraje de Xacatontla.  Artículo, 2012 (7/).

 

Filosofía. Marx-Engels

 

[___]  Comentario a, el Manifiesto del Partido Comunista, 1848; de Marx-Engels.  Artículo, 2012.

 

 

 

   


   

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25 marzo 2012 7 25 /03 /marzo /2012 22:06

Marx-EngelsComentario al, Manifiesto del Partido Comunista, 1848; Marx-Engels.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

26 mar 12.

 

En 1847, la organización clandestina, La Liga de los Comunistas, comisionó a Carlos Marx y a Federico Engels, la redacción de su Programa teórico práctico.

 

En 1872, luego de la insurrección de la Comuna de París, ambos hacen el prefacio, según su decir, a la inesperada edición de ese año, que por ese hecho no les ha sido posible introducir una actualización.

 

Casi veinte años después, en 1890, Marx ha muerto y sólo Engels le hace un nuevo Prefacio a esa edición, y en él éste describe la forma en que el Manifiesto ha sido relegado: primero, a causa de la reacción que siguió a la derrota de los obreros parisinos de 1848; luego tras la revolución de febrero de 1848 en Francia, y finalmente, por su proscripción a consecuencia de la condena de los comunistas en Colonia en 1852.

 

El Manifiesto, reconocido así por Marx y Engels desde 1872, guardaba, en lo teórico, principios universales, pero que en lo práctico tenía que ajustarse a las condiciones del momento; y si tras los casi primeros veinte años de su aparición en que las condiciones habían sido bajo la reacción; a partir de 1864 en un nuevo ascenso de la organización y lucha del proletariado que da lugar a la Asociación Internacional de las Trabajadores (que dura como I Internacional hasta 1874), “Esta tenía por objeto –dice Engels en el Prefacio de 1890– reunir en un inmenso ejército único a toda la clase obrera combativa de Europa y América.  No podía, pues, partir de los principios expuestos en el Manifiesto.  Debía tener un programa que no cerrara la puerta a las tradeuniones inglesas, a los proudhonianos franceses, belgas, italianos y españoles, y a los lassalleanos alemanes (que no el mismo Lassale)”[1].  Ese nuevo Programa fue redactado por Marx.

 

Fueron casi diez años de lucha, volvió por casi otros quince años, la reacción, y para 1890, con el triunfo en el mundo para la jornada de ocho horas, Engels exclama: “El espectáculo de hoy demostrará a los capitalistas y terratenientes de todos los países que, en efecto, los proletarios de todos los países están unidos.  ¡Oh, si Marx estuviese a mi lado para verlo con sus propios ojos!”[2]

 

Con el Manifiesto del Partido Comunista, “Marx y Engels demostraron que, a medida que las relaciones de producción de la sociedad capitalista fueran convirtiéndose en trabas más y más insoportables para el desarrollo de las fuerzas de producción, la burguesía, que defendía la propiedad privada sobre los medios de producción, iría dejando de ser la clase progresiva que había sido en el pasado y se haría una clase más y más reaccionaria, un freno para el avance de la humanidad hacia un régimen superior, hacia el comunismo”[3].


Marx-Engels 

Y a partir de 1848, un fantasma no sólo recorre Europa, sino el mundo: el fantasma del comunismo.  En el Manifiesto, Marx y Engels tratan en un primer apartado, sobre la burguesía y el proletariado como clases y su papel en la historia.  Luego, en un segundo apartado, tratan sobre el papel de los comunistas entre los proletarios, desmitificando las acusaciones anticomunistas que propala la burguesía.  En un tercer apartado, elaboran todo un análisis crítico sobre el socialismo hasta su tiempo.  Finalmente, un cuarto apartado, desarrollan el tema de la actitud de los comunistas respecto de los demás partidos de oposición.

 

“Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos.  Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente.  Las clases dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista.  Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas.  Tienen, en cambio, un mundo que ganar”[4].



[1]        Marx-Engels; Manifiesto del Partido Comunista; Editorial Progreso; Moscú, 1966; p.3 (subrayado suyo).

[2]        Ibid. p.

[3]        Stepanova, E; Carlos Marx, Esbozo Biográfico; Editorial Progreso; Moscú, 1968; p.28.

[4]        Marx-Engels; Manifiesto del Partido Comunista; Editorial Progreso; Moscú, 1966; p.


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25 marzo 2012 7 25 /03 /marzo /2012 22:02

Categorías Geográficas y Propiedades-copia-2El Aparato de Categorías Fundamentales en Geografía.  Artículo, 2010 (1/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, oct 10.

 

Introducción.

 

Un análisis marxista de la Geografía, un análisis con fundamento gnoseológico en la dialéctica materialista, nos impone, como condición primera de toda condición: la consideración de la categoría esencial y fundamental de esta ciencia; luego, de los vínculos y relaciones de la misma con todo lo demás que sea considerado en torno a ella, se formará un conjunto de conceptos sin los cuales nada puede ser explicado en ella, conceptos que por su fundamento teórico, son denominados categorías, y que, en su conjunto, forman un aparato de categorías fundamentales.

 

Esa categoría esencial y el aparato de categorías fundamentales en derredor suyo, en tanto sin ellas nada es posible explicar de esta ciencia, constituyen la esencia misma de la metodología, en este caso, de la Geografía.

 

Un segundo aspecto básico desde el punto de vista de la dialéctica materialista cuya esencia es el análisis de las contradicciones, es que tales categorías han de darse por pares de contrarios, en donde uno, constituye el desarrollo del otro; o dicho de otra manera, en donde uno, es el mismo que el otro, pero desarrollado y transformado, de modo que no sólo se determina, sino que se niega a sí mismo.

 

Un tercer aspecto esencial a considerar y tener presente con fundamento en el análisis marxista, es que tales categorías, en tanto conceptos, son un reflejo en el cerebro humano de la realidad objetiva.  Lo que ellas nos dicen, es lo que existe objetivamente en la realidad; sus relaciones dialécticas, expresan a su vez, las relaciones dialécticas de esa realidad objetiva, que en tanto tal, existe independientemente de nuestras ideas y voluntad.

 

De este modo, en cuarto lugar, las categorías expresan relaciones de causalidad; pero, además, forman en sí la lógica de una ciencia; de modo que sin ellas, no sería posible elaborar teoría alguna en este campo de conocimientos; o, dicho en sentido afirmativo, toda teoría, en este caso geográfica, se elabora tendiendo como fundamento necesario el conjunto de los conceptos esenciales de la ciencia, o sus categorías.

 

Cuando Carlos Marx inició su obra, instauratio magna, de El Capital, justo desde sus primera líneas nos expone tal metodología al explicarnos que la categoría esencial en el capital, es la mercancía, y del estudio de todos los vínculos y relaciones de la mercancía, se elabora la teoría del capital.  Cada vínculo y relación, nos dará aquellos conceptos esenciales sin los cuales no se puede explicar, los cuales forman, por tal razón, el aparato de categorías fundamentales.

 

Así, al aplicar la metodología marxista a los fundamentos de la teoría geográfica, habremos de empezar por responder a cuál es su categoría esencial.  Justo a esto, con estos fundamentos, es a lo que nosotros respondimos ya en 1981 cuando iniciábamos la elaboración de nuestra tesis de Licenciatura en Geografía: “Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento”.  El énfasis es obligado, porque antes que nosotros, el enunciado de esa categoría esencial: el espacio terrestre, o geográfico, ya estaba históricamente dada, sólo que, con la diferencia de que ello lo había sido con base en otros fundamentos gnoseológicos: el positivismo, desde el siglo XIX, y sus variantes neopositivistas a lo largo del siglo XX; el estructural-funcionalismo; e incluso de la filosofía de la superestructura de los llamados “neomarxistas”.  Eso hizo la diferencia, ello dio la originalidad de la propuesta propia.  El método dialéctico materialista nos dio una vastedad incomparable de teoría, frente a lo que hasta entonces se había hecho prescindiendo de ella (aún a sesenta años de existencia de una geografía en el campo socialista, que, por definición, fue lo primero que debió haber hecho por sus propios geógrafos).

 


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18 marzo 2012 7 18 /03 /marzo /2012 23:10

Editorial

Modelo-de-Kepler.JPG 

Las Órbitas de los Planetas y los Sólidos Perfectos de Kepler.

Entender lo que hizo Galileo para descubrir la ley de la caída de los cuerpos, como lo que hizo Kepler para descubrir las leyes del movimiento de los planetas, es de esencial importancia para todo aquel que ha de pretender hacer ciencia, justo para entender el procedimiento, la lógica, que ha de llevar de lo conocido a lo desconocido, o de hecho, de la nada en el conocimiento, al conocimiento, que cada vez se elevará de lo elemental a lo complejo.

[Fuente: Koestler, Artur; Kepler; Editorial Salvat, México]

 

 

Edición Especial

 

Desde 2010 habíamos preparado este ensayo: La Geografía como Ciencia, para su publicación, pero algunas dificultades técnicas nos hicieron diferirlo en lo que decidíamos la manera conveniente de resolver el problema, e imperceptiblemente se fueron casi dos años, hasta que, revisando los materiales pendientes, vimos, más aún que en 2010, que ahora era el momento exacto para publicarlo; y el problema técnico lo resolvimos haciéndolo como una Edición Especial.

 

Un largo artículo seccionado en siete partes, cuyo problema técnico era la asimetría entre uno y otro por la extensión de los cuadros que esencialmente se presentan en el análisis que se hace, en los cuales, tomando a los autores de la obra de Josefina Gómez Mendoza, Julio Muñoz Jiménez, y Nicolás Ortega Cantero: El Pensamiento Geográfico, resumimos tanto el desarrollo histórico del objeto de estudio de la Geografía, como los aspectos del protocolo hipotético-deductivo y de la metodología empírico-racionlista de la sistematización del conocimiento geográfico.

 

*

Geografía Teórica.

Filosofía de la Geografía.

 Ícono Filosofía-copia-1

[___]  La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2012 (1).

[___]  La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2012 (2).

[___]  La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2012 (3).

[___]  La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2012 (4).

[___]  La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2012 (5).

[___]  La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2012 (6).

[___]  La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2012 (7).

 


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