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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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18 marzo 2012 7 18 /03 /marzo /2012 23:07

El Por Qué del Dónde 7La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2010 (7).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geogrfaico.over-blog.es/;

26 jul 10.

 

Las primeras Leyes quedaron dadas por Hiparco (s. III ane) en los principios geométricos de la transformación matemática de la esfera en un plano; y luego con Mercator (s.XVI), en razón de que, fijando dos puntos en el mapa en Proyección Cilíndrica Tangente Conforme de Mercator, y el ángulo magnético entre ellos, podrá llegarse de uno a otro manteniendo un rumbo constante.  Nuestra relación llega a principios de los años sesenta del siglo XX, pero yendo un poco más allá en particular respecto de la leyes en geografía, A.M. Riábchikov (1976), se permite ya señalar las leyes empíricas de la Zonalidad Planetaria, y la Distribución Sectorial.  De la misma manera, como ley empírica fruto de la simple observación milenaria, nosotros (2010), nos permitimos considerar la fundamental y general ley de Simetría-Asimetría del espacio geográfico.

 

Queda claro, pues, que el objeto de estudio de la Geografía es el espacio, en particular, el espacio terrestre, por lo cual lo denominamos genéricamente como espacio geográfico.  Y queda claro, a su vez, que su definición ha sido un problema complejo a lo largo de la historia del pensamiento humano, que presupuso la necesidad de ciertas condiciones del avance de las ciencias para que se fuese dando sucesivamente una aproximación a su solución, y es hasta ahora, por lo tanto, que estamos en condiciones de elaborar una teoría consecuente del espacio geográfico.  La Geografía se consumará como ciencia particular rigurosa, justo a partir de ella.

 

 

La Teoría del Espacio Geográfico,

como Verificación de la Geografía como Ciencia.

 

La Geografía es una ciencia, hemos visto, a partir de un objeto de estudio bien determinado y definido, dispone de un aparato teórico-metodológico empírico-racionalista en el proceso del conocimiento que va de la observación, a la descripción y explicación, y del análisis a la síntesis, con un conjunto de postulados, principios y categorías fundamentales que se ponen en juego lo mismo con la analogía, que con la relación causal, o la hipótesis y los procesos deductivo-inductivos, como de experimentación y medición; generalizables en teorías y el establecimiento de leyes que rigen los fenómenos inherentes al conocimiento de la verdad acerca de su propio objeto de estudio; verdad entendida como el conocimiento objetivo, causal, con arreglo a la lógica, verificable en la práctica histórico social, y con capacidad de predicción.  Y todo ello, en calidad de hipótesis, para demostrar su veracidad, habrá de ponerse en juego en la elaboración y desarrollo de una teoría del espacio geográfico.

 

En 2009, uno de los primeros artículos en este Blog, fue el seriado hasta en veinte partes: “El Concepto de Espacio Geográfico en la Red Internacional”.  Una año después, luego de haber hecho una revisión de nuestro desarrollo teórico propio, el segundo aspecto fundamental que se nos plantea, es el avance en el concepto general mismo de espacio en el ámbito de las ciencias involucradas en ello en los últimos veinte años: la Filosofía, la Astronomía, la Física, y la Matemática, esencialmente.

 

En la publicación en “Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica”, de nuestra ponencia al III Encuentro de Geógrafos de América Latina (1991), ya damos cuenta de todo ello en las Consideraciones Preliminares a la misma, y de ella retomamos a continuación, el resumen de esos avances.

 

La “Evolución del Concepto de Espacio en el Pensamiento Materialista Contemporáneo”, fue un ensayo redactado en 1990, y presentado como ponencia en el III Congreso de Geógrafos de América Latina, 1991.

 

Habíamos empezado a trabajar con el concepto de espacio y la teoría del espacio geográfico en el marco teórico dialéctico materialista del marxismo clásico, convencidos ya de que ello constituía lo esencial del conocimiento científico geográfico.  Aclarado el objeto de estudio, correspondería el problema del método, pero antes, si bien habíamos logrado definir el objeto de estudio entre otras posibles definiciones dadas históricamente, no podríamos abordar el problema del método, si antes no entendíamos qué era el espacio; y este fue precisamente el objeto de este ensayo.

 

Lo que esencialmente percibíamos en los rudimentos de la teoría geográfica que ya llegaba a esos años ochenta, era la consideración del espacio sólo como el sistema de referencia de las cosas, cuando éste era el objeto esencial de estudio; por lo que ahora, en una primera aproximación a la teoría del espacio geográfico, teníamos que invertir las cosas, y ver en los fenómenos mismos, al sistemas de referencia del espacio; es decir, tomar como sistema de referencia a aquello que determina sus propiedades.

 

El ápeiron (Anaximandro), el vacío entre dos átomos (Demócrito, Newton), la subjetiva dimensionalidad simétrica (Kant), condición o forma del ser (Feuerbach, Engels, Lenin), una forma más del movimiento de la materia (Mach, en su forma de idealismo subjetivo); el éter, el movimiento (Hegel), lo pleno (Langevin), el continuum (Einstein); el vacío –o vacuum– como los campos o la especialidad de los campos, y lo pleno como la sustancia o especialidad de la sustancia (Kursánov); o la dialéctica del movimiento continuo-discreto expresado en su curvatura (Bitsakis, Willer y Díaz-Balart).  Sin duda, el espacio ha sido uno de los objetos más complejos al pensamiento humano.  Al final, todo ello (ápeiron, vacío, dimensionalidad, la dialéctica continuo-discreta), destaca una faceta o propiedad de eso complejo que es el espacio.

 

Para 1990 teníamos ya lo esencial de la teoría general del espacio, y lo suficiente para comenzar, con base en ello, el desarrollo de una teoría del espacio geográfico.

 

Al 2010, han transcurrido, pues, veinte años, y debemos retomar aquellos avances que por causas ajenas a nuestra voluntad quedaron ahí, no sólo en estado latente, sino en el pleno olvido por una comunidad de especialistas, incluso por el foro en que tal trabajo se presentó, internacional, por lo menos, en el plano de América Latina, confundidos en el error lógico conocido como ignoratio elenchi, o de suplantación de tesis; en donde siendo la tesis la teoría del espacio, ésta se suplanta por la tesis del estudio de los fenómenos.

 

Este trabajo, hace veinte años, lo concluimos haciendo la consideración de que el problema estaba aún lejos de resolverse; y veinte años después, lo que encontramos actualizándonos en la teoría general del espacio, es que: 1) el vacío es un estado material realmente existente, 2) por lo tanto, el vacío es una forma de movimiento de la materia, 3) en los años noventa, finalmente, con el perfeccionamiento del instrumental, fue posible demostrar la existencia real del llamado “efecto Casimir”, por el cual en el vacío se producen partículas llamadas virtuales de inmediato decaimiento, 4)  el vacío, por lo tanto, es un estado continuo inestable, 5) en nuestro Universo, no puede haber ese vacío sin la presencia de campos y la generación de estados discretos, 6) mas cuando en el vacío irrumpe lo discreto, ya sea desde “fuera” o generado por él mismo, el vacío se constituye como condición de existencia, 7) el vacío, no sólo por su capacidad de generación de partículas, sino porque en él existe en una muy baja densidad por metro cúbico de la llamada “energía oscura”, planteada en los primeros años del siglo XXI, pero de mucha fuerza dada la cantidad de vacío en el Universo, lo plantea como una posible fuente de energía[*], 8) el vacío es en consecuencia un campo general, coexistente con otros campos, 9) en ese sentido, el vacío es un estado continuo de la materia, coexistente en lo inmediato con los estados discretos de la misma,10) el vacío adquiere, en esa condición, lo que se denomina el vacuum, a semejanza de continuum a partir de la condición de lo pleno, 11) el vacío es, por consiguiente, la condición esencial del espacio y de hecho su identidad, 12) pero, en su inestabilidad, una segunda propiedad esencial es su movimiento, 13) la cualidad principal del movimiento del vacío o espacio, es su transición de lo continuo a lo discreto, o del campo a la sustancia, como de la energía a la masa, y en todos los casos, a lo inverso, 14) la dialéctica del espacio, es así, el movimiento de la contradicción vacuo-pleno en todas sus expresiones, 15) el espacio es, entonces, al mismo tiempo, absoluto y relativo, 16) como esa unidad dialéctica entre lo vacuo y lo pleno, es que puede decirse que el espacio es sólo curvatura, tanto mayor, cuanto mayor es la masa, 17) en adelante, la velocidad de la luz la podemos considerar independiente del vacío relativo, pero, 18) no sabiendo nada de física y menos aún de matemáticas, el problema lo dejamos planteado en sus términos filosóficos, al final, 19) el espacio geográfico, su curvatura general y sus curvaturas locales, creemos que pueden manejarse galileana-newtonianamente; por lo tanto, 20) el problema concreto lo dejamos a las futuras generaciones de geógrafos.  Nosotros hasta aquí, hemos cumplido con nuestra parte.

 



[*]    Curioso, esto lo sabíamos quizá desde fines de los años setenta o principios de los ochenta, pero en aquel entonces y hasta los años noventa, considerarlo sonaba a “ciencia-ficción”.  Pero ahora ya podemos decirlo, porque los físicos al respecto aún dicen “cosas peores”, y aún más, agregaremos ya ahora con confianza, por sorprendente que suene, lo siguiente: el espacio geográfico, pesa; y todavía más, hay una pequeña diferencia de peso entre los hemisferios norte y sur.  En otro lugar, en un tratamiento más en lo concreto del espacio, nos referiremos a ello.


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18 marzo 2012 7 18 /03 /marzo /2012 23:06

El Por Qué del Dónde 6La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2010 (6/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geogrfaico.over-blog.es/;

26 jul 10.

 

De la misma manera, mostraremos ahora la parte del experimento y la medición, que implican un período de observación dirigida y de registro de datos.

 

 

Expresión de la Experimentación-Medición, y Teorías-Leyes-Predicción.

 

 

 1A) Lo Empírico-Racionalista en la Antigüedad

1B) Lo Empírico-Racionalista en la Edad Media

1C) Lo Empírico-Racionalista en el Renacimiento

1D) Lo Empírico-Racionalista en el Nuevo Mundo Renacentist

1E) Lo Empírico-Racionalista Pre e Ilustrada

1F) Lo Empírico-Racionalista en el Romanticismo

1G) Lo Empírico-Racionalista en la Epoca Contemporánea

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18 marzo 2012 7 18 /03 /marzo /2012 23:05

El Por Qué del Dónde 5La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2010 (5/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geogrfaico.over-blog.es/;

26 jul 10.

 

Relacionaremos por ahora a sesenta geógrafos, desde Anaximandro en el siglo VI ane, a William Bunge, en 1962, primero, en función del protocolo del método científico hipotético-deductivo de la modernidad, pero el cual venía elaborándose ya desde ese primer momento de los clásicos griegos; y luego la parte del experimento, la medición; para terminar con la referencia a las teorías, las leyes, y la predicción.

 

 

Expresión del Protocolo Hipotético-Deductivo:

 

01 Protocolo Hipotético-Deductivo en la Antigüedad

 

02 Protocolo Hipotético-Deductivo Edad Media  03 Protocolo Hipotético-Deductivo Renacimiento

04 Protocolo Hipotético-Deductivo Renacimiento, Nuevo Mund 05 Protocolo Hipotético-Deductivo Preilustración a Primer

06 Protocolo Hipotético-Deductivo Ilustración

07 Protocolo Hipotético-Deductivo Ilustración Principios

08 Protocolo Hipotético-Deductivo Romanticismo

09 Protocolo Hipotético-Deductivo Primera Generalización

10 Protoolo Hipotético-Deductivo Discusión Fenomenista Co

11 Protocolo Hipotético Deductivo Segunda Generalización

 12 Protocolo Hipotético-Deductivo Tercera Generalización

El Protocolo Hipotético-Deductivo en Geografía,

de la Atigüedad a la Edad Media.

 


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18 marzo 2012 7 18 /03 /marzo /2012 23:04

El Por Qué del Dónde 4La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2010 (4/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

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26 jul 10.

 

Del valioso trabajo de Josefina Gómez Mendoza, Julio Muñoz Jiménez, y Nicolás Ortega Cantero: El Pensamiento Geográfico (Alianza Editorial, Madrid, 1982); recogemos las definiciones dadas del objeto de estudio de la Geografía, en aquellos autores que explícitamente lo aportan, o en algunas excepciones cuando se muestra la identidad de la Geografía ya en la Geomorfología, en la Ecología o en la Fisiografía.

 

 

El Objeto de Estudio de la Geografía:

 

1845

Alejandro von Humboldt (1769-1859)

La distribución y unidad en las relaciones entre los fenómenos.

1850

Karl Ritter (1779-1859)

El Todo.

1883

Ferdinand von Richthofen (1833-1905)

Corográfica, General (fenómenos), y Corológica, de la superficie terrestre.

1885

Pedro Kropotkin (1842-1921)

Leyes del desarrollo de la Tierra, de la distribución y modificaciones de la superficie terrestre

1887

Halford J. Mackinder (1861-1947)

Variaciones locales de la interacción sociedad-medio.

1906

Willim M. Davis (1850-1934)

Geomorfología. Relaciones naturaleza-sociedad

1909

Emmanuel de Martonne (1873-1955)

Los fenómenos en sus relaciones en la distribución en la superficie terrestre.

1910

Jean Brunhes (1869-1930)

Relaciones naturaleza-sociedad

1913

Vidal de la Blache (1845-1918)

Localización, los lugares.

1920

Sigfrid Passarge (1920)

El paisaje

1923

Harlan H. Barrows (1877-1960)

Ecología Humana

1927

Alfred Hettner (1859-1941)

Corología de la superficie terrestre; o de la superficie terrestre como espacio según sus diferencias regionales.

1931

Carl O. Sauer (1889-1975)

Diferenciación de áreas de la superficie terrestre.

1939

Richard Hartshorne (1899-?)

Corografía de secciones espaciales de la superficie de la Tierra

1941

Daniel Faucher (1941)

Las Regiones

1948

Henri Baulig (1877-1962)

Método o manera de considerar los fenómenos y sus relaciones con la Tierra

1949

Hans Bobek (1903)-Josef Smithüsen (1909)

El espacio lito-bio-atmosférico de la superficie terrestre.

1953

Fred K. Schaefer (1904-1953)

Leyes del espacio (geoeconómico)

1957

Maximilian Sorre (1880-1962)

El paisaje de una región

1962

William Bunge (1928...)

Superficie terrestre y los fenómenos de significación humana

1962

Etienne Juillard (1962)

Regionalización y ordenación del espacio

1965

Jean Tricart (1920-2003)

La Epidermis de la Tierra

1969

David Harvey ()

Leyes del desarrollo de la Tierra

1972

Geroges Bertrand (1972)

El paisaje

 

 

Veinticinco geógrafos extraídos directamente de la obra citada, entre 1845 y 1972; unos diecisiete –con cierto rango de incertidumbre–, en una definición geográfico fenomenista; y la diferencia de unos ocho, en una definición geográfico espacista.  La incertidumbre está en que quizá sólo dos: Hettner (1927) y Etienne Juillard (1962), fuesen lo más consecuentes con la definición de la Geografía como ciencia del espacio (corográfica, de diferenciación regional y ordenamiento del espacio).

 

Pero, como quiera, en todos (en realidad excepto uno) prevalece la constante de por lo menos una categoría del espacio, cuando no la categoría esencial misma de espacio: distribución, corografía, superficie terrestre, relación, localización, paisaje, o región.

 

El problema esencial de la Geografía, pues, estaba ahí, pero en ese siglo XIX, no había aún elementos suficientes para resolverlo; y no los hubo incluso aún hasta fines del primer cuarto del siglo XX, luego de que en filosofía se hiciera extensivo el método dialéctico materialista y el análisis de las contradicciones; del conocimiento amplio de los trabajos al respecto del espacio en la física relativista de Albert Einstein, de 1905 y 1916.  Y es la influencia de ello, vinculado a Kant, lo que explica a un Hettner; y ya no se diga a un Schaefer (1953), con posterioridad a la II Guerra Mundial, y al “cuantitativismo” (principalmente geoeconómico) con dejos positivistas; o a un Etienne Juillar (1962), en su definición concreta del objeto de estudio de la Geografía como la regionalización y ordenamiento del espacio.

 

Más aún, explicará nuestra propia aparición en escena a principios de los años ochenta del siglo XX, vinculada ahora al análisis marxista de la teoría de la Geografía y del espacio como su objeto de estudio.  Nada hay en el desarrollo de la Geografía que sea arbitrario, y mucho menos de aparición mágica o por “genialidad” espontánea alguna.  Es un desarrollo objetivo, determinado por las condiciones materiales objetivas de cada momento histórico.  Lo que a nosotros nos tocó aportar, lo nuevo, y lo propio (por más que los plagiarios de ideas pretendan despojarnos del mérito para justificar su hurto alegando que el concepto de espacio ya estaba ahí; y asunto que nosotros nunca hemos negado, sino por el contrario ha sido uno de los argumentos demostrativos esenciales), fue la interpretación teórica bajo el análisis marxista o dialéctico materialista, que no estaba hecho, hasta entonces (y al parecer, ni aún ahora, y quizá ahora menos), ni por lo propios geógrafos soviéticos o cubanos.

 

Lo que metodológicamente hicimos nosotros, a semejanza de Marx con la categoría mercancía en El Capital, fue considerar, en nuestro caso, al espacio como esa categoría fundamental de la cual, analizando todos sus vínculos y relaciones, puede deducirse la teoría del espacio geográfico o terrestre, y con ello, el fundamento de una Geografía científica.

 

En dicha teoría, los fenómenos no están ya como tales; sin duda, como se estableciera incluso en la dialéctica idealista de Kant, ellos determinan las propiedades relativas del espacio; dichos fenómenos considerados en sus propias leyes, son objeto de estudio de sus especialistas respectivos; pero en la teoría del espacio, tales fenómenos no representan otra cosa que estados discretos de espacio en un espacio relativo (¡respirad, no hay razón alguna para el horror vacui!, –…“e pur se move”).  Pero están claras ahora dos cosas: 1) sin una definición sin ambigüedades del objeto de estudio, no era posible avanzar en una real ciencia de la geografía; y, 2) sin el desarrollo de una teoría del espacio geográfico, tampoco.

 

Por lo pronto, en función de ello, de ese objeto de estudio así definido, y de la teoría del desarrollo y subordinación de las ciencias de Engels, le hemos podido dar a la Geografía un lugar sin contradicciones en el cuadro general de la clasificación de las mismas.  En otro artículo nos hemos referido a esa clasificación, y aparte nos referiremos a la teoría del espacio geográfico.  Por lo pronto, concluiremos este artículo sobre la Geografía como ciencia, estableciendo lo que desde el fundamento de la geografía fenomenista era imposible: el despliegue de la Geografía como ciencia, en función del método científico general; desde el problema planteado, la tesis sostenida y la hipótesis establecida y verificada, hasta, en particular refiriéndonos aquí a la “joya de la corona” del método científico, con el experimento y la medición; y, finalmente, el establecimiento de las teoría y leyes geográficas que de ello derivan.

 


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18 marzo 2012 7 18 /03 /marzo /2012 23:03

El Por Qué del Dónde 3La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2012 (3)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

26 jul 10.

 

Entre los años cincuenta a sesenta, se había dado un paso más hacia adelante en el desarrollo histórico de la Geografía como ciencia, en la medida en que se había aproximado un paso más hacia el desentrañamiento de su verdadero objeto de estudio.  Y, con ello, nos dejó a los geógrafos de la siguiente generación, de los años ahora setenta a noventa, el terreno preparado para llegar a la esencialidad el problema del objeto de estudio de la Geografía: entender que lo único que ha habido en común a lo largo de la historia en el conocimiento geográfico, es el concepto de espacio, y que, por lo tanto, lo que tenemos qué hacer es elaborar una teoría acerca de éste, con arreglo estricto a la lógica; es decir, sin incurrir en el error de suplantación de tesis (la ignoratio elenchi, por la cual se pretende probar con la tesis del “estudio de los fenómenos”, otra tesis muy distinta: la tesis del “estudio del espacio terrestre”; y, por lo tanto, lo que tampoco discute o contradice dicha tesis), como el error más común en que por siglos se ha estado inmersos.

 

No obstante, tal error no es casual, no ha sido exactamente producto de la ignorancia del geógrafo, sino la falta de elementos en el desarrollo de las ciencias en ese proceso de subordinación que aportaran los fundamentos teóricos para entender la teoría general del espacio, y desarrollarla ya como teoría particular del espacio terrestre; y esas condiciones históricas no quedaron dadas, sino, justo, hasta los años setenta a ochenta del siglo XX, en que nos tocó entrar en escena.

 

 

La Geografía es una ciencia.

 

El problema de la complejidad de la polémica Schaefer-Hartshorne, radica en que ambos tienen razón, y ambos están equivocados; o dicho de otro modo, ambos están bien en una parte, como están mal en otra parte.  Pudiera entrarse en una discusión detallada de dónde y por qué es cada cosa en cada parte; pero trataremos de superar ese laborioso análisis, a partir de una contradicción superior que contenga a ambas posiciones en un solo opuesto.

 

Esa identidad de ambas posiciones en un solo opuesto, se da en función de lo que ambas posiciones tienen en común respecto al objeto de estudio de la Geografía: el espacio terrestre, entendido como el ámbito o escenario de los fenómenos; frente al opuesto del objeto de estudio definido en tanto el espacio como tal (el ámbito o el escenario mismo, en principio, independiente de los fenómenos); y este punto ya lo entendían muy bien los geógrafos, desde Kant, pero idea que por más de dos siglos ha provocado en el geógrafo, literalmente, un “horror vacui”.

 

Debe aclararse, pues, lo básico de la teoría del espacio, a partir de los autores involucrados en el lapso que hemos considerado, de la Época Moderna de fines de la Ilustración en que se forman las ciencias con rigor metodológico, a nuestro momento actual: Kant, De la Blache, Hettner, Hartshorne, y Schaefer.

 

Lo primero a considerar es que el concepto de espacio en Kant, es sólo lo expuesto ya desde Newton y Locke, con la diferencia de ser en Kant, la versión gnoseológica de la fenomenología del espacio.  Es decir, para Kant, el espacio no está ahí para conocerse, sino, a lo más, para adquirir sentido con nuestra proyección humana sobre él, imprimiéndole las nociones de nuestra dimensionalidad y simetría.

 

Humboldt compartió las nociones newtonianas del espacio en tanto sistema inercial de referencia, como Ritter lo hará con la noción kantiana en tanto proyección de lo humano; no obstante, en su esencia, ambas nociones convergen en una teoría empírica del espacio, más allá del fundamento gnoseológico con que se aborde: este es, su dimensionalidad, su estructura, su simetría, su métrica, sus categorías, sus elementos de análisis y su metodología.  Pero en ambas, el espacio claramente delimitado, será sólo el escenario de los fenómenos, ya naturales, ya sociales.  Humboldt en su Cosmos trata indirectamente; al conceder él mismo la identidad aceptable de su obra con la “Geografía Física” (la geografía de la naturaleza); con el espacio y su representación en la Carta Geográfica, y dejará para la parte de su Atlas las consideraciones de su análisis espacial.  Por su parte, Ritter en su Ciencia de la Tierra (Erdkunde), a su vez aceptando la identidad de ésta con lo que él explícitamente llama una “Geografía Comparada”, dejará en claro que el objeto de estudio de la misma es el espacio, pero que éste sólo será el ámbito de los fenómenos que para su Ciencia de la Tierra, constituye lo central, si bien, no pudiéndose entender lo uno sin lo otro.

 

Lo que en ambos hay en común, es la identidad del espacio, en tanto espacio geográfico, con la superficie terrestre.  La superficie terrestre será entonces, como por la época solía denominársele, el teatro de los fenómenos.  Y es en ello en donde se da la continuidad del conocimiento geográfico luego de la muerte de Humboldt y Ritter en 1859, es decir, durante las décadas de los años sesenta a ochenta del siglo XIX.  El “determinismo geográfico” en la Antropogeografía de Ratzel de 1882, fue la condición extrema de necesidad a la que tenía que conducir esa línea de pensamiento de la geografía fenomensita, y su momento culminante fue entre el VI Congreso Internacional de Geografía, de 1895, y el IX Congreso Internacional de Geografía, en 1908, lapso de poco más de una década en el cual se discutió –a decir de Horacio Capel en su muy importante trabajo: Filosofía y Ciencia en la Geografía Contemporánea (Barcanova, primera edición 1981; segunda edición, Barcelona, 1983)– la creación de una “Asociación Cartográfica Internacional”, considerando a la Cartografía como una ciencia aparte de la Geografía, con lo cual se despojaba a ésta de su objeto natural de estudio: el espacio terrestre, representado en la Carta Geográfica.  Y la reacción por la esencia de la Geografía en una geografía espacista, fue inmediata: “La Geografía es una ciencia de los lugares, de localización, no de los hombres”, respondió De la Blache en ese 1908.

 

A lo largo de todo el siglo XIX, si bien se percibía que el problema del objeto de estudio era algo esencial, por siempre hubo el consenso de que tal objeto de estudio, generalizando, era la relación <<fenómenos-espacio terrestre>>, expresado, como muy correspondientemente lo hiciera en su definición el discípulo de Vidal de la Blache, Emmanuel de Martonne, en el estudio causal de los fenómenos en su distribución en la superficie terrestre, entendida esta última como el espacio geográfico en tanto mero escenario.

 


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18 marzo 2012 7 18 /03 /marzo /2012 23:02

El Por Qué del Donde 2La Geografía como Ciencia.  Artículo, 2010 (2/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geogrfaico.over-blog.es/;

26 jul 10.

 

 

Fue, por una parte con la clasificación de las ciencias con los criterios de la idealista filosofía positivista de Augusto Comte (1798-1857) en 1830, y por otra parte, cuarenta y tres años después, con la clasificación de la ciencias con los criterios de la filosofía dialéctico materialista de Federico Engels (1820-1895) en 1873, que apareció ya como fundamental, para su definición misma, el problema del objeto de estudio de cada una de las ciencias.  La clasificación de las ciencias pasó de ser el reflejo de un mero orden subjetivo de los conocimientos, a ser el reflejo del orden mismo de la realidad objetiva, de sus leyes, de sus transiciones; donde era preciso deslindar ya el objeto de estudio de cada una, en el reflejo del cuadro de la realidad objetiva estudiada.  Comte, considerando que la ciencia se reducía a la descripción cada vez lo más exhaustiva de la realidad, la cual no era posible conocer en su esencialidad; y, por demás, misma que sólo era, subjetivamente, conforme a sus ideas; vio en el orden de las mismas la simple coordinación de lo general a lo particular y de lo simple a lo complejo, en la mera yuxtaposición rígida y estática de sus objetos de estudio.  Pero Engels, considerando a la ciencia como el conocimiento causal de un realidad objetiva que era posible conocer cada vez en una mayor esencialidad, vio en el orden de las mismas el desarrollo de las ciencias de unas a otras, como reflejo de la subordinación de las formas de movimiento de la materia de lo general a lo particular y de lo simple a lo complejo, dado en la deducción de sus objetos de estudio y del conocimientos de éstos, de unos a partir de los otros, tal como los fenómenos biológicos se deducen de los químicos, y éstos de los físicos; o los conocimientos geográficos de los topográfico-geodésicos y físicos, y éstos de los cosmográficos y geofísicos.

 

Para mediados del siglo XIX, con un alto grado de especialización de las ciencias, no le fue difícil definir a cada una su objeto de estudio, éste ahí había estado desde siempre, si bien implícito, diferenciándose ahora claramente la Geomorfología de la Geología, la Edafología de la Geomorfología, la Climatología de la Meteorología, etc.  El problema real se le planteó a la Geografía, para, finalmente, diferenciarse de todas las demás ciencias.

 

Ahí fue donde surgieron, de manera especial, en 1908, Vidal de la Blache (1845-1918), con su idea de la <<Geografía como ciencia de los lugares o de la localización, y no de los hombres>>, como se tomaba principalmente de la Ciencia de la Tierra (Erdkunde) de Ritter; y, en 1927, Alfred Hettner (1859-1941), con su planteamiento de la <<Geografía como ciencia de la diferenciación de las regiones en el espacio>>, de la Geografía como <<ciencia corológica de la Tierra o de la superficie terrestre; de la ordenación de su espacio>>; reaccionando ambos frente al “determinismo geográfico” dado en la Antropogeografía (1882), de Ratzel (1844-1905), y su influencia a fines del siglo XIX, como súmmum de las influencias metafísicas que venían del siglo XVIII con el principio de subjetividad de Berkeley, luego de Kant, Comte, y Hegel, en la geografía humboldtiano-ritteriana, de la que entre 1860 y 1890, primero, hubo de reconocerse ya la imposibilidad en la continuidad del propósito “totalizador” dado en los trabajos de éstos; y, segundo, que en sentido opuesto, a lo más en una línea humboldtiana, los naturalistas retomaron la Geografía con referencia a sus diversas especialidades, principalmente venidos de la Geología y Geomorfología, como es el caso más relevante de Richtofen; pero, en tercer lugar, en una línea de continuidad ritteriana, fueron los historiadores, como destacadamente en el caso de Vidal de la Blache, los que preeminentemente se insertaron en los estudios geográficos, naciendo ahí la situación actual dada hasta esta primera década del siglo XXI.

 

A ellos siguieron, dado el proceso paralelo de institucionalización, ya en una formación profesional definida como geográfica, lo mismo Emmanuel de Martonne (1873-1955) en la línea de Vidal de la Blache, que Richard Hartshorne (1899-1992), siguiendo a Hettener, ambos no entendiendo en su esencia el concepto espacial planteado por sus antecesores, y no desarrollándolo en consecuencia, sino volviéndolo al camino de la geografía fenomenista; y, como un intento de síntesis de ambas líneas, Fred K. Schaefer (1904-1953).  Todos ellos, inmersos ya esencialmente en el problema de la definición del lugar de la Geografía en el cuadro de la clasificación de las ciencias en función del objeto de estudio al que buscaban definir; y caracterizados por la polémica compleja que desborda los límites de este ensayo, planteada por este último, que criticaba lo que él denominó, “excepcionalismo en geografía”, como implicación del argumento fundamental de Hartshorne, mismo que venía desde la clasificación de las ciencias de Kant en nomotéticas (las ciencias de los fenómenos), e idiográficas (de idios, propio o peculiar), para justificar la definición “corológico-fenomenista” de la Geografía; es decir, de la ciencia integradora o de síntesis de los fenómenos en el espacio y acerca de lo único (por lo tanto no sujeta a leyes), que daba la singularidad de la Geografía entre las ciencias, diferenciándola de manera especial, y con ello, ajena a la metodología general.

 

Para Schaefer, la Geografía es una ciencia como las demás, y en consonancia con ello debe organizar su aparato teórico-metodológico.  Esta es la parte positiva de Schaefer.  Para este autor, la Geografía es una ciencia de las “leyes de distribución espacial de ciertos caracteres de la superficie terrestre” (Excepcionalismo en Geografía, 1953).  En ese sentido, Schaefer está rompiendo con toda una vieja concepción de la Geografía decimonónica.

 

Pero, esas “leyes de distribución espacial”, estrictamente geográficas dice Schaefer, son independientes del tiempo, y están referidas a la “teoría de la localización espacial” dada en los modelos geoeconómicos; por lo que esos “caracteres de la superficie terrestre”, ya en su historicidad, son campo de estudio de las ciencias especiales en que la Geografía se debe apoyar; y así, dichas leyes –no sin cierta contrariedad, y esta es la parte deficiente en Schaefer– son entonces físicas, humanas y sociales.  Y más aún, el problema esencial de Schaefer, fue su nuevo “coqueteo con el determinismo geográfico” (que omitimos, porque tampoco es aquí el propósito del análisis del trabajo del mismo).

 

Schaefer comienza muy bien su crítica a Hartshorne, plenamente justificada, y con afirmaciones propias que parecen plantear una revolución del pensamiento geográfico; pero apenas ha dado dos pasos, y cae en lo mismo que ha criticado.  Schaefer se aproximó mucho, de hecho llegó a lo que para nosotros es la solución, pero sólo de enunciado, y en un contexto humbodtiano-ritteriano geoeconómico.

 

De dicha síntesis por él representada, surgió en la década de los años cincuenta-sesenta, y tardíamente hasta los setenta en México, la corriente de los geógrafos llamados “cuantitativistas”, cuyos autores en particular, por su cantidad, ya omitiremos, pero que en su conjunto, a partir de ese fundamento teórico dado por Schaefer, desarrollaron la investigación geográfica aplicada con base en un sinnúmero de modelos cuantitativos, lo mismo en geomorfología, que edafología, en los sistemas ecológicos, o, predominantemente, en el ámbito de los estudios de regionalización geoeconómica.

 

Hubo en ello una solución parcial, dado que no resolvía en sí el problema del objeto de estudio, sino del método, con la inserción de la metodología cuantitativa inherente a toda ciencia formal, y con ello introducía el registro y la medición, y a manera experimental, el modelo.  Pero justo ello nos aproximó un poco más a la esencialidad del objeto de estudio de la Geografía.

 


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18 marzo 2012 7 18 /03 /marzo /2012 23:01

El Por Qué del Dónde 1La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2010 (1/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geogrfaico.over-blog.es/;

26 jul 10.

 

 

Introducción.

 

Ciertamente, afirmamos que la Geografía es una ciencia (si bien no desplegada como tal, permaneciendo en un estado precientífico), en tanto que, a partir de un objeto de estudio bien determinado y definido, dispone de un aparato teórico-metodológico empírico-racionalista en el proceso del conocimiento, que va de la observación, a la descripción y explicación, y del análisis a la síntesis, con un conjunto de postulados, principios y categorías fundamentales que se ponen en juego lo mismo con la analogía, que con la relación causal, o la hipótesis y los procesos deductivo-inductivos, como de experimentación y medición; generalizables en teorías y el establecimiento de leyes que rigen los fenómenos inherentes al conocimiento de la verdad acerca de su propio objeto de estudio; verdad entendida como el conocimiento objetivo, causal, con arreglo a la lógica, verificable en la práctica histórico social, y con capacidad de predicción.

 

Necesitamos pues, revisar la historia, los antecedentes, y generalizar de ellos la teoría, de modo que una parte de la demostración de que la Geografía es una ciencia, quede dada con la integración de todos esos elementos teórico-metodológicos generales de toda ciencia.

 

Pero la demostración en sí de tal afirmación, más allá de aportar las pruebas de que la Geografía dispone ya de todo un aparato teórico-metodológico riguroso del conocimiento, estará en la demostración de la veracidad del supuesto de que ese aparato teórico-metodológico, satisface los casos complejos del proceso hipotético-deductivo de la experimentación y medición, que en cierto momento ha derivado en teorías y leyes que permiten la predicción científica.

 

 

Antecedentes.

 

Más allá de que los antecedentes han sido objeto de tratamiento en buena parte de nuestro trabajo de geografía teórica, debemos hacer aquí una síntesis de esa evolución en los grandes momentos del desarrollo de la Geografía como ciencia.

 

La ciencia, como una forma de la conciencia social, está determinada por las relaciones económico-sociales de producción; pues si bien se ve, la ciencia tiene por objeto más general, el satisfacer las necesidades de la producción de los bienes materiales de la sociedad, y de la organización y desarrollo de ésta.

 

Así, habremos de ver cómo es que la Geografía satisface todo ello, en el marco de los grandes modos de producción históricamente dados: desde la transición de la comunidad primitiva al modo de producción esclavista en la Antigüedad, como de la transición de la sociedad esclavista, al modo de producción feudal en la Edad Media, y de la transición del mismo, al modo de producción capitalista de las Épocas Moderna y Contemporánea, en que ya se mezcla con los primeros intentos de transición a una forma de organización y desarrollo social dado en el modo de producción socialista.

 

Aun cuando el concepto de cada elemento del método científico fue cambiando con el tiempo, perfeccionándose hasta entenderse como en la actualidad; en términos generales, entenderemos por ellos lo mismo en cada época histórica, exponiéndolo de manera sintética.

 

Lo esencial a considerar en todo ello, es que las ciencias no nacieron explicitando su objeto de estudio (lo cual no quiere decir que hayan nacido sin el mismo); esto es, que simplemente, de manera empírica, se fueron organizando los conocimientos en torno a un fenómeno dado (o, en un principio, grupo restringido de fenómenos dados), no necesariamente deslindando las propiedades esenciales de lo que estudiaban, ni en sí mismas, ni por exclusión de lo demás, porque simplemente no había necesidad de ello.  Ni siquiera ocurrió tal definición del objeto de estudio en cada ciencia singular cuando éstas se organizaron en el Liceo de Aristóteles.  Tal definición, mucho menos aún, tampoco podía haberse dado durante la Edad Media, en donde ni ciencia como tal había.

 

Cada ciencia, desde su origen, había nacido con su propio objeto de estudio, pero mantenido implícita o tácitamente; el problema de la definición de los mismos en cada una de las ciencias, no se planteó sino en el curso de la Época Moderna, primero al paso de la especialización de cada una de ellas al paso de los siglos XVIII-XIX conforme, internamente, aumentaban su rigor metodológico; y luego, externamente, como criterio en la necesidad de la clasificación de las mismas a fines de este último siglo.

 

La necesidad de la clasificación de las ciencias como reflejo del orden del conocimiento humano venía desde antiguo, dados criterios muy generales, en función, más que de un objeto de estudio, de un campo de acción, en ciencias naturales, sociales o humanas, y del pensar.  Pero con el alto grado de especialización y su amplia diversidad hacia la segunda mitad del siglo XIX, surgió el criterio de definirlas y clasificarlas según su objeto de estudio.  Kedrov, en su Clasificación de las Ciencias, lo explica de la siguiente manera: “…hasta la mitad del siglo XIX, el desarrollo de las ciencias naturales, sin hablar ya de las ciencias sociales, no condujo a los científicos al descubrimiento de la ligazón interna real entre todas las ciencias, por cuanto las ciencias en su conjunto no habían salido todavía de la etapa del análisis.  La disección del objeto de la investigación científica era una premisa necesaria para estudiarlo y conocerlo en toda su plenitud e integridad”[1].



[1]        Kedrov, B.M; Clasificación de las Ciencias; Editorial MIR, Tomo I; Moscú, 1976; p.26.


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11 marzo 2012 7 11 /03 /marzo /2012 23:10

Editorial

  2012-De-los-Fenomenos-a-los-Estados-de-Espacio.jpg

Abstracción y Generalización de los Fenómenos.  

De los fenómenos a los estados de espacio

Los geógrafos tardamos en darnos cuenta de algo muy elemental en el desarrollo de las ciencias: que éste opera en la síntesis, en el proceso de abstracción generalización de sus problemas fundamentales.  Uno de esos problemas en geografía, ha sido el entender que no se puede prescindir de los fenómenos, pero a la vez, el poder superar el tratamiento de los mismos como fenómenos concretos particulares, en esa condición, propios al estudio de sus ciencias correspondientes; entendiéndose ahora que ello ha podido ser en su generalización como hecho morfológico (1927), luego en los Elementos (1976), y finalmente como estados de espacio (2012).

[Fuente: Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http://espacio-geografíco.over-blog.es/]

 

Básicamente, todo cuanto teníamos que decir y hacer, ha sido dicho y hecho, luego de la Edición Especial de la semana del 20 de febrero, que elegimos para conmemorar los 30 años de la presentación de nuestra tesis: “Geografía: Fundamentos de su Teoría del Conocimiento”, el “α de los fundamentos de la teoría del conocimiento”, y edición en la cual publicamos, finalmente, la teoría unificada de la geografía, que, problema pendiente ya planteado ahí desde entonces, por lo mismo, denominamos como, el “ω de los fundamentos de la teoría del conocimiento”.

 

Lo que ha seguido a partir de ahí, ha sido ya adicional.  En realidad, son dos cosas en las que nos quedaría dejar alguna contribución: 1) la elaboración de un ensayo sobre la teoría del espacio geográfico; y 2) avanzar lo más posible en esos apuntes para la historia de la Geografía en México, de lo cual hemos avanzado en lo básico, del siglo XVI al siglo XVIII.  Hasta donde nos sea posible, lo intentaremos en adelante, en medio de esta adversidad de hackeo y sabotaje a nuestro trabajo pretendiendo hacernos daño, cuando lo único que ha hecho ha sido, positivamente, cambiar los planes y apurar esas publicaciones esenciales; dado que hay realmente una adversidad mayor que este hackeo, que en sus resultados valiosos, nos lo hizo comprender en su justa dimensión: el ataque a la Red Internacional, a la libre circulación de las ideas, por los oscurantistas grupos de poder en el mundo (algo que de algún modo, en nuestra inconsciencia misma, veíamos aún lejano y hasta en cierto modo “ajeno” a nosotros); hecho no casual, sino inherente a la crisis económica, social y política mundial del capital, que nos precipita a la guerra mundial y necesita acallar esa circulación de información y denuncia por la Red.

 

Ante todo ello que hace enormemente vulnerable a la Red Internacional (Internet), hemos reiterado a nuestros lectores el no confiar en que toda esta información estará aquí disponible; por lo contrario, lo advertimos desde el año 2009, y cada día que pasa, esa posibilidad se hace más limitada.  Como entonces lo sugerimos, lo volvemos a hacer hoy: cópiese, descárguese, “bájese” (imprímase incluso de preferencia), toda la información posible de su interés.

 

En particular, ese ensayo sobre la teoría unificada de la geografía, será de fundamental importancia para los futuros desarrollos de esta ciencia (ya sea para que se refute, ya que se afirme y sirva de base para ulteriores desarrollos), y comprenderlo es ya, ahora, de esencial importancia.

 

*

Geografía Teórica.

El Por Qué del Donde 2Filosofía de la Geografía:

 

[___]  La Geografía en los Años Setenta en México y su Desarrollo.  Artículo, 2012 (2).

[___]  José Antonio de Villaseñor y Sánchez: La Geografía como la Crónica e Iconismo.  Artículo, 2012 (2).

 

Geografía Aplicada.

El Por Qué del Dónde 4 

[___]  La Metodología de la Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: El Área de Estudio.  Introducción.  Investigación, 2012 (9/…).

 

 


Geografía Operativa.

El Por Qué del Dónde 11 

[___]  Un Portafolios de Trabajos Geográficos: Incidencia de Mercado.  Artículo, 2012 (6).

 

 

Filosofía.

El Por Qué del Dónde 6 

[___]  Comentario a, Trabajo Asalariado y Capital, 1848; Marx.  Artículo, 2012.

 

 

 


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11 marzo 2012 7 11 /03 /marzo /2012 23:06

Karl Marx (1818-1883)Comentario a, Trabajo Asalariado y Capital, 1847; Marx.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

12 mar 12.

 

Elaborado por Engels en 1891, en el sentido de su actualización a lo mismo desarrollado por Marx en su Crítica de la Economía Política, de 1859 sobre las bases de las conferencias de Marx de una década antes, en diciembre de 1847 y publicadas luego de las insurrecciones de 1948-1949 en Europa; impartidas en la Asociación Obrera Alemana, destinadas a exponerse en tres apartados: 1) la relación entre el trabajo asalariado y el capital; 2) la inevitable ruina de las clases medias burguesas; y, 3) el sojuzgamiento por Inglaterra de las clases burguesas de Europa.  Y una de esas actualizaciones que el mismo Marx introdujo, fue el referido a que el obrero no vende su trabajo, sino su fuerza de trabajo, en el contexto de que ésta no es más que una mercancía más, sujeta a las fluctuaciones de los precios de toda mercancía.

 

De lo que se trataba entonces en la Economía Política científica, era de encontrar “la ley que presidía este azar que parecía gobernar los precios de las mercancías, y que en realidad lo gobiernan a él”[1].  Esa Economía Política “arrancó de los precios de las mercancías para investigar como ley reguladora de éstos el valor de las mercancías…”[2].

 

Marx expone su primera conferencia, y empieza justificando el tratamiento general de la historia y de la economía en su Economía Política, en el hecho de sólo hacer ver la lucha de clases sociales, pero estableciendo una condición desconcertante: lucha de clases “a través de las cuales hemos demostrado que todo levantamiento revolucionario, por muy alejada que parezca estar su meta de la lucha de clases, tiene necesariamente que fracasar mientras no triunfe la clase obrera revolucionaria, que toda reforma social no será más que una utopía mientras la revolución proletaria y la contrarrevolución feudal no midan sus armas en una guerra mundial[3].

 

Luego de ello Marx entra en materia empezando por el tema de qué es el salario y cómo se determina, y concluye: “El salario es la parte de la mercancía ya existente, con la que el capitalista compra una determinada cantidad de fuerza de trabajo productiva”[4].

 

El documento general quedó inconcluso, pero sus correcciones llevaron a Marx a la elaboración de la Crítica de la Economía Política y El Capital.



[1]        Marx-Engels; Trabajo Asalariado y Capital; Obras Escogidas, Editorial Progreso-Ediciones de Cultura Popular, México; p.62.

[2]        Ibid. p.63.

[3]        Ibid. p.69 (subrayado suyo).

[4]        Ibid. p.72 (subrayado suyo).

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11 marzo 2012 7 11 /03 /marzo /2012 23:02

1971 Geografía para el México de Hoy Mañana, Ángel BassLa Geografía en México en los Años Setenta, y su Desarrollo.  Artículo, 2012 (2/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

12 mar 12

 

La Geografía en los años setenta en México estuvo representada por otro personaje: el Dr. Ángel Bassols Batalla.  Su momento histórico-geográfico se propagó, quizá, incluso hasta los años noventa.

 

La Geografía en el Dr. Bassols, es, preeminentemente, la propuesta regional.  Esa tradición venía incluso de principios del siglo XX en México de manera original planteada por Miguel E. Schultz (1851-1922; Geografía…, 1917, por cuya propuesta innovadora obtuvo un reconocimiento internacional), que en cierto modo adelantó la elaboración ya más acabada de Alfred Hettner en 1927.

 

En particular, en el Dr. Bassols, es el análisis geoeconómico regional; lo cual vincula fructíferamente la teoría de la regionalización con el análisis cuantitativo con referencia en lo económico; no obstante ese aspecto “cuantitativista” no sólo no haya sido ampliamente reconocido, sino, incluso, hasta ocultado en la forma de no hacerse mención de ello.  Y esto, debido a que, inevitablemente, ello constituía una corriente de inserción de una metodología científica más avanzada en geografía, a la que se resistían los grupos de poder en la política científica y educativa de la geografía en México.

 

Así, no sólo se “ocultaba” el carácter cuantitativo, sino los fundamentos teórico-geográfico mismos plenamente, por necesidad, hettnerianos; ya sea porque la geografía practicada era esencialmente en su mediación hartshorniana, ya porque en el ambiente dado por la interpretación teórica, en un ataque inconsecuente a Hettner, éste era descalificado como “kantiano”; aspecto que se reforzaba al desconocerse directamente su obra.

 

Y bastaba esa descalificación, para que, en la búsqueda de un fundamento marxista de la geografía, se diese el sesgo que hacía de lado a Hettner.  Y es que, otro rasgo importante en el pensamiento geográfico del Dr. Bassols, pero que en el ámbito “oficial institucional” obligaba a la discreción, fue la impronta marxista.

 

El marxismo, como toda otra doctrina, en su interpretación da lugar a diversas corrientes; y esas interpretaciones están determinadas, como ya lo dijera el miso Marx, por las posiciones ideológicas y de clase social, además de la comprensión misma de la esencia de la doctrina, en este caso la filosofía dialéctica materialista.  Y así, el marxismo de los años treinta a cuarenta fue claramente uno; como el de los años cincuenta a sesenta fue claramente otro; e incluso el de los años setenta a ochenta otro más.  Y esas etapas, independientemente de las posiciones ideológicas determinadas por las posiciones de clase, no obstante sea lo esencial (teóricamente, con pleno conocimiento e intención ideológica de clase, fue una forma de expresión de la corriente de la Escuela de Frankfurt), por la manera lógica y natural en que de manera práctica generalizada se estaba asimilando el marxismo en el mundo, pasaron de un rígido e hipostasiado mecanicismo, a un período conocido como estructuralista, y finalmente, de manera paradójica, a la comprensión dialéctica, en medio del proceso del derrumbe del Bloque Socialista.

 

Ese marxismo del Dr. Bassols, por su momento histórico, estaba plenamente determinado por la interpretación estructuralista; que incluso hacia los años setenta tenía ya una variante conocida como estructural-funcionalista; que se reforzó aún más, por su efectividad en el análisis de la estructura económica y las funciones regionales, en el análisis geoeconómico regional.

 

Otro factor determinante en este pensamiento geográfico, fue el que; como lo criticara Carlos Nelson Coutinho en su obra: El Estructuralismo y la Miseria de la Razón (1973), ese análisis estructural-funcionalista se reduce sólo a considerar la organización de los elementos del sistema, dirigidos a un fin; lo que en el análisis geoeconómico regional se expresó en su pretendida función planificadora, que inconsecuente con la realidad objetiva y la teoría marxista, pretendía emular los logros de la economía planificada del sistema económico-social socialista, en el modo de producción mercantil capitalista.

 

Como quiera, en medio de esas contradicciones, la geografía del Dr. Bassols fue el complemento científico más riguroso (cuantitativo), de la geografía expuesta por el Dr. Vivó, inmersa básicamente en el análisis cualitativo.

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