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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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4 marzo 2012 7 04 /03 /marzo /2012 23:10

Editorial

Theatro Americano, Contraportada Original 

Theatro Americano, 1746; Contraportada

En opinión de Ramón Serrara, quien hace el Estudio Preliminar al Suplemento del Theatro Americano, 1755; en el grabado de la lámina mostrada, del lado derecho, con una rodilla en tierra ofreciendo su obra al rey, está la efigie de José Antonio de Villaseñor y Sánchez.

[Fuente: Villaseñor y Sánchez, José Antonio de; Suplemento al Theatro Americano; Edición de Ramón Mª Serrara; UNAM, México, 1980]

 

José Antonio de Villaseñor y Sánchez (1705-1759), tuvo a su cargo el levantamiento de las Relaciones Geográficas ordenadas por Pedro Cebrián y Agustín, Conde de Fuenclara, apenas se encargaba del virreinato de la Nueva España en 1742, y las terminó y publicó justo cuando dicho virrey era reemplazado en 1746.

 

Durante los virreinatos (octavo, 1590, y duodécimo, 1607), de Luis de Velasco (hijo), se intentaron los primeros informes geográficos de Nueva España: las Relaciones Geográficas del Siglo XVI, no del todo exitosas, al quedar a cargo de los Alcaldes Mayores los Informes y Memoria del levantamiento.  Así se llegó, a mediados del siglo XVIII, en que José Antonio de Villaseñor y Sánchez recurrió a las alcaldías ya con mayor éxito dando las Relaciones Geográficas publicadas en 1746, como el trabajo geográfico más relevante de ese momento histórico.

 

*

Geografía Teórica.

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2Filosofía de la Geografía.

 

[___] La Geografía en México en los Años Setenta, y su Desarrollo.  Artículo, 2012 (1/).

 

Historia de la Geografía en México.

[___]  José Antonio de Villaseñor y Sánchez: La Geografía como la Crónica e Iconismo.

 

Geografía Aplicada.

Descripción Geográfica; Alonso de la Mota y Escobar, 1604

 

[___]  La Metodología de la Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: La Síntesis Geográfica (continuación, 3) .  Investigación, 2012 (7/…).

 

 

 

 

Geografía Operativa.

Análisis de Costos de Operación

 

[___]  Un Portafolios de Trabajos Geográficos: Logística de Materiales.  Artículo, 2012 (5/).

 

 

 

Filosofía.

Ícono Filosofía-copia-1

 

[___]  Comentario a, Miseria de la Filosofía.  Respuesta a la Filosofía de la Miseria del Sr. Proudhon, 1847; de Carlos Marx.  Artículo, 2012.

 

 

 

 



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4 marzo 2012 7 04 /03 /marzo /2012 23:05

1971 Geografía para el México de Hoy Mañana, Ángel BassLa Geografía en México en los Años Setenta, y su Desarrollo.  Artículo, 2012 (1/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

05 mar 12

 

La Geografía en los años setenta en México estaba representada por tres personajes: 1) el Dr. Jorge A. Vivó Escoto, 2) el Dr. Ángel Bassols Batalla, y 3) el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada.  Su momento histórico-geográfico fue de principios de los años cuarenta, a fines de los años setenta.

 

La Geografía en el Dr. Vivó, aún dentro de esa amplia diversidad de raíces y fundamentos, como de vínculos entre una amplia diversidad de ciencias que caracteriza al pensar y al hacer geográfico, era, a nuestro juicio, una Geografía martonniana-hettneriana, no reconocida directamente en estos autores, sino tamizada a través de Richard Hartshorne, quien es, al final, una síntesis de ambos.

 

El Dr. Vivó, propiamente no produce teoría geográfica alguna, sino más bien la reelabora al tomarla de los fundamentos teóricos de Hartshorne y Carl O. Sauer en la categoría esencial del “paisaje”, bajo la cual subyacen tanto la hettneriana categoría de “región”, como la martonniana categoría de “morfología”, ésta en tanto la formación de lo dado en el paisaje en la unidad de la naturaleza y la sociedad.

 

Esta reelaboración teórica de Vivó pertenece a las derivaciones de esa segunda abstracción y generalización teórica del concepto de espacio realizada por Alfred Hettner a partir de lo teorizado limitadamente por Vidal de la Blache acerca del mismo.  Realmente, el paisaje y la morfología, son generalizaciones teóricas de los años treinta, que anteceden a la de los Elementos, ya de los años setenta; pero no le hemos dado un lugar aparte, debido a que, a nuestro juicio, forman parte de la misma idea corográfica y regional de Hettner.  No obstante, desde el punto de vista teórico de detalle, desempeñan un papel enormemente importante en la explicación de la manera en que se ha dado la transición para resolver esa preocupación histórica esencial: la unidad de la Geografía.

 

La esencia del desarrollo de la ciencia es la síntesis lógica, y ésta no ocurre sino como un proceso de abstracción y generalización teórica dada en su tesis y antítesis.  Así, el desarrollo de la Geografía no puede ser sino, necesariamente, en dirección a la solución de su contradicción histórica esencial: su unidad e identidad, ante una “geografía fenomenista” que la desmembraba, y una “geografía espacista” que no acertaba en acabar de darle forma a sus fundamentos teórico-científicos, no por una “incapacidad de los geógrafos” para ello, sino porque históricamente los elementos teóricos para resolverlo no estaban dados.

 

En ese sentido, las categorías de paisaje y morfología, son parte de ese proceso de abstracción y generalización, por un lado, del espacio (como paisaje); y por otro lado, de los fenómenos (como su morfología).  En un sutil planteamiento teórico, Vivó identifica al paisaje como un concepto morfológico (de la teoría o tratado de la forma); esto es, en el fondo, una identidad dialéctica en donde el espacio se subsume en los fenómenos, por la cual la Geografía se hace geomorfología (en un sentido más amplio que su noción como especialidad geológica), teniéndose así, una geomorfología: de la litósfera, de la atmósfera, de la hidrósfera, de la biósfera, e incluso –lo dice él así– de las formas culturales.  “El estudio morfológico de los hechos geográficos –dice Jorge A. Vivó– permite mantener la unidad de la geografía[1]; y, por supuesto, estaba en lo correcto en cuanto a esa afirmación; aun cuando tal unidad morfológica, a pesar de todo; es decir, a pesar de esa identidad dialéctica; como consecuencia de su momento histórico, no se veía en el espacio mismo, sino en los fenómenos.

 

Como quiera, dicha categoría dada en el concepto de morfología (1945), fue una valiosa abstracción y generalización de los fenómenos, en dirección, primero, de los Elementos (1976), y luego de los estados de espacio (2012).

 

Desgraciadamente esta teoría no se nos dio directamente por el Dr. Jorge A. Vivó cuando estudiantes en el segundo lustro de los años setenta (independientemente de que en ese momento la hubiésemos entendido o no), en mucho, por un muy enfático trabajo en esos años, centrado, más que en una preocupación por la geografía teórica (o “pura”, con un concepto así de ese entonces que generaba confusión), en la investigación en geografía aplicada.



[1]        Vivó Escoto, Jorge A; Geografía Física; Editorial Herrero, 1ª edición, 1945; 15ª edición, México, 1975; p.348 (subrayado suyo).

 



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4 marzo 2012 7 04 /03 /marzo /2012 23:01

Karl Marx (1818-1883)Comentario a, Miseria de la Filosofía, 1847; de Carlos Marx.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://esspacio-geografico.over-blog.es/

05 mar 12.

 

Ya desde las primeras líneas del Prefacio a la primera edición alemana, redactado por Engels en 1884 (a un año del fallecimiento de Marx), dice éste acerca de La Miseria de la Filosofía, obra de Marx de 1847: “La presente obra fue escrita en el invierno de 1846-1847, cuando Marx elaboró definitivamente los principios fundamentales de de sus nuevas concepciones históricas y económicas”[1].

 

Esta obra de Marx, llevando en su título ese estilo irónico, fue escrita con motivo del libro de Proudhon: “Sistema de las Contradicciones Económicas o Filosofía de la Miseria”.  De un intenso lapso de discusiones en el encuentro entre Marx y Proudhon, la divergencia entre éstos culminó con la obra de Marx como respuesta a las tesis de aquel.  En esencia, que ante la tesis de Proudhon en su Filosofía de la Miseria, acerca de una respuesta jurídica en la metafísica hegeliana, invectiva y utopista pequeñoburguesa a, qué es la propiedad; Marx, en su Miseria de la Filosofía, le contrapone una solución económico-política.

 

Proudhon hace una interpretación empirista, ajena a los fundamentos económicos científicos hasta entonces desarrollados, principalmente por David Ricardo, fuertemente cargada de subjetivismo, dado por falsas asociaciones de causa-efecto en el comportamiento de los fenómenos económicos; muy propios a la ligereza de juicio del anarquismo, que recurre más al emotivismo romanticista, que al argumento riguroso.

 

Esta obra de Marx, revela, como exactamente dice Engels, que la teoría de la crítica de la economía política era ya un planteamiento acabado, convertido a partir de ahí, en arma no sólo contra las tergiversaciones del análisis verdaderamente científico de la realidad social, sino contra la opresión misma del capitalismo.



[1]        Marx, Carlos; Miseria de la Filosofía; Editora Política, La Habana, 1963; p.3.

 



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26 febrero 2012 7 26 /02 /febrero /2012 23:10

Editorial

 Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700)

Carlos de Sigüenza y Góngora

(1645-1700)

 

Carlos de Sigüenza y Góngora es el primer mexicano en elaborar un mapa de México.  Dicho mapa, luego de su extravío desde fines del siglo XVIII; después de 1767 en que José Antonio de Alzate y Ramírez lo refiere como fuente en su Mapa de América Septentrional, pero que ya Manuel Orozco y Berra, hacia mediados del siglo XIX, ya no lo recupera en su acervo.  A principios de los años cincuenta del siglo XX, Miguel Sánchez Lamego lo encuentra en una colección de mapas publicada en España e informa de ello en 1955; sin embargo, el mapa volvió a quedar olvidado, ahora en una copia en fotostática en los archivos de la Biblioteca “Toribio Medina” del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH); de donde nos tocó a nosotros, el autor de estas líneas, en el 2007, recuperarlo, para finalmente entregarlo en formato digitalizado a la Mapoteca Nacional “Manuel Orozco y Berra”.

[Fuente: Leonard, Irvin A; Don Carlos de Sigüenza y Góngora; FCE; México, 1929]

 

La esencia e la dialéctica materialista, fundamento filosófico de nuestro marco teórico, es la contradicción objetiva dada en la naturaleza de las cosas; pero el aspecto más esencial y sutil de la contradicción misma, es el reconocer no sólo la unidad indisoluble de los contrarios, sino en un momento dado de su movimiento, reconocer su identidad misma.

 

Entender la Geografía con los fundamentos de la dialéctica materialista, supone entenderla, entonces, no sólo como una unidad indisoluble de contrarios, sino, esencialmente, allí donde los contrarios se funden y sintetizan en una nueva identidad; es decir, allí donde los opuestos son lo mismo.  Ello ocurre como consecuencia de que un opuesto, no es sino el otro, pero transformado.

 

Así, entendemos la unidad de contrarios entre la “geografía fenomenista” (los fenómenos y la Relación Geográfica), y la “geografía espacista” (el espacio terrestre y el Mapa), como lo que da unidad e identidad a la Geografía misma.  Pero, en tanto esos opuestos no son estáticos, se mueven y transforman el uno en el otro de tal modo que la “geografía espacista”, es la “geografía fenomenista” misma, pero, esta última (como el fenómeno y la Relación Geográfica), transformada en una síntesis, pero síntesis misma, no combinatoria, sino síntesis lógica, de los fenómenos en el espacio terrestre, como de la Relación Geográfica en el Mapa.

 

Luego entonces, lo equivalente se puede afirmar de quien piensa esa ciencia.  Así nació la Geografía en México entre Juana Inés de Asbaje y Ramírez en el “fenomenismo”, y Carlos de Sigüenza y Góngora en el “espacismo”, y donde el pensamiento de éste, no es sino el pensamiento e aquella, pero transformado en la síntesis lógica que da la ciencia de la Geografía; y por lo cual, podemos considerar a éste como el primer geógrafo de la ciencia moderna en México.

 

Y al hablar de un origen; de un “α”, en este caso de la historia de la Geografía en México; al mismo tiempo, hemos publicado un final, un “ω de los fundamentos de la teoría el conocimiento geográfico” con un documento culminante de nuestro trabajo profesional sobre un problema esencial, en última instancia, el más esencial de todos, pues constituye la solución final a la contradicción fundamental de la Geografía por veinte siglos.  Y es con ello, y sólo con ello, que ahora, ya no como hipótesis, sino como teoría, que podemos hacer la interpretación correcta para la historia de la Geografía.

 

*

Geografía Teórica.

1971 Geografía para el México de Hoy Mañana, Ángel BassFilosofía de la Geografía.

[___]  Comentario a, Geografía para el México de Hoy y Mañana, 1971 de Ángel Bassols Batalla.  Artículo, 2012.

Historia de la Geografía en México.

[___]  Carlos de Sigüenza y Góngora: Primer Geógrafo Mexicano de la Ciencia Moderna.  Artículo, 2012.

 

Geografía Aplicada.

Compilación Cartográfica

 

[___]  La Metodología de Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: Síntesis Geográfica, 1981 (consecuentes).  Investigación (7/…).

 

 

 

 

 

Geografía Operativa.

Imagen de Satélite; Cuernavaca Norte

 

[___]  Un Portafolios de Trabajos Geográficos: Desarrollo Urbano y Reserva Territorial.  Artículo 2012 (4/)

 

 

Filosofía.

Marx-Engels.JPG

 

[___]  Comentario a, La Ideología Alemana, 1845-1846; de Marx-Engels.  Artículo, 2012.

 

 

 

Exopolítica.

Icono-Exopolitica.jpg

 

[___]  El Impactante Encuentro con una Civilización No-Humana, en cada uno de los Dos Grandes Grupos Humanos.  Artículo, 2012.

 

 




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26 febrero 2012 7 26 /02 /febrero /2012 23:07

Ícono ExopolíticaEl Impacto del Encuentro con una Civilización No-Humana, en Cada uno de los Dos Grandes Grupos Humanos.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

27 feb 12.

 

Entre otras muchas clasificaciones posibles, los seres humanos nos dividimos en dos grandes grupos: 1) el religioso, que en mayor o en menor grado y en una forma u otra, creen en un mundo “sobrenatural”, mismo que bien pudiera ser totalmente natural, pero fuera del alcance de su cabal comprensión, en donde, o bien realmente existe la divinidad, o bien esta es confundida con seres de civilizaciones más desarrolladas y avanzadas que la nuestra en la vida en nuestra galaxia; y 2) el no-religioso, hasta hacerse formalmente ateo, que va desde la creencia en lo divino en esa forma de no-religamiento colectivo a ello, a la no creencia en lo absoluto de ningún mundo metafísico, ubicándonos por entero en la ciencia y las capacidades humanas en una evolución natural.

 

Comenzaremos por este último –en el cual nosotros, el que esto escribe, nos ubicamos en calidad de ateo– analizando el impacto que sobre dicho grupo social humano se producirá, en el encuentro con una civilización no-humana, que, o bien tiene un carácter divino real, o bien sólo pudiera ser una civilización en otra escala superior del desarrollo de la inteligencia.

 

Subdividido este grupo en dos partes: a) el no-religioso, pero creyente; y b) el ateo (ya ni religioso ni creyente), el impacto de ese encuentro será, en general, a su vez, distinto.  Así, supongamos entonces, primero, la condición divina real de ese otro ser, ante el grupo humano no-religioso: el impacto, la consecuencia previsible, no puede imaginarse otra, que la “conversión” por el convencimiento en los hechos de la existencia real de la divinidad.  Será, entonces, un impacto ligero, asimilable.  Pero supongamos ahora, en segundo lugar, la simple condición de una civilización más avanzada frente a ese grupo humano no-religioso (en el cual, de momento, estamos excluyendo a los ateos): ahora el efecto será doble, pues por una parte, confirmará en el no-religioso la confianza en sus ideas; y de ello derivará, con el tiempo, con la trasmisión de conocimientos de esa otra civilización, ya el mantenerse en una creencia metafísica, o ya volverse declaradamente ateo y en una ubicación en la ciencia; pero, contenido en lo anterior, va el impacto de una “conversión” franca al ateísmo y a la ciencia; y no obstante, el impacto será, a su vez, suavizado e incluso fácilmente asimilable.

 

Empero, analizando esas situaciones en el caso del grupo humano declarada y convencidamente ateo, el impacto, en cualquier caso, será de un orden mayúsculo.  Si el otro resulta ser, finalmente, un ser divino real, alrededor de quinientos millones de seres humanos, sufrirán un impacto demoledor que echarán abajo todo su mundo (nuestro mundo), pasado, presente y futuro; será, para efectos prácticos, aniquilante.

 

Aún la gracia divina recayendo en nosotros, a pesar de todo, será, para una buena parte –en la que nos ubicamos–, no aceptable; lo que evidencia la profundidad del impacto y sus consecuencias.  Y no podrá ser aceptable, por simple definición (ya no tanto por un asunto ideológico de “principios”), pues para este grupo humano, en mayor o en menor grado de conciencia, parte de la definición del ser humano, se desprende de las propiedades esenciales de lo divino.  Tener que aceptar la existencia real de lo divino, implica la aniquilación de la condición humana, por aquello por lo que la condición humana se define.  En este caso, tal encuentro, no va a ser, para nada, ni fácil, ni asimilable; un séptimo de la población humana sería profundamente impactable (y trágicamente hay que decirlo: “por lo menos, sólo una séptima parte, o menos aún, se verá impactada hasta su aniquilación”; primero ideológica, luego moral, y finalmente física, no pudiendo subsistir más, en un mundo al que no pertenece).

 

Pero, por último, está el caso inverso, en el que, en tal encuentro con otra civilización no-humana, sólo se tiene en ello a seres más evolucionados, y por lo tanto, más avanzada en el conocimiento científico.  Ahora, en este caso, ese grupo humano en particular ateísta, verá confirmada de manera absoluta su condición ideológica, moral, y social humana: será, entonces, el reino omnímodo (o por lo menos, cuasi omnímodo), de la ciencia.  El impacto será igualmente profundo, pero ahora, absolutamente positivo, en el sentido de la afirmación de lo humano.

 

Visto esto así, invirtiendo las cosas, ya puede adelantarse en la imaginación lo que será en el caso del grupo humano religioso, que en tal encuentro, o confirmará todo su pensar y su creer, o, particularmente, en aquellos que han afirmado el carácter de “Ser de Luz” del alien, enfrentando una crisis de pensamiento y de creencias de no serlo; no obstante, en general, bien podrá asimilar el impacto con el argumento de que: <<Dios nos prepara para un segundo advenimiento en otro orden, que será en su momento>>; y soportará en su fe, desde la posible no-religiosidad del alien, hasta su condenable ateísmo del que en su momento –y quizá para eso estará ahora aquí– rendirá cuentas.

 


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26 febrero 2012 7 26 /02 /febrero /2012 23:06

Marx-EngelsComentario a, La Ideología Alemana, 1845-1846; Marx-Engels.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

27 feb 12.

 

Un grueso libro, obra conjunta de Marx y Engels, en cierto sentido, continuidad de La Sagrada Familia en una polémica absolutamente irónica y sarcástica, en un contexto muy concreto de las posiciones teóricas idealistas del hegelianismo, principalmente de Bruno Bauer y Max Stirner (pseudónimo de Kaspar Schmidt, creador de la teoría del Anarquismo), acerca de una serie de conceptos con los que se estaba construyendo l teoría del socialismo, en ese momento histórico de Alemania.

 

En nuestra lectura, la obra, por sus aportes, está dividida en dos grandes partes: 1) el Capítulo I “Feuerbach.  Contraposición entre la concepción materialista e idealista”; y 2) la parte restante formada por cuatro capítulos más en donde se analizan las posiciones de Bruno Bauer (San Bruno), Max Stirner (San Max), y Karl Grün, en lo que Marx y Engels llamaron “El Concilio de Leipzig”.

 

Es en ese capítulo destinado a la crítica a Feuerbach, justo, en donde se encuentra los fundamentos esenciales del marxismo dados en el análisis de la economía-política.  Es allí donde Marx y Engels plantean el esquema teórico general de interpretación con base en los modos de producción, y la contradicción en los mismos, expuesto el pasaje: “Todas las colisiones de la historia nacen, pues, según nuestra concepción, entre la fuerzas productivas y la forma de intercambio”[1], es decir, de ese desarrollo entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, que hoy se expresa como aquellos en que un proletariado altamente desarrollado (numéricamente creciente y en una sociedad de una creciente y cada vez más compleja organización), ahora con una relación capitalista que no sólo niega ser último desarrollo, sino sus elementales condiciones de vida.  Se produce una colisión en “el modo como los hombres producen sus medios de vida (que) depende, ante todo, de la naturaleza misma de los medios de vida con que se encuentran y que se trata de reproducir…  Lo que los individuos son depende, por lo tanto, de las condiciones materiales de su producción”[2].

 

Marx y Engels se van a referir a los modos de producción como “formas de propiedad”, y el análisis de la historia con base en ello, hizo ver que, dicen Marx y Engels: “Hasta ahora, venía consideradas la violencia, la guerra, el saqueo, el asesinato para robar, etc; como la fuerza popular de la historia”[3], y esa visión de la historia es reemplazada por el análisis económico-político.

 

Es aquí donde Marx y Engels enuncian la tesis esencial del marxismo, de que: “No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia”[4], que luego, en su Introducción a la Crítica de la Economía Política; por “vida”, explícitamente expresarán como “las condiciones materiales de existencia”.

 

Entonces esa tesis esencial, enuncia la tesis de la omnilteralidad del individuo en la sociedad comunista, en donde ahora, “puede desarrollar sus aptitudes en la rama que mejor le parezca…”, con base en la regulación de la producción, de donde, “hace cabalmente posible que yo pueda dedicarme hay a esto y mañana a aquello…”[5].

 

De la misma manera, otra tesis esencial, es quela en la que, dicen Marx y Engels: “…todas las luchas del Estado …, del derecho, del sufragio, etc. No son sino formas ilusorias bajo las que se ventilan las luchas reales entre las diversas clases…  Y se desprende, asimismo, que toda clase que aspire a implantar su dominación, aunque ésta, como ocurre con el caso del proletariado, condiciona en absoluta la abolición de toda forma de la sociedad anterior y de toda forma de dominación en general, tiene que empezar conquistando el poder político…”[6].

 

La Ideología Alemana, es, en consecuencia, una obra fundamental del pensamiento marxista, puede decirse, incluso, que es con ella que, de hecho, en ese 1845, nace dicha ideología conjuntamente entre Marx y engels.

 



[1]        Marx-Engels; La Ideología Alemana; Ediciones de Cultura Popular; México, 1977; p.86.

[2]        Ibid. p.19-20.

[3]        Ibid. p.22.

[4]        Ibid. p.26.

[5]        Ibid. p.34.

[6]        Ibid. p.35.


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26 febrero 2012 7 26 /02 /febrero /2012 23:02

1971 Geografía para el México de Hoy Mañana, Ángel BassComentario a, Geografía para el México de Hoy y Mañana, 1971; de Ángel Bassols Batalla.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

27 feb 12.

 

En 1973 cursábamos el segundo grado de la Escuela Preparatoria, presionado por definir el área de conocimientos en función de la carrera a seguir, área que cursaríamos ya en el tercer grado, en 1974.  Por entonces, a su vez, éramos asiduos visitantes de la pequeña librería del Instituto de Relaciones Culturales México-URSS.

 

Habíamos decidido, finalmente, estudiar Filosofía.  Nos atraía no sólo ese conocimiento general y esencial dado en su campo, sino, principalmente, el orden vasto de su reflexión posible en todos los campos del conocimiento.  Decididos a estudiar la carrera de Filosofía, en la lectura de algún breviario nos encontramos con el comentario a un pasaje de Marx en sus primeros escritos, en el cual éste se refiere a que lo peor que podía hacer un estudiante al elegir su profesión, es precisamente estudiar Filosofía, que lo alejaba de la realidad de la producción.  Ello, en consecuencia, nos desconcertó, y habiendo leído ese pasaje fuera de su contexto, no entendimos que Marx se refería, no a la Filosofía como ciencia en sí (en lo cual él mismo, tiempo después, presentó una tesis doctoral), sino a los estudios de filosofía de las universidades de su tiempo (ciertamente, no muy diferente a la filosofía de las universidades de nuestro tiempo), eminentemente inmersas en la filosofía idealista.

 

Ciertamente podíamos haber reflexionado en que ello no era absoluto (o no habría filósofos), pero el real peso de tal pasaje estaba en esa observación de Marx del alejamiento del joven de la producción.  Entonces hicimos una nueva búsqueda de algo “parecido” a la Filosofía por cuanto a su vastedad en abracar esferas de conocimientos, pero, a la vez, esencialmente, con un carácter “no abstraído de la realidad”, sino, de alguna manera, visiblemente vinculados a la producción: y así nos encontramos con la Geografía.

 

Y justo ello ocurrió, cuando, en una de tantas visitas a la librería del Instituto de Relaciones Culturales México-URSS, en los anaqueles, a la vista, estaba, la “Geografía para el México de Hoy Mañana”, 1971; del Dr. Ángel Bassols Batalla.  La sola portada nos confirmaba que la elección de Geografía era lo correcto: en ella, bajo el título de Geografía, aparece la fotografía en blanco y negro de un minero en un socavón apenas rudimentariamente apuntalado.  Gráficamente, lo esencial, el carácter productivo, parecía estar ahí representado.

1971-Geografia-para-el-Mexico-de-Hoy-Manana--Angel-Bass.jpg 

Luego había que ahondar en lo que la Geografía trataba, más allá de la rica diversidad de relación de materias de la “Guía de Carreras”.  Fuimos directo al libro, lo abrimos, y el Índice nos lo presenta dividido en cuatro partes: I La Geografía: los Grupos Humanos y el Medio; II La Aplicación de los Conocimientos Geográfico-Económicos; III El Futuro; y, IV La Regionalización.  La primera parte es una teorización de la geografía definiéndola en ese vasto campo de los conocimientos de la naturaleza y la sociedad, satisfaciendo así uno de nuestros principales intereses; y ahí mismo se aporta una historia de esta ciencia, en función del esquema marxista de los modos de producción y el papel de la Geografía (en esta interpretación teórica), en cada momento de la historia; y ahí estuvo la satisfacción de la condición esencial: el vínculo a la producción.  Los restantes capítulos reforzaban a nuestra vista lo asentado en la primera parte, que a la vez, nos ofrecía una confiable definición marxista.  Adquirimos aquella pequeña pero fundamental obra, y salimos de la librería seguros ya de los estudios profesionales a elegir; desde ese momento, prácticamente una año antes de ingresar a la carrera, comenzamos a formarnos como geógrafos, aceptando sin más lo que la producción geográfica, particularmente de este autor, pero a su vez en general, nos revelaba; y a no muchos años después, tres o cuatro años, ya estábamos sometiendo a crítica el planteamiento de aquel libro por el cual nos habíamos determinado a ser lo que somos.

 

Esta es pues, una de esas obras y lecturas determinantes en la vida, había aparecido publicado apenas dos años antes de que se quedara a mí vista como un material esencial.  Y luego, definida con fundamentos en el marxismo, constituyó el material fundamental de crítica a superar.

 


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19 febrero 2012 7 19 /02 /febrero /2012 23:10

Editorial

 Relacion-Geografica-Mapa.jpg

La Relación Geográfica y el Mapa.  Finalmente, la dialéctica síntesis lógica; no la mecánica síntesis combinatoria; de los fenómenos abstraídos y generalizados como estados de espacio, dados en la Relación Geográfica como premisa antecedente y enunciada como antítesis; y del espacio dado en el Mapa como premisa de tesis, es lo que hace a la Geografía como ciencia; una ciencia única, íntegra en la identidad consigo misma, y en desarrollo.

[Fuente: ·Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http://espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Edición Especial

 

Hace justo treinta años, nuestra tesis de Licenciatura: “Geografía: Fundamentos de su Teoría del Conocimiento”, al plantear en esencia entre esos fundamentos que, finalmente, la Geografía es una ciencia del estudio del espacio (en ese momento lo que eso fuera), aportó el “α de los fundamentos de la teoría del conocimiento” en ella.  Un fundamento, entre aquellos, que ya entonces previmos en dicha tesis, pero cuya solución dejamos a un futuro incierto, fue la condición de una Geografía única, con su propia identidad y moviéndose en función del estudio del espacio terrestre; no esa Geografía sin identidad propia, desmembrada en una infinidad de fenómenos inherentes a las ciencias particulares; y predijimos que, algún día, habría de elaborarse una “teoría unificada de la Geografía”.  Ello, así lo hicimos ver, estaba condicionado al desarrollo de la teoría del espacio geográfico.

 

Tres décadas hicieron esa distancia necesaria en la investigación objetiva para comprender los procesos, y pudiendo comprender nuestro lugar en el desarrollo positivo de la ciencia de la geografía en nuestro propio momento histórico; en ese lapso del último tercio del siglo XX que tuvo como antecedente necesario lo planteado en un primer momento por Vidal de la Blache entre fines del siglo XIX y principios del XX, luego por Alfred Hettner en1927, y finalmente por A.M. Riábchikov-Carlos Sáenz de la Calzada-José C. Martínez Nava, entre 1976 y 1995; descubrimos en nuestro hacer de la geografía teórica luego de revisar esa historia de la geografía del siglo XX, más el poder teorizar finalmente sobre el papel de las Relaciones Geográficas, y el analizar el concepto de síntesis en geografía; que se habían dado tres grandes abstracciones y generalizaciones en el desarrollo positivo de esta ciencia en cuanto a los conceptos, precisamente, de los fenómenos dados las Relaciones Geográficas, como del espacio dado en el Mapa.  Y en esa tercera abstracción y generalización de los años ochenta a noventa del siglo pasado, estuvo nuestro aporte al abstraer y generalizar los fenómenos naturales y sociales en el concepto de “estados de espacio”.  Con lo cual, por último, pudimos elaborar esa prometida teoría unificada de la Geografía: “el ω de los fundamentos de la teoría del conocimiento geográfico”.

 

Con todo ello, finalmente, nos podemos dar por plenamente satisfechos en nuestro desarrollo profesional; y, curiosa y paradójicamente…, es ahora que estamos en posibilidad de empezar a hacer geografía.

 

*

Geografía Teórica.

Filosofía de la Geografía:

 

Logotipo SMTHG sc[___]  Teoría Unificada de la Geografía: ω de los Fundamentos de la Teoría del Conocimiento Geográfico.  Ensayo, 2012 (I).

[___]  Teoría Unificada de la Geografía: ω de los Fundamentos de la Teoría del Conocimiento 

                             Geográfico.  Ensayo, 2012 (II).

                             [___] Teoría Unificada de la Geografía: ω de 

                              los Fundamentos de la Teoría del

                              Conocimiento Geográfico.  Ensayo, 2012 (III).

 

Historia de la Geografía en México:

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana (1651-1695);

 

[___]  Juana Inés de Asbaje y Ramírez, Primero Sueño...: El Movimiento Aparente de Rotación de la Tierra.  Artículo, 2012 (2/2).

 

 

 

 

 


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19 febrero 2012 7 19 /02 /febrero /2012 23:03

Logotipo SMTHG scTeoría Unificada de la Geografía: w de los Fundamentos de la Teoría del Conocimiento Geográfico. Ensayo, 2012 (III).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http:espacio-geografico.over-blog.es/

04 ene 12.

 

 

 

III  La Unidad e Integración de la Geografía: Subsunción Lógica en la Abstracción y Generalización del Análisis Cualitativo-Cuantitativo del Espacio Terrestre.<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

 

1        De los fenómenos a los estados de espacio.

 

a)       De los fenómenos a los Elementos.

 

El principal problema del logro de una teoría unificada de la Geografía, lo fue, por siempre, el que la Geografía no pudiera ni desprenderse de los fenómenos, ni el poder entender su función en el conocimiento en esta ciencia.

 

Desde siempre, , en muchos trabajos hemos expuesto que el principal obstáculo para que a los fenómenos se les pueda dar su lugar y forma correcta de tratamiento en esta ciencia, fue, primero, el entendimiento de que el objeto de estudio era el espacio; algo que estaba ahí en la sensación de todos los geógrafos a lo largo de la historia, pero que se hacía inasible e indescifrable; luego, segundo, que no obstante ahí donde eso se llegaba a entender en mayor o en menor grado, el problema se traducía en entender qué era exactamente dicho objeto de estudio, y más aún, qué se le podía estudiar al espacio; tercero, que más allá de la voluntad de los geógrafos para avanzar en este objeto de estudio, el concepto de espacio estaba aún limitado, no obstante, con mucho de acierto, a la superada teoría física newtoniana; e inmerso en una situación contradictoria entendido como el continuum einsteniano, pero en una moderna teoría de la física.

 

La misma dialéctica materialista negaba la existencia del espacio como un “algo”, reduciéndolo a las propiedades geométricas o espaciales de las cosas, en última instancia en una identidad con el continuum einsteniano, sin que se pudiera responder al problema democritiano de qué había, entonces, entre dos últimas partículas infinitesimales, condición misma que garantiza el movimiento de las cosas.  Entender el espacio como un “algo”, era descalificado como metafísica, en mucho, al entender el vacío en una identidad con “la nada”.

 

Aun hubiesen planteamientos osados acerca de la realidad y naturaleza del espacio desde principios del siglo XX, no fue sino hasta fines de los años noventa de éste y principios del siglo XXI, que la teoría del espacio da un vuelco, permitiendo una reinterpretación de las cosas.  Fue entonces que nos acabamos de convencer en abstraer y generalizar a los fenómenos, como estados ya discretos o bien continuos, de espacio; y aún así, en el contexto de la historia de la Geografía y en las condiciones de su desarrollo teórico, este sigue siendo un planteamiento osado.

 

No obstante, esa gran abstracción y generalización, había tenido una transición estudiada entre 1976 y 1995, en los planteamientos de Carlos Sáenz de la Calzada en México, y el soviético A.M. Riábchikov, a quien el investigador mexicano José C. Martínez Nava trató de seguir.  Se trató de la abstracción y generalización de los fenómenos, antes que en estados de espacio, en la condición de los agrigentinos Elementos.

 

 

b)  De los Elementos a los estados de espacio.

 

La clave para tratar de resolver el problema de la teoría unificada de la Geografía, de lo que en su origen mencionamos como la teoría de una Geografía única, íntegra o identificada consigo misma, y en desarrollo, fue observar el desarrollo positivo de eta ciencia en último siglo, parte de lo cual ha sido nuestro propio lugar en el último tercio de esta historia.

 

Si una primera abstracción y generalización había sido dada con Vidal de la Blache entre fines del siglo XIX y principios del XX al plantear a la Geografía como la ciencia de los lugares, de la localización (1913); ello, en categorías enunciadas de manera muy unilateral, pero lo suficientemente esenciales y generales como para entender que por las mismas, a lo que muy directamente se refería de la Blache, era al estudio del espacio.

 

En ese desarrollo positivo al que nos referimos (por el cual los avances de una ciencia se dan sobre la base de lo vigente dado en su propio desarrollo), tocó a Alfred Hettner (1927), hacia el final del primer tercio de esta historia, elaborar una segunda abstracción y generalización: pasó de enunciar a la geografía como el estudio de propiedades particulares del espacio dados en categorías aisladas, al enunciado del estudio del espacio, explícitamente expuesto así.  Quedó en ello una limitación aún, pues por ese espacio, lo que Hettner consideró, fue el análisis corográfico y regional de la superficie terrestre.

 

Como consecuencia, tuvo que ocurrir una tercera abstracción y generalización del espacio entendido aún limitadamente en Hettner; y ello tuvo lugar en el curso del último tercio de esta historia (1981), tocándonos a nosotros el esfuerzo intelectual de elaborarla: del espacio como lo corográfico de la superficie terrestre, pasamos al osado concepto del estudio del espacio entendido como tal.

 

El proceso de comprensión de ello ha sido largo por innúmeras vicisitudes (no sólo de la historia y teoría de la ciencia, sino incluso de la sociología misma de ello), esencialmente, dada una razón en el fondo de la historia de la Geografía: la comprensión científica en general, del concepto de espacio.

 

Fue condición sine qua non el que se avanzara en ello por el conjunto de las ciencias involucradas en su definición, para que, en función de ello, pudiese quedar definida otra abstracción y generalización en la que ya se trabajaba: la de los fenómenos abstraídos y generalizados en los Elementos; para que, de esa manera, finalmente, los Elementos mismos pasaron a entenderse, en la teoría del espacio, como estados de espacio.

 

La tercera abstracción y generalización que recayó en nuestro trabajo de geógrafo teórico, iniciado en 1981 al desentrañar al espacio como tal, como el objeto de estudio de la Geografía, culmina, así, con el paso, en la teoría geográfica, de los Elementos, a los estados de espacio.

 

Cuando nosotros mismos hicimos conciencia de ello apenas recién en 2011, al revisar el desarrollo positivo de la Geografía en el último siglo y ver nuestro propio lugar histórico en ese proceso, fue ya de necesidad el que, lo que había empezado en 1981 como “el a de los fundamentos de la teoría del conocimiento geográfico”: la definición del espacio terrestre como el objeto de estudio de la Geografía; concluyamos ahora, 2011, con “el w de los fundamentos de la teoría del conocimiento geográfico”: la teoría unificada de la Geografía.

 

 

2        El análisis de los estados de espacio, y las propiedades del espacio terrestre.

 

  a) Los estados de espacio.

 

La categoría fundamental en geografía, de “estados de espacio”, deviene en la teoría del espacio como aspecto de la estructura del espacio terrestre.

 

Entender, entonces, la teoría de los estados de espacio, implica entender, primero, el origen evolución y estructura del espacio terrestre en su propia naturaleza.  Evidentemente, no es aquí, en este parágrafo particular de argumentación de este ensayo, el lugar para discutir con detalle y amplitud el punto; no obstante, nos referiremos a ello en sus líneas generales.

 

El espacio terrestre se originó desde el momento mismo en que una partícula se constituyó en el centro de gravitación de otras más, formando, en los millones de años, el agregado de una masa protoplanetaria de ellas: he ahí la primera condición y propiedad el espacio terrestre.  De este modo, el espacio geográfico o terrestre, no sólo tuvo un origen, sino que tiene un movimiento y desarrollo simultáneo a su estructuración; es decir, que, como espacio, es diverso y cambiante; y he ahí, una segunda condición y propiedad.

 

Con el transcurrir de los millones de años, quedó integrada una masa planetaria: tercera condición y propiedad del espacio terrestre.  Pero, más aún, esa masa no ha estado nunca estática, sino que gira definiendo un eje de rotación, de donde se estructura una condición más: su condición bipolar.

 

La masa, la rotación y la bipolaridad, son causa necesaria del resto de la estructuración de ese espacio terrestre, hasta aquí, entendido de manera exclusivamente plenista.  De donde, el estado de espacio discreto más general y esencial, es la masa terrestre misma en su conjunto (y aquí el concepto “masa”, prescinde de la naturaleza lítica o litico-hidrosférica del planeta).

 

De la masa misma, deriva la formación de un llamado “campo de gravedad” (independientemente de que luego este pueda ser entendido más que como una “fuerza”, como la curvatura del espacio), el cual determina en lo más general y esencial, por una parte, el estado de espacio continuo.

 

Ese campo de gravedad considerado en una masa estática y aislada, se proyectaría por igual en todas direcciones; pero considerando a la masa en rotación y con una bipolaridad como consecuencia, ese campo de gravedad adquiere una estructura propia, cuya geometría es muy próxima a la de las líneas del campo magnético.  Pero, más aún, una distribución diferenciada de la masa en el geoide, arroja una estructuración particular  del concepto  de gravedad terrestre; y, asimismo, un movimiento de rotación con los componentes de fuerza centrífuga y centrípeta, forman una estructura un tanto más compleja del espacio terrestre[i].

 

Pero esas consideraciones particulares que determinan sobre el campo de gravedad como estado de espacio continuo más general, también puede hacerse para el caso del estado de espacio discreto, a su vez, más general.  El geoide no sólo es de forma irregular por su concentración diferenciada de masas, sino, incluso, por la naturaleza diferenciada de los componentes mismos de la masa, es irregular en el contenido de su composición; es decir, que se forman estados de espacio como masas particulares diferenciadas por su distinta naturaleza.

 

Lo más evidente e ello a la percepción sensible, es la diferenciación entre las masa litosférica e hidrosférica.  Hay ahí dos grandes estados de espacio discretos, de cuya distribución se forman las estructuras del espacio terrestre (antes, la estructura primaria ha sido –lo hemos dicho más atrás–, la masa terrestre misma).

 

Sin embargo, en el curso de la historia de la Tierra se ha formado un estado de espacio más como componente inmediato más: la atmósfera.  Su sola existencia está vinculada a la masa terrestre misma, y su movimiento lo es, como efecto, del movimiento y estructura bipolar de dicha masa terrestre.

 

Riábchikov, Sáenz de la Calzada, o el compañero José C. Martínez Nava, podrían hablar aquí de a estructura del espacio conforme los Elementos, Tierra, Agua, Aire.  Pero son éstos los estados de espacio más generales que estructuran el espacio geográfico o terrestre en su conjunto.  Y aún falta mencionar el Elemento Fuego: la energía.

 

La energía es, a su vez, un estado de espacio, en este caso, continuo, y se presenta en el espacio terrestre de dos formas: 1) endógena, siendo la fuente de la misma la propia masa terrestre ya por su masa en sí y su campo de gravedad, ya por el efecto de dínamo interna en ella, que genera un campo magnético, ya por los efectos externos de su rotación y bipolaridad en la dinámica hidrosférica y atmosférica; así como por la actividad tectonogénica, que da lugar a la composición de otras formas de estados de espacio aún más particulares de la litósfera; y, 2) exógena, proveniente de fuera de la Tierra, esencialmente del Sol.

 

Hasta la consideración de la energía en su faceta endógena, la estructura del espacio terrestre ha sido explicada por la composición de sus estados de espacio (discretos o continuos), determinados por causas internas.  Pero al irrumpir el factor cósmico, el espacio terrestre deja de considerarse aislado y por sí mismo, para entenderlo ahora en sus determinaciones externas.  Y no nos detendremos aquí, porque no es su lugar, a la explicación de la teoría de las esfrágidas de Eratóstenes, que reconstruida a la luz de la teoría del espacio, permite reelaborar sorprendentemente –como es de esperarse– la geografía misma.  Sólo diremos aquí que, dada esta faceta exógena, un estado de espacio, incluso vacuo, de latitud jc, queda determinado por la componente del tiempo dado en el movimiento, ahora, de traslación de la Tierra (th), asociado a los efectos de las Estaciones del Año.  Esto es que, jc = f (th), cuya riqueza teórica de particularidades debe explicarse en otro lugar.

 

 

b) El estudio de los estados de espacio.

 

Hoy está internacionalmente aceptado que la Geografía es la ciencia del estudio del espacio terrestre, aun cundo por éste se entienda la subjetividad kantiana de un espacio que no existe objetivamente, sino que es socialmente construido, de tal manera que el estudio de este “espacio” se aborda por las propiedades del proceso social, dando lugar a una “geografía” a manera de una “sociología de los lugares”.

 

Una definición objetiva del espacio, pero donde por espacio se entiende limitadamente sólo las propiedades espaciales de las cosas, quedó dada en los trabajos de Riábchikov-Sáenz de la Calzada-Martínez Nava.  Pero de una definición objetiva del espacio donde por éste se entiende “la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta”, sus propiedades son ya inherentes a dicho espacio, es decir, son propiedades dimensionales, y de la dialéctica continuo-discreta de los estados de espacio.

 

Esas propiedades dimensionales se refieren a las propiedades adimensionales del punto en una localización, unidimensional de la línea en una distancia; bidimensional del plano o superficie en una distribución discreta o en una extensión continua; tridimensional del volumen ya en un sólido discreto o bien en un vacuum continuo; e incluso tetradimensional del espacio-tiempo del vacuum en movimiento y transformación.

 

Un estado de espacio, geográficamente, será estudiado en correspondencia con esas propiedades dimensionales, en su métrica y sus magnitudes.  Desde sus magnitudes básicas de longitud (m), masa (km) y tiempo (seg), en sus magnitudes derivadas de área (m2), volumen (m3), densidad (kg/seg2), presión (N.m2), velocidad cinemática (m2/seg), o  viscosidad dinámica (N.seg/m2); pudiendo ser, en un momento dado, funciones que describan procesos más complejos.

 

A nada de esto se ha llegado por “ingenio”, sino siguiendo la deducción lógica objetiva del espacio y de sus propiedades.  Al principio por su elementalidad no puede sino parecer, y hasta ser, físicas o quizá geofísica; pero, primero, estudios en un modelo así no hay; y segundo, conforme se avanza y se descubren cosas insospechadas, o incluso por la simple presentación diferente de las cosas, esos estudios se irán definiendo más claramente como lo esencialmente geográfico.

 

Tampoco hay en esta la fantasía de la ciencia-ficción (más aún, hoy, como en el origen, nos estamos reservando cosas que aun cuando para nosotros ya no es ciencia-ficción, planteando así sin más, a la vista de los demás sin duda lo parecerá), por más que dicha ciencia-ficción juega un papel eminentemente importante en el desarrollo de la ciencia.

 

Expresar en términos de ciencia-ficción (o casi de ciencia-ficción; por lo menos de una ciencia-ficción sospechosa), la unidad e identidad de la Geografía, en las últimas consecuencias de la lógica de estos fundamentos de su teoría unificada, nos permite retomar el postulado de Albert Einstein acerca de que, lo que hace que se curve la trayectoria de un rayo de luz, no es el campo de gravedad generado por una masa, sino que ello es producto de la curvatura del espacio mismo ante la presencia de una masa.  Y, yendo más allá, siéndonos en esos límites entre la ciencia y la ficción, pero como un consecuente lógico, pudiéndose decir, quizá, que no es la masa la que curva el espacio, sino, inversamente, que la curvatura del espacio, es en un alto grado de su vórtice, es la que genera dicha masa.  Así, en consecuencia, el peso (y las unidades derivadas, como la densidad), sería sólo una medida de la curvatura del espacio; como el grado y densidad de curvatura del espacio, una medida ya de sus estados discretos, o bien de sus estados continuos; una medida de lo pleno o de lo vacuo.

 

Pero, en esa dialéctica físico-matemática del espacio, expresado en términos geográficos, el espacio terrestre viene a ser una especie de espiral de un alto grado de curvatura en su masa lítica, a cada vez un menor grado de curvatura dada en su hidrósfera, y exponencialmente en un menor grado de curvatura de espacio, siguiendo en su atmósfera, en su biósfera y sociósfera, y luego en su exósfera.

 

El consiguiente es que hay una unidad material del mundo expresada en la faceta espacial, por la que todo es espacio en grados de curvatura; de donde deviene las formas discretas o continuas, plenas o vacuas, del espacio, y que, por lo tanto, la Geografía como reflejo de esa unidad material del mundo expresado en su faceta espacial[j], encuentra en ello mismo, finalmente, su propia unidad e identidad.

 

 

Conclusión.

 

El principio universal de la lógica dialéctica es que, si en la estructura de los juicios en el silogismo de la lógica formal, además de corresponder al arreglo de sus leyes, son reflejo lo más fiel de la realidad misma, entonces esos juicios, como premisas antecedente y de tesis, serán verdaderas.  Y si, siendo verdaderos los juicios de las premisas, entonces será verdadero el juicio en calidad de hipótesis derivado en el consiguiente.  E, inversamente, demostrado el consiguiente como verdadero, entonces ello corroborará la veracidad, en particular, de la tesis.

 

En este ensayo acerca de la teoría unificada de la Geografía, partimos de la premisa filosófico-histórica antecedente de que : <<Todo reflejo de la unidad e identidad del espacio terrestre, es la síntesis lógico-histórica de los fenómenos concretos dados en la Relación Geográfica, en los estados de espacio abstracto y generalizado dados en el Mapa>>.

 

Dicha premisa antecedente, a pesar de su demostración histórica de manera empírica, no ha sido, no obstante, del todo evidente, en mucho, por el planteamiento antitético antagónico en la contradicción que encierra: es decir, que entre los fenómenos y el espacio, como entre la Relación Geográfica y el Mapa; se vieron no sólo dos cosas contradictorias entre sí, sino que en su negación, un opuesto era excluyente del otro de manera absoluta.

 

Al argumentar aquí, por nuestra parte, tal premisa con base en el análisis dialéctico materialista, tal contradicción la hicimos relativa, y la resolvimos en un proceso lógico no antagónico, o de subsunción.  Así, dada esa premisa antecedente en esos términos, pudimos elaborar, en una generalización teórico-histórica, el juicio de la premisa de tesis sustentada en este ensayo: <<La unidad e identidad de la Geografía, es el reflejo de la unidad e identidad del espacio terrestre>>.

 

Tal tesis la habíamos elaborado desde 1981 cando descubrimos que el espacio era el real objeto de estudio de la Geografía, y siendo la ciencia el reflejo teórico de su objeto de estudio, todo lo que diese unidad e integridad al objeto de estudio, lo haría con la ciencia dándole su propia identidad.

 

De ambos juicios pudimos derivar la hipótesis: <<La unidad e identidad de la Geografía, es la síntesis lógico-histórica de los fenómenos concretos dados en la Relación Geográfica, en los estados de espacio abstractos y generalizados, dados en el Mapa>>.

 

La nueva tecnología satelital a partir de los años setenta, no suple la función de la Relación Geográfica, sino sólo la ha transformado; de ser antefacto fuente necesaria de datos, a ser posfacto, medio de verificación; y ello, como ningún argumento teórico, ha hecho evidente en geografía, que la Relación Geográfica y los fenómenos, ha sido siempre sólo un medio; en tanto que el Mapa y el espacio, ha sido siempre el objetivo.  Y es a partir de ello en consecuencia, que debe realizarse la investigación científica en el análisis cualitativo y cuantitativo del espacio terrestre.

 

Nuestra investigación de tesis de licenciatura (1981), con el aporte de la definición del espacio como objeto de estudio de la Geografía, fue el “a de los fundamentos teóricos del conocimiento geográfico”.  En ella previmos el objetivo esencial a alcanzar en la teoría geográfica: elaborar la teoría de su condición como ciencia única, íntegra; como tal, idéntica a sí misma; y en desarrollo.  Nunca pudimos haber imaginado entonces, que treinta años después, tal teoría de una Geografía única, brotara de una manera fluida nuevamente de nuestra pluma[k].

_____

 

Teoría Unificada de la Geografía: w de los Fundamentos de la Teoría del Conocimiento Geográfico.

 

Introducción.

 

I  La Síntesis Lógica de la Relación Geográfica en el Mapa.

1         Dialéctica de la síntesis lógica.

a)       Antecedentes y abolición de la vieja contradicción.

b)      Movimiento y desarrollo de la nueva contradicción.

2        Síntesis del espacio terrestre.

a)  La preparación de las síntesis en el análisis cualitativo-cuantitativo.

b)  La preparación de la síntesis en la abstracción y generalización.

 

II  La Unidad e Identidad de la Geografía: síntesis del movimiento de desarrollo y transformación de las Relación Geográfica en el Mapa.

1        La Geografía como síntesis de su historia.

a)      Exploración y Relación Geográfica: una geografía no desarrollada.

b)      De la Relación Geográfica al Mapa: una geografía desarrollada.

2        La síntesis geográfica: el mapa como el estudio del espacio.

a)       Abstracción y generalización del espacio terrestre.

b)      Subsunción del espacio concreto.

 

III  La Unidad e Integridad de la Geografía: Subsunción Lógica de la Abstracción y Generalización en la Abstracción y Generalización del Análisis Cualitativo-Cuantitativo del Espacio Terrestre.

1        De los fenómenos a los estados de espacio.

a)       De los fenómenos a los Elementos.

b)      De los Elementos a los estados de espacio.

2        El análisis de los estados de espacio, y las propiedades del espacio terrestre.

a)       Los estados de espacio.

b)      El estudio de los estados de espacio.

 

Conclusión.

 



 [i]       Aquí queremos hacer la nota al pie, de que pudiera argumentar que “esto es geografía física”, como si aparte pudiese haber otra “geografí biologiaca”, o “geografía huana”, etc.  Si hay tal sentido físico, es sólo porque el espacio es atributo físico de la realidad objetiva y lo que la geografía estudia, es eso; de modo que la Geografá no puede ser más que “fisica”.

 

[j]       Aspecto que ya habíamos previsto y expuesto desde el XI Congreso Nacional de Geografía en México, en 1987, en la ponencia: “La Geografía como Reflejo de la Unidad Espacial del Mundo” (en http://espacio-geografico.over-blog.es/; v. Ponencias.  De Congreso, “extrañamente”, no se publicaron las Memorias).

[k]       Este ensayo lo redactamos entre el 4 y 14 de enero de 2012.



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19 febrero 2012 7 19 /02 /febrero /2012 23:02

Logotipo SMTHG scTeoría Unificada de la Geografía: w de los Fundamentos de la Teoría del Conocimiento Geográfico. Ensayo, 2012 (II).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http:espacio-geografico.over-blog.es/

04 ene 12.

 

 

 

II  La Unidad e Identidad de la Geografía: síntesis del movimiento de desarrollo y transformación de las Relación Geográfica en el Mapa.

 

1        La Geografía como síntesis de su historia.

 

a)  Exploración y Relación Geográfica:

una geografía no desarrollada.

 

Quien piensa una ciencia, se adentra en una indagación de lo desconocido, a partir de lo conocido.  Y aplica en ello una serie de procedimientos formales y específicos, echando mano de una herramienta o instrumental de observación, registro y medición, determinado por la naturaleza de su objeto de estudio.  Esa indagación en lo desconocido de una esencia oculta en el fenómeno, es una acto de exploración (por su etimología, el “ir hacia afuera”; precisamente, de lo interno conocido, a lo que está más allá, en lo externo por conocer).  En todas y cada una de las ciencias se explora.  En Geografía, esa exploración es, por excelencia, en extensión.  Pero, donde dialécticamente, esa “extensión hacia afuera”, es, a la vez, una exploración hacia lo interno, en este caso, de las propiedades y leyes del espacio terrestre.

 

Si la Geografía es en sí misma síntesis de su historia, es porque en su discusión ha sido una y otra vez una elaboración y reelaboración del conocimiento del espacio terrestre representado en sus mapas.  Lo nuevo lo mismo en el momento de Anaximandro, que de Eratóstenes, que de Ptolomeo; o de Edrisi, de Toscanelli o de Mercator.

 

Hoy, al inicio del siglo XXI, en la llamada “Era Espacial” por excelencia, la ciencia de la Geografía tiene que efectuar una nueva síntesis de sí misma.  Nuestro concepto de espacio como reflejo objetivo del espacio objetivo real, es ahora más preciso, revelándose algo más complejo.  La vieja geografía preocupada más por los fenómenos naturales y sociales que por desentrañar su propio objeto de estudio, es ya inútil; acaso sólo discurso necesario, asunto de los profesores en la educación básica; pero aún donde esos estudiantes, a fin de que estén preparados para lo propio al siglo XXI, lo que deben aprender como la esencia de la geografía, es la elaboración de mapas y las propiedades y leyes básicas del espacio terrestre[d].

 

Esta última geografía está por hacerse y contribuir con ello a la explicación de las cosas.  Así, cuanto mayormente exprese su unidad e identidad, tanto más estará en posibilidad de contribuir socialmente.

 

La exploración que efectúan las diversas ciencias de la Tierra, nos da, sin duda, valiosos elementos que, geográficamente, nos permite integrar apenas lo que llamamos la Relación Geográfica.  En la vieja geografía, ello fue toda la Geografía hecha descriptiva reseña enciclopédica.  En la nueva síntesis de la Geografía, dicha Relación Geográfica es apenas el conocimiento de la dinámica de los estudios del espacio, aún una geografía no desarrollada.

 

Con un microscopio, el biólogo explora del micromundo al mesocosmos; con un telescopio, el astrónomo explora del macrocosmos al mesocosmos.  Con un sextante, el geógrafo explora entre los límites del mesocosmos.  Ese mesocosmos es el espacio geográfico o terrestre.

 

Así la exploración geográfica, históricamente, se ha hecho, a pie (en la escala 1:1); y ello ha significado un factor de lento proceso de abstracción del espacio terrestre; y no precisamente porque se haga a pie, sino porque inmerso en ese ámbito, la necesaria “toma de distancia” del objeto de estudio ha implicado un largo proceso histórico.

 

Una primera etapa de la exploración que tiene registro histórico para occidente, implicó la exploración, primero, del Ecumene (el Mediterráneo y sus alrededores); luego esta se amplió al llamado Orbis Terrarum, el mundo conocido en sus partes de Europa, Asia y África; y luego de Colón en el siglo XV, se avanza sobre el Nuevo Mundo.  Cuando se completa ese conocimiento en extensión, conmemorado en el Globo Terráqueo metálico de de Gemma Frisius, de principios del siglo XVI, vino una etapa de conocimiento de detalle, que para principios del siglo XX alcanzó los casquetes polares.  Y ahí terminaron los sueños románticos de la exploración del espacio terrestre en la vieja geografía, no había a dónde más ir a pie, contribuyendo ello a su crisis, que se agudizó en el curso del ese siglo.

 

Y de pronto, al inicio del siglo XXI, irrumpe una nueva tecnología con todo su potencial; y todo el planeta queda a la disposición de cualquier usuario en la Red Internacional en un Sistema de Información Geográfica sencillo (Google Earth).

 

Por toda la historia, la exploración geográfica quedó inmersa en lo concreto, abstrayéndose en sus resultados en el mapa.  Pero al llegar al siglo XXI, de pronto la tecnología empieza a hacer en el geógrafo la “toma de distancia” necesaria en la investigación científica.  Incluso, más que simbólicamente representada en una imagen real tomada por la Voyager II, de la Tierra y la Luna juntas aisladas en el cosmos, en donde se puede valorar un poco más de lo concreto, reclamando ya un cierto grado de capacidad de abstracción, que el espacio terrestre es más que la superficie de la Tierra, que la Tierra misma como planeta, o que su región atmosférica adyacente, para poder entenderlo, no sin cierta dificultad teórica, como una dimensionalidad mayor que invita a reflexionar si incluye o no a la misma Luna.  Y sólo una teoría superior del espacio nos permite delimitar ese espacio terrestre en función del campo de gravedad de la Tierra, que ya no se ve, e implica una abstracción pura, deslindándolo de la esfera de influencia del campo de gravedad de la luna.

 

Así, ha sido, y es, una exploración del espacio terrestre desarrollada de manera natural y objetiva a lo largo de la historia, lo que ha dirigido su evolución como ciencia; nada hay de extraño o de fantástico en el siguiente paso dado ya en el conocimiento geográfico en una nueva síntesis.

 

 

b) De la Relación Geográfica al Mapa:

una geografía desarrollada.

 

En lo más antiguo de la vieja geografía dada en la estraboniana antítesis de los fenómenos, está, en consecuencia, la Geografía misma de Estrabón, y ella, en tanto que “la historia en los lugares”, es la forma más elaborada de la Relación Geográfica.

 

Ante el problema de la identidad de la Geografía, la tesis de que: <<La Geografía es unidad e identidad en la síntesis lógica del Mapa>>, ello es en tanto el movimiento en el cual la antítesis de los fenómenos dados en la Relación Geográfica, se desarrolla y transforma en la dialéctica de la contradicción, en la tesis del espacio dada en el Mapa.

 

Nosotros aquí, no hemos puesto una “genial teoría” en una asociación de hechos, sino, al revés; ha sido del análisis histórico de esos hechos objetivamente dados, que hemos generalizado la teoría.

 

En ese análisis histórico hemos visto que: 1) aún Eratóstenes, o antes Anaximandro mismo, no prescinden de los informes de lo que había en los lugares (la Relación Geográfica); pero, 2) lo importante del conocimiento de lo que había en los lugares, no era por las cosas mismas, no era precisamente por cuanto a su naturaleza; sino por cuanto a su existencia misma y en dónde estaba ello (su localización); por cuanto a cómo se distribuía, y los límites y extensión que abarcaban.

 

Sin embargo, esa otra corriente de pensamiento geográfico dada en Estrabón, y más antes por Hecateo: 1) Centrará su preocupación en la Relación Geográfica, y más aún, en la características o particularidades de la naturaleza misma de las cosas relacionadas; y 2) vieron en el mapa, no la síntesis en la abstracción y generalización de ese conocimiento, sino tan sólo  un recurso de exposición (un lenguaje del geógrafo).

 

La Geografía de Estrabón, como “la historia en los lugares dignos de contarse”, fue así, la Relación Geográfica más elaborada en la Antigüedad a manera de una gran Crónica.  Lo mismo lo fue esa joya de la “Topografía Cristiana” del siglo VI de Cosmas Indicopleustes en la Alta Edad Media, que El Millón, o Las Maravillas del Mundo, de Marco Polo; o la Summa geográfica de la Baja Edad Media de Ibn Jaldun en su Historia Universal (1382); o, del recién explorado Nuevo Mundo, las ya propiamente llamadas Relaciones Geográficas del siglo XVI, a las que acompañaban Informes, Memorias o Relaciones de Viajes de la época.  Estaba esa corriente de pensamiento que entendía por geografía precisamente a la elaboración de la Relación Geográfica.  No obstante, ya en su momento Bernardo Varenio (1650), criticó el hastío de tales narrativas haciendo ver que tales Crónicas estaban aún lejos de ser esta ciencia.

 

Varios intentos hizo España por conocer más en detalle sus colonias en América intentando el levantamiento no siempre exitoso de Relaciones Geográficas durante el siglo XVII, hasta lograr el más completo censo con las Relaciones Geográficas levantadas, primero por José Antonio de Villaseñor y Sánchez a mediados del siglo XVIII, y luego por José de Gálvez en el proceso de la Reforma Borbona hacia fines del mismo siglo.

 

Desde 1767, treinta años después, José Antonio de Alzate y Ramírez tramitó la solicitud para que tales Relaciones Geográficas de 1746 le fueran proporcionadas, a fin de poder elaborar con más detalle, con base en ellas, su “Mapa de América Septentrional”.  La negativa a su solicitud generó en él un tan áspero como justificado y legítimo reclamo ya para 1772, de donde se reveló la importancia de la Relación Geográfica en la metodología de esta ciencia, a la ve que, en consecuencia, su función en el proceso verdadero del conocimiento geográfico dado en su síntesis en el Mapa, como así lo teorizó por primera vez José Antonio de Alzate y Ramírez, en su breve ensayo: “El Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarlo”  (1772).  Diez años después, Tomás López de Vergara en España, hizo un trabajo semejante.

 

Poco después, la últimas Relaciones Geográficas en interés del reino de Carlos III, fueron las levantadas por José de Gálvez en 1770, de las que surgió la reorganización de la Nueva España en Intendencias, cuya finalidad era debilitar el poderío monopólíco del virrey; pero con lo que comenzó, a pesar del mismo José de Gálvez, la independencia misma de México.

 

La independencia de las colonias en América y la inestabilidad económica y política durante casi todo el siglo XIX, impidieron  un conocimiento geográfico sistemático por ese lapso, no produciéndose acerca de ello.  En América, particularmente en México, fue hasta 1877, con la creación de la Comisión Geográfico Exploradora, que se volvió a intentar por el Estado un conocimiento sistemático del territorio.

 

Luego, durante el siglo XX, esos avances en el conocimiento geográfico se fueron haciendo lentamente, integrando una información personalizada.  La cartografía misma, siempre secreto de Estado, particularmente en México pasó a serlo más, y sólo la producía y administraba la Secretaría de la Defensa Nacional.  Hasta que hacia 1970 se crea la Dirección de Estudios del Territorio Nacional (DETENAL), y con ello, esa geografía secreto militar e Estado, se “seculariza” haciéndose del dominio civil tanto en su producción como en su administración.  Se comprendió entonces, que ella no era sólo asunto de seguridad nacional ante operaciones guerrilleras, sino, principalmente, una necesidad para la producción y el desarrollo económico.

 

Por una década, todo el trabajo del conocimiento geográfico en México rezagado por muchos años, se centró en el levantamiento cartográfico.  Gracias a la tecnología satelital ya presente entonces, se fue directo a ello, y de hecho, la Relación Geográfica se levantó, ya no como condición para el detalle del Mapa, sino, ahora, a manera de “verificación de campo”.  Ese levantamiento cartográfico se cumplió de manera más o menos vasta en la escala 1:50,000, y de todo el territorio en escala 1:250,000, en cinco mapas temáticos: topografía, geología, clima, uso del suelo, y uso potencial del suelo.

 

Y así, diez años después, en 1981, aparece la muy correctamente llamadas, Síntesis Geográficas, por cada una de las entidades federativas; constituyen una exposición, en una moderna Relación Geográfica, de las condiciones naturales y sociales en un conocimiento especializado de los fenómenos correspondientes, y su síntesis cartográfica; en una muy bien argumentada fundamentación teórico-geográfica[e].

 

 

2        La síntesis geográfica: el mapa cuando el estudio del espacio terrestre.

 

a) Abstracción y generalización

del espacio terrestre.

 

Hemos visto en qué consiste, pues, la dialéctica de la síntesis lógica, al pasar de la descripción a la explicación, y elaboración en el proceso de abstracción y generalización, que, hemos visto, en la ciencia de la Geografía, todo ello se resuelve en el paso de la Relación Geográfica al Mapa, este último, como la síntesis del conocimiento del espacio terrestre.

 

Ahora, en tanto que la ciencia es reflejo objetivo de su objeto de estudio; la síntesis del conocimiento de tal objeto de estudio, se refleja en la ciencia como la unidad e identidad de la misma.  Luego, en tanto que la Geografía es reflejo objetivo del espacio terrestre, la síntesis del conocimiento del mismo, es reflejo en la ciencia como su unidad e integridad.  Así, lo que es síntesis de conocimiento del espacio terrestre, se convierte en síntesis lógica de la unidad e identidad de la ciencia.

 

Dicho en forma específica, el conocimiento que va de la Relación Geográfica al Mapa, donde el Mapa como abstracción y generalización del espacio terrestre, es esa síntesis del conocimiento, como su reflejo en la Geografía, la unidad e identidad de la misma.

 

Ello, como la historia nos lo hace ver, no ocurre de manera simple.  Por el lapso de los siglos XIX y XX, por sólo referirnos ya al caso de la Geografía como ciencia moderna (y con mucho en el caso particular en México), primero, la Relación Geográfica y el Mapa, no obstante el aporte de José Antonio de Alzate y Ramírez de fines del siglo XVIII, se juzgan como dos cosas no sólo separadas, sino ajenas entre sí; y, segundo, donde la Relación Geográfica se consideró como la Geografía en tanto tal, y el Mapa tan sólo una técnica de expresión (el lenguaje de la Geografía), o a lo más, una ciencia aparte, que, en todo caso, se sumaba al conocimiento geográfico dado en un sistema de ciencias.

 

Un fundamento teórico de la Geografía sólo se empezó a dar con nosotros en México a partir de 1981.  Tal fundamento llegó a incidir (si bien vía el plagio de ideas y la usurpación de la teoría)[f], en el ámbito de la Educación Básica, sedo la base de la Reforma Educativa en Geografía aquí, de mediados de los años noventa[g].

 

En tal replanteamiento teórico, primero, la cartografía la recuperamos como la esencia de la Geografía, en tanto la representación en ella del espacio terrestre.  Pero, segundo, si bien criticamos insistente y reiteradamente el fenomenismo en geografía, no dejamos de reconocer el aporte teórico de Alzate de 1772, por el que le daba el lugar lógico a la Relación Geográfica como base de la elaboración cartográfica.

 

No obstante, también es cierto, tardamos mucho, por circunstancias adversas y ajenas a nuestra voluntad, en teorizar sobre las Relaciones Geográficas, a partir de las cuales se da ese proceso de abstracción y generalización del espacio terrestre.

 

Hay, a pesar de todo, una lógica insoslayable en ello: no podía entenderse la Relación Geográfica más allá de la descripción narrativa de lo concreto dado en los fenómenos naturales y sociales, sino hasta elaborada de la manera más acabada posible, una teoría del espacio geográfico.  Desarrollada ésta, esa descripción narrativa en el análisis cualitativo y cuantitativo de lo concreto y particular, se eleva a un mayor grado de abstracción y generalización en función de la categoría de los estados de espacio.

 

En la vieja geografía, la Relación Geográfica trasladaba los fenómenos al Mapa.  En la nueva síntesis de la Geografía, la Relación Geográfica es reclamada, y en ella los fenómenos son abstraídos y generalizados en la teoría del espacio terrestre, de modo que de ella ya no hay un traslado mecánico, sino eso esencial que en este ensayo discutimos: la síntesis del conocimiento geográfico en su objeto de estudio propio, que se refleja en la síntesis lógica de la ciencia de la Geografía, como teoría del espacio terrestre.

 

Al final, lo que queremos decir, es que la Relación Geográfica en estos términos, es espacio terrestre no desplegado, un espacio terrestre presentado de forma unilateral.  Y es hasta el momento en que ésta se transforma en el Mapa en una abstracción y generalización del espacio terrestre, que la antítesis se subsume en la tesis dando lugar a la nueva síntesis de la Geografía.

 

Así, el Mapa es, finalmente, el estudio del espacio terrestre, ya en su vacío geométrico continuo, ya en lo plenista de sus estados de espacio discretos.  La interpretación del mapa temático puede ser, entonces, por el especialista en la temática según las leyes del fenómeno considerado; pero la interpretación geográfica del mapa, haciendo abstracción del fenómeno y sus leyes, dirige su investigación al espacio terrestre y sus propiedades, haciéndolo según las leyes de los estados de espacio; es decir, según las propiedades espaciales de las cosas.

 

 

b) Subsunción del espacio concreto.

 

La subsunción como una operación lógica, consiste en que el sujeto de una proposición antitética, queda contenido en el predicado de la tesis[h].  Es una subordinación y asimilación de lo particular a lo general, que en el silogismo se expresa como la ley formulada en la premisa mayor, que se aplica a la premisa menor.  La subsunción, entonces, de la antítesis a la tesis, deriva en la síntesis expresada en el consiguiente.

 

La Relación Geográfica (como el estudio e los fenómenos), hemos dicho, expresa el espacio concreto.  Luego, la proposición histórica  de que la <<la Relación Geográfica es la Geografía>>, aparece como la antítesis a la tesis que expresa, por lo contrario, que la <<la Geografía es el Mapa>>; es decir, que un espacio geográfico concreto no desplegado dado en la Relación Geográfica, al abstraer y generalizar, aparece ahora, subsumido, como un espacio geográfico abstracto desarrollado, dado en el Mapa.

 

Así, todo el problema de la Geografía como ciencia, se centra en el Mapa como el estudio del espacio terrestre.  Use quien use el mapa, sea cual fuere su contenido, por ese sólo hecho hay ahí una consideración geográfica, un análisis del espacio.  Para otro especialista o usuario cualquiera, ello le será auxiliar, un a apoyo de la geografía a sus estudios.  Para el geógrafo específicamente, el Mapa como el espacio terrestre, se convierte en objeto propio de estudio, donde el contenido del mismo adquiere forma de estados de espacio.

 

Aquí, entones, toda la historia del estudio geográfico hasta ahora conocido, da un giro.  Los postulados, principios, categorías y leyes de la teoría del espacio, deben ser forma y expresión viva en el hacer de la nueva síntesis de la Geografía.

 

Por sólo citar un ejemplo: si la interpretación temática del mapa geológico (que en principio está para que la haga cualquiera que pueda), está destinada a la investigación del fenómeno geológico; la interpretación temática, por su parte, del mapa geográfico, está destinada a la investigación del fenómeno “espacio terrestre”; esto es, de las distancias, de las superficies, de los volúmenes, de la localización, de la distribución, de los límites, de la extensión, de la simetría y asimetría, del isomorfismo y anamorfismo, de la isotropía y anisotropía, etc; es decir, de todas las propiedades espaciales, y de los vínculos y relaciones entre estas.

 

Resulta enteramente legítimo el estudio del espacio geográfico como el estudio del espacio terrestre, en el registro, medición, experimentación e investigación en general, en principio, de cualquier relación formal entre las unidades básicas sobre propiedades de los estados de espacio. Metro, segundo, kilogramo (de las magnitudes longitud, tiempo y masa) para los estados discretos; como del comportamiento espacial de los estados de espacio continuos, como el campo electromagnético, térmico o luminoso.

 

En todo ello hay una geografía básica que en el mapa, por su orientación, y más aún por su escala, y todavía más por su tipo y propiedades de proyección, cualquier intérprete del mapa (tenga formación especializada o no), no está necesariamente obligado a saber y a aplicarlos en la interpretación por más simbología, leyendas y parámetros que se expongan explícitamente en el mapa.

 

Ese intérprete del mapa espera, en principio, que sea el geógrafo el que le proporcione esas explicaciones.  Para el geógrafo resultará una simpleza: no podrá trasladar  distancias de un mapa en Proyección Cónica Conforme, a un mapa en Proyección Cilíndrica Transversa Conforme, por más que sea el mismo sector del espacio terrestre y los mapas sean conformes.  Eso, para el geógrafo, salta a primera vista sólo de observar el trazo de paralelos y meridianos.  Pero otro intérprete, no necesariamente estará obligado a saberlo.

 

Inversamente, el geólogo le podrá decir al geógrafo que lo que desea es desplegar un “sistema de fallas inversas”.  Para el geólogo tal fenómeno será una simpleza, pero para el geógrafo, eso es algo que o necesariamente estará obligado a saber.  Ahora, lo que para el geólogo puede ser un complicado fenómeno, para el geógrafo se reduce a transformación de escalas y valores de longitud, área o volumen, de ciertas discontinuidades de un estado de espacio.

 

Tomado ese estado de espacio per sé, geográficamente puede estudiarse en sus propiedades espaciales complejas, según ciertas propiedades derivadas de las unidades básicas, como su densidad, frecuencia, velocidad o aceleración, flujo, presión, viscosidad; e incluso para complejos estaos de espacio continuos, en trabajo, energía, potencia, intensidad, etc.  Eso no lo hace, sino por defecto acaso, ningún otro intérprete del mapa; y el problema es que, hasta ahora, no lo hace ni el propio geógrafo.

 

Finalmente, es así que se opera la subsunción del espacio concreto, como la síntesis en el mapa en el estudio del espacio terrestre.

 
_________


 

[d]       Al redactar esta líneas en los primeros días de 2012, recién hemos visto en un canal de TV por cable, “Discovery Science”, dos programas cuyo contenido de cada uno, comentaba yo a quien me acompañaba, nos había consumido en los años setenta estudiando en la Facultad, por lo menos un semestre de explicación y estudio: trataba, uno, de toda la exploración geológica y explicación de la tectónica, paleontología y geología estructural, en función de explicar el origen de las Montañas Rocallosas en cada uno de sus segmentos; el recurso gráfico didáctico en imágenes, hace maravillosa la explicación (hasta yo la entendí).  El segundo programa trató sobre la exploración de la Gran Barrera de Coral australiana: toda la meteorología, toda la teoría de la climatología moderna, toda la oceanografía en movimiento, puestas en juego a la vista y explicación.  Pero en ello no hay un solo geógrafo, sino quien debe ser, porque sólo son los que pueden ser: geólogos, geofísicos, meteorólogos, oceanógrafos, et sig.  Y es curioso, la consecuencia de la ausencia de la geografía ahí, es que no hay mapas, no hay análisis espacial, sólo diagramas e isométricos artísticos.

[e]       Nosotros hemos dicho que esos fundamentos teóricos los podríamos suscribir; sin embargo, lo sorprendente es que ello se hizo cuando nosotros apenas empezábamos a teorizar sobre la Geografía (1981).  Desafortunadamente, la institucionalidad, en este caso de la Dirección General de Geografía de la Secretaría e Programción y Presupuesto, despersonaliza lo publicado, desapareciendo al verdadero pensador, y desafortunadamente no conocemos al autor de tal fundamento teórico.  Nos gustaría saber quien personalmente redactó la Introducción a la Síntesis Geográfica, para hacer su justa menión (esperamos que alguiennos lo pueda hacer saber.  Allí, alguien ya estaba entendiendo claramente lo que era la Geografía como ciencia.

[f]      No sólo nadie más había aportado esos fundamentos; acaso en su forma general por Hettner en cuanto al objeto de estudio; antes al contrario, durante toda la década de los años ochenta fueron rechazados y soslayados; pero ni mucho menos nadie les había dado la coherencia lógica con que las expusimos, en el marco teórico de la dialética materialista o marxismo; lo cual hizo aún más ridículo el acto del plagio, en tanto nos se nos citó, no se nos refirió ni se otorgó los créditos propios a toda ética profesional.

[g]      Véase: “Libro para el Maestro de Geografía”…

[h]      M es P, como S es M; luego, S es P.  El sujeto M en la proposición “M es P”, está, a su vez, en el predicado de “S es M”; de manera que la ley por la cual “M es P”, siendo que “S es M”, se subsume, o asimila, en que, luego, “S es P” como síntesis y conocimiento nuevo.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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