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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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5 febrero 2012 7 05 /02 /febrero /2012 23:00

006 III ane Carta de EratóstenesDe qué Hablamos cuando Hablamos de lo que Hablamos (es decir, de Geografía).  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

06 feb 12.

 

De qué hablamos cuando hablamos de lo que hablamos.  Que de qué hablamos: pues, como bien se hacía la reflexión Eratóstenes y se respondía: <<Εννοούμε όταν μιλάμε για το τι μιλήσαμε για, τη γεωγραφία, δηλαδή: για μιλάμε για μια σφαίρα, την ορθογραφία τους, και συνεπώς η περιγραφή του>>*; sólo que la grafía (ραφία), la “representación mediante el dibujo”[1] en un “pliego de papel”, el Mapa o Carta Geográfica; en donde no sólo se da una descripción simple, enumerativa, sino se da una descripción compleja, explicativa.

 

Luego, qué se vuelve a presentar, o se representa, en el mapa: pues el mundo directo y sensorialmente perceptible; todo aquello de la naturaleza física cuanto es sentido quedando a la vista, al tacto, o al oído; o aquello de la naturaleza química, como el aroma o el sabor cuando es percibido por el olfato o el gusto.

 

Ese dibujo mediante el cual se representa, no es, no obstante, un cuadro artístico, del conocimiento estético de la realidad objetiva; sino, en tanto es un Mapa o Carta Geográfica, es un cuadro científico del conocimiento intelectivo de esa realidad.

 

No siendo esencialmente un cuadro artístico, de las formas estéticas, sí lo es esencialmente, como cuadro científico, de las formas cognoscitivas de la realidad.  Esas formas, a lo que se refieren en particular en el ámbito cognoscitivo, es a la abstracción y generalización, en el paso de lo real concreto, a su representación simbólica.

 

Cuando una Carta Temática es la representación abstracta de un fenómeno (de un hecho particular), no sólo va en ello la representación de la forma, sino del contenido; es decir, de los procesos y causas del fenómeno.  Pero cuando en una Carta Geográfica se tiene la representación abstracta de toda la realidad objetiva dada en el espacio terrestre en su conjunto (de la realidad en general), la representación tanto de la forma como de su contenido, no se refiere a los procesos fenoménicos y sus causas como un Todo (del que estaría lejos de serlo), sino a lo que se refiere, es a lo que todo ello es en sí, en última instancia, como un fenómeno: el fenómeno del espacio terrestre, de sus propiedades y de sus causas.

 

Es en ese sentido que el Mapa no es una representación de los fenómenos en sí, sino de algo que, aparte de de ser una abstracción simbólica, es una generalidad más allá  de las formas (asociadas a la escala), sino una generalización del contenido: la del paso del fenómeno concreto real (objeto de estudio de otras ciencias), al estado de espacio en abstracto (objeto de estudio en geografía).  Con ello, hay un salto del estudio de las propiedades del fenómeno, al estudio de las propiedades espaciales de las cosas, y luego, de las propiedades del espacio mismo.

 

Así, pues, la yραφία, como la “representación mediante el dibujo”, en tanto un abstracción y generalización, es, sin duda, una descripción; pero en la que en el salto de lo concreto a lo abstracto y generalizado de la forma y el contenido, se tiene el paso del fenómeno natural o social, al fenómeno de espacio como estado de espacio.  La “descripción de la Tierra” no es pues, sólo la enumeración simple de las cualidades estables de lo perceptible, sino, además, una forma primaria de denominarle a la descripción explicativa o causal del espacio terrestre como tal (que emerge del desarrollo de la ciencia griega hacia el siglo III ane).

 

De este modo, desde Eratóstenes, de lo que hablamos cuando hablamos de geografía (que es de lo que esencialmente hablamos), es que hablamos de la representación del espacio como forma del estudio del mismo a través de las propiedades y leyes espaciales de sus estados.

 

En ese sentido es que, finalmente, la Cartografía no es una “ciencia aparte” de la Geografía, sino la esencia de la Geografía misma.  Ya desde nuestra tesis de Licenciatura en Geografía: “Geografía: Fundamentos de su Teoría del Conocimiento” (1983), decíamos que la historia de los mapas, era la historia misma de la Geografía, como la historia del conocimiento del espacio terrestre.  A esa historia general, puede añadirse ahora la historia particular del estudio no sólo de lo regional, en cuanto a las restricciones en los cortes y magnitudes del espacio, sino de los estados de espacio, en cuanto a la generalización o amplitud del tratamiento de las propiedades de lo esencial en el objeto de estudio de la Geografía.

 

El “geógrafo fenomenista” que por tanto tiempo desdeño el método científico, desdeñó con ello la investigación metódica, sistemática, rigurosa, del espacio terrestre como tal, y perdido, extraviado jugando al científico al tomar la ciencia de los demás haciéndola pasar como suya, en el reduccionismo no sólo por reducirse al estudio de un fenómeno o conjunto restringido de ellos, sino por querer descubrir las leyes del espacio terrestre, con las leyes de los fenómenos naturales y sociales particulares, hizo de la geografía un bodrio insípido.

 

Ahora, el verdadero geógrafo, habrá de emprender este trabajo, acerca del cual, prácticamente, nada hay hecho; toda esa ciencia está por hacerse.

 

Hablar, con sentido etimológico, de la “Descripción de la Tierra”, es hablar, en la ciencia moderna, de la explicación del espacio terrestre; de su realidad, de su naturaleza, de su origen, de su estructura, de su composición, de su movimiento y desarrollo, de sus propiedades y leyes; en suma, de la elaboración de su teoría; de la elaboración de la Geografía como ciencia.



*      “De qué hablamos cuando hablamos de lo que hablamos, es decir, de geografía: pues hablamos del dibujo de la Tierra, de su grafía, y con ello de su descripción”.

[1]      Diccionario Larousse; Ediciones Larousse, México, 2003; (v. Grafía).

 



 

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29 enero 2012 7 29 /01 /enero /2012 23:10

Editorial

 Indice-Grafico-de-Deformacion-Equirrectangular.JPG

Índice Gráfico e la Deformación

en la Proyección Equirrectangular

 

La importancia del Sistema de Proyección Cartográfica, en su forma más estricta y práctica, se refiere a la preparación de representaciones isomórficas, referidas a su aspecto teórico más general, que tiene que ver con la preparación de la abstracción del espacio terrestre.

[Fuente. “Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http://espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Luego de la discusión de la metodología: su dialéctica; es decir, su utilización teórico-práctica.

Esa discusión metodológica en su aspecto más general, está en el paso del análisis cualitativo de la descripción de lo concreto dado en la Relación Geográfica, al análisis cuantitativo de la explicación en lo abstracto, dado en la Representación Cartográfica; y su dialéctica en su utilización teórico-práctica, se refiere al levantamiento geográfico de uno u otro aspecto, que en esta edición exponemos estudiando la construcción de la Proyección Equirrectangular, aplicada al estudio de un caso concreto (mismo que venimos considerando, y del cual nos referiremos ahora en los antecedentes dados en la Relación Geográfica del siglo XVI, de “Las Cuatro Villas”.

 

Por otra parte, en el tema de la geografía operativa, comentamos ahora algunos aspectos de nuestra experiencia en el intento que representa el desafío profesional en este campo, y que, sin estar conscientes de ello cuando lo hicimos, pasaron a integrar lo que los especialistas en este ámbito de trabajo denominan como un “Portafolios de Trabajos”, el cual, dicho en otras palabras, es un muestrario de enorme importancia no sólo curricular, sino de aquello que como servicio profesional se ofrece, contribuyendo a ayudar al posible usuario a la formulación adecuada del servicio que requiere, como de la explicación del mismo en cuanto a lo que se ofrece.

 

Y en el cuanto corto de La Tragedia de Parecerros, entregamos la segunda parte.

 

Finalmente, es este el último número enteramente gratuito, luego de dos años.  Esperamos que nuestra actitud moral sea irreprochable, detestamos la mercantilización de esto, pero el orden de cosas nos lo impone, y que el lector no corresponda con la remuneración económica por el trabajo intelectual y profesional aquí vertido, inversamente, desde el punto de vista moral, puede reprocharse como la inconciencia de un abuso.

 

De cualquier manera, parte de la revista continuará siendo difundida ampliamente, sin demérito de nuestro compromiso moral.

 

*

Geografía Teórica.

013 1100 Idrisi Mapamundi

 

[___]  El Espacismo en Geografía, y la Síntesis.  Artículo, 2012.

[___]  Empecemos por el Canevá de la Proyección Equirrectangular.  Artículo 2012.

 

 

 

 

Geografía Aplicada.

Lamina-14

 

[___]  La Metodología de Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: Relación de las Cuatro Villas, en las Relaciones Geográficas del Siglo XVI.  Investigación, 2012 (4/…).

 

 

 

 

Geografía Operativa.

Mapa-5

 

[___] Un Portafolios de Trabajos Geográficos: Comercialización de un Producto.  Artículo, 2012 (1/7).

 

 

 

 

Filosofía.

Hegel

 

[___]  Comentario a, En Torno a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel.  Marx, 1844.  Artículo, 2012.

 

Literatura.

L iteratura capitular

 

[___]  La Tragedia de Parecerros.  Cuento Corto, 2012 (2/3).

 

 

 

Exopolítica.

MONEDA-NAVE.jpg

 

[___]  El “Pueblo Elegido”: ¿Atributo Real Otorgado, Falsa Interpretación Humana, o Factor Externo Asociado?  Artículo, 2012 (1/2).

 

 

  


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29 enero 2012 7 29 /01 /enero /2012 23:07

Compilación CartográficaEl Espacismo en Geografía, y la Síntesis.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

30 ene 12

 

Si la Geografía es la ciencia del estudio del espacio, en particular el espacio terrestre, el espacismo en geografía es la Geografía en sí, o estrictamente dicho, aquella corriente de pensamiento geográfico en que más acertadamente se representa la correcta interpretación de esta ciencia.  Si otra corriente de pensamiento geográfico ha surgido en la historia, ello ha sido por defecto, ante la dificultad históricamente dada, del entendimiento acerca de la realidad y naturaleza del espacio; algo prácticamente logrado de descifrar sólo hasta muy recientemente en el siglo XXI.

 

Aquí, en esta corriente de pensamiento geográfico, la síntesis se aplica en los términos más estrictos del método científico de la modernidad, de lo cual el materialismo dialéctico es su mejor y más concreta expresión.  La síntesis en la geografía espacista es, pues, en esencia, la unidad de los contarios; aquel consiguiente deducido que resuelve la contradicción por la subsunción lógica en el silogismo.

 

La geografía espacista es en sí misma ese consiguiente lógico históricamente dado, en la antítesis de dos corrientes de pensamiento fundamentales, de modo que en ella se ha subsumido la geografía fenomenista a la geografía espacista en una nueva solución al estudio de los fenómenos generalizados y abstraídos en el concepto de estados de espacio.

 

Aquí, la categoría esencial es el espacio, y el aparato de categorías fundamentales que metodológicamente operan para su estudio y comprensión, son aquellas que se desprenden de la naturaleza objetiva de éste; y en ello, los fenómenos naturales y sociales, en tanto existen, existen ya en el espacio, como en sí mismos como formas de espacio, dado que su existencia es esapacial, es decir, que existen a manera de espacios plenistas y discretos mismos; y, en consecuencia, dichos fenómenos naturales y sociales por su sola existencia, determina las propiedades del espacio.  Y es por la sola existencia de los fenómenos y no por lo que éstos son en sí., por lo que son parte del conocimiento geográfico.

 

Por lo que los fenómenos son en sí, son objeto de estudio de otras ciencias, y de ahí que era necesaria una generalización teórica, en la cual se diese, explica Dagoberto D. Runes: el “proceso lógico de añadir algún elemento a la comprensión de un concepto para obtener su <<división lógica>>, en contraste con la <<división real>>, que rompe un compuesto mediante el análisis”[1].  Esto es, que, “añadir algunos elementos a la comprensión del concepto”, consistió en generalizarlos ya como los Elementos, ya como “estados de espacio”; y ya con ello, pudimos obtener “su <<división lógica>>”; es decir, su abstracción consecuente como propiedades del espacio; de modo que quedase el claro contraste “con la <<división real>>” dad en el análisis de lo concreto: los fenómenos naturales y sociales como tales y objetivamente existentes.

 

Se dio allí una síntesis histórica de la ciencia de la Geografía, necesaria, para poder replantearse la nueva síntesis, ahora ya no directamente de su desarrollo histórico en sí, sino de su objeto de estudio, o particularidades de su objeto de estudio, por una parte, y de su función social por otra; lo que indirectamente implica su desarrollo histórico cualitativamente distinto.  Esta es la nueva contradicción dialéctica en el hacer geográfico.  Y ahora, a manera de Galileo ante el “misterio” de la velocidad de la caída de los cuerpos, o de Kepler ante el “misterio” de la distancia de los planetas, debeos plantearnos nuestro propio “misterio” a resolver.

 

No hay que elucubrar mucho –como no lo hicieron ni Galileo ante las afirmaciones de “sentido común” de Aristóteles; ni Kepler ante las afirmaciones simplemente gráficas, ya geocentrístas de Ptolomeo, o bien heliocentristas de Copérnico–, para encontrar aquella afirmación en la teoría del espacio, en la que se niega aún insuficientemente (de manera semejante a la afirmación de “sentido común” o puramente gráficas), una vieja tesis.

 

La “vieja tesis” acerca del espacio es la de Newton: la del vacío como un sistema inercial absoluto del movimiento y atracción gravitatoria ejercida como una “misteriosa” fuerza recíproca por las masas entre sí.  La nueva tesis es la de Einstein: la del espacio como un continuum cuya espacialidad es entendida relativamente respecto de la velocidad de la luz, y en donde la atracción gravitatoria es ejercida ya no por una “fuerza misteriosa” , sino por la curvatura misma del espacio ante la presencia de una masa en reposo.

 

¿Dónde puede estar la insuficiencia?  Pues ahí donde Einstein mismo dudaba y la ciencia contemporánea ha avanzado cuestionando. En la idea del continuum, y en la de una masa que no tiene “peso”, sino, en su densidad, “grados de curvatura de espacio”.

 

Cada una de las ciencias involucradas en ello: la filosofía, la física, la matemática, la astrofísica, la geodesia, y la geofísica, harán cada una su parte modelando con las nuevas ideas sus procesos objeto de estudio.  Pero en ello, ahora tomará parte también-y nuevamente– la geografía, en la faceta del estado de espacio que le corresponde.

 

En síntesis: desechemos la idea del continuum, y el problema se reduce a explicar por qué el espacio (el vacío), como los hilos de una red de pescador dejada amontonada sobre la barca luego de la jornada, se hace “nudos de sustancia densos”, tensando y curvando el espacio.

 

En principio, ello está, en general, claramente, en el campo de la física y la astrofísica; pero el problema debemos intentar explicarlo en el rango de las <<densidades de la curvatura de espacio terrestre entre los distintos  estados de espacio>>.

 



[1]        Runes, Dagoberto, D; Diccionario de Filosofía; Editorial Grijalbo, México, 1981 (v. Síntesis).


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29 enero 2012 7 29 /01 /enero /2012 23:06

008 III ane Mapa de HiparcoEmpecemos por el Canevá de la Proyección Equirrectangular.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

30 ene 12

 

Ahí está la Tierra, la superficie de esa esfera, un plano curvo bidimensional, define el espacio terrestre en esa condición de dos dimensiones.

 

 Circunferencia-Terrestre.JPG

 

Conocemos la historia de Eratóstenes por la que éste determinó  el valor de su perímetro en 40,000 km; pero aún más, dicha esfera tiene una simetría dada en función de un eje de rotación que le da a ese espacio una bipolaridad, que la divide en dos hemisferios por el ecuador.

 

Rotacion-y-Bipolaridad.JPG 

 

El problema que se le planteó a Hiparco, fue la transformación de esa esfera en un plano, con arreglo a las proporciones de sus medidas reales.

 

E Hiparco decidió el desarrollo de la esfera en un plano, de acuerdo con el movimiento de rotación, de modo que la longitud del plano a escala, tendría el equivalente a 40,000 km, teniendo al ecuador  como línea media.  Por definición, quedando a la vista de manera directa la distancia entre los dos polos, el ancho del plano sería entonces, equivalente a 20,000 km.

 

Caneva-Equirrectangular--Perimetro-del-Ecuador.JPG 

 

Y así quedó definida la Proyección Equirrectangular de Hiparco (aun cuando estrictamente, tal desarrollo no es propiamente una proyección en su sentido geométrico).  La denominación de “equirrectangular” viene de la división sucesiva y proporcional en rectángulos iguales.

 

Caneva-Equirrectangular.JPG 

 

Luego, la esfera define una geometría de valores sexagesimales, que de inmediato en sus valores asignados en sus dos ejes de simetría esenciales, primero en el ecuador para los valores de 90º da latitud (entre 0º y 90º)

 

 Ejes-de-Simetria-y-Valores-de-Latitud.JPG

 

 Ejes-de-Simetria-y-Valores-de-Corrdenadas-en-Caneva.JPG

 

Y luego, definido ese meridiano convencional de origen en 0º, la extensión total del perímetro del ecuador dividido a ambos lados por dicho meridiano, arroja los valores de 0º a 180º al Este, e igualmente equivalente, al Oeste.

 

 Ejes-de-Simetria-y-Valores-Extremos-en-Caneva.JPG

 

Y finalmente, se asignan los valores de coordenadas en su subdivisión exacta entre los extremos.

 

 Coordenadas-Cuadrante-Caneva-Equirrectangular.JPG

 

Por último, teniendo tal canevá como referencia, con respecto a él se trazan los continentes y rasgos de la superficie terrestre que interesen.

 

Este canevá, geométricamente, tiene un problema: todo va bien, hasta que se trazan los paralelos, los cuales corresponden a círculos menores al ecuador, y, por lo tanto, cuyo perímetro ha de ser cada vez menor según su proximidad a los polos, lugar último en que se convierten en un punto; y resulta que éstos, e incluso los puntos mismos de los polos, se extienden en una longitud igual a la del ecuador, introduciendo una deformación en el sentido de las longitudes, cada vez mayor conforme el valor latitudinal hacia los polos.

 

No obstante, esa deformación propia a esta Proyección Cartográfica, ello no quiere decir que ésta “no sirva”, sino sólo quiere decir que esa proyección es así, y con toda sencillez, es absolutamente válida y correcta, teniendo sólo presente el pronunciado anamorfismo que se produce; siendo exactamente lo mismo para todas las proyecciones cartográficas, cada una con su tipo de deformación inevitable.

 


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29 enero 2012 7 29 /01 /enero /2012 23:03

Ícono Filosofía-copia-1Comentario a, En Trono a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel; Marx, 1844.  Articulo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;  09 ene 12.

 

Uno de los primeros escritos del pensamiento marxista como tal, fue: En Torno a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, Introducción; Marx, 1844.

 

En sus dos primeras líneas Marx se refiere en él a la crítica de la religión (subrayado suyo), y el que esta ha de ser la premisa de toda crítica.

 

La religión es –dice Marx–, “la autoconciencia, el autosentimiento del hombre que aún no se ha adquirido a sí mismo o ya se ha vuelto a perder”[1].  Y ello es así, porque el hombre no existe “fuera del mundo.  El hombre es el mundo del hombre, el Estado, la sociedad”[2], y estos últimos son los que producen la religión como “una conciencia del mundo invertido[3], como una “fantástica realización de la esencia humana[4].

 

Para Marx, la religión es miseria religiosa, y como tal, expresión de la miseria real, y, a la vez, protesta contra la miseria real.  Es, en ese sentido –en palabras de Marx–, la dicha ilusoria, como exigencia de la dicha real.

 

Y ahí donde Marx dejará su impronta en el profundo pensamiento dialéctico materialista, aparece en una de sus primeras expresiones: “Exigir sobreponerse a las ilusiones acerca de una estado de cosas vale tanto como exigir que se abandone un estado de cosas que necesita de ilusiones”[5].

 

Esto es que, el ser humano ha de superar su mundo de ilusiones, pero hacerlo, implicará transformar esa realidad  que le impone esas ilusiones.  En ese sentido de la crítica de la religión, ello es tanto, pues, como abandonar la ilusión de la salvación o redención en el Juicio Final, para transformar el mundo real en el que se a sí mismo esa justicia.  Así, la crítica a la religión, dice Marx, es para desengañar al hombre para que piense, y haga real la misión de la historia, y haciendo la crítica del cielo convertida en crítica de la tierra, hará de la crítica a la religión, la crítica del derecho.  Y es así que se puede entender por qué Marx en la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, comienza refiriéndose a la religión.

 

Pero, más aún, Marx, en esa profunda comprensión de la dialéctica de la historia que nos legó, ve en esa crítica de la religión como crítica del derecho, la superación de la religión, realizada en el derecho.  Es decir, que no se puede superar algo sin la realización misma de ese algo.  O, dicho de otro modo, la redención, para ser real, ha de ser real en el derecho.

 

“La crítica de la religión –citando a Marx– desemboca en la doctrina de que el hombre es la esencia suprema para el hombre…”[6], y esa esencia no puede referirse a lo humillado, a lo sojuzgado.

 

De ahí que Marx termine exponiendo que: “Cuando el proletariado proclama la disolución del orden universal anterior, no hace mas que pregonar el secreto de su propia existencia, ya que él es la disolución de hecho de ese orden universal”[7].  Esto es, que, la superación de ese orden universal anterior, es la realización misma del proletariado.

 

“Cuando el proletariado reclama la negación de la propiedad privada, no hace mas que elevar a principio de la sociedad lo que la sociedad ha elevado a principio suyo…”[8].  Y así, la superación de la propiedad privada, es la realización de la sociedad.

 



[1]      Marx, Karl; En Torno a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel; en “La Sagrada Familia”; Editorial Grijalbo, México, 1967; p.3.

[2]      Ibid. p.3

[3]      Ibid. p.3

[4]      Ibid. p.3

[5]      Ibid. p.3

[6]      Ibid. p.10 (subrayado suyo).

[7]      Ibid. p.15 (subrayados suyos).

[8]      Ibid. p.15. (subrayados suyos).


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29 enero 2012 7 29 /01 /enero /2012 23:02

L iteratura capitularLa Tragedia de Parecerros.  Cuento Corto, 2012 (2/3).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

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30 ene 12.

 

El amo y señor del poblado era un tal Don Aureliano, hombre viejo y malencarado, pero que se daba por bondadoso.  Se había hecho rico de la explotación de los trabajos de las minas de plata, cuando la plata ni siquiera era suya; él era, pues, sólo el administrador, y su familia venía de tiempo atrás en esa función.

 

Bien que se las sabía de todas, todas; tenía años de no verlo, nos saludamos bien (en realidad, lo saludé bien yo; porque él, como que esperaba un apuñalamiento; el viejo ya no sabía en quién confiar con tanta tropelía suya obligado por sus funciones); le hice saber que había terminado mis estudios, hasta le precisé que ahora era geólogo, y como él qué iba a saber de eso, le enfaticé que eso significaba ser un conocedor de minas; aun cuando, bien que me cuidé de ocultar mi especialidad; luego de la ingeniería en geología, me había especializado en paleontología; apenas tantito hubiera tenido que aclara qué era eso, chocaríamos; era un viejo religioso, con él no había nada de la teoría darwinana de la evolución; satanizaba los fósiles que de cuando en cuando los mineros rescataban de los socavones; cuando justo ese misterio fue el que me había llevado a esos estudios.

 

Y ya lo esperaba, apenas yo satisfecho le terminaba de informar de mis logros, y me estalló en los oídos su frasecita de siempre de mil maneras repetida: <<Así es, todo lo que uno desea, si lo hace uno con fe, se cumple>>.  Dicho así, era más o menos aceptable; pero esa frasecita en su forma más clásica, era: <<Si todos los días uno se levanta con buenos propósitos, a uno le va bien>>, lo que remataba con el estribillo de: “¿no es cierto?”, y quién le iba a decir que no.  Y luego redondeaba: <<Si uno tiene malos pensamientos, si se piensa negativamente, mal le ira>>.  En toda plática con él esa letanía salía a relucir; cualquiera del pueblo apenas lo veía, así fuera de lejos, era inevitable recordar tal rezo.  Y el problema es que, a la vista y entender de los lugareños, eso, en él, ¡se cumplía!  ¡Ah!, cómo hacerle entender a los paisanos lo que era la acumulación originaria del capital.  En ellos no era su desdichada falta de fe, no era su desventura de que por más positivos que fuesen sus pensamientos, Dios no los escuchaba…; pero, si no fuese así, los “don aurelianos”, ha mucho no existirían.  Hace algunos años hasta yo dudaba…; ahora el viejo sabía que yo era de cuidado…, quizá por eso su frasecita, sin dejar de echármela encima, por lo menos me la echó más aligerada…; ¡ah!, viejo zorro.

 

Por razones religiosas había en él el dictado de tener que elegir a un protegido, y había echado mano de un tal Ezequiel, al que todos conocían como “El Sorullo”, y ahora éste era el administrador.  Pero si el viejo tenía sus lecturas, el condenado “Sorullo” era más cerrado que un socavón derrumbado.  Ahora él era “el dueño”, y no sólo contrató a otro administrador que sólo se dedicaba a los cobros y recaudaciones, sino que todo el mundo tenía que seguir yendo con él mismo para recibir su pago.  Entonces el que iba a cobrar, llegaba al despacho de “El Sorullo”, y el desdichado y sumiso mortal sólo veía al famoso “Sorullo” sacar su gruesa cartera, literalmente a reventar, repleta de billetes; y tenía la manía de tomarla de tal modo, que al doblar por la mitad, lo billetes de menor valor quedaban en el centro del doblez, y así los billetes de mayor denominación eran los que quedaban a la vista uno tras otro en un grueso fajo; y luego, con aires de magnanimidad, veía la nómina, y comenzaba a contar parsimoniosamente billete tras billete, el mísero salario que el otro se había ganado dejando en ello la vida.  ¡Ah, desdichado “Sorullo”; de mi ya no quería saber nada!

 

Alguna vez su administrador, un viejo noble y medio ingenuo, Luciano, me fue a ver, y en la plática se le ocurrió decirme: “…pues se está considerando la posibilidad de que tu regreses…”, y molesto, indignado, lo paré diciéndole que cómo que “se estaba considerando la posibilidad” de que yo regresara; y se me quedó viendo extrañado y contrariado, pues él era en sí un alma de lacayo que no podía imaginarse que el contrato de trabajo no era una dádiva, sino un derecho, y en mi caso concreto, un “tu a tu” en la venta de la fuerza de trabajo calificado; y le rematé diciéndole que “no se quebrase la cabeza con esas <<posibles consideraciones>>, que el asunto se reducía a que si se me podía pagar lo que pedía, adelante, y si no, que yo no estaba suplicando por ello”.  Y desde entonces no he vuelto a ver por ningún lado ni al Don Aureliano y su consabido mensaje de que <<si nuestros pensamientos son positivos, nos irá bien>>, de que <<todo lo que imaginas con fe, se cumple>>; ni al condenado y pecaminoso del “Sorullo”, su protegido.  Y por fortuna no me he vuelto a encontrar tampoco con el cantor religioso y su estribillo pegajoso de que <<si piensas que la montaña se mueva, se moverá…>>.  Así andaban las cosas ahora por aquí en Parecerros, cada vez peor; y encima, se le vino la tragedia…


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29 enero 2012 7 29 /01 /enero /2012 23:01

Nave-Pleyadiana-de-Edward-Meyer--1980.jpgEl “Pueblo Elegido”: ¿Atributo Real Otorgado, Falsa Interpretación Humana, o Factor Externo Asociado?  Artículo, 2012 (1/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

30 ene 12.

 

Con la dificultad de un enunciado inmerso en un contexto irónico y sarcástico, Marx, en esa sutil crítica a la “Crítica” trascendental de Bruno Bawer, llega a decir: “Plantear el problema, es resolverlo”.  Más allá de que Bawer lo que hubiese con ello, ciertamente, por lo menos, “plantear el problema” es, empezar a resolverlo (si bien, dialécticamente ya va en ello toda la solución).

 

De ser cierta la hipótesis de Däniken, del arribo de otra civilización no-humana a la Tierra en épocas pasadas (con todo lo que con ello se despoja al ser humano de sus propias capacidades naturales), estos encuentros han tenido lugar, incluso como encuentro directo entonces, en el registro histórico en general, en el siglo XXX ane con los egipcios; en el siglo XIII ane con Moisés; en el siglo VI ane con Ezequiel, y probablemente en el momento de Jesucristo en el siglo I al inicio de nuestra era, por lo que toca la “Viejo Mundo”; y en el “Nuevo Mundo”, entre los siglos VIII dne a XIV dne en posibles diferentes momentos; como entre los siglos VII-VIII entre los toltecas y mayas, o el siglo XIII entre los nahuas o incas en Suramérica, por sólo referir esos casos como los más notables (de donde impensadamente, de manera natural, aparece una secuencia con intervalos de 7 siglos, que harían aparecer nuestra actualidad histórica como un momento más de encuentro directo).

 

Partiendo del supuesto exopolítico de que así ha sido (asumiendo entonces sus consecuencias para el desarrollo natural del ser humano, en virtud de examinar una hipótesis), el problema que se nos plantea, es el de si tales encuentros directos corresponden al providencial concepto de “Pueblo Elegido” (bien en su sentido restringido de “selección divina”, o en su sentido amplio de ayuda oportuna), y así, en todo caso, en razón de qué se ha dado esa elección; y luego, en función de esa razón, entender si en ello ha ido el otorgamiento real (y cuál sería a su vez la posible razón), o la simple y contingente elección; como para deducir que esto ha sido una “providencialidad” cuasi-divina, ante algo muy superior inintelegible, o bien como un factor externo en la cotidianidad humana, que queda asociado a algo con un fin.

 

A diferencia de los posibles encuentros pasados, mismos que antes del siglo XV se produjeron con una sociedad humana aún absolutamente sin conciencia de sí misma, y en que ello pudo haberse visto como el “natural” arribo de la Providencia en la que creía ciegamente y a la que se encontraba sujeto, sin más implicaciones que la “natural” ayuda divina; el encuentro de esta vez, cuando la humanidad ha transitado, desde el siglo XV, del teísmo al panteísmo, y de éste al deísmo, para, desde el siglo XIX, finalmente llegar al ateísmo con plena conciencia de sí como ser humano, tendrá ya la más amplia y profunda implicación en el pensamiento y organización social humana.  Modificaría de un tajo la interpretación de la historia, en la conciencia de sí del ser humano, consumando una identidad real, preestableciendo conscientemente un futuro: una conciencia para sí; ya en su reconocimiento ateísta, o bien, como real ser divino, dependiendo del conocimiento dado por el visitante.

 

Empezamos, sin duda, una nueva era para la humanidad.  Por lo tanto, examinar las condiciones en que ésta podría darse, es de trascendental importancia.

 

Hasta ahora, si se sigue la lógica general del fenómeno OVNI que presupone tal encuentro entre civilizaciones de distintas especies, ello se caracteriza por un muy paciente, espaciado y paulatino proceso de acercamiento a lo largo ya de varias décadas.

 

Para algunas culturas, como las latinoamericanas o las asiáticas, no habría ningún problema en que, de pronto, se aparecieran ahí en la plaza pública.  Se curiosearía, se saludaría, y se dejaría a que “el gobierno se encargara”, continuando cada cual en la cotidianidad de sus actividades, esperando sólo noticias del caso.  Pero en Europa, y particularmente en Estados Unidos, la reacción (incluso por muchos años condicionada), sería de pánico, de sentirse “invadidos”, y por lo tanto, de respuesta militar.

 


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22 enero 2012 7 22 /01 /enero /2012 23:10

Editorial

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Theatro Americano, 1746; de José Antonio Villaseñor y Sánchez.

 

El principio de historicidad en la dialéctica materialista, nos impone remontarnos lo más posible en el tiempo para conocer los antecedentes; y su búsqueda, hace surgir lo mismo las Relaciones Geográficas del siglo XVI, que las Relaciones Geográficas del siglo XVIII, unas del fin del período de los Habsburgo, levantadas por José Antonio Villaseñor y Sánchez (1746), y las otras de las Reformas Borbonas, levantadas por José de Gálvez en 1792.

[Fuente: “Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http://espacio-geografico.over-blog.es/]

 

La descripción espacista del lugar deriva de la descripción cualitativa concreta dada en la Relación Geográfica, y luego la misma se da como una descripción cuantitativa en la medición de la realidad, y en ese sentido, constituye una fase superior en el proceso del conocimiento del espacio geográfico.

 

Esa descripción espacista en el orden cuantitativo, se da pues, en la medición topográfica (de topos, lugar; y grafos, descripción), por la cual se precisan las propiedades del espacio  más generales y esenciales de localización y distribución respecto de un sistema de referencia  matemático o, en este caso, trigonométrico, dado en el método de triangulación.

 

En este número, en la investigación sobre las aplicaciones de la geografía espacista en nuestra área de estudio, tratamos acerca de sus antecedentes.  Y en la temática relativa a la geografía operativa, en otro artículo analizamos aquello que normalmente el geógrafo ofrece, contra aquello que normalmente se le requiere.

 

Por último, recientemente redactamos un cuento corto: La Tragedia de Parecerros, que ahora transcribimos aquí en la primera de tres entregas.

 

Finalmente, el próximo número será  el último en que, sin restricción, publicaremos todos nuestros materiales, y a partir de febrero, una parte de la revista se entregará ya sólo por suscripción, y esos artículos, de cualquier manera, quedarán programados para publicarse hasta el año 2017 (si es que hay tal año, y si habiéndolo, aún existe internet; y si para entonces aún vivimos, ya decidiremos si aplazamos o no un poco más su fecha de publicación).

 

*

Geografía Teórica.

013 1100 Idrisi Mapamundi

 

Filosofía de la Geografía:

[___]  El Fenomenismo en Geografía y la Síntesis.  Artículo, 2012.

[___]  El Levantamiento Cartográfico: Empecemos por la Importancia de la Topografía.  Artículo, 2012.

 

 

Geografía Aplicada.

Sextante

 

[___]  La Metodología de Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: <<”La Jurisdicción de Quauhnahuac…”, en el Theatro Americano, de José Antonio Villaseñor y Sánchez, 1746.  Investigación, 2012 (3/…).

 

 

Geografía Operativa.

Cuadrante Solar

 

[___]  De la Sociedad Profesional de Geógrafos, a la Asociación Mecantil de Servicios Profesionales de Geogragfía.  Artículo, 2012.

 

 

 

 

Filosofía.

Ícono Filosofía-copia-1

 

[___]  La Aparición del Marxismo y su Significado Histórico.  Artículo, 2012,

 

 

 

 

 

Educación.

Operación de un Contrato

 

[___]  Fundamentos para el Optimismo el Gran Embuste de la Causa del Calentamiento Global .  Artículo, 2012.

 


Literatura.

Ícono Literatura

 

[___]  La Tragedia de Parecerros.  Cuento Corto, 2012 (1/3).

 

 

 

 

 

Exopolítica.

Platillo Volador

 

[___]  Fenómenos Paranormales, “Extraterrestres”, y Ciencia.  Artículo, 2012.

 


 

NOTA: Suscripción.  Como promoción inicial, por el mes de enero ofrecemos una suscripción por $300/año Mx (o a su cambio en dólares o euros.  Equivalente a $7 por revista, o $1/día por información).  A partir de febrero, parte de la revista se entregará sólo por suscripción, con una nueva promoción hasta el último día de marzo, de $900/año Mx, para, a partir de abril, dejar la suscripción en su costo real de $1,200/año.   Números atrasados: $30 Mx.

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22 enero 2012 7 22 /01 /enero /2012 23:08

Nave-Venusina--George-Adamski.jpgFenómenos Paranormales, “Extraterrestres”, y Ciencia.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

23 ene 12.

 

Que los llamados “fenómenos paranormales” existe, en efecto, existen, son una realidad incontrovertible a la luz de la objetividad.  Y se suele decir por el lego en ciencia, que tales fenómenos “no los explica la ciencia”; con ese dejo oculto, tácito, de que, dicho en forma absoluta, <<la ciencia no los puede explicar>>.

 

A quien se confunde con ello hay que decirle, entonces, que en el origen, todos los fenómenos del conocimiento humano, han pasado por ser “paranormales” (no sólo esos poderosos fenómenos como la caída de un relámpago, sino la lluvia, o el nacimiento de una flor), en tanto en su momento se desconocían las causas del mismo.  Y a imagen y semejanza de las capacidades humanas, ante tan portentosos fenómenos, “alguien” debía producirlos de algún modo: y entonces el ser humano creó, en un principio, a los dioses; y en un pensamiento animista, creó a un dios para cada fenómeno.  Luego le ha llevado toda la historia de la humanidad el despojarse paulatinamente de todo ello, conforme la ciencia ha venido explicando lo que antes se creía “inexplicable”.

 

Así, ante los fenómenos paranormales de hoy, no es que “la ciencia no los pueda explicar”, sino que la ciencia no los ha explicado aún, pero andando el tiempo, ya los explicará, uno a uno.

 

Nada de ello nos debe inquietar, no hay un “más allá”, no existe un “mundo sobrenatural” por fuera de nuestro mundo natural real y objetivo; sólo hay, ciertamente, fenómenos complejos aún no explicados; y muchos de ellos, incluso, ni siquiera formalmente investigados, de entre los cuales, el fenómeno “OVNI”, ha venido siendo una excepción en el curso de los últimos sesenta años.  De ser un “fenómeno paranormal”, del “mundo sobrenatural”, antes de mediados del siglo pasado, pasó a ser un fenómeno perfectamente físico de nuestra realidad objetiva; ciertamente, un fenómeno altamente complejo.

 

No hay duda d que es un fenómeno que implica cierta ciencia y tecnología, y un comportamiento inteligente; y ante ello, tenemos que asumir que la especie humana, entonces, está apenas en el primer peldaño de la inteligencia racional (por lo cual, a diferencia del chimpancé, o del delfín, nos es posible darnos cuenta o hacer conciencia, de lo que ocurre), y que esta inteligencia aún continúa con un potencial insospechado, en un proceso evolutivo dado ya en otras especies en el Universo.

 

Puestos en el rango de la inteligencia racional (de la elaboración de juicios lógicos), así sea en el la primer escala, nuestra relación con una inteligencia superior ha de ser, necesariamente, otra, muy diferente a la relación que tenemos con especies inferiores de inteligencia no-racional.

 

La extrapolación de todos nuestros patrones: de juicios intelectivos o cognoscitivos, de juicio moral o de juicio estético, es una condición necesaria y natural para entender lo que adelanta en mucho a nuestras propias capacidades, dando lugar a diversas posibles interpretaciones, que, en general, se reducen a dos: la religiosa (o teológica), y la científica.

 

Pero hemos visto, en un artículo anterior, que trascender como especie humana, implica la abolición de toda religión; esto es, el desechar toda interpretación metafísica del “mundo sobrenatural”.  La identidad de lo humano, está en la identidad en la ciencia, reflejo de sus propias capacidades; y  no debe haber lugar a otra interpretación, mas que esta.

 

En esa extrapolación de nuestros conocimientos en la obligada y natural analogía: 1) seguramente debe haber, entonces, más de una civilización no-humana en relación con nosotros; 2) entre ellos, debe haber, en consecuencia, diferencias de desarrollo e inteligencia misma; 3) deben darse, por lo tanto, diferencias de interés, y con ello, patrones de conducta diferentes, tales que expliquen, por ejemplo, situaciones extrañas como la observada en Basilea, Suiza 1566, en la que en un grabado de la época se describe una batalla entre objetos voladores no identificados a plena luz del día; o esa situación de los “pueblos elegidos”; ya por “arcángeles”, ya por “vimanas”, o bien por “Quetzalcoatl”, especialmente ahí donde “los dioses” hicieron diferencia entre los humanos y aparentemente favorecieron a una parte.

 

Los perros, una especie inferior no-racional, claramente toma partido por sus amos humanos, entre los cuales, por su parte, hay profundas diferencias que los conducen incluso a la guerra entre sí.  En la extrapolación de lo que comprendemos de la naturaleza y diversidad de las especies con patrones de comportamiento comunes, ¿qué tanto se podría proyectar ello con, y entre, especies no-humanas de inteligencia más desarrollada?  Y ante ello, qué nos dará la continuidad de la identidad como humanos…; en la analogía, qué nos hará continuar evolucionando de manera natural; como lobos en el bosque; o nos despojará de identidad, y “domesticados”, nos diferenciará como perros de raza con distintas funciones.

 

El momento histórico para las más profundas definiciones para la humanidad, de pronto se nos encima…, pero no es sorpresa, y ase estimaba así, desde los años setenta; el problema real, es que llegó el momento.

 


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22 enero 2012 7 22 /01 /enero /2012 23:07

L iteratura capitularLa Tragedia de Parecerros.  Cuento Corto, 2012 (1/3).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

23 ene 12.

 

Despues de muchos año, lapso en el cual me fui a estudiar a la ciudad, regresé al pueblo.  En verdad bonito, agradable, un verdadero descanso para el espíritu.  Había sido, en sus buenos tiempos, un pueblo muy rico, pues siempre ha sido un pueblo minero, que entre otros minerales, principalmente extraía plata.

 

La riqueza se veía en las buenas construcciones de casas altas, de dos pisos, todas de piedra y cemento mamposteado, de ladrillo rojo y elegante herrería en sus ventanas.  Sin embargo, no desarmonizaba con lo natural; todas guardaban un aire rústico con sus portones de gruesa y pesada madera, lo mismo que los marcos de sus ventanas y la nutrida empalizada de viguetas, soporte de los rojos tejados que se esparcían en las colinas.

 

Las estrechas callejuelas que quedaron así desde los tiempos del transporte de herradura que venía desde la colonia y el virreinato, de cuando en cuando, apenas se escuchaba el cloquear de los cascos de un cuaco o de una acémila de los labriegos en sus faenas.  Pero en realidad, aquellas callejuelas eran meros andadores para la gente, ningún transporte, ni voluminoso ni escandaloso perturbaba aquella paz; era el reino de seres humanos y no de máquinas o artefactos.  Eran de empedrado; pero no de un empedrado simple de cantos rodados echados ahí nada más por aquí o por allá, o apenas acomodadas por sus lados más planos las rocas de cantera y las calizas blancas que revelaban los procesos metamórficos y de recristalización por el origen de lavas ácídas en el lugar mismo, de donde los minerales abundantes.  Aquel empedrado, por lo contrario, parecía haber sido puesto a propósito como para pintar un cuadro de un pueblito idílico, pues al centro corría una hilera muy bien formada, de dobles baldosas de andesita, y a sus lados, tres hileras más o menos regulares, de cantera, que a los rayos del Sol matinal parecían de oro.

 

Pero para llegar al pueblo, sí había que hacerlo en el autobús, y así, luego de dos horas de camino, había llegado todo molido por el zangoloteo del camino  de terracería; y luego no era tanto por el ajetreo, como por el haber venido escuchando un paisano que no paró de cantar desde que salimos, hasta apenas un paraje antes de llegar al pueblo; ¡ah ingrato!, llevaba una pequeña en brazos y comenzó cantándole canciones infantiles que ella a su vez, jugando con su papá, entonaba; seguramente los pasajeros irían tan sorprendidos como yo de un padre así; pero a no mucho, sus canciones empezaron a ser religiosas.  Yo iba en mis pensamientos, pero, para lago son los estribillos, aun cuando me abstrajera de toda la canción, ese repetir infinito entre cada estrofa de: “¡…si piensas que la montaña se mueva, se moverá…, se moverá…, se moverá!”, era inevitable que taladrara en lo más hondo para anidarse ahí.  La nena calló (quizá igual de contrariada que el pasaje), y él parecía ufanarse de su voz afinada y entonada; en suma, que me di cuenta que, ¡cuál buen padre!, ello había sido el pretexto tanto para presumir sus dotes de cantor, como de enjaretarnos una buena retahíla de mensajes religiosos.

 

Mi casa estaba en uno de tantos lomeríos, y ahí estaba yo ahora, asomado en el balcón desde el cual se veía, aproximadamente hacia el norte, a lo lejos, el par de altas torres del campanario de una iglesia católica que databa del siglo XVII.  Ese día resaltaba su construcción con piedra andesita, como si las grisáceas torres emergieran de entre el follaje de una jacaranda y entre le verdor de la densa enramada de los árboles, como queriendo atrapar varias aves que cruzaban por el cielo hacia el sur , muy seguramente de manera casual, pues aún era pronto para ser la migración de invierno, teniendo como fondo el blanco de gruesos cúmulos que seguramente por la tarde se transformarían en fuente de una torrencial tormenta más, muy características de estos meses del verano.

 

Alegraba la vista el viejo carretón estqacionado como adorno en la casa de la vecina de enfrente, repleto de macetas con flores de muchos tipos; qué sé yo de flores, pero reconocía las campánulas de unas amapolas; unas rosas rojas, blancas y amarillas; unos crisantemos, entre otras.  Sobre la fachada de la alta construcción de dos pisos, coronando con una orla de de bugambillias, lucía el herraje de una sobria ventana tras las flores del carretón; y arriba, otra ventana, que en el herraje de su balcón se adornaba de múltiples macetas floridas; y en la parte superior, colgando de la herrería barroca de un ángulo, un enrome farol que iluminaba la fachada y el portón de acceso.

 

En nuestro andador, ascendiendo ligeramente, desembocaba en otra senda que le cruzaba perpendicularmente subiendo hacia el poniente, para que, luego de ella, nuestra senda continuara ahora descendiendo la loma y perdiéndose de vista.

 

Eran las nueve de la mañana, y todo era soledad, silencio, ni un alma en las callejuelas; de nos ser por las flores y el paso de las aves sobre el campanario de la iglesia, aquello parecería un pueblo fantasma sin vida alguna, ni gallos, ni relinchos, ni ladridos, el canto de los pájaros no se escuchaba; y es que, déjenme contarles, debo hacerles la historia de Parecerros…

 


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