Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:07

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2Datos Sobre la Crítica de Schaefer a Hartshorne.  Ensayo, 2011 (7/7) Resumen [*].

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over.blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); ago 11.

 

Schaefer va a poner como ejemplo el caso del “determinismo económico” en Marx, sin entender la relación de la dialéctica materialista que establece éste entre las categorías de causalidad y necesidad (como una relación entre el fenómeno y la esencia) por las cuales, algo puede operar como la causalidad de otra cosa que le será su efecto; en este caso, por ejemplo, la explotación del trabajo asalariado como causa del orden capitalista, en el que ahí hay, indudablemente, un determinismo económico universal en la relación de causa-efecto entre los fenómenos “explotación del trabajo asalariado” y “orden capitalista”, pero que dialécticamente, al mismo tiempo, no ha de ser necesariamente fatal; es decir, que no necesariamente, por su esencia, ha de ocurrir así eternamente, sino más aún, justo esa explotación del trabajo asalariado como fenómeno causa, en otro momento traerá como efecto la destrucción misma del orden capitalista como efecto esencia.  “Explotación del trabajo asalariado” y “orden capitalista”, son fenómenos que desarrollan una esencia (en este caso, por ejemplo, la lucha de clases sociales), y en ese sentido son necesarios, han de ocurrir obligatoriamente.  Pero el determinismo, la causalidad entre ellos, no se basa en esa esencia de la lucha de clases (es decir, que esos fenómenos no ocurren por la lucha de clases sociales como causa, cuando más bien ésta sería su efecto), sino que la causalidad, con lo que tiene qué ver, es con la influencia o afección entre esos fenómenos; esto es, con el hecho de que uno, “la explotación del trabajo asalariado”, es causa del otro, “el orden capitalista”.  Causalidad y necesidad, son pues, categorías muy distintas.

 

De ello deriva la falsa interpretación idealista burguesa del “determinismo económico” que Schaefer reproduce:

 

“Aquellos que censuran a Marx, por su “determinismo económico” no rechazan necesariamente la idea de la existencia de leyes universales.  Lo que rechazan es, más bien, la doctrina de que si se conociera todo sobre las condiciones económicas y tecnológicas de la sociedad, se podría dentro de estos términos predecir su “superestructura” y su evolución futura.  El determinismo científico así entendido debe distinguirse, pues, cuidadosamente de los diversos determinismos con un adjetivo, como por ejemplo el determinismo económico” (p.81; subrayado nuestro).

 

Aparece el “determinismo geográfico”, igual que el “determinismo económico”, mecánicamente entendidos. Y, en consecuencia, tal determinismo, tal causalidad mecánica necesaria, ya no tiene nada qué ver con el determinismo científico, es decir, con la causalidad que se limita a explicar la relación entre los fenómenos, pero que no es suficiente, por sí sola, para explicar la esencia.  Así, el “determinismo geográfico” se queda en la pura relación entre los fenómenos (naturales y sociales), identificando en ello la esencia misma, por la cual, unos, los fenómenos naturales, son, esencialmente, la causa necesaria de los otros, los fenómenos sociales.

 

Schaefer, así, adjudica a la geografía regional (la geografía espacista) –y quizá no sin razón en la insuficiencia tanto de Hettner como de Hartshorne–, su desinterés por la búsqueda de leyes y el pretender limitarse a la descripción.

 




Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo
19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:06

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2Datos Sobre la Crítica de Schaefer a Hartshorne.  Resumen, 2011 (6/) Resumen [*].

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over.blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 25 jul 11.

 

Continúa Schaefer con los temas que antes ha enumerado, y a continuación pasa al muy especial tema del instrumental en geografía:

 

3) los instrumentos geográficos; punto en el que se ratifica el carácter espacista de la geografía: “Técnicamente –dice Schaefer–, el carácter morfológico de la geografía encuentra su expresión en su propio instrumental específico: mapas y correlación cartográfica” (p.75).  Esa “morfología”, hemos dicho, a lo que se refiere es a las estructuras espaciales, luego entonces, Schaefer no puede más que reconocer, con las categorías propias del análisis espacial, que el mapa como instrumento no es mas que un isomorfo de ella.

 

Luego continúa examinando los puntos que ha enumerados, particularmente el concepto de "región", que analizamos en su asociación a otros aspectos como el holismo en "la integración del todo", y cómo deviene la crítica al carácter de "lo único" en Hartshorne, dirigida a Hettner.

 

Y así, con fundamento en su filosofía pragmática, critica indirecta e inconsecuentemente tanto a Humboldt como a Ritter

 

 En el punto 8, el determinismo geográfico; es con lo que finalmente Schaefer termina su análisis.  Y aquí nuevamente revelará una serie de contradicciones más, pues identifica el "determinismo geográfico" (como la causalidad de todo en el medio natural), con el principio de determinismo en general en la ciencia (el principio de causalidad en general).

 

De igual manera, desde su pragmatismo, Schaefer criticó negando la posición historicista, negando con ello, a su vez, la posibilidad de la predicción científica, y de ahí se plantea equivocadamente, en función de esa identidad de categorías, el problema establecido desde el siglo XIX con Friederich Ratzel (1882): el que, científicamente en geografía, según éste, puede hablarse de un “determinismo geográfico”; es decir, de una causalidad geográfica.

 




Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo
19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:05

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Videos-Música
Comenta este artículo
19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:05

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2 Datos Sobre la Crítica de Schaefer a Hartshorne.  Ensayo, 2011 (5/). Resumen [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over.blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 18 jul 11.

 

Finalmente se llega a la cuarta parte y última del texto de Schaefer, comenzando con la expresión de que: “El impacto del excepcionalismo en la Geografía ha sido profundo” (p.69).  Y ahora entendemos, el asunto no es ese, sino la negación de la geografía espacista, que hasta entonces había encontrado en el concepto de espacio en Kant, con todas sus limitaciones, un fundamento para el tratamiento de su objeto de estudio.  Ningún otro filósofo posterior a Kant había tratado con una discusión específica de los conceptos de espacio y tiempo, ni Hegel, ni Marx ni Engels; sólo se rescata ello de ciertos pasajes.

 

En esta parte, Schaefer examina sintéticamente siete u ocho temas que ahora aquí resumimos aún más en forma crítica: 1) La oposición ciencia pura ciencia aplicada; 2) Las dificultades que la Geografía comparte con las ciencias sociales; 3) los instrumentos geográficos; 4) los aspectos lógicos de la estructura; 5) la reexaminación del espacista y hettneriano concepto de “región”, que asociará a las “pretensiones del holismo” en geografía; 6) el problema del análisis comparativo; 7) la tipología; y 8) el determinismo geográfico.  Así, a continuación pasamos a revisar cada una:

 

1) La oposición ciencia pura ciencia aplicada; una discusión muy propia a esa época y que aún se discutió apasionadamente hasta principios de los años ochenta, en que la corriente socialista, desde el materialismo dialéctico, criticaba el subjetivismo de la pretensión en la abstracción absoluta de la realidad, que parecía proponerse con el término de “ciencia pura”.

 

 

2) Las dificultades que la Geografía comparte con las ciencias sociales; y al respecto dice Schaefer: “La más seria dificultad que todas las ciencias sociales comparten, es su limitada o falta total de experimentación” (p.71).

 

 




Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo
19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:04

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Videos-Música
Comenta este artículo
19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:04

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2Datos Sobre la Crítica de Schaefer a Hartshorne.  Ensayo, 2011 (4/). Resumen [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over.blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 11 jul 11.

 

Pasando a la tercera parte del trabajo de Schaefer acerca del excepcionalismo en geografía, se hace necesario reiterar el equívoco de éste en la interpretación de Kant, quien se refiere al espacio y el tiempo como principios de su teoría del conocimiento, aplicable a toda ciencia y entre ellas a tanto a la Geografía como a la Historia, y nunca el que ello, por más que el espacio y el tiempo sean las categorías fundamentales de cada una, haga excepcional ni a la Geografía ni a la Historia como ciencias singulares.

 

En realidad, esa idea de excepcionalidad no está ni en Kant, ni Hettner, y sólo se deriva de la afirmación acerca de lo único en Hartshorne; y así, cuando afirma que: “Hettner imprimió con éxito a la geografía la pretensión excepcionalista en analogía con la historia.  Sobre esa falacia básica construyó una elaborada argumentación” (p.53), Schaefer, deliberadamente o no, está estableciendo una premisa falsa en su crítica.  Ya sin entrar en el detalle de la incomprensión del la estética y el arte en geografía, acerca de lo cual nos hemos referido ampliamente en el análisis del trabajo de Hettner.

 

Luego Schaefer pasa a criticar el historicismo de Hettner, es decir, que Hettner, en su empirismo, no sólo tenía un posición próxima a la gnoseología de la filosofía materialista, sino que a su vez, con el historicismo, integraba un elemento esencial de dialéctica en su interpretación del mundo; sin que por ello podamos afirmar una posición materialista dialéctica consecuente (marxista) en Hettner.

 

Al final, el propósito de Schaefer parece ser la crítica al mismo Hettner y no tanto Hartshorne, pero atribuyendo a aquel lo dicho por éste: el que la Geografía como estudiosa del espacio, trata acerca de lo único.  Y nos parece que esta extensión de la crítica con ese error de falso antecedente, se debe más bien a la crítica a los atisbos de marxismo que se dejan ver en Hettner.

 

Finalmente, Schaefer termina dirigiendo su crítica incluso contra el historicismo en el mismo Marx.

 




Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo
19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:03

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Videos-Música
Comenta este artículo
19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:03

Geopolítica del Nuevo Orden Mundial Sobre la Tragedia Griega.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/

La Tierra, 1 (ɸN, λW); 20 jun 11.

 

Prólogo.

 

Europa atiende a sus hijos y unidos los encamina a la prosperidad, la expectativa es el desarrollo y con ello la liberación.  Pero no lejos de ahí está el gran Moros; en su designio está el que no sea así, no habrá de tener rivales, y para ello tiene una solución: “ayudar” a ese desarrollo, sobreayudando y con ello, haciendo entrar en una crisis que negará la expectativa.

 

En 1994 se pone en marcha el Tratado de Maastricht, y la Unión Europea crece y se desarrolla; no la contraviene ni las guerras de los Balcanes, ni el ser sutilmente obligada a hacer la guerra a aquellos a los que le convendría tener de su lado, ni el emprender cruzada alguna que en sus efectos le habrán de ser negativos; hasta que, distraída en sortear una trampa tras otra del Moros, en su seno se gestó el mal, y, conforme el designio del gran Moros, comenzó a dirigirse a la ruina.

 

 

Párodos.

 

Y de pronto se empieza a ver en la necesidad de rescatar a sus hijos dislocados: Irlanda, Islandia, Grecia, Portugal…, y España pinta barruntos que anuncian que sólo es cuestión de tiempo, e Italia… Y el problema es que su hija Grecia reincide, y de su caída definitiva, prevalece el riesgo de que luego sea Bélgica, la misma Bélgica convertida en primer país del mundo sin gobierno, la más avanzada (más por error que por real evolución natural).

 

En el primer rescate de Grecia ha tenido que invertir 110 mil millones de euros, y ahora, nuevamente descarriada, requiere de 85 mil millones de euros más.  Más aún, a la pobre de Grecia ya no le queda más opción de endeudamiento.

 

Ahora Europa afronta, en la imposibilidad de que Grecia pueda cumplir con sus pagos, la pérdida de hasta el 70% de lo invertido en ella.  Europa, triste, como buena madre, está dispuesta a aceptarla así; pero don Banco Central, la bestia, el ogro, no lo acepta y condena a Grecia.

 

Episodios y Estásimos.

 

Europa insiste, promete recortes del 10% al gasto público, del 30% a salarios estatales, privatizar por 50 mil millones de euros…, pero las medidas ya no convencen para la atolondrada Grecia; no hay ya quién hable por ella, y quien lo pudiera hacer, se opone a su redención.

 

Sin que nadie crea ya en ella como para aydarle, Grecia se apresta a declarase en suspensión de pagos…, y ahí es donde se voltea a ver a Bélgica, que ha invertido en Grecia con su Banco Dexia, y los efectos pudieran ser la quiebra de éste y la crisis de Bélgica y finalmente de Europa misma.

 

La amenaza a Grecia de salir del regazo de Europa, dejaría las grandes pérdidas para todos, y para ella se convertiría, no obstante la austeridad necesaria, en una bendición al recuperar su soberanía económica; la emancipación por fin, no es así como lo deseaba Europa, pero para Grecia, esa es su liberación.

 

Éxodo.

 

E impensadamente, a las puertas de ello…, el gran Moros ha de hacer cumplir su oculto designio…  Europa, la madre, antes que ver contagiada de ello a los demás en quiebra, y afectada a Bélgica con el resultado del dislocamiento último de toda Europa, si ésta no accede a que nos sólo Grecia, sino Irlanda y Portugal, sean nuevamente rescatadas con la voluntad de los contribuyentes, el gran Moros detrás de cada uno de ellos, tendrá que continuar luchando ella misma por su autonomía, pero inevitablemente tendrá que hacerlo contra el Moros, perturbandolo más de lo que él a ella (en una guerra soterrada que a no mucho podría desplegarse a la vista de todos).  Pero si accede, con ello, finalmente, cumplida la tragedia, el gran Moros, con su propia crisis queriendo endeudarse más como única solución, con la economía global puesta en el límite, y sus propios hijos, México, con una deuda cuadruplicada en el lapso de los dos últimos sexenios pasando de 700 mil millones de pesos, a 3 billones de pesos; Canadá de pronto con una rebelión juvenil descomunal, por la más baladí razón (u juego de jockey); y Chile, agitada por cambiar la educación alienante; y, por sobre de todo ello, no obstante, el gran Moros ha de reinar, hechos nuevamente esclavos a los rebeldes, apoderado económicamente de los hijos de Europa, luego de quince años que han sido apenas como el lapso entre la salida y puesta del Sol, finalmente, ella misma, sometida.

 


Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Política
Comenta este artículo
19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:03

Ícono EducaciónTransición a una Educación Oscurantista.  Ensayo, 2004* (3/3).

Dr. Luis Ignacio Hernñandez Iiberri.

“Espacio Goegráfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 04 jul 11.

 

Y así, encontramos hoy en día; incluso más que antes; un profesorado universitario que no sólo cree –porque no podría ser de otro modo–, en un mundo sobrenatural (metafísico), que insiste en la posibilidad de la conciliación entre la ciencia y la fe en Dios –como si la teoría darwinista de la evolución se pudiera conciliar con la fe o creencia indemostrable en cualquier sentido, de la creación divina–, que confunde la moral en general con sólo una de sus partes: lo axiológico, los valores, y hace de los valores de la moral religiosa, la validez de toda moral.  Un profesorado en el nivel universitario que no sólo vuelve al pensamiento “vitalista” y animista; sino que más aún, niega abiertamente la llegada del ser humano a la Luna, y a partir de allí hace toda suerte de falsas asociaciones para “explicar” los fenómenos, en particular, los sociales; aun cuando ciertos fenómenos naturales no sometibles a experimentación en laboratorio, como la actividad volcánica, sísmica o climática, son igualmente considerados bajo falsas asociaciones, o a lo más, teniendo una explicación causal funcionalista, es decir, más por los efectos, que por la relación causal antecedente; y las teorías del “darwinismo social”, el “organicismo”, o el “determinismo geográfico”, no sólo persisten, sino cobran renovada vida en el ámbito académico universitario aun ahora, en el siglo XXI, y que no son expuestas, ya no se diga en términos de su crítica o como un fenómeno al que la ciencia aún no le tiene explicación, pero que en forma de esparcimiento en el ámbito de la ciencia-ficción pudiera explorarse, sino que dichas ideas son expuestas como alternativa válida, como un saber con su propia verdad, ante el hecho de que “la ciencia no les da explicación”.

 

El desconocimiento de lo que es la ciencia y el método científico es evidente, y se entiende por ciencia sólo un saber más, igualmente válido a cualquier otro, y por método científico se entiende exclusivamente una serie de pasos protocolares o formales sin más sentido, pero que caracterizan a la ciencia sólo porque así sistematiza un conocimiento dado.  En el fondo se desconoce, y por la casi totalidad, qué es una hipótesis, qué es la verdad, la definición y el papel de ciertas categorías; dado que prácticamente “nadie” está consciente de su propio marco teórico, y se desconoce que este se refiere a todo un sistema filosófico con su propia teoría del conocimiento, constituyendo ello una complejidad que jamás este profesorado se lo ha planteado.

 

En este contexto de los últimos diez años (pudiera llevarse a veinte años los cuales corresponden al modelo económico neoliberal y al caos internacional antes referido) se ha educado y formado el profesorado actual.

 

Como consecuencia de la crisis y desintegración de la Unión Soviética y con ella el debilitamiento y reflujo de la teoría del comunismo, adquirió una enorme fuerza en el ámbito educativo la filosofía “oficial” norteamericana del pragmatismo, hasta entonces contenida en su influencia en el Sistema Educativo Nacional, pero que ya presionaba desde los años cuarenta; filosofía pragmática en la cual, dice Foroba citando a Peirce, “el contenido del saber se determina por sus efectos prácticos”[1], pero que “no entiende por utilidad práctica la confirmación de la verdad objetiva por el criterio de la práctica, sino lo que satisface los intereses subjetivos del individuo”[2]; reforzada por el proceso expansivo de la escuela privada, la que en general adopta dicha filosofía.

 

Los modelos educativos fundados en, o influidos por el pragmatismo; el conductismo (teoría pedagógica oficial en México durante los años setenta a ochentas) influido por James y Skinner, y el mismo constructivismo (teoría pedagógica oficial en México a partir de 1993) influido por Dewey con connotaciones neokantianas; dice Abbagnano en su Diccionario de Filosofía, “no pretende definir la verdad o la realidad, sino ser sólo un procedimiento para determinar el significado de las proposiciones”[3]; y a ello se podría agregar el constructivista planteamiento del papel del “aprendizaje significativo”, en el que por ello no se entiende la determinación de la esencia objetiva, sino, otra vez, sólo los intereses subjetivos del individuo, bajo la relativización absoluta de la verdad, y la omisión de la relación causal de los fenómenos.

 

Y ello ha sido el fundamento del Sistema Educativo Nacional durante las dos últimas décadas del siglo XX, en las cuales se ha educado y formado el joven docente actual (los nacidos a principios de los años setenta, y que ya para los años ochenta y noventa cursan sus estudios de Secundaria, Preparatoria y concluyen sus estudios universitarios en la última década del siglo, hacia principios o mediados de los años noventa); joven profesor que media los treinta años de edad, dominante en la escena por razones naturales.  No es casual pues, esa situación oscurantista de la que él mismo es inconsciente**.  Los estudiantes formados por estos, hablando en general, necesariamente, empeorará la situación, y hace previsible una educación oscurantista para este s.XXI.

 

 

Conclusión.

 

Poder moverse en este ámbito de transición al oscurantismo, obliga al replanteamiento de las estrategias educativas: 1) replanteando las políticas de formación de profesores, y 2) replanteando el contenido y la estrategia didáctica misma.

 

De lograrlo, por ejemplo con el consenso de la planta docente de esta Universidad, estaríamos en posibilidad de crear un Modelo Educativo con una mística distinguible fácilmente de la generalidad de otras instituciones educativas universitarias (incluso públicas).  Esta es la utopía.  La realidad, son las leyes del capitalismo imperialista, trasnacional, que para su existencia y su dominio, requiere de que las cosas sean así; cava su propia tumba, pero el sistema capitalista es así, irracional, aspira a poder resolver luego lo que hoy se ve en la necesidad de destruir; y lo va a lograr parcialmente, hasta en tanto la clase trabajadora asalariada no se decida a implantar un modo de producción distinto, bajo un Estado distinto, bajo una sociedad distinta.  Y para qué decirle a esa clase trabajadora cuál es tal modo de producción, es elemental, la descubrirá por sí sola.



*       Ensayo final como tema libre para la evaluación final en la materia “Historia de la Educación en México”. I Semestre, Maestría en Educación; 2004.

[1]       Foroba, N.T; Diccionario de Filosofía; Progreso, Moscú, 1984 (v. Pragmatismo)

[2]       Ibid. (v. Pragmatismo)

[3]       Abbagnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; FCE, México, 2º ed, 1966 (v. Pragmatismo)

** Es ahora, con esta reflexión, que estamos cayendo en cuenta del por qué de nuestra desesperación ante la situación actual, a la que no le encontrabamos una explicación consistente.

 



Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Educación
Comenta este artículo
19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:03

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2Datos Sobre el Análisis Crítico a la Crítica de Schaefer a Hartshorne.  Ensayo, 2011 (3/). [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over.blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 04 jul 11.

 

En su primera parte, Schaefer ha discutido toda la problemática teórica, que lo ha revelado como un seguidor de la idea hettneriano-hartshorniana.  Ahora, en la segunda parte de su texto, explorará los antecedentes de esa idea de la excepcionalidad de la Geografía.

 

Schaefer dice establecer el origen del  excepcionalismo tanto para la Geografía como para la Historia, como una singularidad respecto de las ciencias sistemáticas.  Luego trata a Kant sobre el problema del espacio y el tiempo, y ahí cometerá el error esencial de su falsa interpretación, que extenderá a Humboldt, Ritter y Hettner, de quien Hartshorne lo retoma según Schaefer.


Luego Kant aplica esta idea a la materia que imparte, que le queda a la medida de su explicación gnoseológica: “Geografía es el nombre para la descripción de la naturaleza y del conjunto del mundo.  La geografía y la historia juntas llenan el área entera de nuestra percepción: la geografía del espacio, la historia del tiempo”[1] (p.47).

 

Luego Schaefer diserta reivindicando el Cosmos de Humboldt, y tras ello arremete contra Hettner y su seguidor Hartshorne, a los cuales acusa de confundir la exposición de esa obra con un examen de la metodología de la geografía, adentrándose en otro enredo con Kant: “No debemos confundirnos por el hecho de que el gran Kant denominara un día geografía a lo que en la terminología de Humboldt es cosmología” (p.50).  Pero cuando recordamos que Kant, junto con Laplace, ha propuesto la cosmológica hipótesis nebular de la formación del Sistema Solar, para Kant esa cosmología es algo que está más vinculada a la Astronomía, la Cosmografía y la Astrofísica; en tanto que ese “todo” contenido en el Cosmos de Humboldt en el que se habla desde la astronomía hasta la economía, es evidente que la asociara con la Geografía misma sin incurrir por ello en ningún error.  Ello es así, porque la palabra “Cosmos”, en este caso de Humboldt, no está asociada a la cosmología, sino a su etimología como “orden”, a la “armonía del todo”.  De donde nuevamente Schaefer se equivoca.  Y esta crítica a esos errores de Schaefer no son por la crítica a Schaefer mismo, que no es lo que nos ocupa, sino por las implicaciones de esas imprecisiones en su propia crítica a Hartshorne, y a través de él, a Hettner.

 



[1] Kant, Immanuel; Physische Geographie; Ed. F.T. Rink, Köningsberg, 1802, Vol I, páginas 6-8. (referido por Schaefer)

 


Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo