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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:03

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2Datos Sobre el Análisis Crítico a la Crítica de Schaefer a Hartshorne.  Ensayo, 2011 (3/). [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over.blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 04 jul 11.

 

En su primera parte, Schaefer ha discutido toda la problemática teórica, que lo ha revelado como un seguidor de la idea hettneriano-hartshorniana.  Ahora, en la segunda parte de su texto, explorará los antecedentes de esa idea de la excepcionalidad de la Geografía.

 

Schaefer dice establecer el origen del  excepcionalismo tanto para la Geografía como para la Historia, como una singularidad respecto de las ciencias sistemáticas.  Luego trata a Kant sobre el problema del espacio y el tiempo, y ahí cometerá el error esencial de su falsa interpretación, que extenderá a Humboldt, Ritter y Hettner, de quien Hartshorne lo retoma según Schaefer.


Luego Kant aplica esta idea a la materia que imparte, que le queda a la medida de su explicación gnoseológica: “Geografía es el nombre para la descripción de la naturaleza y del conjunto del mundo.  La geografía y la historia juntas llenan el área entera de nuestra percepción: la geografía del espacio, la historia del tiempo”[1] (p.47).

 

Luego Schaefer diserta reivindicando el Cosmos de Humboldt, y tras ello arremete contra Hettner y su seguidor Hartshorne, a los cuales acusa de confundir la exposición de esa obra con un examen de la metodología de la geografía, adentrándose en otro enredo con Kant: “No debemos confundirnos por el hecho de que el gran Kant denominara un día geografía a lo que en la terminología de Humboldt es cosmología” (p.50).  Pero cuando recordamos que Kant, junto con Laplace, ha propuesto la cosmológica hipótesis nebular de la formación del Sistema Solar, para Kant esa cosmología es algo que está más vinculada a la Astronomía, la Cosmografía y la Astrofísica; en tanto que ese “todo” contenido en el Cosmos de Humboldt en el que se habla desde la astronomía hasta la economía, es evidente que la asociara con la Geografía misma sin incurrir por ello en ningún error.  Ello es así, porque la palabra “Cosmos”, en este caso de Humboldt, no está asociada a la cosmología, sino a su etimología como “orden”, a la “armonía del todo”.  De donde nuevamente Schaefer se equivoca.  Y esta crítica a esos errores de Schaefer no son por la crítica a Schaefer mismo, que no es lo que nos ocupa, sino por las implicaciones de esas imprecisiones en su propia crítica a Hartshorne, y a través de él, a Hettner.

 



[1] Kant, Immanuel; Physische Geographie; Ed. F.T. Rink, Köningsberg, 1802, Vol I, páginas 6-8. (referido por Schaefer)

 


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19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:02
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19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:02

Ícono EducaciónTransición a una Educación Oscurantista.  Ensayo, 2004* (2/3).

Dr. Luis Ignacio Hernñandez Iiberri.

“Espacio Goegráfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 27 jun 11.

 

Marco Teórico

 

La referencia teórica de esta tesis, radica en argumento dialéctico materialista, es decir, en el marxismo.

 

De acuerdo con dicho método de la teoría del conocimiento, el análisis de problema planteado implica la consideración de, en primer lugar, una categoría fundamental a examinar: el oscurantismo, y en segundo lugar, la contradicción particular principal que determina su movimiento social concreto: un exceso de saber no riguroso, como consecuencia del abandono del saber científico, tanto como del saber científico-técnico enajenado, condicionada a la contradicción histórica principal dada en la transformación del modo de producción capitalista por el socialista, bajo el mismo desarrollo de los elementos de producción y desarrollo de las fuerzas productivas, en la lucha de clases; particularmente considerada en el momento actual en México, y en su forma de expresión en la educación superior.

 

En tanto que el fenómeno a tratar queda inmerso en el ámbito educativo, de manera aun más particular, quedarán determinadas una serie de contradicciones posibles de orden secundario; incluso en el plano superestructural en el método de Marx; pero que estudiadas especialmente, habremos de destacar.  Entre ellas, la lucha ideológico-filosófica con un específico fondo político-social (dirigir el proceso oscurantista), dada entre las posiciones de la Escuela de Francfort y sus variantes contemporáneas de la “nueva izquierda” que se aduce “neomarxista”, falseando totalmente el análisis dialéctico materialista; y la lucha político-cultural que da fundamento teórico al proceso oscurantista, con la posición “contracultural” del posmodernismo, y la necesidad de rescatar un nuevo movimiento cultural humanista y progresista, que en nuestra práctica concreta hemos promovido bajo concepto del Leyendismo.

 

Todo ello finalmente, dado en el marco de la situación político-social concreta, que impone nuevos métodos de lucha y resistencia a las políticas de dominación imperial oscurantista.

 

 

La Situación Educativa en las dos últimas décadas del s.XX.

 

La situación educativa de las dos últimas décadas del siglo XX a la fecha, es paradójica, es decir, se escenifica en una contradicción del sentido común: el enceguecimiento, la oscuridad, el oscurantismo,  por exceso de luz; esto es, el oscurantismo por “exceso del saber”, en una connotación doble: 1) aquella por la cual, por el “exceso del saber”, se entiende la predominancia del saber no riguroso en detrimento del saber científico; y 2) aquella por la cual, por el “exceso del saber”, se entiende el saber enajenado, el saber científico-técnico no socialmente apropiado y en ese sentido, no sólo excedente, sino usado para el dominio y explotación de la clase trabajadora asalariada.

 

En otro tiempo “el saber”, como categoría del conocimiento, habría quedado vinculada al cúmulo del conocimiento riguroso, científico, ya en la sabiduría de la ciencia de la filosofía, como en la de cualquier otra ciencia especial acerca de la naturaleza o de la sociedad.

 

Como consecuencia de la influencia “contracultural” del “posmodernismo”; que en mucho haremos ver, tiene parte determinante en esta historia; dicha categoría se trastoca, entendiéndose hoy en día por “el saber”, bajo la ideología burguesa metaficista, ya no el cúmulo del conocimiento científico riguroso resultado del trabajo de investigación metódica y sistemática; sino el saber informal, tradicional; que si bien no riguroso, no por ello menos válido.

 

Es el caso de ese saber dado por el conocimiento cotidiano y la pura experiencia acumulada, sin duda válido y reconocible en su capacidad de dar soluciones, pero a su vez sin duda inmerso en la ignorancia propia de la falsa asociación, de la inversión de la relación causal y del fenómeno correspondiente, de la superstición, del ritual esoterista, del espiritualismo místico y del pensamiento mágico-religioso.

 

La dominancia de dicho saber tradicional no riguroso dado en el conocimiento cotidiano, ira en consecuencia (por definición y en mucho necesariamente) en relación proporcionalmente inversa a la ausencia del saber científico; tal como el oscurantismo dado en la ignorancia de la superstición, del esoterismo, del espiritualismo místico y el pensamiento mágico-religioso, son la negación del saber científico.

 

Por su parte, en la connotación del “exceso del saber” como “saber enajenado”, lo cual es inherente al capitalismo, veremos que tal, es condición de necesidad para poder promover el “exceso de saber” como saber no riguroso, ante el fantasma de la ciencia y tecnología “vueltas en contra de la sociedad”.

 



*    Ensayo final como tema libre para la evaluación final en la materia “Historia de la Educación en México”. I Semestre, Maestría en Educación; 2004.

 



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19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:02

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2 Datos Sobre la Crítica de Schaefer a Hartshorne.  Ensayo, 2011 (2/). Resumen [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over.blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 27 jun 11.

 

Schaefer va a expresar un concepto de espacio limitado, del mismo modo que Hettner, al que en el fondo está criticando (es una limitación muy natural en el razonamiento acerca del espacio geográfico, nos ocurrió a nosotros brevemente entre fines de los años setenta y principios de los ochenta, y con mayor razón era natural que así fuese en los años veinte a treinta con Hettner, o en los años cuarenta a cincuenta con Hartshorne y Schaefer).  Esa limitación esencial de la geografía a la superficie terrestre, en Schaefer, va a estar determinada, no tanto por una forma del concepto de espacio mismo, sino, como en el caso de Hettner y por las mismas razones, debido al desarrollo de la Geofísica o la Geología, por lo cual la Geografía ya no podía seguir tratando de todo el planeta, sino sólo de su superficie, y, agrega el autor citando a Carl Ritter del mismo modo que lo hiciera Hettner: “de los fenómenos terrestres que ocupan su espacio” (p.34).

 

La distribución de los fenómenos en el espacio, es la distribución de esos fenómenos en la superficie terrestre; la superficie, y esto establece ya un principio en el análisis espacial planteado desde De la Blache y De Martonne, pero que no será procesado como tal sino hasta los años ochenta.

 

En el avance de la teoría geográfica dada hasta mediados del siglo XX, ese concepto de espacio se identificaba con el estraboniano concepto de corografía; de este modo, Schaefer parece comenzar a incidir en la esencia del problema del objeto de estudio, y así, dice: “De todas las limitaciones que afectan a la geografía ésta parece ser la más difícil de observar para los geógrafos” (p.34); y tanto, que más de medio siglo después de escrito esto (ochenta años si tomamos como referencia a Hettner), aún los geógrafos no son capaces de distinguir entre las relaciones sociales en su carácter interno, y las relaciones espaciales o externas del fenómeno social.

 

En esa definición del espacio, las leyes de la organización espacial serán unas, y por lo tanto, tendrá que pasar aún más tiempo para que el concepto de espacio sea definido de otro modo, de manera que sus leyes sean expresadas de diferente manera.

 

Schaefer va a enfrentar el problema teórico del estudio de los fenómenos en geografía con una nueva apreciación, que será eminentemente pragmática.  La controversia, pues, a que se refiere Schaefer, consiste entonces en la lucha entre los que defienden los fenómenos (la geografía fenomenista), y aquellos que buscando una identidad más precisa, se aproximan al concepto de espacio a través de la corografía o relaciones espaciales entre los fenómenos, en la diferenciación regional; lo cual era la idea que venía de Hettner a través de Hartshorne, lo cual va a menospreciar como meramente descriptivista.

 

Para Schaefer, al igual que para Hartshorne, lo esencial en el análisis de una región, se limita sólo a las relaciones espaciales, pero, citando de aquel: “En consecuencia, aún el más completo análisis geográfico de una región proporciona sólo un conocimiento parcial de ella” (p.42).  Esto es, que un conocimiento completo, sólo lo será en función de aplicar a ello la geografía sistémica, y específicamente, como expone Schaefer: en función de “comprender la estructura social de esta región” (p.43).  Finalmente, la geografía corológica, regional, del espacio, acaba siendo sociología.

 

No obstante nuestro autor prácticamente vuelve a afirmar ese fenomenismo como summum de lo geográfico, Schaefer, a diferencia, dice él, de una amplio grupo de ideas que son variaciones de un mismo tema: el que la Geografía es muy diferente a las demás ciencias sociales, él no ve en ello nada que haga a la Geografía algo distinto a las mismas, <<sólo debido a la integración que realiza de fenómenos heterogéneos…, a manera de una pervivencia del tiempo en que no existían ciencias sociales y las naturales estaban poco desarrolladas>>, dice el mismo Schaefer, y a lo que él llamará, excepcionalismo.

 




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19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:01
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19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:01

 

Ícono EducaciónTransición a una Educación Oscurantista.  Ensayo, 2004* (1/3).

Dr. Luis Ignacio Hernñandez Iiberri.

“Espacio Goegráfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (ɸN, λW); 20 jun 11.


Introducción

Nos planteamos en este ensayo, hacer una crítica y dar una alternativa a la fase de transición a una educación oscurantista prevista para el s.XXI, dada en los Modelos Pedagógicos Pragmático y Constructivista en México en las dos últimas décadas del s.XX.

 

El tema sobre el oscurantismo y su reproducción a través del sistema educativo, no es de ninguna manera casual o circunstancial.  Acerca del riesgo de una Nueva Edad Oscurantista se empezó a hablar –por lo menos a partir de que a través de la prensa pudimos entrar en conocimiento de ello por primera vez– hacia principios de la última década del siglo pasado, allá por 1990 o 1991 a lo más.

 

Ya en ese momento nos llamó poderosamente la atención, justo porque de manera personal ya habíamos elaborado dicha consideración poco tiempo antes como consecuencia del inicio de los acontecimientos acaecidos en Europa en ese momento, comenzando por la vuelta de Polonia al capitalismo (consideración que empezamos a hacer por lo menos desde 1987; si bien diez años antes, con el despliegue de la actividad papal en el mundo lo mismo alentando a los polacos del “Sindicato Solidaridad” a la subversión, que reprimiendo la Teología de la Liberación o por el simple hecho de su primera visita México); a lo cual seguiría la caída del Muro de Berlín, las insurrecciones en Rumania y Checoeslovaquia, y finalmente la desaparición de la Unión Soviética; con todo lo cual, dicha posibilidad de la vuelta a una Nueva Edad Oscurantista se hacía cada vez más necesaria a considerar como una posibilidad real.

 

Más aún se reforzó la consideración de dicha posibilidad real a partir de que el tema se volvió a tratar en la prensa como consecuencia del surgimiento a la luz pública del “Movimiento Zapatista de Liberación Nacional” el 1 de enero de 1994, dando por hecho esta vez –según la autora del artículo de prensa[1]–, que, ante una visión de conjunto de la historia, el siglo XX representaba en realidad una transición al oscurantismo, y los acontecimientos de su última década sólo evidenciaban el ya estar inmersos en él, confiando dicha autora en que por lo menos esta Nueva Edad Oscurantista no durara tanto como la del medioevo.

 

Todo ello, justo entre las décadas de los años ochenta y noventa del siglo XX, en que aparecen las computadoras personales, el Fax, la telefonía celular, que las naves Voyager-I y II alcanzan los extremos del Sistema Solar, se crea la Internet, se experimenta la clonación ganadera y finalmente, para el final de esos años, casi queda concluido el conocimiento del llamado “mapa del código genético”; por sólo mencionar al azar algunos hechos científico-tecnológicos de los más relevantes; con todo lo cual se hacía difícil aceptar la idea de la simple posibilidad de un nuevo oscurantismo.  Y no obstante, ello contrastaba poderosamente con la evaluación de las consecuencias en lo económico-social, de la derrota de la Unión Soviética primero localmente en Afganistán, y finalmente en la Guerra Fría; a lo que luego se sumaría el conflicto de los Balcanes.

 

La crisis económica generalizada del capitalismo desde mediados de los años noventa significó el viraje en el balance de la consideración acerca de una Nueva Edad Oscurantista: ésta se hizo en nuestra conciencia a partir de entonces una verdadera posibilidad real.  Y esta posibilidad real se reforzó a su vez con los sucesos político-sociales inmediatamente posteriores, entre ellos, la crisis económica misma en el seno de los Estados Unidos a partir de 1991, y el suceso que dio un vuelco a la historia: los actos terroristas del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos mismos**; con lo cual el Estado norteamericano en manos del capital monopolista privado trasnacional más poderoso de la historia, agrupado en una secta mesiánica y maniquea, se dio, ya sea el pretexto, ya la justificación, para poner en marcha su nueva estrategia político-militar imperialista denominada como “Ataque Preventivo” (la guerra bajo sospecha), y desencadenó su agresión imperial nuevamente sobre Afganistán e Irak, con la amenaza de agresión inminente a Siria, Jordania, Arabia, Irán, Corea del Norte, Cuba, e incluso desafiando a China al ubicarla en el llamado “Eje del Mal”.

 

Este mesianismo y maniqueísmo en el discurso y la acción de los gobernantes de la potencia hegemónica imperial mundial que han llevado al planeta a la paranoia del “terrorismo” (así, en abstracto), es señal más que suficiente para evidenciar ya no sólo la “posibilidad real” de una nueva edad oscurantista, sino el inicio formal de la misma.  Así lo hemos aceptado finamente, recién en octubre del 2003 (ciertamente bastante tarde, como consecuencia de no atender sistemáticamente la consideración del fenómeno, quince años después de que se dejó sentir), movidos pues, por la evidencia irrecusable en nuestra experiencia laboral de los últimos diez años en el ámbito educativo, de lo que, como reflejo de esa situación mundial, se ha venido dando simultáneamente en él.



*       Ensayo final como tema libre para la evaluación final en la materia “Historia de la Educación en
      México”. I Semestre, Maestría en Educación; 2004.

[1]      Antaki, Ikram; La Vuelta a las Guerrillas; “El Universal”, México, 1994.

**        No aplicamos la palabra “terrorismo” inconscientemente, sino independiente a si dichos actos fueron producto de un terrorismo revolucionario, autonomista, regional, irredentista o del Estado mismo norteamericano.

 


 

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19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:01

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2Datos Sobre la Crítica de Schaefer a Hartshorne.  Ensayo, 2011 (1/). Resumen [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over.blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 20 jun 11.

 

La crítica de Fred K. Schaefer a Richard Hartshorne, fue hecha en un trabajo titulado “Excepcionalismo en Geografía, un Análisis Metodológico”, 1953[*].  Aquí haremos el análisis crítico a ese trabajo de Schaefer.

 

Nuestro autor, de acuerdo con el subtítulo de su trabajo, comienza refiriéndose en la parte introductoria de su trabajo, a la metodología.  Ello es como consecuencia de que hubo un tempo en que, no pudiéndose resolver el problema del objeto de estudio, se optó por centrar la definición de la Geografía en función de su método, lo cual, evidentemente no sólo era erróneo, sino que en su tiempo su tratamiento también.

 

Schaefer examina introductoriamente el problema del método, evidentemente en el estado en que estaba a principios de los años cincuenta, y al respecto comentamos la limitaciones de aquella discusión compleja que se proyectó hasta mediados de los años ochenta.

 

Determinar los fundamentos gnoseológicos tanto de Schaefer que critica, como de Hartshorne que en principio se supone será el criticado, aun cuando también el fundamento de la teoría del conocimiento en Hettner, al que finalmente en realidad Schaefer dirige su crítica, como de Kant, en quien Schaefer radica el origen de los fundamentos de Hettner, es de fundamental importancia para poder entender el trabajo de Schaefer.  Desde ahí, desde esa diversidad de fundamentos gnoseológicos, esta lectura del Excepcionalismo en Geografía resulta una lectura compleja, que apoyaremos con artículos complementarios de filosofía, fundamentales para poder entender a Schaefer y su crítica.

 

Algo que va a destacar, es una serie de contradicciones del autor, que no son exactamente producto de la época, ni involuntarios, por lo que vemos en ello el método del sofisma para inducir una argumentación claramente dirigida a la crítica, en el fondo, a Hettner y lo que éste representa en la historia del pensamiento geográfico.

 



[*] Schaefer, Fred K; Excepcionalismo en Geografía; un Análisis Metodológico; Anales de la Asociación Americana de Geógrafos, Vol. Nº 43, 1953; Universidad de Brcelona, Barcelona, 198 .

 


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19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:01

Ícono Filosofía-copia-1La Geografía y el Concepto de Espacio en Kant.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 20 jun 11.

 

Immanuel Kant (1724-1804), es, por sobre de todo, un filódofo del siglo XVIII, y en su madurez intelectual, del apogeo de la Ilustración; no por ello “ilustrado”, dirá él, sino en “proceso de ilustrarse”.

 

Como filósofo, es un seguidor del pensamiento de Leibniz, Descartes, Berkeley, Hume, y Wolff, es decir, en general, del idealismo filosófico.  Elaborando su propio sistema de conocimiento, conocido como filosofía crítica, criticismo, o trascendental, Kant se delimita más en la línea de pensamiento que excluye primero a Leibniz en su metafísica, y luego a Descartes en su racionalismo; esto es, en la línea del empirismo idealista subjetivo, por el cual existe un mundo material indiferenciado fuera del pensamiento, y es a partir de las ideas proyectadas en nuestras sensaciones (la intuición de los juicios a priori), que ese mundo material se objetiva de manera diferenciada en sus objetos singuares, hecho al cual él llamo “trascendentalidad”.

 

El pensamiento filosófico de Kant se divide en dos grandes períodos: 1) el llamado período precrítico, hasta 1770; y 2) el período crítico, de ese año hasta su muerte.  En cuanto a su vínculo con la Geografía, es en el primer período, principalmente influido por Leibniz, en que el pensamiento de Kant está más dirigido hacia la Cosmología en esa idea metafísica leibniznina.  Es en este período que Kant enuncia las dos intuiciones básicas de la sensibilidad: el espacio y el tiempo, no como propiedad objetiva de la cosa-en-sí (de la objetividad material), sino como exigencias formales de la razón, como una necesidad del pensamiento de formular esos conceptos cómodos para interpretar todo lo demás.  En ese sentido, el espacio y el tiempo son ideas trascendentales en el empirismo idealista subjetivo que Kant llamaba teorético, por el cual sólo podemos conocer lo dado a priori por la razón, en forma de fenómenos, sin poder accesar a la esencialidad propia de la cosa-en-sí.

 

Cuando para Kant tanto el espacio como el tiempo son, como intuiciones, sólo conceptos a priori para entender los fenómenos, lo que Kant nos está diciendo, es que el espacio y tiempo no son reales, sino sólo una proyección sensible del sentido de simetría de nuestra propia corporalidad y de nuestro propio sentido del cambio, para poner orden en el todo indiferenciado de los fenómenos.

 

Así, cuando Kant imparte su curso de Geografía Fïsica, lo que centra su atención es la interconexión de los fenómenos como forma de explicación causal de los mismos, donde espacio y tiempo, en su razón filosófica, son sólo el recurso del pensamiento para la diferenciación y movimiento de esos fenómenos.

 

El retomar a Kant en el pensamiento geográfico, particularmente en el siglo XX, ha implicado: 1) considerar al espacio y tiempo sólo conceptos abstractos ajenos a todo reflejo posible de alguna faceta de la realidad objetiva, 2) limitar el conocimiento al “fenómeno”, y 3) aplicar una metodología que Kant mismo denominaba teorética, consistente exclusivamente en el conocimiento empírico subjetivo que a lo más que podía aspirar, era a la descripción, si bien no únicamente ennumerativa, sino conocedora de la causalidad, o descripción explicativa.

 

Tal planteamiento en sí mismo, o de manera absoluta, no es erróneo; en todo caso, su valor es algo que tendría que demostar en función de sus aportes.  Sin embargo, el neokantismo en geografía, de manera relativa o comparado con otros sistemas filosóficos, implica poner en consideración con cuál se obtiene no sólo un camino o método más directo en el conocimiento, sino esencialmente, con cuál se es más certero en el conocimiento de la verdad.

 




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12 junio 2011 7 12 /06 /junio /2011 23:01

Ícono Filosofía-copia-1La Filosofía Positivista: su Evolución y sus Características Esenciales.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 13 jun 11.

 

La filosofía positivista, dice Nicola Abbagano, es elaborada desde Saint Simon, “para designar el método exacto de las ciencias y su extensión a la filosfía” (Saint Simon,1830).  Por entonces, era su secretario Augusto Comte, el cual, años después, utilizó el término para titular así a su filosofía.

 

Abbagnano ubica dos etapas en su evolución: primera, la que denomina del “positivismo social”, de Saint Simon, Comte y Stuart Mill, entre 1830 y 1870 aproximadamente; y segunda, la llama del “positivismo evolucionista”, principalmente caracterizado por la teoría del organicismo, de Spencer, luego de 1862.  Sin embargo, autores en la línea del materialismo dialéctico como Rosental e Iudin, Foroba, o Blauberg, establecen tres etapas: en la primera estarían las dos antes mencionadas por Abbagnano; luego, una segunda etapa es la caracterizada por el empirocriticismo de Ernest Mach y Avenarius en el último quinto del siglo XIX, a partir de 1880; y una tercera caracterizada por el llamado neopositivismo del Círculo de Viena, que fusiona varios otros sistemas filosóficos, surgido entre los años veinte a treinta del siglo XX.  Entre esas corrientes, están la filosofía analítica, el empirismo lógico, la filosofía lingüística, el positivismo lógico, la Escuela Lvoviano-Varsoviana de Lógica, y la pragmático-positivista “filosofía de la ciencia”.

 

Pudiéramos agregar ahora una variante posterior, aparecida entre los años cincuenta a sesenta del siglo XX, en la llamada filosofía del racionalismo crítico, de Karl Popper (también llamada, etapa del postpositivismo, en función de que es así como se enuncia, a nuestro parecer un tanto erróneamente, pues con tal denominación pareciera ya no pertenecer a la misma corriente de pensamiento; y aun cuando la somete a crítica, incurre en limitaciones semejantes).  Ubicamos al racionalismo crítico como continuidad más, que lo niega, del positivismo, en tanto que a éste se le conoce también como “empirismo crítico”, “criticismo” o “falsacionismo”  Un real rompimiento con el positivismo desde sus principios, ya real postpositivismo, ocurre hasta los años ochenta del siglo XX, con el desarrollo del llamado, “posmodernismo”.

 

Las características esenciales de la filosofía positivista, aparecen como un rompimiento con la llamada “filosofía especulativa”, dada en la metafísca y el conocimiento a priori, y de ahí ahora el nombre de “filosofía positiva”, y en ese sentido, fue un rompimiento con los sistemas de Kant y Hegel principalmente, y que en mayor o menor medida o con otras formas, se presentan en todas sus etapas y variantes, son:

 

1        La ciencia es el único conocimiento posible y el método de la ciencia es el único válido.

2        El método de la ciencia es puramente descriptivo concreto, en el sentido de que describe los hechos y muestra las relaciones constantes entre los hechos que se expresan mediante la leyes y permiten la previsión, o en el sentido que muestra la génesis evolutiva de los hechos más complejos partiendo de los más simples.

3        La descripción se fundamenta en el conocimiento del empirismo materialista.

4        De acuerdo con el empirismo, nada que no sea sujeto de experimento pertenece al conocimiento científico.

5        El método empírico descriptivo y experimental, se expresará en términos matemáticos y sistemáticamente mediante el orden enciclopeédico de lo simple a lo complejo.

 

La corriente de pensamiento positivista ha sido muy influyente entre las ciencias, dado que, por un lado, enarbola el estandarte de la ciencia y el método científico de la modernidad (ese nacido con Galileo y Kepler, y con Bacon y Descartes), aparentando objetividad en la posición empírico materialista (como reconocimiento de la existencia de un mundo de los objeto materiales fuera del pensamiento, y en ese sentido superando la teoría del conocimiento idealista subjetiva del fenomenalismo); pero, por otro, reduciendo la posibilidad del conocimiento a la pura descripción de lo empíricamente dado negando la posibilidad del conocimiento de la esencia, con lo cual (no obstante las limitaciones y contradicciones), exime así al científico del vínculo de ese empirismo objetivo materialista con la dialéctica, liberándolo de ser asociado con la dialéctica materialista y el marxismo, que tanto terror infunde en el intelectual burgués “oficialista” e “institucionalista”.

 

No causalmente, dadas las aparentes “proximidades” del positivismo y la dialéctica materialista, es que desde el llamado “posmodernismo” (la negación del método científico de la modernidad), en una supuesta crítica de éste al positivismo, en realidad, en medio de una confusión que deliberadamente genera, está enfilando su ataque al marxismo.

 



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5 junio 2011 7 05 /06 /junio /2011 23:03

Geopolitica-del-Nuevo-Orden-Mundial.jpgLas Predicciones a los Próximos Años, Entre Encuestas y Leyes Económico-Políticas.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/

La Tierra, 1 (ɸN, λW); 08 jun 11.

 

De la fuente “Rusia Today” (RT), tomamos los datos de una encuesta hecha según la fuente, a grandes empresarios o inversionistas, de donde se establece una previsión sobre los futuros acontecimientos mundiales.  Sin embargo, la previsión por encuesta suele dar por resultado, más que la objetividad de las tendencias, la subjetividad de los deseos de que ocurra.  Pero si contrastamos entonces la subjetiva encuesta con lo determinado por leyes económico-políticas, se hace más evidente la objetividad de la tendencia real.

 

*

 

Lo primero a destacar de tal encuesta, es la generalizada <<inquietud ante el sobrecalentamiento de la economía>>, en donde causa “felicidad” decir que <<el PIB mundial crece en el 5%, contra el 3% previsto por el Banco Mundial>>; lo que, traducido a términos económico-políticos rigurosos, lo que quiere decir todo ello, es la preocupación del capital por la sobreproducción, causante de la <<economía mundial en doble recesión>>, y en donde esa “doble recesión”, a lo que se refiere, es a que hoy en día los intervalos del ciclo de las crisis económicas del capital se ha reducido a cada 4 años, pero ya sin lapso de recuperación, por lo que “la doble recesión”, es la continuidad de la crisis de 2004, con la de 2008, pero que está por hacerse incluso triple, con el próximo cumplimiento del ciclo de 2012.

 

Esa sobreproducción que obliga a detener la misma y a lo que eufemísticamente le llaman “enfriar la economía” (o evitar su “sobrecalentamiento”), es causa misma de los despidos masivos de trabajadores, teniendo lugar el efecto denominado “recesión”.  Y la consecuencia de la recesión en la que nadie tiene trabajo y por lo tanto no hay ingresos, es que tampoco hay gastos por la adquisición de productos.  Esto es –y de ahí la respuesta dada en la encuesta previendo las tendencias– de la <<baja de la demanda en países desarrollados>>, con la esperanza de que ello traiga, por lo menos, la baja de la inflación y de los precios, particularmente de los alimentos, en lo cual se ve que lo que ocurre es un aumento de los mismos.

 

De ello, lo que se prevé en la encuesta ante la fuerza de los hechos objetivos, es, tanto la <<crisis de la zona del euro y su colapso>>, como de lo mismo en el caso del dólar.

 

La “carrera comercial” (guerra comercial), iniciada con la firma y puesta en marcha de los tratados comerciales de Asia-Pacífico, de Maastricht, y de América del Norte, en 1994, trajo como consecuencia la fabricada “crisis” de 1997 con la que se sacó de la competencia a Japón, y no obstante la recuperación, ahora fuera ya de toda posibilidad luego de los sospechosos hechos de principios de este año 2011.

 

Quedaron en la contienda ya sólo Estados Unidos y la Unión Europea, y ahora se perfila la quiebra de la Unión Europea con la guerra de Libia, la cual no es por el petróleo, sino para provocar desestabilización europea con la obligada migración de entre dos y tres millones de árabes ante la destrucción de la economía en dicho país; más aún que entre 1994 y 2011, aún lo tuviesen previsto, no pudieron contener (ni con las incursiones por Afganistán que no pudieron ir a más, ni con los escarceos de guerra en Corea), el desarrollo de China como nuevo competidor, e incluso de mayor capacidad, hoy ya segunda economía en el mundo, que prevé desplazar a Estados Unidos como primera economía entre el 2016 y el 2020; lo que en la encuesta refleja más deseos por que ocurra un milagro, como <<la inestabilidad política en China>>, o el que, reforzando su moneda, ello <<afecte las inversiones>> en su economía, viéndose en <<el crak de la economía de China, la opción menos probable>> (sic); mismos hechos que han traído como consecuencia, lo que en la encuesta se identifican como un <<aumento del proteccionismo con sus trabas al comercio>>.  A lo que ha de añadirse el que tanto China como Rusia acumulen oro, para desplazar al dólar en el 2020, supliéndolo por el Yuan.  La traducción de ello en las leyes económico-políticas objetivas, es que, por esa vía, no pudo ser el desarrollo del imperialismo mundial, y la consecuencia, es una vuelta al endeudamiento de los países eufemísticamente llamados “emergentes”, es decir, de las economías subdesarrolladas.

 

Lo que se ve sin dificultad, es el <<aumento de los precios del petróleo>>, y lo inevitable: <<la regulación financiera>>, que a su vez, crea <<problemas a la Banca, afectando su rentabilidad>>, y <<conduciendo a la nacionalización>>, es decir, exactamente lo opuesto al proceso imperial de <<privatización>>.

 

Ello muestra las fuertes contradicciones en que está ya inmerso el capital, a lo que hay que agregar algo más que está en el fondo de las verdaderas causas –de las leyes económico-políticas– de la necesaria transformación social: lo que se prevé en la encuesta como el <<auge de tecnologías limpias>>; lo que no es otra cosa que, no sólo el abandono del petróleo como fuente base, sino a su vez, el abandono de la energía nuclear, presionando más a la necesidad del paso al uso de la “energía libre”, no sólo limpia, sino limpiadora o purificadora del ambiente mismo.

 

De ahí que en la encuesta se hable de la necesidad de la <<sustitución del Protocolo de Kyoto>>, aun cuando no se especifique en qué sentido.  Pero sí se concluya en la necesidad de la <<aprobación de la resolución: “Demasiado Grande para Quebrar” (too big to fail), <<en prevención, por todos los medios, del colapso de las instituciones principales, ya que hundiría la economía mundial>>; algo quizá posible en sus subjetivos sueños, pero inevitable en apego a las leyes objetivas económico-políticas, que hablan ya, con toda claridad, del surgimiento de un nuevo ciclo de la economía mundial.

 

Y no es que el capital no tenga alternativa, sino que su alternativa es descomunal: el despliegue pleno del imperialismo, con el “Nuevo Orden Mundial”.

 




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