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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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27 abril 2011 3 27 /04 /abril /2011 23:07

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2 Datos Sobre: La Geografía en Alfred Hettner.  Ensayo, 2011 (7/). [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (ɸN, λW); 19 may 11.

 

Finalmente, Hettner tiene que abordar un complejo problema en el que se ha de poner a prueba todo el sistema: el orden, o la estructura interna de la Geografía misma con arreglo a una lógica de clasificación.

 

Examina lo que desde el primer momento él llama, “las ramas de la Geografía y su relación con las ciencias naturales”.  Y luego va enumerando la geografía matemática y geofísica; la geografía de la corteza terrestre y la geología; seguido de la geohidrografía en un concepto por sí solo, pero que contiene la idea de la “geografía de la hidrósfera”; y, siguiendo la misma idea, la geografía de la flora y de la fauna; e inmediatamente, sin hacer de ello un capítulo aparte (un aparente error de estructura del trabajo, pues el capítulo que trata lo ha titulado “en relación con las ciencias naturales”), en el mismo rasero, como si lo humano fuese parte de la naturaleza, pasa al tema de la geografía humana, y finalmente de la geografía histórica; para, ya como su V Capítulo, pasar al análisis de lo que él titula “La Geografía Estética…”.

 

Consecuente con su tesis central, dice Hettner: “Si la geografía es la ciencia corológica de la superficie terrestre, tiene relación tanto con todos los objetos posibles de la naturaleza orgánica como de la inorgánica, así como los de la vida humana; pero no por ellos mismos, sino sólo en cuanto a que sean partes constitutivas de los diferentes lugares de la tierra”[1].

 

Hettner examina toda esa problemática de la geografía como ciencia de los fenómenos, pero, al plantear la lógica interna de esta ciencia, hace nuevamente una concesión al pensamiento geográfico fenomenista, teniendo en ello, y sin poder evitarlo en su contexto histórico, su principal falla o limitación.  Fue ese un punto en el que Hettenr habría de ser superado para poder dar continuidad al desarrollo del pensamiento geográfico.

 

Espontáneamente (pues dudamos de que haya conocido la Dialéctica de la Naturaleza, de Engels, recién publicada en 1925), Hettner plantea correctamente el cuadro del desarrollo y subordinación de las ciencias, y, en función de ello,  aquellas que son antecedente de la Geografía, y aquellas que son su consecuente; y es en función de ello que plantea la estructura interna de la Geografía, deslindando de cada ciencia convertida en "rama" de aquella.

 

Con otros elementos que analizamos de su trabajo, es que así, Hettner estableció las bases para la solución del problema esencial de la Geografía como ciencia, aun cuando no alcanzó a dar solución aún a aspectos esenciales, dada las limitaciones existentes en su noción del espacio mismo.

 



[1]      Ibid. p.47.

 

 



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27 abril 2011 3 27 /04 /abril /2011 23:06

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2 Datos Sobre: La Geografía en Alfred Hettner.  Ensayo, 2011 (6/). [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (ɸN, λW); 16 may 11.

 

Hettner no podía evadir, como es natural pensarlo en geografía, el problema no sólo de la naturaleza, sino del ser humano.  En cuanto a lo natural, narra cómo el geólogo Richthofen, involucrado en la geografía, aproximó una relación funcional, por la cual, el objeto de estudio de ésta era la corteza terrestre sólida, respecto de la cual los demás fenómenos tendrían que ser considerados según el grado de dependencia a aquella.  Pero, dice Hettner a ello, “esta concepción contradecía desde un principio al desarrollo histórico de la ciencia”[1].  Es decir, para Hettner que tenía muy presente la importancia de la objetividad rescatada del análisis histórico, el conocimiento geográfico, evidentemente, no empezó ni se ha desarrollado así.  Pero, más aún, esa es una consideración para el caso de su definición como ciencia social; de donde Hettner, va directo a una conclusión: “la geografía no puede limitarse a ningún dominio de la naturaleza o del espíritu en concreto, sino que debe extenderse a la vez sobre todos ellos”[2].

 

La conclusión es interesante, “no es ni ciencia de la naturaleza ni ciencia del espíritu, sino ambas cosas a la vez”.  Lo que Hettner estaba preparando ahí, era dar una solución lógica por subsunción a dicho problema.


Y ya en 1927, Hettner ponía de relieve algo que aún hoy en el inicio de la segunda década del siglo XXI, tiene absoluta vigencia; lo cual revela el profundo atraso de esta ciencia: “La necesidad de considerar –dice Hettner– de forma igualitaria en la geografía a la naturaleza y el hombre sólo es puesta en duda, a decir verdad, por los profanos que nunca han profundizado en los problemas geográficos o que únicamente han cultivado una parte de la geografía.  Por lo contrario, por parte de los propios geógrafos –algunos a disgusto y otros con alegría– es reconocida en general esta necesidad”[4].  Y a dicha necesidad es que Hettner le ha dado, finalmente, solución, si bien con la limitación de la categoría de lo corológico.

 

A partir de ahí, Hettner tiene que ser consecuente con su propio planteamiento, en la aplicación de lo que el mismo llama “la aplicación del enfoque corológico”.  Hettner, así, estaba esencialmente en lo correcto; pero superar ese fino límite en el cual el fenómeno no puede ser entendido por sí mismo, cuando al mismo tiempo se imponía su estudio, si bien con un “enfoque corológico", constituyó, y constituye aún, el salto cualitativo de mayor complejidad en la mente del geógrafo contemporáneo.  En mucho, creemos, porque el “enfoque corológico” no fue, ni ha sido, lo suficientemente esencial, lo suficientemente drástico, como para romper con el viejo atavío, que permita reconceptualizar todas las cosas.

 



[1] Ibid. p.40.

[2] Ibid. p.40.

[3] Ibid. p.41.

[4] Ibid. p.41.

[5] Ibid. p.42.

[6] Ibid. p.42.

[7] Ibid. p.44.

 



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27 abril 2011 3 27 /04 /abril /2011 23:05

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2 Datos Sobre: La Geografía en Alfred Hettner.  Ensayo, 2011 (5/). [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (ɸN, λW); 12 may 11.

 

Hettner va a criticar el que la pregunta clave en geografía sea el dónde.  Y ciertamente, nosotros reflexionamos sobre a qué pregunta responde la ciencia de la geografía, y no vemos, en esencia otra, sino el dónde.  Hettner apunta que ello es una característica o una cualidad de las cosas o fenómenos, y afirma, por ello, que: “tiene que ser por fuerza abarcada por las ciencias sistemáticas”.

 

Esto es sólo uno de esos detalles de las cosas nuevas que se van explorando.  El dónde, ciertamente, como dice Hettner, es una propiedad de las cosas o fenómenos, pero he ahí una propiedad espacial del fenómeno, correctamente, como dice Hettner, de su relaciones con las demás cosas.

 

Este pasaje es de trascendental importancia, pues muestra, por una parte, la característica esencial de la categoría de corología, y, por otra parte, la limitación de Hettner frente al concepto de espacio; punto en el cual, con el avance del conocimiento del mismo, tal autor habrá de ser superado.  No obstante ello, Hettner representó el pensamiento más avanzado en la teoría geográfica hasta su tiempo.

 

En este fascículo, explicamos las razones por las cuales Hettner se encontró con esa limitación, que lo condujo directamente a cuestionar esa pregunta clave del dónde en geografía.  En consecuencia, exponemos, a su vez, en qué consistía su noción de espacio, y esa limitación clave, y esencial por la cual, por nuestra parte, disponiendo de otro marco teórico, logramos superar medio siglo después.


Hettner se deshace de los fenómenos, especificando que de lo que se trata, es de la organización del espacio dada en la diferenciación de las regiones por esos fenómenos, y no del estudio de los mismos para la caracterización de una región en sí.  Ese concepto de la organización del espacio, en Hettner, no debe entenderse en el sentido en el que normalmente se hace, de planificación, y en la idea de ponerle orden; sino en un sentido más profundo, de estructura del espacio, de cómo el espacio geográfico o terrestre dado por su superficie, está estructurado, dando ello su naturaleza, tal cual una red cristalina da lugar a una determinada gema.

 

Este grado de abstracción del problema planteado por Hettner, le permitió obtener una conclusión fundamental, misma que, así, daba lugar a lo que nosotros dio, cincuenta años después, la definición de espacio: la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta.  Esto es, por lo que la Geografía no puede ser ya natural o ya social.

 

Hettner, ya en su tiempo, tuvo que criticar los planteamientos “funcionales” de un Kirchhoff, o de un Wagner, que la definían como “ciencia natural, con elementos históricos integrados”, esto es, a manera de una <<ciencia social, en función de lo natural>>, o inversamente, en lo cual se evadía el problema del espacio.  Lo sorprendente, es que, ochenta años después, la ciencia de la geografía (teniendo nuestra particular referencia a México) siga estancada en el mismo problema, sin haber entendido el aporte de Hettner, con el cual, éste, rechazaba así, el planteamiento “dualista” de la Geografía; sin prescindir de los fenómenos, que no obstante, no son objeto de su estudio.  En oposición a ello, para Hettner, la Geografía será, entonces, una ciencia monista del espacio.

 

Ello revela nuestra falta de metodología científica en esta disciplina, por la cual, esencialmente, hemos de avanzar en los conocimientos nuevos, sobre la base de los conocimientos vigentes dados en su desarrollo.  Y, lamentable, pero ello nos condena (particularmente para los que aún insisten en el absurdo ya criticado desde entonces), a girar ad infinitum como burros de noria.

 

 



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27 abril 2011 3 27 /04 /abril /2011 23:04

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2 Datos Sobre: La Geografía en Alfred Hettner.  Ensayo, 2011 (4/). [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (jN, lW); 09 may 11.

 

En este fascículo tratamos sobre aquellos fundamentos gnoseológicos que Hettner ha tenido que superar, tanto del empirismo idealista del neokantismo como del positivismo, pero a su vez, la manera y condiciones como recurre a Kant, dando con ello el salto cualitativo en el desarrollo teórico de la Geografía.  Ese salto está inmerso en el procedimiento lógico dialéctico de subsunción, con los elementos teóricos de su momento, y las categorizaciones que él deductivamente intoroduce.

 

A Hettner le ocurrió lo mismo que ocurrió con nosotros independientemente: para Hettner, ese espacio geográfico habrá de ser propiamente la superficie terrestre, con el argumento de no poder conocerse el interior de la Tierra; cuando para nosotros (1981), el argumento fue que ese interior de la Tierra, era campo de estudio de la Geología.  En ambas consideraciones había insuficiencia; ese espacio “interior”, o esa parte del espacio geográfico, por su propia naturaleza sería parte del objeto de estudio de la Geografía, y su naturaleza sería conocida conforme el avance de las ciencias.  En Hettner ya no hubo ajuste, en nuestro caso, hacia 1985 reconocimos ya el espacio geográfico desde el centro mismo de la Tierra.

 

Visto retrospectivamente, incluso en la definición de Emmanuel de Martonne de la “ciencia de las relaciones entre los fenómenos naturales y sociales, considerados en su distribución en la superficie terrestre”, está ya esa apreciación posterior de Hettner.  Tiempo después, ello se resolvió por nosotros de una manera ya explícita, que tácitamente ya estaba tanto en De Martonne como en Hettner: en la solución por subsunción en el desarrollo de las contradicción esencial de la Geografía.

 

“La geografía en sí –dice Hettner–, históricamente definida como el conocimiento del espacio terrestre, tiene que encontrar su justificación lógica dentro de un punto de vista distinto al de una ciencia de la tierra”[8].  Pero es quizá de esta afirmación que se ha desprendido esa falsa apreciación en Hettner, del “excepcionalismo” en Geografía.

 

Hettner, hasta donde nos da la lectura tanto del documento traducido por Geo Crítica, como del trabajo El Pensamiento Geográfico del colectivo de Josefina Gómez, Julio Muñoz y Nicolás Ortega, el concepto de “excepcionalidad” no aparece por ningún lado.  Y ni el concepto de la clasificación idiográfica que no asume para la Geografía, ni “su justificación lógica dentro de un punto de vista distinto”, significan ninguna excepcionalidad, a manera de una ciencia exclusiva respecto de todo el sistema de las ciencias.



[8] Hettner, Alfred; La Naturaleza y los Cometidos de la Geografía; Geo Crítica 70, julio de 1987. p.35.




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27 abril 2011 3 27 /04 /abril /2011 23:03

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2 Datos Sobre: La Geografía en Alfred Hettner.  Ensayo, 2011 (3/). [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (jN, lW); 05 may 11.

 

Al tratar de resolver el objeto de estudio y método de la Geografía, parte de ello es resolver el problema del lugar de la Geografía en el cuadro de la clasificación de las ciencias, y Hettner no podía eludir esa consideración.

 

Lo que tratamos en este fascículo, es cómo Hettner echa mano de las dos clasificaciones de las ciencias más avanzadas de su tiempo (exceptuando la dialéctico materialista de Engels, que no se conoció sino hasta 1925), tanto del neokantismo, como del positivismo.

 

Frente a ellas, propias a la filosofía idealista en la fenomenología racionalista y eminentemente subjetivista, Hattner va a destacar la importancia del análisis histórico, para desprender de él, objetivamete, el objeto de estudio propio de la Geografía, y clasificarla de acuerdo con ello.

 

De modo que es falso que Hettner comparta la posición neokantiana de Windelband y Rickert, cuando es claro que la critica, lo mismo que respecto al planteamiento positivista de Augusto Comte.

  

Hacemos pues, en este ensayo, una interpretación distinta a la que históricamente se nos ha dicho por los profesores, los cuales a su vez lo han tomado de los textos, sin que nadie hubiese hecho un análisis marxista del documento de Hettner, sino hasta ahora.  Ha habido, por lo tanto, una tergiversación de su pensamiento, ya involuntaria producto de lo limitado de las categorías de la época, ya deliberada desvirtuando la esencia de la teoría geográfica como ciencia del estudio del espacio. 

 

Luego Hettenr −decimos en el documento íntegro original−  no puede hacer sino algo trágico para su posición: apoyarse en Kant, para criticar a Comte.  Y es esto lo que final y falsamente lo identifica como kantiano, cuando que sólo está echando mano de las ideas más avanzadas de su tiempo; por lo menos en el campo del idealismo filosófico; y las está confrontando sopesando su validez en la solución del problema de la ubicación de la Geografía en el cuadro de las ciencias por su objeto de estudio.

 

Hettner no comparte la posición kantiana por usarla como elemento de crítica al positivismo, antes ha hecho ver el error de esa posición, y ahora, con lo poco de acertada que ve en ella, la confronta con el positivismo haciendo ver el error mutuo en ambas posiciones: esto es, el que en su propuesta, tanto de las ciencias nomotéticas e idiográficas, como de las ciencias abstractas y concretas, de uno y otro sistema filosóficos, la Geografía no tiene un lugar propio. 

 

Dándose cuenta Hettenr de ello, es a partir de ahí, justamente, que introduce nuevas categorías, en particular la de corología, y en función de ello aclara la verdadera manera de ubicar a la Geografía en el cuadro de la clasificación de las ciencias.  Esa fue la verdadera contribución de Hettner; de donde, al igual que luego lo hemos hecho nosotros independientemente, elabora su crítica al desmembramiento de la Geografía en la división de las ciencias naturales y las ciencias sociales.

 

Más adelante, ello nos permitirá ubicar la posición filosófica misma de Hettner, que explica con toda evidencia la naturaleza de su aporte.




 

 

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27 abril 2011 3 27 /04 /abril /2011 23:02

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2 Datos Sobre: La Geografía en Alfred Hettner.  Ensayo, 2011 (2/). [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (jN, lW); 02 may 11.

 

En este fascículo tratamos con el hecho de como Hettner pertenece a ese tiempo de la segunda mitad del siglo XIX en adelante, en el que, dada la segregación o especialización de las ciencias, a la Geografía se le planteó la necesidad de definir su propio objeto de estudio, de encontrar su lugar en el cuadro de la clasificación de las ciencias, y de precisar su método propio.

 

Un hecho crucial es entender los fundamentos gnoseológicos del propio Hettner, que se ha atribuido comunmente al neokantismo, particularmente de la escuela de Friburgo, de Windelband y Rickert, mencionados directamente por Hettner; no obstante nosotros hacemos ver en esta parte la falsa apreciación, e identificamos, con otros elementos, a dicho autor en sus verdaderos fundamentos gnoseológicos.

 

Hettner, lo hacemos ver, tenía un fundamento gnoseológico más avanzado que el noekantismo (sin llegar a ser un dialéctico materialista), lo que explica sus aciertos, esencialmente en la solución correcta pos subsunción, de la contradicción esencial de la Geografía.

 

Analizamos con detenimiento una categoría que va a ser esencial, no tanto para la caracterización de las cosas en su momento, que ello es una parte, como para entender la línea de continuidad del pensamiento hettneriano: el de la Geografía como una ciencia idiográfica, que más adelante será la clave de las discusiones teóricas.



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27 abril 2011 3 27 /04 /abril /2011 23:02

Icono-Filosofia-copia-1.jpgLos Criterios de la Verdad.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (jN,lW); 28 abr 11.

 

El saber científico es el único depositario de la verdad, y de ahí su exigencia, su rigor, pues nada puede afirmarse como verdadero así nada más a la ligera, ni lo que aparece claro al sentido común ni lo que sea por demás evidente, y, en consecuencia, la poca comprensión que de ella tiene el común de la gente.

 

La ciencia no tiene de antemano la explicación para todo, la explicación de cualquier cosa, supondrá antes su investigación, a fin de demostrar su veracidad o no.  Hay, por supuesto una infinidad de fenómenos para los que la ciencia no tiene explicación; pero no tiene explicación aún, y, esto es, que, como consecuencia de la investigación que se haga de ellos, algún día la tendrá.  Esos fenómenos inexplicados aún por la ciencia, suelen tener su solución en el pensamiento mágico, místico, esotérico, metafísico.  Y en cuanto se encuentra la respuesta científica, cuando finalmente tiene una explicación verdadera, salen de ahí y pasan al saber científico.

 

En ese sentido, la categoría de explicación, en la ciencia, adquiere una enorme importancia, pues ésta está asociada, ya al conocimiento posiblemente verdadero dado en una versión hipotética, o bien en el conocimiento ya demostrado como tal, formando parte de una teoría verdadera.

 

De ahí que el concepto de la verdad, sea de esencial importancia entenderlo por todo aquel que se ha de dedicar a la ciencia.  Así, cuando la ciencia se entiende como el conocimiento de la realidad formada ésta por el mundo de los objetos materiales fuera de nuestro pensamiento, dicho conocimiento opera a manera de un reflejo de esa realidad en nuestro pensamiento, en forma de conceptos e ideas.  En consecuencia, el conocimiento verdadero de la realidad, corresponderá a aquel reflejo lo más fiel acerca de la esencia de la misma en el pensamiento.  Ello no será posible nunca del todo, nuestro conocimiento de la realidad siempre será incompleto, no sólo algo escapará a nuestra percepción, sino que una vez pensada esa realidad, ésta ya ha cambiado, e iremos siempre tras ella tratando de entender su vastedad infinita.  A este conocimiento se le conoce como conocimiento objetivo, en tanto parte de los objetos materiales de la realidad fuera del pensamiento.

 

Ahora, cuanto más objetivo sea, tanto más se aproximará, en consecuencia, al conocimiento verdadero.  La ciencia, pues, responde al conocimiento, en tanto conocimiento objetivo, de lo cual deriva que como conocimiento verdadero, corresponderá a la verdad objetiva.  Todo otro saber no científico, que no se ciña a las reglas y métodos de ésta, podrá proporcionar sus propias explicaciones de la realidad, pero con la diferencia de que, en este caso, lo hará tanto más alejada de la objetividad, y en esa proporción, tanto más subjetivamente; es decir, tanto más dependiendo del las ideas, que de los hechos dados; y en ese sentido, ese conocimiento elaborado en las puras ideas no podrá estar apegado a la verdad, sino por casualidad.  En todo caso, en una consideración muy filosófica, podríamos decir que será poseedor de la verdad, pero en su forma subjetiva; es decir, a capricho de las ideas, y no de lo que objetivamente es.  Así, si bien filosóficamente podemos considerar la “verdad subjetiva”, ésta, en realidad, no será verdadera, en tanto no será objetiva; esto es, en tanto no corresponderá a la explicación lo más fiel u objetiva de la realidad.

 

Presupondremos, entonces, a la verdad, siempre como la verdad objetiva (la “verdad” subjetiva, no es en realidad, sino un eufemismo).  Y así, teniendo la ciencia el propósito de explicar la verdad, la condición primera de toda condición para que tal explicación sea verdadera, es que sea objetiva.

 

Pero la objetividad es sólo apenas el primero de cinco criterios esenciales acerca de la verdad.  La explicación, ha de tener, además, como condición esencial, el atenerse a la relación causal correcta; esto es, encontrar la causa del fenómeno, y que ésta no se confundan en un momento dado con el efecto.

 

Luego, un tercer criterio de la verdad, está en que el establecimiento del conocimiento verdadero, debe hacerse con apego a las leyes y reglas de la lógica (tanto formal, como dialéctica), y esto en su forma más esencial, quiere decir que la verdad debe establecerse mediante un procedimiento hipotético-deductivo.  Toda propuesta que se salga de esta consideración, podrá ser válida en términos de un saber dado cualquiera, pero no del saber científico; que, como se entenderá, no es otro que el del método científico de la modernidad, es decir, el método iniciado por Galileo y Kepler, y teorizado por Bacon y Descartes, e inmediatamente desarrollado por Locke y Spinoza, et sig; el método científico, pues, ilustrado.

 

De este modo, una consecuencia es que un criterio más de la verdad, el cuarto criterio, será el que sea corroborable en la práctica histórico-social.  La práctica histórico-social, no se refiere exclusivamente al tiempo histórico, a la historia como el pasado, sino incluso al experimento fundamental que en un momento dado se hace en la demostración, así como a la historicidad social proyectada a futuro.  El conocimiento verdadero, entonces, debe explicarse tanto con el argumento histórico entendido como lo verificable en el pasado como la experiencia dada, como con la predicción científica.

 

Y el quinto y último criterio básico de la verdad, es precisamente esa capacidad de la predicción científica.  Este criterio es tan esencial, que puede decirse que el fin del conocimiento científico no tiene más propósito esencial que éste.  Predecir con fundamento científico los acontecimientos, no sólo es una manera de comprobar la veracidad, sino la finalidad más útil de la ciencia, en tanto permite a la sociedad avanzar con certidumbre a la luz de su conocimiento.

 

Todo lo que se salga o excluya estos cinco criterios esenciales de la verdad, no será mas que una ataque a la ciencia y, por lo tanto, fruslería destinada a confundir.  Quien desee hacer ciencia, con todo su rigor, primero debe experimentar la investigación poniendo a prueba los criterios de la verdad dominando amplia y correctamente el método científico de la modernidad, entonces, y sólo entonces, podrá hacer cualquier consideración crítica.  Hasta ahora, no ha sido así.  La crítica al método científico de la modernidad, se ha hecho sólo desde la arbitrariedad subjetivista, y quien la ha aceptado, la más de las veces lo ha hecho desconociendo en esencia qué es la ciencia, el método científico, y el conocimiento verdadero.

 

Todas las consideraciones hechas en este artículo, serán fundamentales en adelante, para poder entender el hacer de la geografía en el criterio del conocimiento científico.  Y en próximos artículos analizaremos el desarrollo de la Geografía como ciencia, a partir de mediados del siglo XIX, en que fue creado el método dialéctico materialista, con el cual acabó de entenderse la esencialidad de ese proceso metodológico hipotético-deductivo.

 


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27 abril 2011 3 27 /04 /abril /2011 23:01

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2 Datos Sobre: La Geografía en Alfred Hettner.  Ensayo, 2011 (1/). [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (jN,lW); 28 abr 11.

 

Prefacio.

 

Hemos publicado ya, en lo básico, todos nuestros materiales, en lo posible, en su orden cronológico entre fines de los años setenta a mediados de los años noventa.  Por ello pudimos valorar, con el tiempo intercedido, lo que todo ello significó en su momento, y su trascendencia.  Ya el tercero juzgará lo que corresponda, tanto hoy, como con el tiempo más allá de nosotros mismos.

 

Luego de 1995, se hizo un vacío generalizado, salimos de la escena casi de manera absoluta por quince años, y se interrumpió todo trabajo.  Lo que estaba en perspectiva en aquel entonces, era, de manera natural, el desarrollo de la teoría del espacio geográfico; pero, a su vez, completar los huecos de nuestro conocimiento de la historia de la Geografía (particularmente el desentrañar en detalle la complejidad del hacer geográfico en el origen de la ciencia moderna entre los siglos XV y XIII; y completar el análisis de la secuencia histórica, con posterioridad a Hettner, e incluso un estudio más fino de los aportes del mismo Hettner).

 

Al recapitular históricamente, al paso detallamos un poco más en ese período complejo renacentista e ilustrado, y ahora toca llenar ese vacío de la historia del pensamiento geográfico hacia la segunda mitad del siglo XX, que básicamente es caracterizar, como necesaria referencia, desde el trabajo de Alfred Hettner (en su madurez de los años treinta), a Richard Hartshorne, y la crítica a éste por Fred K. Schaefer, del primer lustro de los años cincuenta, al surgimiento y desarrollo tanto de la llamada “Geografía Cuantitativa” desde entonces a mediados de los años setenta (particularmente refiriéndonos en su influencia en México), como de la “Geografía Económica Regional”, elaborada en ese mismo lapso.

 

Aquí es donde se hacen particularmente valiosos los apuntes hechos en los trabajos más recientes de “La Geografía como Ciencia” (especialmente este, en el que analizamos los cuadros de desarrollo del objeto de estudio, del desarrollo del método hipotético-deductivo, y del desarrollo de la metodología de la sistematización del conocimiento)  “El Aparato de Categorías Fundamentales en Geografía”, o “el Antropocentrismo en Geografía”, “El Último Requisito para una Geografía Científica”, y “De los Elementos a los Estados de Espacio”.

 

Estos trabajos fueron como “un poner al día” en una gran síntesis, las cosas teóricas luego de 1995, pero dejando aún ese vacío del análisis de lo que le antecedió y de lo que ahora es, de algún modo, su exacta continuidad, entre los años cincuenta a setenta.

 

En la siguiente serie de artículos, comentaremos, entonces, el trabajo de Alfred Hettner, y su sucesión en Richard Hartshorne; luego la crítica a éste de Fred K. Schaefer, y tras él, el desarrollo de la llamada “Geografía Cuantitativa” y de la “Geografía Económica Regional”, como balizas que marcan los momentos históricos significativos, y en cuyo ámbito ya podremos discutir muchas otras particularidades; entendiendo así, finalmente, la línea de continuidad de la Geografía contemporánea y la tendencia de su lógico desarrollo consecuente a futuro.

 

 

La Geografía en Alfred Hettner (1859-1941).

 

Cuando elaborábamos nuestra tesis de Licenciatura entre 1979 y 1982, sabíamos de Hettner, de algunas de sus ideas centrales en cuanto los fundamentos teóricos de la Geografía, pero eso poco reunido de fuentes de segundo y tercer orden, por supuesto que no eran, primero, suficientes para hacernos un cuadro lo más completo de su pensamiento, ni, segundo, en absoluto confiables en su interpretación por terceros, y por supuesto, todos, en una interpretación fenomenista; no pudimos hacernos de nada de su obra ni siquiera en alemán, en un encargo a un compañero de viaje a este país.  Pero por lo poco recopilado, nos fue suficiente para darnos cuenta de nuestra identidad con sus consideraciones teóricas, salvados los momentos históricos y las influencias filosóficas dadas en cada uno.

 

No pretendemos aquí, como jamás lo hemos pretendido en ninguno de nuestros trabajos, hacer lo que propiamente se llamaría historia de la ciencia, en este caso, de la Geografía, sino tan sólo el análisis y generalización teórica a partir de lo histórico, de lo aportado por diversas fuentes, entre ellas, los materiales aportados en el obra “Clasificación de las Ciencias” (t.I, 1974; t.II, 1976), de B.M. Kedrov; como en la obra de Josefina García, Julio Muñoz y Nicolás Ortega, <<La Naturaleza de la Geografía y sus Métodos>>; en, “El Pensamiento Geográfico.  Estudio Interpretativo y Antología de Textos” (1982); y finalmente, en el documento más tardío que obtuvimos, pero de la más valiosa traducción, de la revista Geo Crítica 70 (julio de 1987), con una Introducción de Gerardo Nahm, al artículo de 1905: “La Naturaleza y los Cometidos de la Geografía”, y que, en consecuencia debimos hacernos de él entre ese 1987 y 1989.

 

Con estos escasos pero muy esenciales y valiosos materiales (y ya no teniendo tiempo para más, es esto sólo el punto de partida para la tarea de la nueva generación), haremos esas consideraciones generales sobre la Geografía en Alfred Hettner, materiales, algunos de los cuales (y no en ediciones originales que en México aún no había, sino en copias fotostáticas [pero que nadie se entere,porque no tenían autorización] que en una situación muy afortunada nos llegaron a trasmano desde los fondos de un compañero investigador en el Instituto de Geografía), los tuvimos en las manos tiempo después de haber presentado nuestra tesis de Licenciatura en examen profesional, y justo cuando hacíamos los estudios de posgrado en Geografía; y aún entonces, puestos ya nosotros en otra dinámica que nos hizo apenas revisarlos, corroborando nuestra razón, pero ya no usándolos, simplemente porque su contenido –que nos hubiera sido de un extraordinario valor en la argumentación demostrativa de aquella tesis–, ya no se aplicaba en lo que entonces ya hacíamos, que era, por un lado, la exploración del método propio al objeto de estudio ahora redefinido, y por otro lado, tratar de abordar ese objeto de estudio en una teoría del espacio geográfico.

 

De Hettner, en el campo de la geografía teórica, se tienen dos documentos muy comentados: 1) el libro, “La Naturaleza de la Geografía y sus Métodos”, 1905; y 2) el breve ensayo “La Geografía, Su Historia, su Naturaleza y sus Métodos”, 1927.  En ellos, lo primero que destaca, es la necesidad del rompimiento con una definición “dualista” de la Geografía, que confunde su objeto de estudio y no sólo impide la correcta ubicación de la Geografía en el cuadro de la clasificación de las ciencias, sino, peor aún, la desarma metodológicamente, no pudiendo precisarse claramente, entonces, acerca de qué es de lo que ha de aportar una explicación científica, que no esté dada ya en el campo de alguna otra de las diversas especialidades que forman esos dos campos de la “dualidad” desmembradora, en el conjunto de las ciencias naturales por un lado, y en el conjunto de las ciencias sociales, por otro.  Y cuando se ve que lo único que hay de diferente, dando integridad, unidad e identidad propia a la Geografía, es la “consideración de esos fenómenos en su distribución en el espacio”, entonces esto se desdeña, y cuando como lo propio debiera explorarse para su tratamiento como objeto de estudio, ello se deja apenas como marco de referencia.

 

La formación de lo que luego se llamará la “escuela alemana de la Geografía” por su definición particular del objeto de estudio de esta ciencia, se inició en 1870, y Hettner, hasta donde recordamos de alguna lectura, llegó a los estudios de Geografía en 1877, con el propósito específico de ser geógrafo, lo que, al teorizar sobre su propia ciencia, le quitó la carga de los prejuicios propios e inevitables enfocado el problema desde la formación en otras ciencias.

 


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27 abril 2011 3 27 /04 /abril /2011 23:00

Ícono Geografía Educativa (Globo Terráqueo-copia-1Aspectos en Común en las Crisis Económicas del Capital.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es

    30 abr 11).

 

La crisis de 1825 en Inglaterra, la primera crisis del capital, propicia el reestablecimiento del Derecho de Huelga de los sindicatos, suspendida veinticinco años atrás en 1799.  Diez años después, en 1836, ocurrió un segunda crisis económica en la misma Inglaterra, de donde, ahora, la Asociación de Trabajadores de Londres redacta la Carta del Pueblo, como Programa en el cual se establecen seis demandas: 1) sufragio universal para todos los hombres mayores a 21 años, 2) organización equitativa de Distritos Electorales, 3) voto secreto, 4) elecciones parlamentarias anuales, 5) retribuciones para los miembros del Parlamento, y 6) supresión del censo para los candidatos; y el socialismo utópico de Proudhon y la teoría de Max Stirner (Kaspar Schmidt), del Anarquismo, están ya presentes como alternativa.  En la siguiente crisis económica del capital, entre 1847 y 1848, la respuesta del proletariado fue ya de la pluma de Marx y Engels: aparece la teoría del comunismo en medio de la expansión de la revolución en Europa.

 

Otros diez años después tiene lugar la crisis económica de 1857, ha aparecido la figura del capital de la “sociedad anónima”, y esta crisis, que pasa primero a Estados Unidos, finalmente es la primera en abarcar ya todo el mundo; se produce por esa paradoja del capital: la sobreproducción; tiene lugar un exceso de la producción de trigo, y esto derrumba las bolsas de valores.  Diez años después, hacia la crisis de 1866, en 1864 se funda la Asociación Internacional de los Trabajadores (la Internacional Comunista), y tras la crisis, Marx publica el tomo I de El Capital.  A partir de entonces, el período entre una y otra crisis del capital comenzó a reducirse, de modo que a la siguiente, que ocurrió siete años después, en 1873, apenas le antecedió la circunstancial insurrección de la Comuna de París, en 1871, como consecuencia de la Guerra Franco-Prusiana; tal crisis, iniciada en Viena, repercute en Estados Unidos, y es considerada una de las más profundas y duraderas (sus efectos, por poco más de veinte años, se prolongaron hasta 1896).

 

Tras ella surge el capitalismo monopolista; y un ciclo después, sobreviene la crisis de 1882, en medio de la una enorme represión al movimiento proletario, y año mismo en que se funda el monopolio de la Standard Oil Company en manos de John Davison Rockefeller, que controla a su vez las compañías ferroviarias, apareciendo el motor de gasolina; pero, a la vez, es el momento histórico de la gran migración europea a los Estados Unidos; y a ocho años, la crisis de 1890, que, para contrarrestar sus efectos en la clase obrera concitando su espíritu revolucionario, el capital reglamenta el trabajo en la I Conferencia Internacional Sobre Protección al Trabajador (15-29 marzo, 1890), a la que acuden todos los países del gran capital internacional; y en Estados Unidos, por una parte se elabora el “Acta Antitrust”, a fin de detener los excesos monopólicos, pero por otra, se funda la United Fruit Co, que opera en Centro América.

 

La relación de las crisis económicas ya en el siglo XX, se inicia con la de 1900, iniciada en Rusia y en donde, con ello, se hace el campo fértil para los movimientos proletarios que llevan a la revolución de 1905; y con un período ya reducido, la siguiente crisis económica del capital fue siete años después, en 1907.  Otros siete años después la crisis económica estalla con la misma I Guerra Mundial de 1914-1918, considerada por ello como la gran crisis burguesa del capital, que, como la crisis de 1873, esta también difunde sus efectos por quince años más hasta 1933, teniendo en ese lapso los períodos normales de las crisis cíclicas, con una nueva a poco de acabada la guerra, entre 1920 y 1921; la reorganización del capital da lugar al surgimiento de la Sociedad de las Naciones (1919), cuando la Rusia recién socialista está inmersa en la guerra civil con la intervención de esas mismas potencias capitalistas, mismas en las cuales, por lo demás, aparece el gangsterismo y las mafias de traficantes (que en aquel entonces, en un reporte de 1927, daba cuenta de 49 funcionarios asesinados, 300,000 detenidos, y 5.5 millones de litros de alcohol confiscados; y un Al Capone al que por una década “no se le pudo hacer nada”, hasta ser detenido 1931 por cargos fiscales, y preso sólo once años, hasta 1942)[1]; en ese lapso, a siete años de la última crisis, estalla la nueva y famosa crisis económica conocida como el “Crack de 1929”, que ya al año siguiente se propaga a Europa, y con la que, se puede decir, se pasa del capitalismo monopolista privado, al capitalismo monopolista de Estado, iniciándose la era del imperialismo, y con él, el surgimiento del fascismo, del nazismo, y de movimientos como el Ku Klux Klan.  Todo ello, al tiempo que en la Unión Soviética en formación, se inicia la aplicación del Primer Plan Quinquenal (1928-1933).

 

Es suficiente, lo demás, de algún modo está aún presente.  Hay en todo ello, varias constantes: 1) Cada crisis implica ciertas concesiones al proletariado (o a la sociedad en general), como distractor y para atenuar la opresión económica a la que se le somete; 2) Tras cada crisis el proletariado o la sociedad en general, también se reorganiza y elabora teoría alternativa por la cual evoluciona el desarrollo de la sociedad; 3) Es perceptible un valor entendido entre el Estado y las mafias del crimen, indirectamente, dichas mafias son parte del Estado capitalista mismo, no sólo como fórmula económica, sino política, para fines de control social.

 

Ahora, junto a la fascista Ley de Seguridad Nacional, 1) se lanza por delante las reformas que permiten la participación ciudadana en candidaturas independientes en elecciones federales, y se hace gran alharaca de ello; 2) “Activistas”, como los califica la prensa, tales como Javier Sicilia, Julián Lebarón, Alejandro Solalinde y Eduardo Gallo, se organizan, convocan a la sociedad, la sociedad les respalda plenamente, y la sociedad avanza hacia nuevas formas de organización y lucha contra un Estado que sin tasa ni medida, somete a la sociedad en una situación de esquizofrenia, en que por un lado se le hace pensar y sentir de un modo, y de otro lado se le dice y hace del modo opuesto; y 3) este grupo ciudadano acude a la Cámara de Diputados alarmado por el proyecto de Ley de Seguridad Nacional que se pretende aprobar, y por la cual nosotros, desde el primer momento, a su vez, la calificamos como fundamento de un abierto golpe de Estado; y se encuentran con que los diputados, incluso, no conocían el texto de dicha Ley que ya iban a aprobar, como lo denunció Eduardo Gallo, ante “los pocos legisladores que se quedaron para escucharlo” (De la Redacción, Política, La Jornada, miércoles 27 de abril de 2011; p.3).

 

Esto es, que esos pillos politicastros tuvieron la osadía de menospreciar la presencia y palabra de este grupo de ciudadanos que en unos días va a demostrar, una vez más, el descomunal respaldo social con que cuenta.  Y la explicación a ello, es una: son los mismos que los que dicen combatir con dicha ley.  Tal Ley, lo único que pretende, es legalizar el terrorismo de Estado contra la sociedad, de esta caterva de pillos mafiosos.

 

Quizá no se quedaron a escuchar la voz de los compañeros, porque éstos repitieron una vez más: “Estamos hasta la madre de las estupideces del gobierno que nos tiene en un baño de sangre…” (Idem).  Y ante ello, no cabe ya más que decir aquí, sino una vez más: que ¡Renuncien!, el reclamo de la sociedad, compañeros, es pedirles formalmente la renuncia a tanto cínico pillo en connivencia con la mafias.  ¡Son los mismos, la historia es clara!  Por un lado los gringos entregando armas a los “zetas”, y por otro lado apremiándose en el Congreso el aprobar una Ley fascista; y un cartón en el periódico es más que elocuente: el pequeño Mussolini en la presidencia actual, recibiendo de manos de PRI, de regalo, una poderosa “arma multiusos”, diciéndole: “Pero que conste, si con esto cometes abusos contra civiles, eso ya es tu responsabilidad”; esto es, ¡son uno y lo mismo!, entre ellos como aparato de Estado cubriéndose los unos a los otros, y entre ellos y las mafias que dicen combatir.

 

El “casual” descubrimiento de cuarenta fosas comunes con doscientos ejecutados previo a todo esto, finalmente no fue suficiente para aterrar a la sociedad y sumisamente aceptara tal aberración legaloide, actualmente operando ya de facto.  ¿Acaso “en castigo” amentará la magnitud del terrorismo de Estado, “hasta que la sociedad entienda”?

 

¡Son los mismos!, y sus actos no sólo “nos pueden llevar a un estado sin retorno” (Sicilia), sino, ¡entendámoslo!, nos llevaron a él, y efectivamente, ya no hay retorno; ya no hay retorno con los mismos y en las mismas condiciones; de ahí que la demanda obligada, sea la exigencia de ¡renuncia, de todos!, y nombremos un Gobierno Provisional.

 

Ciertamente, las cosas son como las plantea el compañero Solalinde: “Iniciar una <<insurrección pacífica>>…, por la refundación de México” (textual, al buen entendedor…).  A ello sólo hay que aclarar, que lo de pacífico sale sobrando, todas las insurrecciones populares son, en principio, pacíficas, los pueblos no salen a la calle a morirse así nada más (padres, hermanos, hijos, no estamos locos); esas insurrecciones se convierten en violentas, cuando el Estado ofrece resistencia a los cambios que los pueblos demandan y agrede y reprime (ahí están los casos árabes recientes, no hay que elucubrar).  Y, ciertamente, la insurrección no puede ser contra alguien en particular en este gobierno, ¡sino contra todos!, ¡contra todo este gobierno corrupto y terrorista!, y la refundación de este país, pasa, necesariamente, por la nominación primera de un Gobierno Provisional.

 

¡La renuncia, ya, y luego averiguamos!, y ¡nombremos un Gobierno Provisional como única y verdadera solución! (y luego hablamos de las tareas del dicho gobierno).

 



[1] Crónica de la Humanidad; Plaza & Janes, Barcelona, Tomo II, 1988; p.918.

 



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24 abril 2011 7 24 /04 /abril /2011 23:04

Eje del Mal, 2001 G. BushResumen Puntualizado del Arte de la Guerra, Sun Tzu.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 31 mar 11.

 

1      “En esencia, el arte de la guerra, es el arte de la vida”.

2      Dos principios: 1) “Todo arte de la guerra se basa en el engaño”; 2) “El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar (el asunto no es destruir, sino ganar con el menor esfuerzo).

3      Factores (cuándo, cómo, dónde, unidad, proporción, capacidad):

a)     Político (armonía pueblo-gobernante bajo su liderazgo).

b)    Clima (estado del tiempo).

c)     Terreno (distancia, relieve, vegetación, posibilidades de supervivencia).

d)    Doctrina (organización del ejército, logística).

4      Ataque disfrazado de incapacidad para ello.

Movilización disfrazada de inactividad.

5      Atacar cuando hay debilidad.

Eludir cuando hay fortaleza.

6      Cuanto más rápida la victoria, mejor.

Cuanto más tarde, mayor la desmoralización.

7      Tratad bien a los prisioneros.

8      Romper alianza mediante diplomacia.

9      Atacar al ejército, no a las ciudades.

10   La invencibilidad depende de uno.

La voluntad del enemigo depende de él

11   Defenderse cuando no se puede derrotar.

Atacar cuando se puede vencer.

12   Un comandante obtiene la victoria de la situación y no la exige de su subordinados.

13   El experto atrae al enemigo al campo de batalla.

14   Atacar lo no-defendido.

Defender lo que no puede ser atacado.

15   Cuando se gana una batalla, las tácticas no deben repetirse.

16   No se enfrenta un combate que no se pueda ganar.

 


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