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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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13 abril 2011 3 13 /04 /abril /2011 23:04

Eje del Mal, 2001 G. BushLa Teoría Geopolítica del "Choque de Civilizaciones" y la Propuesta Geoestratégica Político-Militar Denominada: "Gestión de los Imperativos Geoestratégicos"* Estudio Nº 7 (1/4)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teorica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, 1 (φN, λW); 14 abr 11.

 

 

Resumen

 

En una secuencia de lo general a lo particular, hemos visto (Estudio Nº 5) la teoría e historia de la Geopolítica, y en ello, lo que pudiésemos llamar las teorías geopolíticas clásicas; luego (Estudio Nº 6), la correlación entre la geopolítica y la geoestrategia, y en ello las etapas geoestratégicas político-militares del imperialismo norteamericano durante la Guerra Fría, todo ello, inmerso en la teoría geopolítica de los “Contrapesos” de Spykman.

 

Ahora analizaremos la propuesta que quedó inmersa en ese período inmediato de transición de la posguerra fría a la situación actual, en un momento dado conocido como “El Tercer Orden”: en la propuesta de Huntington de la geopolítica del “Choque de las Civilizaciones”, el planteamiento de la “Gestión de los Imperativos Geoestratégicos”, de Zbigniew Brezezinski, expuesto en su trabajo: El Gran Tablero Mundial**; geoestrategia, en su enunciado, de acuerdo a los nuevos tiempos, conciliadora y de lenguaje administrativo y no militar, que sólo sirvió de “fundamento teórico” a lo que vino inmediatamente después con el “Plan de los Estados Unidos para el Nuevo Siglo”: la geopolítica del “Eje del Mal” y su geoestrategia del “Ataque Preventivo”.

 

 

El Choque de Civilizaciones

 

El Choque de Civilizaciones es primero, en 1993, un artículo de Samuel Philips Huntington, que luego se desarrolla como un libro a cuyo título se agrega El Choque de Civilizaciones y la Reconfiguración del Orden Mundial, 1996; trabajo este último estructurado en cinco partes: primera, en la que expone cómo el momento actual representa la confrontación histórica nunca antes vista; segunda, en la que muestra el equilibrio del pasado; tercera, en la cual expone la evolución de las culturas emergentes; hasta llegar a la cuarta parte en que expone la confrontación actual entre “occidente” y el islam; para terminar en una quinta parte describiendo el escenario de un nuevo orden mundial.

 

Así, Huntington plantea que el origen del conflicto en el mundo de la posguerra fría ya no será principalmente ideológico o económico, sino cultural, “Las líneas de fractura entre civilizaciones, serán las líneas de batalla del futuro” asienta dicho autor, y afirma profético y no sin razón: “Si el desarrollo económico chino continúa durante otra década, cosa que parece posible, y si China mantiene su unidad durante el período sucesorio, cosa que parece probable, los países del este asiático y el mundo tendrán que reaccionar ante el papel cada vez más seguro de sí mismo de este actor, el más grande en la historia de la humanidad”[1].

 

Justo una década después, vemos que el desarrollo económico chino fue posible y continuó, y que China ha mantenido su unidad política, por lo cual se explica entonces la reacción de los “países del este” frente a la actitud de China como potencia.

 

 

La Supremacía Global de los Estados Unidos

 

Sin reserva alguna, a apenas pasado un lustro de derrotada la Unión Soviética, Zbigniew Brezezinski, consejero de seguridad nacional de la presidencia de los Estados Unidos entre 1977 y 1981, en el período del gobierno de James Carter; y durante transición al desarrollo de la geoestrategia del “Enfrentamiento Directo” que luego de 1980 se agudiza bajo el gobierno de Ronald Regan; publica su obra geopolítica aquí comentada.

 

Obra “concluyente de los intereses estratégicos de los Estados Unidos en el mundo de la posguerra fría”[2], dice de ella, y muy ciertamente, Samuel P. Huntington, pues en realidad sintetiza claramente los objetivos de su nueva geopolítica.

 

El objetivo geoestratégico de los Estados Unidos ahora –dice Brezezinski–, es llegar a consolidarse como el primer imperio verdaderamente global de la historia.  Es decir, que ya se conceptúan como tal, desde el momento en que, dice dicho autor y no sin razón, la desaparición de la URSS dejó a los Estados Unidos en una posición única: la de primer potencia global.

 

Esto es, consumar su poder absoluto, su supremacía global de la cual dice el autor: “la supremacía global de los Estados Unidos recuerda en cierto modo, a la de los viejos imperios”[3], para ello, coincidiendo con Huntington, dice, “es esencial que no se produzca el surgimiento de ningún aspirante al poder euroasiático capaz de dominar Euroasia y, por lo tanto, también de desafiar a los Estados Unidos”[4].

 

La “supremacía global”, el máximo poder mundial o soberanía mundial, se expresa en la dirección efectiva que esa soberanía ejerce sobre los demás países, sometiéndolos a sus intereses.  A esa dirección o gobierno, es a lo que se denomina hegemonía.  “La hegemonía es tan vieja como la humanidad”[5] dice el autor de la obra, y ese es un argumento, evidente e históricamente falso, pues, por lo menos durante un millón de años, la vida de la humanidad en la comunidad primitiva, tal hegemonía no existió; ésta aparece sólo con el surgimiento de las grandes civilizaciones y con ello el desarrollo de los imperios.  Pero ese argumento de Brezezinski, lo que persigue es la justificación “natural” de la propia hegemonía estadounidense.

 

El autor en cuestión, niega que los Estados Unidos sean un “imperio”, pues, dice él, “los imperios basaban su poder en una jerarquía de vasallos, tributarios, protectorados y colonias, y solían considerar como bárbaros a los que se encontraban en el exterior”[6].  Llama a esta una “terminología anacrónica”; y dice que Estados Unidos no es un imperio, porque no es una estructura jerárquica del tipo que él ha dicho; en abierta negación a lo evidente, dado por el conjunto de países tributarios económicamente endeudados de América Latina, por la situación de los vasallos “Territorios de la Commonwealth” de los Estados Unidos: que con distintos estatus, son, Puerto Rico, las Islas Marianas, Atlón Johnston, Guam, Islas Wake, Islas Midway, Islas Vírgenes, y Samoa; más los territorios intervenidos y ocupados neocolonialmente como Granada, Afganistán, o Irak.

 

La tibia, hasta lo ingenuo, o lo hipócrita hasta lo desvergonzado, de la propuesta geoestratégica de Brezesinski publicada en 1997, se expresó en el hecho de: “la manera en que los Estados Unidos <<gestionen>> Eurasia resulta crucial”[7]; por más que el concepto de gestionar se enuncie entre esos corchetes especiales, donde por gestión se entienda la imposición hegemónica, la “gestión geoestratégica” resultará de una candidez abrumadora frente a lo que cuatro años después cristalizará en el “Ataque Preventivo”: la verdadera <<gestión>> norteamericana.

 

El control territorial, la posesión geográfica de puntos cruciales, o “ejes en un sistema de control imperial” como lo enuncia Brezezinski, han formado siempre e invariablemente, a pesar de lo que dicho autor diga tratando de disfrazar el carácter imperial de la política estadounidense, el conjunto de elementos geoestratégicos en juego en toda geopolítica.  Por eso, ello lo atribuirá sólo a la política del estilo de los viejos imperios, como –dice él, poniendo un ejemplo–, del ruso ante el punto crucial del oleoducto checheno.

 

Brezezinski dice también que una geopolítica global ha desplazado a la regional, pero ello lo hace para ocultar sus movimientos tácticos en Medio Oriente y su proyección al Asia Central, lo cual queda revelado cuando expresa: “el punto de partida para la formulación de la geoestrategia estadounidense para la gestión a largo plazo de los intereses geopolíticos estadounidenses en Eurasia debe centrarse en los jugadores clave y en una adecuada evaluación del terreno”[8].

 

Así, diremos coloquialmente, “la geopolítica es la geopolítica”, y simples giros del lenguaje no lograrán ocultar su realidad.  Y así, es vano que Brezezinski, al enunciar sus “imperativos de la geoestrategia global”, diga que usando “una terminología de la era más brutal de los antiguos imperios”[9], pueda ocultar que es la propia y actual de los Estados Unidos:

 

 

1      “Impedir choques entre vasallos y mantener su dependencia en términos de seguridad (Puerto Rico, UAM, Islas Vírgenes, etc)

 

2      Mantener a los tributarios obedientes y protegidos (América Latina principalmente, pero también entre tales tributarios, Europa hasta los países escandinavos, Corea del Sur y Japón; Asia Central, Medio Oriente, Indonesia, Australia y Nueva Zelanda, y Suráfrica)

 

3      Impedir la unión de los bárbaros”[10] (Rusia, China, Irán, India)

 

 

Ahora el asunto es cómo esos países vasallos dependientes, tributarios obedientes, y bárbaros, Brezezinski los hará participar en su “Tablero Mundial”, en calidad de “jugadores geoestratégicos” (rivales), o “pivotes geopolíticos” (territorios o puntos geográficos en calidad de “piedras angulares”, que como factores importantes podrían modificar las situaciones)

 

Tales “jugadores geoestratégicos” son pues, cinco países, en el orden que él los menciona: 1) Francia, 2) Alemania, 3) Rusia, 4) China, y 5) India.

 

[Se ofrecen mapa (con adecuaciones del autor)]

  

Hace a continuación un análisis acerca de cada uno de ellos y de sus relaciones entre sí, que en 1997, puede responder, visto casi una década después, ya a una realidad como él la veía, pero también a una desvirtuación deliberada, razón por la cual ello lo dejamos aquí de lado en su detalle, extrayendo entre líneas lo esencial, por lo cual, el objetivo geoestratégico real, es –como el mismo Huntington ya lo explicitara–, el control de China, misma a la que se refiere en dos líneas muy sesgadamente diciendo acerca de ella: “Una cuestión geoestratégica de importancia crucial es la que plantea la emergencia de China como gran potencia”[11]; y el objetivo geoestratégico que ella supone, pasa primero por el dominio territorial de Medio Oriente y Asia Central; segundo, por el control de Rusia y su división con la Unión Europea, y más aun, con la misma China e incluso Irán (y acaso con la neutralización de la India); y tercero, el sometimiento de la Unión Europea.

 

Esa interpretación se basa en algo que Brezezinski en 1997 trata como “algo secundario”, tan sólo, usando sus propias palabras, como “un posible desafío”, “parte de los problemas de esta inestable región”[12]: el fundamentalismo islámico, como él lo llama.  Y dicho autor ya desde entonces traza la línea de provocación, cuando dice que ese desafío vendría: “Mediante la explotación de la hostilidad religiosa al American way of life...”[13].  Obviamente, en su libro lo deja establecido no como resultado de la provocación, sino como algo que emanaría instigado por los países islámicos mismos, contra los Estados Unidos. 



*   Estudio N° 7 Línea de Investigación Geográfica; mayo de 2006.

** Brezezinski, Zbigniew; El Gran Tablero Mundial; Editorial Paidós, Colección Estado y Sociedad Nº 63; México, 1997.

[1] Huntington, Samuel P; El Choque de Civilizaciones y la Reconfigración del Orden Mundial; Piados, Barcelona, 1997.

[2]       Ibid. v. Contraportada

[3] Ibid. p.19

[4]       Ibid. p.12

[5]       Ibid. p.13

[6]       Ibid. p.19.

[7]       Ibid. p.39.

[8]       Ibid. p.48.

[9]       Ibid. p.48.

[10]       Ibid. p.48

[11]       Ibid. p.61

[12]       Ibid. pp.60-61

[13]       Ibid. p.61 (subrayado suyo)

 



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10 abril 2011 7 10 /04 /abril /2011 23:19

Ícono GeoeconomíaGeografía Económica y Política Mundial.  Tres Conferencias.  Monogrfía, 2006 (19/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica 

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

27 jun 11.

 

Modelos de Uso y Aprovechamiento de los Recursos Naturales

                         La preocupación real –hemos dicho antes– por el uso y aprovechamiento de los recursos naturales, no se hizo patente sino hasta los años setenta del siglo pasado.  No obstante, dicha situación puede ser examinada bajo dos grandes modelos económico-políticos: a) el capitalista, y b) el socialista, si bien es cierto que entre 1970 y 1990, justo cuando comienza a plantearse la problemática internacional de los recursos naturales, el modelo de economía planificada socialista, se adentró en un proceso de declinamiento.

 

 

a)     El Modelo Capitalista del Uso y Aprovechamiento

de los Recursos Naturales.

 

El modelo capitalista del uso y aprovechamiento de los recursos naturales no puede operar sino bajo las leyes de este sistema, en esencia, hemos dicho, bajo la lógica del mercado.  Más aun, del mercado en el momento histórico de una tendencia a la máxima concentración de capitales dando lugar a la formación de monopolios, lo cual restringe la competencia proclamada por el mismo sistema, incluso mundial, lo cual permite mantener los precios altos sobre las mercancías, con ganancias igualmente exorbitantes.

 

Se da así, una gran acumulación de capital en las metrópolis de esos monopolios, formándose con ello una masa de “capital sobrante”, que se convierte en “capital trasnacional”, el cual a su vez crea el monopolismo internacional.  A fines del s.XIX –citamos del Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS[1]– estos monopolios internacionales no pasaban de 40, que para la I Guerra Mundial sumaban ya 100, y para la II Guerra Mundial pasaban de 300.

 

Lo interesante de esa monopolización, incluso internacional, es que se da precisamente sobre los recursos energéticos, que siendo el petróleo el fundamental a principios del s.XX, éste se monopolizaba tanto por la Standard Oil controlada por Rockefeller, y el consorcio inglés Royal Duch Shell.  De manera semejante, posteriormente a la II Guerra Mundial, apareció la Unión Europea del Carbón y el Acero[2], el origen de los actuales Tratados de Libre Comercio.

 

Los actuales monopolios, por ejemplo, del petróleo, establecen el precio monopolista especulativo (comprar barato y vender caro) del recurso natural, muy por encima del costo real, como puede verse sin dificultad en los actuales precios del petróleo (2006) estimados en no más de 25 dólares por barril, hasta en tres veces más ese costo (todo lo cual va acompañado tanto de políticas de domping en una guerra comercial, como de la guerra militar armada misma).

 

Desde los años cincuenta, los países llamados del “Tercer Mundo”, mantenidos en el subdesarrollo respecto de las grandes potencias monopólicas internacionales, han sido paulatinamente convertidos, como condición de necesidad de carácter vital para dichos monopolios internacionales, primero, en fuente de mano de obra barata, y en proveedores de materia prima barata, con la excesiva explotación de sus propios recursos naturales: “Venezuela, con el 95% de su petróleo; Bolivia con el 65% de su estaño; Malaya con el 55% del caucho y estaño”[3].  Luego, desmantelada nuestra planta productiva, nos han convertido, adicionalmente, en consumidores, a altos costos, de su producción.

 

Ello no sólo provoca la depauperación de las grandes masas de población en el mundo, sino el desperdicio de recursos naturales, la devastación ambiental, y el oscurantismo no sólo con la enajenación de la ciencia cooptada y fragmentada en institutos y laboratorios; sino con la alienación en la educación, para enceguecer a los pueblos y mantener oculto a su conocimiento tal situación.  Se ha generado el gran enriquecimiento de unos pocos (15%), frente al gran empobrecimiento de muchos (85%).  En México está el tercer hombre más rico del mundo, y el 55% de su población está en los límites de la pobreza extrema.

 

Paradójicamente, así, todo ello constituye a su vez un proceso de alta socialización mundial: del trabajo, de la producción, de la distribución, del consumo.  Se agudiza así, la contradicción entre el carácter social de la producción, con el carácter privado de los medios de producción, e incluso con la forma privada de apropiación de lo producido.  El sistema capitalista no sólo ya no resuelve las necesidades sociales, sino se ha convertido en un gigantesco obstáculo al progreso y desarrollo de la humanidad; es decir, a su avance, y su conciencia de la necesidad, que es tanto como a su libertad misma.

 



[1] Academia de Ciencias de la URSS; Manual de Economía Política; Editorial Grijalbo, 3ª edición, México, 1969; p.232.

[2] Ibid. p-232.

[3]       Ibid. p.242.

 



 

 

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10 abril 2011 7 10 /04 /abril /2011 23:18

Ícono GeoeconomíaGeografía Económica y Política Mundial. Tres Conferencias.  Monografia, 2006 (18/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica 

de Geografía Teórica.

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20 jun 11.

 

Uso y Aprovechamiento del Recurso Natural Energético

 

La energía, ese “algo” capaz de producir trabajo, es en realidad, un derivado del uso y aprovechamiento de ciertos recursos naturales en bruto.

 

De los recursos naturales geológico-geomorfológicos tales como el carbón, el petróleo y gas, la actividad geotérmica, o el uranio, derivarán formas de energía calorífica o térmica, mecánica, eléctrica, y nuclear.  Lo mismo será de los recursos meteorológico-climáticos, tales como la radiación solar, la insolación, o el viento, de los cuales se obtiene tanto energía electrofotónica,  energía térmica, y energía eólica.  Luego están los recursos hidrográfico-oceanográficos, como las corrientes fluviales, de donde se obtiene la energía hidroeléctrica; o de la marea y oleaje, capaces de generar formas de energía correspondiente.

 

No todas esas fuentes de energía son aprovechadas por igual, más aun, varias de ellas aun se consideran fuentes alternativas de energía, entre las cuales últimamente se tiene dentro de éstas, la energía por hidrógeno, e incluso la energía por reacción de antimateria.

 

En esencia, el problema no parece ser la carencia de fuentes de energía o el “agotamiento” de las mismas como tales, en tanto energía, sino el agotamiento de ciertos recursos en sí, entre los cuales está particularmente el petróleo, el cual no sólo deriva en fuente de energía, ni esa es su utilidad principal hoy en día, sino que del petróleo lo principal son sus derivados mismos, en lo que se conoce como petroquímica secundaria, con lo que se fabrican toda clase de utensilios de plástico o que contienen esos petroquímicos, por ejemplo, en lo textiles.  El agotamiento del petróleo como recurso natural, tiene más implicaciones que la pérdida de una fuente de energía, que como tal, es ya hoy secundaria.

 

Esto que se nos presenta aparentemente en forma de una irracionalidad para cuya solución podría bastar un acto de conciencia, esconde detrás de sí, en realidad, un problema de orden económico-político ajeno a la conciencia y voluntad de los individuos: el que el carácter de la mercancía-petróleo, determina su uso y aprovechamiento; y si los precios de éste se mantienen bajos, el petróleo será usado indiscriminadamente como mejor alternativa energética en detrimento de sus otras posibilidades para la producción otros bienes materiales, e incluso sin miramientos respecto del perjuicio al ambiente (como ocurre con la firma del Tratado de Kyoto, el que precisamente la principal potencia capitalista, los Estados Unidos, no suscribe).  Por el contrario, si los precios tienden al alza, ello desalentará su uso para el capitalista que lo consume en calidad de energético, que automáticamente recurrirá a lo más económico.  Dicho en otras palabras, lo que ya de por sí nos parecía una irracionalidad, tiene su solución en lo que de hecho es una irracionalidad mayor.  Así es el sistema capitalista lo determina, pues, el uso y aprovechamiento de los recursos naturales tratados como mercancías, con todas sus consecuencias de depredación de la sociedad y la naturaleza.

 

Todo ello nos lleva al problema esencial respecto del uso y aprovechamiento de los recursos naturales: frente al fantasioso “cambio de filosofía de la vida” y toma de conciencia por los individuos y su acción como “sociedad civil” en Organizaciones No-Gubernamentales, está la necesidad de un cambio en nuestra organización social, en el cambio en el modo de producción, en el cual, los recursos naturales dejen de considerarse y ser, mercancías, valores de cambio, para ser tratados como lo que en esencia son: valores de uso, bienes materiales para la subsistencia de la humanidad.

 

En el siguiente apartado discutiremos, finalmente, esa problemática económico-social y política respecto de los recursos naturales. 

 

 


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10 abril 2011 7 10 /04 /abril /2011 23:17

Ícono GeoeconomíaGeografía Económica y Política Mundial.  Tres Conferencias.  Monografía, 2006 (17/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica 

de Geografía Teórica.

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13 jun 11.

 

Uso y Aprovechamiento del Recurso Natural Mineral.

 

El segundo grupo de recursos naturales: la minería, hemos dicho, es base material de la producción industrial.  Los principales minerales obtenidos pueden apreciarse en la gráfica siguiente referida a 1970*.  De toda la producción minera, es notable la producción centrada en la obtención de hierro, como de bauxita (esta última de la cual deriva la obtención de aluminio)

 

En cada grupo de minerales hemos seleccionado en promedio unos cinco principales productores, y en este caso, el hierro, mundialmente, para aquellos años sesenta-setenta, principalmente fue producido por: la URSS, EU, Canadá, Australia, y China, en ese orden de importancia.  Como se puede apreciar en la gráfica, la producción total alcanza poco más de los 375 millones de toneladas, de las cuales, 300 millones de toneladas son producidas tan sólo  por esos cinco productores (Lam.44).

 

El hierro mezclado con otros minerales dará lugar a los diferentes tipos de aceros, usados principalmente en la industria del transporte (aproximadamente 30%), luego de la construcción (aproximadamente 25%), en la fabricación de maquinaria (aproximadamente 20%), y productos de envase (el 25% restante).  La Bauxita será esencial en la industria aeronáutica.

 

Produccion-Mineral-Mundial.jpg

Lam.44.  Instituto Geográfico de Agostini; Atlas Universal GeoeconómicoEditorial
Teide; Barcelona, 1972.  
Kidron, Michael-Segal, Ronald; Atlas del Estado del Mundo; Ediciones del Serbal, España, 1982. [Con adaptaciones del autor]

 

 

Sigue un grupo de minerales, cuya producción está en el rango de 3 a 9 millones de toneladas anuales.

 

Retirando en esa gráfica el oro y la plata que tiene una función diferente, los tres minerales restantes tiene un papel fundamental en la industria (junto con el estaño).  Ahora aparecen como principales productores ya no sólo países altamente desarrollados como la URSS, los Estados Unidos, Canadá y Australia, que son las potencias mineras, sino países como Chile, Zambia, Perú, Bolivia, Thailandia, Malaysia, Indonesia, Nigeria, y México.  Ello hace que, siendo minerales esenciales para la producción industrial, signifique un elemento negociador de los países, en aquel entonces identificados como del Tercer Mundo. (Lam.45)

 

Respecto del cobre, los principales usos se refieren a la industria eléctrica (en 50%), en las industrias de la maquinaria y la construcción (en un 20%), y en el transporte (en un 10%).  En cuanto al plomo, en la industria automotriz en baterías y motores (hasta en 45%), en aquel entonces, en aditivos de gasolinas (en casi un 20%), y en la industria de la construcción (en un 10%).  Y por lo que respecta al zinc, se le usa (en un 40%) en galvanizados, en aleaciones en maquinaria (en 30%), y en baterías (hasta en un 10%).


Produccion-Mineral-Mundial-1970-1-copia-1.jpg

Lam.45.  Instituto Geográfico de Agostini; Atlas Universal GeoeconómicoEditorial Teide; Barcelona, 1972.  Kidron, Michael-Segal, Ronald; Atlas del Estado del MundoEdiciones del Serbal, España, 1982. [Con adaptaciones del autor]

 

 

                         El siguiente grupo de principales minerales los hemos clasificado así en función del monto de su producción entre 20 mil y 180 mil toneladas (es decir, apenas en el rango de millares).  El estaño ha sido mencionado en el grupo anterior por su importancia industrial, y ello deja al mercurio, al platino, y al uranio, cada uno de los cuales con un papel muy diferente en la industria (Lam.46).

 

                         De difícil obtención, particularmente el Platino, Mercurio con 90 mil toneladas en ese año 1970, y Uranio, con apenas 20 mil toneladas; y más aun en este último, esa dificultad de obtención determina sus altos costos.  Pero más aun muy singularmente respecto del uranio, del cual se deriva un importante energético, que hace al encarecimiento de su producción aun  mayor.

 

 Produccion-Mineral-Mundial-1970-2.jpg

Lam.46.  Instituto Geográfico de Agostini; Atlas Universal GeoeconómicoEditorial Teide; Barcelona, 1972. Kidron, Michael-Segal, Ronald; Atlas del Estado del MundoEdiciones del Serbal, España, 1982. [Con adaptaciones del autor]

 



* Hemos tomado este año como referencia en función del análisis de la problemática de los recursos naturales, más adelante, en las conferencias sobre Geografía Económica, utilizaremos la información actualizada haciendo una valoración generalizada.

 



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10 abril 2011 7 10 /04 /abril /2011 23:16

Ícono GeoeconomíaGeografía Económica y Política Mundial.  Tres Conferencias.  Monografía (16/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica 

de Geografía Teórica.

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 06 jun 11.

La producción mundial de los cereales, a excepción del maíz, es aun orgánica, y para el año 2006, ha alcanzado una producción, en cifras redondeadas, de 2,000 millones de toneladas, según los datos estadísticos de la FAO[1], que sumado al excedente acumulado, alcanza valores cercanos a los 2,500 millones de tonelada (Lam.42).

 

Produccion-de-Cereales-2004-2007.jpg

 Lam.42.  Del autor, con datos de la FAO.

 

 

Producción de cereales6
(millones de toneladas)

 

2005
estim.

2006
pronóst.

Asia

885.4

898.0

África

128.8

125.2

América Central y el Caribe

34.8

37.3

América del Sur

109.6

109.1

América del Norte

416.5

390.3

Europa

422.5

423.4

CEI europea

122.3

116.4

Oceanía

40.7

37.1

Total mundial

2 038.4

2 020.5

Países en desarrollo

1 106.4

1 123.8

Países desarrollados

932.0

896.8

- trigo

624.4

614.9

- cereales secundarios

992.7

980.0

- arroz (elaborado)

421.3

425.6

 

 

Hechos básicos de la situación mundial de los cereales
(millones de toneladas)

 

2004/05

2005/06

2006/07

PRODUCCIÓN

2 067.6

2 038.4

2 020.5

Trigo

632.1

624.4

614.9

cereales secundarios

1 027.1

992.7

980.0

arroz (elaborado)

408.5

421.3

425.6

SUMINISTROS 1

2 480.1

2 504.8

2 481.7

Trigo

792.3

797.9

785.3

cereales secundarios

1 174.0

1 186.3

1 169.0

Arroz

513.8

520.6

527.9

UTILIZACIÓN

2 014.4

2 030.5

2 062.0

Trigo

619.5

625.3

627.0

cereales secundarios

979.9

986.7

1 014.4

arroz

415.1

418.5

420.6

1       Producción más existencias iniciales.

 

Produccion-de-Cereales.jpg

 Depósito de Documentos de la FAO.

 

                        Por cuanto a la producción de cereales, desde 1998 se inicia un descenso en la producción con algunas fluctuaciones, hasta el año 2003 en que se muestra un ascenso; pero a partir de 2004, nuevamente se ha venido dando un ligero descenso en la producción, excepto en lo que se refiere al arroz.  En mucho, cabe la posibilidad especulativa, y ello quizá no se deba a factores ambientales, como a una deliberada política tendiente a favorecer la producción mediante granos transgénicos, con lo cual se remediaría la “baja producción, ante la creciente necesidad” (aun cuando existen fuertes reservas científicas para permitir el empleo del grano transgénico, el cual acabaría –dada su manipulación genética que lo ha hecho más resistente–, reemplazando por selección natural al grano natural mismo, con un enorme riesgo para la humanidad).

 

Produccion-y-Udo-de-Cereales-en-el-Mundo.jpg

Lam.43.  Del autor, con datos del Depósito de Documentos de la FAO.

 

 

Por otra parte, hasta el momento, los cultivos transgénicos en el mundo, básicamente son cuatro: soja, en un 60%, en una superficie que del total de 81 millones de ha al año 2005, comprende prácticamente la mitad de la extensión cultivada, con 41 millones de ha; maíz, en un 23% en 15 millones de ha; el algodón; en un 11%, en 7 millones de ha; y colza o canola, en un 6% en 3.5 millones de ha; de los cuales, Estados Unidos produce el 59%, Argentina el, 20%, Canadá y Brasil cada uno en un 6%, China con un 5%, Paraguay con un 2%, e Inda y Suráfrica cada uno con un 1%[2].

 

No obstante todo lo anterior, se dice que casi cuarenta países, los cuales suman una población de 800 millones de habitantes; la séptima parte de la población del planeta; sufren de crisis alimentaria.  Pero, debe observarse, que ello no es por falta de producción, sino por la desigualdad humana; y nuestra, hasta hoy, incapacidad para la reorganización de la sociedad mundial, en donde los recursos naturales dejen de ser mercancía, para representar un verdadero valor de uso, un bien satisfactor de necesidades humanas, que como tal, se distribuya para la humanidad entera por igual; de modo que unos no se aprovechen de los recursos de la Tierra como si hubiese sido un don divino otorgado, y otros padezcan por esa natural y diferente distribución de los recursos naturales, de cuya especulación se hace la desigualdad humana en la distribución de la riqueza.

 



[1] Depósito de Documentos de la FAO; Perspectivas de Cosechas y Situación Alimentaria; www.fao.org, junio de 2006.

[2]       Ecologistas en Acción; Cultivos Transgénicos en el Mundo; www.ecologistasenacción.org; 12 de octubre de 2005.

 



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10 abril 2011 7 10 /04 /abril /2011 23:15

Ícono GeoeconomíaGeografía Económica y Política Mundial.  Tres Conferencias.  Monografía (15/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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30 may 11.

 

Uso y Aprovechamiento del Recurso Natural del Suelo

 

En 1970, Nesmeianov –citando nosotros de Riabchikov–, “afirmaba que el problema de la producción de alimentos sintéticos para el hombre se solucionaría en un futuro próximo”[1], y al inicio del s.XXI, aparecieron los granos tansgénicos.

 

Hace treinta y cinco años (tomando en cuenta que al redactar estas líneas estamos ya prácticamente en año 2007), citando los datos de la misma fuente antes referida, la producción de granos alimenticios era de 1,000 millones de toneladas, para 3,500 millones de habitantes; y ya entonces se afirmaba que para el año 2000, esta producción tendría que duplicarse, dada la proyección de duplicación de la población.  En realidad no sólo se logró duplicar la producción, sino casi triplicar, a tal punto que, podemos afirmarlo, el “problema” del abasto alimenticio no es, hoy en día, ningún problema; hay suficiente para alimentar a un poco más de la población mundial actual, que es ya cercana a los 6,500 millones de habitantes.

 

La demostración de lo anterior se puede exponer en los siguientes argumentos.  De 510 millones de Km2 del total de la superficie terrestre, sólo 150 millones de Km2 forman la superficie habitable, y de esa superficie, apenas poco más de 80 millones de Km2 es la superficie del confort humano (la mitad de la tierra continental, según Riábchikov), tierra utilizada en cualquier forma y no únicamente en forma agrícola, esto es, en razón de 1.2 ha por habitante (Lam.41).

 

En cifras de la Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se estima que se dispone de una superficie mundial de cultivo de 5,000 millones de Ha (50 millones de Km2); de los cuales, América Latina dispone de 650 millones de Ha (6.5 millones de Km2); o sea, apenas la octava parte de la extensión mundial, en lo que se refiere sólo a cultivos llamados ahora, orgánicos (para distinguirlos de los biotecnológicos en los cuales se ha empleado cierta tecnología de fertilizantes, herbicidas o pesticidas); y a partir de mediados la década de los años noventa, el cultivo biotecnológico se transformó en los transgénicos, los cuales han venido ocupando cada vez una mayor extensión de esta superficie, hasta alcanzar en la actualidad 81 millones de Ha (o bien, 810,000 Km2); ciertamente aun, siendo el 1.6% respecto del total, es, no obstante, poca aun.

 

Los cultivos fundamentales para la alimentación humana se refieren a los cereales: trigo, maíz, arroz, centeno, y soja, básicamente.  Destaca en importancia la producción de trigo, del cual, sólo 10 países de las diversas regiones, producían en 1970, el 75% mundial.  Le sigue en importancia el maíz, del cual, otros 9 países concentran la producción mundial en casi tres cuartas partes; y entre ellos se ubicaba México en el cuarto lugar mundial.  Con un volumen de producción semejante, le sigue el arroz, del cual, 8 países en 1970, producían el 80% mundial.  Luego, 10 países más son productores de centeno, concentrando poco más del 90% de la producción mundial; y en cuanto a la soja, 5 países producen casi la totalidad mundial.  Destaca el hecho de que en todos los casos, la URSS era productora de cada uno de esos granos alimenticios básicos, casi lo mismo que los E.U, que sólo en la producción de arroz no aparece.  La producción mundial en esos cinco granos básicos alimenticios, en 1970, fue de poco más de 900,000,000 de toneladas.  En ese año, eran en el mundo unos veinte países menos de la división política de hoy en día, unos 180 en total, lo cual quiere decir que sólo el 12% de los países del mundo, abastecía al restante 88%.

 

La producción mundial de los mismos en ese año (1970), fue según la siguiente tabla sobre la producción mundial de los granos básicos alimenticios: 

 

 

                          Producción de Granos Básicos Alimenticios*                            (miles de toneladas)

 

País

 Trigo

 Maíz

 Arroz

 Centeno

 Soja

1

URSS

90,560

10,600

 83,000

14,525

 585

2

EU

40,320

116,600


    945

 28,935

3

China

28,800

22,790

 

 

11,385

4

India

16,640

6,095

51,000

 

 

5

Canadá

16,320

 

 

525

 

6

Francia

13,760

5,830

 

 

 

7

Turquía

10,560

 

 

 945

 

8

Australia

10,240

 

 

 

 

9

Italia

9,600

4,240

 

 

 

10

Argentina

6,080

 7,950

 

 

 

11

Brasil


13,250

5,750

 

1,170

12

México

 

  9,010

 

 

 

13

Pakistán-Bangladesh

 


16,750

 

 

14

Japón

 

 

15,000

 

 

15

Indonesia

 

 

13,500

 

  405

16

Thailandia

 

 

11,000

 

 

17

Birmania

 

 

  6,750

 

 

18

España

 

 

 

         350

 

19

Polonia

 

 

 

       8,645

 

20

R.F Alemania

 

 

 

       3,360

 

21

R.D Alemana

 

 

 

       1,925

 

22

Checoeslovaquia

 

 

 

          735

 

23

Austria

 

 

 

          455

 

 

Otros

  78,720

 68,635

 47,500

2,590

 2,520

 

 

 Trigo

 Maíz

 Arroz

 Centeno

 Soja

 

Total Mundial (redondeado)

320,000

 265,000

  250,000

    35,000

    45,000

*      Datos tomados, y adaptados por el autor, del Atlas Universal Geoeconómico, del Instituto Geográfico de Agostini, 1972.

 



[1] Riabchikov, A.M; Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica; Editorial MIR, Moscú, 1976, p.151.

 



 

 

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10 abril 2011 7 10 /04 /abril /2011 23:14

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Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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26 mayo 11.

 

Historia del Uso y Aprovechamiento de los Recursos Naturales

 

Del origen símido-antropomorfo de la especie humana al momento en que ésta aprende a dominar el fuego, transcurrió la historia paleolítica de dos a tres millones de años.  Echar mano de una rama de árbol caída, o de una piedra cualquiera, para el uso que fuese, inició esa relación del ser humano con la naturaleza que dio lugar a un problema teórico de fundamental importancia: el ser social humano, estaba ahí para convivir con la naturaleza aprovechando los recursos que ésta le ofrecía; o, en la medida que incidía en ella y la alteraba haciendo un uso y aprovechamiento cada vez mayor de la naturaleza para su bienestar, lo que se le planteaba era el imperativo de la conquista y dominio de la misma (invertir la situación de sometimiento y dependencia del ser humano a la naturaleza).

 

La respuesta bienintencionada de aquel que sin más observa el saqueo y deterioro de la naturaleza, la contaminación ambiental y el daño ecológico al planeta, no podrá sino sentir una enorme aversión y desprecio a esa última idea, que sin duda le parecerá aberrante dado el contenido social y político de dichas categorías de “conquista” y “dominio” de la naturaleza.  Mas cuando esa respuesta viene del intelectual, y más aun del especialista ya en ciencias naturales o sociales, no revelará sino ignorancia, o una devastadora hipocresía.

 

La solución es simple: la especie humana, para ser lo que ha sido y en el futuro sea, ha requerido y requerirá del uso y aprovechamiento de la naturaleza, y ello provocará de manera necesaria su alteración, el cambio de las condiciones promedio del ambiente.  Su “convivencia” con la naturaleza, para nada pasiva, contemplativa, donde la vida del ser humano se reduce a mera existencia, no puede ser entonces otra, que la de su conquista y dominio.  Conquistar y dominar a la naturaleza es condición de necesidad para el progreso (superación; de progressus o progredi, gradación hacia delante, avance, caminar adelante; entonces el avance tanto cuantitativo como cualitativo de la sociedad), y desarrollo  humano (conciencia de la necesidad; hacer pasar algo –en este caso, la humanidad–, por una serie de estados sucesivos cuantitativa y cualitativamente superiores cada uno); de modo que esa superación humana con conciencia de la necesidad, de hecho ha sido así a lo largo de la historia, y no podría ser de otra manera.

 

Mas esa conquista y dominio de la naturaleza ha dependido a lo largo de la historia, no sólo de esa abstracción dada en su capacidad transformadora de la misma, sino de esa condición concreta dada en su capacidad para organizarse y producir los bienes materiales para su subsistencia; esto es, para dar lugar a un modo de producción económico-social, de cuyas características dependerá no sólo el potencial, sino la racionalidad misma para la transformación del medio.

 

En los modos de producción precapitalistas, la incidencia transformadora de la sociedad en la naturaleza era a tal punto insignificante, dada la escasa población y el aun bajo desarrollo tecnológico, que de hecho se juzgaba a la naturaleza como un abasto de recursos infinito, difícilmente dañable.

 

Con el aprendizaje del cultivo de la tierra iniciado hace unos 15,000 años, aparte del pastoreo, la producción aumentó y fue posible que la población creciera; con ello se transitó al período neolítico.  Ya en el curso de éste, evolucionó la artesanía, parte de la cual, fundamentalmente, fue el trabajo de los metales; hasta que, con la aparición de las ciudades garantizado su sostenimiento por ciertos excedentes de producción, se fundaron las primeras grandes civilizaciones, y con ellas, al mismo tiempo, se transitó abiertamente a la llamada Edad de los Metales, dado el conocimiento de la fundición del hierro.  Con el hierro se fabricaron las espadas, y con éstas apareció, hace unos 5,000 años, el régimen esclavista.

 

La mano de obra esclava resolvió todo por más de 3,500 años hasta la caída del Imperio Romano en el s.V; con la toma de Roma por Odoacro, rey de los hérulos, los esclavos son liberados, y la necesidad de producción aguzó el ingenio para sustituir la fuerza de trabajo de aquel, con ciertos formas que condicionaban a los siervos mediante el tributo, a acumular riqueza en manos de los Señores Feudales; y luego de la medieval Edad Oscura entre los ss.V y X, el molino de agua romano fue modificado a molino de viento en el s.XII, y a partir de ahí, una profusa historia de desarrollo tecnológico no ha cesado.

 

Con el surgimiento del régimen capitalista en el s.XVI (formalmente ocurre cincuenta años antes, dado que se establece la fecha 1453, con la caída de Constantinopla, el fin de la Edad Media y su modo de producción feudal; y tras ello, el inicio de la Época Moderna, y su modo de producción capitalista), el renacimiento y la ciencia de la Ilustración multiplicaron el potencial transformador de la naturaleza hasta el punto de crear la imagen del Hombre-Zeus, que poseedor de la ciencia, se hacía finalmente el conquistador y dominador de la naturaleza.

 

El problema se empezó a suscitar con la aparición histórica –por demás, objetivamente necesaria, y no entendible como si fuese sido una “mala elección”– del modo de producción capitalista.  El ser humano desarrolló un enorme potencial transformador, que para fines del s.XX, nos problematizó sobre la racionalidad de nuestra relación con la naturaleza.  Y una respuesta falsa a tal problema, ha sido el pretender renunciar a la conquista y dominio de la misma, cuando la respuesta correcta a tal problema, es establecer, económico-políticamente, la conquista y dominio racional de la misma.  Esto es, hacer lo que ha sido una necesidad histórica para la especie humana respecto de la naturaleza, pero hacerlo ahora, porque ahora esa es la conciencia de la necesidad, con fundamento científico y bajo condiciones de justicia e igualdad social a escala mundial.  En otras palabras, desarrollar la capacidad para establecer un modo de producción económico-social diferente al capitalista.  Un modo de producción en el cual, para empezar, la naturaleza deje de ser valor de cambio, mercancía, para ser lo que socialmente necesitamos que sea para convivir racionalmente con ella en ese proceso de conquista y dominio, es decir, para que sea exclusivamente, lo que en su esencia debe ser: valor de uso.

 

Así, el futuro de los recursos naturales, como del deterioro ambiental subsecuente, no es únicamente un asunto, para bien o para mal, de la capacidad científico-tecnológica transformadora del ser humano, sino esencialmente, un asunto de capacidad de reorganización económico-social y política de la sociedad*.

 



* A ello, el ilógico razonamiento posmodernista responde argumentando que si bien el capitalismo dio lugar a la Ilustración, y los desarrollos científico-técnicos de ésta provocaron la Revolución Industrial, hoy, al “volverse la industria, la ciencia y la técnica, contra la sociedad”, nos plantea –luego entonces, a decir de este razonamiento sofístico–, el cambio del “paradigma de la ciencia y de la técnica”, y de hecho, el abandono mismo de la ciencia ilustrada de la modernidad.  Mas en ese sofisma, lo que el posmodernista hipócrita oculta, es la causa real: el modo de producción económico-social, el sistema económico-social capitalista.  Y al pronunciarse en contra dela ciencia y de la técnica como responsables de la situación actual, lo que promueve no es sino un nuevo oscurantismo.  El problema no es de la ciencia y de la técnica, sino de aquel que la ha enajenado a la sociedad para sus propios fines: el monopolio capitalista.

 



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10 abril 2011 7 10 /04 /abril /2011 23:13

Ícono GeoeconomíaGeografía Económica y Política Mundial.  Tres Conferencias.  Monografía, 2006.

Dr. Lis Ignacio Hernández Iriberri.

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23 may 11.

 

III  Conferencia

Recursos Naturales,

Producción y Problemática

Introducción

 

Con arreglo a la clasificación histórico-natural de los recursos naturales que hemos propuesto, analizaremos ahora aquí, en ese orden, la producción y problemática de los principales recursos de cada grupo histórico-natural.

 

El análisis, y hecho éste en forma crítica, tratará con la producción de los recursos naturales en cuanto a su función como satisfactores materiales de las necesidades sociales; y de ahí se desprenderá precisamente la problemática de éstos, es decir, el analizar qué tanto es o no racional la utilización de los recursos naturales.  A lo que se puede adelantar que, concebidos éstos como mercancía en el sistema capitalista, la problemática más general y esencial que los recursos naturales enfrentan, es su utilización especulativa y mercadotécnica, lo que ocasiona un verdadero saqueo y depredación de la naturaleza, que se transfiere como deterioro ecológico.

 

Si la explotación de los recursos naturales es una primera problemática, el asunto del agotamiento de sus reservas representa una segunda problemática.  No deja de serlo también, el desarrollo tecnológico para su uso y aprovechamiento, lo que, como cuarta problemática fundamental, estará el desarrollo desigual de las sociedades humanas del mundo, donde se representa el papel de los tres grupos de recursos naturales básicos: alimentos, minerales y energía, en función de la política y el poder.  Así, la política de los recursos naturales significará una quinta problemática.

 

Limitándonos al estudio de los recursos naturales propiamente dichos, éstos serán algo a lo que se recurre como un bien, en tanto su relación con la sociedad o población.

 

La historia de la socialización de los recursos naturales va más allá de una “cápsula cultural”, representa más que el “hecho histórico antecedente” sin más función que el ser un dato interesante, la tendencia de su uso y aprovechamiento a parir de lo cual, nos será posible establecer ciertas predicciones posibles.  Así, la historia de la socialización de los recursos naturales tiene como relevante importancia, el servirnos como elemento de análisis para el futuro de los mismos.

 

Ha sido a partir de 1970 que se empezaron a hacer estos análisis del comportamiento mundial en miras al desarrollo.  La mayoría de las prospectivas fijaron “cabalísticamente” la fecha del año 2000 como referencia futurista a no más de treinta años.  Hoy, en el 2007, podemos hacer algo más con ello: corroborar la certitud de aquellas predicciones, y valorar, en función de ello, las prospectivas que pudiésemos hacer para los próximos períodos del s.XXI.

 

Retrospectivamente, hoy podemos decir al respecto, que la esperada “crisis de los recursos”, no ha sido tal, sino que la crisis, y en plural, la cadena de cíclicas crisis, lo han sido económicas, y no por la carencia de los recursos naturales, sino, paradójicamente, por la sobreproducción, con base en la suficiencia de los recursos naturales y su manejo especulativo en el mercado (control de precios, condicionamiento de negociaciones comerciales internacionales).  El hambre misma en el mundo, no es producto de la falta de esos recursos, sino de la especulación que se hace de ellos por los grandes monopolios capitalistas.

 

La primera de esas prospectivas publicadas se tituló, Los Límites del Crecimiento, 1972*, escrito por un colectivo internacional bajo la dirección de Denis L. Meadows, del Instituto Tecnológico de Massachussets (IMT).  En él se hace una evaluación de las perspectivas mundiales en función apenas de cinco variables o “factores críticos”, como se les menciona en el texto: 1) Crecimiento de población; 2) Producción de alimentos; 3) Industrialización, 4) Recursos naturales, y 5) Contaminación.

 

Significativamente, en la Presentación de la obra por el colectivo del Comité Ejecutivo del Club de Roma (a cuya iniciativa se encomendó el estudio), se reflexiona sobre el hecho de que, de no modificarse nuestra manera de pensar; el “introducir algunos cambios básicos en nuestra filosofía de la vida y nuestro comportamiento”[1], para usar y aprovechar los recursos naturales, para el año 2000, y en general para el s.XXI, enfrentaríamos graves problemas; entre los cuales se planteaba tanto el agotamiento de algunos de los recursos, como, principalmente por cuanto a su obtención misma o la producción derivada de ella, el fenómeno actual de contaminación y deterioro ambiental.

 

El calentamiento global, la contaminación atmosférica no sólo en la troposfera, sino de la mesosfera, en la capa de ozono, a unos 75 a 80 km de altitud, la falta de agua, la desertización, entre muchos otros aspectos, son hoy en día, tal cual las previsiones, una grave realidad predicha; mas ello nada tiene qué ver con la existencia y disposición de los recursos; de su uso y aprovechamiento dad la tecnología que sea, sino con la manera económico-social de producir, determinada ésta por el mercado especulativo.  La premisa falsa ha sido siempre, el juzgar que las cosas podrían cambiar para bien, en el marco de este mismo sistema económico-social capitalista: <<introducir algunos cambios básicos en nuestra filosofía de la vida y nuestro comportamiento>>, dicen los del Club de Roma; y lo que la historia nos ha corroborado una y otra vez, es que el problema no es la disponibilidad los recursos naturales en sí, ni que baste “introducir algunos cambios en nuestra filosofía”, a lo cual se abocó ya desde 1977 la Conferencia de Tbilissi, creando las bases para el Programa Internacional de Educación Ambiental, en el que en seis puntos: conciencia, conocimiento, actitudes, aptitudes, evaluación y participación, propone las recomendaciones para “los individuos o los grupos sociales”, como si en éstos estuvieran realmente las responsabilidades o causas del daño ambiental, o como si esos individuos o grupos sociales por su propio “cambio en la filosofía de la vida”, por sí sólo pudiera determinar el cambio en las relaciones de producción, o en las condiciones económico-políticas de su uso y aprovechamiento por las empresas monopólico capitalistas y las Bolsas de Valores, que unas producen y otras especulan con esa producción, muy independientemente de la “filosofía de la vida” que pudiese tener la sociedad en su conjunto.  El problema, al fin, no es de “buenas intenciones”, sino de leyes económico-sociales. 



* Meadowa, L.D, et al; Los Límites del Crecimiento; FCE, 1ª edición, México, 1972, 2ª edición, México, 1975.

[1] Ibid. p.22

 



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10 abril 2011 7 10 /04 /abril /2011 23:12

Ícono GeoeconomíaGeografía Económica y Política Mundial.  Tres Conferencias.  Monografía, 2006 (12/)

Dr. Luis Ignacio hernández Iriberri.

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19 may 11.

 

El concepto: “Medio Ambiente”, equívocamente traducido del inglés “Middle Environment”, dando lugar a esa redundancia donde la palabra “Meddli”: medio, no debe tomarse en su acepción de “ambiente”, sino de valor promedio; de donde, explicado así, hace aparecer la lógica acerca del cambio climático, precisamente, como una alteración de las condiciones promedio del ambiente natural.

 

Los factores a considerar son muchos, de ahí que, no siendo nuestro propósito un análisis exhaustivo del punto, nos limitaremos a comentar los fundamentales: temperatura y precipitación pluvial; que, en cuanto al primero, dados los valores extremos-promedio de +70º C, y –40º C, obtenemos un promedio de temperatura de 15º C (que en realidad de 14º C), aproximadamente, el punto medio convencional del rango del clima templado (el cual se define entre los 10º C y los 18º C); y en cuanto al segundo factor, los extremos-promedio serán de 2000 mm y 250 mm de volumen de precipitación pluvial, lo que nos da un promedio general anual de 875 mm.

 

El ambiente promedio se determina convencionalmente por los valores registrados por el lapso de 10 años, de modo que hablar de “cambio climático”, implica considerar variaciones en las condiciones promedio, por lo menos, en lapsos entre dos décadas; mas, obtener registros de valores que modifican los datos extremos, como el registro en el año 2006 de la temperatura más alta en 12,000 años, las sequías más prolongadas o las precipitaciones más abundantes, son un indicador evidente, más allá de las variaciones promedio, de la tendencia de alteración climática; y de ahí la alarma actual.

 

La posible reacción en cadena en el conjunto de los factores naturales, de tan sólo la alteración promedio de la temperatura, ya comienza a ser evidente: al aumento de temperatura promedio, ha de seguir un aumento del índice de evaporación, y de ello, a su vez, de precipitación pluvial.  Es ese efecto combinado de incremento de valores extremos (no promedio) de temperatura y precipitación, lo que ha dado lugar a las características de los huracanes del año 2005.

 

Pero existen más efectos, tales como el derretimiento de los casquetes polares, y con ello la disminución de salinidad oceánica promedio (independientemente de la elevación promedio del nivel del mar), con la alteración no sólo de los ciclos bióticos, sino simplemente, con la alteración de los circuitos físicos de las corrientes marinas mismas, que pudieran, con consecuencias económico-sociales adversas, prolongar sus ciclos de inestabilidad.

 

La modificación de las condiciones promedio del ambiente, es un hecho incluso natural, lo notable ahora, es el factor económico-social (modo de producción), que ha acelerado las variaciones de esos procesos naturales; y siendo esta la causa, sólo una modificación positiva de la misma, si hemos de atenernos a la ciencia moderna (y no a los obtusos criterios de la llamada “ciencia de la posmodernidad”), determinará realmente la dirección positiva del ambiente promedio y el orden climático.

 

La descomposición del ambiente promedio no es de hoy, por definición no lo podría ser, sino en función de los valores ambientales de décadas pasadas, pero lapso mismo en el cual, los factores modificantes han estado operando.

 

Según el Almanaque Mundial, 1986; el Programa de las Naciones Unidas para el “Ambiente Promedio” (PNUMA), afirmaba, a casi quince años de adoptarse políticas mundiales respecto a la protección del ambiente, que la desertización anual era de 6 millones de Ha (60,000 km2, una extensión equivalente, por ejemplo, al Lago Hurón), con la pérdida de 200 millones de Ha de suelo agrícola (2 millones de km2, una extensión equivalente al territorio de México); en parte como consecuencia de la pérdida, para esas mismas fechas del primer lustro de los años ochenta, de casi 20 millones de Ha de reservas forestales (o 200 mil km2, una extensión equivalente a la de los lagos Superior, Hurón y Míchigan juntos); con el dato adicional, de que anualmente se destruían, ya entonces, en el Amazonas, poco más de 2 millones de Ha de zonas selváticas (23 mil km2; poco más de cuatro veces el territorio del Estado de Morelos, Méx).

 

En el lapso de la década de los años setenta, se estima que países como Marruecos, Túnez y Argelia, en África, o Java en el sureste asiático, han perdido el 90% de su manto forestal, y Costa de Marfil, ha perdido un tercio de su selva[1].  Una evaluación de tal situación es la que será examinada a la luz de los datos estadísticos de los años posteriores, a los que haremos alusión en las conferencias sobre geografía económica.

 

 

“Determinismo Geográfico”

 

Del análisis de situaciones como la expuesta, ya desde el s.XIX, se juzgo que, haciendo una falsa asociación de hechos, en consecuencia, Europa estaba destinada a ser la sede de los imperios dominantes, dado que contaba con el medio geográfico físico propicio para serlo.  Uno de los principales teóricos de tal planteamiento, fue el geógrafo Friederich Ratzel (1844-1905), que en su Antropogeografía, 1882, estableció el fundamento teórico del llamado “Determinismo Geográfico”; esto es, que era el medio físico en donde radicaba la causa ya del dominio imperial, ya de la manera de ser y de pensar de los pueblos; condicionados así por la geografía, a ser de una u otra manera; “Determinismo Geográfico”, el cual sirvió de fundamento a la política racista y colonialista europea de ese entonces en que ocurría la transición mundial del capitalismo monopolista de libre competencia, al capitalismo monopolista de Estado, como a la pretendida justificación de la política nacista más tarde, cuando la II Guerra Mundial.

 

Dicha consideración surgió, no casualmente, de la influencia teórica de su maestro, el geógrafo Karl Ritter (1779-1859), el cual había introducido en los estudios geográficos a principios del s.XIX, la metodología del análisis comparativo con un fundamento fenomenologista, esto es, meramente descriptivista, trayendo como consecuencia, precisamente, el falso asociacionismo de hechos.

 

Es entendible pues, que el medio geográfico representa un papel enormemente importante; por ello, no casualmente, los antiguos pueblos nómadas que en su migración y búsqueda de los mejores lugares para su supervivencia, se hayan establecido precisamente en esas llanuras de las cuencas hidrográficas de los ríos mencionados; y no faltará quien ahora afirme lo mismo respecto de esas condiciones privilegiadas de los Estados Unidos, como a fines del s.XIX se afirmó de Europa; pero de ahí a afirmar que ello determina, es decir, que es causa de que unos, por ello, tengan que ser opresores, y otros, por lo mismo, tengan que ser los oprimidos, es una afirmación no sólo a-científica, sino declaradamente anticientífica.  Esto es, el medio físico geográfico es importante en cuanto a la disponibilidad de recursos naturales, hay en ello sus propias leyes naturales físicas o biológicas; pero la condición ya de potencia imperial, ya de nación dependiente oprimida, no se rige reduccionistamente por las leyes naturales físico-biológicas, sino por sus propias leyes económico-políticas y sociales.

 



[1] Almanaque Mundial, 1986; Editora Americana, Panamá, 1985.

 



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10 abril 2011 7 10 /04 /abril /2011 23:11

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Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri. 

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12 may 11.


Recursos Naturales Edafológico-Loxenográficos

 

El aspecto edafológico se refiere al estudio de los tipos de suelos agrícolas, y el aspecto loxenográfico hace alusión a los grandes grupos de asociaciones de vegetación.  La relación clima-suelo-vegetación ha sido pues, determinante en la producción alimenticia para la especie humana, y por esta razón, el suelo como recurso natural, nos merece particular atención.

 

Ha sido el geógrafo ruso Glinka, por lo que toca a la parte edafológica, el que ha dado una muy acertada clasificación geográfica de los suelos, los cuales –resumiendo totalmente su idea–, se reducen a tres tipos básicos: 1) los suelos de climas A, tropicales, propios de las condiciones selváticas; 2) los suelos de climas B, esteparios, propios de las regiones secas desérticas, de vegetación xerófita o matorral; y 3) los suelos de climas C, templados, propios de los bosques mixtos o de coníferas; que simplifican las características esenciales de los suelos, por los cuales, resulta que la capa edáfica del clima C, templado, da lugar al suelo más equilibrado en aportes de nutriente tanto orgánicos como minerales, como en la formación equilibrada de sus Horizontes (Lam.40).

 

Si consideramos la distribución del clima templado en el mundo, entenderemos el papel histórico de Europa, como la función actual de los Estados Unidos, en cuanto a ser las principales regiones productoras de los principales granos básicos alimenticios.

 

Los suelos de México, como se infiere por lo antes expuesto, es, en dos terceras partes, un suelo propio al tipo de clima B (Seco Estepario), predominantemente en litología de origen calcáreo, y por lo tanto, poco propicio para el cultivo.  Pero más aun, una quinta parte del total pertenece a suelos propios del tipo de clima A (tropical con lluvias de verano), igualmente no propicio para el cultivo.

 

En el mundo, se calcula una cobertura de vegetación  de 125 millones de km2 en promedio (12,500 millones de Ha); de las cuales, México, con poco más de 4.5 millones de Ha de vegetación forestal, tiene, no obstante, dado el escaso recurso hidrográfico, apenas un 12% de ellas en bosques de clima templado o frío, dominante en las regiones montañosas; 22% en selva tropical, y el 65% restante, es decir, dos terceras partes de su recurso biótico vegetal, formado de vegetación xerófita o de matorral espinoso del clima seco estepario (Lam.41).

 

A diferencia de ello, Europa, pero principalmente los Estados Unidos, cuentan con extensas llanuras fluviales bajo clima C, templado; que sólo en este último país, representan 2 millones de km2, prácticamente el equivalente a toda la extensión del territorio México, explicándose así su condición de “Granero del Mundo”; no obstante, poco más de la mitad de ese cultivo tenga fines de carácter meramente especulativo.

 

Por lo que toca a la parte loxenográfica, es decir, las grandes asociaciones de vegetación natural, si bien ninguna de ellas es de menor importancia, nos referiremos aquí únicamente a las dos asociaciones dominantes: los bosques, y las selvas.

 

El recurso loxenográfico va a tener una importancia vital para el ser humano, por cuanto ser el coto del abasto alimenticio natural, a lo que se suma el recurso maderable, o en general como fuente de energía en tanto biomasa; pero más aun, de no menor importancia, va a tener especial interés, en lo que se refiere a su relación con la sociedad, en tanto su capacidad de renovación bajo la presión de su uso; esto es, que si algún recurso puede evidenciar el fenómeno de agotamiento como consecuencia del amplio aprovechamiento por la sociedad, ese precisamente el de la vegetación natural.

 

Evidentemente, hemos expuesto como elemento comparativo a México, pero si se extrapolan las condiciones de análisis, no será difícil ver que las condiciones se empeoran en un sentido u otro, ya por ser regiones dominantemente desérticas, ya por serlo selváticas, como en África, o de climas excesivamente fríos, como en las llanuras rusas o del centro de Asia.

 

La desertización, la pérdida de las especies, el cambio climático, son sólo algunos aspectos subsecuentes al incorrecto uso y aprovechamiento de dicho recurso.  De ahí que el mismo tenga que ver con ese factor muy especial de nuestro tiempo: la contaminación y el deterioro ambiental; que dicho como “medio ambiental”, implica una aclaración importante.

 


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