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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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21 marzo 2011 1 21 /03 /marzo /2011 00:06

Américo Vespucio (1454-1512).  Con datos y explicación que ahora, por primera vez, después de cinco siglos, exponemos aquí (éticamente, respétese la autoría y dense los créditos.  El plagio será puesto fácilmente en evidencia mediante un buscador por Internet).

El Nuevo Mundo colombino, no era Cattigara, sino otro continente.

En una Tierra esférica, el recorrido por el Atlántico de Lisboa, ubicada a los 40º jN, hasta los 52º jS, sumando 90º o 10,000 km, le formularon a Vespucio en tal equivalencia, la tesis de que la esfera terrestre tenía que ser según el perímetro de Eratóstenes y no de Estrabón.

Tras el Nuevo Mundo colombino, hay aún 10,000 km más de distancia para llegar al Asia; esto es, el mundo es más grande, por una cuarta parte más del perímetro dado por Eratóstenes.

Waldseemüller (1470-1520)

Descubrimiento de un nuevo continente por Américo Vespucio 

Es a Vespucio a quien corresponde el nombre. 

Hipótesis falsa reconocida por Waldseemüller en 1507

Diego Ribero (?-1533).  Se atribuye equivocadamente a su Planisferio, ser el primer mapa científico.  No es así dado que, en principio, no está construido mediante una proyección.

Representación verdadera de la distribución continental 

 

Planisferio de Diego Ribero de 1529. 

Johannes Schöner (1477-1547)

 

Globo Terráqueo 

 

Sebastian Cabot (1484-1587)

 

Proyección Oval (arreglo con un fin desconocido) 

 

Pedro Apiano (1495-1552)

 

Proyección de Apiano 

 

Gemma Frisius (1508-1555)

 

Globo Terráqueo del mundo moderno (la esfera terrestre conocida en su verdadera dimensión y distribución continental

 

Gerardo Mercator (1512-1594)

Lograr que el trazo en un mapa, corresponda a la ortodrómica de un Globo Terráqueo.

Se desconoce el procedimiento original, o en las condiciones de su tiempo, seguido por Mercator para resolver el problema planteado.

Abraham Ortelio (1527-1598)

Vínculo de la Relación Geográfica con la Carta Geográfica

 

 

Jean Picard (1620-1682).  Más reconocido como iniciador de  la Geodesia como ciencia.

Primeras mediciones de un arco de meridiano.

 

 

Carlos de Sigüenza y Góngora (1646-1700).  Primer mapa de México hecho por un mexicano.

Mapa General de la Nueva España.

 

 

Guillermo Delisle (1675-1726)

 

 

Proyección Cónica Secante (al corregir a Juarizmi, creemos que en realidad descubrió; como independientemente lo hicimos nosotros; que la proyección cónica de Ptolomeo, no era simple, sino secante).

Jacques Cassini (1677-1756).  Reconocido éste como geógrafo.  Hijo del astrónomo Juan Domingo Cassini

Cartografía de mayor precisión. 

 

 

Nicolás y Gillaume Sanson D'Abbeville (1600-1682)

Lograr que en un mapa a escala, se conserven en proporción los valores de área de la superficie real.

Proyección Sinusoidal Equivalente. 

 

Jean Baptiste D'Anville (1697-1782)

A quien se le pudiera considera como el primer geógrafo teórico.

Primera interpretación de la historia de la Geografía. 

 

La Condamine (1701-1774).  Considerado geodesta.

Medición de un grado de arco de meridiano en el ecuador. 

 Determinar si el esferoide de revolución se ensancha en el ecuador o en los polos.

 

Maupertuis (1710-1770).  Considerado geodesta.

Medición de un grado de arco en las proximidades del Polo Norte 

Determinar si el esferoide de revolución se ensancha en el ecuador o en los polos. 

 

Gonne (1727-1794).  Matemático.  Construyó la proyección cartográfica que lleva su nombre.

 

Proyección Ininterrumpida de Goone.

 


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21 marzo 2011 1 21 /03 /marzo /2011 00:05

La Geografía como Ciencia.  Artículo, 2010 (5/8).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geogrfaico.over-blog.es/;

México, 26 jul 10.

 

De la misma manera, mostraremos ahora la parte del experimento y la medición, que implican un período de observación dirigida y de registro de datos.

 

 

Expresión de la Experimentación-Medición, y Teorías-Leyes-Predicción.

 

Autor

Experimentación

Medición

Teoría

Predicción

 

 

 

 

 

Anaximandro (611-547 ane)

 

 

Cosmovisión

 

Eudemo (350 ane)

 

(Probablemente gnomónica)

Esfera terrestre

Fechas solsticiales

Dicearco (326-296 ane)

 

 

 

 

Eratóstenes (276-196 ane)

Diferencia simultánea de valores angulares en Alejandría y Assuán

Valores angulares gnomónicos en el solsticio de verano el 21 de junio

Esfericidad de la Tierra con un perímetro de casi 40,000 km

Espacio geográfico determinado

Crates (150 ane)

 

 

Simetría del espacio terrestre

 

Hiparco (190-120 ane)

1) Procedimiento cartográfico empírico; 2) Mediciones astrolábicas de mayor precisión a las gnomónicas.

Teoría de las Proyecciones Cartográficas

Ajustes en la deformación de la representación del espacio geográfico

Gémino (150 ane)

 

Mediciones astrolábicas

 

 

Marino (120 ane)

Procedimiento cartográfico empírico

 

 

Posidonio (135-51 ane).

Observación a Canopus desde Alejandría, sabiendo que la altura desde Rodas era de 0º.

Altura de Canopus en Alejandría: 7.2º

Confirmación de la teoría en el valor del perímetro de la Tierra medido por Eratóstenes

 

Ptolomeo (90-168)

Procedimiento teórico de elaboración cartográfica

 

 

Cosmas Indicopleustes (segunda mitad del s.VI)

 

 

 

 

Beda (ss.VII-VIII)

 

 

 

 

Abu Jafa de Jiva (principios del s.IX)

 

 

 

 

Al Juarizmi (s.IX)

 

 

 

 

Istajri (s.X)

 

 

 

 

Zarkala (1000)

 

Obtención del valor de un arco de longitud de 51º30'.

 

 

El Idrisi (1100-1164)

 

 

 

 

Mateo Paris (1200-1259)

 

 

 

 

Ibn Said (s.XIII)

 

Toponimios con coordenadas geográficas

 

 

Herford y Ebsdorf (1280)

 

 

 

 

Cariñaño (1300)

 

Posicionamineto por rumbo y distancia (estimada)

 

 

Pedro Vesconte (1311-1357)

 

Posicionamineto por rumbo y distancia (estimada)

 

 

Dulcert (1339)

 

Posicionamineto por rumbo y distancia (estimada)

 

 

Abraham y Cresques Jafuda (s.XIV-1375)

 

Posicionamineto por rumbo y distancia (estimada)

 

 

Paolo del Pozo Toscanelli (1397-1482)

Procedimiento empírico de construcción cartográfica

Rescate sin ambigüedad, de la teoría de la Tierra esférica.

 

Buón del Monte (1400)

 

Posicionamineto por rumbo y distancia (estimada)

 

 

Andrés Blanco (1416)

 

 

 

 

Claudio Clavo (1425)

 

 

 

 

Fra. Mauro (s.XV)

 

Posicionamineto por rumbo y distancia (estimada)

 

 

Nicolás y Marcelo Germano (s.XV)

 

Posicionamineto por rumbo y distancia (estimada)

 

 

Juan de la Cosa (1455-1510)

 

Posicionamineto por rumbo y distancia (estimada)

 

 

Stabus (s.XVI)

 

 

 

 

Werner (s.XVI)

 

 

 

 

Caneiro ()

 

 

 

 

Gasparo Contarini (1483-1542)

 

 

 

 

Martin Behaim (1459-1507)

Procedimiento de construcción del Globo Terráqueo de 1492.

 

 

Américo Vespucio (1454-1512).  Con datos y explicación que ahora, por primera vez, después de cinco siglos, exponemos aquí (éticamente, respétese la autoría y dense los créditos.  El plagio será puesto fácilmente en evidencia mediante un buscador por Internet).

La corroboración de la distancia equivalente a 90º, entre Lisboa y los 52º jS.

Medida de la distancia entre Lisboa y los 52º jS.

Confirmación física de la medida del perímetro de la Tierra por Eratóstenes (confirmada teórico astronómicamente por Posidonio).

Conocidas las distancias reales, se sabría lo que se enfrentaría, pero era posible la circunnavegación de la Tierra.

Waldseemüller (1470-1520)

 

 

 

 

Diego Ribero (?-1533)

Su mapa de 1529 se atribuye ser el primer mapa científico del mundo.  Disentimos de ello, pues no estaba construido en función de un sistema de proyección

 

 

 

Johannes Schöner (1477-1547)

 

 

 

 

Sebastian Cabot (1484-1587)

Carta de 1544 en Proyección Oval en la que las longitudes son de un medio de las latitudes, sin entenderse la razón.

 

 

Pedro Apiano (1495-1552)

Considerado más como cosmógrafo, dado su trabajo centrado en el instrumental de observación cosmográfica para el posicionamiento geográfico.

 
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21 marzo 2011 1 21 /03 /marzo /2011 00:04

La Geografía como Ciencia.  Artículo, 2010 (4/8).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geogrfaico.over-blog.es/;

México, 26 jul 10.

 

Relacionaremos por ahora a sesenta geógrafos, desde Anaximandro en el siglo VI ane, a William Bunge, en 1962, primero, en función del protocolo del método científico hipotético-deductivo de la modernidad, pero el cual venía elaborándose ya desde ese primer momento de los clásicos griegos; y luego la parte del experimento, la medición; para terminar con la referencia a las teorías, las leyes, y la predicción.

 

 

Expresión del Protocolo Hipotético-Deductivo:

 

Autor

Problemas

Tesis

Hipótesis

 

 

 

 

Anaximandro (611-547 ane)

Lugar y forma de la Tierra

Perimetrón

La Tierra como un plano circular en la esfera celeste

Eudemo (350 ane)

Puntos solsticiales

Latitud: 24º

 

Dicearco (326-296 ane)

1) Altura de las montañas; 2) Perímetro de la Tierra

 

 

Eratóstenes (276-196 ane)

Perímetro de la Tierra

1º = 111 km

111 km x 360º = 39,960 (aprox)

Crates (150 ane)

Simetría y equilibrio de la esfera terrestre

Simetría de continentes "de contrapeso" al Ecumene.

Existencia, a semejanza de África como el Antecos, de los continentes: Periécos y Antípodas.

Hiparco (190-120 ane)

1) Transformación de la esfera terrestre en un plano cartográfico; 2) Posición más precisa de los Trópicos.

1) Transformación Equirectangular; 2) Proyecciones Planas; 3) Trópicos a 23º27'

1) Ecuador a escala; 2) Cíclos exactos en el "movimiento solar".

Gémino (150 ane)

Definición de las coordenadas geográficas de los lugares

Representación cartográfica de mayor exactitud.

 

Marino (120 ane)

Transformación de la esfera terrestre en un plano

Modelo geométrico basado en el cilindro

Proyección cilíndrica

Posidonio (135-51 ane).

Verificación del perímetro de la Tierra medido por Eratóstenes

Equivalencia geométrica entre la medición gnomónica de Eratóstenes, y la medición astronómica

Proporción de la altura de la estrella Canopus a la distancia conocida del arco de meridiano entre Rodas y Alejandría; como de éste como un submúltiplo de 360º

Ptolomeo (90-168)

Corrección a las deformaciones de la Proyección Cilíndrica de Marino.

Minimizar el ángulo al plano de la Proyección Cilíndrica, con la inclinación de éste mediante el modelo geométrico de la proyección cónica

Desarrollo de la Proyección Cónica

Cosmas Indicopleustes (segunda mitad del s.VI)

La "Topografía Cristiana"

Espacio geográfico euclidiano tridimensional, en una Tierra plana

Teologal: el "Arca de la Topografía Cristiana"

Beda (ss.VII-VIII)

 

Sustrato esférico del espacio geográfico: la Tierra como un esferoide

 

Abu Jafar de Jiva (principios del s.IX)

Representación más objetiva del espacio terrestre.

Tierra esférica

Mapamundi

Al Juarizmi (s.IX)

Representación más objetiva del espacio terrestre.

Posicionamiento astronómico real de los lugares

Tablas de Latitudes y Longitudes

Istajri (s.X)

Representación más objetiva del espacio terrestre.

 

Mapamundi

Zarkala (1000)

Distancia angular real entre Toledo y Bagdad (había confusión desde el mapa de Ptolomeo).

 52º

Error de 10º 

El Idrisi (1100-1164)

Representación más objetiva del espacio terrestre.

Tierra esférica

Mapamundi y la representación de las sfrágidas de Eratóstenes

Mateo Paris (1200-1259)

Representación más objetiva del espacio terrestre.

 

Mapamundi

Cariñaño (1300)

Aplicación de nueva tecnología

Representación cartográfica con apoyo magnético mediante la brújula

Construcción de la cartografía portulana

Pedro Vesconte (1311-1357)

Aplicación de nueva tecnología

Representación cartográfica con apoyo magnético mediante la brújula

Construcción de la cartografía portulana

Dulcert (1339)

Aplicación de nueva tecnología

Representación cartográfica con apoyo magnético mediante la brújula

Construcción de la cartografía portulana

Abraham y Cresques Jafuda (s.XIV-1375)

Aplicación de nueva tecnología

Representación cartográfica con apoyo magnético mediante la brújula

Construcción de la cartografía portulana

Paolo del Pozo Toscanelli (1397-1482)

Insuficiencia de la cartografía portulana; vuelta a la cartografía proyectiva.

Representación cuasi-cónica a escala, tomando como base el perímetro de la Tierra dado por Estrabón en apenas casi 30,000 km, por un error de éste al mezclar de manera inconsistente los datos de Eratóstenes y Posidonio.

1) Proyección Trapezoidal; 2) Representación de Cattigara como la Cuarta Península.

Buón del Monte (1400)

Aplicación de nueva tecnología

Representación cartográfica con apoyo magnético mediante la brújula

Construcción de la cartografía portulana

Fra. Mauro (s.XV)

Aplicación de nueva tecnología

Representación cartográfica con apoyo magnético mediante la brújula

Construcción de la cartografía portulana

Nicolás y Marcelo Germano (s.XV)

Aplicación de nueva tecnología

Representación cartográfica con apoyo magnético mediante la brújula

Construcción de la cartografía portulana

Juan de la Cosa (1455-1510)

Aplicación de nueva tecnología

Representación cartográfica con apoyo magnético mediante la brújula

Construcción de la cartografía portulana

Martin Behaim (1459-1507)

Transformación inversa, de la proyección de la carta geográfica, a la esfera terrestre.

Carta en proyección interrumpida.

1) Elaboración de la Proyección de Husos con base en el perímetro de Estrabón; 2) Representación de Cattigara como la Cuarta Península.

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21 marzo 2011 1 21 /03 /marzo /2011 00:03

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2010 (3/8).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geogrfaico.over-blog.es/;

México, 26 jul 10.

 

La Geografía es una ciencia.

 

El problema de la complejidad de la polémica Schaefer-Hartshorne, radica en que ambos tienen razón, y ambos están equivocados; o dicho de otro modo, ambos están bien en una parte, como están mal en otra parte.  Pudiera entrarse en una discusión detallada de dónde y por qué es cada cosa en cada parte; pero trataremos de superar ese laborioso análisis, a partir de una contradicción superior que contenga a ambas posiciones en un solo opuesto.

 

Esa identidad de ambas posiciones en un solo opuesto, se da en función de lo que ambas posiciones tienen en común respecto al objeto de estudio de la Geografía: el espacio terrestre, entendido como el ámbito o escenario de los fenómenos; frente al opuesto del objeto de estudio definido en tanto el espacio como tal (el ámbito o el escenario mismo, en principio, independiente de los fenómenos); y este punto ya lo entendían muy bien los geógrafos, desde Kant, pero idea que por más de dos siglos ha provocado en el geógrafo, literalmente, un “horror vacui”.

 

Debe aclararse, pues, lo básico de la teoría del espacio, a partir de los autores involucrados en el lapso que hemos considerado, de la Época Moderna de fines de la Ilustración en que se forman las ciencias con rigor metodológico, a nuestro momento actual: Kant, De la Blache, Hettner, Hartshorne, y Schaefer.

 

Lo primero a considerar es que el concepto de espacio en Kant, es sólo lo expuesto ya desde Newton y Locke, con la diferencia de ser en Kant, la versión gnoseológica de la fenomenología del espacio.  Es decir, para Kant, el espacio no está ahí para conocerse, sino, a lo más, para adquirir sentido con nuestra proyección humana sobre él, imprimiéndole las nociones de nuestra dimensionalidad y simetría.

 

Humboldt compartió las nociones newtonianas del espacio en tanto sistema inercial de referencia, como Ritter lo hará con la noción kantiana en tanto proyección de lo humano; no obstante, en su esencia, ambas nociones convergen en una teoría empírica del espacio, más allá del fundamento gnoseológico con que se aborde: este es, su dimensionalidad, su estructura, su simetría, su métrica, sus categorías, sus elementos de análisis y su metodología.  Pero en ambas, el espacio claramente delimitado, será sólo el escenario de los fenómenos, ya naturales, ya sociales.  Humboldt en su Cosmos trata indirectamente; al conceder él mismo la identidad aceptable de su obra con la “Geografía Física” (la geografía de la naturaleza); con el espacio y su representación en la Carta Geográfica, y dejará para la parte de su Atlas las consideraciones de su análisis espacial.  Por su parte, Ritter en su Ciencia de la Tierra (Erdkuhnde), a su vez aceptando la identidad de ésta con lo que él explícitamente llama una “Geografía Comparada”, dejará en claro que el objeto de estudio de la misma es el espacio, pero que éste  sólo será el ámbito de los fenómenos que para su Ciencia de la Tierra, constituye lo central, si bien, no pudiéndose entender lo uno sin lo otro.

 

Lo que en ambos hay en común, es la identidad del espacio, en tanto espacio geográfico, con la superficie terrestre.  La superficie terrestre será entonces, como por la época solía denominársele, el teatro de los fenómenos.  Y es en ello en donde se da la continuidad del conocimiento geográfico luego de la muerte de Humboldt y Ritter en 1859, es decir, durante las décadas de los años sesenta a ochenta del siglo XIX.  El “determinismo geográfico” en la Antropogeografía de Ratzel de 1882, fue la condición extrema de necesidad a la que tenía que conducir esa línea de pensamiento de la geografía fenomensita, y su momento culminante fue entre el VI Congreso Internacional de Geografía, de 1895, y el IX Congreso Internacional de Geografía, en 1908, lapso de poco más de una década en el cual se discutió –a decir de Horacio Capel en su muy importante trabajo: Filosofía y Ciencia en la Geografía Contemporánea (Barcanova, primera edición 1981; segunda edición, Barcelona, 1983)– la creación de una “Asociación Cartográfica Internacional”, considerando a la Cartografía como una ciencia aparte de la Geografía, con lo cual se despojaba a ésta de su objeto natural de estudio: el espacio terrestre, representado en la Carta Geográfica.  Y la reacción por la esencia de la Geografía en una geografía espacista, fue inmediata: “La Geografía es una ciencia de los lugares, de localización, no de los hombres”, respondió De la Blache en ese 1908.

 

A lo largo de todo el siglo XIX, si bien se percibía que el problema del objeto de estudio era algo esencial, por siempre hubo el consenso de que tal objeto de estudio, generalizando, era la relación <<fenómenos-espacio terrestre>>, expresado, como muy correspondientemente lo hiciera en su definición el discípulo de Vidal de la Blache, Emmanuel de Martonne, en el estudio causal de los fenómenos en su distribución en la superficie terrestre, entendida esta última como el espacio geográfico en tanto mero escenario.

 

El problema esencial de la Geografía, pues, estaba ahí, en la dispersión del objeto de estudio de la Geografía por sus propiedades particulares, pero en ese siglo XIX, no había aún elementos suficientes para resolverlo; y no los hubo incluso aún hasta fines del primer cuarto del siglo XX, luego de que en filosofía se hiciera extensivo el método dialéctico materialista y el análisis de las contradicciones; del conocimiento amplio de los trabajos al respecto del espacio en la física relativista de Albert Einstein, de 1905 y 1916.  Y es la influencia de ello, vinculado a Kant, lo que explica a un Hettner; y ya no se diga a un Schaefer (1953), con posterioridad a la II Guerra Mundial, y al “cuantitativismo” (principalmente geoeconómico) con dejos positivistas; o a un Etienne Juillar (1962), en su definición concreta del objeto de estudio de la Geografía como la regionalización y ordenamiento del espacio.

 

Más aún, explicará nuestra propia aparición en escena a principios de los años ochenta del siglo XX, vinculada ahora al análisis marxista de la teoría de la Geografía y del espacio como su objeto de estudio.  Nada hay en el desarrollo de la Geografía que sea arbitrario, y mucho menos de aparición mágica o por “genialidad” espontánea alguna.  Es un desarrollo objetivo, determinado por las condiciones materiales objetivas de cada momento histórico.  Lo que a nosotros nos tocó aportar, lo nuevo, y lo propio (por más que los plagiarios de ideas pretendan despojarnos del mérito para justificar su hurto alegando que el concepto de espacio ya estaba ahí; y asunto que nosotros nunca hemos negado, sino por el contrario ha sido uno de los argumentos demostrativos esenciales), fue la interpretación teórica bajo el análisis marxista o dialéctico materialista, que no estaba hecho, hasta entonces (y al parecer, ni aún ahora, y quizá ahora menos), ni por lo propios geógrafos soviéticos o cubanos.  

 


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21 marzo 2011 1 21 /03 /marzo /2011 00:02

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2010 (2/8).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geogrfaico.over-blog.es/;

México, 26 jul 10.

 

Para mediados del siglo XIX, con un alto grado de especialización de las ciencias, no le fue difícil definir a cada una su objeto de estudio, éste ahí había estado desde siempre, si bien implícito, diferenciándose ahora claramente la Geomorfología de la Geología, la Edafología de la Geomorfología, la Climatología de la Meteorología, etc.  El problema real se le planteó a la Geografía, para, finalmente, diferenciarse de todas las demás ciencias.

 

Ahí fue donde surgieron, de manera especial, en 1908, Vidal de la Blache (1845-1918), con su idea de la <<Geografía como ciencia de los lugares o de la localización, y no de los hombres>>, como se tomaba principalmente de la Ciencia de la Tierra (Erdkuhnde) de Ritter; y, en 1927, Alfred Hettner (1859-1941), con su planteamiento de la <<Geografía como ciencia de la diferenciación de las regiones en el espacio>>, de la Geografía como <<ciencia corológica de la Tierra o de la superficie terrestre; de la ordenación de su espacio>>; reaccionando ambos frente al “determinismo geográfico” dado en la Antropogeografía (1882), de Ratzel (1844-1905), y su influencia a fines del siglo XIX, como súmmum de las influencias metafísicas que venían del siglo XVIII con el principio de subjetividad de Berkeley, luego de Kant, Comte, y Hegel, en la geografía humboldtiano-ritteriana, de la que entre 1860 y 1890, primero, hubo de reconocerse ya la imposibilidad en la continuidad del propósito “totalizador” dado en los trabajos de éstos; y, segundo, que en sentido opuesto, a lo más en una línea humboldtiana, los naturalistas retomaron la Geografía con referencia a sus diversas especialidades, principalmente venidos de la Geología y Geomorfología, como es el caso más relevante de Richtofen; pero, en tercer lugar, en una línea de continuidad ritteriana, fueron los historiadores, como destacadamente en el caso de Vidal de la Blache, los que preeminentemente se insertaron en los estudios geográficos, naciendo ahí la situación actual dada hasta esta primera década del siglo XXI.

 

A ellos siguieron, dado el proceso paralelo de institucionalización, ya en una formación profesional definida como geográfica, lo mismo Emmanuel de Martonne (1873-1955) en la línea de Vidal de la Blache, que Richard Hartshorne (1899-1992), siguiendo a Hettener, ambos no entendiendo en su esencia el concepto espacial planteado por sus antecesores, y no desarrollándolo en consecuencia, sino volviéndolo al camino de la geografía fenomenista; y, como un intento de síntesis de ambas líneas, Fred K. Schaefer (1904-1953).  Todos ellos, inmersos ya esencialmente en el problema de la definición del lugar de la Geografía en el cuadro de la clasificación de las ciencias en función del objeto de estudio al que buscaban definir; y caracterizados por la polémica compleja que desborda los límites de este ensayo, planteada por este último, que criticaba lo que él denominó, “excepcionalismo en geografía”, como implicación del argumento fundamental de Hartshorne, mismo que venía desde la clasificación de las ciencias de Kant en nomotéticas (las ciencias de los fenómenos), e idiográficas (de idios, propio o peculiar), para justificar la definición “corológico-fenomenista” de la Geografía; es decir, de la ciencia integradora o de síntesis de los fenómenos en el espacio y acerca de lo único (por lo tanto no sujeta a leyes), que daba la singularidad de la Geografía entre las ciencias, diferenciándola de manera especial, y con ello, ajena a la metodología general.

 

Para Schaefer, la Geografía es una ciencia como las demás, y en consonancia con ello debe organizar su aparato teórico-metodológico.  Esta es la parte positiva de Schaefer.  Para este autor, la Geografía es una ciencia de las “leyes de distribución espacial de ciertos caracteres de la superficie terrestre” (Excepcionalismo en Geografía, 1953).  En ese sentido, Schaefer está rompiendo con toda una vieja concepción de la Geografía decimonónica.

 

Pero, esas “leyes de distribución espacial”, estrictamente geográficas dice Schaefer, son independientes del tiempo, y están referidas a la “teoría de la localización espacial” dada en los modelos geoeconómicos; por lo que esos “caracteres de la superficie terrestre”, ya en su historicidad, son campo de estudio de las ciencias especiales en que la Geografía se debe apoyar; y así, dichas leyes –no sin cierta contrariedad, y esta es la parte deficiente en Schaefer– son entonces físicas, humanas y sociales.  Y más aún, el problema esencial de Schaefer, fue su nuevo “coqueteo con el determinismo geográfico” (que omitimos, porque tampoco es aquí el propósito del análisis del trabajo del mismo).

 

Schaefer comienza muy bien su crítica a Hartshorne, plenamente justificada, y con afirmaciones propias que parecen plantear una revolución del pensamiento geográfico; pero apenas ha dado dos pasos, y cae en lo mismo que ha criticado.  Schaefer se aproximó mucho, de hecho llegó a lo que para nosotros es la solución, pero sólo de enunciado, y en un contexto humbodtiano-ritteriano geoeconómico.

 

De dicha síntesis por él representada, surgió en la década de los años cincuenta-sesenta, y tardíamente hasta los setenta en México, la corriente de los geógrafos llamados “cuantitativistas”, cuyos autores en particular, por su cantidad, ya omitiremos, pero que en su conjunto, a partir de ese fundamento teórico dado por Schaefer, desarrollaron la investigación geográfica aplicada con base en un sinnúmero de modelos cuantitativos, lo mismo en geomorfología, que edafología, en los sistemas ecológicos, o, predominantemente, en el ámbito de los estudios de regionalización geoeconómica.

 

Hubo en ello una solución parcial, dado que no resolvía en sí el problema del objeto de estudio, sino del método, con la inserción de la metodología cuantitativa inherente a toda ciencia formal, y con ello introducía el registro y la medición, y a manera experimental, el modelo.  Pero justo ello nos aproximó un poco más a la esencialidad del objeto de estudio de la Geografía.

 

Entre los años cincuenta a sesenta, se había dado un paso más hacia adelante en el desarrollo histórico de la Geografía como ciencia, en la medida en que se había aproximado un paso más hacia el desentrañamiento de su verdadero objeto de estudio.  Y, con ello, nos dejó a los geógrafos de la siguiente generación, de los años ahora setenta a noventa, el terreno preparado para llegar a la esencialidad el problema del objeto de estudio de la Geografía: entender que lo único que ha habido en común a lo largo de la historia en el conocimiento geográfico, es el concepto de espacio, y que, por lo tanto, lo que tenemos qué hacer es elaborar una teoría acerca de éste, con arreglo estricto a la lógica; es decir, sin incurrir en el error de suplantación de tesis (la ignoratio elenchi, por la cual se pretende probar con la tesis del “estudio de los fenómenos”, otra tesis muy distinta: la tesis del “estudio del espacio terrestre”; y, por lo tanto, lo que tampoco discute o contradice dicha tesis), como el error más común en que por siglos se ha estado inmersos.

 

No obstante, tal error no es casual, no ha sido exactamente producto de la ignorancia del geógrafo, sino la falta de elementos en el desarrollo de las ciencias en ese proceso de subordinación que aportaran los fundamentos teóricos para entender la teoría general del espacio, y desarrollarla ya como teoría particular del espacio terrestre; y esas condiciones históricas no quedaron dadas, sino, justo, hasta los años setenta a ochenta del siglo XX, en que nos tocó entrar en escena.

 


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21 marzo 2011 1 21 /03 /marzo /2011 00:01

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2010 (1/8).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geogrfaico.over-blog.es/;

México, 26 jul 10.

 

 

Introducción.

 

Ciertamente, afirmamos que la Geografía es una ciencia (si bien no desplegada como tal, permaneciendo en un estado precientífico), en tanto que, a partir de un objeto de estudio bien determinado y definido, dispone de un aparato teórico-metodológico empírico-racionalista en el proceso del conocimiento, que va de la observación, a la descripción y explicación, y del análisis a la síntesis, con un conjunto de postulados, principios y categorías fundamentales que se ponen en juego lo mismo con la analogía, que con la relación causal, o la hipótesis y los procesos deductivo-inductivos, como de experimentación y medición; generalizables en teorías y el establecimiento de leyes que rigen los fenómenos inherentes al conocimiento de la verdad acerca de su propio objeto de estudio; verdad entendida como el conocimiento objetivo, causal, con arreglo a la lógica, verificable en la práctica histórico social, y con capacidad de predicción.

 

Necesitamos pues, revisar la historia, los antecedentes, y generalizar de ellos la teoría, de modo que una parte de la demostración de que la Geografía es una ciencia, quede dada con la integración de todos esos elementos teórico-metodológicos generales de toda ciencia.

 

Pero la demostración en sí de tal afirmación, más allá de aportar las pruebas de que la Geografía dispone ya de todo un aparato teórico-metodológico riguroso del conocimiento, estará en la demostración de la veracidad del supuesto de que ese aparato teórico-metodológico, satisface los casos complejos del proceso hipotético-deductivo de la experimentación y medición, que en cierto momento ha derivado en teorías y leyes que permiten la predicción científica.

 

 

Antecedentes.

 

Más allá de que los antecedentes han sido objeto de tratamiento en buena parte de nuestro trabajo de geografía teórica, debemos hacer aquí una síntesis de esa evolución en los grandes momentos del desarrollo de la Geografía como ciencia.

 

La ciencia, como una forma de la conciencia social, está determinada por las relaciones económico-sociales de producción; pues si bien se ve, la ciencia tiene por objeto más general, el satisfacer las necesidades de la producción de los bienes materiales de la sociedad, y de la organización y desarrollo de ésta.

 

Así, habremos de ver cómo es que la Geografía satisface todo ello, en el marco de los grandes modos de producción históricamente dados: desde la transición de la comunidad primitiva al modo de producción esclavista en la Antigüedad, como de la transición de la sociedad esclavista, al modo de producción feudal en la Edad Media, y de la transición del mismo, al modo de producción capitalista de las Épocas Moderna y Contemporánea, en que ya se mezcla con los primeros intentos de transición a una forma de organización y desarrollo social dado en el modo de producción socialista.

 

Aun cuando el concepto de cada elemento del método científico fue cambiando con el tiempo, perfeccionándose hasta entenderse como en la actualidad; en términos generales, entenderemos por ellos lo mismo en cada época histórica, exponiéndolo de manera sintética.

 

Lo esencial a considerar en todo ello, es que las ciencias no nacieron explicitando su objeto de estudio (lo cual no quiere decir que hayan nacido sin el mismo); esto es, que simplemente, de manera empírica, se fueron organizando los conocimientos en torno a un fenómeno dado (o, en un principio, grupo restringido de fenómenos dados), no necesariamente deslindando las propiedades esenciales de lo que estudiaban, ni en sí mismas, ni por exclusión de lo demás, porque simplemente no había necesidad de ello.  Ni siquiera ocurrió tal definición del objeto de estudio en cada ciencia singular cuando éstas se organizaron en el Liceo de Aristóteles.  Tal definición, mucho menos aún, tampoco podía haberse dado durante la Edad Media, en donde ni ciencia como tal había.

 

Cada ciencia, desde su origen, había nacido con su propio objeto de estudio, pero mantenido implícita o tácitamente; el problema de la definición de los mismos en cada una de las ciencias, no se planteó sino en el curso de la Época Moderna, primero al paso de la especialización de cada una de ellas al paso de los siglos XVIII-XIX conforme, internamente, aumentaban su rigor metodológico; y luego, externamente, como criterio en la necesidad de la clasificación de las mismas a fines de este último siglo.

 

La necesidad de la clasificación de las ciencias como reflejo del orden del conocimiento humano venía desde antiguo, dados criterios muy generales, en función, más que de un objeto de estudio, de un campo de acción, en ciencias naturales, sociales o humanas, y del pensar.  Pero con el alto grado de especialización y su amplia diversidad hacia la segunda mitad del siglo XIX, surgió el criterio de definirlas y clasificarlas según su objeto de estudio.  Kedrov, en su Clasificación de las Ciencias, lo explica de la siguiente manera: “…hasta la mitad del siglo XIX, el desarrollo de las ciencias naturales, sin hablar ya de las ciencias sociales, no condujo a los científicos al descubrimiento de la ligazón interna real entre todas las ciencias, por cuanto las ciencias en su conjunto no habían salido todavía de la etapa del análisis.  La disección del objeto de la investigación científica era una premisa necesaria para estudiarlo y conocerlo en toda su plenitud e integridad” (Op. Cit. p.26).

 

Fue, por una parte con la clasificación de las ciencias con los criterios de la idealista filosofía positivista de Augusto Comte (1798-1857) en 1830, y por otra parte, cuarenta y tres años después, con la clasificación de la ciencias con los criterios de la filosofía dialéctico materialista de Federico Engels (1820-1895) en 1873, que apareció ya como fundamental, para su definición misma, el problema del objeto de estudio de cada una de las ciencias.  La clasificación de las ciencias pasó de ser el reflejo de un mero orden subjetivo de los conocimientos, a ser el reflejo del orden mismo de la realidad objetiva, de sus leyes, de sus transiciones; donde era preciso deslindar ya el objeto de estudio de cada una, en el reflejo del cuadro de la realidad objetiva estudiada.  Comte, considerando que la ciencia se reducía a la descripción cada vez lo más exhaustiva de la realidad, la cual no era posible conocer en su esencialidad; y, por demás, misma que sólo era, subjetivamente, conforme a sus ideas; vio en el orden de las mismas la simple coordinación de lo general a lo particular y de lo simple a lo complejo, en la mera yuxtaposición rígida y estática de sus objetos de estudio.  Pero Engels, considerando a la ciencia como el conocimiento causal de un realidad objetiva que era posible conocer cada vez en una mayor esencialidad, vio en el orden de las mismas el desarrollo de las ciencias de unas a otras, como reflejo de la subordinación de las formas de movimiento de la materia de lo general a lo particular y de lo simple a lo complejo, dado en la deducción de sus objetos de estudio y del conocimientos de éstos, de unos a partir de los otros, tal como los fenómenos biológicos se deducen de los químicos, y éstos de los físicos; o los conocimientos geográficos de los topográfico-geodésicos y físicos, y éstos de los cosmográficos y geofísicos.

 


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21 marzo 2011 1 21 /03 /marzo /2011 00:00

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2La Geografía como Ciencia.  Ensayo, 2010 (4-9/9 Resumen). [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geogrfaico.over-blog.es/;

México, 26 jul 10.

 

En cuanto a la definición del objeto de estudio de la Geografía, del conjunto de geógrafos estudiados, mismos que van de la primera mitad el siglo XIX, a mediados del siglo XX, se derivan hasta cinco grupos que dan otras tantas definiciones, que, con algunas consideraciones, pueden identificarse y reducirse a dos: los fenómenos, y el espacio, en una relación de 70% a 30% respectivamente.

 

Pero, como quiera, en todos (en realidad excepto uno) prevalece la constante de por lo menos una categoría del espacio, cuando no la categoría esencial misma de espacio: distribución, corografía, superficie terrestre, relación, localización, paisaje, o región.

 

El problema esencial de la Geografía, pues, estaba ahí, en la dispersión del objeto de estudio de la Geografía por sus propiedades particulares, pero en ese siglo XIX, no había aún elementos suficientes para resolverlo; y no los hubo incluso aún hasta fines del primer cuarto del siglo XX, luego de que en filosofía se hiciera extensivo el método dialéctico materialista y el análisis de las contradicciones; del conocimiento amplio de los trabajos al respecto del espacio en la física relativista de Albert Einstein, de 1905 y 1916.  Y es la influencia de ello, vinculado a Kant, lo que explica a un Hettner; y ya no se diga a un Schaefer (1953), con posterioridad a la II Guerra Mundial, y precursor del “cuantitativismo” (principalmente geoeconómico) con dejos positivistas; o a un Etienne Juillar (1962), en su definición concreta del objeto de estudio de la Geografía como la regionalización y ordenamiento del espacio.

 

Más aún, explicará nuestra propia aparición en escena a principios de los años ochenta del siglo XX, vinculada ahora al análisis marxista de la teoría de la Geografía y del espacio como su objeto de estudio.  Nada hay en el desarrollo de la Geografía que sea arbitrario, y mucho menos de aparición mágica o por “genialidad” espontánea alguna.  Es un desarrollo objetivo, determinado por las condiciones materiales objetivas de cada momento histórico.  Lo que a nosotros nos tocó aportar lo nuevo, y lo propio (por más que los plagiarios de ideas pretendan despojarnos del mérito para justificar su hurto alegando que el concepto de espacio ya estaba ahí; y asunto que nosotros nunca hemos negado, sino que, por el contrario, ello ha sido justo uno de los argumentos demostrativos esenciales), fue la interpretación teórica bajo el análisis marxista o dialéctico materialista, que no estaba hecho, hasta entonces (y al parecer, ni aún ahora, y quizá ahora menos), ni por lo propios geógrafos soviéticos o cubanos.

 

Metodológicamente procedimos a semejanza de Marx, y en nuestro planteamiento, los fenómenos no están ya como tales; sin duda, como se estableciera incluso en la dialéctica idealista de Kant, ellos determinan las propiedades relativas del espacio; dichos fenómenos considerados en sus propias leyes, son objeto de estudio de sus especialistas respectivos; pero en la teoría del espacio, tales fenómenos no representan otra cosa que estados discretos de espacio en un espacio relativo (¡respirad, no hay razón alguna para el horror vacui!, –…“e pur si muove”).  Pero están claras ahora dos cosas: 1) sin una definición sin ambigüedades del objeto de estudio, no era posible avanzar en una real ciencia de la geografía; y, 2) sin el desarrollo de una teoría del espacio geográfico, tampoco.

 

Por lo pronto, en función de ello, de ese objeto de estudio así definido, y de la teoría del desarrollo y subordinación de las ciencias de Engels, le hemos podido dar a la Geografía un lugar sin contradicciones en el cuadro general de la clasificación de las mismas.  En otro artículo nos hemos referido a esa clasificación, y aparte nos referiremos a la teoría del espacio geográfico.  Por lo pronto, concluiremos este artículo sobre la Geografía como ciencia, estableciendo lo que desde el fundamento de la geografía fenomenista era imposible: el despliegue de la Geografía como ciencia, en función del método científico general; desde el problema planteado, la tesis sostenida y la hipótesis establecida y verificada, hasta, en particular refiriéndonos aquí a la “joya de la corona” del método científico, con el experimento y la medición; y, finalmente, el establecimiento de las teoría y leyes geográficas que de ello derivan.

 

En función del protocolo del método científico hipotético-deductivo de la modernidad, pero el cual venía elaborándose ya desde ese primer momento de los clásicos griegos; y luego la parte del experimento, la medición; para terminar con la referencia a las teorías, las leyes, y la predicción.

 

Las primeras Leyes quedaron dadas por Hiparco (s. III ane) en los principios geométricos de la transformación matemática de la esfera en un plano; y luego con Mercator (s.XVI), en razón de que, fijando dos puntos en el mapa en Proyección Cilíndrica Tangente Conforme de Mercator, y el ángulo magnético entre ellos, podrá llegarse de uno a otro manteniendo un rumbo constante.  Nuestra relación llega a principios de los años sesenta del siglo XX, pero yendo un poco más allá en particular respecto de la leyes en geografía, R.M. Riábchikov (1976), se permite ya señalar las leyes empíricas de la Zonalidad Planetaria, y la Distribución Sectorial.  De la misma manera, como ley empírica fruto de la simple observación milenaria, nosotros (2010), nos permitimos considerar la fundamental y general ley de Simetría-Asimetría del espacio geográfico.

 

Queda claro, pues, que el objeto de estudio de la Geografía es el espacio, en particular, el espacio terrestre, por lo cual lo denominamos genéricamente como espacio geográfico.  Y queda claro, a su vez, que su definición ha sido un problema complejo a lo largo de la historia del pensamiento humano, que presupuso la necesidad de ciertas condiciones del avance de las ciencias para que se fuese dando sucesivamente una aproximación a su solución, y es hasta ahora, por lo tanto, que estamos en condiciones de elaborar una teoría consecuente del espacio geográfico.  La Geografía se consumará como ciencia particular rigurosa, justo a partir de ella.

 

 

La Teoría del Espacio Geográfico,

como Verificación de la Geografía como Ciencia.

 

La Geografía es una ciencia, hemos visto, a partir de un objeto de estudio bien determinado y definido, dispone de un aparato teórico-metodológico empírico-racionalista en el proceso del conocimiento que va de la observación, a la descripción y explicación, y del análisis a la síntesis, con un conjunto de postulados, principios y categorías fundamentales que se ponen en juego lo mismo con la analogía, que con la relación causal, o la hipótesis y los procesos deductivo-inductivos, como de experimentación y medición; generalizables en teorías y el establecimiento de leyes que rigen los fenómenos inherentes al conocimiento de la verdad acerca de su propio objeto de estudio; verdad entendida como el conocimiento objetivo, causal, con arreglo a la lógica, verificable en la práctica histórico social, y con capacidad de predicción.  Y todo ello, en calidad de hipótesis, para demostrar su veracidad, habrá de ponerse en juego en la elaboración y desarrollo de una teoría del espacio geográfico.

 

En 2009, uno de los primeros artículos en este Blog, fue el seriado hasta en veinte partes: “El Concepto de Espacio Geográfico en la Red Internacional”.  Un año después[*], luego de haber hecho una revisión de nuestro desarrollo teórico propio, el segundo aspecto fundamental que se nos plantea, es el avance en el concepto general mismo de espacio en el ámbito de las ciencias involucradas en ello en los últimos veinte años: la Filosofía, la Astronomía, la Física, y la Matemática, esencialmente.

 

En la publicación en “Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica”, de nuestra ponencia al III Encuentro de Geógrafos de América Latina (1991), ya damos cuenta de todo ello en las Consideraciones Preliminares a la misma, y de ella retomamos el resumen de esos avances.

 



[*] Este artículo fue elaborado a mediados de 2010, aun cuando se publica sólo hasta ahora, marzo de 2011.

 



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17 marzo 2011 4 17 /03 /marzo /2011 02:03

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2

 

 El Último Requisito para una Geografía Científica.  Artículo, 2010.

 Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

 de Geografía Teórica.

 http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, 19º φN, 99º λW; 14 mar 11.


La Geografía de la segunda mitad del siglo XX, toda ella vista de conjunto en el contexto histórico general, representa uno de esos momentos históricos de la lucha del pensamiento científico en medio de una feroz resistencia del pensamiento idealista arbitrario y conservador, neciamente obstinado ante la evidencia de la demostración rigurosa del pensamiento progresista y avanzado.

 

La Antigüedad fue, como todos entendemos, el nacimiento del pensamiento científico; la oscurantista Edad Media, en ese sentido, su negación.  Luego vino el renacer de la ciencia, tras lo cual se dio el necesario pensamiento ilustrado de la ciencia moderna.

 

La Geografía en la Antigüedad, fue esencialmente el mapa, la transformación de la esfericidad de la Tierra en un plano, haciendo del mapa en general, cartografía proyectiva.  Al declinar esa época, ya en el período del Imperio Romano, con ello declina el pensamiento  científico en general, y con en ello, la naciente ciencia geográfica.

 

Ese pensamiento científico había surgido de la necesidad del pensamiento humano de dar respuesta a las causas, y con ello al por qué, de todo cuanto ocurre, en un principio, en las grandes facetas de la realidad: la de las cosas, en el cómo ocurre; en la del tiempo o momento, en cuanto a cuándo ocurre; y en la del espacio o lugar, respeto a dónde el hecho es.

 

La Edad Media hizo de la Geografía “la historia en los lugares”, las Summas, como las primera expresiones enciclopédicas y descriptivas del conocimiento; fue, como hemos dicho antes, la negación de la ciencia misma de la Geografía de la Antigüedad, pero el aporte de un ángulo difícil de valorar en el conocimiento geográfico.

 

El renacer de la Geografía, es el renacer de los mapas en su condición de Cartografía Proyectiva, que plantea la posibilidad, incluso, de la operación inversa a la original de la transformación de la esfera en un plano, mediante la cartografía proyectiva del Renacimiento, en la que, con Behaim, se va de la transformación del plano a la esfera, y aparece el Globo Terráqueo científico y a escala.  Más aún, el problema en la Cartografía deja de ser, ante un mundo plenamente conocido en lo general, la representación cada vez más fiel de lo concreto, para pasar a ser ahora el análisis de lo abstracto, avanzando con ello como ciencia.

 

La Geografía ilustrada de la modernidad, hacia la segunda mitad del siglo XVIII, entiende ya que el Levantamiento Cartográfico va más allá de la geodésica precisión métrica, e incluye como una condición necesaria ahora, la Relación Geográfica, como el censo de los fenómenos en los lugares.  El conocimiento geográfico del dónde, se redujo a un asunto censal y descriptivo (no podía hacerse más en el contexto del conjunto de las ciencias de la época), y en ese ámbito, del por qué del dónde, se viró la atención al por qué del cómo (lo cual resultaba incluso obligado ante la ausencia aún del desarrollo de las ciencias especiales), y ello es lo que explica la aparición, principalmente ya para la primera mitad del siglo XIX, de un Humboldt y un Ritter.  Inviable ese camino para efectos prácticos, para la segunda mitad del siglo XIX, teniéndose ya incluso la especialización de buena parte de las ciencias, la Geografía inició su propio proceso de deslinde en función de tener que precisar su propio objeto de estudio.

 

El debate entre la segunda mitad el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, de manera natural, se centró en dos posiciones: 1) del objeto de estudio como las relaciones entre las cosas, lo que conducía al por qué, del cómo; y 2) el objeto de estudio como el concepto de espacio vagamente escondido en el análisis de las regiones, lo que de algún modo conserva y desarrolla la idea del por qué del dónde.  Pero justo ese debate, hace de la Geografía en el siglo XX, una Geografía de transición, que en esta vista de conjunto, es la transición de la Geografía empírica precientífica de la Ilustración y el romanticismo decimonónico que se desviaba de su verdadero e impreciso objeto de estudio, a una Geografía teórica científica, que ha avanzado en la precisión de su objeto de estudio y método, y que ha de ser propia ya al siglo XXI.

 

Si acercamos la lupa a la segunda mitad del siglo XX para ver esa transición en mayor detalle, la ciencia del por qué del dónde, la Geografía, dibuja su propia transición entre el paso del debate propiamente cualitativo de las relaciones entre las cosas o el análisis de las regiones, al debate cuantitativo del análisis del espacio.  Esto es, que en este proceso, se ha precisado: 1) la región como espacio; 2) la descripción como el análisis cualitativo de las condiciones estables; y 3) la explicación de la causalidad, el por qué, como el análisis cuantitativo o de las condiciones inestables o del movimiento y transformación del dónde.

 

Así, la Geografía contemporánea, la Geografía inherente al siglo XXI, ha precisado su propio objeto de estudio: el espacio, y éste como la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta dada en los estados de espacio.; y ha dado un salto crucial del mero análisis cualitativo de la primera mitad el siglo XX, al análisis cuantitativo en la segunda mitad de este mismo siglo.

 

Pero el análisis cuantitativo del dónde, que necesariamente nos ha de llevar por el análisis del registro, del experimento y de la métrica, a su vez, ha tenido su propio proceso de desarrollo en esta transición.  Es el último paso para terminar de estructurar a la Geografía como ciencia moderna rigurosa, y no causalmente el lento proceso, dado lo altamente complejo que resulta considerar ese registro del dónde, o ese experimento y métrica del donde.

 

E incrementando los aumentos en la lupa, veremos que el primero en abordar este proceso en la década de los años cincuenta, fue William Bunge, con su Theretical Geogrphy, en el que, de manera empírica; es decir, sin registro ni experimento ni métrica alguna, comenzó a avanzar en la teorización del aspecto cuantitativo en Geografía.  Le siguieron una serie de estudiosos más, nosotros, en lo personal, por los últimos quince años, perdimos la secuencia de nuestra investigación geográfico teórica, y ahora, luchando contra las inercias del oscurantismo de la geografía institucional, toca entrar en el análisis de esta parte de la historia y teoría de la Geografía, para tratar de esclarecer este último paso.

 

Nada teníamos aquí que no fueran las consideraciones más generales y esenciales necesarias y obligadas.  Entraremos en la investigación ahora de ello, y próximamente daremos cuenta de ello aquí, informando a nuestros interesados lectores en el tema.

 

No obstante, no dejaría de ser enriquecedor un posible trabajo colectivo en ello, por demás, formador de las nuevas generaciones en la metodología de investigación en el campo de la geografía teórica, aplicando la dialéctica materialista, la cual ha constituido desde siempre nuestro marco teórico; por lo que abriremos esta investigación a quienes deseen participar formativamente en ello.

 


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17 marzo 2011 4 17 /03 /marzo /2011 01:07

Eje del Mal, 2001 G. BushTeoría e Historia de la Geopolítica.  Estudio Nº 5 (7/7).

 Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 La Tierra, 1 (φN, λW); 07 abr 11.

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

 de Geografía Teórica.

 http://espaciogeografico.over-blog,es/;


 

La teoría geopolítica de Spykman prevaleció desde 1944 hasta la disolución de la URSS.  Luego de ello no se justificaba más; como ya no se justificaba el militarismo norteamericano, ni la carrera armamentista, ni, en consecuencia, la existencia de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN)  Por lo tanto, las nuevas condiciones hicieron surgir un “nuevo enemigo” del mundo de la “democracia y la libertad”: y apareció el “Terrorismo” (así, con mayúscula).  Se planteó la necesidad de una nueva teoría geopolítica: y apareció entonces el “Eje del Mal”

 

La teoría geopolítica del “Eje del Mal” expone de una manera más explícita el determinismo geográfico, pues, como decíamos más arriba, involucra simultáneamente y subordinado uno al otro, dos tipos de determinismos: el geográfico natural y el cultural.  Esto es, que la manera de ser y de pensar de los pueblos, tiene por causa no sólo la región natural, sino la cultura o civilización dada, determinada a su vez por su lugar geográfico mismo.

 

Las regiones naturales serán tanto ese “espacio vital” como el “espacio del destino”, propios de la “civilización occidental”, de Spykman, frente al “Eje del Mal”, cuya región “geográfico-humana”  tiene como “corazón” al Asia Central, y como extensión, el mismo “Eje”; con la cultura o civilizaciones dadas, propiamente referidas al islam.

 

Las contradicciones del capitalismo en su fase más elevada, no se explican por sus propias leyes, sino por el falaz argumento empírico de la falsa asociación, en el “choque de civilizaciones” argumentadas por Lauren Marawiec, Samuel Humtington, y Bernard Lewin, por demás, antagónico, irreconciliable, de tal modo que ha de justificar la guerra eterna.

 

El “Eje del Mal”, como puede verse en el mapa siguiente, es eso: un eje que va de Cuba a Corea del Norte, y a lo largo del cual están particularmente, Libia, Israel-Palestina, Irak, Irán, Afganistán, Pakistán, China y Corea del Norte.  Por supuesto, la teoría encontró problemas para explicar casos como Argelia, Israel o Pakistán, pero particularmente la posición frente a China, como de otros países a lo largo del Eje.  En un principio, sin reserva alguna, los Estados Unidos se atrevieron a mencionar explícitamente a China en dicho “Eje del Mal”, de hecho no han renunciado a ello, pero han enmudecido posteriormente al respecto por razones diplomáticas; no obstante, el fin último de la geopolítica norteamericana actual, es China.


Eje del Mal, 2001 G. Bush

El Eje del Mal y el Choque de Civilizaciones

Teoría geopolítica contemporánea, entre otros,

de Samuel Huntington (interpretación del autor) 

 

En el centro del “Eje del Mal”, puede verse la distribución del conjunto de países del Medio Oriente (la “otra civilización”), sede del “Terrorismo”; alrededor de ella, está la “civilización occidental” del mundo libre (excepción de aquellos países en el mismo “Eje”, y asimismo, puede observarse que los países al sur del “Eje” son los no-desarrollados, y precisamente porque el “Eje” obstruye la posibilidad de ese desarrollo (Australia y Nueva Zelanda, por supuesto, son un caso no explicado, una excepción).

 

 

Conclusión

 

Hemos visto la historia y teoría de la geopolítica, su origen y desarrollo y sus fundamentos en la teoría empírica por asociación reduccionista.  Son, sin lugar a dudas, todo un atentado a la inteligencia más elemental, pero, hemos visto, ocultan el análisis racional y científico de la política..., la geo-política.

 

La geopolítica científica ha de establecerse a partir de la refutación de tales “teorías”, por evidentemente absurdas que sean; paradójicamente no serán del todo evidentes al lego, a las grandes masas involucradas, que más bien, precisamente a falta de elementos teóricos y la reflexión verdaderamente científica, se dejan llevar por la asociación fácil de los elementos en juego.

 

No basta el análisis político con referencia a un lugar señalado en el mapa, sino el análisis mismo del mapa; más aun, del análisis del mapa como base del análisis político.  El mapa es precisamente ese espacio geográfico objetivo, reflejo en él de una realidad objetiva.  Se trata de refutar mediante una geografía dialéctica, objetiva, esa ritteriana “geografía comparada” fenomenalista, esa ratzelina geografía empírica, descriptiva, de “determinismos geográficos” y de falsas asociaciones subjetivas.  La geopolítica científica ha de ser una lucha ideológica contra los Mahan, Mackinder, Haushofer, Spykman e ideólogos detrás de ellos como los Nietszche, los Spangler, o los Huntington, esos oscurantistas teóricos del colonialismo e imperialismo capitalista en decadencia.

 

_____

 

Bibliografía

 

Broek, Jan O.M; Geografía, su Ámbito y su Trascendencia; UTHEA, México, 1967.

Candel Vila, Rafel; Cartografía; en Candel Vila, Rafael, et al; “El Hombre y la Tierra”, Enciclopedia Labor, Tomo IV, México, 1960.

Atencio, Jorge E; El Pensamiento Geopolítico y Posición Ante el Mismo; en Cavalla Rojas, Antonio; “Antología, Geopolítica y Seguridad Nacional en América; UNAM, Lecturas Universitarias Nº 31, México, 1979.

Daus, Federico A; Qué es la Geografía; Editorial Columbia, Colección Esquemas Nº 53; Argentna, 1966.

Deffontaines, Pierre, et al; Geografía Humana; en Candel Vila, Rafael, et al; “El Hombre y la Tierra”, Enciclopedia Labor, Tomo IV, México, 1960.

Mahan, Alfred Thayer; La Influencia del Poder Naval en la Historia; en Figueroa Alcocer, Esperanza; “Antología de Historia Moderna y Contemporánea”; UNAM, Lecturas Universitarias Nº 16, México, 1974.

Mackinder, J. Halford; El Pivote Geográfico de la Historia; en Cavalla Rojas, Antonio; “Antología, Geopolítica y Seguridad Nacional en América; UNAM, Lecturas Universitarias Nº 31, México, 1979.

Spykman, Nicolas J; Estados Unidos en el Hemisferio Occidental (Estados Unidos Frente al Mundo); en Cavalla Rojas, Antonio; “Antología, Geopolítica y Seguridad Nacional en América; UNAM, Lecturas Universitarias Nº 31, México, 1979.

Terán Álvarez, Manuel de; La Situación Actual de la Geografía y las Posibilidades de su Futuro; en Candel Vila, Rafael, et al; “El Hombre y la Tierra”, Enciclopedia Labor, Tomo IV, México, 1960.

Vivó Escoto, Jorge A; Geografía Política; Editorial Herrero, 4ª Edición, México, 1975.

Wallace, Robert; Orígenes de Rusia; Editorial Time-Life, México, 1968.

Werner Weigert, Hans; Haushofer y el Corazón Continental; en Figueroa Alcocer, Esperanza; “Antología de Historia Moderna y Contemporánea”; UNAM, Lecturas Universitarias Nº 16, México, 1974.

 


 

 

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17 marzo 2011 4 17 /03 /marzo /2011 01:06

 

Ex-Libris InvertidoTeoría e Historia de la Geopolítica.  Estudio Nº 5 (6/7)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

 de Geografía Teórica.

 http://espacio-geografico.over-blog,es/;

La Tierra, 1 (φN, λW); 04 abr 11.

 

Puede verse en estos planteamientos una teoría más moderada, menos directamente agresiva.  Pone el énfasis en lo geográfico (que en estas teorías por definición es la región natural-humanizada), y no ya con énfasis en lo político como lo hiciera Mahan, directamente en el Imperio Zarista como tal.

 

El-Pivote-Geografico-de-la-Historia--1904--H.J-Mackinder.jpg

El Pivote Geográfico de la Historia (1904)

Segunda teoría geopolítica, ahora de Halford J. Mackinder (1861-1947),

para contener el expansionismo de la Rusia zarista

(interpretación del autor)

  

Los siguientes planteamientos geopolíticos fueron expresados por Karl Haushofer en su obra Geopolítica del Océano Pacífico (1924), bajo la idea, modificada de Mackinder, del “Corazón Continental”, frente a las “potencias euroasiático-trascontinentales”.  Con ello Haushofer sustituye la idea física del “pivote”, y vuelve a una alegoría biologicista, pero continúa con la idea del “Océano Mundial”.

 

Había pasado la Segunda Guerra Mundial, no sólo Alemania había salido derrotada, sino más aun, tras la guerra había surgido el primer Estado socialista (1917), e incluso para 1924 en que Haushofer escribe su trabajo, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas ha empezado a formarse*; muere Lenin y sube al poder Stalin.  En los siguientes quince años lo que fue el Imperio Zarista se va a convertir en una nueva potencia económico-política: la Unión Soviética.

 

Haushofer recomendó a Hitler hacer de la Unión Soviética su aliada, antes que involucrarse en una guerra contra ella.  “Haushofer –dice Jorge A. Vivó Escoto en la Introducción a la “Antología de Geografía Histórica Moderna y Contemporánea”, trató de influir en la política nacionalista de Alemania durante la época nazi..., para que Alemania sustituyera a Inglaterra como gran potencia europea”[1].  Siendo Haushofer miembro del Partido Nazi, se opuso a la invasión a Rusia, y como consecuencia, luego del atentado a Hitler, fue acusado de participar en él y recluido en un campo de concentración hasta el final de la guerra, muriendo al año siguiente, 1946.  Lo que evidentemente Haushofer no entendía, es que el objetivo de la guerra era precisamente acabar con el Estado socialista.

 

Sin embargo, más allá de que “el pivote geográfico de la historia” del inglés Mackinder, se expresa ahora con la idea simple del “corazón continental”; por lo demás, expresión también usada por Mackinder, de donde, en realidad el planteamiento de Haushofer no es sino el mismo de aquel.

 

Haushofer alentaba una alianza con Rusia, antes que abrir un segundo frente y menos aun invadir aquella región; y debemos decirlo así, que implicaba un ataque a las proximidades del “corazón continental”.  Y lo exponemos así, debido a que “el corazón continental –dice Jorge A. Vivó, es una región centroasiática y del este europeo que imaginó Harold Mackinder”[2], dejando claro que por lo menos, no es exactamente la Rusia europea, ni mucho menos Moscú, sino una región más allá de los Urales (Este de Europa) y hacia los 50º de latitud norte; esto es, en la región hacia donde convergen los límites entre Rusia, Kazakhstán, Mongolia, y China.

 

Si dejamos los planteamientos de Haushofer como pertenecientes a una tercer teoría geopolítica, una vez que prácticamente estaba concluida la II Guerra Mundial, aparece entonces lo que consideraremos como la cuarta teoría geopolítica “clásica”: la teoría de los “Contrapesos” de Nicolas J. Spykman, de 1944.

 

Puede verse en ella una teoría igualmente formada mediante la empíria de la falsa comparación o asociación, sin embargo un tanto  más elaborada.  En ella se vuelve al directo planteamiento de Mahan: el objeto de la teoría es, ahora, directamente la URSS; no hay ya más mackinderiano “pivote geográfico” ni haushoferiano “corazón continental”.

 

En el planteamiento están presentes nuevamente los “Cinturones de Seguridad” de Mahan, o los “Arcos de Contención" de Mackinder, pero ahora refinadamente expuestos como, en la corta distancia de Europa y África, la región del “espacio vital”; y en la lejana distancia, de Estados Unidos y América Latina, el “espacio del destino”.


Contrapesos--1944--N.J-Spykman.jpg

Contrapesos del Mundo Capitalista al Socialista (1944)

Cuarta teoría geopolítica, ahora de Nicolas J. Spykman

para contener, ahora, el supuesto “expansionismo” soviético

(interpretación del autor)

 

 

Esto es, la posible “expansión de la URSS”; o sea, el surgimiento del socialismo por las propias contradicciones locales del capital más allá de la Unión Soviética; era para Spykman cuestión de vida para el capitalismo mundial.  Pero más allá de ese “espacio de vida” para el capitalismo mundial, estaba el “espacio del destino”, es decir, el futuro mismo del mundo y la humanidad: el modo de vida norteamericano.

 



* Y esa URSS, no terminará de integrarse sino hasta principios de los años sesenta.

[1] Figueroa Alcocer, Esperanza; Antología de Geografía Histórica Moderna y Contemporánea; UNAM, Lecturas Universitarias Nº 16, México, 1974; p.14.

[2]       Ibid. p.15.

 



 

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