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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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10 marzo 2011 4 10 /03 /marzo /2011 00:04

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2Nuevos Datos en las Relaciones Geográficas, para el Estudio de la Nueva Visión del Espacio Terrestre.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra; ≈19ºφN, 99ºλW; 10 mar 11.

 

En la geografía fenomenista estudiada hasta el siglo XX, con ese carácter de “ciencia de ciencias”, tomaba de la Meteorología los estudios de la atmósfera, siendo ésta un elemento del medio geográfico; y el estudio de esa atmósfera se hacía “desde dentro” de la misma, porque, más aún, el espacio geográfico quedaba definido por ella, e incluso por sólo una parte de ella: la tropósfera, y el estudio de esa atmósfera no se hacía, porque no podría hacerse dado que a partir de allí deja de existir, más allá de 1,500 km de altitud.

 

Pero los nuevos datos para las Relaciones Geográficas en una nueva visión del espacio terrestre, ahora determinado por el campo gravitacional de la Tierra, y en ese sentido, donde la atmósfera ahora se ve como “desde fuera”, como un elemento más de un medio geográfico más vasto, completo y complejo.

 

Ese nuevo estudio geográfico espacista (por definición, esencialmente geográfico), de una nueva visión del espacio terrestre, se encuentra con que ese estado de espacio denominado atmósfera –nos dicen los geofísicos que son los reales investigadores de este fenómeno–, colapsa por un lapso y se reestablece, en su parte superior, al parecer, asociado a lo que ellos llaman “profundo mínimo solar”, debido a que, siendo esta parte lo que recibe el nombre de termósfera, el fenómeno estaría vinculado a efectos de contracción y dilatación de tal estado de espacio bajo la acción de la radiación ultra violeta, a 1,400 ºK entre los 90 y 600 km, dominio de las auroras, meteoros y satélites artificiales.

 

thermosphere_med_spanish.jpg

Las capas de la atmósfera superior de la Tierra.

[Fuente: NASA; Crédito de la imagen: John Emmert/NRL]

 

 

Evidentemente, se necesitó de nuevas exploraciones espaciales (tal como en la Antigüedad lo fue hacia el espacio de la periferia del Mediterráneo, o durante la Edad Media hacia el Índico, o en el Renacimiento hacia el espacio completo de la esfera terrestre), para, ahora en nuestro siglo XXI, recoger la información de las exploraciones al espacio terrestre más allá del hiperplano mediante satélites artificiales.  Y justo estudiando el comportamiento de éstos en sus órbitas, fue que el investigador John Emmert descubrió estas depresiones del estado de espacio atmosférico, que luego concordó con la actividad solar.

 

Todo ello implica una geografía, es decir, una localización y distribución, por referir lo más básico del conjunto de una serie de propiedades espaciales, y como tal, dicho comportamiento de los estados de espacio han de ser geográficamente cartografiados.

 

graphs_circle_spanish.jpg

Estas gráficas muestran cómo la densidad de la termósfera (a una altura de referencia de 400 km) ha crecido y decrecido durante los cuatro ciclos solares anteriores. Los recuadros (a) y (c) muestran la densidad; el recuadro (b) indica la intensidad de las ondas de radio que provienen del Sol a una longitud de onda de 10,7 cm, un indicador clave de actividad solar. Obsérvese la región marcada con un círculo amarillo. En 2008 y 2009, la densidad de la termósfera fue un 28% más baja de lo que se esperaba, tomando como base los mínimos solares previos.

[Fuente: NASA.  Crédito de la figura: Emmert y colaboradores (2010), Geophys. Res. Lett., 37, L12102]

 

 

Y ahora empezamos a ver un concepto especial que encontramos esencial en el estudio geográfico del comportamiento de los estados de espacio: la densidad, como medida esencial en las transiciones de los estados de espacio.

 

El estudio, planteado por los geofísicos John Emmert, J.L. Lean, y J.M. Ponce, están implicando la posibilidad de que dichas “anomalías en la densidad”, particularmente en un comportamiento fuera de lo esperado, como ha ocurrido en las últimas observaciones, pueda estar ligado a la alteración climática del planeta.


cooling_med200.jpg

Imagen de un video del National Center for Atmospheric Research o Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR), muestra cómo el dióxido de carbono calienta la atmósfera inferior, pero enfría la atmósfera superior

 

 

Sin embargo, debemos de decirlo para no incurrir en lo mismo en que, positivistamente, incurría aquella misma geografía fenomenista del siglo pasado: todo ello y más puede, debe, integrarse a una Relación Geográfica, pues todos esos estados de espacio determinan las propiedades del espacio terrestre en general; pero todo ello, si bien muy próximo a lo geográfico, siendo precisos, es investigado por otros.  Nosotros aquí nos hemos limitado, plena y absolutamente conscientes, a  d e s c r i b i r  (por demás, e m p í r i c a m e n t e), los nuevos datos en las Relaciones Geográficas, para el estudio en una nueva visión del espacio terrestre.  Pero la investigación científica del espacio terrestre desde un estudio geográfico, será, cuando seamos los geógrafos los que en nuestras observaciones de tal espacio, registremos, midamos, y experimentemos, elaborando hipótesis a partir del análisis de las relaciones causales del mismo.

 

Algunos geógrafos investigadores ya desde entonces se dieron cuenta de tal hecho, pero sus observaciones y registros, entonces, no los hizo más geógrafos, sino por lo contrario, los acabó de alejar de este campo, en la medida en que esos datos los especializaban en Geomorfología y Edafología, en Meteorología y Climatología, o en estudios ambientales de Ecología o de análisis geográfico económico.  Es decir, que no podía haber sido de otra manera con la definición que se tenía del objeto de estudio de la Geografía, o a falta de la definición más acabada del mismo.

 

A nosotros (por razones económico-sociales), se nos fueron los últimos quince años sin que pudiéramos avanzar sobre ello; hemos experimentado muy poco, y muy limitadamente, ese placer estético de la investigación científica en la capacidad de elevarse desde el cúmulo de datos concretos medibles, pero aparentemente inconexos, hasta la deducción abstracta a partir de ellos obteniendo un conocimiento nuevo; pero lo poco que hemos logrado, es invaluable en la comprensión y satisfacción que se experiementa.

 

Este es el compromiso que hoy, justamente, el joven geógrafo debe salvar, preparándose meticulosamente en ello.  De ahí nuestra insistencia en su capacitación en el método; sin engañifas “posmodernistas” neopositivistas de teorías “falsacionistas”, o absurdos “teoréticos” de un burdo “neomarxismo”-pragmático; sino con la herramienta más creativa y certera en ese sentido: la dialéctica materialista.

 


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1 marzo 2011 2 01 /03 /marzo /2011 00:00

Ícono Educación

Posgrado

q  Tesis Maestría en Educación Superior: La Evaluación Ético-Esteticista en Aula Universitaria Durante un Curso.

q  Ensayos.


Licenciatura

q  Apuntes: Desarrollo Sustentable

q  Apuntes: Proyecto de Investigación

q  Apuntes: Relaciones Internacionales



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28 febrero 2011 1 28 /02 /febrero /2011 00:04

Geopolítica del Eje del MalA Cuarenta Años del Primer Estudio Global: “Los Límites del Crecimiento”.  Ensayo (4/4).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

10 mar 11.

 

Conclusión.

 

El consumismo mercantil, pues, el hacer de los recursos naturales asunto de comercio, no es –hemos dicho– sino ceguedad absoluta.  Hoy, el problema no es la producción, sino la especulación que se hace de ella y de su distribución desigual; pero justo ello, lo que obliga a su socialización y planificación, la desenajenación de los recursos naturales de su propiedad privada mercantil, para hacerla responsabilidad social del Estado

 

Acusar absurdamente a la ciencia y la tecnología como responsables, ciertamente, con ello –así lo dijimos pero es esencial repetirlo– el capital satisface un doble propósito: 1) confunde a la sociedad acerca de las causas reales de la problemática, que es el capital mismo; y 2) promueve el oscurantismo y la ignorancia que conlleva, como forma de control social.

 

Si aún habiendo una elevada formación científica, como en el caso de los investigadores participantes en este trabajo, y aún estos concluyen que <<Son capaces de percibir los síntomas individuales del profundo malestar de la sociedad; sin embargo, que no pueden entender el significado  y la interrelación de sus innumerables componentes o diagnosticar sus causas básicas, y por lo mismo, se confiesan incapaces de planear respuestas adecuadas al caso>>, tanto más preocupante se hace ese ataque sistemático a al ciencia.

 

Hace 40 años los grandes problemas de la humanidad, referidos por la obra “Los Límites del Crecimiento”, se definían en: 1) la carrera armamentista, 2) el deterioro del ambiente, 3) el crecimiento demográfico, y 4) el estancamiento económico; a lo que –decíamos– habría que agregar ahora, y con mayor esencialidad: 5) el declinamiento de la educación científica, y 6) la difusión de una ideología oscurantista; ambas cosas en incremento en esta segunda década del siglo XXI.  Cuatro décadas después, se ve la profunda razón que había en aquel estudio, pero más aún, que ello se ha recrudecido e incrementado con nuevos problemas esenciales.

 

Desaparecido el poder socialista en la URSS, terminada la Guerra Fría, se pensaría que el armamentismo, sin más justificación, cesaría; pero el capital se inventó un nuevo abstracto e invisible enemigo, el “terrorismo”, y no sólo continuó, sino incrementó el armamentismo, sumiendo a la sociedad mundial en lo que denominan como “Terapia de Schock” (generar miedo, para darse la libertad de operar bajo un Estado fascista).  El deterioro del ambiente se ha incrementado, no obstante las reuniones de la ONU para atender el tema, y sus planes “del milenio”, de la “Agenda 21”, y más demagogia.  Se han adoptado políticas de planificación demográfica, no obstante su crecimiento era ya un asunto estadístico, pero ante esa población creciente en una sociedad cada vez más compleja, el desarrollo económico se quedó estancado crisis tras crisis (1976, 1982, 1988, 1994, 1997, 2000, 20004, 2008…), agudizándose los problemas sociales.

 

Los autores concluyen con lo evidente: “Si se mantienen las tendencias actuales…”, es decir, de continuar el sistema capitalista de producción, la humanidad enfrentará un serio problema de supervivencia en el curso del siglo XXI.  Es posible alterar –no obstante, nos dicen los autores– estas tendencias que ellos llaman de “crecimiento”, quizá ante el entonce no-evidente estancamiento en que la sociedad mundial se comenzó a adentrar.  Es posible establecer una condición de estabilidad ecológica y económica –agregaban, en una absoluta falta de fundamentos económico-políticos en la interpretación de sus propios datos, y en contradicción a su disyuntiva anterior de que se mantengan las tendencias de ese momento, que no eran mas que las del capital–, que pueda mantenerse durante largo tiempo.  Y cuando hablaban de que “el estado de equilibrio global puede diseñarse de modo que cada ser humano pueda satisfacer sus necesidades materiales básicas y gozar de igualdad de oportunidades para desarrollar su potencial particular”, hablaban del discurso que podía leerse en cualquier manual de marxismo-leninismo, o en cualquier revista sobre el pensamiento socialista.

 

Llegaban a una conclusión más, que resulto profundamente cierta: la necesidad de una “…comprensión y preparación para un gran período de transición –la transición del crecimiento al equilibrio global”, y eso no puede entenderse sino, esencialmente, como “crecimiento planificado”, de igualdad y justicia social, en un aprovechamiento no mercantil de los recursos naturales, sino de bienes materiales para la sociedad en su conjunto.

 

Muchos otros estudios se han hecho a partir de entonces, y, sorprendentemente, contra todo lo que se haya dicho acerca de “Los Límites del Crecimiento”, más y diferentes variables, los resultados, manteniéndose las tendencias, fueron aproximadamente los mismos.  Lo que en casi todos los estudios destaca, es el absurdo final de limitarse al diagnóstico, y jamás proponer qué hacer en contra de las tendencias tan nefastas.  El único estudio en otro sentido, fue el llamado “Modelo Alternativo de Bariloche”, un estudio brasileño-argentino, publicado con el título de “¿Catástrofe o Nueva Sociedad?”, 1976.  Es, en principio, un estudio geoeconómico regional, base necesaria de las políticas de planificación, en el que el mundo se divide en 4 grandes regiones, y 15 subregiones, demostrando que las necesidades básicas de la humanidad podrían ser satisfechas si se efectuasen cambios políticos y sociales en el sentido de las demandas de los países No-Alineados de aquellos años, muy próximos al socialismo.

 

Así, la planificación geoeconómica regional socialista, supone la abolición de la propiedad privada, no sólo en la abstracción dada en los medios de producción social (la tierra, el agua, el aire, las fuentes de energía), sino en lo concreto de los recursos naturales (suelos, bosques, acuíferos, yacimientos, etc), condición necesaria para eliminar el uso de los mismos en calidad de objeto de comercio mercantil, que redunda en consumismo y concluye en depredación de la naturaleza.

 

La transición a la propiedad social, hará posible la aplicación de la experiencia de las sociedades socialistas del siglo XX, esencialmente en cuanto a que pueda regir lo que se llamó, la ley del desarrollo planificado, la “ley del desarrollo armónico (proporcional) de la economía”.

 


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28 febrero 2011 1 28 /02 /febrero /2011 00:03

Geopolítica del Eje del MalA Cuarenta Años del Primer Estudio Global: “Los Límites del Crecimiento”.  Ensayo (3/4).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

07 mar 11.

 

De la Introducción.

 

Hacia 1970, los grandes problemas de la humanidad, referidos por la obra “Los Límites del Crecimiento”, se definían en los cuatro siguientes: 1) la carrera armamentista, 2) el deterioro del ambiente, 3) el crecimiento demográfico, y 4) el estancamiento económico.  Desde entonces se decía ya:

 

“Muchos creen que el desarrollo futuro de la humanidad, y quizá hasta su misma supervivencia, dependen de la rapidez y efectividad con que el mundo responda a estos problemas” (p.32).

 

  En la década de los setenta, y aún en buena parte de la década de los ochenta, en el sentir general, el equilibrio de poderes entre los Estados Unidos y la Unión Soviética en la Guerra Fría, y en la expectativa del movimiento progresivo de la historia que conduciría a la sociedad socialista, la carrera armamentista se veía como una necesidad equilibrante, el deterioro ambiental como algo solucionable bajo el orden económico-social socialista, en la teoría demográfica se descubrió que hacia mediados del siglo XXI la población se estabilizaría, e incluso comenzaría a revertir su crecimiento, y el estancamiento económico, como algo sólo privativo del régimen capitalista.  Había, pues, suficiente confianza de un optimismo fundado en el futuro.  Se necesitaba poseer una información más fina para poder hacer conciencia de lo que se planteaba en esta obra, que en general fue muy criticada como fatalista y catastrofista.

 

No casualmente en la Introducción al mismo trabajo se empieza haciendo la consideración de la población mundial interesada en la comprensión y solución de esos problemas, haciendo de ello una primera gráfica sobre la preocupación humana.  A decir de sus autores, esta obra en sí es sólo la descripción de un estudio más técnico en el que se contienen los datos estadísticos y matemáticos acerca de la misma; pero en dicha gráfica se ve que es muy natural el que la mayoría de las preocupaciones se centren en el ámbito de la familia, y en el curso no mayor a una semana; que las preocupaciones sobre el mundo y en el ámbito del período de vida de una generación.

 

Cuarenta años después, a esos cuatro problemas enumerados por los investigadores del Instituto de Massachusetts, habría que agregar y con mayor esencialidad: 1) el declinamiento de la educación científica, y 2) la difusión de una ideología oscurantista; ambas cosas, que en su incremento bajo la situación propia ya de la segunda década del siglo XXI, a veinte años de desaparecido el régimen socialista, hacen que se pierdan las expectativas del desarrollo futuro de la humanidad y se vea ya como una situación real la pérdida de capacidad en la supervivencia de nuestra especie; a la que, en función de los otros factores como el deterioro ambiental y la falta de desarrollo económico, ya hay opiniones en el sentido de que difícilmente, para principios del siglo XXII, podrían estar viviendo ya los últimos seres humanos.

 

Puede establecerse así una primera conclusión: esta obra de hace ya cuatro décadas, “Los Límites del Crecimiento”, no era entonces, en lo absoluto, un planteamiento ni fatalista ni catastrofista[a].  Fue el primer estudio global, y se elaboró tomando apenas cinco parámetros: 1) la industrialización, 2) el crecimiento demográfico, 3) la alimentación, 4) el agotamiento de los recursos naturales renovables, y 5) el deterioro ambiental.  Todos ellos en la tendencia de un incesante incremento.  Los autores no dejan de reconocer en sus propias palabras, no obstante el carácter matemático de su modelo, lo imperfecto, simplificado, e inacabado del mismo.

 

Los autores tuvieron oportunidad de recurrir a una computadora, lo que por entonces no era sencillo aún de utilizar.  De ello obtuvieron tres conclusiones esenciales:

 

“1  Si se mantienen las tendencias actuales de crecimiento de población mundial, industrialización, contaminación ambiental, producción de alimentos y agotamiento de los recursos, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos cien años”.

 

2  Es posible alterar estas tendencias de crecimiento y establecer una condición de estabilidad ecológica y económica que pueda mantenerse durante largo tiempo.  El estado de equilibrio global puede diseñarse de modo que cada ser humano pueda satisfacer sus necesidades materiales básicas y gozar de igualdad de oportunidades para desarrollar su potencial particular.

 

3  Si los seres humanos deciden empeñar sus esfuerzos en el logro del segundo resultado en vez del primero, cuanto más pronto empiecen a trabajar en ese sentido, mayores serán las probabilidades de éxito” (pp.40-41).

 

Estas conclusiones, al confrontarlas los autores mismos con la realidad sociopolítica, revelan una segunda conclusión fundamental:

 

“…la gran mayoría de los responsables de las decisiones política parecen perseguir activamente objetivos que no son congruentes con estos resultados” (p.40).

 

Llegaban a una conclusión indirecta más: la necesidad de una “…comprensión y preparación para un gran período de transición –la transición del crecimiento al equilibrio global” (p.41).

 

Cuarenta años después, ninguno de los problemas planteados y los criterios al respecto, ni ninguna de las tres conclusiones directas y enunciadas como tales, no sólo no resultaron ser falsas, sino hoy más que nunca tienen una vigencia impactante; y, en ese sentido, tanto más exacta y fundada científicamente en los hechos demostrados, es esa conclusión no enunciada como tal, pero indirectamente dada: ha sido un gran período de transición, comprendido y reconocido conscientemente o no, estamos ahora en su fase final; y si en mucho no ha sido comprendido, menos aún se ha hecho algo en lo preparativo; pero justo ahora es en ello en que, con urgencia, habrán de centrarse todos los esfuerzos intelectuales.

 



[a] Nosotros poseemos la primera edición en español, 1972, en su segunda reimpresión de 1975.  Fue en este último año cuando ingresamos a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, en su Colegio de Geografía, y cuando entonces leímos dicho trabajo; y nuestra opinión a mediados de la década de los setenta en que teníamos poco tiempo incluso de habernos integrado militantemente a las filas del movimiento comunista internacional, evidentemente, dicha obra que era el primer estudio global, fue, y no podía haber sido de otro modo, infundadamente criticada.

 



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28 febrero 2011 1 28 /02 /febrero /2011 00:02

Geopolítica del Eje del MalA Cuarenta Años del Primer Estudio Global: “Los Límites del Crecimiento”.  Ensayo (2/4).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

03 mar 11.

 

 

De la Presentación.

 

Una idea que subyace, muy tenue y tímida, en la Presentación de la obra, es esa idea del espíritu socialista que rompe con toda consideración individualista y egoísta, y que, por lo contrario asume los problemas de la sociedad de manera global, en lo mundial e internacionalista, en lo colectivo e identificado con la sociedad en abstracto; de que, con fundamento en la ciencia:

 

“…estamos ante la alternativa de buscar nuevos objetivos para tomar nuestro destino en nuestras manos…” (p.22).

 

Reconociéndose por el colectivo de autores el que:

 

“…es obvio que tenemos que introducir algunos cambios básicos en nuestra filosofía de la vida y en nuestro comportamiento” (p.22).

 

Qué tanto es lo que está en el fondo de ese “cambio en la filosofía de la vida”, qué se quiso decir con hacer “cambios básicos en nuestro comportamiento”.  Por supuesto, ni estaba en ellos, ni era el momento histórico el propicio como para hacer una afirmación ahora ya innegable: ese cambio en la filosofía de la vida no puede ser otro que hacia una sociedad comunitaria, de iguales, y para los que en igualdad de condiciones los recursos naturales deben ser aprovechados ahora como valores de uso, es decir, como satisfactores sociales; y ya no como valores de cambio, esto es, como mercancía.

 

Los autores no podían dejar, no obstante, de ser víctimas de la ideología del capitalismo contemporáneo: el llamado “posmodernismo”, que ya desde aquellos años comenzaba a sonar con fuerza, y que siete años después, Jean François Lyotard lo formalizara con su trabajo de la “Condición Posmoderna” (1979).  Así, un absurdo muy común en dicha ideología (pero absurdo deliberado para confundir por el que ya antes ha sido confundido), es expresada en la siguiente idea:

 

“Pero, con todas sus ventajas, la ciencia y la tecnología también han contribuido de manera determinante a la complejidad de la situación actual, al extraordinario crecimiento de la población que estamos experimentando, a la contaminación y a otros amargos efectos de la industrialización” (p-24).

 

Toda una aberración; si fuese así, si “la ciencia y la tecnología han contribuido causalmente a…” desechemos entonces a la ciencia y a la tecnología.  Si la ciencia y la tecnología son responsables del crecimiento de población (sic), de la contaminación y los efectos de la industrialización (sic), pues entonces, ¡al diablo con la ciencia y con la tecnología!  Y ciertamente, con ello el capital satisface un doble propósito: 1) confunde a la sociedad acerca de las causas reales de la problemática, que es el capital mismo; y 2) promueve el oscurantismo y la ignorancia que conlleva, como forma de control social.

 

El problema, pues, no tiene por causa a la ciencia y a la técnica, cuando justo éstas serían su solución, sino que la causa radica en quién administra la ciencia y la técnica, y para qué fines.  El problema está en que la ciencia y la técnica no están en manos de la sociedad para que ésta se sirva de ella, sino que está en manos de poderosos grupos monopólicos financieros y políticos, que han despojado a la sociedad de esa ciencia y tecnología, y ahora es la sociedad la que está puesta al servicio de sus fines.

 

En la pluma de una mentalidad capitalista, en la redacción de una ideología alienada a tal grado, necesariamente el consiguiente no podía ser sino el siguiente:

 

“Y como carecemos de una visión clara del futuro que deseamos, no sabemos exactamente hacia dónde orientar la inmensa fuerza que representa la investigación científica y tecnológica” (p.24).

 

Sin embargo, ante la defensa de la ciencia y la técnica dada en este último párrafo, no queda más qué decir que, o los autores redactan con una enorme ingenuidad, o bien tendremos que interpretar su perspicacia y osadía como en tiempos de la Ilustración; cuando aún se luchaba por evadir al “Santo Oficio de la Inquisición”, ahora representado por el capital sobre esos pobres científicos atrapados por necesidad de producción de su ciencia, en el Instituto Tecnológico de Maasachusetts; y en donde, leyendo una cosa, para el buen entendedor, tendremos que interpretar exactamente la contraria.

 

En ese sentido es que continua la redacción de su presentación a la obra, dibujando una sociedad, que en el fondo es su sociedad capitalista, que se deteriora en todos sus aspectos, de tal modo que:

 

“Así pues, en el despertar del progreso científico y tecnológico, han aparecido intolerables brechas psicológicas, políticas y económicas que oponen a “los que tiene”, a “los que no tienen”.  El agravamiento de este estado de cosas haría inevitables los estallidos políticos” (p.25).

 

Y dicho allí, como si estuviesen viendo al futuro en una esfera de cristal, advirtiendo de lo que hoy es nuestro presente, y por lo que, ya en 1972, exponen categóricamente: “el hombre ha llegado al punto en que debe desarrollar una vía enteramente nueva para su evolución cultural” (p.26).

 

Pero, al mismo tiempo, esa intelectualidad burguesa, capitalista, “que carece de una visión clara del futuro”, en tales circunstancias abrumadoras de una realidad objetiva que les niega a cada paso puesto que muestra claramente la tendencia del progreso social, no puede mas que decir, angustiada:

 

“Somos capaces de percibir los síntomas individuales del profundo malestar de la sociedad; sin embargo, no podemos entender el significado  y la interrelación de sus innumerables componentes o diagnosticar sus causas básicas, y por lo mismo, somos incapaces de planear respuestas adecuadas al caso” (p.27, subrayado suyo).

 

Y debemos recordar que todo esto fue dicho hace cuarenta años por investigadores que fueron poco comprendidos (si no es que nada comprendidos), así se escuche como la redacción de cualquier analista sobre el problema de hoy en día.

 

En todo ello, de frente al problema de la extinción de nuestra especie en menos de un siglo, lo más sorprendente, al mismo tiempo que angustiante, es lo dicho por esos autores, que en su momento quedaría plenamente justificado, pero que aún hoy repite por igual cual analista del problema:

 

“Estamos convencidos de que nuestra actual organización sociopolítica, nuestra perspectiva de corto plazo y nuestro enfoque fragmentado, y sobretodo el sistema de valores prevaleciente, son incapaces de tratar la problemática contemporánea, siempre más compleja y global, o siquiera comprender su naturaleza.  Es necesario introducir cambios profundos para rectificar la situación mundial” (p.28).

 

En 1971 en que se redactó esta Presentación, este era un lenguaje profundamente revolucionario, se identificaría con el marxismo del momento haciendo conciencia social.  Hoy es total y absolutamente insuficiente; el puro diagnóstico.  La demanda de hoy, es el tratamiento, el es exponer ahora claramente qué hacer, y cómo (y, siendo consecuentes, a eso nos referiremos más adelante).

 


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28 febrero 2011 1 28 /02 /febrero /2011 00:01

Geopolítica del Eje del MalA Cuarenta Años del Primer Estudio Global: “Los Límites del Crecimiento”.  Ensayo (1/4).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

28 feb 11.

 

Del Prólogo a la edición en español.

 

El trabajo “Los Límites del Crecimiento”, publicado en inglés a principios de 1972 por Dennis L. Meadows y un grupo de colaboradores del Instituto de Massachusetts (IMT), <<independientemente de todo prejuicio ideológico>>, su fin es, en la consideración de Víctor L.Urquidi, quien redacta el Prólogo a la edición en español, es:

 

“crear conciencia del problema central del estudio del planeta: el de la capacidad del planeta en que convivimos para hacer frente, más allá del año 2000 y bien entrado el siglo XXI, a las necesidades y modos de vida de una población mundial siempre creciente, que utiliza a tasa acelerada los recursos naturales disponibles, causa daños con frecuencia irreparables al medio ambiente y pone en peligro el equilibrio ecológico global –todo ello en aras de la meta del crecimiento económico, que suele identificarse con bienestar” (pp.11-12).

 

Se trata simplemente, se dice ahí por la autoría, de legar una sociedad que “pueda ser administrada en forma racional, y represente, si no para todos, sí para la gran mayoría, una condición de vida aceptable en lo material y plena en lo espiritual” (p.12).

 

Está claro ahí, que los problemas agudos se veían ya, entrado el siglo XXI; por lo tanto, algo para lo que había que prepararse a tres décadas de anticipación, empezando por despojarnos del criterio de que el “crecimiento económico sea idéntico a bienestar”, vaga idea, entendible en investigadores del Instituto de Maasachusetts, pilar del orden capitalista, por la que podría entenderse que de lo que se trata, es de no identificar el <<goce de lo superfluo –muy propio de la ideología capitalista–, con esa idea de bienestar>>; de tal modo que nuestra sociedad…, y aquí está quizá la idea más esencial de todo el trabajo: “pueda ser administrada en forma racional…”, es decir, de manera planificada, por más que ello huela a azufre socialista.

 

Luego, para vergüenza de los analistas cuarenta años después que continúan en el mismo pasmo sin reconocer el papel de la economía capitalista en la que los recursos naturales sólo son mercancía en beneficio de sus usufructuarios, ya se decía en el documento:

 

“Tal como van las cosas, por ahora no parece probable que se produzca ese tipo de sociedad.  Las naciones industrializadas que consumen la mayor parte de los recursos naturales del mundo en beneficio de una pequeña parte de la población, marcha casi ciegamente hacia niveles de consumo material y deterioro físico que a la larga no puede sostenerse” (p.12).

 

Y en la economía capitalista de consumo de mercancías, ese “casi ciegamente”, se puede absolutizar, pues justo ese consumismo mercantil, el hacer de los recursos naturales asunto de comercio, no es sino ceguedad absoluta, que, como se expresa allí mismo, polariza a las naciones entre un mayor y un menor desarrollo entre ellas; a lo que nosotros agregamos, producto de la explotación de unas por otras.

 

Ya desde entonces se hacía ver la inviabilidad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la que, se dice en el escrito: “En lo político se carece de meta…  En lo económico y social, se opera por “decenios”…” (p.13), en vez de proyectos a más largo plazo.

 

Elaborado el estudio con auspicio del Club de Roma, no pretendía establecer metas ambiciosas, ni tampoco “es un anuncio del fin del mundo” (p.13), el punto más crítico del mismo quizá esté en su afirmación de que:

 

“…la población y la producción globales no pueden seguir creciendo indefinidamente, porque se ponen en juego –están ya influyendo– factores que tienden a limitar semejante expansión, entre ellos el agotamiento progresivo de los recursos, el posible aumento de la mortalidad y los efectos negativos de la contaminación ambiental” (pp-13-14).

 

Estudios demográficos posteriores demostraron que la población mundial no tenía un crecimiento maltusiano, sino que ésta se estabilizaría hacia mediados del siglo XXI y luego comenzaría a decrecer de manera natural.  Y tampoco se consideraba el factor real del desarrollo progresivo de la ciencia y de la técnica (“difícilmente pueden esperarse milagros tecnológicos" (p.19), dicen los autores; pero más aún, no se valora en manos de quién está esa ciencia y esa tecnología, y a favor de qué la administra), como el tiempo transcurrido lo ha demostrado, al punto que, hoy, como entonces, el problema no es ni ha sido, la producción, sino la especulación que se hace de ella y su distribución desigual; justo lo que obliga a su planificación; pero lo cual presupone, a su vez, la desenajenación de los recursos naturales de su propiedad privada mercantil, para hacerla responsabilidad social del Estado.

 

“El afán de lucro [y] la incapacidad para establecer una paz duradera, no dan lugar a mucho optimismo” (p.19).  Ello, traducido, lo que dice es que <<el afán capitalista y su espíritu imperialista y de dominio guerrerista sobre los pueblos del mundo, no dan lugar a mucho optimismo>>.  Pero he ahí, justo, el espíritu inverso en el pensamiento socialista, que llenaba de optimismo por el futuro; y por lo cual este documento fue valorado de otro modo en su momento.

 

Otro factor importante a considerar, es que los autores, sin ser marxistas y partidarios del socialismo, ya se pronunciaban por “una buena administración de las variables globales” (p.15), lo cual, evidentemente, no podría ser sino de manera global, pero justo ello, no es sino la predicción marxista de una sociedad mundial e internacionalista.

 


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28 febrero 2011 1 28 /02 /febrero /2011 00:00

Ícono EducaciónEn la Educación a Distancia, más que la Enseñanza, el Problema es el Aprendizaje.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra; ≈19ºφN, 99ºλW; 28 feb 11.

 

                               En la educación a distancia, más que la enseñanza, el problema es el aprendizaje; y el problema es el aprendizaje, porque, a su vez, el problema del aprendizaje es el método (etimológicamente, “el camino a seguir”; en general, la manera de hacer las cosas).

 

Hace no mucho, en 2009, participamos en unas Primeras Jornadas Académicas de Investigación, en donde los participantes fuimos los tesistas del posgrado de dicha institución.  Escuchamos algunas intervenciones previas en distintas Mesas, en las cuales la investigación parecía recién iniciada; a diferencia de la nuestra ya terminada; pero notábamos la ausencia del planteamiento del método, que debería estar, en parte, en lo relativo a método gnoseológico, no obstante, incluso previo a la investigación misma.

 

Eran las primeras exposiciones comparativas, no teníamos suficientes elementos para juzgar; pero éstas, en distintos campos; Filosofía, Educación, Historia, entre otros; se acumularon, y con ello aparecieron las concordancias y las constantes, y en todas –sin hacer una generalización falsa– lo ausente era el planteamiento del método.  De hecho, en el segundo o tercer día de trabajos, permaneciendo en la Mesa en la que nos correspondería exponer a nosotros, esa observación se reforzó con la reiterada insistencia a cada ponente, de uno de los docentes en su papel de crítico, de que se hiciera un esfuerzo por plantear ahí mismo una respuesta al método.  La sorpresa, mayúscula, fue que la pregunta ni siquiera se entendía, a pesar de que el profesor, al plantearla una y otra vez a cada expositor, lo hacía de una y mil maneras.  En esencia, concluimos que la gente se lanza a la “Mar Océana”, y sobre las marejadas y sorteando los vendavales, va descubriendo la manera de hacer las cosas.  El resultado, investigaciones no sólo muy tardadas, sino confusas y débiles.

 

El problema del método no es, pues, “del que no sabe”, sino incluso del que se supone que lo sabe.  Se desconoce en lo absoluto el aspecto de los métodos gnoseológicos, no sólo de su aplicación y utilidad, sino de su existencia misma; y en cuanto a los métodos de la sistematización del conocimiento, se aplican aislada, incompleta, confusa, y circunstancialmente.  En otras palabras, en esas condiciones, no se puede estar en posibilidad alguna de aprender por propia cuenta a distancia, no se tienen los elementos de la “manera de hacer” en un proceso autodidáctico.  Y ello es la consecuencia de los fundamentos gnoseológicos positivista y conductista tan arraigados en nuestra educación, como ahora la simulación constructivista, en el nokantismo y las raíces metafísicas cartesianas.

 

Ello explica: 1) que el potencial usuario del sistema de Educación a Distancia, ni siquiera se atreva a recurrir a él; y, 2) que el que lo hace, a no mucho andar, falle en constancia.  La paradoja es que el sistema educativo nacional, está diseñado justo para que ello sea así (para “los del poder”, es un enorme peligro el que cualquiera sepa investigar críticamente y llegue a poner en entredicho al orden establecido); por lo tanto, el problema, ciertamente, está desde el ámbito de la enseñanza, desde el punto en el cual se vuelve a la infinita pregunta de “quién educa al educador”.

 

De ahí nuestro ofrecimiento de cursos a distancia precisamente sobre los métodos en la aplicación de una investigación concreta, con el círculo viciosos de que el que los necesita, para tomarlos, primero tendría que saber algo de ellos.  En consecuencia, el problema consiste, entonces, en romper tal círculo vicioso, y ello es con la propuesta de ofrecer un curso, ya no práctico con la aplicación de los métodos a una investigación concreta y propia del usuario, sino, para empezar, un curso teórico lo más breve posible, en el sentido de que la aplicación la hacemos nosotros a una investigación-muestra de ejemplo de aplicación.

 

El riesgo está en que el usuario se conforme con ello, y crea que con esa información teórica (al más puro estilo positivista), ya ha aprendido a hacer la investigación práctica sin necesidad de más asesoría; misma que, por lo contrario, será la que le dará el verdadero aprendizaje en una real formación práctica en la “manera de hacer” las cosas.

 

Tan seguros estamos de que el usuario no aprenderá realmente, que podríamos ofrecer tal curso gratuitamente (como de hecho ofrecemos todos nuestros conocimiento en este Blog; ello ayuda, estimula, aporta información necesaria; mas no da la formación concreta), pero, para fines de control propio incluso a una investigación educativa en que se nos ha convertido todo esto, deberemos solicitar una inscripción con un pago simbólico (voluntario, $100 mx son más o menos seis euros, o diez dólares).

 

Y, dirigiéndonos en particular al posible usuario de este curso en el docente, podemos empezar jugando con la idea de hacer una <<investigación educativa, acerca de una investigación educativa>> (y como se puede deducir tan sólo del título, por eso no se aprende, porque es teórico y abstracto; cuando tal investigación sea propia del usuario y en algo práctico y concreto, entonces sí, se aprende a hacerlo porque se aprende a hacerlo).  Entendiéndose esto último, ya podemos empezar.

 

La principal preocupación en la educación, en México al momento, es la “calidad educativa”.  En tanto que toda educación tiene una calidad dada definida por ciertas propiedades (como la calidad dada en las cualidades de la formación en habilidades y capacidades; o como la calidad dada en las cualidades de la formación en el pensamiento crítico y creativo, etc); primero, debe precisarse el conjunto de cualidades, que caracterizan esa calidad; y segundo, en función de esas cualidades, es que debe establecerse la forma de valorar el proceso educativo.  Hagamos, pues, una investigación educativa al respecto, muy sencilla y breve (un bimestre o menos), como ejemplo; e invitaremos al participante del curso a que nos acompañe en el proceso.

 

Queda aquí anunciado, y en lo que se dan las inscripciones, si se dan, ya iremos exponiendo la idea más específicamente, a fin de comenzar el 15 de marzo de 2011.

 


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25 febrero 2011 5 25 /02 /febrero /2011 00:01

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2Iniciando la Exploración Geográfica de la Nueva Visión del Espacio Terrestre.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

24 feb 11.

 

Introducción.

 

De algún modo hay que empezar, y la información, los hechos y los cambios, están ocurriendo a tal velocidad, que no hay tiempo para disponer la mesa u organizar los archivos y sentarse a pensar cómo se van a organizar las cosas.  La información ahí está, y la situación es de tal naturaleza, que, simplemente, no queda más que echarse a la “Mar Océana”.

 

Geográficamente, en lo que concierne al análisis de las propiedades espaciales del espacio terrestre, a partir de que hemos definido éste como el ámbito extenso del campo de gravedad de la masa terrestre, hasta ahí donde éste se intersecta con el campo de gravedad de la Luna en unos 320,000 km de radio, tenemos que responder del estado de éste no sólo en general, sino en el de sus casos particulares en las infinitas transiciones del vacuum.

 

 

Redimensionando el Espacio Terrestre.

 

Partamos, pues, de lo que podemos sintetizar en una Relación Geográfica acerca de lo descrito en este ámbito.

 

South_Atlantic_Anomaly.png

Esquema general del Campo Magnético Terrestre en un corte transversal.

[Fuente: http://historiasextraterrestres.blogspot.com/]

 

Así, de información recogida originalmente del Sitio: http://historiasextraterrestres.blogspot.com/; su autor, correctamente nos remite a varias fuentes, entre ellas: http://www.bgs.ac.uk/research/highlights/southAtlanticBlog.html), que de su recientemente instalado Observatorio Magnético en el centro del Atlántico Sur, ha dado a conocer la información titulada, “Una inversión magnética en curso?”:

 

“La Anomalía del Atlántico Sur (SAA) se sabe que es cada vez mayor en extensión y difusión hacia el oeste desde el sur de África, como el que la residencia de campo magnético de la Tierra rápidamente se debilita en la región.  Esto puede ser una evidencia temprana de una inversión futura en la dirección de la residencia magnética de la Tierra. No sabemos en detalle exactamente lo que ocurre durante estas reversiones, incluyendo los cambios observados en el campo magnético y el tiempo de un cambio necesario para completar.  Sin embargo, estos factores son importantes para saber dónde el riesgo de radiación Solar puede ser aumentada y la forma en que la atmósfera podría responder.

 

“El campo magnético de la Tierra ha tenido muchas altas, bajas y reveses en el pasado.  La última inversión ocurrió hace unos 800.000 años.  Así que se sabe que la Tierra es capaz de volver a generar su campo y lo ha hecho durante la prehistoria humana”  (http://www.bgs.ac.uk/research/highlights/southAtlantic2010.html).

 


Anomalia-Geomagnetica-Atlantico-1.jpg 

Anomalía Geomagnética en el Atlántico Sur,

[Fuente: http://historiasextraterrestres.blogspot.com/]

 

Sobre cómo afecta exactamente este fenómeno a la Tierra e incluso en particular a los seres vivos, aún no se sabe con certeza; se ha querido asociar el fenómeno de las inversiones magnéticas con las glaciaciones, pero si la última inversión, como dice la fuente, fue hace unos 800,000 años, quedaría asociada apenas aproximadamente a la glaciación Donau de hace 640,000 a 740,000 años, registrada como la primera de cinco grandes glaciaciones.  Y, acerca de los seres vivos, se ha asociado dichas inversiones del campo magnético terrestre a la extinción de la fauna, como en el caso de los mamuts; sin embargo, nada de eso está demostrado.

 

Anomalia-Geomagnetica-Atlantico-2.jpg

Tendencia de expansión de la anomalía geomagnética en dirección Oeste.

[Fuente: http://historiasextraterrestres.blogspot.com/]

 

La Geografía debe actualizarse, y contribuir, con lo suyo, con el análisis de la localización y distribución por decirlo en lo más elemental, o del movimiento del espacio dado en la dialéctica de su simetría y asimetría, por decirlo en una forma un tanto más compleja, a la solución de estos fenómenos.

 

Debe empezarse, pues, por el análisis de la estructura del espacio terrestre en una nueva visión del mismo; incluso ahora, justo que la Estación Espacial Internacional navega con los cosmonautas Orlan, Dmitri Kondratyev, y Oleg Skripochka, y los astronautas Scott Kelly, Alex Kaleri, Paolo Nespoli y Cady Coleman, llevando a cabo una serie de experimentos para evaluar y predecir la capacidad de adaptación del cuerpo humano en los vuelos espaciales de larga duración, al momento de navegar sobre Argentina con referencia a: “ISS Orbit (as of this morning, 8:24am EST [= epoch])
Mean altitude - 351.8 km
Apogee height - 354.6 km
Perigee height - 348.9 km
Period -- 91.57 min.
Inclination (to Equator) -- 51.65 deg
Eccentricity -- 0.0004253
Solar Beta Angle -- 39.2 deg (magnitude increasing)
Orbits per 24-hr. day -- 15.72
Mean altitude loss in the last 24 hours - 123 m
Revolutions since FGB/Zarya launch (Nov. 98) - 70,191”.

 


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24 febrero 2011 4 24 /02 /febrero /2011 00:06

Geopolítica del Eje del MalPara Entender el Siglo XXI.  Artículo, 2010 (6/6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

    14 mar 11.

 

Habíamos dicho más arriba que George Bush, en un discurso en West Point a principios del año 2001, había anunciado la “Etapa Geoestratégica Político-Militar de la Guerra Preventiva”, y que con ello, en el extremo de la política del “enfrentamiento directo”, se daban ahora la libertad de atacar unilateralmente; y cuya esencia geopolítica era el enunciado de la existencia de un “Eje del Mal”.  Unos meses después (y muy consistentemente con todo lo que se venía planteando en geoestrategia y geopolítica), en septiembre de ese mismo 2001 ocurren los acontecimientos de las Torres Gemelas de New York (puesto en evidencia como un acto terrorista de Estado en un autoatentado para justificar lo que seguiría).   Lo que siguió luego, fue la invasión a Afganistán, y el recrudecimiento del conflicto palestino-israelí.  Comenzaba así la nueva etapa, la etapa del momento o situación actual.  Poco después, en 2003, vino la invasión a Irak por los Estados Unidos, y de entonces a 2010, el centro de la atención se dirigió a China, y vinculada a ella, los acontecimientos de Corea del Norte, del conflicto Indo-pakistaní, de los países del centro de Asia, y especialmente, de Irán.

 

El mapa geopolítico del “Eje del Mal”, muestra a China como parte del mismo; más aún, Estados Unidos no tuvo reservas en declararlo así explícitamente en la lista que ofreció de sus integrantes.  Incluso fue provocada cuando el ejército norteamericano bombardeó “por error” la embajada China en Irak.

 

Si la situación actual está caracterizada por la relación Estados Unidos-China, ello difícilmente puede creerse como un problema suscitado de pronto en el segundo lustro de la última década, donde en realidad sólo se manifiesta ya cada vez más abiertamente.  La “carrera económica” del desarrollo de los Tratados Comerciales de las potencias imperiales, enfrentó, ya activamente desde la segunda mitad de los años noventa, un tercer actor: China, pero la que en realidad ya estaba ahí potencialmente desde los años ochenta.  Esto es, que, todo cuanto ha ocurrido en el curso de los años noventa y primera década de los dos mil, gira, geoestratégicamente, en torno a la relación Estados Unidos-China.

 

Como quiera que la compleja historia de China, finamente, para los propósitos de este artículo sobre la situación actual, nos interesa retomarla del momento de la reforma que se operaba en el régimen de Mao Tse Tung a su muerte (1976), a partir de 1977 con el arribo al poder de Hua Kuofeng, entre cuyos ministros estaba Deng Xiaopimg, a cargo del Comité Militar.  En 1980 Kuofeng es sustituido en el poder por Yaobang y Ziyang, quienes impulsan un cambio en la política económica, a la que denominaron, de “Las Cuatro Modernizaciones” (en la industria, en la agricultura, en la ciencia y tecnología, y en las fuerzas armadas), en un modelo económico que dejaba de ser socialista, y al que, por su parte, no sin cierto eufemismo para cubrir las apariencias, llamaron: “economía socialista de mercado”, conocida ampliamente con el lema de “Un País, Dos Sistemas”; evidentemente, una incongruencia que disfrazaba una vuelta al capitalismo.  No obstante, ello detonó el crecimiento al ritmo del 10% anual por toda la década de los años ochenta.  Obviamente, ello no fue producto del capitalismo en abstracto, sino de la misma “magia” que operó en la recuperación de Alemania o de Japón tras la II Guerra Mundial: los créditos y las inversiones.

 

Esa apertura en lo económico, parecía anunciar su equivalente en una apertura en lo político, y aquí es donde estuvo la diferencia y lo extraño y complejo en el entendimiento de China.  Quienes creyeron en ello, más aún en la dinámica de la Perestroika, fueron reprimidos en 1986, lo que favorece la apertura económica y las inversiones extranjeras.  Volvió el capitalismo, y con él, todos sus vicios, la injusticia y la desigualdad social.

 

Diez años después, en 1995, se inicia la guerra comercial Estados Unidos-China (empezando por las amenazas en las tarifas de importación de Estados Unidos, a lo que China responde de manera equivalente; para 2003, estando ya China en la OMC, se recrudeció el conflicto arancelario del acero).  En 1997 Jiang Zeming arriba al poder, y se anuncia la vuelta a la privatización de las 370,000 empresas estatales, que empleaban a 70 millones de personas, con lo que la esencia socialista se pierde.  Para el año 2001, ya se había privatizado el 50% de ellas.

 

En 2002, el poder pasa de Jiang Zeming a Hu Jintao, y en ese tránsito, China se integra a la Organización Mundial del Comercio (OMC), y se aplica la medida que completa el viraje al capitalismo: Zeming anuncia que la nueva China se funda ahora en los empresarios y financistas.  Se rompe así, el compromiso del Estado para con la sociedad en su conjunto.  El resultado fue la paradoja del “Partido Comunista” Chino, en manos de los capitalistas.

 

Las relaciones conflictivas Estados Unidos-China, que hasta el final de la década de los setenta fue en la contradicción capitalismo-socialismo; a partir del inicio de la década de los ochenta, se transformó en una contradicción simple entre potencias económicas capitalistas en una guerra comercial, o simple lucha de mercado, misma que, ciertamente, conforme el desarrollo de China, ello va inclinando el fiel de la balanza a su favor, lo que en proporción inversa, amenaza el dominio capitalista tanto de la Unión Europea, como de los estados Unidos, que a partir de fines de 2008 comienzan a vivir una crisis económica permanente, que para el cumplimiento de su ciclo en el 2012, amenaza ya con una gran crisis final que puede traducirse como desencadenamiento de la guerra comercial en guerra armada, y cuyos escarceos han empezado a verse ya hacia fines de este año 2010, con la agudización del conflicto entre las Coreas, e incluso el lanzamiento de un misil de China lanzado por un submarino (al parecer sin estallar), sobre la zona costera del pacífico de los Estados Unidos.  Por lo demás, el potencial de mano de obra de China, por un lado, y el agotamiento de los tratados comerciales de la economía monopolizada por Estados Unidos y la Unión Europea por otra parte; donde, al finalizar el año 2010, comienza a verse la expansión de las revueltas sociales por todo tipo de insatisfacciones; inexorablemente condena a éstos, y proyecta a aquella en corto plazo como la futura gran potencia económica y política mundial, que en función del abasto energético y su seguridad fronteriza centro-asiática, tendrá a Rusia como su gran aliada histórica.

 

Un factor más de relevante importancia que surge en estos últimos días del 2010, es el detonante de lo que, irremisiblemente, habrá de ser una reconversión tecnológica generalizada: finalmente, a iniciativa de Japón, se introducen al mercado los automóviles eléctricos, lo que marca así, el fin de una Era, la Era del Petróleo, abriendo la perspectiva del uso de todo tipo de energías alternativas, hasta la llamada “energía libre”, de “punto cero”, o energía del vacío.  Quizá, y pensándola bien, muy seguramente, la idea sea adelantar a China en la ley económica de la cuota de ganancia; y, en todo caso, ello dará un margen de vida al capitalismo occidental pero no por mucho tiempo; por último, todo se sumará para su fin.

 


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24 febrero 2011 4 24 /02 /febrero /2011 00:05

Geopolítica del Eje del MalPara Entender el Siglo XXI.  Artículo, 2010 (5/6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; 10 mar 11.

 

 

IV Etapa: 1995-2010; la Situación Actual.

 

La década de los años noventa, luego de la Guerra Fría, no podía ser sino de difícil transición a algo, por demás incierto.  A la disolución del Bloque Socialista, el reacomodo de los nuevos Estado discurrió relativamente en forma pacífica en una política de formación de la Unión Europea, que avanzaba consistentemente a partir de la firma del Tratado de Maastricht, salvo momentos o casos excepcionales, con una gran diferencia: Yugoslavia, en donde se desencadena una compleja guerra civil que se recrudece entre 1994 y 1997.  El punto más grave fue, finalmente, la guerra de Kosovo en 1999.  No sólo era el alto costo de renunciar al sistema socialista y volver al capitalismo, y ello era sólo el comienzo.  Más aún, ese alto costo no sería tributado únicamente por los países del disuelto Bloque Socialista, sino que ese alto costo lo fue para la humanidad misma en su conjunto.  Era también, y más esencialmente, una labor de zapa en la desestabilización provocada por los Estados Unidos en Europa para obstruir el desarrollo del Tratado de Maastricht, que permitiría que la Unión Europea tomara ventaja (como hipótesis, la contraparte de ello quizá fuesen los acontecimientos de Chiapas en México desde 1994).

 

No obstante ello, que era secundario, el centro de los acontecimientos se había trasladado ahora al Medio Oriente con la Guerra por Kuwait, invadida por Irak en 1990 (al parecer como consecuencia de una provocación de los Estados Unidos a Irak), y luego liberada por Estados Unidos en 1991.

 

En 1995 nació la Red Internacional de Información, Internet, y con ello, por su naturaleza misma, nació una nueva etapa histórica, justo la actual, al momento en que se redactan estas líneas.

 

En América Latina, el imperialismo norteamericano, dirigiendo el Tratado de Libre Comercio (TLC) de America de Norte, dio orden de negociar con los movimientos guerrilleros para avanzar en la integración latinoamericana (proyecto de la “Alianza de Libre Comercio para América”, ALCA, que debería iniciarse en el año 2000, para quedar consumado en 2005, no obstante nunca se consumó), y movimientos insurgentes, algunos de los cuales cedieron, como en El Salvador y Guatemala, no obstante otros se mantuvieron en pie de lucha como en Colombia, o incluso, naciendo como una nueva lucha, como en México con el caso de Chiapas en 1994; no obstante, hacia el final de los noventa se inició un período de distensión que duraría muy poco.

 

La estrategia de “Enfrentamiento Directo” de los años setenta a ochenta no tenía más sentido; el Pacto de Varsovia se había disuelto en 1997, y no se justificaba más, por ningún lado, la misma OTAN; y se planteó la necesidad de una nueva definición política-militar del imperialismo.

 

En ese sentido, para la década de los noventa se empezó a hablar vagamente de un “Tercer Orden” y la geopolítica que le acompañaría (idea en función de un aparente seguimiento a las teorías tanto de la económica, llamada “Tercera Vía”, como de los Tres Mundos en donde se disolvía lo mismo el “mundo capitalista” como el “mundo socialista”) e  hizo su aparición la “teoría” de Samuel Huntington, del “Choque de Civilizaciones” (1993), en la que proponía que ahora el conflicto era entre la civilización occidental (el mundo cristiano y capitalista avanzado), y el “mundo oriental”, el “mundo del Islam” (el viejo Tercer Mundo especial, no sólo por sus condiciones geográficas, sino por las características de su desarrollo dado por su régimen teocrático, que fácilmente se veía concitado a la “guerra religiosa”).  Al mismo tiempo comenzó a hablarse de la teoría de la “Globalización” (concepto que venía desde 1985 con Theodore Levitt y ahora florecería), que no era otra cosa que la expresión del triunfo del capitalismo en la Guerra Fría, que daba lugar al imperialismo desbordado que empezó a quebrar todo vestigio de la patriotera “soberanía de las naciones”; y, simultáneamente, Zbigniew Brezezinski publica su teoría geopolítica de los “Imperativos Geoestratégicos” (1997).

 

La debilidad de la idea del “Tercer Orden”, era la concesión a la desaparición del “mundo capitalista”, cuando lo que ocurría era todo lo contrario; la debilidad del planteamiento de Brezezinski, era que en su teoría geopolítica no se enseñoreaba a los Estados Unidos sobre el mundo como correspondía a la correlación de fuerzas del momento histórico; éste aparecía aún debatiéndose en el “Tablero Mundial”; pero las ideas de Huntington y de Levitt fueron retomadas en la elaboración de la nueva etapa geoestratégica que reflejaba la omnipotencia imperialista norteamericana, misma que, por demás, se anunció por el recién llegado a la presidencia de los Estados Unidos (y fraudulentamente), George Bush, en un discurso en West Point a principios del año 2001: la “Etapa Geoestratégica Político-Militar de la Guerra Preventiva”, esto es, con ello, el extremo de la política del “enfrentamiento directo”, en donde se daban ahora la libertad de atacar unilateralmente; y cuya esencia geopolítica, era el enunciado de la existencia de un “Eje del Mal”.  Había terminado el siglo XX, ahora terminaba también la etapa de transición de éste a un nuevo momento histórico que se iniciaba, prácticamente, justo con el inicio del siglo XXI.

 


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