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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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24 febrero 2011 4 24 /02 /febrero /2011 00:04

Geopolítica del Eje del MalPara Entender el Siglo XXI.  Artículo, 2010 (4/6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; 07 mar 11.

 

Para los años setenta, estratégicamente, los Estados Unidos reestablecen relaciones diplomáticas con China, en un momento de máxima diferencia con ésta con la URSS; se renuevan los golpes militares en América Latina, Colombia, Argentina, Chile; y se proponen las conferencias para el desarme SALT-I (1969-1972) y SALT-II (1979) (“Tratados de Limitación de Armas Estratégicas”), lográndose firmar el primero, que implicaba el viejo armamento; pero ya no firmándose el segundo, que implicaba el armamento con nueva tecnología.

 

En 1973 ocurre un golpe de Estado clave: es derrocado el candidato de la unidad de izquierda Salvador Allende en Chile, y con ello termina el sueño de la transición pacífica al socialismo; quizá haya operado incluso como un poderoso factor desmoralizante particularmente en una América Latina a la vez que deseosa de cambios y de progreso, altamente misoneísta.  A su vez, en 1975, con Vietnam y la democrática Insurrección Militar de los Claveles en Portugal, que luego permite el arribo al poder de la corriente partidaria del socialismo, el avance democratizador y socialista tuvo sus últimos logros.  Luego de Chile, en 1976 ocurre el golpe militar en Argentina; a la vez que en México se vive la época de la “guerra sucia” contra todos los movimientos insurgentes y democratizadores.

 

Para el segundo lustro de los setenta, se iniciaron las grandes crisis económica internacionales, empezando por la crisis del petróleo en 1976, como consecuencia del boicot de la Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP) tras la nueva guerra árabe-israelí del Yom-kippur; luego las crisis de 1982, 1987-1988, citando en este período hasta la crisis de 1994-1995.

 

En 1975, Estados Unidos es derrotado en la guerra de Vietnam, y ello, aunado a los intereses en torno al SALT-II, hicieron que nuevamente se variara la estrategia político-militar.  Si se sigue el espíritu que éstas llevaban en su denominación, desde la ostentosa “represalia masiva”, a la desvergonzada “reacción flexible”, se pasó a la cínica “disuasión realista”; pero la siguiente etapa estratégica prácticamente para los años ochenta, volvió al ostentoso desafío directo como puede deducirse de su nombre: “Etapa Geoestratégica Político-Militar de Enfrentamiento Directo”.  Con ello, visto con la lejanía del tiempo, se iniciaba ahí, mundialmente, un proceso de vuelta a un conservadurismo a ultranza.  A ello la URSS respondió con la intervención en Afganistán entre 1979 y 1989; era ya una intervención que desafiaba el “enfrentamiento directo”; pero la situación se invirtió, pues ahora Estados Unidos opero “desde fuera” dando apoyo a los insurrectos, entre los cuales se encontraba Osama Bin Laden; y, en consecuencia, la URSS tuvo en Afganistán su propio Vietnam.  Por su parte, en esta vuelta mundial al conservadurismo oscurantista, hace que en Irán arribe al poder el integrismo islámico con Alí Jomeni, lo mismo que en Gran Bretaña Margaret Thatcher, o en Estados Unidos con la insania de Ronald Regan anunciando su “guerra de las galaxias”, con el protagonismo ultraderechista del papa Juan Pablo II desde su nombramiento en 1978; incluso la misma Revolución Sandinista en Nicaragua que triunfa en julio de 1979, acabó siendo “un ratón en el parto de las montañas”.  Sadam Hussein (con apoyo sunita) arriba al poder en Irak en 1979, y entre 1980 y 1988 entra en guerra con la nueva Irán (chiíta) de Jomeni.  La década de los ochenta se inició con el desarrollo del movimiento del sindicato Solidaridad en Polonia, y esa década se convirtió así, finalmente, en una contraofensiva histórica del capital

 

Se hace evidente que el capitalismo había detectado ya una debilidad en el sistema socialista, como resultado de la política en la “carrera armamentista”.  Desde principios de los años sesenta –a nuestro parecer–, los Estados Unidos indujo a la URSS a ese error estratégico de la carrera armamentista que dicha nación no podría financiar a la larga, y para los años ochenta ello ya era evidente cuando las deudas externas de los países de América Latina ya eran impagables y estaban propiciando otros problemas políticos en la zona.

 

Así, cuando el armamentismo en la Unión Soviética fue financiado con sus propios recursos, y para ello había necesariamente el límite de los mismos; en los Estados Unidos el armamentismo fue financiado mediante los pagos de los intereses de la deuda externa de los países del III Mundo, principalmente de América Latina, iniciadas desde principios de los años sesenta, donde el límite estaba en la exanción soportada por los mismos.  Para los años setenta, financiar los gastos para el armamentismo de nueva tecnología (además de los altos costos de la “carrera espacial”), condujo a la URSS a desatender otros sectores, con lo cual empezó a entrar en crisis, la cual se agudizó para los años ochenta; aumentando el desprestigio internacional tras la catástrofe de la planta nuclear de Chernóvil de 1986; obligando a las famosas Glasnot y Perestroika propuestas por Gorvachov desde 1985, siendo apenas Secretario General de Partido Comunista; y a esa crisis se sumaron las acciones del sindicato “Solidaridad” en Polonia en 1987 (teniendo detrás una fuerte actividad de agentes desestablizadores encubiertos, y un activismo del mismo papa polaco Juan Pablo II).  En 1988 Gorvachov arriba al poder en la URSS, y su política de reformas desemboca en franca contrarrevolución que lo rebasó; comenzó así el resquebrajamiento del Bloque Socialista, que llegó al derrumbe del Muro de Berlín en 1989, y con todo ello, superándose la capacidad de reforma, y precipitando la desintegración de la URSS para fines de 1991.

 

Finalmente, en 1990, al parecer inducido por Estados Unidos, Irak invade Kuwait, y en 1991 (al tiempo que ocurre el inicio tanto de la guerra civil en Yugoslavia con el desencadenamiento de la xenofobia el resurgimiento de grupos neonazis y neofascistas, como del proceso de desintegración de la URSS), en la conocida como la Guerra del Golfo Pérsico, la ofensiva “aliada” desocupa a Irak de la invasión a Kuwait (así, al parecer, se satisface el propósito de la presencia de Estados Unidos en la zona, como un primer paso táctico de un objetivo estratégico que se prolonga hasta nuestros días).  A finales de ese año 1991, nace la Unión Europea mediante el Tratado de Maastricht.

 

Luego de veinte años tras la “Conferencia Mundial de la ONU Sobre el Medio Ambiente” efectuada en 1972, tiene lugar, en 1992, la llamada “Cumbre de la Tierra” en Brasil, de donde nace la “Agenda-21”.

 

Finalmente, esta etapa histórica termina con la creación del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLC), que suscita el levantamiento indígena en Chiapas, México; y la contraparte, con la guerra ruso-chechena.

 


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24 febrero 2011 4 24 /02 /febrero /2011 00:03

Geopolítica del Eje del MalPara Entender el Siglo XXI.  Artículo, 2010 (3/6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; 03 mar 11.

 

 

III Etapa: 1945-1995.

 

De no ser porque hay una contradicción antecedente más general que la resuelta con la II Guerra Mundial, la época contemporánea bien podría ser definida a partir de aquí.  Sin embargo, la contradicción histórica de la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado, representada por la lucha entre el capitalismo y el socialismo, que venía incluso ya definida de mediados del siglo XIX, es, finalmente, lo que en realidad caracteriza la época contemporánea; esto es, que todo cuanto se considere, estará determinado por ese conflicto de la lucha de clases sociales.

 

La II Guerra Mundial operó, engelsianamente, como una nueva gran represión tras la cual se reunió la organización del proletariado internacional.  Entonces, justo lo que con la guerra se quería evitar, ocurrió, y el socialismo se expandió, los países liberados con el avance de la URSS sobre Alemania en retirada, instala con las fuerzas de resistencia locales los nuevos Estados socialistas en toda Europa del Este, y en 1949 triunfa la Revolución Socialista en China, al mismo tiempo que se crea la República Federal Alemana, provocándose con ello la división, con la subsecuente formación, en el Este socialista, de la República Democrática Alemana.  El reaccionario anticomunista Wiston Churchil, representante del capitalismo imperialista de Gran Bretaña, en 1946 lo sintetizaría ahora todo con una breve frase: “Del Báltico al Adriático ha caído un telón de acero que divide el continente…”[1], y muy a su pesar, para resolver la situación social, tuvo que adoptar medidas “socialistas”, como la estatización o nacionalización de todo y la creación de un Seguro Social.  Ahora la mitad del mundo era socialista, y la otra mitad permanecía en un capitalismo inmoral y en crisis ideológica, económica y política.  Mientras en el lado capitalista regresaban las viejas monarquías con todo su fasto a reinstalarse, del lado socialista se instauraban las nuevas repúblicas democráticas.  En ese contexto, se integra la nueva organización internacional con el surgimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).  A principios de los años cincuenta apareció la teoría de los tres mundos.  El I Mundo Capitalista, enfrentado al II Mundo Socialista, disputándose la influencia sobre el III Mundo, formado por los países subdesarrollados sometidos al dominio capitalista.

 

La lucha de clases burguesía-proletariado en su escenario más general como el conflicto entre el capitalismo y el socialismo, constituirá la esencia de los acontecimientos de este siguiente período de la historia que será denominado como la Guerra Fría, entre 1950 con el inicio de la Guerra de Corea, y 1995, entre las disoluciones de la URSS y del Pacto de Varsovia.

 

La Guerra Fría, pues, es el antecedente inmediato a lo que podemos definir como “la situación actual”, dada entre la última década del siglo XX y lo que va del XXI (al momento de redactar estas líneas, diciembre de 2010).

 

La Guerra Fría se inicia en 1950 con la Guerra de Corea, no obstante, paralelamente desde 1948, se desarrollaba el conflicto árabe-israelí; sin embargo, en Corea, capitalismo y socialismo se enfrentan por primera vez en un conflicto armado, de manera directa, si bien no en forma abierta, el capitalismo y el socialismo.  El que esa guerra local se diera, su desarrollo y su desenlace, muestra ya, desde ese momento, lo que sería toda la Guerra Fría en su conjunto.

 

Como antecedente directo a la situación actual, conviene subdividir incluso la Guerra Fría en sus propias etapas, pues la situación actual se define precisamente como un corolario de ellas y en los mismos términos: es decir, como una etapa geoestratégica político-militar más.

 

Esa primer batalla entre le capitalismo y el socialismo escenificada en la Guerra de Corea, discurre, toda, en medio de lo que los Estados Unidos denominaron como “Etapa Geoestratégica Político-Militar de Represalia Masiva”.  Consistente en la amenaza del uso de la bomba atómica, tal como había sido en Hiroshima y Nagasaky en 1945.  Esa amenaza fue unilateral por parte de los Estados Unidos, ya que hasta 1953, fueron los únicos poseedores de la tecnología y de la fabricación de la bomba atómica.

 

No obstante, si su uso difícilmente es justificable en 1945 para poner fin a la II Guerra Mundial con Japón, luego de ello se hacía del todo inaceptable, un absoluto despropósito inmoral, y tal estrategia no pasó de ser sólo una amenaza.

 

Para 1953, la URSS había logrado fabricar ya, producto del espionaje, a su vez, la bomba atómica; con ello el poderío militar entre el capitalismo y el socialismo se igualaba, y los Estados Unidos dieron un giro a su estrategia política militarista, a la que ahora denominaron “Etapa Geoestratégica Político-Militar de Reacción Flexible”; esto es, de medir el ataque nuclear con bombas de un poderío “flexible a la medida” de la guerra local.  Pero entonces, a partir del segundo lustro de los años cincuenta, dadas las consecuencias previsibles de ello, el mundo comenzó a vivir la tensión de la guerra nuclear ante el hecho de “quién asestaría el primer golpe”.

 

Y esa tensión se incrementó de manera directamente proporcional al incremento de las guerras locales, una de las cuales, de primera importancia, fue la guerra de Vietnam originada con Francia.  En 1945, Japón había desalojado a Francia de Indochina, y en 1949, la Conferencia de Potsdam divide Vietnam sobre el paralelo 16º N; en el norte, Ho-Chi Ming creó la República Democrática de Vietnam, y en el sur, Inglaterra restableció la dominación ultranacionalista francesa de viejos aires colonialistas, provocándose con ello la primera guerra de Indochina, donde el colonialismo francés es derrotado, y por lo cual emperador Bao Dai pide ayuda, produciéndose la intervención norteamericana e iniciando la segunda guerra de Indochina, que con la llamada “Doctrina Truman” y el “macarthyismo” de feroz anticomunismo, sella lo que caracterizará la Guerra Fría en adelante: el enfrentamiento indirecto entre el capitalismo y el socialismo, que detrás tenía a la Organización del Atlántico del Norte (OTAN), de 1947, del Bloque Capitalista; y el Pacto de Varsovia, de 1955, del Bloque Socialista.

 

En América Latina ocurren eventos diferenciados: desde el priismo de Miguel Alemán en México, el “bogotazo” en Colombia, Perón en Argentina sufriendo un intento de golpe de Estado en 1955, y siendo sucedido por el dictador Aramburu; en Venezuela la dictadura de Marcos Pérez, el dictador Anastacio Somoza en Nicaragua, el militar Alfredo Strossner tras golpe de Estado arribaba al poder en Paraguay; la política de control norteamericana sobre el área, dominaba en el sometimiento a los países de América Latina a la monoproducción, directamente controlada en la agricultura por la “Unite Fruit”; y, finalmente, el triunfo de Fidel Castro en Cuba en 1959.

 

Hechos en el desarrollo científico-tecnológico marcan el inicio de una nueva era: en 1957, “Año Geofísico Internacional” con notables descubrimientos, entre ellos el de las Placas Tectónicas, se inicia la “era espacial”, acompañada de la “era de la computación o cibernética”, que una década después (el 21 de julio de 1969), colocará al ser humano en la Luna.

 

En 1961, comienza a construirse el Muro de Berlín.  El caso de Cuba que con la llamada “crisis de los misiles” de octubre de 1962 puso al mundo al borde del inicio de una guerra nuclear, hizo que los Estados Unidos variarán nuevamente su política militarista, ahora, ante lo evidente de lo absurdo del empleo de las armas nucleares, con la “Etapa Geoestrategia Político-Militar de Disuasión Realista”, caracterizada por el intervencionismo económico con la “Alianza para el Progreso”, y el golpismo militar, garantizándose con ello los títeres colaboracionistas con el imperio.

 

En el sueste asiático, bajo esa estrategia tiene lugar el involucramiento de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam en 1965, y su intervención militar ese mismo año en República Dominicana.  El Ché Guevara aparece en Bolivia y es abatido en 1967, y en 1968 estallan los movimientos estudiantiles en el mundo.  Entre tanto, desde 1958 se produce el rompimiento URSS-China, que los lleva, a mediados de los años sesenta incluso, a enfrentamientos aislados fronterizos.  En el conflicto árabe-israelí, ocurre la Guerra de los Seis Días en 1967.

 

Se fue formando, a partir de 1945, el llamado “Club de los Países Nucleares”: E.U, 1945; URSS, 1953; Gran Bretaña, 1957; China, 1967; Francia, 1968; India, 1974; Pakistán, 1998; Corea del Norte, 2009.  Y se sospecha que podrían integrar la lista Israel, Irán y Arabia.

 



[1] Celdrán, Pancracio; Crónica Universal de Nuestra Época; en “Historia del Siglo XX; La Recuperación y la Guerra Fría”; DVD Vol.4; Video Shark,

 


 
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24 febrero 2011 4 24 /02 /febrero /2011 00:02

Geopolítica del Eje del MalPara Entender el Siglo XXI.  Artículo, 2010 (2/6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; 28 feb 11.

 

 

Los Antecedentes Inmediatos del siglo XX.

 

En una carta de Engels dirigida a Adolphe Sorge (fechada en Londres en 1874), con motivo de la salida de éste de la Internacional que para entonces veía agotado ya su prestigio, Engels escribe un pasaje desconcertante: “la Internacional ha caducado en su vieja forma.  Para crear la nueva Internacional a semejanza de la vieja, para crear una alianza de todos los partidos proletarios de todos los países, sería necesario que se produjese una represión general del movimiento obrero análoga a la de los años 1849-1864.  Pero el mundo proletario es ahora demasiado grande, demasiado extenso para que eso sea posible”[1].

 

La cita es extraordinariamente interesante por dos razones: 1) la necesidad de la represión para lograr la cohesión del proletariado internacional, lo cual el mismo Engels no cree posible dado lo numeroso y extenso que es ya el movimiento proletario; y, 2) la caducidad de la Internacional en su vieja forma.  En 1874 en que Engels redactaba esa carta, éste veía con toda certeza ya el fin de una época histórica, pero lo que no podía imaginar, era que aquello que veía como necesidad aun cuando imposible, finalmente ocurriría: esa represión general al proletariado, alienado con el patrioterismo chauvinista, dada finalmente con la I Guerra Mundial entre 1914-1918.

 

Pero, ciertamente, con la caducidad de la Internacional en su vieja forma, terminaba una época; el nuevo momento histórico estaría ahora dominado por la llamada pax bizmarquiana (1882-1891).

 

Pero esa pax bizmarquiana fue el caldo de cultivo de las condiciones que determinaron los acontecimientos y características del siglo XX: el surgimiento de los movimientos unificadores del paneslavismo, del pangermanismo, y del irredentismo, como movimientos nacionalistas en los cuales se fraguaría el extremo patrioterista del chauvinismo, condición sin igual que caracterizará la nueva gran represión en la guerra internacional; y el colonialismo, como condición de necesidad para el capitalismo monopolista que vivía la II Revolución Industrial[a], y que buscaba acaparar fuentes de materias primas y mercado.

 

Parte de ese período estuvo con la sucesión de Bizmark a Guillermo II, cuyo nuevo período se caracterizará por el inicio de las guerras locales como entre China y Japón, Italia y Etiopía, o Estados Unidos y España.  En 1905 todo estaba preparado, y comenzó la gran represión y su respuesta en la nueva unificación del proletariado.

 

 

I Etapa: 1905-1920.

 

La II Revolución Industrial que impulsaba adelantos y el desarrollo del capitalismo, por un lado chocaba con los resabios de la formación económico-social feudal, pero por otro, se resolvía con una descomunal explotación del trabajo asalariado.  Con ello se explica el movimiento proletario de principios del siglo.  El proletariado estaba interesado no sólo en terminar con el rezago feudal de la sociedad, sino en erradicar la explotación capitalista.  Para principios del siglo XX el proletariado había pasado ya por una amplia experiencia histórica de organización y asimilación de su propia teoría para la reorganización social: la teoría del comunismo, y la combinación de esos factores, determinaron los acontecimientos de ese momento histórico.

 

En Rusia, en 1883, justo a la muerte de Marx, se crea el primer grupo marxista que se organiza en el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), con el cual surge el movimiento revolucionario de 1905, que impulsa los cambios del zarismo autocrático que se ve obligado a abrirse a una organización más democrática de la Duma de Estado, más aún tras su derrota en la guerra con Japón.  Prácticamente, esa insurrección en Rusia ocurre al mismo tiempo que en México se inicia la revolución proletaria anarquista de 1906 convocada por el Partido Liberal Mexicano dirigido por el magonismo.

 

Estas luchas revolucionarias del proletariado continuaron en permanente agitación.  La lucha proletaria anarquista en México se prolongó hasta converger en 1910 con la revolución democrática burguesa maderista de 1910, y ello se proyectó hasta 1917 con la derrota del movimiento proletario anarquista y el triunfo de la revolución democrático-burguesa.

 

En ese lapso se desencadenó la I Guerra Mundial de 1914-1918 (la gran represión al proletariado que Engels había anunciado y creía imposible).  Las luchas internas del capitalismo por el colonialismo y la apertura de mercados a principios del siglo XX eran ya a tal punto intensas, que sus guerras locales desembocaron necesariamente en la guerra internacional. México no intervino, pero sí afectó directamente en el movimiento proletario en Rusia, que –como lo predijera Engels– bajo aquella gran represión, se reorganiza, y así se condujo directamente a su Revolución Democrática de febrero de 1917.

 

En Rusia, las luchas proletarias iniciadas en 1905, se prolongaron incesantemente hasta febrero de 1917, en que, dirigido el movimiento proletario por el socialismo, cae el zar Nicolás II, se nombra un primer Gobierno Provisional que a su vez pronto se deshace, y ocupa el poder Alejandro Kerensky integrando un segundo Gobierno Provisional, que se enfrenta al intento del golpe de Estado de Kornilov, y a las exigencias del Soviet de Petrogrado del retiro de la guerra de Rusia y la democratización de la Duma con la participación de los representantes de los Soviets.  Entre febrero y octubre de 1917, Lenin, dirigente de la Revolución, gira la consigna de “Todo el Poder a los Soviets”, y en una insurrección por asalto, los bolcheviques se hacen del poder.  El Gobierno de Kerensky a su vez se derrumba, y aparecía el primer Estado socialista de la historia.  A diferencia de México, en Rusia era derrotada la democracia burguesa y triunfaban los socialistas.

 

 

II Etapa: 1920-1945.

 

La siguiente etapa histórica estuvo caracterizada en su inicio, por el surgimiento del fascismo con Mussolini en Italia en 1919, y la formación de la Sociedad de las Naciones en 1920.  Ese año terminaba la guerra civil en Rusia, que más bien fue una guerra de intervención internacional, de la que aquella salió triunfante.  Lo significativo, pues, desde 1920, es que a partir de entonces, el movimiento de la historia quedará determinado por la contradicción, ya no del imperialismo capitalista monopólico entre sí, sino ahora entre el naciente proyecto del proletariado en el Estado socialista, frente al viejo proyecto burgués del Estado capitalista[b]; en 1922, Hitler da a conocer su proyecto nacional-socialista (el nazismo), y en 1923 intentó un golpe de Estado fallido.

 

El Estado proletario socialista comenzaba a desarrollarse bajo la dirección de Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, pero pronto, en 1924, éste muere cuando apenas comenzaba la integración de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), y es sucedido en el poder por José Vissariónovich, Stalin.

 

Pero el segundo lustro de los años veinte dieron una cima al capitalismo, que estalla con el llamado “crak de 1929”, la gran crisis económica del sistema.  Para 1925 en Estados Unidos se funda el Ku-klux-Klan, y en Europa aún continuaba a la vista la destrucción de las ciudades durante la I Guerra Mundial terminada siete años atrás, y con ello la crisis social generalizada; no obstante en ese segundo lustro, de manera acelerada en una política económica consumista, se dio la recuperación, que, finalmente, en un descenso de exportaciones, se genera la sobreproducción y se choca con la crisis de 1929.

 

Entonces ocurre lo vergonzante; en las sociedades capitalistas, la burguesía, ante sus temores por el progreso y el “avance del comunismo”, acoge como salvación tanto al fascismo como al nazismo, que, por lo demás, ambos habían ganado un ascendiente entre las masas nuevamente con el argumento del nacionalismo chauvinista que hacía renacer su identidad.  El capitalismo había dado de sí todo lo que podía, a partir de entonces, conservarse en el poder sería sólo por acto de fuerza mostrando la verdadera naturaleza del imperialismo, representado en las figuras de Mussolini y Hitler.

 

En Italia, Mussolini marcha sobre Roma y al final se hace del poder.  Hitler sale de prisión, el nazismo es legalizado, y al final, a la muerte de Hindenburg en 1934, Hitler se hace del poder.

 

Desde 1933, se ha iniciado el rearme, que Alemania lo hace con emisión monetaria sin respaldo (las “Letras del Estado”), pero que en última instancia, se pagaría con el despojo a los judíos iniciado en 1938; y la Sociedad de Naciones comienza a mostrar su inutilidad.

 

En 1936 tiene lugar en China la Larga Marcha de Mao Tse Tung, y poco después el inicio de la invasión japonesa en Manchuria; a su vez, ocurre el golpe de Estado de Francisco Franco en España, preludio de la guerra internacional que se aproximaba.  La Guerra Civil Española estaba en marcha y no terminaría sino hasta 1939.  En este último año, Alemania se apodera del Corredor de Danzing, y se inicia la II Guerra Mundial que concluirá hasta 1945.

 



[1] Engels, F; Engels a F.A. Sorge; 12-17 de Septiembre de 1874; en “Marx-Engels, Obras Escogidas”, II Tomo; Editorial Progreso, Moscú, 1971; p.480.

[a] Esa carta de Engels a Sorge de 1874, tiene un complemento interesante en el hecho de que, un año antes, en 1873, se ha inventado la Maquina de Escribir, que referimos dado que, cuyo equivalente a fines del siglo XX, será la invención de la computadora; ambos elementos tecnológicos determinantes de cambios sociales.

[b] Esta contradicción no es producto de un “error histórico”, como han llegado a afirmar los historiadores y analistas burgueses (como, a pesar de todo, no lo fue tampoco ni el fascismo de Mussolini, ni el nazismo de Hitler), sino una contradicción histórica sobresaturada de propaganda anticomunista (no casualmente), generadora de enormes prejuicios no sólo acerca del socialismo y el comunismo en general, sino acerca de sus protagonistas, en particular de la figura de Stalin, analizado siempre fuera de su contexto histórico; por lo que un análisis, particularmente del papel histórico de Stalin, se hace obligado para redondear la comprensión de esta contradicción histórica fundamental que determina nuestro momento actual, y a lo que le dedicaremos artículo aparte.

 



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24 febrero 2011 4 24 /02 /febrero /2011 00:01

Geopolítica del Eje del MalPara Entender el Siglo XXI.  Artículo, 2010 (1/6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; 24 feb 11.

 

 

Introducción.

 

Esta página dedicada a la Política y la Geopolítica, debe tener como un antecedente necesario, una visión histórica, por lo menos, de la historia contemporánea del siglo XX, por lo que este artículo, precisamente, lo dedicamos a ello haciendo la síntesis de lo más significativo de dicho siglo, a partir de cuyos acontecimientos se desprende todo el análisis político actual, y en cuyos hechos se elabora la teoría geopolítica.

 

El punto de partida para todo análisis histórico, es considerar la estructura objetiva del conjunto de los hechos definiendo las etapas de su desarrollo.  Así, histórico-políticamente, el siglo XX se desarrolla en el curso de cuatro etapas, la primera de las cuales se inicia con los relevantes acontecimientos de 1905-1906, que tienen lugar tanto en México como en Rusia: el inicio de las revoluciones sociales en las cuales el proletariado es ahora el protagonista.

 

De 1905 a 1920 se desarrolla una primera etapa caracterizada por las revoluciones en México, Rusia y la I Guerra Mundial.  De 1920 a 1945, en una segunda etapa, tiene lugar, con el inicio de la década de los veinte, el Tratado de Versalles, y con él, el nuevo reparto del mundo y la creación de un nuevo orden internacional; junto con ello, lo mismo se da la aparición del fascismo, que la integración de la Sociedad de las Naciones; y hacia el final de la década de los veinte, el crak de 1929, la gran depresión o la gran crisis económica de 1929-1933; pero año último, al mismo tiempo, de la aparición del nazismo, y poco después –se ha dicho así–, con el golpe de Estado de Francisco Franco en España, el ensayo de la II Guerra Mundial con la Guerra Civil Española, tras la cual se habrá de iniciar aquella.

 

La tercera etapa de este período histórico, ocurre de 1945 a 1995, es la posguerra a la II Guerra Mundial, que luego de una década de paz en cuyo lapso se crea la Organización de Naciones Unidas, y se redefinen los nuevos contendientes entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, se da lugar a un nuevo período, que será conocido como del período de la Guerra Fría, que por su importancia particular habremos de descomponer en una serie de subperíodos.

 

Luego de 1995 hasta nuestros días (2010), transcurre la cuarta etapa histórica que constituye ya nuestro momento histórico al hacer este análisis, entendible sólo en función de todos los antecedentes dados durante el siglo XX.

 

Es una historia político-social de lo más esencial y relevante, en función de lo que ha sido, con evidencia objetiva, determinante en el acontecer y en el desarrollo humano.  Subyacente a ello puede haber, y hay, muchas otras historias de segmentos particulares de la vida de la sociedad, unas igualmente reales y objetivas; como lo que pudiera decirse, por ejemplo, de la historia de la religión; pero hay muchas otras historias no-evidentes, cuya realidad y objetividad, por lo menos, quedan en duda, cuando no todo ello es franca superchería; es el caso, por ejemplo, de lo que se pueda decir acerca de una multiplicidad de organizaciones esotéricas e iniciáticas que a partir de vínculos demiúrgicos interpretan el mundo y mesiánicamente se asumen sus salvadores; o la historia de la “Gran Conspiración”, de la cual, no obstante ciertamente existen esos grupos de poder oscuros con esos delirios (como mafias de muchos otros tipos), pero de ahí a que sean los que determinan las relaciones histórico-sociales del mundo, hay más de fantasía por asociación de hechos que realidad objetiva; parte de esas singulares historias que de manera especial caracteriza el período posterior a la II Guerra Mundial, es el vínculo a lo extraterrestre; en medio de un misterio cuasi esotérico, aun cuando con evidencias empíricas objetivas crecientes en el curso de las décadas, y con mucho, tampoco determinante de las relaciones histórico-sociales.  En este artículo, lo real y objetivamente determinante de dichas relaciones, es la lucha de clases sociales, el conflicto de intereses históricamente dados entre una clase social que ya es negación histórica del desarrollo de la humanidad: la burguesía, y otra clase social que es afirmación de la historia humana misma: el proletariado.

 

Ahora el proletariado, en una lucha que le lleva ya siglo y medio, tiene el papel histórico frente a la burguesía, que antes la burguesía, en una lucha que le llevó tres siglos, lo tuvo frente al señorío monárquico feudal; o que antes los jefes tribales y sus feudos, en una lucha que les llevó cinco siglos, lo tuvieron frente al Imperio y los señores esclavistas que los sometían.  Es la historia de la lucha por la emancipación humana, con el ser humano liberándose a sí mismo, en un complejo proceso en que él mismo se ha convertido una y otra vez en su propio opresor.  Cabe esperar; la teoría afirma que así deberá ser, aun cuando la primeras experiencias no lo han confirmado del todo –y en todo caso es asunto de superar la experiencia–, pues si bien en el socialismo no se espera una igualdad social absoluta en tanto aún prevalecen las mismas clases sociales con la diferencia de quién tiene el poder, en su seno, antes que propiciarse el proceso de abolición y extinción de las condiciones que generan la existencia de las mismas, algunos aspectos determinantes, más aún, se han reforzado; pero, no obstante, reiteramos, cabe esperar que emancipado el proletariado del yugo del capital, y extinguida la burguesía en un proceso histórico dado, simultáneamente el proletariado se verá extinguido a sí mismo, y finalmente florecerá una sociedad sin clases sociales.

 

Lo anterior ya no es utopía, como lo fue hasta la primera mitad del siglo XIX, sino es teoría viva y compleja práctica histórico-social de lucha concreta por ello, pletórica de aciertos y reveces del proletariado en su lucha, que marcha en la dirección única del progreso histórico.

 

Hay, no obstante, una dificultad especial.  Marx, Lenin, explicaron que mientras las condiciones feudales nacieron y se desarrollaron en el seno del régimen esclavista; o que mientras las condiciones capitalistas nacieron y se desarrollaron en el seno del régimen feudal; las condiciones socialistas no nacen ni se desarrollan del todo en el seno del régimen capitalista; luego entonces, superar esta dificultad, no sólo supone el acto revolucionario común en todos los casos (como la toma de Roma por Odoacro, o las revoluciones burguesas dirigidas primero por Guillermo de Orange, o después por Oliverio Cromwell, o más tarde culminando con la Revolución Francesa de 1789 para acabar consolidando el régimen capitalista), ni sólo supone la instauración de facto, en el proceso mismo (como si de la nada), de las condiciones del régimen socialista; las cuales, sine qua non, son básicamente tres: 1) la abolición de la propiedad privada de los medios sociales de producción (tierras, fábricas, medios de transporte y comunicación); 2) el establecimiento del Estado socialista, en la condición del proceso de extinción de sí mismo heredando una sociedad autogestiva; y 3) la generación de las condiciones por las cuales la burguesía (y con ello el proletariado como clase social misma) entrará en un proceso de extinción.  La objeción del desarrollo del socialismo desde el seno mismo del capitalismo, supone aún, algo grave y delicado: de no ocurrir en corto plazo ya, lo que estará en juego –si no es que ya lo está, y que de continuar las mismas condiciones del capital, será irreversible luego de mediados del siglo– será la extinción de la especie humana en la impotencia del capitalismo para resolver las necesidades de ella; de su población creciente, de la evidencia de su mayor orden de complejidad en la organización social mundial, del desarrollo tecnológico necesario y el necesario equilibrio y estabilización de la naturaleza y sus recursos.

 

Este problema se detectó plenamente ya desde los años setenta del siglo XX, pero entonces no sólo se veía lejano este momento, sino había optimismo en el desarrollo del orden socialista.  Con el derrumbe de éste al terminar la década de los años ochenta, desapareció todo espejismo y quedó a la vista de todos esa angustiante realidad.  En su solución no hay teoría que valga, ni de “socialista” alguno, ni mucho menos de la intelligentisia burguesa.  Su pasmo, más bien, es ya evidente: la solución no es otra, que el derrumbe del capitalismo; y ese es el gran problema real; lo saben, pero no ocurrirá por la buena voluntad de nadie, pues antes al contrario, poderosos intereses como nunca antes en la historia, tiran en sentido opuesto…, y condenan a la humanidad.

 

Y como lo dijera Marx en una carta dirigida a Kugelman con motivo de los acontecimientos de la Comuna de París, en las condiciones hacia el final del siglo XIX, <<no queda más que confiar en la iniciativa histórica de las masas>>.

 


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21 febrero 2011 1 21 /02 /febrero /2011 00:04

Geopolítica del Eje del MalCambio Climático Mundial.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

24 feb 11.

 

 

Sin ser especialistas en esta materia, y más aún cuando “todo el mundo” se dedica a ello, sin interesarnos realmente como un problema central a pesar de su importancia, pues su causalidad y solución, para nosotros evidente desde siempre, es en lo que se centra nuestra atención: el cambio social, la reorganización económico-política de la sociedad, no obstante, con una formación académica en que de cualquier modo sobre estos tópicos fue que se nos enseñó y de buena gana lo aprendimos cuando aún no sometíamos a crítica los fundamentos de nuestra especialidad, la Geografía, en la academia se nos asignaban los programas sobre ecología, en el entendido de que: <<¡ah, este es geógrafo, pues el sabe!>>, y ahí iba uno movido más por la necesidad, que por la honestidad profesional de decir: <<es que no me interesa, prefiero quedarme sin comer hasta que haya algo sobre los “estados de espacio” o la “dialéctica de la teoría del conocimiento”, pues puedo tener una idea de aquello por formación profesional, pero no es lo mío>>, y así se involucra uno; y en la tierra en la que nadie sabe, tener por lo menos una mínima idea, nos erige en rey; y a fuerza de estar en ello, luego hasta parece que realmente se sabe del asunto.  Pero no es así, es sólo que cultamente se está informado apenas un poco por encima de la media.

 

Como quiera que sea, de ello surgen asuntos problemáticos, y uno de ellos, era el que en ninguna parte encontrábamos la referencia de origen de ese famoso grado de incremento de temperatura mundial.  “Todo el mundo” habla de que estamos al filo de alcanzar ya un grado más de aumento en la temperatura y de que para antes de mediados del siglo XXI, al paso que vamos, alcanzaremos la elevación a 2ºC (y luego, que poco después de mediados del siglo los 3ºC y así hasta los 6ºC por si luego de esos 3ºC algún ser humano aún queda por ahí a principios del próximo siglo).

 

Así, curioseando en el Sitio Web de la NASA, encontramos por fin el dato: 1880, a partir de -0.2ºC; de modo que para los años dos mil, al alcanzar los +0.6ºC, es que se suman las +0.8ºC que son ese “casi el grado centígrado de aumento de la temperatura promedio mundial”; que, de acuerdo con la línea de tendencia de la curva, hacia el año 2005 debimos haber alcanzado, por fin, el grado entero…, y ahora vamos ya por el segundo.

 

No tendremos ya el horror de ver esa situación (exponenciada de lo que ya vemos ahora), pero si el horror de pensar en que los jóvenes de hoy –entre ellos los hijos y sobrinos y demás–, tendrán que lidiar con ello; y peor aún, haciendo conciencia (por trágico que suene) de que quizá sean ya una de las dos o tres últimas generaciones de la especie humana.

 

A continuación, insertamos los textos y una de las gráficas, la cual muestra la tendencia del calentamiento global del planeta, en registros de temperatura tomados desde 1880 hasta fechas recientes (para una información más precisa de la gráfica, ir a la fuente).

 

“A excepción de una nivelación entre los años 1940 y 1970, la temperatura de la superficie de nuestro planeta se ha incrementado desde 1880.  La última década ha sido testigo de cómo la temperatura global se eleva a los niveles más altos jamás registrados.  Este gráfico ilustra el cambio en la temperatura de la superficie mundial con respecto a 1951, correspondiendo a 1980 la temperatura media. Como se muestra por la línea naranja, las tendencias a largo plazo son más evidentes cuando las temperaturas son como promedio durante un período de 5 años.  Las barras de error púrpura representan la incertidumbre en las mediciones”.


Cambio-Climatico-Mundial--Grafica.jpg

[Fuente: http://climate.nasa.gov/]

 

 

“Varias instituciones de todo el mundo: 1) NASA, Godard Institute for Space Studies; 2) Met Office Hadley Center Research Unit; 3) NASA, National Climatic Data Center; y 4) Japonese Meteorological Agency; monitorean las temperaturas de la superficie terrestre.  A pesar de las diferencias sutiles en las formas en que los científicos realizan sus análisis, estas cuatro amplias referencias a los registros de temperatura muestran una coincidencia notable.  Todos los picos y valles muestran que varían en sincronía virtuales entre sí desde 1880.  Todos muestran particularmente un rápido calentamiento en las últimas décadas.  Y todo muestra que la última década es la más cálida en el registro instrumental”.

 

Haciendo nuestras propias consideraciones a la gráfica, centrando la atención no en cómo se calienta la tropósfera, sino en las causas y soluciones, añadiremos:

 

1        Con la Revolución Francesa de 1789-1795, la clases social burguesa finalmente reina sobre la faz de la Tierra, con ello hizo pasar a la historia a los últimos vestigios de poder de las añejas monarquías de origen feudal, y en consecuencia, el sistema económico social capitalista, el modo de producción mercantil, se convertía en el modo de producción dominante.

2        Al impulsar su propio modo de producción, suscitó la llamada Revolución Industrial.

3        La Revolución Industrial, a su vez, impulsó la liberación del comercio internacional.  Ahora se producía más, para vender más, para ganar más, y esa producción necesitaba de la apertura de mercados.

4        Un siglo después, justo para 1880, esa guerra del comercio internacional desembocó en la necesidad de acaparar los recursos naturales y las fuentes de materias primas, surgiendo el capitalismo monopolista, y con ello el colonialismo.  En el lapso de ese siglo que fue de la invención de la máquina de vapor movida con la energía obtenida de la combustión del carbón, a maquinaria movida con la energía, ahora, del petróleo, la temperatura mundial se elevó apenas en 0.2ºC.

5        Luego de 1900, con la introducción primero del automóvil y luego del avión, la curva de calentamiento global se aprecia en una tendencia constantemente ascendente.  Es notable incluso la coincidencia del incremento de la pendiente con cada una de los dos grandes guerras mundiales, a la vez que un declive en el calentamiento en los períodos inmediatos de posguerra.

6        Entre fines de la II Guerra Mundial y 1970, es notable un período de estabilidad en 0.2ºC alcanzados en el proceso del calentamiento global; pero, a partir de ahí, a su vez, es notable el ascenso exponencial y continuo del calentamiento.  Se pasó, entonces, de prácticamente 0ºC, a +0.6ºC en tan sólo 40 años; es decir, aumentándose ya en total la temperatura en 0.8ºC.

7        Un par de declinaciones en la curva, parecen corresponder a las crisis económicas tanto de los años ochenta, como de los años noventa.

8        La causa del fenómeno es pues, no la ciencia y la técnica, ni la industrialización en sí, como lo dice la estupidez esquizofrénica “posmodernista” (o los focos incandescentes, como afirma el “estadista” con estatura de hormiga), sino la manera de producir, en donde los recursos naturales son tratados como valores de cambio, como mercancías, e incluso, al producir excedentes destinados a la especulación, para, con ello, condicionar precios y obtener más ganancias.

9        Se requiere, en consecuencia, no de emprender “cruzadas contra los foquitos incandescentes”, sino de reorganizar la manera de producir los bienes materiales de la sociedad, de tal manera que los recursos naturales, la fuente de materia prima, no sea tratada como el valor de cambio de una mercancía, sino como el valor de uso de un satisfactor social, cuya producción y aprovechamiento debe ser geoeconómico-socialmente planificada.

10     Pero, en el entendido de que no es esa planificación económico-social lo que cambiará el estado de cosas, sino que será cambiando el estado de cosas, como se logrará esa planificación económico-social.

 


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21 febrero 2011 1 21 /02 /febrero /2011 00:00

Geopolítica del Eje del MalEgipto: la Primera Gran Insurrección Proletaria del Siglo XXI.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºɸN, 99ºλW; feb 11.


Egipto: ¡Ah, con que así se hace!

 He ahí la iniciativa histórica de las masas de que hablaba Marx.

Ahora el asunto es: ya se pusieron en movimiento, pero, ¿a dónde van?

El proletariado en movimiento en un lugar de la Tierra, desde antiguo ⧿cuando las soberanías, los Estados Nacionales, y el ostracista patrioterismo entre fronteras⧿ llamado Egipto, pero se hace evidente, que sin proyecto alternativo, inevitablemente girarán en redondo.

Así se hace, pero ¿cuáles fueron las causas; cuál fue el Atila tras ellos?, tomadas de los medios informativos, se dice: 1) la pobreza, 2) el desempleo, y, 3) la corrupción... (mmm..., luego entonces por acá...?); y, ¿de ahí las declaraciones de Hilari Clinton de la "insurgencia del narco"; del Subsecretario de la Defensa de Estados Unidos, de la toma del poder "por los narcos", con la consiguiente intervención militar de EU en México; y del Director de los Servicios de Inteligencia de los mismos EU, de los riesgos de un "Estado de narcos" con la infiltración de "terroristas de Al Qaeda entre los narcos" ⧿y cualquier fantasía sin límite será válida, como una "invasión extraterrestre teniendo en México una de sus Bases"⧿, y la justificación y ratificación de todo lo antes dicho?; mmm..., acaso en estas tierras de antiguo llamadas México, hoy convertidas en la nueva Galia, llegó la hora del asalto al limes romano perseguidos por el mismo Atila?...  De hecho, es inevitable, preparémonos, por lo menos, mental o psicológicamente...; y tanto más, con la reciente ejecución del agente gringo en Nuevo León.

 

Y volviendo a Egipto, así, sin propuesta, sin proyecto, han empezado a girar en redondo.  A la falta de propuesta, el primer error (contra lo que casi siglo y medio enseñó la Comuna de París: se ha dejado vivo el mismo aparato  represor de la clase social en el poder.  Más aún, la insurrección no pasará de haber sido una gran revuelta, pero no una revolución; ni siquiera quizá para avanzar en una República de democracia liberal, dejando atrás a la teocracia.

 

El resultado necesario: o el caos, y con ello la barbarie con la consiguiente represión impune, o la toma del poder; esto es, las masas no están tomando el poder (y cómo, con qué propuesta), y así, su derrota sólo será cuestión de tiempo.  Vayamos tomando nota de las lecciones...; y reflexionando sobre la propuesta de un cambio real, sustancial.

*

Y al 20 de febrero..., el ejército, instrumento de dominio de la clase social en el poder, en la Plaza de la Libertad tomándose fotos con los niños, y todos felices.  La insurrección no dio para más que magras reformas; ese ese el proceso propio de Egipto en su propio momento histórico y en su propia situación concreta.  México, y América Latina, tienen otro momento histórico, y otra situación concreta.

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17 febrero 2011 4 17 /02 /febrero /2011 00:04

Geopolítica del Eje del MalLenin: “El Estado y la Revolución”.  Ensayo (2/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; 21 feb 11.

 

Finalmente, la esencia de la teoría de Marx sobre el Estado, es ese problema complejo de la dictadura del proletariado.  De ello se espanta, en principio, quien no ha entendido la esencia de la teoría de Maquiavelo sobre el Estado: la deontológica “razón de Estado”, que no ha sido otra cosa, por su parte, que la dictadura de la burguesía, encubierta en rituales institucionales como el “sufragio universal”.  La dictadura del proletariado no es, sino, finalmente, la más plena democracia; esto es, el más pleno poder del pueblo, representado por el pueblo mismo; su “razón de Estado” para someter a sus adversarios, el proletariado organizado como clase dominante.

 

Hay en tal esencia de la teoría del Estado proletario en Marx, no otra cosa que la esencia misma de todo cuanto ha sido dicho por Maquiavelo para el Estado burgués.  Quien no ve en la democracia burguesa el poder de unos cuantos y la dictadura de la burguesía, no podrá ver en la dictadura del proletariado la democracia proletaria como el poder de la abrumadora mayoría y la democracia plena.  Lo demás, sólo es mojigatería pequeñoburguesa.

 

 

Lo que Sustituye al Estado Burgués.

 

A partir de la experiencia de la Comuna de París en su insurrección, Marx elaboró de una manera más completa la teoría del Estado proletario, generalizando la práctica concreta de ésta de un muy breve lapso.

 

El Estado que la Comuna comenzó a crear espontáneamente, sin más teoría, se entiende a partir de sus decretos: “…el primer decreto de la Comuna fue –dice Marx citado por Lenin–, la supresión del ejército permanente para sustituirlo por el pueblo armado…”[1].

 

Luego, en los distritos de la ciudad eran electos por sufragio universal los consejeros municipales, que en su mayoría eran obreros o representantes reconocidos de la clase obrera.  Éstos eran revocables en todo momento.  La policía dejó de ser instrumento del gobierno, y con ello despojada de sus atributos políticos, sólo es responsable ante la Comuna y revocable en todo momento.  Desde los miembros de la Comuna para abajo, todos los que desempeñaban cargos públicos debían desempeñarlos con salarios de obreros[b].  Los funcionarios judiciales y su fingida independencia habrían de ser electivos y revocables.

 

Con esas medidas –dice Lenin–, el Estado burgués se transformó en Estado proletario, la democracia burguesa en democracia proletaria; el Estado mismo en lo que ya no es un Estado, pues éste comienza a extinguirse; se crea así una democracia más plena.

 

“La Comuna –escribió Marx– no había de ser una corporación parlamentaria, sino una corporación de trabajo, ejecutiva y legislativa al mismo tiempo…”[2].  Y Engels agrega un aporte más en carta a Bebel de 1875, citada por Lenin, en que propone incluso suplir la palabra Estado, por la palabra “comunidad”.

 

La comunidad, la sociedad de los comunes, alude a los iguales, entendiéndose por ello la distribución equitativa, justa, de la riqueza socialmente generada.  Esto supone una sociedad que se ha transformado no sólo en lo económico y político, sino en lo ideológico y moral; pues si en la etapa de transición del capitalismo al comunismo, el socialismo, donde aún subsiste el Estado en proceso de extinción, rige el principio de, <<de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo>>, ello presupone que la base de una desigualdad: no sólo del que tiene más capacidad, sino del que trabaja más, y en el orden capitalista a nadie le costará trabajo entender lo “justo” de tal principio.

 

Pero el principio que rige en la sociedad comunista, de, <<de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad>>, y en donde ya no existe el Estado como tal, sino una sociedad organizada y autogestiva, hoy en día, producto de la alienación social, no cualquiera está en posibilidad de entender la justedad de tal principio, por el cual un obrero o campesino ganaría tanto o más que un Doctor en Ciencias, en la medida en que las necesidades de unos u otro fuesen distintas.  Aceptarlo, implica ese fuerte humanismo despojado de todo vestigio de hipocresía y mezquindad.

 

Entre tanto, la sociedad del Estado de democracia proletaria o socialista, como estado más progresivo de la sociedad, no quedará sujeto a una regresión a la democracia burguesa o capitalista; en ese sentido la resistencia se ofrece como una dictadura del proletariado en contra de sus adversarios; y, hemos dicho más atrás, a ello se aplica todo lo dicho por Maquiavelo.  De lo que se trata en la reorganización de la sociedad, es de avanzar en el marco de su nueva estructura, que en lo económico se basa en un planificación económico-social.

 

Esa planificación económico-social, e incluso planificación geoecónomico-social, no sólo es reflejo de un nuevo orden, sino reflejo de esa pretensión de igualdad social en la distribución equitativa de la riqueza socialmente generada, incluso en la desigualdad regional territorial.

 

En ese sentido, diríamos con Engels, la planificación geoeconómica regional y social, representa un máximo orden en el que el Estado proletario expresa su mayor socialización, y al mismo tiempo en donde empieza a dejar de ser Estado, o donde éste empieza a entrar en su proceso de extinción.

 

Más aún, ese decreto de Estado proletario por una planificación geoeconómica regional, no se limita a la obsoleta noción del Estado Nación en el ostracismo de sus artificiales fronteras de viejas rivalidades coloniales, sino que se proyecta al Estado de la organización internacional del proletariado para el cual dejan de existir las absurdas fronteras; el proletariado del Estado Nacional, se convierte en proletario del mundo.

 



[1] Ibid. p.302.

[b] Y esto es subrayado por el propio Marx, y Lenin mismo va a comentar enfáticamente este decreto, calificándolo como <<el más importante en lo que se refiere a la cuestión del Estado>>, haciendo ver que: “Aquí es donde se expresa de un modo más evidente el viraje de la democracia burguesa hacia la democracia proletaria” (Op. Cit. p.304).

[2]  Ibid. p.305.

 


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17 febrero 2011 4 17 /02 /febrero /2011 00:03

Geopolítica del Eje del MalLenin: “El Estado y la Revolución”.  Artículo (1/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; 14 feb 11.

 

Introducción.

 

Hemos visto antes, al respecto del Estado, la obra de Maquiavelo, y la discusión esencial acerca de la moral y la política; y hemos visto que en la razón de Estado no es que no haya moral, como fácilmente puede concluirse así con fundamento en la parte de la teleología en Ética, sino que ésta ha de analizarse desde el ángulo de la parte deontológica de la teoría de la moral o Ética.

 

Con tal obra, El Principe, Maquiavelo aporta los fundamentos acerca de la teoría del Estado al llegar al poder la clase social burguesa capitalista.  Con ello quedaba claro que el Estado es, dice Engels, “ese poder, nacido de la sociedad, pero que se pone por encima de ella y se divorcia de ella más y más…”[1]; producto, dice Lenin, “del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase”[2].  El Estado como poder, entonces, en manos de una clase social, no es, dice Lenin, sino un instrumento de explotación de la clase oprimida.  Pero el Estado proletario, citando Lenin a Marx, es: “…el proletariado organizado como clase dominante”[3].

 

Pero cuando las clases oprimidas se revelan y acaban tomando el poder, éstas no pueden seguir gobernando con el mismo aparato de Estado que le dominó, sino que tienen que destruir el existente hasta sus cimientos, e instaurar un nuevo poder con un nuevo Estado.  Pero como ese poder o ese Estado no es ajeno a lo moral, y como lo moral es una determinación social y de clase social, entonces el nuevo Estado proletario, no puede regirse por las mismas consideraciones que el Estado burgués.  El problema a tratar aquí, es pues, cómo replantea Lenin la teoría general desarrollada por Maquiavelo, en términos, ahora, de la teoría del Estado proletario.

 

 

Sociedad de Clases y el Estado.

 

“Sociedad de Clases y el Estado”, es el título que Lenin da al I Capítulo de “El Estado y La Revolución”; y destaca en él, el que siendo el Estado un instrumento de poder y dominio de una clase social sobre otra, todo cuanto es inherente a esa estructura del Estado, es parte de esas formas de dominio.  En la época de Maquiavelo, el Estado era monárquico, el poder de uno en la familia reinante de los Medici, lo mismo perdió el poder por el filo de la espada, que por el filo de la espada lo recuperó.  Pero cinco siglos después, el Estado, que brota de las condiciones sociales, ha de caracterizarse por ser eminentemente republicano, y como tal, regido por una democracia, en este caso del régimen capitalista, una democracia burguesa (esto es, en su etimología, el poder del pueblo, en general, el proletariado, mediante una representación burguesa).  Y en esa democracia, la representación es elegible.

 

Puede verse sin dificultad, entonces, que los procesos electorales, si bien contribuyen a la formación política de la sociedad, son eminentemente mecanismos de dominio por el poder del Estado.  Esto es que, por la vía de la representación electoral dentro del aparato de Estado burgués, o democracia burguesa, el proletariado no alcanzará nunca su propia emancipación.  De ahí que el proceso electoral en un régimen capitalista, desde el punto de vista trascendente de la revolución, es un asunto irrelevante.

 

El proceso electoral sólo adquirirá su verdadera esencialidad, bajo el poder del Estado proletario, en una estricta democracia proletaria (esto es, en donde el poder del pueblo, del proletariado, esté en la verdadera y legítima representación del pueblo, del proletariado); y la democracia proletaria, una verdadera democracia de alcance social en tanto el proletariado es la gran mayoría de la sociedad, no podrá ser sino mediante un acto de violencia; y no porque al proletariado le se inherente la violencia, antes al contrario, sino porque la clase burguesa en el poder no cederá jamás por propia voluntad sus privilegios.

 

Para Engels, el problema esencial del Estado proletario, es el problema de su extinción; “con la desaparición de las clases sociales, desaparecerá inevitablemente el Estado”[4], dice Engels citado por Lenin de su obra El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado.  “El proletariado toma el poder estatal y comienza por convertir los medios de producción en propiedad del Estado.  Pero con este acto se destruye a sí mismo como proletariado y destruye toda diferencia y todo antagonismo de clase, y con ello mismo, el Estado como tal”[5].  Allí, en ese primer acto –dice Engels– el Estado, plenamente democrático ya, representa los intereses de toda la sociedad, pero ese es, al mimo tiempo, su último acto independiente como Estado, pues allí mismo da inicio su proceso de extinción, que Engels expresa de la manera más brillante: “El gobierno sobre las personas será sustituido por la administración de las cosas y por la dirección de los procesos de producción”[6].  Con ello, la democracia misma, el poder como forma de dominio, también se extingue.  Lo que ha de quedar, entonces, es una sociedad plenamente justa e igualitaria; esto es, en la que la riqueza socialmente generada, se distribuya equitativamente; es decir, en lo justo del principio de, <<de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad>>[a].

 



[1] Lenin, V.I; El Estado y la Revolución; Obras Escogidas, Progreso, Moscú, 1971; p.275.

[2] Ibid. p.275 (subrayado suyo).

[3] Ibid. p.288 (subrayado suyo)

[4] Engels, Friederich; El Origen de la Familia la Propiedad Privada y el Estado; en Lenin, Obras Escogidas, Progreso, Moscú, 1971; p.282.

[5] Ibid. p.282.

[6] Ibid. p.283.

[a] Previo a este principio, en la etapa de transición socialista, regirá el principio de: <<de cada cual según su capacidad, a cada cual según sus trabajo>>.

 



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17 febrero 2011 4 17 /02 /febrero /2011 00:02

Geopolítica del Eje del MalAmbiente Promedio y Cambio Climático* , Artículo (2/2).

Luis Ignacio Hernández Iriberri**

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

10 feb 11.

 

El fenómeno del calentamiento global: la retención por la atmósfera de la radiación térmica, es como consecuencia de la emisión, principalmente, de bióxido de carbono (CO2), el cual impide que dicha radiación se disperse al espacio; donde estas emisiones son resultado de la producción industrial y del uso de algunos de sus derivados, por ejemplo, de la producción de automóviles, expone claramente la causa de orden económico-política.  Es pues, un asunto de lógica económica, y no de la voluntad de conciencia, es decir, moral.  Y si bien el aspecto de la conciencia es importante, no es en ello donde radica la solución real del problema.

 

La causa real es ciertamente compleja y una contradicción desconcertante: el consumismo propio de nuestra sociedad de mercado.  El consumismo lo que permite es que los costos por unidad del producto se economice en beneficio de la sociedad; pero a la vez, ese consumismo genera una producción de excedentes que no sólo hace de los recursos naturales mercancías desperdiciables en una economía especulativa, sino dispendio de éstos en cuanto energéticos para producir más-para vender más-para ganar más.  Y si bien cambiar una filosofía consumista en la sociedad (esa filosofía de nuestra vida actual y de nuestros hábitos), necesariamente incidirá en esa producción de derroche y contaminación, el hecho es que la causa real continuará ahí, en esa economía de mercado que se enfrenta poderosamente a otro tipo de intereses sociales.  Sin duda alguna, el cambio en nuestra “filosofía de la vida” habrá de ir mucho más allá que un asunto de hábitos, para ser un asunto de concepción en nuestra organización económico-social misma, tal que no sólo atenue, sino que supla de hecho la depredadora economía de mercado; y he ahí lo desconcertante.

 

Se trata, como ya se decía por Victor L. Urquidi en el Prólogo a la edición en español hace treinta y cinco años en ese primer estudio mundial, de una administración en forma racional.  En aquel entonces, dicho redactor decía: “Tal como van las cosas, por ahora no parece probable que se produzca ese tipo de sociedad” con una administración racional.  “Las naciones industrializadas, que consumen la mayor parte de los recursos naturales del mundo en beneficio de una pequeña parte de la población, marchan casi ciegamente hacia niveles de consumo material y deterioro físico que a la larga no pueden sostenerse”[1].  Hoy, en este año 2007, se puede hacer aun la misma reflexión, pero con la variante de que el plazo se acabó; el consumo material de los recursos naturales y el deterioro físico, es ya insostenible.

 

A fines de los años sesenta del siglo pasado ya era predecible toda esta situación, a tal punto que el entonces Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, U Thant, se dio la libertad para hacer el siguiente llamamiento: “No deseo aparecer en exceso dramático, pero a partir de la información de que dispongo como Secretario General, no puedo sino concluir que a los miembros de las Naciones Unidas resta, tal vez, diez años para controlar sus antiguas querellas y lanzarse a una participación global que frene la carrera armamentista, mejore el medio ambiente, limite la explosión demográfica y dé por fin el impulso necesario a los esfuerzos orientados hacia el desarrollo.  Si esa participación global no se crea en el próximo decenio, entonces mucho me temo que los problemas que he mencionado habrán alcanzado proporciones tan escalofriantes que seremos incapaces de controlarlos”[2] (U Thant, 1969).

 

No únicamente transcurrió ese decenio predicho, sino aun dos y medio más, y esos problemas no sólo no se resolvieron, sino, como consecuencia, dado lo mismo previsto, se agravaron hasta el punto en que ya han comenzado a quedar fuera de control; y treinta y cinco años después, no sólo podemos decir, una vez más, que la humanidad va a enfrentar en el futuro un serio problema, sino debemos decir con toda claridad, a la luz de la evidencia de los hechos, que la humanidad está ya inmersa en ese serio problema; tan serio, como el riesgo de su propia extinción en el curso de este al próximo siglo, como consecuencia de la devastación de su propio hábitat cuyo límite ha sido sobrepasado desde el momento mismo que se ha iniciado el deshielo de los Casquetes Polares.  Y ello no es ni presagios ni profecías propias al pensamiento mágico-religioso, sino predicciones científicas; y no de hoy, sino desde el primer estudio mundial hecho a principios de los años setenta del siglo pasado.  Al final de la Introducción a la obra, los autores de la misma apuntan en la primera de sus tres conclusiones: “Nuestras conclusiones son: 1) Si se mantienen las tendencias actuales, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos cien años...”[3]; y es evidente que tales tendencias se han mantenido.  Y más adelante, en forma enfatizada, anotan: “El modo básico de comportamiento mundial consiste en crecimiento exponencial de la población y del capital, seguido de un colapso”[4]; por demás, en la continuidad del propio análisis de su modelo y así expuesto por ellos, colapso inevitable.

 

La evolución de los cambios sociales puede apreciarse claramente en la sucesión de una generación a otra en el lapso de cada treinta años.  La generación que trabajó en la investigación del proyecto de este primer estudio de la situación mundial, fue una, y nos advirtió con fundamento científico del problema; más de treinta años después, la época de una nueva generación, ésta tiene ahora el problema en sus manos, y al parecer (más aun con el fracaso y derrumbe del Bloque Socialista, en nuestra opinión), con la misma impotencia para resolverlo.  Hacia mediados del presente siglo, bajo condiciones más difíciles, una generación más habrá de resolver al respecto, y resolver positiva y necesariamente, o la expectativa para una o dos generaciones más, será trágica.  Más allá del proceso lento, suave, de la evolución social, están los momentos de revolución, de colapso social brusco y la más de las veces violento.  Ello también está en juego.  Sin duda, el s.XXI es un siglo decisivo para la humanidad; ya no es asunto de teoría, sino de solución práctica; todo cuanto se haga o se deje de hacer, tendrá su peso específico en esta solución económico-política.

 

No es pues una oscurantista negación de la ciencia y la tecnología, no es el reproche y cargo de responsabilidad a la “conciencia del buen ciudadano”, “a la sociedad”, lo que incidirá en la solución del problema; sino lo que garantizará hoy la preservación de nuestra especie –como en otras épocas históricas así ha sido–, será nuestra capacidad social para concebir y disponernos de otra forma de organización en la manera de producir y distribuir nuestros bienes materiales.  Ello no es sólo un dicho nuestro, así se dice en la Presentación de la obra por el mismo colectivo de autores del Instituto Tecnológico de Massachussets (IMT) donde se desarrollo este proyecto: “Estamos convencidos de que nuestra actual organización sociopolítica, nuestra perspectiva de corto plazo y nuestro enfoque fragmentado, y sobre todo el sistema de valores prevaleciente, son incapaces de tratar la problemática contemporánea, siempre más compleja y global”[5].

 

Así, este artículo; que amablemente fui invitado a presentar para colaborar con la Revista de la Facultad de Contaduría Administración e Informática, por su Coordinador General, el Lic. Leonardo Compañ Jasso;  con motivo de los treinta y cinco años de la publicación del primer estudio global: Los Límites del Crecimiento, no ha podido tener por más fin, precisamente, que incidir en la comprensión del conjunto de fenómenos, que asociados, dibujan con rigor científico ese futuro no fácilmente visible por cualquiera, y, por lo menos, en el acto de conciencia ante un problema cardinal para la humanidad.



* En el XXXV Aniversario de la publicación del primer estudio mundial: Los Límites del Crecimiento, 1972.  Cuernavac, Mor; 25 jul 2007.

**       Investigador con estudios de posgrado en Geografía, UNAM; y en Filosofía, CIDHEM.

[1] Ibid. p.12.

[2] Ibid. p.32.

[3] Ibid. p.40.

[4] Ibid. p.178.

[5] Ibid. p.23.

 



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14 febrero 2011 1 14 /02 /febrero /2011 00:02

Geopolítica del Eje del MalAmbiente Promedio y Cambio Climático* , Artículo (1/2).

Luis Ignacio Hernández Iriberri**

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

14 feb 11.

 

El concepto: “Medio Ambiente”, equívocamente traducido del inglés “Middle Environment”, dando lugar a esa redundancia donde la palabra “Meddle”: medio, se toma en su acepción de “ámbito”, cuando debe traducirse más bien, como valor medio o promedio; explicado así, ello permite que aparezca la lógica del presente artículo que involucra el problema del cambio climático, precisamente, como una alteración de las condiciones promedio del ambiente natural.

 

Los factores a considerar son muchos, de ahí que nos limitaremos a comentar los fundamentales: temperatura y precipitación pluvial; que, en cuanto al primero, dados los valores extremos-promedio generales o planetarios (no como consecuencia de factores locales como los extremos inferiores registrados en Siberia, o los superiores registrados en la India),  de +45ºC, y –35ºC, obtenemos un promedio de temperatura general mundial anual de 10º C, precisamente el límite convencional para definir, por encima de ese valor, los climas templado y tropical; como por debajo del mismo, los climas, tanto frío, como polar; y en cuanto al segundo factor, los extremos-promedio en condiciones regulares, serán de 4500 mm y 150 mm de volumen de precipitación pluvial anual, lo que nos da un promedio general mundial de poco más de 2000 mm de precipitación (que como referencia, eso es lo que llueve en promedio en las zonas selváticas).

 

El ambiente promedio se determina convencionalmente por los valores registrados por el lapso de 10 años, de modo que hablar de “cambio climático”, implica considerar variaciones en las condiciones promedio, por lo menos, en lapsos entre dos décadas.  Así, obtener registros de valores regulares que modifican los datos extremos, como el registro en el año 2005 de la temperatura más alta en 12,000 años, las sequías más prolongadas o las precipitaciones más abundantes, son un indicador evidente, más allá de las variaciones promedio, de la tendencia de alteración climática; y de ahí la alarma actual, motivada por el valor promedio en las variaciones extremas actuales, de 14ºC (4ºC arriba del promedio teórico regular).

 

La posible reacción en cadena en el conjunto de los factores naturales, de tan sólo la alteración promedio de la temperatura, ya es evidente: al aumento de temperatura promedio, ha seguido un aumento del índice de evaporación, y de ello, a su vez, de precipitación pluvial.  Es ese efecto combinado de incremento de valores extremos de temperatura y precipitación, lo que ha dado lugar a las características de los huracanes del año 2005.

 

Pero existen más efectos, tales como el derretimiento de los Casquetes Polares, y con ello la disminución de salinidad oceánica promedio (independientemente de la elevación promedio del nivel del mar, que con sólo su derretimiento parcial se estima una próxima elevación del nivel de varios metros), con la alteración de los circuitos físicos de las corrientes marinas mismas.  Pero también de la circulación atmosférica.  El derretimiento de los Casquetes Polares tendrá como efecto el que los vientos que inician ahí su movimiento en dirección al ecuador, sean menos fríos y más húmedos, absorbiendo calor de la superficie terrestre más rápidamente y convirtiéndose en vientos ascendentes más inmediatamente que a las latitudes entre 45º y 55º, en que actualmente lo hacen en ambos hemisferios, desplazándose así hacia los polos el conjunto de las celdas atmosféricas, y provocándose por una parte mayor desertización (hacia las regiones colindantes de los desiertos, entre los 25º y 35º), y por otra, mayores precipitaciones pluviales (en la zona intertropical); cuyo cambio de sus ciclos, y las variaciones estacionales anómalas, alterará, subsiguientemente los ciclos bióticos con la perturbación ecológica mundial; trayendo, necesariamente, consecuencias económico-sociales adversas en la producción agropecuaria.

 

La modificación de las condiciones promedio del ambiente es un hecho incluso natural, lo notable ahora, es el factor económico-social (la manera actual –en cuanto a organización social y no en cuanto a disponibilidad tecnológica–, que tenemos para producir nuestros bienes materiales), que ha acelerado las variaciones de esos procesos naturales; y siendo esta la causa, sólo una modificación positiva de la misma, si hemos de atenernos a la ciencia moderna, determinará realmente la dirección positiva del ambiente promedio y el orden climático.  Y dado el proceso paulatino de estos cambios, tanto el deterioro de este momento no sólo no podrá ser contenido, sino que está ya destinado a incrementarse aun más; como el revertirlo, si en este momento nos fuese posible incidir realmente en sus causas, no será posible sino luego de varias décadas.

 

A principios de los años setenta se publicó el primer estudio global con el título: Los Límites del Crecimiento, 1972, de Meadows; en cuya presentación colectiva ya se afirmaba: “es obvio que tenemos que introducir algunos cambios en nuestra filosofía de la vida y en nuestro comportamiento”[1].  A treinta y cinco años de aquel comentario, aun hoy se sigue insistiendo en ello (por ejemplo en el Foro Social Mundial) como la solución al problema; y, evidentemente, no sólo se confunde la causa real, sino se atribuye la responsabilidad, ya absurdamente a la tecnología por sí misma haciendo abstracción de aquellos intereses de los que la poseen; o bien, a quien en realidad, es la victima: la sociedad.

 



* En el XXXV Aniversario de la publicación del primer estudio mundial: Los Límites del Crecimiento, 1972.  Cuernavac, Mor; 25 jul 2007.

**  Investigador con estudios de posgrado en Geografía, UNAM; y en Filosofía, CIDHEM.

[1] Meadows, Donella H, et al; Los Límites del Crecimiento; Fondo de Cultura Económica, México, segunda reimpresión, 1975; p.22.

 



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