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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:14

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (14/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

24 mar 11.

 

 

II  El Espacio Bidimensional

 

1  Cosmografía.

 

Por muchos miles de años, el Hombre de Neanderthal fue y vino incesantemente por las ricas praderas y fértiles valles que daban el sustento con agua, pesca y frutos, a las grandes especies migratorias.  Su vida, como la de otras especies, se reducía a su lucha por la sobrevivencia.

 

Para ese homínido que pernoctaba día con día en distintos refugios naturales o en elementales empalizadas o enramadas, le debió parecer que el Sol –el astro que regía su vida–, debía aparecer indistintamente por cualquier punto del horizonte.  Y es que una noche construyó su empalizada casualmente con la entrada en dirección al oriente, y el Sol le vino a “tocar la puerta”; pero otro día, una nueva enramada en u sitio distinto, quedó emplazada en otra dirección, y entonces al Sol “se le ocurrió” aparecerse por detrás, o por cualquier otro lado.  Al final de cuentas, eso no tenía importancia; por dónde saliera el Sol no significaba nada para su vida, lo importante es que el Sol estaba nuevamente ahí, y por un día más continuaba su existencia.

 

Entre las distintas variedades de homínidos que por muchos miles de años coexistieron, rápidamente evolucionó desde hace más de 400,000 años, un homínido totalmente erecto, al que se reconoce ya como el ser humano: el Pithecantropus erectus, cuyo resultado último es el llamado Hombre de Cro-Magnon, con mayores habilidades y capaz de fabricar utensilios más perfeccionados y herramientas más complejas; y en el curso de miles de años poco a poco fue aprendiendo a hacer más fácil y cómoda la vida.

 

Habitó por largos períodos en grandes cuevas, y todo ello dio lugar al reposo, y con él a la observación y reflexión.  Con ello surgió la creatividad, el arte, y se profundizó el pensamiento mágico-espiritual.  Empezó a ver que el Sol tenía un sitio preferido para aparecer por el horizonte, y que de noche, la Luna y las estrllas tenían un movimiento peculiar, que, en principio, seguía precisamente el movimiento diurno del Sol (fig. 62, 63).


62-El-Firmamento--Primavera-Verano.jpg 63-Firmamento--Otono-Invierno.jpg

 

A fuerza de años de observación natural, simple, guiada por la fascinación y capacidad de admiración que más tarde despertaría la curiosidad propiamente científica, el Hombre de Cro-Magnon, que hasta ahora sabemos que principalmente deambuló por los países de Europa, a los que le condujeron sus antecesores migrando desde África o el Sureste Asiático; pudo irse dando cuenta con el transcurrir de los años, de ciertos detalles en la bóveda celeste; resultó que no todas las estrellas se movían igual, algunas, los planetas, por algún tiempo comenzaban a andar en sentido contrario, e incluso iban y venían y luego no se les volvía a ver por un tiempo; con la Luna ocurría algo semejante ; y el Sol, resultó que no siempre “salía” exactamente por el mismo punto del horizonte, sino que lo iba haciendo día con día cada vez más hacia un punto extremo, y a partir de él, regresaban nuevamente hacia un segundo extremo, y así sin cesar.  Es más, a ese movimiento del Sol le acompañaban durante las noches ciertos grupos peculiares de estrellas, y por una temporada, se presentaban ciertas condiciones  ambientales que hacían más cómoda o más difícil la vida.  Y en ese punto se despertó su curiosidad científica: observar los astros, se tradujo en cuestión de sobrevivencia.

 

Ello condujo a los llamados “Hombres de los Megalitos”, la primitiva sociedad actual en el momento histórico de sus primeros asentamientos permanentes, al establecimiento de los menhires (en lenguaje celta: “piedra larga”), los cromlech o henges (conjuntos especiales de menhires por su disposición rectilínea alineada o circular), y los dólmenes, levantados hace más de 3,500 años con los sumerios, o entre los cuales el más famoso es el familiar emplazamiento de Stnhenge (fig. 64), en el extremo sur de Inglaterra; los cuales eran verdaderos observatorios astronómicos que permitían determinar el momento exacto en que el Sol alcanzaba los puntos extremos de su movimiento aparente en el horizonte a lo largo de un año (fig. 65), puntos conocidos como Sosticios (“estacionamientos del Sol”, con la particularidad de que la duración de los días y las noches son desiguales), así como el momento de su paso por el punto medio llamado Equinoccio (“noches iguales”).


64-Stonhenge.jpg 65 Estaciones del Año

 

Desde entonce se había llegado ya a concluir  que la observación de la salida del Sol por una región permanente del horizonte, le acompañaba la observación de que el paso de las estrellas no era de igual recorrido para todas.  Las que transitaban por el largo camino del Sol, tardaban toda la noche en ocultarse, pero en una cierta dirección del firmamento, el recorrido de las estrellas era breve.  Más curioso aún, algunas de ellas, incluso, no se ocultaban en el horizonte, estaban ahí, noche tras noche y a lo largo de todas ellas, trazando imaginarios círculos concéntricos en torno a un punto , en el cual, por lo demás, se localizaba una estrella, misma que, en consecuencia, estaba permanentemente fija toda la noche.

 

Fue lógico concluir, entonces, que el lugar en que habitaba, ese enorme espacio bajo la bóveda celeste, tenía una dirección absoluta hacia esa estrella permanentemente fija, y que el camino del Sol, la Luna, y las estrellas, era exactamente perpendicular a esa dirección del espacio, lo cual permitía, pudiendo estar en cualquier parte, establecer una ubicación respecto de esos puntos; la Estrella Polar localizable por el Septentrión (las siete estrellas de la Osa Menor), y el Levante, definible por el lado del horizonte por donde el Sol “sale” o se levanta.

 

En ese momento, una vez establecida esa relación, nació el conocimiento acerca de las propiedades del espacio terrestre, y, con ello, el pensamiento o ciencia de la Geografía, que unos tres mil años después, finalmente se sistematizaría como tal entre los griegos.

 

Para entonces habían transcurrido varios cientos de miles de años, y el Cro-Magnon de hace 10,000 años, era ya plenamente el Hombre de la sociedad actual, preparándose para establecerse definitivamente en ciertos lugares, principalmente, de la Mesopotamia.

 

Sin embargo, esa sociedad ahora predominantemente fija, sedentaria, para poder subsistir, requirió de asignar a ciertos individuos, la tarea de explorar cotos de caza, pesca y recolección, en la dirección que fuera, del extenso plano de la superficie terrestre.

 

Hasta entonces, un conocimiento geográfico espontáneo había estado ligado a un espacio unidimensional: el ir y venir de las tribus nómadas, siguiendo las corrientes de la fauna migratoria.  Ahora, ya sedentarizada la sociedad humana, las dimensiones del espacio aumentaban; su mundo ya no sería más los estrechos corredores migratorios, sino todo el plano de la superficie terrestre.

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:13

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (13/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

21mar 11.

 

El conocimiento de la esfera terrestre se ha completado en cuanto a su dimensión espacial, incluso por cuanto a la configuración de sus continentes y océanos, sustento material del “Medio Geográfico”.

 

La Geografía posterior, en sus expresiones más avanzadas, por una parte, prácticamente va a ceder al campo de la geodesia la ulterior investigación de las proyecciones cartográficas, y por otra parte, va a dedicarse –no casualmente–, a revivir la Geografía Descriptiva fenomenista, enciclopédica, precisamente a partir de los trabajos de Varenio (fig. 58).  Lo importante será ahora nuevamente, como en la época de Estrabón, saber qué hay en los lugares, y dónde y cómo está, a fin de, con ello, completar el nuevo levantamiento cartográfico que se había incluido con la configuración del nuevo mapa de la esfera terrestre.


58-Portada-de-la-Geografia-General--B.-VArenio--1650.jpg

 

El carácter hipotético-deductivo de este período está relacionado con una medición de precisión de la esfericidad de la Tierra que condujo a la determinación cada vez más exacta de sus forma y a las causas que le determinan.

 

Hasta entonces, la Tierra había sido considerada como una esfera perfecta; sin embargo, con la hipótesis física de forma elipsoidal de nuestro planeta tras la polémica entre Newton y Cassini, y resuelta con los trabajos de La Condamine y Maupertuis, que comisionados por la Academia de Ciencias de Francia, se encargan de medir cada uno el valor de 1º de latitud sobre un arco de meridiano; Maupertuis en Círculo Polar Ártico, y La Condamine en el trópico americano, siendo aquí donde la curvatura de un arco de meridiano resultó ser mayor, y, por consiguiente, el valor de distancia de arco de 1º de latitud, menor.

 

Se comprobó, en consecuencia, que la Tierra no era una simple esfera, sino que ést estaba deformada en un elipsoide de revolución como lo establecía la hipótesis de acuerdo con Newton (fig.59).  Mas tarde, con los vuelos satelitales, el elipsoide también se apareció imperfecto, definiéndose entonces como periforme; pero, finalmente, ni una masa gravimétrica asimétricamente distribuida que le daba una figura periforme, permitió definir su figura, lo cual, finalmente, se determinó como un geoide; es decir, una figura especial que se identifica únicamente con la figura de la Tierra misma; lo cual hizo que la cartografía involucrase cada vez una mayor precisión, y con ello una mayor dificultad de cálculo para el manejo del espacio terrestre.


59-Forma-del-Elipsoide-de-Revolucion.jpg

 

Hasta la época de Sanson y Nicolosi a mediados del siglo XVII, la construcción cartográfica había sido suficiente con conocer el parámetro del radio de la Tierra; en lo subsiguiente, desde los trabajos de Goone, Lambert, Mollwide y Albers, la construcción cartográfica supuso los cálculos sobre un elipsoide de revolución, y por lo tanto el manejo de una mayor cantidad de parámetros, entre ellos, simplemente por ponerlo de ejemplo, ya no un radio, sino tres: un radio mayor, un radio menor, y un radio de curvatura.

 

El saber geográfico hipotético-deductivo que prácticamente se incia en el siglo XVI, se elaborará durante los siglos XVII a XX con personajes tales como Jean Picard (1620-1682), Cassini (1625-1712), D’Anville (1697-1782), La Condamine (1701-1774), Maupertuis (1710-1770); cuyo pensamiento se mueve ahora en función de un planteamiento: la elipsoidalidad de la Tierra, que nutre el saber geográfico espacista.

 

Sin embargo, dos factores velan este hecho: 1) dichos personajes contribuyen más, propiamente, a la especialidad de los conocimientos geodésicos, aun cuando con ello lo hacen indirectamente a los conocimiento geográficos; y 2) la aparentemente acabada imagen espacial del mundo, induce a que la Geografía, ciencia del espacio, sea criticada y suplantada; tal como lo fue en los tiempos de Estrabón, criticada por éste como “visista” y “matematicista”, y a su vez, así, sustituida por una limitada geografía fenomenista, descriptivista y enciclopédica; pero al fin y al cabo, significando la Geografía correspondiente a su tiempo.

 

Hemos dicho antes, que la hipótesis no se reconoce como elemento metodológico sino hasta básicamente el siglo XIX, siendo lo que caracteriza a la ciencia contemporánea.  Sin embargo, aún desde entonces, salvo casos excepcionales a la altura de su tiempo en México, se practica dominantemente la misma geografía teórico-intuitiva o conjetural que viene desde la Antigüedad, debido a los dos factores antes expuestos, lo cual ha sido así, de hecho, hasta inicios de la década de los años ochenta del siglo XX, en que nuevamente el problema del saber geográfico se vuelto a redimensionar.

 

A partir de entonces, el pensamiento geográfico entra en un proceso de revisión histórica y de crítica, y muchas de sus humboltianas y decimonónicas bases fenoménicas dadas ya por definitivas, son replanteadas para tratar de actualizrse al nivel de las ciencias con un fundamento hipotético-deductivo.  El presente texto, corresponde a esta corriente de pensamiento en México.

 

Con un espacio geográfico bidimensional plenamente determinado por un perímetro y superficie de la esfera terrestre conocidas con certidumbre, que dan lugar a una cartografía ampliamente difundida sobre la base de diversos sistemas de proyección con los parámetros de latitud y longitud, desde fines del siglo XVI, y prácticamente desde el siglo XVII, se planteó la necesidad de resolver el manejo de la coordenada de altitud en los mapas, lo cual constituyó el primer paso en dirección al salto cualitativo de un espacio geográfico bidimensional, a uno tridimensional.

 

En 1756, Philip Bauche resuelve un problema que duraba ya siglo y medio: la representación exacta del relieve terrestre, mediante el empleo de isolíneas (líneas que unen puntos, en este caso, de igual elevación sobre el nivel medio del mar), denominadas Curvas de Nivel (fig. 60, 61).


60-Isolineas--P-Bauche--1756.jpg61-Representacion-del-Relieve.jpg

 

Fue un primer paso hacia el estudio del espacio tridimensional, pues en última instancia, el relieve sólo representaba, a escala planetaria, una ligera deformación de la superficie terrestre.

 

El verdadero y asaz salto cualitativo, fue dado por Alejandro de Humboldt en el siglo XIX, con la publicación de su Cosmos, entre 1843 y 1858, en el cual habla ya del método de las isolíneas, ampliamente utilizado desde 1817, en que éste lo desarrolla, sobre los conceptos que tienen que ver con los campos físicos: término, barométrico, geomagnético, etc; y su expresión cartográfica.  Con Humboldt da inicio definitivo entre el siglo XVIII y XIX, del estudio del espacio tridimensional.

 

Para los geógrafos enciclopédicos descriptivistas, otros son los méritos que han destacado de Humboldt, precisamente los fenomenistas, ocultando ese aspecto esencial arriba destacado en el proceso de avance del saber geográfico como ciencia del espacio.  Esa fue la Geografía que había dominado sin consistente objeción, hasta inicios del último quinto del siglo XX.

 

Para fines de 1994 en que se redacta este trabajo, se puede ver ya una geografía científica de perspectivas infinitas.  Estos son apenas, sus primeros fundamentos contemporáneos, y es de esperarse numerosas actualizaciones.

 


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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:12

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (12/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

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14 mar 11.

 

 

4  El Período Hipotético.

 

Por último, el período hipotético se desarrolla propiamente de la etapa renacentista con Gerardo Mercator y Bernardo Varenio, a nuestros días.

 

En el ámbito de las exploraciones modernas, consideramos que éstas se inician el 27 de noviembre de 1520, fecha en que Magallanes encuentra el estrecho que le permite introducirse en el apacible mar que renombra como “Océano Pacífico”, descubierto por Núñez de Balboa en 1513 y que nombró primero como “Mar del Sur”, y que poco después se identificarían como en uno solo.

 

Sebastián Elcano, Piloto de Magallanes, a la muerte de éste en una de las islas del Pacífico, completará finalmente la circunnavegación de la Tierra.  Quedaba así en general, completando el cuadro general del mundo.

 

En 1525 una nueva expedición por la ruta de Magallanes fue pilotada por Sebastián Elcano y como su ayudante Andrés de Urdaneta; y para 1542, saliendo de Nueva España, Ruy López de Villalobos llegaba a Filipinas.

 

El acceso desde Asia hasta América (el viaje opueto), amen de las expediciones de Hui-Shen en el 409, no se registran con éxito sino hasta el 1º de junio de 1565, en que Felipe de Salcedo, nieto de Miguel López de Legazpi, en una nave pilotada por Esteban Rodríguez y acompañado por Andrés de Urdaneta, haca la latitud de 37º y 38º, encontraron los vientos alisios del oeste, que finalmente los condujo, en el llamado “Tornaviaje” (viaje de regreso), hasta el puerto de la entonces Nueva España, Acapulco (fig. 50,51).


50-Vientos-Contraalisios.jpg 51-Derrota-Maritima-de-Andres-de-Urdaneta.jpg

 

Por los dos extremos, las Antípodas han sido finalmente han tenido acceso, y con ello, tanto completada una etapa más en el conocimiento del espacio terrestre, como iniciada una nueva.

 

Este hecho dirigirá ahora la atención hacia una profusa Geografía Descriptiva o fenomenista, elaborada durante los siglos XVI a XVIII, a través de las llamadas entonces, Relaciones Geográficas, que dan cuenta del estado del medio geográfico, o de todos los fenómenos naturales y sociales existentes en los nuevos ámbitos explorados, para que, a partir de ello, particularmente en México entre fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, el saber geográfico nuevamente concretado en el levantamiento cartográfico de estos lugares; entre los cuales destaca en nuestro interés particular, el Mapa General de la Nueva España, de 1767 (fig. 52), de José Antonio de Alzate y Ramírez, al qu le habrán de seguir los trabajos del siglo XIX del Instituto de Geografía y Estadística y su sucesora, la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística; así como posteriormente, en el último tercio del siglo XIX y principios del XX, de la Comisión Geográfica Exploradora.  Es decir, las propiedades del espacio son finalmente una determinación de los objetos y procesos que ocurren en él.


52-Mapa-de-Alzate.jpg

 

El conjunto de estos esfuerzos fue producto, finalmente, de la expedición colombina a finales del siglo XV con todas sus implicaciones para el saber geográfico, y que con ello renovó los trabajos estrabonianos en los aporte de Varenio a mediados del siglo XVII, respecto a la sistematización de la Geografía Descriptiva.

 

El problema fue ahora considerar, en esa esfera terrestre bien definida, cartográficamente reproducible con satisfactoria precisión, qué había, dónde estaba, y cómo estaba.

 

El mapa de Ptolomeo en su Proyección Cónica (fig. 53), fue el que más aportó en ese sentido en la Antigüedad.  En el que se observa de Norte a Sur, la configuración de Europa desde la región de Thule, el norte de Inglaterra, hasta la parte central de África (conocida con cierta seguridad hasta las proximidades del ecuador), y de Oeste a Este (Occidente a Oriente, o Poniente a Levante, nombres que reciben estos puntos cardinales aludiendo a la salida y ocultamiento del Sol), desde las proximidades del Atlántico, hasta un extremo asiático mal entendido en su configuración dadas las vagas informaciones que entonces podían recibirse de esas regiones: nos referimos al problema de la comprensión de la extensión real del Sinus Magnum, el Océano Pacífico, pobremente representado en la cartografía europea, tras el llamado Quersoneso Áureo, o Península de Malaya[a] (fig. 54).


53-Mapa-de-Ptolomeo.jpg 54-Fragmento-del-Mapa-de-Ptolomeo.jpg

 

Fuera de este mapa, todo lo demás era conjetura, esencialmente, en cuanto a confirmar ya el dato de Eratóstenes en cuanto al perímetro de la Tierra (40,000 km), o ya el de Estrabón (28,000 km)[b]; derivando de ello, tanto la extensión real del Orbis Terrarum, como del Océano Mundial que rodeaba a aquel; y como una necesidad lógica, la existencia o no del llamado Orbis Alterius, u “otros mundos”, conjeturados ya por Crates, y que generalizadamente pasaron a llamarse en común Antípodas.

 

Hubieron de transcurrir casi quince siglos para que estas conjeturas fueran retomadas en la investigación geográfica, tanto con la Carta Geográfica de Toscanelli, como con el Globo Terráqueo de Behaim.

 

Es en este par de documentos que dichos problemas quedan replanteados: tienen en común la consecuencia de la ambivalencia en la que en ambos documentos se da una disyuntiva: o Asia se tiene que alargar hacia el oriente para compensar el perímetro eratosténico, o una longitud más real de Asia, tendría que compensarse con el perímetro de estraboniano, empequeñeciendo la Tierra.  Y aquí es sabido cómo esa segunda conjetura fue la que finalmente sirvió de argumento a Cristóbal Colón para su expedición al Oriente, por la Ruta de Occidente.

 

No sólo los trabajos de Toscanelli y Behaim fueron los únicos que aportaban datos en este período.  Ciertamente, para el siglo XV, se tenían noticias vagas vinculadas a la leyenda, de tierra en el Atlántico; las Hespérides, la Antillia, las cuales se reportaban comúnmente en los mapas portulanos de la época, y estimulaban las expediciones.  Pero lo determinante fueron las noticias aportadas por Marco Polo, a su regreso del Lejano Oriente.  Por lo realizado por Marco Polo, en el cabo del Quersoneso Áureo, se tenía, necesariamente, un estrecho que daba paso a Cipango (Japón), y a Catay (China), y su provincia sureña de Manguí, separadas por el Sinus Magnum, luego reproducido con algunas modificaciones en el mapa conocido, como “Orbis Typus Universalis”, de Waldesemüller (fig. 55), todavía en 1513, preparado para una de las últimas ediciones de los Atlas Geográficos llamados “Geografía de Ptolomeo” (o simplemente Ptolomeos), o en el Planisferio de Waldesemüller titulado, “Universalis Cosmographia Secundum Ptholomaei”, de 1507 (fig. 56), que es en el que mejor se aprecia este hecho; o, finalmente, el mapa de Johannes Ruysh, “Universalior Cogniti Orbis”, publicado en el Ptolomeo de Roma de 1508 (fig. 57).


55-Orbis-Typus-Universalis--Waldesemuller--1513.jpg 56-Universalis-Cosmographia--Waldeseemuller--1507.jpg 57-Universalior-Cogniti-Orbis--J-Ruysch--1508.jpg

 

Esta península corresponde a las tierras que recibirán el nombre de América, precisamente por primera vez en el planisferio de Waldeseemüller del Ptolomeo de 1507, en donde en esa masa de tierra aparece dos veces en el cuerpo del planisferio; una como consecuencia de las noticias vagas e imprecisas llegadas desde Asia; de donde cabe inferir que de allí se reportaba ya más de un vago conocimiento de lo que sería llamado posteriormente “continente americano”, conocimiento de éste tan cierto, que iba desde sus costas en el Océano Pacífico, hasta las atlánticas, posiblemente hasta la península de la Florida; y otra vez, su representación en el mismo cuerpo del planisferio, como consecuencia del proceso de su conocimiento por la Ruta de Occidente (incluso puede verse que las tierras americanas aparecen otras dos veces en el mapamundi capitular de la orla del planisferio, por las mismas razones)[c].

 

Por la Ruta de Occidente rumbo al Asia, ese paso daba, en consecuencia, acceso a la India, a la tierra de la especiería, objetivo último de Colón[d].  En ese intento se suscitó todo lo ampliamente conocido del “descubrimiento”, respecto de los europeos, de estas tierras.

 

Pero desde el punto de vista del conocimiento del espacio terrestre, es importante referir lo que Juan de la Cosa vislumbró, pero no logró confirmar al sorprenderlo la muerte en un desembarco en combate con los nativos, y que Colón tampoco logró, a pesar de percibirlo claramente ya en su cuarto viaje, paradójicamente, dado que tardó mucho en sacar conclusiones; y que Américo Vespucio finalmente pudo establecer: a saber, que ni la porción de tierras continentales al norte eran Asia, ni las tierra exuberantes de Brasil eran el hallazgo del Paraíso (como Colón llegó a suponerlo).  En consecuencia, que ese era un “nuevo Mundo” (que, a pesar de contravenir los preceptos religiosos, estas tierras eran también habitadas y habitables), y, por lo tanto, que el dato eratosténico de las dimensiones de la Tierra era el válido; por lo que la distancia que aún los separaba realmente de Asia, era esa cuarta parte faltante[e] que obligaba a reducir el perímetro de la Tierra, o a extender Asia al Oriente (entre paréntesis, razón por la cual –en nuestra opinión–, está correctamente asignado a estas tierras el nombre de América, si finalmente tenemos que optar por una decisión eurocentrista).

 

Hemos referido con detalle este pasaje de la historia del conocimiento del espacio terrestre, en función de entender los preciosos mapas de esta época, que claramente revelan el proceso de investigación geográfica.

 



[a] Para ampliar la información sobre este interesante problema geográfico, recomendamos consultar principalmente a Edmundo O’Gorman, en, “La Invención de América”.

[b] Erróneamente atribuido a Posidonio, ya que el mismo Estrabón refirió las mediciones a él, mezclándolas inconsistentemente con parámetros dados por Eratóstenes.

[c] Para una interpretación de las trascendentales implicaciones de este hecho, véase: Vargas Martínes, Gustavo: Fusan: Chinos en América Antes de Colón; Editorial Trillas, Col. Linterna Mágica, Nº 14, 1ª edición; Mëxico, 1990.

[d] Probablemente, y quizá lo más seguro, es que su propósito mismo fuese adelantar lo que luego intentó Magallanes.

[e] Otra opinión es que esa “cuarta parte”, se refiere “al cuarto continente”, opinión errónea, puesto que, paradójicamente, éste se desconocía.

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:11

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (11/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

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10 mar 11.

 

Con la información de todas estas exploraciones, geógrafos como Al Fargani, o Al Juarizmi, perfeccionaron la espacista Geografía de Ptolomeo; o se elaboraron los Atlas del Islam del siglo X, realizados por geógrafos espacistas como Balij, Istajri e Ibn Hawqal.

 

La cartografía árabe, como la realizada por Idriso (s.XII, 1164), de Ibn Said (s.XIII, 1274), o Abu-l-Fida, se distingue por revelar una referencia magnética de las direcciones de los vientos, de donde inversamente, ese control magnético dado mediante la “Rosa de los Vientos” (fig. 43), caracteriza a los mapas náuticos o portulanos (fig. 44), a diferencia de los mapas realizados por Marino o Ptolomeo en la Antigüedad, que bajo un sistema de proyección orientado de manera natural de acuerdo con la dirección y orientación del espacio, se prescinde de la Rosa de los Vientos, dado incluso su desconocimientote la brújula.


43-Rosa-de-los-Vientos.jpg 44-Mapa-Portulano.jpg

 

Para entonces, finslaes del s.XIII, entre 1271 y 1295, Marco Polo había realizado su viaje a China, y en 1298 publicaba sus relatos en el Libro de las Maravillas del Mundo (o El Millón); que estimularon, entre otros, los viajes al Asia de Montecorvino (1290-1330), y Niccolo Conti (1419-1444).

 

Finalmente, el antecedente que anuncia un nuevo período en el desarrollo del conocimiento geográfico, ocurre en los inicios del siglo XIV (cfr. 1300), cuando el rey Muhammad de Gao, con su flota, decide –hasta donde manejamos información–, en forma práctica, explorar el Oriente por vía de la ruta de Occidente, y del cual nunca más se tuvo noticia.  Ello quiere decir, en cierto modo, que la idea de un mundo esférico estaba ya de nuevo presente[a], como se subrayará en el siguiente siglo a parir de Toscanelli.

 

Ahora, paralelamente a las exploraciones europeas, pero desde un punto de vista “sinocentrista”, puede referirse aisladamente a Chang-Chen del siglo II ane, quien con fines comerciales expedicionó  a la India y al Medio Oriente.  Pero realmente, ya en forma continuada, fue la actividad comercial encubierta en la difusión del budismo lo que movió las exploraciones chinas, y a partir del hindú Buddabahadra (quien en el 398 es autorizado a visitar China y profesar el budismo), tiene lugar a su vez, con su discípulo Fa-Hsien, tienen lugar dichas exploraciones (fig. 45).


45-Exploraciones-Chinas-en-Asia.jpg

 

Fa-Hsien recorre entre el 399 y el 414, las tierras de Buda, lo mismo que Hsuan-Tsang, entre el 629 y el 645, cruzó el Desierto de Gobi y llegó a Samarkanda (Uzbekistán), y Turquestán, para de ahí pasar a la India; y luego de su período de visita, regresar a China por el Valle del Indo y Kabul; y finalmente, Chang-Wen-Ming (643-713), hizo su peregrinaje a los lugares santos vía marítima, en el 671.

 

Particular importancia tienen las navegaciones exploratorias de los chinos hacia el “extremo oriente” (fig.46), que los llevaron a entrar en contacto con las tierras de Fusang, atribuidas a los territorios de México, con Hui-Shen, ya en el año 409, y cuyas informaciones se registran aún en los primeros mapas del siglo XVI.


46-Exploraciones-Chinas-al--Extremo-Oriente-.jpg

 

Suele referirse a las exploraciones chinas la “expedición de los diez mil”, de Kao-Sien Tschi en el 747, a través del Hindu Kush, hasta Cachemira y el Pamir, a fin de cortar el contacto entre árabes y tibetanos que amenazaban el dominio chino en Asia Central.

 

Así, la principal motivación de las exploraciones chinas, estará en la llamada “diáspora budáica”, a partir de cuyas informaciones y descripciones, el geógrafo Chia-Tan (730-805), compuso su Geografía de la Región Entre Asia y Bagdad.  Las noticias para los chinos acerca de Europa fueron indirectas y menos relevantes, hasta el viaje de 1287 de Bar Sauma, a través de Constantinopla y el Medio Oriente, hasta Nápoles y París.

 

Y, volviendo al “eurocentrismo”, luego de la larga noche medieval; con Toscanelli (1397-1482), se da inicio al Renacimiento en la ciencia de la Geografía (fig. 47), pues con él, en forma teórica, se conjetura sobre la posible Ruta de Occidente para alcanzar las Indias (la India Gangética o propiamente la India; y la India Transgangética o China), en el supuesto error en el cálculo del perímetro de la Tierra por Ertóstenes, que debía suplirse por el cálculo del geógrafo maestro de Estrabón en la Antigüedad: Posidonio, que, por error del mismo Estrabón, representaba un valor de una cuarta parte menos del valor del perímetro calculado por Eratóstenes.


47-Cata-Geografica-de-Toscanelli--1492.jpg

 

A Toscanelli le siguen una pléyade de geógrafos espacistas conocidos en ese entonces también como Cosmógrafos o Cartógrafos, pues en ello van a expresarse sus estudios, o a estar sus aportaciones.

 

Entre estos va a destacar, Martin Behaim (1459-1507), que construye un Globo Terráqueo (1492)[b] [fig. 48], previo a los viajes de Colón, y en el cual se plasma la conjetura del necesario alargamiento de Asia en dirección al Oriente, si bien no forzando las distancias, sí adicionando a ésta como una gran península, lo que en realidad es América; mostrándose así las vagas informaciones que provenían de China.  Y ese “alargamiento” de Asia, tuvo que hacerse ante la disyuntiva del valor estraboniano del perímetro de la Tierra.


48-Globo-Terraqueo-de-Martin-Behaim--1492.jpg

 

Destacan en ese momento histórico los viaje mismos de Cristóbal Colón (1451-1506), cuyo mérito consistirá en demostrar la factibilidad de la vía al Oriente por la Ruta de Occidente; Juan de la Cosa (m 1510), quien traza el primer mapa del oriente americano; y Américo Vespucio (1451-1512), quien prueba, no tanto que al arribo de Colón había sido a otro continente y no a las Indias Orientales por la Ruta de Occidente (hecho que el mismo Colón ya prácticamente estaba dispuesto a tener que reconocer), sino que prueba que el cálculo de Eratóstenes estaba en lo correcto; de donde, orgulloso, escribe a su amigo Piero Soderini, y através del cual dicha carta llega a Matin Waldeseemüller; haber encontrado la “cuarta parte faltante” del perímetro de la Tierra (la diferencia entre los 40,000 km de Eratóstenes, y los casi 30,000 de Estrabón[c]); esto es, que la hipótesis (conjetura), finalmente se hacía teoría plenamente establecida.

 

Por último, destaca Gerardo Mercator (1512-1594),quien construye la Proyección Cilíndrica Tangente Conforme (fig. 49), que lleva su nombre, con la propiedad del trazo de la loxodrómica (línea que mantiene un rumbo constante en un mapa al conservar los mismos ángulos respecto de cada meridiano), como línea recta, lo que facilitó la navegación marítima de altura.


49-Proyeccion-Cilindrica-Tangente-Conforme-de-Mercator--1.jpg

 

Durante el medievo hasta los trabajos de Paolo del Pozo Toscanelli y de Martin Behaim en el siglo XV, el estudio del espacio terrestre no va ser más relevante que el acopio de información acerca de la forma del Orbis Terrarum, o mundo terrestre, por el cual se entendía la región continental habitada, la cual, en la terminología de la geografía descriptiva moderna, se refiere como “medio geográfico”.

 

Finalmente, del lado de la escuela fenomenista del saber geográfico descriptivo, de manera importante, estará Bernardo Varenio[d] (1622-1650), quien aporta una sistemática para el conocimiento del medio geográfico dado en las llamadas Relaciones Geográficas, basado en la clasificación de las ciencias de su tiempo.

 



[a] En realidad nunca dejó de estarlo en las mentes más instruidas y cultas de todos los tiempos.

[b] Globo Terráqueo que, luego, en el año 2010, haciendo una breve investigación sobre la historia de los Globos Terráqueos, descubrimos que fue el primero en ser construido en el proceso inverso a la elaboración de una Carta Geográfica.  Es decir que, mientras que la Carta Geográfica se construye transformando la esfera terrestre en un plano; el Globo Terráqueo de Behaim se construyó transformando el plano en la esfera terrestre, mediante la Carta Geográfica en Proyección de Husos, misma que, por esa razón, atribuimos a él mismo.

[c] De la misma manera que en 2010 descubrimos el caso de la Proyección de Husos en la construcción del Globo Terráqueo por Behaim, también descubrimos que los cálculos de Posidonio, en sí mismos, eran plenamente consistentes y daban un perímetro semejante al calculado por Eratóstenes, y que, por lo tanto, el error había sido cometido por Estrabón, al despojar la consistencia de los datos en ambos, mezclándolos, y obteniendo de ello un valor menor, luego, desde Estrabón mismo, falsamente atribuido a Posidonio.

[d] En realidad, al respecto, siempre hemos abrigado dudas del lugar histórico de este autor –que a decir de Horacio Capel, quien lo retoma de otro autor, parece ser que Varenio plagió ese concepto de la Geografía de otro personaje apellidado Keckerman, por lo que en justicia, ahora nos referimos a ambos combinadamente como Keckerman-Varenio–, pues, bien estudiada su obra y traducida del latín sin el sesgo del geógrafo fenomenista con que lo hace Capel, bien esa concepción de la geografía puede clasificarse en realidad, como espacista.  Quizá algún día nos demos tiempo para analizarla con detenimiento.

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:10

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (10/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

07 mar 11.

 

Luego, en este mismo período conjetural, vinieron Gémino, que trabajó en el posicionamiento astronómico de los lugares, primero en explicar la posición vertical de los seres de las Antípodas en función de cómo los “cuerpos graves” propenden a dirigirse al centro de la Tierra.

 

Marino (120 ane), a quien se atribuye la introducción de un nuevo modelo de proyección cartográfica, y con él, la construcción de la Proyección Cilíndrica (fig. 37).


37-Caneva-Proyeccion-Cilindrica-de-Marino.jpg
Canevá de la Proyección Cilíndrica de Marino, 120 ane. 
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Y, finalmente, Ptolomeo (90-168 ane), quien resume nuevamente el saber geográfico hasta su tiempo, e introduce un modelo más para los sistemas de proyección, dado con la Proyección Cónica (fig. 38), entre otras aportaciones, como la tendencia a la exactitud métrica, que estuvo determinada por el posicionamiento tanto astronómico como geométrico.  A ello se deben las famosas “Tabulas de Ptolomeo”, es decir, la tabulación de las localizaciones por coordenadas geográficas de latitud y longitud, determinadas astronómica y geográficamente, de gran cantidad de lugares.


38-Caneva-Proyeccion-Conica-Ptolomeo.jpg
Canevá de la Proyección Cönica de Ptolomeo
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

 

En griego, la palabra “clima”, quiere decir “inclinación”, y ello se refiere a la posición del eje de rotación de la Tierra respecto al plano de la órbita de traslación de la misma alrededor del Sol, o plano de la eclíptica (plano en que ocurren los “eclipses” u ocultamientos, en el caso del Sol, al interponerse la Luna, y que une el centro de la Tierra con el centro del Sol), inclinado en 23º 27’, y por extensión, a su vez, dando la inclinación de los puntos de la Tierra de acuerdo al ángulo de latitud, en correspondencia a un ángulo de incidencia de los rayos solares.  Cuanto más se viajaba hacia los Polos, más evidente era la observación de esa inclinación (fig. 39).


39-Climas-y-Zonificacion.jpg
Los "Climas" y la Zonificación.
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Coexistente con esta propiedad espacial, han estado un gran número de eventos, como, principalmente, la temperatura, y, asociada a ella, los tipos de vegetación y fauna; por lo que con el paso de los años, las latitudes, esos ángulos de inclinación o “climas”, se identificaron con la noción actual de los climas, entendidos ahora, como conjunto de elementos meteorológicos que determinan el estado promedio de la atmósfera.

 

El hecho es que ya desde entonces, principalmente con Hiparco, como consecuencia de las propiedades del espacio terrestre antes relatadas (posición del ecuador, de los trópicos y Círculos Polares), fue identificada la propiedad espacial de la tonalidad de la Tierra, que, con el tiempo, por lo menos dos de dicha zonas reciben su nombre por extensión, de las condiciones térmicas del medio geográfico –templado o frío–, y los restantes recibieron los nombres de acuerdo con las propiedades espaciales, de tropical y polares.  Sin embargo, para los griegos de ese entonces, no existía el concepto de “Eje de Rotación”.  La Tierra no giraba, estaba fija en el centro del Universo, y en torno a ella es que giraban los astros de la bóveda celeste.  En consecuencia, no era la Tierra la que estaba inclinada sobre el plano de la eclíptica, sino que era el Sol el que se movía tanto diurnamente de Este a Oeste, como anualmente de Norte a Sur, y viceversa.

 

Autores y sus aportaciones al saber geográfico descriptivo en el conocimiento de los fenómenos o medio geográfico, fueron: Hecateo (s.VI ane), Discípulo de Anaximandro, y quien perfecciona el mapa de éste, destacando por escribir una descripción sistemática del mundo; y Eudoxio.

 

A ellos siguió de manera relevante, Estrabón (68 ane-25 dne), quien buscó completar la obra de la “historia en el tiempo” de Polibio, con su obra “Geografía”, como la “historia en el espacio”[1].

 

Ellos son contemporáneos de las exploraciones realizadas finalmente, en la Antigüedad bajo el Imperio Romano, por Hippalus, que explora las costas orientales de la India, llega a Taprobana (mejor que Trapobana, Ceilán, Sri-Lanka actual), y descubre los vientos monzónicos (los cuales llevan por ello su nombre), que le permitirán una navegación de altura por el Índico (fig. 40).


40-Vientos-de-Hippalus-o-Monzonicos.jpg
Vientos de Hippalus, o Vientos Monzónicos.
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Eratóstenes había terminado para siempre con las especulaciones acerca de las dimensiones y forma de la Tierra, así como con las mitológicas conjeturas sobre lejanas tierras continentales en un espacio geográfico plano, sin limite ni finitud precisos, sobre la posible longitud y curso de los ríos, y sobre la extensión de los océanos; ahora rango de verdaderas hipótesis geográficas, de no ser porque la hipótesis formalmente no se desarrollará sino hasta el siglo XIX.

 

No obstante, aun cuando la hipótesis se reduce aquí a la versión conjetural, el Globo Terráqueo de Crates representa la primera teoría desarrollada por conjetura de la simetría entre los continentes Ecumene y Periecos en el hemisferio norte, y Antecos y Antípodas en el hemisferio sur.  Otras versiones conjeturales fueron planteadas por analogía y simetría entre los rasgos del norte del Mar Mediterráneo, con los correspondientes de la parte sur, en África.

 

La Edad Media ve realizarse actividad geográfica, principalmente en el mundo del Islam.  Son los árabes quienes, en la exploración, innovan la técnica estimativa del registro de cabotaje por tiempo-distancia, que a la introducción de la brújula, el método se complementa como rumbo-tiempo-distancia, que da por resultado su cartografía peculiarmente deformada en la figura de los continentes.  Ellos van a ser importantes en la modificación de la estrecha visión eurocentrista del proceso del conocimiento del espacio geográfico.

 

El dominio musulmán desde el Califato de Córdoba hasta el puerto occidental de la India, Surat (Sifar) en el Mar Arábigo, con centro en la Meca, hizo resurgir una cartografía de espacios unidimensionales con los Itineraria Picta, o mapas de los caminos y los reinos (fig. 41).


41-Itineraria-Picta.jpg
Itineraria Picta
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Paralelo a una visión eurocentrista del proceso del conocimiento del espacio geográfico, puede hablarse de una visión “arabigocentrista" (fig. 42), que incluso va a ser fundamental por interaccionar, justamente, en el enclave de Surat, con la expansión de las exploraciones de los chinos, es decir, exploración misma esta última, que daría lugar, a su vez, a una visión “sinocentrista”.


42-Exploraciones-Arabes.jpg
Exploraciones Árabes.
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Abu Zayd al-Sirafi (920), geógrafo descriptivista (fenomenista), describe en una de las obras de ese entonces comúnmente tituladas como “Maravillas”, las costas del Índico desde Zanzibar hasta Cantón, exploradas por árabes como Ibn Wahab (874), quien incluso fue autorizado por el Imperio Chino para penetrar hasta Nanking; y por tierra, Abu Dulaf (s.X), cruzó el Tibet, y regresó por Afgnanistán.

 

En el norte, Ibn Faldan (921), remontó los Cárpatos y llegó hasta Hungría, exploración que repetirá dos siglos después, Abu Hamid (1079-1169); o Ibrahim (s.X), que atravesando Europa, llegó a Alemania.

 

 Entre los árabes, el más notable explorador fue Ibn Battuta (1300-1377), quien prácticamente recorrió desde el centro de África, hasta el centro de Asia, de las costas orientales de África en el puerto de Quiloa, hasta Pekín.



[1] Estrabón; Geografía, Prolegómenos; Aguilar, Madrid, 1980; pp.XXVI, XXXI.

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:09

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (9/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

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03 mar 11.

 

 

3  El Período Conjetural.

 

El período conjetural es aquel en el que se hacen presunciones fundadas en probabilidades y suposiciones, que va, del inicio del esplendor griego, al renacentista del siglo XII, con sus autores y aportaciones al saber geográfico en el conocimiento del espacio terrestre en este periodo histórico, como Anaximandro (611-547 ane), quien ahora anuncia este período, al construir el primer mapa del mundo hasta entonces conocido, llamado “Perimetrón” (“Medida del Horizonte”) [fig.27-28]; valiéndose de los conocimientos aportados por los exploradores, que entre ellos, los griegos como Pitheas, “insigne geógrafo y marino marsellés, descubridor del Mar del Norte y Gran Bretaña”[1]; y, en sentido opuesto, el griego Scylax de Caryanda al servicio del persa Darío, que exploró el Índico en el Mara Arábigo, desde el Río Indo hasta Egipto, ruta que dos siglos después intentó reproducir Alejandro Magno con su almirante Nearcho.  Y, por último, explorándose hacia el noreste, con Proclo, la región del Mar Caspio.


Fig-27-Perimetron-de-Anaximandro.jpgFig-28-Cosmogonia-de-Anaximandro.jpg

 

Otras importantes aportaciones al saber geográfico fueron hechas por Eudemo, que hacia el 350 ane, determinó la posición del ecuador (de equal, igualdad, línea que divide a la esfera terrestre en dos hemisferios o semiesferas iguales, y que se define por el punto de máxima perpendicularidad de incidencia de los rayos solares en el curso de un año), y la posición de los Trópicos (de tropos, movimiento; líneas cuyo trazo se define por el punto de máximo desplazamiento aparente del Sol sobre el horizonte en dirección norte o sur o en el curso de un año), a los 24º de latitud, lo que revela nuevas propiedades en el conocimiento del espacio geográfico, es decir, las propiedades de su movimiento relativo, por el cual se entiende que está fijo e inamovible, respecto del movimiento aparente de la bóveda celeste, en el que es posible conocer la posición de los astros mediante un Sistema de Coordenadas Horizontales (es decir, determinadas a partir del horizonte) [fig.29], dadas por una Altura (ángulo entre 0º y 90º de altitud sobre el horizonte), y un Azimut (ángulo entre 0º y 360º medidos a partir del polo sur en sentido directo (o de las manecillas del reloj), sobre la base de las presunciones de Pitágoras, de que la Tierra sería una figura geométrica de una esfera perfecta, que respondería a la intención de los dioses; y los supuestos probabilísticos dados por las observaciones de Aristóteles de la curvatura de la Tierra en el disco de la Luna.


Fig-29-Coordenadas-Horizontales.jpg

 

Con Eudemo deben surgir, en consecuencia, los conceptos de Latitud (de lato, extenso, plano, ancho), para definir el arco en la superficie terrstre, determinado por un ángulo medido  entre 0º y 90º, considerado entre el ecuador y cada uno de los polos; y Longitud (de largo, por oposición a la latitud, determinando así el sistema de referencia matemático del espacio tridimensional), para definir el arco en la superficie terrestre, determinado por un ángulo medido entre 0º y180º en dirección al Este, y de igual modo al Oeste (sumando los 360º de la circunferencia terrestre), considerado a partir de un Meridiano Central (de Meridiano, “medio día”, o posición más alta del Sol en la bóveda celeste, o punto conocido como Cenit), y en todo ello la base del concepto de Coordenadas Geográficas (fig.30).


Fig-30-Coordenadas-Geograficas.jpg

 

Contemporáneo de Eudemo, fue Dicearco (326-296 ane) Discípulo de Aristóteles (384-322 ane), encargado por el Liceo para determinar un método para medir la altura de las montañas; lo cual significa los primeros antecedentes del conocimiento de las propiedades tridimensionales del espacio; e intentar, sin éxito, la medición de la circunferencia terrestre; y, además, quien construye un mapa del mundo habitado (mapa del Ecumene); que se caracteriza por darle un sistema de referencia métrico (semejante a una red cartesiana actual), apoyada en una línea base sobre el paralelo de 36º de latitud norte, conocido como “Paralelo de Rodas”, y que Dicearco llamó Diafragma (de dia, entre; y phrassein, separar), siendo precisamente Rodas la isla por cuyo meridiano, Dicearco trazó el eje para el control de las distancias este-oeste.

 

El período conjetural alcanza su máximo desarrollo con las contribuciones de Eratóstenes (276-196 ane), al saber geográfico espacista, pues es él quien logra determinar lo que Dicearco no consiguió: el método de cálculo para el conocimiento del perímetro de la Tierra, con lo que el espacio terrestre, reducido en ese entonces por autoridad filosófica aristotélica a la superficie del planeta, pudo ser determinado con precisión y a escala (fig.31-32).

 
Fig-31-Reproduccion-de-Mapa-de-Eratostnes.jpgFig-32-Proyeccion-Sinusoidal.jpg

 

Eratóstenes es, finalmente, quien resume todo este saber acerca del espacio terrestre, y lo sistematiza en un saber único que denomina “Geografía” /de Ge, o Gea, deidad de la Tierra de los griegos; y graphé, descripción), es decir, el estudio de la Tierra en cuanto a sus propiedades espaciales más generales relativas a su forma, dimensiones, estructura y composición, en su obra de tres libros, perdida, y que en nuestra interpretación (siguiendo a Estrabón y a Vivian de Saint Martin), consistirían en: I  Análisis Bibliográfico y Geografia Descriptiva Natural (del Mediterráneo o mundo conocido); II  Geografía Descriptiva Social (del Mediterráneo o mundo conocido); y III  Cartografía o Geografía Matemática[a].

 

En las características de la cartografía, de este período se tiene ya un cambio notable, como hemos visto, con las aportaciones de Dicearco, se agrega a la referencia física (dada por el medio geográfico), y astronómica (dada por la orientación), el sistema de referencia métrico.  Es decir, Eratóstenes retomó el diafragma y el eje de Rodas de Dicearco, como referencia de sus medidas de control en el mapa.

 

En el formato predominante en el mapa de Eratóstenes, se aprecia ya el punto de vista vertical, perpendicular a éste.  En función de dicho sistema coordenadas métricas, resultado del direccionamiento del espacio terrestre y de la precisión de su simetría, de manera natural (esto es, sin representar la Rosa de los Vientos), se dio a su vez la orientación, y más importante aún, plenamente determinada la magnitud del espacio terrestre, o su distancia real, fue posible construir ahora el mapa rigurosamente a escala; es decir, con una distancia gráfica en proporción a esa distancia real, finalidad y esencial importancia que tuvo el diafragma.

 

A Eratóstenes le siguieron Crates (cfr. 150 ane), constructor, en consecuencia, delprimer Globo Terráqueo (fig.33), en el cual se conjetura acera de la necesaria existencia por simetría, de ciertas masas continentales equidistates y de contrapeso al Ecumene (o tierra habitada y habitable, que era su mundo conocido), las cuales llamó: Periécos, a aquella masa continental que debería estar sobre el mismo perímetro del Ecumene (y que correspondió a aproximadamente América del Norte), Antecos, a aquella masa continental al sur sobre el mismo meridiano central del Ecumene (correspondiente a África); y Antípodas, a aquella masa continental diametralmente opuesta en la esfera  terrestre, al Ecumene (y que correspondió a Australia).

 
Fig-33-Globo-de-Crates.jpg

 

Hiparco (190-120 ane), tan importante como Eratóstenes, de hecho su complemento; cuya trascendente y principal aportación, consistió en el diseño del sistema de referencia matemática, o geométrico, que propiamente pasó a ser el sistema de coordenadas geográficas, para construir, con base en ellas, sus Proyecciones Cartográficas, empezando por su Proyección Equirectangular (fig.34); y su sistema de Proyecciones Planas (fig.35); y quien precisó la latitud de los Trópicos a los 23º 27’ (fig.36).


Fig-34-Caneva-Proyeccion-Equirectangular-de-Hiparco.jpgFig-35-Proyecciones-Planas-de-Hiparco.jpgFig-36-Determinacion-de-Tropicos-y-Ciculos-Polares.jpg 



[1] Maluquer de Mores, Juan; et al, La Conquista de la Tierra; Salvat Editores, Colección Biblioteca Salvat; 1ª Edición, Navarra España, 1972; p.20.

[a] Claramente, una interpretación geográfico fenomenista.

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:08

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (8/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

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28 feb 11.

 

 

3  La Historia de la Geografía.

 

Puede decirse que la historia de la Geografía no es otra cosa, en esencia, que la historia del conocimiento del espacio terrestre, y ésta es a la vez, la historia de los mapas.

 

El conocimiento del espacio terrestre o geográfico, se inicia conscientemente en relación con ciertos eventos cosmográficos, como las regularidades habidas en los movimientos de la bóveda celeste, y ciertos eventos terrestres; como la sucesión de las Estaciones del Año, aunados a la exploración en extensión y la memoria de los lugares mediante los mapas.

 

Las etapas que han caracterizado esta actividad del conocimiento, han sido cuatro:

 

1      El período espontáneo (de los orígenes hace unos 400,000 años, hasta antes de los mapas babilónicos de hace unos 3,000 años), en el que se da un conocimiento involuntario del espacio terrestre.

2      El período intuitivo (de los mapas babilónicos de hace unos 3,000 años, al inicio de los mapas griegos en el siglo VI ane), en el que se estima la forma de la Tierra y la distribución del Ecumene.

3      El período conjetural (del mapa de Anaximandro en el siglo VI ane, a los viajes de Colón y Américo Vespucio en el siglo VI, durando unos 2,500 años); en el que se elaboran las presunciones fundadas en posibilidades y suposiciones.

4      El período hipotético (de los aportes de Mercator y Varenio en el siglo XVII, a nuestros días); en el que se establecen la forma y dimensiones de la Tierra, su estructura y composición.

 

 

1 El período espontáneo.

 

Desde los orígenes, hace 400,000 años en los albores del Pithecantropus Erectus, hasta la sociedad de los megalitos y los mapas de Babilonia de hace unos 3,000 años.

 

En esta etapa se fue conociendo espontánea o involuntariamente, las estructura y composición del espacio terrestre; es decir, su direccionamiento, su simetría bipolar y su orientación; sus mapas (así fueran mentales), tuvieron únicamente  una referencia física dada por la coexistencia de los elemento del medio geográfico.  Posterior a ello, se pasó de una noción unidimensional del espacio regido por las rutas migratorias de los animales de caza, a una bidimensional, obligada por los primeros asentamientos humanos.

 

Es decir, hasta entonces, la condición humana era de carácter tribal nomádico.  En realidad, ese conocimiento espontáneo de manera natural, se había venido dando con la misma evolución de los símidos antropomorfos, desde el Australopithecus (hace 5 millones de años) [fig.15], y propiamente el Pithecantropus u Homo Erectus (hae 2 millones de años en el pleistoceno inferior, y a su vez, edad paleolítica inferior), este último que inició el desarrollo de la capacidad del lenguaje, y con ello, el compartir y transmitir el conocimiento, ambos antecesores del Neanderthal, que hacia el Paleolítico Medio, éste, desarrollaba ya un pensamiento mágico (fig.16).


Fig 15 Geografía Básica Fig 16 Geografía Básica-copia-1

 

Hasta que, finalmente, con el Cro-Magnon (fig.17), hace 40,000 años, se llega ya a las primeras evidencias de que un saber  espontáneo había terminado, y comenzaba ahora un proceso intuitivo, o de síntesis empírica de la experiencia acumulada.


Fig-17--Geografia-Basica.jpg

 

A favor de estos argumentos referiremos los registros del Cro Magnon de las “fases de la Luna” –según Alexander Marshack, del Museo de Peabody, de Harvard[a]–, pero que nosotros identificamos más con la imagen de los epiciclos del movimiento aparente de algún planeta (fig.18), en el asta de reno de Dordoña, Francia, que indica a una observación dirigida (fig.19).  Es así que se desemboca en la sociedad de los megalitos erigidotes de los cromlesh, observatorios astronómicos que evidencian un conocimiento de las regularidades del movimiento de la bóveda celeste (fig.20-21), observada por milenios, y con lo cual se obtiene un conocimiento verdadero de la estructura y composición del espacio terrestre.


Fig-18-Geografia-Basica.jpgFig-19-Geografia-Basica.jpg Fig-20-Geografia-Basica.jpg  Fig-21-Geografia-Basica.jpg

 

 

2  El Período Intuitivo.

 

Va de los Mapas de las Tablillas de Barro de la cultura babilónica que se caracteriza por la sedentarización plena y el inicio propiamente dicho de la civilización, hasta el comienzo de la cultura griega que aporta geográficamente el modelo de la Tierra de Anaximandro (s.VI ane), con el cual se estimaba la posible forma de la misma como planeta, y la distribución del Ecumene y el océano mundial en él.

 

El principal aspecto que favoreció el desarrollo del saber geográfico en este período, fue el proceso del asentamiento humano, que dio lugar a observaciones más precisas disponiéndose de más tiempo para ello y por una mayor duración.

 

De modo que con la creación de las primeras comunidades sedentarias se produce un salto cualitativo en el conocimiento del espacio: se pasará de una noción unidimensional (fig.22), a una bidimensional, del espacio terrestre.


Fig-22-Geografia-Basica.jpg

 

Este hecho supuso ya una actividad exploratoria deliberada, que empezará a tener registro histórico sólo hasta hace unos 3,000 años, justamente con el babilonio Luggalzaggisi de Uruk, de cuyas exploraciones entr el Golfo Pérsico (“Mar Inferior”) [fig.23], junto con las exploraciones de Sargón de Acad, a su vez, desde los Montes Turo y la parte oriental de la Península de Anatolia, hasta las costas del Golfo Pérsico, con la cual deben darse los mapas más antiguos conocidos elaborados en tablillas de barro, como la famosa de Ga-Sur, en Babilonia (fig.24), que registra tácitamente una dirección y simetría del espacio con la orientación (de orienes, naciente; y opuesto a occidens, feneciente), mediante los puntos cardinales que les caracterizaron así, por una referencia astronómica, que superaba la simple referencia física dada por el medio geográfico; con un formato libre, y que en general daban una apariencia de vista oblicua (en particular para representar las montañas).  El instrumental básico para esa construcción cartográfica, consistió en la temporización de las distancias.


Fig-23-Geografia-Basica.jpg  Fig-24-Geografia-Basica.jpg

 

Dicha dirección del espacio puede establecerse sin dificultad, al observar los nombres que en ese entonces daban al Pérsico y al Mediterráneo, como “Mar Inferior” (al Sur), y “Mar Superior” (al Norte), respectivamente.  Así como una simetría y orientación con los puntos cardinales.

 

A las exploraciones y conocimiento del espacio terrestre de Mesopotamia, siguieron históricamente las egipcias (fig.25), con Her-Khuf, Pepinekht, Hapdjefai, Si-Hator, Amori, Khehtekathai; a través del Nilo o el Mar Rojo a Sudán, Nubia o el Mediterráneo Oriental.  A estos siguieron cretenses; fenicios, a quienes se deberá el primer periplo del África, navegando por el Mar Rojo y retornando a Egipto por las Columnas de Hércules; cartagineses como Hannón e Himilicón a las costas atlánticas de África; y aqueos, abarcando desde el Mar Negro (Ponto Euxino), hasta las Columnas de Hércules o Estrecho de Gibraltar, en el Mediterráneo Occidental (fig.26).


Fig-25-Geografia-Basica.jpg  26 Exploraciones Aqueas

 

Puede entenderse entonces ese consciente e intuitivo “redescubrimiento” de la Tierra, propiamente de su espacio y sus propiedades; entre ellas, su direccionamiento, su simetría bipolar, y la orientación; que, finalmente, con el inicio de la cultura griega, ya como planeta Tierra, se modela por Anaximandro en el siglo VI ane, en un cilindro de poca altura, en cuya cara superior, y por lo tanto, en forma plana, se extiende lo que empíricamente se alcanzaba a ver como el mundo conocido.

 



[a] Prideaux, Tom; El Hombre de Cro-Magnon; Ediciones Culturales Internacionales-Time Life, 1ª Edición en inglés, E-U, 1973; 1ª Edición en español, México, 1986; (pp.140-143).

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:07

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (7/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

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24 feb 11.

 

 

2  La Geografía y el Método Científico.

 

Decidimos incluir este apartado en función de dos razones: 1) enseñara a conocer, y entrar en el proceso del conocimiento, supone el proceso de investigación real, haciendo uso de las bases del método científico; y 2) como elemento de juicio y análisis crítico en el procedimiento del conocimiento geográfico.

 

Quizás una tercera razón pudiera ser considerada: que frente a la limitada exposición del tema por otros autores, nuestra apreciación del tema intenta una explicación mas amplia.  De manera generalizada, la mayoría de los autores sobre este tema no consideran en principio, el primero de los dos grandes aspectos de que se compone el método científico, los cuales son: 1) la teoría del conocimiento (gnoseología o epistemología), y 2) la sistematización del conocimiento.

 

Tomar en cuenta la teoría del conocimiento es de fundamental importancia, ya que de ello depende nuestra concepción general del proceso del conocer, de cómo es que el individuo obtiene el conocimiento; y ello es diverso en función de una concepción filosófica dada.  Puede decirse incluso, para quien no está acostumbrado a la disertación filosófica, que podrá parecer extraño cuando se afirma que, según un grupo de concepciones filosóficas (del idealismo subjetivo), el conocimiento no nace o tiene como fuente a la realidad puesto que ésta no existe antes de la idea, sino que el conocimiento nace  primeramente en el cerebro y “descubre” la realidad.  Una variante de ello, más extrema aún, platea que lo objetivo es una Idea Absoluta y los Conceptos, siendo ello la fuente del conocimiento (idealismo objetivo).

 

En nuestro mundo occidental –en mucho paradójicamente como se podrá apreciar, dado el predominio de la filosofía idealista– priva la concepción filosófica que sostiene que el conocimiento tiene como fuente a la realidad, la cual existe independientemente de nuestro pensamiento, y por lo tanto, que es dicha realidad la que precede a nuestras ideas (materialismo, que se identifica con la filosofía marxista).

 

Es pues evidente que el método científico, es decir, la manera de obtener un tipo de conocimiento especial (no el conocimiento en general), no puede ser el mismo para todas las concepciones filosóficas, y menos para las más disímbolas, las idealistas objetivas y las materialistas.

 

La inconsistencia de mucho del trabajo científico  se da justamente por la no consideración de esta parte: la teoría del conocimiento y sus implicaciones.  Esto es, la falta de conciencia de la base filosófica y un sustento claro en una teoría del conocer, arroja trabajos categorialmente contradictorios y débiles[*] (fig.13).

 

La segunda parte del método científico, la sistematización del conocimiento, es lo más ampliamente conocido.  Según él, el conocimiento científico comprende dos aspectos: 1) el aspecto empírico, y 2) el aspecto racional.

 

Por s parte, el aspecto empírico comprende tres formas: a) la observación, b) la medición, y c) la experimentación.  De la misma manera, la parte racional comprende otras tres formas: a) la hipótesis, b) la ley, y c) la teoría (fig.14).

 

Cabe subrayar aquí que para la Geografía en particular, y las ciencias sociales, la fase experimental toma formas especiales conocidas como modelos.  Es decir, la realidad se examina experimentalmente a través de modelos, ya determinísticos, estocásticos, o probabilísticos.  En Geografía la sistematización empírica se realiza con la observación de espacio, la medición de distancias, superficies, volúmenes y movimiento, y el análisis de modelos.  Por su parte, la sistematización racional, se origina con el desarrollo de la hipótesis, el establecimiento de ciertas leyes o regularidades generales, y la elaboración de teorías acerca de las propiedades del espacio.

 

Metodo-Cientifico-Organigrama-Teoria-del-Conocimiento.jpg 

 Metodo-Cientifico-Organigrama-Sistematizacion-del-Conoci.jpg

 



[*] Sin embargo no es aquí el lugar para explicar el amplio tema del pensamiento filosófico, sus fundamentos gnoseológicos y la lógica del conocimiento, por lo que habremos de remitir al lector a otros textos de historia de la filosofía y lógica.

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:06

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (6/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

21 feb 11.

 

 

I  Teoría e Historia de la Geografía.

 

1  La Teoría de la Geografía.

 

La Geografía es la ciencia del estudio del espacio terrestre.

 

EL espacio en general se define por un conjunto de propiedades, entre otras, tales como: lugar y situación; localización y distribución; límites y extensión; conexiones y relación.

 

Así, el análisis del espacio terrestre consistirá en la aplicación de esas propiedades en la Tierra, definiéndose de esa manera a su vez, la síntesis del objeto de estudio de la Geografía.  De acuerdo con ello, la Geografía posee un método propio, caracterizado por el análisis espacial con un instrumental específico.

 

Dicho análisis espacial se realiza principalmente mediante el trabajo cartográfico; y de ahí que esta ciencia se identifique como la “ciencia de los mapas”.

 

En función de ese objeto de estudio y método. La Geografía se puede clasificar en general, como una ciencia natural, y en particular, como una ciencia natural físico-matemática.

 

Su instrumental propio, de los cuales mencionaremos sólo algunos, lo constituye precisamente aquel que permite llegar a la elaboración del mapa y al análisis espacial: la cinta métrica, para la medición de las distancias y la cuantificación del espacio; la plomada, que determina la vertical del lugar; el nivel, que determina el plano del horizonte; el gnomon, o una simple vara puesta verticalmente en la superficie terrestre para auxiliarse de la sombra que produce, conociendo tanto el paso del Sol y con ello el tiempo, como la línea perpendicular que une los polos de la Tierra, y con ello el punto cardinal Norte, y ciertos ángulos llamados latitudes, e incluso para, para determinar el perímetro de la Tierra.

 

El astrolabio, especie de transportador circular actual que se coloca verticalmente a la altura de la vista, y, disponiendo de una mirilla, se alinea la visual a alguna estrella, conociendo así el ángulo vertical o de altura de ésta sobre el horizonte, y, con ello, el valor de las latitudes.

 

La brújula, en realidad un transportador de ángulos circular dispuesto horizontalmente y complementado con una aguja magnética, que proporciona los ángulos horizontales o rumbos.

 

El cronómetro o reloj, con el cual, en función del tiempo transcurrido al alejarse de un meridiano de origen, o tomando la diferencia del tiempo en el paso de un astro por el meridiano del observador y el meridiano de origen, es posible determinar los valores de posición en longitud.

 

El estereoscopio, que se compone de dos lentes de aumento a través de las cuales, como anteojos, se observa un par de fotografías aéreas casi iguales, tan sólo con un ligero desfasamiento angular, pudiendo apreciarse el relieve terrestre en tercera dimensión.

 

Hoy –extractando una síntesis teórica del análisis histórico–, podemos decir de la Geografía:

 

1      Su objeto de estudio lo constituye el espacio terrestre.

 

2      En tanto el espacio es un atributo físico de la realidad, la Geografía ha de clasificarse como una ciencia natural.

 

3      En tanto las propiedades del espacio sean preferente manejables con el aparato metodológico del formalismo y la teoría matemática, la Geografía debe subclasificarse y postularse en el grupo de las ciencias naturales, como una ciencia físico-matemática.

 

4      La Geografía elevada a rango de ciencia, no se satisface con la simple descripción, por lo que la investigación causal de su objeto de estudio debe realizarse con la formalidad de ciertos principios, y categorías fundamentales en la búsqueda de las regularidades del espacio y del establecimiento de sus teorías y de sus leyes.

 

5      Tales principios en que se sustenta la Geografía contemporánea son:

 

a)     El principio de localización, por el cual se entiende la referencia de todos los vínculos posibles en el espacio y de sus propiedades.

b)     El principio de la interacción física externa, por el cual se entiende que todo lo que existe, en tanto existe, existe espacialmente o en el espacio, y determina las propiedades de éste.

c)     El principio del orden de coexistencias, por el cual se entiende una manifestación de las conexiones y estructura del espacio, de su forma y dimensiones, de su movimiento y desarrollo.

d)     El principio de relación, por el cual se establece que todo aquello que existe, está necesariamente en conexión con todo lo demás existente, y determina las propiedades del espacio mediante sus vínculos de interacciones físicas.

 

6      Sobre la base de estos principios –susceptibles de modificarse con el avance del conocimiento–, se establece un aparato metodológico de conceptos esenciales denominados categorías fundamentales.

 

Hasta 1983, apenas se había intentado alguna propuesta de definición del objeto de estudio, de la clasificación de la Geografía y de sus principios generales; nada se había dicho hasta entonces de un sistema categoríal.  Aún entonces se hizo una primera propuesta[*], hoy ya bastante profundizadas como resultado de la investigación, con ellas se trata  de reflejar lo más aproximadamente posible, la faceta de la realidad estudiada.

 

a)     Lugar y situación, para de categorías que establecen el principio y fin del saber geográfico.  Es decir, todos los vínculos espaciales en un sistema de referencia.

b)    Localización y distribución; par de conceptos fundamentales del saber geográfico que exponen las posibilidades más generales y esenciales de la especialidad de medio terrestre, y con ello mismo, del espacio.

c)     Límite y extensión; categorías que exponen dos importantes propiedades del espacio, tanto de sus estados discretos; es decir, de las cosas sustanciales o fenómenos; como de su estado continuo; esto es, de los campos.

d)    Conexión y relación; propiedades esenciales del espacio que reflejan el orden de coexistencias de los estados discretos o fenómenos, y sus vínculos con el estado continuo.

e)     Simetría y asimetría; categorías que operaron como conceptos metodológicos fundamentales en la Antigüedad entre los griegos, y que aluden a la igualdad o desigualdad de medida de las estructuras espaciales.

f)     Homogeneidad y uniformidad; categorías que reflejan propiedades espaciales del movimiento del espacio, si este movimiento es homogéneo o heterogéneo, y si en él ocurren o no procesos iguales, es decir, si en alguna de sus regiones ocurre algo distinto a lo que ocurre por igual en todas las demás.

g)     Isotropía y anisotropía; categorías que reflejan las propiedades del espacio relativas al tipo de las direcciones de su movimiento, en tanto este sea igual o desigual en sus diversas regiones.

h)    Isomorfismo y anamorfismo; categorías que se refieren a la igualdad o desigualdad en la conservación de las formas espaciales (fig.11).

 

 

De este modo, la Geografía queda bien planteada como una ciencia rigurosa y ello se confirma, desde el momento en que, finalmente, es posible establecer sus propias leyes acerca de la investigación del espacio terrestre.  Tales leyes geográficas, aun cuando hasta ahora están enunciadas dos, son entonces:

 

I La Ley de la Zonalidad Planetaria, por la cual los fenómenos tienen lugar en correspondencia unívoca a valores latitudinales.

 

II La Ley de la Distribución Sectorial de los Fenómenos, por la cual éstos tienen lugar en correspondencia unívoca a las interrelaciones que tienen lugar en el orden de coexistencias, en la distribución por sectores longitudinales oceánicos y continentales[**] (fig.12).

 

Entre otros aspectos, definida contemporáneamente la Geografía con los fundamentos que antes hemos visto, está en capacidad de responder lógicamente al método científico y a su sistematización del conocimiento.

 



[*] Ver tesis: “Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento”, Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Tesis, UNAM, 1983; pp.171-173.  Aquí se incluyen algunas que entonces no nos atrevimos a proponer, y se excluyen un para de ellas (la descripción y comparación), en tanto pertenecen al conocimiento en general.

[**] Estas leyes fueron expuestas ya como tales por B.M. Riábchikov (1976), y pueden expresarse en términos aún más técnicos de cuerdo con la teoría del espacio.


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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:05

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.

  Libro Básico de Consulta, 1994 (5/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http//:espacio-geografíco.over-blog.es/;

17 feb 11.

 

 

Introducción.

 

Este libro: Geografía BASICA, tiene por objetivo satisfacer las necesidades docentes del profesor de enseñanza media-superior, entre ellos, la nuestra propia.

 

El trabajo se caracteriza por ser una negación de los viejos libros de texto y negarse a sí mismo como tal.  Es, por lo contrario, un libro más de consulta entre tantos otros, y de ninguna manera solución única, simplificada y elemental del saber geográfico, como pudiera deducirse del carácter de unlibro de texto.

 

Por su forma y contenido es totalmente novedoso y original, respondiendo a los planteamientos teórico-geográficos del autor (definido a sí miso como geógrafo teórico e inaugurador de este campo de investigación en la Geografía en México).  Su idea central está en tratar con el reflejo objetivo históricamente dado del conocimiento geográfico, a partir del objeto de estudio de esta ciencia: el espacio terrestre.

 

Su desarrollo se estructura en la secuencia de los siguientes capítulos: I Teoría e Historia de la Geografía, en el que se justifica todo el tratado; II El Espacio Bidimensional, en el que se trata, siguiendo una secuencia histórica en el conocimiento del espacio, con la inferencia de la estructura y composición del mismo, así como con la deducción de sus propiedades más generales y esenciales, vinculadas a los primeros elementos de la Geografía Descriptiva; III El Espacio Tridimensional, en el que se trata con nuevas propiedades, un tanto más complejas del espacio terrestre en tres coordenadas, vinculadas al análisis del espacial temático; y, IV Sistemas de Información Geográfica y Modelos, en el que se explican las aplicaciones de los conocimientos geográficos a la diversidad de eventos  naturales y sociales con fines eminentemente prácticos.

 

Planteado así, este ensayo tiene la virtud de dejar atrás los lacónicos textos muy compartimentados en estancos para el tratamiento enciclopédico, estadístico y descriptivo de los fenómenos, en una coordinación y yuxtaposición de temas que los estudiantes jamás sintetizan como es el supuesto.

 

Antes que ello, definimos a éste, como un libro de divulgación científica; es decir, no exclusivamente para consultar datos y definiciones como suele suceder con los tradicionales “Libros de Texto”, sino principalmente para leerse.

 

Rompe así con el viejo planteamiento de Comenio generalizado a la enseñanza media y superior, dado en otro contexto histórico y reproducido ya más por la fuerza irracional de la costumbre, que por un consciente fundamento teórico; pero a la vez, es resultado mediado de nuestra experiencia en el reiterado intento de apegarnos al principio de enseñar a conocer (más que de la vieja pretensión del principio de enseñar el conocimiento).

 

Con ello, puede verse sin dificultad, que éste, es un documento de base didáctica, que comienza a preparar las condiciones educativas para el siglo XXI.  Como tal, es decir, como elemento de respaldo didáctico para la Geografía, está pensado para desarrollarse con la mayor de las flexibilidades.

 

Por último, no dejaremos de señalar que este libro tiene quizá otra virtud.  Por el principio educativo en que se sustenta: enseñar a conocer, lo cual involucra una actividad práctica por parte del educando, éste ha de requerir lo óptimo en estos casos: la disposición de un Manual, que lo lleve paso a paso en la manera de hacer.  La presente obra, no obstante su índole teórica, tiene un tanto de ese carácter, sin proponerse ser, tampoco, un Manual como tal, lo cual hemos dejado con más propiedad para nuestra “Geografía: Didáctica Concreta”[a].

 

En adelante, básicamente la práctica nos indicará lo propio a nuestra pretensiones, y ello imprimirá seguramente cambios en esta obra, lo que esperamos se plasme en posibles futuras ediciones.

Conceptos-de-Espacio--Caracteristica-y-Propiedades.jpg  Concepciones-Vacuista-y-Plaenista-del-Espacio.jpg



[a] El proyecto de dar continuación a este trabajo con tal material: “Geografía: Didáctica Concreta”, al año 2011 en que publicamos esta tercera edición, no se ha elaborado; existen, ciertamente, notas y ensayos a partir de los cuales darle ahora la forma que los oscuros años noventa y primera década del siglo XXI hicieron imposible trabajar; y más aún, se va imponiendo como necesidad en la experiencia de las asesorías de los cursos a distancia en que ahora trabajamos.  Esperamos poder tener tiempo para cristalizarlo.

 



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