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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:04

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (4/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http//:espacio-geografíco.over-blog.es/;

14 feb 11.

 

 

Prefacio a la Tercera Edición, 2011

 

 

Hacemos este Prefacio a la Tercera Edición, quince años después de su última publicación en 1996.  Ya no con la perspectiva en sí de una nueva edición, sino como la publicación reeditada de un documento ya histórico, no tanto por los escasos tres lustros que hayan transcurrido, como por haber sido la primera obra en que cristaliza realmente ese anhelo constante de prácticamente todos los textos dirigidos a la enseñanza de la Geografía, de ofrecer una nueva visión y metodología, en el sentido de aproximarla de manera más definitiva a una condición rigurosamente científica en los términos de la ciencia y el método científico de la modernidad.

 

En ella, efectivamente, se sintetiza toda una discusión en la geografía teórica elaborada desde fines de los años setenta, y que una década después, su tesis esencial se ve plenamente verificada.  Con esa sólida base teórica, finalmente replantea sustancialmente toda noción de la Geografía dada hasta entonces.

 

La vieja categoría de las “relaciones” naturaleza-sociedad, que imperó hasta mediados del siglo XX, incluso la aproximativa pero insuficiente categoría de “región”, que formulada en el primer tercio del siglo, fue adquiriendo fuerza teórica y comenzó a ser dominante luego de mediados del siglo y hasta los años setenta; fueron suplidas por otra más general y esencial: la categoría de “espacio”.

 

Y sobre la base de esa categoría esencial, redefinimos el objeto de estudio de la Geografía, de ciencia del estudio de las “relaciones” naturaleza-sociedad, a ciencia del estudio del espacio terrestre.  Y, a partir de ello, obviamente, la metodología quedó modificada drásticamente, pasando de la descripción de los fenómenos dadas en las Relaciones Geográficas, a la explicación del espacio dado en la Carta Geográfica; y en ese sentido, de la investigación causal de los fenómenos con los métodos y técnicas de cada ciencia que sigue a la Geografía en la teoría del desarrollo y subordinación de las ciencias, y que tiene en cada uno de esos fenómenos a su objeto de estudio, se pasó a la investigación causal del espacio con los métodos y técnicas derivadas de las ciencias que anteceden a la Geografía, de las cuales se desarrolla y a las cuales se subordina en el cuadro de la clasificación de las ciencias.

 

El cuadro de las categorías fundamentales cambió, así, de los conceptos esenciales acerca de los fenómenos de cada una de las ciencias especiales, a los conceptos que definen al espacio por sus propiedades esenciales; y de esta manera, regularidades dadas en el conocimiento geográfico desde el origen de su historia, pueden ahora establecerse como principios o leyes más generales, de las cuales derivan ya ciertas leyes geográficas, que si bien empíricas, dan la pauta para la investigación sistemática y rigurosamente científica en los cánones de la ciencia y el método científico de la modernidad.

 

La Geografía como ciencia, en su desarrollo natural, es otra a partir de entonces; independientemente de la resistencia al cambio en el estudio de ella en las instituciones educativas “oficiales”, ya obsoletas y cada día más anacrónicas.

 

Así, si la Geografía estudia el espacio, entonces estudia la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta, y, en consecuencia, la sistematización de su estudio va de las propiedades del espacio bidimensional, al espacio tridimensional e incluso tetradimensional.  Y ello, justo, es lo que da la estructura a la presente obra, evidentemente, antecediéndole el estudio de los fundamentos teóricos e históricos de esta ciencia, y tratando en su parte final sobre los métodos y técnicas del análisis espacial.

 

A mediados de los años noventa, tratando de hacer la transición, mediaba con el conocimiento geográfico aún vigente cuyo centro de sus preocupaciones estaba en el estudio de los fenómenos naturales y sociales, y ello explica el contenido aún fenomenista de alguna de sus partes.

 

Hoy todo ese contenido fenomenista mediador del libro tendría que ser cambiado por lo que en esencia debe ser: el estudio de los estados de espacio.  Pero se perdieron quince años.  La crisis económica de 1995 acabó poniéndonos al margen, y dos mediocres profesoras editando un libro con todo el apoyo institucional “oficial”, y un profesor encargado de la “capitación docente” en los nuevos planteamientos en geografía, todos ellos normalistas de educación básica, aprovechando mi retirada involuntaria, usurparon la teoría, no nos citaron, no nos refirieron a pie de página, no dieron los créditos al verdadero autor de la teoría, y con ello incurrieron en deliberado y maquinado plagio de ideas, queriendo encubrir con otras fuentes sólo por sus títulos, el contenido de lo que tomaron de lo nuestro, dado en aquellos antecedentes de más de una década.  Y como tenía que ser, no siendo los autores reales de las ideas, no pasaron de transcribir lo hecho hasta entonces, con todo y sus errores y limitaciones, y la Geografía en México, en vez de continuar su desarrollo, se enturbió, y terminó girando en redondo.  Y quince años después, por fin, podemos continuar, siendo obligado dejar la constancia histórica de esta obra, que compendia los avances alcanzados entonces.

 

Afortunadamente, de entonces a la fecha, otras ciencias básicas vinculadas al concepto de espacio (la Astrofísica, la Matemática y la Física), continuaron avanzando, y en mucho en este lapso han resuelto los problemas esenciales del espacio, que nosotros apenas vislumbrábamos como hipótesis, que ahora con agrado vemos verificadas: esencialmente, la del espacio como el vacuum, es decir, tanto del vacío entendido como el sustrato portador, como de las transiciones de éste en los estados de espacio.

 

El salto, como se puede ver, es enorme; dejemos pues este trabajo aquí, en su propio contexto histórico, y trabajemos ahora conforme a lo planeado, en la elaboración de una “Geografía Superior”.

 

 

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; febrero, 2011.


                     1990 Ilhuícac, SMTHG  1990 Ilhuícac, contraportada


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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:04

Geopolítica del Eje del MalLa Teoría de la Moral (o la Realidad de los “Mexijanos”).  Artículo, 2011

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

    4 feb 11.

 

El capitalismo se derrumba, irremediablemente, y los del poder, en una ridiculez extrema nos aturden, no dan un segundo de tregua a la sociedad para que ésta pueda pensar; y acá en México, camino ya inevitable al desastre en unos meses, se desata un bombardeo a la población con las trivialidades más burdas: primero Kalimba, ahora el programa de comicidad de Londres “ofendiendo a México”, mañana esperemos cualquier otra estupidez.

 

A Kalimba ya lo podemos candidatear para Presidente, irrecusablemente ganará.  A los ingleses, primero, a nombre de los mexicanos que piensan, ciertamente pocos, muy pocos, una disculpa; de nosotros a ellos, no al revés.

 

La Ética, la teoría de la moral, la teoría acerca de las costumbres dictadas por las relaciones sociales, nos enseña que nadie, en un juicio de valor, puede juzgar acerca de sí mismo.  Acaso lo podrá hacer por razones de autoestima, por un asunto psicológico, pero no moral, no ético.

 

Así, sólo es el otro el que puede juzgar acerca de nosotros; ya dependerá de nuestra inteligencia y criterio el valorar esos juicios.  Que el otro ahora nos diga que los mexicanos somos haraganes, somnolientos cubiertos con un jorongo y bajo un enorme sombrero dormitando apoyados contra un muro o un cactus, obesos, y flatulentos, ese otro está en su derecho moral de hacerlo; más aún, es algo que deberemos de agradecer el que se nos haga ver…: eso, precisamente, es lo que, de manera moral, como algo que se da frente a los demás, debemos corregir.  En principio pudiera ser racismo, pero aquí no se está hablando de cuestiones etnográficas, sino de censura moral (independientemente de que sea o no justa, y de lo que le motive; es ahí donde se aplica nuestro criterio para valorar la opinión).

 

Si los mexicanos, dicho en general y por el otro, somos así o no, realmente no es lo importante; lo verdaderamente importante es la confirmación que esos pobres mexicanitos, pobres de espíritu, han hecho de esos calificativos intentando negarlos.  No sólo los ha ofendido la verdad de lo dicho, sino han volcado sobre sí mismos eso que confirma todo: su ignorancia, su inefable ignorancia y el infinito de prejuicios que acompaña a ello.

 

Cada calificativo hecho por el otro es válido, si bien, también, cada calificativo tiene una explicación, que no le justifica, pero que tampoco puede evadirse alegando ofensa.  Que los mexicanos somos haraganes: sí, se necesitan más de 2000 calorías al día para realizar un trabajo productivo, y alimentados de tortillas con chile y caldo de frijol, se está en el rango del hambre, y ello hace la necesaria inacción que nos hace dormitar bajo un sobrero envueltos en un jorongo, apoyados en cualquier parte; esos son más del 50% de los mexicanos que viven con un dólar al día.  El otro alto porcentaje (de lo que se quiera, no estamos haciendo estadísticas aquí), es el de los obesos.  Es acaso una calumnia?  Según esas estadísticas oficiales e incluso internacionales, México es el segundo país en el mundo en obesidad.  Que los mexicanos somos flatulentos; bueno, el mundo debe saber, para entenderlo, que acá, por sorprendente que parezca, se hace culto a ello.  Y ese culto es promovido, auspiciado, autorizado, por la misma Secretaría de Educación Pública y otras dependencias autorizadas, como la Secretaría de Gobernación.  O cómo interpretar el que por medio de la misma radio y televisión abierta, se permita y promueva un juguetito llamado por esas razones: “pedomático” (disculpas al mundo por la ruindad moral de este país).  Pero, así, de qué os ofendéis, “mexijanos”.

 

Con un enorme acierto, el escritor mexicano Agustín Basabe, ha escrito recientemente un estudio en el que a los mexicanos los refiere como “mexijanos”, aludiendo al Dios Jano, más que por cualquier otra cualidad del hijo de Saturno, por su presentación con doble faz, y al mismo tiempo, éstas no por el Fanés capaz de ver lo mismo al pasado que al futuro, sino por su simple hipocresía; esa que hace a la Secretaria de Relaciones Exteriores, por las espurias órdenes presidenciales, pedir una disculpa a los ingleses por la “ofensa”, al mismo tiempo que ambos, haraganeando –porque de otra manera no se explica por qué el país está como está–, ociosos y bien alimentados, hacen bromas a sus empleados con su “pedomático” juguetito, con el cual encubren su condición real de “pedorros” (disculpas, pero esto no es sino el reflejo de la ruindad moral en que hemos caído).

 

A lo dicho por los ingleses, pues, hay que agregar más: hipócritas, ignorantes, prejuiciosos, y falsos, mentirosos; además de lo que ya todos sabemos, tranzas, corruptos, embusteros, abusivos…  Respecto a lo falsos, mentirosos y embusteros, no acaso el propio usurpador de la presidencia ha llamado reiteradamente a que sus Embajadores y Cónsules, “hablen bien de México en el extranjero” (para poder atraer a turistas víctimas de toda suerte de trapacerías acá), encubriendo la realidad que se vive en este país.

 

Puede haber algún orgullo, como reza el eslogan de toda esta trapacería, en ser “mexijanos”.  No, ninguno, antes al contrario, este conservadurismo retrógrada en el poder, que en los festejos del Centenario creó un monigote gigantesco, cabizbajo, agachado, de manera ignorante representando en él a “Benjamín Argumedo”, un huertista contrarrevolucionario confundido –o queriéndonos confundir (sic)– con un revolucionario, y que luego la SEP (en donde todos están muy entretenidos jugando con sus “pedomáticos” que les regalaron de cortesía por el favor de autorizar su venta por televisión), tuvo que aclarar que no era el que decían sino un “anónimo revolucionario”, sólo nos ha acabado de convencer de que ese orgullo sólo puede ser de momentos muy precisos de la historia y de ciertos hechos muy bien definidos, porque por lo demás, sólo es motivo de vergüenza.  Esa es la razón (aparte del principio del internacionalismo proletario y de la mundialización debida a Internet), de que desde septiembre de 2010 estemos, y entonces con ciertas dudas aún, fechando nuestros artículos, en vez de “México…”, como: “La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW…”; donde esas coordenadas son sólo un lugar de ese territorio históricamente llamado México, pero que como tal ya se acabó; frente a la dimensión de los problemas que la humanidad está ya enfrentando, ya no sólo no es motivo de caduco “orgullo patriotero”, sino una entidad, como la de todos los demás países, que estorba al progreso social y de la historia (y que le pregunten a los 20 millones de mexicanos expulsados como mano de obra barata a los Estados Unidos, y otro tanto de centro y suramericanos, y su trato de “indocumentados”).

 

El capitalismo se derrumba, ahora ese lugar de la Tierra en los ≈30ºφN, 30ºλE, antiguo lugar histórico llamado Egipto, hoy de humanos humanizándose; lo que está quedando de ese capitalismo son los despojos de viejas ruinas de la grandeza de su ignominia de otros tiempos.  Urge discutir los fundamentos y propuesta del nuevo orden económico-social, o más propiamente aún, del nuevo orden geoeconómico-social; la medida de su ausencia, será, necesariamente, la medida de la prolongación de las cosas y de la barbarie que se va a desencadenar.

 


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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:03

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (3/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http//:espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 10 feb 11.

 

 

Prefacio a la Segunda Edición, 1996.

 

Con esta edición, se genera un segundo tiraje de nuestra Geografía Básica, misma con la cual experimentamos en la práctica un fenómeno muy particular de nuestro tiempo: la velocidad del crecimiento de información y actualización, así como la necesidad social de ésta última, que rebasa con mucho a la capacidad de su difusión amplia o masiva.

 

Hemos propuesto recientemente este libro para su publicación a varios editores, los cuales nos han anticipado consumir mínimo tres meses para su revisión y valoración (lo que fácilmente podríamos duplicar), tras lo cual el libro habrá de esperar mínimo otros siete meses para su salida al mercado; y eso, si en la valoración se satisface impecablemente todos los aspectos mercadotécnicos; lo cual nunca será del todo así (menos aún bajo las actuales condiciones económicas).

 

Esta es una citación inadmisible para todo autor, e inaceptable para la sociedad cada vez más dinámica y ávida de actualización.

 

Con todo, ese rezago se convierte en un mal difícilmente superable, si la difusión de las ideas han de ser masivas, respaldadas con el prestigio de alguna casa editorial bajo un alto proceso de socialización en donde las ganancias son predominantemente para todos, menos para el generador de las ideas (cuyo prestigiamiento paga a un alto costo).  Dicho en otras palabras, el rezago está determinado tanto más, cuanto mayor la socialización y el aspecto burocrático-administrativo.

 

Es por ello que esta Geografía Básica en su primera edición económica, podrá esperar ahí, en manos de varias editoriales, a su proceso de socialización, en tanto que ella misma es trascendida en esta segunda edición económica (“informal”, restringida), obligada por la necesidad social de su demanda académica; pero que en ello va –si bien en un multiplicado esfuerzo económico y físico del autor para la distribución del producto–, un material puesto al día conforme a las necesidades y observaciones de aquellos a quienes va dirigida.

 

La primera edición económica (como publicación en Ediciones Especiales de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía), que enlos hechos fue con una enorme dificultad –y afortunadamente– de apenas la décima parte de lo propuesto, ha requerido de algunas modificaciones.

 

Dichas modificaciones son como consecuencia de la incansable revisión hecha por el autor, como por las observaciones recogidas directa e indirectamente de profesores y alumnos que han hecho uso de este material.

 

De tales observaciones destaca el hecho general de que nuestra obra ha sido bien recibida y ha contribuido, como era el interés del autor, a superar los conceptos anacrónicos y obsoletos que en general aún domina en la impartición de esta materia; por los rezagos a que nos hemos referido párrafos más arriba; dejando ahora una buena imagen de una ciencia rigurosa y respetable (contra la vieja noción de ser un compendio de curiosidades acerca de este mundo), capaz de mostrar la manera de satisfacer determinadas necesidades prácticas para la sociedad, y de mostrar históricamente como lo ha hecho

 

Las modificaciones que le hemos impreso son mínimas, y más de forma que de contenido.  De forma, supimos el Índice de Ilustraciones (enrealidad de poca utilidad), por los índices tanto de Conceptos, como de Nombres, realmente útiles en el manejo multidimensional del libro.  En particular, en el Capítulo II, el deseo de enfatizar el análisis espacial en geografía a través de los mapas, nos llevó a titular su segundo subtema como “Geografía” (destruyendo la lógica del trabajo).  Ahora aquí con más propiedad lo hemos corregido, bajo el título de “Cartografía”: elemento fundamental de las técnicas y metodología geográfica, recuperando con ello la estructura lógica.

 

De contenido, recuperamos el dato de la introducción de la técnica de isolíneas por Humboldt desde 1817 (hecho que había quedado impreciso en nuestra primera edición), así como del establecimiento del Meridiano Central en Greenwich, observatorio fundado en 1676, pero Meridiano de Origen establecido en una Convención Internacional en 1884.

 

Hay un concepto de contenido que por la confusión a que auizá pudiera dar lugar, nos hemos visto obligados a suplirlo; en la Introducción nos hemos referido a que “la idea central está en tratar con la construcción históricamente dada del conocimiento geográfico…”.  Nuestra idea de la “construcción del conocimiento”, la entendemos como consecuencia del reflejo objetivo de la realidad objetiva y como el descubrimiento.  Pero hoy en día se discute profusamente la teoría pedagógica del Cosntructivismo, sobre una base neokantiana (idealista subjetiva) de la teoría de conocimiento, por la cual –dijera Bacon–, el conocimiento se construye subjetivamente de manera semejante a cómo las arañas tejen sus telarañas.

 

En lugar de ese concepto que se presta a interpretación, nos hemos referido ahora específicamente a que “la idea central está en tratar con el reflejo objetivo históricamente dado del conocimiento…”.

 

Por último, de contenido, hubo una idea incorrecta: “son los árabes quienes dan continuidad a la ciencia griega (…) reproduciéndola”.  Ello no es así, metodológicamente ambas geografías son diametralmente opuestas; lo que contradictoriamente, no obstante, ya destacamos más adelante al caracterizar la cartografía árabe.

 

Finalmente, a los profesores.  Al terminar nuestra “Didáctica de la Geografía”, finalmente titulada, “Geografía Didáctica Concreta”, llegamos a una conclusión sobre nuestra Geografía Básica: el ratificar que esta es una obra para el gozo de la lectura.  El alumno debe leer (debe volver a la perdida lectura de los libros, propiciada por el abuso del “Libro de Texto” en los niveles de enseñanza media y superior), y si de ella además de causar el gozo por ese ejercicio, despertamos inquietudes por el conocimiento, por la investigación científica, nos podemos dar por plenamente satisfechos, nuestra Geografía Básica habrá cumplido su cometido.

 

 

 

Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Huitzilac, Mor; abril 1996.


 Revistas de Geografía, Mosáico


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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:03

Ártico Hemisferio CelesteLa Geografía Teórica:

la Tramontana como α-del Septentrión.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http//:espacio-geografíco.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW, 3 feb 11. 


La experiencia de ofrecer cursos a distancia, su práctica y la reflexión que al momento podemos hacer de ello, es que, sin duda; y dicho muy elegantemente en un giro literario, la geografía teórica es la Tramontana como α del Septentrión; es decir, Polaris, la Estrella Polar, la orientación y guía del hacer geográfico.

 

Ártico Hemisferio Celeste 

La Estrella Polar, La Tramontana en el Septentrión.  La estrella α de la Constelación de la Osa Menor, en la punta de la cola de la Osa.  En la metáfora, esa es la geografía teórica: lo que orienta y guía el hacer geográfico; campo de investigación al que muy pocos se dedican, ya que, como eminentemente teórico y abstracto, es considerado a la vez poco útil –si es que, a decir de no pocos, tiene alguna utilidad– así, pues, no obstante su papel fundamental, “a la cola”.

[Fuente: Mosqueira R, Salvador; Cosmografía y Astrofísica; Editorial Patria; México, 1978]

 

 

Inmersos en esa metáfora, podemos decir, así, que no cualquiera es capaz de verla, mucho menos de entender su lugar en relación con el conjunto de las siete estrellas que forman, por lo mismo, el Septentrión.  Demanda una gran capacidad de abstracción; digamos en la metáfora, demanda en su estudioso, en lo límites con la fantasía, la capacidad de ver en la constelación, una Osa Menor.

 

La metáfora es curiosa: la geografía teórica, poco atendida, menospreciada incluso por su propia naturaleza eminentemente teórica; o dicho por su contrario, nada práctica, y por extensión, aparentemente nada útil a la solución de los problemas sociales concretos; siendo no obstante la Estrella Polar de la ciencia de la Geografía y la estrella α de la Constelación de la Osa Menor, está –en una paradoja exquisita– en la punta de la cola de la Osa, en lo último.

 

Si consideramos los restantes dos campos de investigación geográfica; la investigación aplicada y la investigación operativa; inversamente, esta última estaría en la punta de la nariz, como la estrella γ de la Osa; lo más práctico, lo que resuelve problemas concretos, incluso yendo de por medio la firma de “contratos de obra” por un determinado monto económico; representando por ello el compromiso profesional máximo.

 

Las restantes cinco estrellas en el cuerpo de la Osa (δ, ε, ζ, η β, mencionadas en el orden de la cola a la nariz, y donde β sería por su importancia la representativa), continuando en la metáfora, representarían la investigación aplicada en geografía.  Tal clasificación de dichas estrellas está dada en función de su brillo o magnitud, y es curioso que la secuencia alfabética de α,β,γ, sea a la secuencia de los campos de investigación, pues todo lo que se haga en “γ-investigación operativa”, ha pasado antes por la representativa “β-investigación aplicada”, en donde se ha puesto a prueba no sólo la veracidad práctica, sino el carácter más utilitario de “α-investigación teórica”.

 

Mmm…, dejemos la metáfora para que no se acabe pensando más mal de mi; ha sido sólo una forma de explicar la importancia y relación de cada campo de investigación en geografía.  El hecho es que lo ideal es aquel geógrafo capaz de desarrollar cualquiera de los tres campos de trabajo, independientemente de su especialización en uno de ellos.  Cuando no es así, o cuanto más se despreocupa un geógrafo especializado en un campo de lo que se hace en los demás, más ocurre una producción mecánica del conocimiento, en la que cada cual podrá saber lo que hace, pero no entenderá un ápice de por qué y para qué es así.  En ese punto, toda ciencia se estanca, se convierte en una maquinaria enmohecida.

 

Y he aquí que, justo cuando se dominan los métodos tanto teóricos del conocimiento, como prácticos en la sistematización de la producción del mismo, no sólo se entiende el vínculo con lo demás y su significado, sino más aún, se facilita el trabajo de investigación en cualquier terreno.  Es aquí cuando la ciencia se hace dialéctica y eminentemente productiva.

 

Resulta que entender todo esto no es fácil, y menos aún explicado a distancia.  Pero luego ello no es tanto por la naturaleza de la explicación o la distancia, como por una obsoleta formación en la que se nos ha capacitado para acumular y reproducir la información vieja, sin la menor idea de cómo producir la nueva.  Ello tiene que ver –tal como se estudia en estos cursos–, con una formación en la teoría del conocimiento positivista, eminentemente descriptiva, empírica, y enciclopedista. De ahí que, aprender a romper con ello, tiene, en su dificultad, la maravillosa satisfacción de hacer real la investigación científica productiva.

 

Aportar ideas nuevas, hablar con profusión de cosas que nadie entiende pero que a todos causa interés (y no casualmente, sino por su vínculo coherente con los hechos de la realidad objetiva), no es producto de ninguna “genialidad” ni del azar, sino única y exclusivamente de dos cosas: atreverse a hacer analogías (en cierto modo como la “loquera” de la metáfora del principio de este artículo), y hacer un trabajo metódico y sistemático.


Hay un mundo de diferencia, estos cursos lo dejan ver, entre el acopio de información teórica, y la producción de conocimiento en función de ella; y eso se media a través la aplicación del método, tiene que ver con la aplicación concreta de la metodología, propósito esencial de dichos cursos.  La experiencia, es enormemente rica. 


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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:02

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (2/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http//:espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 7 feb 11.

 

Siguiendo a Karl Marx en su método de investigación en El Capital, ahondamos en el hecho de si el concepto de “relación”, era realmente la categoría fundamental del saber geográfico; y en dicho proceso nos encontramos, en su lugar, , al concepto de “espacio”, más general y esencial.  Eso era precisamente lo que expresaba el mapa.  Los fenómenos eran, en último término, estados particulares de espacio.  Entonces el aparente caos del contenido de este saber, empezó a tomar armoniosa y coherente forma.

 

Esos planteamientos de los años preliminares a 1983 y finalmente dicha tesis profusamente impulsada por nuestra parte, impactaron a la comunidad de geógrafos durante el primer lustro de los años ochenta.  La Geografía no era una “ciencia de los fenómenos”, sino del “espacio terrestre”; no era una “ciencia mixta” ni mucho menos una “ciencia social”; sino que en tanto su objeto de estudio: el espacio, es un atributo físico de la realidad, es, necesariamente, una ciencia natural, físico-matemática.  La respuesta fue, finalmente, la proscripción de dicha tesis.

 

Otra vez, en nuestro tiempo, pesó aquella patrística acusación sobre estas ideas, de contener un planteamiento “oscuro” y “confuso”.  Pero lo que olvidaron esas fuerzas conservadoras, fue que, aun cuando nosotros habíamos llegado independientemente (la mayoría de los textos teóricos, realmente los fuimos conociendo después de 1984 cuando cursábamos estudios de posgrado), y de manera más radical a dichos planteamientos, en otras partes del mundo, incluso en el sendo del ámbito institucional ahí, ocurría un mismo proceso de cuestionamiento y crítica a lo establecido; entre otros muchos, con Alan Reynaud e Yves Lacoste en Francia y la Revista Herodote; Horacio Capel en España, y la Revista Geocrítica; Harvey y Dacey en Inglaterra y Estados Unidos, y la Revista Antípode; Milton Santos en Brasil, y otros más, lo mismo que otras revistas, como Roter Globus en Alemania, venían ya discutiendo intensamente el problema desde mediados de los años setentas, como dice Harvey, cuestionados y motivados por la consideración del manejo cuantitativo de los estudios geográficos.  Entre éstos, con Capel y Nilton Santos, y otros aquí no mencionados, hemos tenido la oportunidad de confrontarnos directa y personalmente en foros internacionales, obvio, con la tolerante relativa aprobación y éxito.

 

En 1989, luego de casi tres años de intentos, y de la manera más inesperada, como suele suceder, logramos fundar en la “proscripción”, la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc; y a través de su principal órgano de difusión: Ilhuícac, Revista de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, intentó difundir su pensamiento.

 

Un azaroso lustro, el inicio de los complejos años noventa, nos han traído nuevamente al campo de la docencia; en cuyo seno iniciamos nuestro desarrollo profesional hace ya casi quince años en 1980.  Y una situación paradójica, por una parte nos ha permitido, y por otra obligado, a elaborar el presente documento: por un lado, permitido, por la madurez de nuestras ideas, abstraídos de aquella vieja geografía “oficial”; y por otro lado, obligado, por la necesidad ed contar en la docencia con un documento actualizado sobre los avances técnicos y científicos d la Geografía.

 

Un tercer elemento viene a contribuir a esta posibilidad: el explícito reconocimiento generalizado de la ineludible necesidad de impulsar cambios y realizar innovaciones.

 

Obviamente, quince años después, tras una amplia experiencia profesional en el sector productivo tanto público como privado, así como en el sector educativo en el que por lo menos la experiencia docente acumula unos siete años, aquellos planteamientos no sólo no han envejecido, sino que están por nuestr aparte mucho más acabados, y hoy más que nunca tienen plena actualidad y vigencia en el mundo; y aun cuando negada por la comunidad “oficial” a principios de los años ochenta, nuestra definición de Geografía como ciencia del estudio del espacio, hoy ya es un concepto en la pluma y boca de todos, no obstante los remedos empíricos[a].

 

Por ello, confrontar este texto con la geografía “oficial” institucional aún vigente en México (expuesta en sus libros de texto), podrá dar lugar a extrañeza.  Otra cosa será si se consultan fuentes avanzadas y teóricas de cualquier otra parte del mundo.

 

En suma, aquí se sintetiza de manera básica, simplificada y elementalizada, dirigida a la enseñanza media, nuestra experiencia profesional hasta ahora acumulada, nuestra investigación en el campo de la geografía teórica, y nuestra experiencia docente.

 

Un libro como éste no podía salir a la luz, sin antes hacer ver que es, además, producto de ciertos fundamentos teóricos en el ámbito educativo; esto es, no se concibe como “Libro de Texto”, afín al anacrónico y obsoleto sistema escolarizado tradicional, comtiano, positivista, que tocó a su fin con la declaración mundial de la crisis de la educación hecha en octubre de 1967, en la Conferencia Internacional Sobre la Crisis Mundial de la Educación, realizada en Williamsburg, Viriginia, Estados Unidos.

 

Por el contrario, se considera a sí mismo como libro básico de consulta, apenas uno, el más general quizá, entre los miles que esperan enlas bibliotecas al nuevo tipo de estudiante-investigador de un nuevo, más dinámico, libre, voluntario y recreativo sistema escolar, generador de un estudiante responsable, autodidácta, inherente a la educación continua del sistema abierto y a distancia, que en la sociedad ya se impone por elemental necesidad económica-poblacional y sociotecnológica.

 

Por último, debo agradecer, finalmente, el decidido apoyo para la impresión de esta obra, a mi esposa, la Geog. Silvia Castro, Coordinadora Estatal de Geografía del Colegio de bachilleres del Estado de Morelos, revisora final del texto, y con quien he compartido todas estas ideas.

 

Vaya dedicado este trabajo a los geógrafos: Dr. Carlos Sáenz de la Calzada, y al Lic. José C. Martínez Nava, con mi especial reconocimiento.

 

 

Lic. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Huitzilac, Mor; diciembre de 1995.

 



[a] Se hace referencia aquí a la poco ética actitud de retomarse las ideas y no dar los créditos correspondientes, no citando ni refiriendo documentalmente.

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:02

Geopolítica del Eje del MalDidáctica de la Geografía Económica y Política Mundial. Monografía, 2006 (4/5).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfio”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

http://epacio-geográfico.over-blog.es/;

México, 10 ene 11.

 

 

La Didáctica de la Geografía Económica:

la teoría geoeconómica regional

 

La “Geografía Económica” por una parte, como la “Geoeconomía” por otra, son dos campos de estudios distintos.  La Geoeconomía pertenece al campo de las llamadas “geociencias”, formadas éstas a partir del primer tercio del s.XIX en el área de las ciencias naturales, y ya en el s.XX en el área de las ciencias sociales.

 

En tanto que la Geografía Económica se refiere al estudio ya del lugar y situación, como de la localización y distribución de los principales índices de producción o de actividades económicas (de la producción agrícola, industrial, o de la actividad económica de servicios); ya sea para un Estado-Nación o bien en el plano internacional; la Geografía Económica en consecuencia constituye la Base de Datos para los estudios geoeconómicos; donde la Geoeconomía se refiere al estudio del análisis regional con base en los indicadores económicos, con fines de planificación económico-social y ordenamiento territorial.

 

Los criterios geoeconómicos se remontan al s.XVI con Ricardo Cantillón, cuyas ideas son vueltas a tratar en el s.XIX por Johan H. Von Thünen, quienes idearon un primer sistema regional económico basado en círculos cuyo radio estaba determinado por la influencia del mercado regional, definido por un centro a manera de un polo de desarrollo económico.

 

Para el s.XX otros economistas como August Lösch (1890-1936), que sustituyó los círculos cuyo inconveniente eran sus intersecciones, por hexágonos perfectamente colindantes y sobre la base ahora de la producción/consumo; o como Walter Isard, o Jean Boudeville (ambos ya en la segunda mitad del s.XX), cuya división económico-regional se fundó en dichos modelos como espacios de mercado definidos, por su parte, por el insumo/producto; fueron no obstante economistas cuyos modelos de división económico-regional fue de carácter eminentemente funcional y geográficamente subjetivas (un modelo ideal de relaciones económicas, aplicado a la realidad de un territorio)

 

Pero para la segunda mitad del s.XX, geógrafos especializados en economía (buena parte de ellos economistas especializados en geografía), como Walter Christaller y su propuesta de una división económica regional ya no geométrica, sino irregular, formada por ciudades centrales definidas por costo/distancia; o la propuesta por R. Dickinson de la división “fisiográfico-central”, en la cual ya se considera explícitamente los factores geográficos; o finalmente la división “histórico-ecológica” de Jean Labase; desarrollaron otras divisiones económicas regionales de carácter ya no funcional, sino natural, por lo tanto con un principio de objetividad geográfica, a su vez, bajo la influencia de los avances del socialismo que estaba utilizando dichas teorías para fines de planificación económico-social; en donde uno de esos principales teóricos de la geoeconomía fue el geógrafo ecónomo Nekrasov.

 

En el siguiente mapa elaborado en clase por los estudiantes, como rudimentario ejemplo didáctico, se muestra una división geoeconómica regional con base en seis indicadores económicos: Agricultura, Tipos de Agricultura –de mercado-, Grano Básico Alimenticio más Producido, Producto Interno Bruto, Deuda Externa, y Crecimiento Demográfico.

 

Con esos criterios, la teoría geoeconómica que en el mundo capitalista detuvo su desarrollo luego de los años setenta debido a que sus fines (la planificación económica) eran inoperantes en tal sistema económico-social, puede verse impulsada nuevamente tomándola como base sobre la cual se sintetizan los elementos geográfico económicos; constituyendo así la expresión didáctico-sintética más idónea de los estudios de la “Geografía Económica”.

 

Ejemplo de ello es retomar la idea de la división económico-social de los Tres Mundos que existió durante la Guerra Fría como ejemplo de partida, para replantear geoeconómicamente la posible división regional actual, la cual está dada con particular sustento económico, en función los tratados internacionales de comercio (Fig.5).

 

Macroregionalización Geoeconómica Mundial

Fig.5  En el mapa puede apreciarse la macroregión geoeconómica norte, caracterizada por los países principalmente con un alto PIB y los esencialmente productores de trigo y maíz mediante una agricultura de mercado, siendo además los principales accionistas ya del Banco Mundial o bien del Fondo Monetario Internacional; a diferencia de la macroregión geoeconómica sur, caracterizada por su parte por un bajo PIB y con una agricultura de manutención, de producción principalmente de arroz, constituyendo los principales deudores.

 

Dicho mapa fue elaborado en clase[*] por cada estudiante como ejercicio personal, teniendo a la vista sus propios mapas geográfico-económicos por cada indicador considerado.

 

Al concluir la II Unidad: “Geografía Económica”, el estudiante no sólo debe saber construir la Carta Geográfica del Planisferio en la Proyección Equirrectangular con todos  sus  elementos,  sino  principalmente  ha  de  ser capaz de sintetizar la relación entre los indicadores económicos que los  diversos  países tienen de ellos en común, a la vista gráfica en el mapa, a  partir  de  lo  cual  se  traza  la división geoeconómica regional.

 



* Semestre escolar agosto-diciembre de 2005.  Nunca antes habíamos podido llegar hasta ese punto, lo que habla del logro de una elevación del nivel académico en esta materia.

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:01

Ícono Geografía Educativa (Globo Terráqueo-copia-1Geografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (1/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http//:espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 3 feb 11.

 

 

1994 Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica  1994 Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica 

Portada y Contraportada

 

Logotipo SMTHG sc

Logotipo de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc; auspiciadora de la edición.

 

Ex-Libris-Invertido.jpg 

Ilustración: Ex Libris del autor

 

 Obra elaborada en el seno de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc (SMYHG, sc), para sus Ediciones Especiales.

 

Portada: Ex Libris del Autor.

 

Reserva de Derechos.

ISBN 968-6476-00-8.


Con mi especial afecto

a mi esposa e hijos:

Silvia,

Gea Zazil,

Nut Citlalli,

Marduk Chimalli.

 

Luis Ignacio.

 

Contenido.

 

Prefacio a la Primera Edición, 1995.

Prefacio a la Segunda Edición, 1996.

Prefacio a la Tercer Edición, 2011.

 

Introducción.

 

I  Teoría e Historia de la Geografía.

 

1      La Teoría de la Geografía.

2      La Geografía y el Método Científico.

3      La Historia de la Geografía.

 

II  El Espacio Bidimensional.

 

1      Cosmografía.

2      Cartografía.

3      Topografía.

 

III  El Espacio Tridimensional.

 

1      Movimiento Inorgánico.

 

a)     Paleogeografía y Litósfera.

b)    Dinámica de la Atmósfera.

c)     Dinámica de la Hidrósfera.

 

2      Movimiento Orgánico.

3      Movimiento Social.

 

IV  Sistemas de Información Geográfica y Modelos.

 

1      Sistemas de Información Geográfica.

2      Modelos Geográficos.

 

Resumen

Conclusión

Índice de Conceptos.

Índice de Nombres.

Bibliografía.

 

La-Geografia-Invertida.jpg 

Ilustración: La Geografía.

 

 

Prefacio a la Primera Edición, 1995.

 

Desde 1974, cuando estudiantes de Bachillerato, tuvimos que elegir el área académica acorde a la profesión que habríamos de seguir; se nos despertó, de manera natural, vocacionalmente, la curiosidad por saber qué era la Geografía, esa especialidad por la que habíamos optado.

 

Consultamos innúmeros libros, consultamos hasta el hostigamiento a los especialistas, y la respuesta fue siempre básicamente la misma, es decir: “La Geografía –repitiendo todos a Emmanuel de Martonne– es la ciencia del estudio de los fenómenos tanto naturales como sociales considerados en su distribución en la superficie terrestre, de sus causas y relaciones”.

 

La aceptamos de buen grado, habíamos encontrado la expresión más completa no sólo del saber geográfico, sino del saber como tal; que incluso nos hizo sustituirla por los pretendidos estudios de Filosofía.

 

Pero, a poco de andar por ahí, esa fue, al mismo tiempo, la causa de nuestro desasosiego: tener que creer que la Geografía era, al final de todo, una “ciencia de síntesis de un sistema de ciencias”, la ciencia de las ciencias dicho en todo sentido; y a la vez, tan pobre en su metodología científica, tan ingenua frente a las demás ciencias.

 

Para entonces ya entendíamos que de algún modo, la Geografía eran las exploraciones, los mapas, los Globos Terráqueos, la brújula, el sextante, el escalímetro, el tránsito, etc; y los fenómenos.

 

Nos dimos cuenta que la definición de Emmanuel de Martonne no satisfacía del todo a nadie; se tomaba en general como la más acertada, no porque expresara realmente en su mayor esencialidad todo el contenido y extensión de este saber, sino porque no había otra mejor.

 

A lo largo de nuestros estudios profesionales se fue acrecentando la pasión por encontrar las propiedades esenciales y definir qué era la Geografía, en función de que nos dimos cuenta que esa era una pregunta que se hacían las principales autoridades en la materia, y que nos explicaba aquel sentir de insatisfacción.

 

Más aún, pronto caímos en cuenta del estado precientífico en que se encontraba el saber geográfico; y todo ello terminó llevándonos a a realizar, entre 1980 y 1982; luego de casi siglo y medio de institucionalización de la Geografía en México; la primera tesis sobre investigación teórica en este campo del saber: “Geografía: Fundamentos de su Teoría del Conocimiento” (1983).

 


 

 

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27 enero 2011 4 27 /01 /enero /2011 00:04

 space weather3 rDel Clima Planetario

al “Clima” Atmosférico,

y de Éste al <<Clima Cósmico>>

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈ 19ºφN, 99ºλW, 26 ene 11.

 

“El primer modelo de predicción a gran escala del “estado de la atmósfera”, basado en la física del espacio, está en marcha” (NASA).

 

El “Centro de Modelado para la Gestión Integrada de Clima Espacial” (CISM, fundada en 2002), informó hoy de tal hecho

 

“El modelo proporcionará pronósticos con una advertencia de un día a cuatro antes de la alta velocidad de las corrientes de plasma solar y eyecciones de masa coronales dirigidas a la Tierra.

 

Estas corrientes del sol pueden alterar gravemente los sistemas de comunicaciones basados en tierra, y plantean riesgos para la operación de satélites o daños en el espacio” (CISM).

 

 space_weather3_r.jpg

Imagen de Eyección de Masa Coronaria Solar.

[Fuente: NASA]

 

 

La investigación de la relación Sol-Tierra, ha abierto una nueva ciencia, a la que se le ha dado en llamar: del “Clima Espacial”, estudiando el “impacto real sobre el problema práctico de predecir cuándo las tormentas solares nos afectarán aquí en la Tierra”, dice Jeffrey Hughes de la Universidad de Boston, director del CISM.

 

 space_weather1_f.jpg

Modelado de la Interacción Astrofísica Sol-Tierra.

[Fuente: NASA]

 

 

El desarrollo se produce en respuesta a la creciente necesidad fundamental de proteger la infraestructura mundial de comunicaciones y otras tecnologías sensibles a las perturbaciones graves del clima espacial.

 

"Este hito representa un avance científico importante, y pone de relieve la eficacia de la Ciencia de la NSF y Centros Tecnológicos en la aplicación de resultados de la investigación a los problemas del mundo real", dice Robert Robinson, de la división del NSF de Ciencias Atmosféricas y Geoespacio.

 

Pero, la corrupción del lenguaje es tal, que la imprecisión de los conceptos elevados a rango de categorías, no pocas veces en la historia de la ciencia han enredado las cosas y enturbiado las investigaciones.

 

En su origen, la palabra “clima”, en griego, quiere decir inclinación, y se refería al hecho de que, conforme nos movemos del ecuador hacia los polos, la oblicuidad o inclinación de la radiación solar es cada vez mayor, o inversamente, que sobre la superficie terrestre percibimos una mayor inclinación; y justo la misma, está en correspondencia, a su vez, a la real inclinación del eje de rotación de la Tierra.  ¿Qué tiene eso qué ver con lo que hoy en día entendemos por “clima”?

 

Pues resulta que por esa oblicuidad de la radiación solar, los efectos se perciben en las variaciones de las condiciones atmosféricas, o más propiamente dicho, en los estados promedio de la atmósfera en los distintos lugares de la Tierra; y, entonces, dada esa asociación, la palabra “clima”, de ser una categoría geográfica referida a ciertas características del espacio terrestre, se transfirió a un asunto de la atmósfera terrestre, y por lo tanto, meramente meteorológico.

 

Y en la total irreflexión, ahora, en una nueva ciencia, se habla del “Clima Espacial” (que enunciado así resulta, estrictamente dicho, un absurdo descomunal), que convendrá denominarlo de momento con un concepto equivalente, como “Clima Cósmico” o quizá mejor, como “Clima Astrofísico”, o “interastrofísico”.  O dicho en otras palabras, si se tuviese más cuidado en los conceptos, no serían necesarias estas aclaraciones, y avanzaríamos mejor.

 

El problema aquí es: ¿cuál atmósfera en el espacio, o en el Cosmos, o entre los astros?  Ese “Clima Espacial”, sigue siendo el “clima atmosférico” terrestre, pero ahora bajo la consideración de un estudio más exhaustivo de la radiación solar; es, estrictamente, una interacción geofísica solar-terrestre.  Y si habláramos del espacio, ese sería otro cuento; algo así como el del “clima del vacío”, es decir, del “estado promedio de la atmósfera del vacío”.  O acaso, de las “inclinaciones del vacío”…

 

 

ESA-Interaccion-Astrofisica-Sol-Tierra--1975.jpg 

Agencia Espacial Europea (ESA), inició con estos estudios incluso en 1975.

[Fuente: Recorte de periódico (perdida la referencia)]

 

 

Quizá algún día el “Centro de Modelado para la Gestión Integrada de Clima Espacial”, cambie su denominación precisando la naturaleza de sus investigaciones; mientras tanto, así de rudimentaria la cosa… ¿no es este acaso, también, campo de estudio del geógrafo?  Para nosotros lo es en tanto asunto de las afecciones externas al espacio terrestre, en tanto lo que lo determina y en ese mismo sentido lo delimita.  Pero para la geografía fenomenista, ese asunto del “clima” como fenómeno meteorológico, ya le es razón suficiente para intervenir.

 

Al principio, allá por los inicios de los años ochenta, habíamos concluido no sólo que el espacio, así como tal, era el objeto de estudio de la Geografía, sino muy aristotélicamente, que ese espacio era la superficie terrestre.  Pronto nos dimos cuenta de la limitación, hacia mediados de aquella misma década, y corregimos: el espacio terrestre o geográfico, más adecuadamente delimitado, pasó a ser entonces; en su principal determinación, el campo gravitacional; la esfera, o el esferoide, o quizá toroide tridimensional, delimitado por la interacción de los campos gravitatorios de la Tierra y la Luna.  Hasta hace no mucho, eso sonaba a un asunto de un geógrafo teórico “medio loco” hablando de cosas raras.  Pero hete aquí que, a partir de 2002, las cosas, en la práctica, comenzaron a cambiar; y ya para una década desde entonces, una geografía que no tenga en sus consideraciones el estudio del espacio terrestre en la dimensión y magnitud de ello, es ya verdaderamente obsoleta.

 




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27 enero 2011 4 27 /01 /enero /2011 00:02

Ícono CursosCrónica de la Experiencia en la Impartición de los Cursos a Distancia (2/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es;

La Tierra ≈19ºφN, 99ºλW, 07 ene 11.

 

Nuestro desarrollo profesional ha entrado (no sólo por los “otoños de nuestra vida…, y que digo otoños, no sólo por la llegada del invierno de nuestra vida”), en una fase de su máxima potenciación.  Ya en el artículo anterior de esta crónica decíamos que ahora de lo que se trataba era de “hacer algo más que meramente informar de lo nuestro, ofreciendo la posibilidad de formar al otro, compartiéndole la metodología”.  El proverbio reza que no hay que <<no hay que darle los peces al otro, pues éste comerá sólo cuando tu vivas; sino que hay que enseñarle a pescar, pues con ello comerá toda su vida>>.  “Ya se podrá digerir toda la información habida –decíamos en la crónica anterior–, que de no procesarse metodológicamente, ello será apenas el conocimiento empírico y descriptivo acerca de algo; el positivismo ha creído que esto es toda la ciencia, y con base en él así se nos ha formado en las instituciones educativas, haciéndonos meramente reproductores al infinito de ese conocimiento, pero sin capacidad de producir lo nuevo”.

 

Para producir lo nuevo es asunto sine qua non investigar aplicando los criterios propios apoyados en una metodología; pudiera ser cualquiera, el asunto es que no se puede prescindir de ello, pero qué mejor, a nuestro juicio, que apoyarse en la metodología dialéctico materialista, que incluso en los mejores tiempos de su difusión no cualquiera realmente tenía un dominio así fuese elemental, y por lo tanto, menos ahora que a la vista del no-entendido en esto, se le hace ver como objeto obsoleto del pasado; y por ello, decíamos, “ese curso especial de investigación compartida; esto es, compartida con aquella persona que está en el mismo problema de investigación para resolver la didáctica de la enseñanza a distancia, intercambiando experiencias y resolviendo conjuntamente”.

 

Nosotros, por la necesidad concreta de este trabajo asumido, hemos empezado a resumir esta experiencia que venimos narrando en esta crónica; y lo primero, decíamos en la narrativa pasada, sería aplicar “la didáctica de <<La Tercera Reflexión>>; con lo que de hecho empezamos planteando el problema a resolver y a teorizar en esta investigación”.

 

Esa didáctica de “La Tercera Reflexión” se resume en lo siguiente: 1ª Qué dice Dios, 2ª Qué dice el diablo, y 3ª Qué dices tú.  La hemos empezado a aplicar, y los resultados se dejan ver sorprendentes en dos sentidos: 1) vemos que una cosa es asesorar verbal, presencial y directamente, haciendo posible la asesoría hasta de diez investigaciones simultánea, y otra cosa es asesorar por escrito, a distancia e indirectamente, lo cual consume más tiempo de lo que imaginábamos y difícilmente se pueden asesorar simultáneamente más de cinco investigaciones; y 2) la teleconferencia se hace un recurso enormemente valioso, que si bien no suple del todo lo presencial y directo, ayuda principalmente a la expresión del otro, del asesorando, en sus dudas y posibles confusiones (ya seremos más concretos en ello).

 

Pero de las solicitudes de información acerca de estos cursos, también florecen ricas e interesantes experiencias.  Así, una preocupación esencial de la Secretaría de Educación Pública en cuanto a los cursos a distancia, es el control del aprendizaje a certificar, y su preocupación es enteramente legítima, cuando la enseñanza y dicho aprendizaje de ella, se reduce a mera información acumulada, en ese caso, queda la duda de quién, realmente, está respondiendo.  Pero he ahí, precisamente, la obsolescencia de esa educación incluso presencial y escolarizada.

 

 1-Posibilidad-de-Conexion-a-Distancia-copia-1.jpg

La posibilidad de la conexión remota o a distancia existe; ello, como nueva tecnología, necesariamente debe potenciar la educación; y de hecho lo hace, sólo que una educación obsoleta aún la obstruye.

 

Por nuestra parte, en el ofrecimiento de los cursos de formación en las asesorías aplicadas concretas, ese problema simplemente no existe, pues la verificación del aprendizaje no se hace mediante ningún “examen” tipo “test psicométrico”, sino por el avance concreto en el proceso de la investigación concreta que realiza un individuo, y sólo un individuo.

 

Más aún, cierto es, no se puede saber realmente quién, o cuántos, están del otro lado, en ese sentido hay una opacidad total.

 

2-Del-Otro-Lado--Todo-es-Opaco.jpg

La asesoría es enviada, pero, ¿realmente a quién, o incluso, a cuántos?  ¿Esta incertidumbre es una objeción a este tipo de cursos que ofrecemos?

 

En los cursos de formación mediante las asesorías aplicadas a una investigación concreta; que legítimamente implican una necesaria cuota de inscripción que permita mantener este proyecto y compense el tiempo de trabajo dedicado por el asesor (que ahora vemos que no es cualquier cosa); incluso quién esté realmente del otro lado, deja de ser una preocupación.

 

3-Y-la-Conexion-Puede-Ser-con-Uno.jpg

Del otro lado se supone que estará sólo uno.  La asesoría es a una investigación concreta, por lo que uno con esa investigación concreta, tiene garantizada su real formación y su aprendizaje; pero, al mismo costo, podrían participar más...,

 

Pero más aún, la preocupación real en un principio, de cuántos pudieran estar del otro lado al mismo costo, también ha dejado de preocuparnos.  Y no sólo ello, sino ahora lo pudiéramos aconsejar como una forma de economizar por parte de los solicitantes.


4-O-Pueden-Ser-los-que-Sean.jpg
 ...sólo que, a menos que sea la misma investigación concreta respondiendo al mismo interés, estaría garantizada, a su vez, su formación y aprendizaje.  De los demás, con otro tema investigativo, o peor aún, sin ninguno, no sólo no se garantiza ningún aprendizaje explicativo y menos aún una formación, sino de manera absoluta, negamos que ello sea posible.  En todo caso, no obstante, sigue siendo válido el proceso como aprendizaje descriptivista y mero acopio de información, lo cual, de antemano, ya hemos venido obsequiando libremente.

 

Como podrá ver el lector, dado el problema en lo concreto, se avanza en su solución.  Ya continuaremos con esta crónica.

 


 

 

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27 enero 2011 4 27 /01 /enero /2011 00:02

Geopolítica del Eje del MalSer Social y Conciencia Social,

 en un Momento Histórico Crucial para la Humanidad.

Ensayo, 2011[a] (2/4).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

    enero 2011.

 

 

La experiencia positiva del socialismo

en el siglo XX: la planificación económico-social

y el desarrollo humano.

 

El principal aspecto positivo de la experiencia socialista del siglo XX, es la planificación económico-social.  Ello demostró, en principio, la solución a las crisis cíclicas del capital depauperizadoras de la clases social asalariada; pero más aún, en una nueva organización social, ha de resolver, por definición, el desarrollo proporcional y armónico del medio natural como fuente de los recursos materiales, y la sociedad.  Mientras los recursos naturales sean mercancía, objeto de comercio, y no de un uso racional planificado como valores de uso y satisfactores sociales, el deterioro del mundo continuará por necesidad.

 

Otro de los aspectos positivos demostrados, es que, independientemente de las divisiones territoriales de los Estados nacionales caducas e innecesarias, una natural y objetiva división regional no podrá subsistir por sí sola, sino únicamente en función de una organización mundial.

 

En el Informe al Club de Roma publicado con el título de “Los Límites del Crecimiento”, en 1972, en su Presentación, cierto es, en una forma vergonzante y tímida, se dice: “…es obvio que tenemos que introducir algunos cambios básicos en nuestra filosofía de la vida y en nuestro comportamiento”[1], ante el hecho de que no había ni ha habido más alternativa, que la sociedad mundial deberá aceptar una reorganización social socialista.

 

Fue ello una expresión contemporánea de la buena fe que se puede compartir; expresión del antiguo socialismo utópico que apelaba a la buena voluntad para lograr las transformaciones sociales; sólo que la historia ha demostrado que quien ostenta el poder, abriga tantos intereses económicos y sociales, como ideológicos y políticos, que ello jamás podrá ser así.  Esa resistencia que está en su naturaleza, impone –muy a nuestro pesar– la necesidad de la violencia como respuesta a esa violencia de opresión y explotación histórica.

 

Quizá pudiésemos detenernos a teorizar sobre la posibilidad de una transición pacífica, la cual necesariamente estaría en función del tiempo.  Pero justo de lo que la humanidad ya no dispone, es de tiempo.  Dicho con toda drasticidad parodiando aquel pasaje de U Thant de 1969, recogido como epígrafe en la Introducción de la obra antes citada: <<Sin desear aparecer en exceso dramáticos, pero dada la situación evidente a todos, a la humanidad se le acabó el tiempo.  Si en el curso de esta segunda década del siglo XXI no se reorganiza en una sociedad con un desarrollo económico-social planificado, mucho podremos temer que para la década de los años veinte de este siglo, la humanidad habrá entrado, en consecuencia, en un franco proceso de extinción como especie>>[c].

 

Por ejemplo, si en este momento tomásemos tales medidas, los efectos de ello no los apreciaremos sensiblemente, por razones naturales objetivas, sino hasta dentro de treinta a cuarenta años, para los años 2040 a 2050, proporcionalmente al tiempo de los cuarenta años que ha llevado el deterioro.  No estamos haciendo nada (como no se ha hecho tampoco desde 1970; las reuniones mundiales de los representantes de los intereses burgueses o capitalistas no son sino demagogia), no parece posible que en los próximos años se haga algo efectivo, luego entonces, llegaríamos a mediados del siglo XXI en condiciones, para entonces, ya irreversibles.  Estudiosos del problema, estiman que, en tales condiciones, entre fines de este siglo y principios del próximo, en las condiciones más precarias, estarían viviendo ya los últimos seres humanos.

 

De lo que estamos hablando, es pues, de la mayor importancia.  Los últimos informes técnicos indican que, en promedio, en México, el medio natural en su conjunto está deteriorado en casi el 50%[d], si ese es el resultado en 40 años, la tasa de deterioro en un comportamiento lineal (que no es el real, sino que el real sería en alguna progresión, probablemente logarítmica), sería de casi un 10% por década, lo que, en el mejor de los casos, nos da un margen hasta mediados de este siglo; pero si, como es lo más probable, el comportamiento es logarítmico, lo que nos queda para resolver, por lo menos en México, es, entonces, a lo más las próximas dos décadas (es decir, hacia el 2030).  En el contexto mundial, quizá el margen se pueda ampliar.

 

Como quiera que sea, la crisis ambiental mundial, la crisis de la fuente de recursos naturales de la humanidad, es evidente, lo mismo que sus causas: el ser objeto de comercio, el que los recursos naturales en este modo de producción, el ser social, sea, como su reflejo en lo mayor de la inconciencia social, mercancía, valor de cambio, y no un satisfactor económico-social, no un valor de uso.  Mientras la humanidad viva inmersa en el régimen capitalista, de irracional depredación, esencial y profundamente inmoral, por definición, tal problema no tiene solución, es el camino al suicidio colectivo.  Sólo la planificación económico-social propia a una nueva reorganización de la sociedad, en donde los recursos naturales dejen de ser mercancía, para ser, como valores de uso, satisfactores de las necesidades sociales, resolverá la situación actual.

 

Antes de 1990, para el marxismo, el problema era la revolución; luego de ese año y cada vez más, el problema ha venido siendo, primero, el reelaborar la conciencia social por el socialismo; es decir, el reelaborar la responsabilidad y compromiso social del individuo ante la sociedad, sobre la base de un conocimiento fundado científicamente; para, luego, resolver el problema de la transición.  ¿Y qué con Marx?  Nada más, en lo dicho: hacer concordantes en la lucha política revolucionaria, los avances sociales, con los desarrollos científico-técnicos, es decir, con el desarrollo de los elementos de producción.

 

Parte de las experiencias socialistas del siglo XX, el caso de China, demostró este acierto de Marx; no puede haber ningún “gran salto adelante” a capricho, ello depende del desarrollo de los elementos materiales de producción, y con ellos, de las fuerzas productivas, tanto en su paralelo avance científico-técnico, como en su conciencia social; hasta que ésta se haga determinante.  Sin embargo, el más alto nivel de socialización de la vida en un régimen capitalista, no lo convertirá, tampoco, automáticamente, en socialista, seguirá siendo capitalismo, quizá sólo más humanitarista; y ello nos devuelve al problema de la conciencia social y la transición hacia una nueva organización social.

 



[a] Documento base de la conferencia para la “Semana del Marxismo” organizada por Sociedad “Política Quántica”, 28-29 de enero de 2011.

[1] Meadows, H. Donella, et al; Los Límites del Crecimiento; Fondo de Cultura Económica, Colección Popular 116, México, 1ª edición, 1972; 2ª reimpresión, 1975; p.22.

[c] La cita textual del pasaje de U Thant de 1969, es el siguiente: “No deseo parecer en exceso dramático, pero a partir de la información de que dispongo como Secretario General, no puedo sino concluir que a los miembros de las Naciones Unidas restan, tal vez, diez años para controlar sus antiguas querellas y lanzarse a una participación global que frene la carrera armamentista, mejore el medio ambiente, limite la explosión demográfica y de por fin el impulso necesario a los esfuerzos orientados hacia el desarrollo.  Si esa participación global no se crea en el próximo decenio, entonces mucho me temo que los problemas que he mencionado habrán alcanzado proporciones tan escalofriantes que seremos incapaces de controlarlos” (Op. Cit; p. 32).  Como puede verse, terminó la década de los años setenta, y nada se hizo; pero más aún, se fue la década de los ochenta, se derrumbó el socialismo, y lo las predicciones de U Thant se comenzaron a cumplir; al terminar la primera década del siglo XXI, la situación es tal, que el consiguiente al que ahora llegamos, acerca de la posible extinción, no es casual.

[d] Dato extraído del panel: “Desarrollo Sustentable”, de la serie de programas, “Discutamos México” (enero, 2011), aportado por la funcionaria Julia Carávias; aun cuando el problema en la totalidad de estos informes, es la referencia de origen de las medidas, es decir, a partir de qué año; pero, en este caso, se habla respecto del total habido de bosques: 25% deforestado, de aguas: 70% contaminada, y en acuíferos subterráneos: 25% gastados, de suelos: 40% degradados (y 90% en riesgo).  Esos solos datos dan un 46.25% en promedio de deterioro.

 



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