Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:58

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento”.
 
Fundamentos de la ciencia.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 29 mar 10.

 

 

c)  Fundamentos de la ciencia.

 

El proceso del conocimiento tiene, por lo menos, cuatro elementos principales: 1) la actividad cognoscitiva del hombre; 2) las medidas del conocimiento; 3) los objetos del conocimiento; 4) Los resultados de la actividad cognoscitiva.  El primero consiste en el profundo vínculo dialéctico entre la teoría y la práctica, entre el método y la transformación de la realidad; el segundo a la utilización de los sistemas de referencia correspondiente; el tercero lo ya antes discutido relativo a la definición del objeto de estudio; y el cuarto, como su enunciado lo expresa, a los resultados, utilidades o servicios de ese proceso.

 

En la concepción moderna de la ciencia se busca de manera semejante como en la Antigüedad, un principio básico único a partir del cual interpretar la realidad; sólo que no es en su forma absolutizada y general como entonces se pretendía, sino en su forma relativa y particular.  Relativa por quedar en dependencia de un sistema de postulados; y particular, por referirse a la base para la interpretación de sólo una faceta de la realidad, o sea, de aquella que una ciencia particular es reflejo.

 

Como consecuencia de lo anterior, el primer fundamento de la ciencia o proceso del conocimiento científico, es la determinación de ese “principio básico” constituido por las propiedades del objeto de estudio.  En segundo término, la definición de un sistema de postulados.  En tercer lugar, la definición de un sistema de principios que, en cuarto lugar, van a originar el sistema de teorías básicas; a partir de las cuales será posible, en quinto término, un aparato de categorías fundamentales con las que se desarrollará la investigación, dando lugar a un sexto punto, en el carácter teórico hipotético; mediante lo cual finalmente se llegará al séptimo fundamento de la ciencia, en el establecimiento de leyes.

 

Por lo que se refiere al objeto de estudio y la metodología correspondiente, ya han sido discutidos con suficiente amplitud; y en cuanto a los restantes aspectos fundamentales, cabe considerar previamente, que no existe un riguroso y mecánico orden de jerarquía entre ellos, en tanto que unos no se pueden formular sin los otros.  Evolucionan de manera aislada en la Ciencia en General y en un momento dado de su desarrollo histórico se integran a un sistema.

 

Los postulados son principios cuya admisión es necesaria para establecer una demostración.  Determinan el objeto, indican que investigar.

 

El postulado es "la cosa requerida" “como punto de partida de una teoría científica, en cuyo marco no es demostrable”[1].  Esto quiere decir, que la teoría se demuestra independientemente de sus postulados, pero con base en ellos, así como a su vez, los postulados se demuestran por sí solos independientemente de la teoría de la cual forman su base.

 

Dicha independencia hace que los postulados sirvan sólo como punto de partida y no sean más considerados en la teoría.

 

El postulado, en la metodología filosófica actual, no se distingue del axioma, pero habremos aquí de distinguirlos en el sentido en que se les diferenciaba en la antigüedad pues el axioma o teorema da más idea de una noción lógica necesaria, que de una idea de partida que más adelante es desechada, como ocurre con la noción de postulados.

 

Por su parte, los principios, que se enuncian sobre la base de ciertos postulados, caracterizan de manera general a las ciencias y las diferencian esencialmente; vienen a ser un mero reconocimiento de las leyes generales y fundamentales, sin que se enuncien como tales.  Dicho de otra forma, las leyes se agrupan entre sí y se subordinan a leyes generales o principios, para constituir los fundamentos de la ciencia.

 

Los principios son las tesis de partida de cualquier teoría “que unifica los conceptos en un sistema determinado y expreso la propiedad  o relación más general, propia de ese objeto dado”[2].

 

"Los principios..., establecen las propiedades y relaciones más generales..., que son base de una determinada teoría..."[3]

 

El principio se distingue del postulado en que mientras que éste es desechado más adelante, aquel constituye el fundamento necesario de la teoría o ciencia, y permanecerá inamovible e inmutable en el fondo de las mismas rigiendo la consecución del objeto y, por tanto, rigiendo los procedimientos metodológicos, la coherencia, sistemática y secuencia lógica para tal efecto.

 

Con respecto a las teorías, su premisa inicial es considerarlas como un saber o conocimiento generalizado y sistemático.

 

Las teorías, que finalmente conforman el cuerpo de la ciencia, ya sean sobre la naturaleza o la sociedad, aparecen conforme a las condiciones históricas en cuanto al nivel de la producción y relaciones del proceso productivo y avance tecnológico experimental.

 

A su vez, toda teoría posee una estructura compleja, dividida por lo menos en dos grandes partes: 1) la que constituye todo su contenido metodológico, y 2) la consistente en las formas de medición del conocimiento.  Estas dos grandes partes, en el desarrollo de la investigación, entran en juego de acuerdo a la concepción filosófica del científico, ya sea que éste la reconozca explícitamente y de manera fundamentada, ya que permanezca inconsciente de que su pensamiento refleja necesariamente una determinación del mundo.  Aun cuando en esta última condición, la ciencia particular que se basta a sí misma fuera de la filosofía, es una colección, es vocabulario, es un inventario (Herzen).

 

Uno de los fundamentos de la ciencia de la mayor importancia, consiste en el planteamiento de un aparato de categorías fundamentales.

 

Este "aparato" se conforma de los conceptos fundamentales que reflejan las propiedades y relaciones más generales y esenciales de una faceta investigada de la realidad.

 

El sistema de categorías de una ciencia particular se determina por el carácter específico de su objeto de estudio, y cumplen la función de ser la lógica de la ciencia, cuando refleja en su conjunto las leyes del desarrollo de la faceta de la realidad objetiva estudiada.

 

En ese sentido, las categorías tienen un valor metodológico.  Significan abstracciones de un alto grado de generalización de la práctica humana.

 

Siguiendo a Kopnin, las categorías “no tienen su propio contenido objetivo, independientemente de los postulados, los principios y las leyes.  Su función principal radica, principalmente, en ser la forma lógica de los principios, las leyes y las tesis metodológicas”[4].  En consecuencia, las categorías se definen por medio de dichos elementos.

 

Las categorías y el sistema que en un momento dado conforman, como cualquier otro fundamento de la ciencia, no sólo surgen de una buena vez, sino son producto de un largo proceso histórico-social, y se integran sólo en el curso del desarrollo de la ciencia, de tal modo que incluso llegan a definir a la misma como tal.

 

El sistema de categorías debe estructurarse a partir del análisis del proceso del conocimiento “para descubrir, para desarrollar en ese sistema el objeto de estudio de la ciencia; las leyes objetivas del desarrollo de la realidad”[5].

 

Las categorías deben presentarse en un orden de sucesión dialéctica para expresar la lógica del objeto de estudio y el método de exposición de la ciencia.

 

El siguiente fundamento de la ciencia, ya sea esta natural o social, es su carácter teórico-hipotético, con el cual le será posible avanzar en el conocimiento y desarrollo.  Por tal razón es que la hipótesis es considerada por Engels como el motor de la ciencia.

 

La hipótesis es en principio, una forma de sistematización del conocimiento científico, junto con el análisis,

 

La hipótesis debe diferenciarse de la conjetura arbitraria, por cuanto en ella, en la hipótesis, se dan las probabilidades argumentadas por conocimientos antes demostrados.

 

Toda hipótesis rigurosamente elaborada, intenta ser la solución al planteamiento del problema científico.

 

Al ser uno de los fines últimos de la ciencias el poder establecer una previsión científica; y cuando las mismas, en la medida que logran definir su carácter teórico-hipotético, define su grado de madurez; en esa medida dichas ciencias alcanzan uno de sus fines últimos.

 

Finalmente, el último fundamento de la ciencia consiste en el establecimiento de la ley.

 

Si la ciencia, hemos dicho, es un reflejo de la realidad objetiva, y ésta se encuentra regida por leyes igualmente objetivas de su movimiento y desarrollo; otro fin último de la ciencia es, por lo tanto, el constituirse en reflejo de las leyes que rigen la realidad objetiva, por lo menos en aquella faceta que refleja.  Es decir, que un fin más de la ciencia es descubrir las leyes que rigen el movimiento y desarrollo regulares de la naturaleza o sociedad; descubrir las conexiones internas causales, necesarias, estables y esenciales de los fenómenos, que condicionan el desarrollo necesario, regular, de los mismos.

 

“El conocimiento de la ley presupone el paso del fenómeno a la esencia y siempre ocurre por medio del pensamiento abstracto, al dejar aparte numerosos caracteres puramente individuales e inesenciales de los fenómenos”[6].

 

De particular interés entre los tres grupos de clasificación de leyes, es el primero, que se refiere a las leyes específicas o particulares; de cuya generalización se llega a las leyes del segundo grupo o leyes para grandes grupos de fenómenos, y al tercer grupo que constituyen las leyes universales.

 

Las leyes específicas o particulares “expresan relaciones entre fenómenos específicos y concretos o propiedades particulares de la materia.  Poseen determinación cuantitativa y cualitativa objetivamente exacta y pueden ser expresadas de manera funcional, en una determinada forma matemática”[7].

 

Las leyes, por último, son constantes, es decir, son reflejo de las regularidades del movimiento y desarrollo de la realidad objetiva.



[1] Rosental, M.M-Iudin, F.P; Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos; Montevideo, 1965; (v. Postulado).

[2] Kopnin, P.V; Lógica Dialéctica; Grihalbo; México, 1966; p.98.

[3] Ibid. p.101.

[4] Ibid, pp.114-115.

[5] Ibid, p117.

[6] Rosental, M.M-Iudin, F.P; Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos; Montevideo, 1965, (v. Ley)

[7] Ibid, (v.Ley).


 
Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
Comenta este artículo
13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:57

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...”
 Teoría del desarrollo y subordinación de las ciencias.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 25 mar 10.

 

La teoría del desarrollo y subordinación de las ciencias, es tema clave en la geografía teórica, para clasificarla acertadamente, y, derivado de ello, la metodología corresponidente.

 

La teoría del desarrollo y subordinación de las ciencias de F. Engels, se basa en cuatro principios: 1) del reflejo de las etapas de la historia de la naturaleza; 2) del reflejo del desarrollo de las formas de movimiento y de su sustrato portador; 3) del reflejo del movimiento del conocimiento de lo abstracto a lo concreto; y, 4) del reflejo del movimiento del conocimiento de lo general a lo particular.

 

El espacio es condición primera en la historia de la naturaleza, y eso hace ubicar a la Geografía entre las ciencias inmediatas a la básicas.  La Geografía refleja a su vez esa condición espacial de las formas de movimiento de la materia, y de su sustrato portador que le vincula a las ciencias especiales (lo que confunde a la Geografía como una “ciencia de los fenómenos”); pero la Geografía también es un reflejo del conocimiento que va de lo abstracto a lo concreto, cuando con el estudio de las propiedades del espacio, ya en las cartas geográficas, ya en los globos terráqueos, se comprende cada vez más la complejidad y naturaleza del espacio real; y, finalmente, la Geografía en el cuadro de la clasificacion delas ciencias, también es un reflejo del conocimiento de lo más general (el espacio), frente a los casos particulares de los fenómenos discretos.


 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
Comenta este artículo
13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:56

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento.
 
Teoría del desarrollo y subordinación de las ciencias.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 25 mar 10.

 

 

b)  Teoría del desarrollo y subordinación de las ciencias.

 

Determinar el lugar de una disciplina de conocimientos en el cuadro de la clasificación de las ciencias, es de fundamental importancia para definir los aspectos metodológicos generales que se expresarán de una forma u otra dependiendo del criterio de clasificación.

 

Sin embargo, ya sea que como con Ampere (1775-1836) se dividían en dos grandes grupos denominándose a uno, de las ciencias cosmológicas y otro de las ciencias zoológicas; ya como Wildelband, a uno en nomotéticas y a otro en ideográficas; o como en Comte (1798-1857), en abstractas y concretas; o finalmente, por sólo citar a estos, con Wundt y Ostwaldt en formales y factuales; en todos los casos hay un común denominador, en que para el primer grupo se trata de las ciencias naturales y en el segundo de las ciencias sociales, a excepción de las factuales que comprenden a su vez los dos grupos, pero sin dejar de existir estas últimas categorizaciones como lo que hay de común entre todas las clasificaciones.

 

De ahí que finalmente nos basemos en la teoría de la clasificación de las ciencias de Federico Engels, que llanamente las agrupa en ciencias naturales, ciencias sociales y ciencias del pensar, en una primera aproximación que en nuestros días ha sido profundizada.

 

Así, para el grupo de ciencias naturales existe una metodología general común que en su forma de una metodología básica consiste en: "Ejecución de razonamientos.  Ejecución de experimentos.  Análisis de datos experimentales.  Operaciones de simetría. Análisis dimensional. Teoría de la medición.  Teoría de la ordenación.  Escalas y unidades.  Alternación cíclica de experimentación y razonamiento"[1].  Y en su  forma de una metodología avanzada en: "Analogías. Homologías. Analogismos. Simetría. Analogías formales. Analogías heurísticas. Modelos lógicos. Modelos analógicos. Analogías cibernéticas. Predicciones por analogía. Explicaciones por analogía. Cálculo por analogía. Conjeturas por analogía. Simulación. Inteligencia artificial. Dialéctica de la analogía. Deslinde entre experimento y teoría. Consideraciones de la computación como un tercer elemento en la investigación”[2].

 

Y para el grupo de las ciencias sociales, la metodología general común en su forma básica, consiste en: "Métodos comparativos. Métodos de muestreo. Encuestas. Entrevistas. Test. Observación. Formación de índices enumerativos. Tipologías. Índices parametritos. Integración conceptual. Análisis de relaciones. Análisis contextual. Análisis ecológico. Análisis estadístico. Microanálisis. Macroanálisis"[3].

 

Y en su forma de metodología avanzada en: "Estructura y modelo. Estructura y significación. Estructura y dialéctica. Estructura y carácter. Estructura y comportamiento. Estructuras sociales. Estructuras de parentesco. Estructuras culturales. Dinámica de grupos. Topología de redes. Análisis organizacional. Cambios estructurales. Estructuras económicas. Macro estructuras. Estructuras políticas. Estructuras internacionales. Estructuras políticas. Estructuras internacionales. Método estructural”[4].

 

Todo lo cual, como normas metodológicas de segundo orden en tanto que subordinadas al materialismo dialéctico e histórico como método científico en general, rigen a su vez las normas metodológicas de tercer orden o particulares de una ciencia dada.

 

Bajo estas consideraciones, es importante discutir las propiedades, vínculos y relaciones generales del cuadro de clasificación de las ciencias, para más adelante ubicar el lugar que le corresponde a la geografía en el sistema general, y sus implicaciones.

 

El principio de la objetividad en la clasificación de las ciencias, radica en el concebir a éstas como "...un reflejo de las cosas y fenómenos de estudio en la conciencia del hombre"[5].

 

Ahora, si las ciencias son un reflejo de la realidad objetiva y en ella nada está separado o desvinculado de nada, sino que toda ella es una interpenetración y una síntesis, así a su vez por lo tanto, el conocimiento estará interpenetrado.  Pero como la realidad no puede conocerse sino por sus partes, se plantea la necesidad de un deslinde riguroso y lógico, y en consecuencia, el análisis de las generalidades y bases de los intentos de clasificación.

 

La teoría del desarrollo y subordinación de las ciencias de F. Engels, se basa en cuatro principios: 1) del reflejo de las etapas de la historia de la naturaleza; 2) del reflejo del desarrollo de las formas de movimiento y de su sustrato portador; 3) del reflejo del movimiento del conocimiento de lo abstracto a lo concreto; y, 4) del reflejo del movimiento del conocimiento de lo general a lo particular[6].

 

Esta teoría se opone fundamentalmente a la teoría de la yuxtaposición de las ciencias de Augusto Comte.

 

En el fondo de las mismas está el problema de cómo se conectan entre sí los fenómenos y de cómo se refleja la ciencia esta conexión.

 

Así, "...los distintos aspectos de la conexión general de las ciencias pueden ser representadas como un reflejo de enlace entre los objetos de estas ciencias.  La relación entre los objetos de las ciencias puede aparecer como conexión de los objetos que coexisten en el espacio o que se siguen uno tras otro en el tiempo; y el desdoblamiento del objeto de la investigación se realiza en concordancia con estas dos formas básicas de cualquier ser.  De aquí surgen ciencias tales como la geografía de una parte, y la historia de otra"[7].

 

En lo anterior se expresa la interpretación de las ciencias, su conexión dialéctica; así como la necesidad de deslindar formalmente su objeto de estudio; cosas ambas que hasta hoy han sido de difícil solución, vistas desde el ángulo de la geografía.  Sin embargo, el mismo Kedrov da la pauta en esta cita para resolverla.  Ubica a la geografía e historia como bases del conocimiento en tanto que su objeto de estudio son las formas más generales de la existencia de las cosas y fenómenos: el espacio y el tiempo, respectivamente.  Si estas ciencias, particularmente la Geografía, tienen un estrecho vínculo con las demás, sean naturales o sociales, sólo es en el sentido de la especialidad o temporalidad de las cosas o fenómenos.

 

Como ya lo señalará Herzen en el siglo pasado al referirse a la síntesis de las ciencias: la conexión de sus objetos de estudio se descubren como resultado de su desarrollo.   En este caso, la conexión del objeto de estudio de la geografía se descubre como resultado del desarrollo del concepto de espacio.

 



[1] Gortari, Eli de; La Metodología: una Discusión y Otros Ensayos Sobre el Método; Grijalbo; México, 1980; pp.32-33.

[2] Ibid.

[3] Ibid.

[4] Ibid.

[5] Kedrov, B.M; Clasificación de la Ciencias; Editorial Progreso, T.I; Moscú, 1974; p.37.

[6] Ibiid. P.414.

[7] Ibid, p.37.


 
Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
Comenta este artículo
13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:55

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...”
Estructura de la ciencia.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 22 mar 10.

 

La importancia de definir a la Geografía como ciencia, está en definirla como un conocimiento, además de objetivo, causal, comprobable, sujeto a las leyes de la lógica, capaz de establecer con ella predicciones rigurosas, y, también, de alguna manera, económicamente productiva; esto es, con la que podemos transformar directamente la realidad, y ser, con ello, una ciencia como factor determinante en la vida social.

 

Así, lo esencial de la definición del conocimiento científico se refiere al conocimiento verdadero que se obtiene sobre la base de la vigencia del conocimiento precedente, formado en una estructura rigurosa de postulados, principios, categorías fundamentales, objeto de estudio, metodología hipotético-deductiva fundada en la lógica, procedimientos empíricos de observación, medición y modelado, y procedimiento racionales o teóricos de análisis y síntesis, establecimiento de leyes y desarrollo de teorías.

 

Con la búsqueda de todos estos elementos ingresamos a la carrera de Geografía allá por 1975; con la búsqueda de ello la cursamos entre esa fecha y 1979; y, en la ausencia sistemática de ello, de ese último año y 1981, tratamos de establecerlos en la elaboración de nuestra tesis de Licenciatura, encontrando que ello, no casualmente ausente, no era posible en la interpretación que hasta ese momento se hacía de la misma; y en el lapso de 1981 y 1982, habiendo encontrado finalmente la verdadera categoría fundamental del conocimiento geográfico, la reelaboramos, quedando tal como aquí la estamos ahora presentando publicada.

 

De acuerdo con la metodología marxista, habíamos intentado elaborar esa estructura de la Geografía como ciencia, sobre la base de lo que en ese momento supusimos su categoría fundamental: la relación naturaleza-sociedad.  Encontramos que esa no era su categoría fundamental, sino que, debajo del concepto de relación, es que se escondía realmente dicha categoría: el espacio.

 

Como dijera Marx respecto de la mercancía y el capital, del vínculo, relaciones y propiedades del espacio, se descubriría todo el sistema de la Geografía como ciencia.

 

Durante los últimos treinta años hemos sostenido esa tesis por la que afirmamos que la Geografía es la ciencia del estudio del espacio terrestre.  Le perdimos la pista a lo que pudo haber ocurrido en el ámbito mundial, por lo menos occidental, o si se quiere una reducción aún más modesta, específicamente, hispanoamericano.  Pero no sólo ello, sino aún le perdimos la pista a lo que exactamente ocurrió en el ámbito propio.  En general, y ahí están los hechos documentales, por lo menos luego de 1995, dicha tesis fue víctima de un plagio intelectual; es decir, en donde sin citar ni dar referencia ni los créditos de su origen (ya por ignorancia o por deliberada intención, que finalmente fue por esto último, junto con lo anterior), se hizo pasar por propia en otro autor que tuvo –y por ello mismo–, la oportunidad de publicar.  Y como sólo podía ser en el que copia sin creatividad ni merito alguno, sólo se reprodujo, con todo y sus errores y limitaciones, a lo que habíamos hecho hasta 1983; mucho de lo cual para 1985 a 1987, había sido superado por nosotros mismos.

 

                              Hubo un único atributo positivo en ello: la tesis por tantos años negada, finalmente era aceptada, si bien en forma subrepticia, en la comunidad de la geografía en México.  Pero ello no es del todo feliz; ella se introdujo por la fuerza de los argumentos científicos mismos, pero el objetivo fue, de inmediato, distorsionar el concepto, tergiversar las ideas, y con ese mismo fundamento, volver, en términos aún más absurdos, a la misma geografía fenomenista.  Hasta que en junio de 2009, tuvimos oportunidad, por este medio, de publicar los fundamentos reales de nuestra tesis, por la que, luego de treinta años, no sólo ninguna premisa ha sido refutada y hecho ver como falsa, sino, ya incluso la prueba de la comprobación en la práctica histórico-social la confirma como correcta.  Esta tesis es ya hoy, una teoría, la teoría de la geografía espacista, lógica y rigurosamente bien fundamentada.  En el hacer teórico geográfico, no hay antecedente, y en ello, si no se aceptara más nada, estaría,y con suficiencia, su valor.

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
Comenta este artículo
13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:55

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento.
La Geografía como Ciencia.  Estructura de la ciencia.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 22 mar 10.

 

 

III  La Geografía como Ciencia

 

1  Concepto de ciencia

 

a)  Estructura de la ciencia.

 

En los siguientes incisos de este parágrafo; se desglosa la importancia de cada uno de los aspectos de la estructura de la ciencia; de sus rasgos generales y de la importancia de la definición del objeto de estudio, de su clasificación y de los fundamentos teóricos-metodológicos.

 

Al tratar de concebir una disciplina de conocimientos como ciencia, en tanto saber riguroso y exacto, no basta con  determinar su objeto de estudio; ello es sólo el principio de su definición.

 

Determinar el objeto de estudio no es suficiente debido a que suele suceder, como lo hemos visto en el capítulo anterior, que muchas ciencias se vinculan estrechamente compartiendo total o parcialmente el mismo objeto de estudio.

 

De ahí que en un segundo orden de importancia deba considerarse como un elemento más, el lugar que ocupa en el sistema total de las ciencias, sus vínculos y relaciones.

 

Gran parte de la clasificaciones de las ciencias se estructuran además de por el objeto de estudio de éstas, en función de un criterio metodológico que constituye el tercer elemento de la definición de una ciencia.  Dicho aspecto metodológico no sólo se refiere a las formas de investigación, el instrumental y procedimientos, sino fundamentalmente a la sistemática del conocimiento, es decir, al contenido teórico para la aprehensión de la realidad.

 

Etimológicamente, "ciencia" quiere decir saber, conocimiento; pero estos conocimientos pueden ser de diferentes clases: cotidianos, empíricos, o teóricos, precientíficos o científicos.

 

Los conocimientos cotidianos se refieren a la información de las relaciones más simples para guiarse en el mundo circundante; conforman un saber elemental junto con los conocimientos empíricos, que se limitan a la mera constancia de los hechos y su descripción.

 

Sin embargo, los conocimientos empíricos aunados a un saber precientífico así sea intuitivo, permiten que la constancia de los hechos y la descripción adquieran un nivel superior; hablándose entonces, de la constancia y descripción calificada.  Es en este sentido que Federico A. Daus lo señala en su trabajo, "Qué es la Geografía":  “El paso primario es la versión de las observaciones para componer una descripción específica de los objetos; en ella debe cumplirse con una modalidad de la mayor importancia, que es la designación  exacta y calificada de los objetos..."[1].

 

El concepto de "descripción calificada" no debe entenderse como forma taxonómica, sino precisamente de la manera en que la expresa el mismo Daus, "... llegar a la explicación y la correlación"[2]. La descripción calificada es una descripción explicativa en tanto conocedora de la causalidad.  Aun cuando de allí no debe desprenderse que necesariamente quien describe en forma calificada, es a su vez el investigador especializado en dichas relaciones causales, pues basta con poseer la sufriente información retomada de investigadores especializados, para estar en capacidad de ofrecer dicha forma de descripción.  Hasta ahora, los geógrafos han confundido el estudio de la causalidad con la investigación causal, la primera está al alcance de toda persona culta, la segunda está restringida a una formación especializada.

 

Por tal razón, la descripción constituye una etapa o nivel en la investigación científica.  Así se indica en el Diccionario Filosófico de Rosental e Iudin: "La descripción prepara el paso a la investigación teórica del objeto de la ciencia"[3], y allí mismo expone cómo la investigación teórica del objeto implica la categoría de explicación y, por tanto, de investigación causal.

 

Un saber que no supera el nivel de descripción, sujeta el conocimiento a un estado teórico precientífico, en el cual se pueden contener conocimientos ordenados y sistemáticos incluso, pero los cuales aun no se desarrollan y despliegan poniendo de manifiesto la esencia del objeto estudiado.  

 

Por el contrario, cuando esto último es operado en el proceso de investigación especializada mediante la explicación analógica, causal y sujeta a ley, el saber adquiere el rango de un verdadero conocimiento científico.

 

Otro rasgo esencial de la ciencia es su sistema, que Spirkin explica como "...la agrupación de los conocimientos, ordenada según determinados principios teóricos"[4].

 

Así, los conocimientos empíricos y precientíficos se transforman en teóricos y científicos, al formar parte de un sistema conectando sobre la base de principios y leyes generales, así como de conceptos, todo ello históricamente constituido de acuerdo a un fin determinado.

 

La sistemática de la ciencia, elaborada sobre la base de toda su metodología, comprende entonces, la lógica del conocimiento sobre la faceta de la realidad objetiva, definida en el objeto de su estudio.

 

Por último en este inciso analizaremos lo tocante a la importancia del objeto de estudio para la ciencia.

 

El primer hecho de importancia en el objeto de estudio, es reconocer que el mismo cambia según su propio desarrollo en el sentido y medida de su ampliación y profundización simultáneas, e infinitas.

 

Es erróneo pensar que, en la errónea interpretación de lo antes dicho, por el hecho de que el objeto de toda ciencia se halla en constante cambio, éste puede cambiar de uno en otro; por ejemplo, de ser objeto de estudio de la naturaleza, pasar a ser de la sociedad.  El sentido de su cambio debe entenderse por la transformación en sí mismo según se descubren en él nuevas facetas, nuevas propiedades, vínculos y relaciones, que nos dan una idea más elaborada de su naturaleza, apareciendo distinto de como nos era en un principio.

 

P.V. Kopnin expresa este hecho en los siguientes términos: "el cambio de objeto de una ciencia está supeditado a determinadas leyes que dependen del carácter especificado del objeto estudiado por dicha ciencia..."[5].

 

Es claro, entonces, que una disciplina de conocimientos que no defina con toda precisión, sin ambigüedad ni contradicción metodológica, su objeto de estudio en los marcos de las leyes de su propio desarrollo, no estará en posibilidad de concebirse, en lo más ínfimo, como ciencia, rigurosamente dicha.

 

Dicho de otra forma, una disciplina de conocimientos que no precise su objeto de estudio, no encontrará la manera de determinar su lugar en el ya de por sí complejo cuadro de la clasificación de las ciencias.  Y ello traerá consigo implicaciones metodológicas generales igualmente imprecisas.



[1] Daus, Federico A; Qué es la Geografía; Editorial Columbia, Col. Esquemas Nº 53; Argentina, 1966; p.67.

[2] Ibid. p.67.

[3] Rosental, M.M-Iudin, P.F: Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos, Montevideo; 1965; (v. Descripción).

[4]      Spirkin, A; La Ciencia; Grijalbo, Col. 70’s Nº 26; México, 1968; p.10.

[5] Kopnin, P.V; Lógica Dialéctica; Grijalbo; México, 1966; p.13.


 
Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
Comenta este artículo
13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:54

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...”
Matematización del espacio geográfico.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 18 mar 10.

 

 

En este apartado, más que tratar sobre la matematización en sí del espacio geográfico, nos referimos al asunto de a cargo de quién o de que modo, quedó tal problema.  Y la respuesta esencial, es que tanto la Geodesia como la Geografía requieren de tal solución, con la diferencia de que mientras la Geodesia lo hace respecto del sistema de referencia del espacio terrestre (el discreto formado por la masa terrestre, al que en aquel entonces nos referíamos como “discontinuo”, no muy propiamente), la Geografía lo hace respecto del espacio como tal, lo que no puede ser, a su vez, sino a partir de su sistema de referencia mismo.

 

La ausencia de una teorización acerca de la Geografía como ciencia, una teoría acerca de su objeto de estudio y método, dio lugar a un momento de fuerte confusión en esta disciplina de conocimientos al especializarse el campo de la Geodesia.  La nueva cartografía no podía hacerse sin ese riguroso aparato matemático de la nueva geodesia, y esa asociación geodesia-cartografía, impactó en la manera de concebir la geografía.

 

Se renovó la idea estraboniana en los trabajos de Bernardo Varenio a mediados del siglo XVII, si bien es cierto que dichos trabajos requieren un análisis más minucioso, pues en una segunda lectura luego de mucho tiempo, vemos que en realidad en Varenio está la idea de una geografía espacista, aun cuando en ese contexto histórico de deslinde con lo que la geodesia, a su vez, desde 1617 cuando Snellius inventa el método de triangulación, comenzaba a tomar en sus manos, y que finalmente pasó a ellas a partir de los trabajos de Picard en 1670, y finalmente con la polémica Newton-Cassini acerca de la forma de la Tierra, hacia fines del siglo XVII.

 

La confusión era obligada, no tanto a falta de una teoría del espacio, como de una teoría del mismo que aún era insuficiente para trabajar con él en el campo de la geografía como objeto de estudio: el vacío newtoniano.  Y en realidad, es hasta ahí, donde comienza la verdadera discusión teórica acerca del espacio.

 

De ahí que la Geodesia resolvió pronto su objeto de estudio y método.  A la Geografía le llevaría aún un tiempo recorrer su propio camino y teorizar sobre un objeto de estudio más complejo que se erigía sobre los trabajos de la física y de la geodesia.

 

Y, en una exquisitez histórica paradójica, contra todo aparente sentido común, el siguiente paso en ese desarrollo teórico histórico de la Geografía, se va a dar en México al final de su período virreinal siendo aún la Nueva España, con José Antonio de Alzate y Ramírez; y no casualmente, sino en directa conexión con las condiciones de necesidad del desarrollo del conocimiento geográfico, que en ese momento de fines del siglo XVIII en Nueva España, eran más agudas que en ninguna otra parte del mundo, incluso que en la metrópoli misma, donde una década después, Tomás Ramón del Moral, responde en su teorización geográfica, a esas mismas necesidades enfrentadas más cruda y apremiantemente por Alzate.

 

A partir de ese momento, el pensamiento geográfico mexicano va a entrar en escena; y ya la historia dirá si esta tesis nuestra expuesta desde principios de los años ochenta del siglo XX, correspondió o no al siguiente paso en ese desarrollo histórico; y si los geógrafos mexicanos habrán sabido hacer escuela en ello; o, como parece estar en nuestra naturaleza, la denostan, dejan que florezca en Europa, para luego, con la mentalidad de súbditos, irla a estudiar allá y volver con títulos de otras Universidades explicando lo que se originó acá.

 

No casualmente, luego de Alzate, ya en el siglo XIX, se da esa extraña mezcla de geodesta-geofísico-geógrafo que caracteriza al Ing. Geógrafo mexicano hasta el primer tercio del siglo XX, muy claramente distinguible del Ing. Geógrafo Militar español del siglo XVIII.  Y otras circunstancias particulares serán las que determinen esas peculiaridades de la Geografía mexicana.


 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
Comenta este artículo
13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:53

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento.
Cálculo formal y elemental del espacio geográfico.
Matematización del espacio geográfico.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 18 mar 10.

 

b)  Matematización del espacio geográfico.

 

Parecería finalmente, que el estudio del espacio había quedado en manos de los geodestas y que la Geografía se había restringido, por último, a una disciplina de conocimiento fenomenológico-historiográficos.

 

Sin embargo, lo que hasta ahora se ha venido haciendo con la Geodesia, ha sido el determinar, en rangos muy elevados de precisión, la forma y dimensiones del sistema de referencia del espacio geográfico; determinar las cualidades particulares de la masa inercial de referencia de dicho espacio; pero el estudio en sí de este espacio particular y relativo, aún está por desarrollarse.

 

En los estudios de geodesia se ha llevado a un alto grado de matematización el análisis del sistema de referencia del espacio geográfico, y en ese sentido, del estudio del espacio  por sus cortes espaciales.

 

Hasta antes del siglo XVII, geógrafos y geodestas se confundían en uno solo por las coincidencias dadas en sus objetos de estudio, e incluso en parte por las metodologías correspondientes.  Hasta entonces, la determinación de los cortes espacial-geográficos habían sido suficientemente satisfactorios por medio de posicionamiento astronómico, en una superficie considerada total y perfectamente esférica (fig. 25).  Pero con los estudios de Newton en la segunda mitad del siglo XVII, surgió la necesidad de determinaciones más precisas.

 

Así nació de hecho la Geodesia como una ciencia bien definida, en los trabajos de Jean Picard (1620-1682), abocado a la medición de distancias con instrumental de precisión, en arcos sobre la superficie terrestre.

 

En ese sentido es que se refiere por Pedro C. Sánchez: "La necesidad de la geodesia para la cartografía no se hizo patente en forma de real, sino hasta los trabajos iniciados por Picard"[1]; al que le siguieron Maupertuis y La Condamine, en el curso del siglo XVIII.

 

La  matematización del espacio geográfico que necesariamente había de iniciarse por "el estudio de la posición mutua de los diversos objetos materiales y con la localización de los diferentes fenómenos y acontecimientos que se producen en la superficie de la tierra"[2], obligó a la elaboración cartográfica con base en sistemas de proyecciones; siendo la primera de ellas la Equirectangular de Hiparco (150 ane); y más tarde la Cónica de Ptolomeo, apoyadas, como antes se ha dicho, en posicionamiento exclusivamente astronómico.

 

Con los trabajos geodésicos a partir del Renacimiento, la cartografía pareció no ser ya objeto de tratamiento geográfico.  Esta era más bien desarrollada por eminentes matemáticos y geodestas, como Cassini (1680), Delisle (1675-1726), D' Anville (1697-1782), Gonne (1727-1794), Lambert (1770), Euler (1770), Mollwaide (1805), Alberts (1805), Gauss (1822), y Eckert (1900).

 

Pero éstos habían tratado con la cartografía, desde el punto de vista de la precisión de los cortes espáciales, es decir, de la correcta y exacta localización de puntos, de la justa y severa determinación de distancias lineales o geodésicas, y de la cierta resolución de planos.

 

Pero el trayecto habido en la línea de la Geodesia desde Eratóstenes a Picard y de éste hasta nuestros días, no ha sido más que la determinación exacta y rigurosa, matemática, del sistema de referencia del espacio geográfico.

 

En la actualidad, cuando los métodos de la geodesia moderna implican ya no sólo la determinación de la forma y dimensiones de la tierra, sino la determinación incluso del campo de gravedad terrestre, los valores de la extensión y volumen del espacio geográfico tridimensional se han acrecentado.  De 190x106 km en el modelo de Anaximandro a la 137,000x1012 km3 aproximadamente en el modelo moderno.

 

El tratamiento de la cartografía en la Geografía va en sentido cualitativamente opuesto al de la Geodesia, es decir, en el sentido del estudio del espacio.  De ahí la estrecha relación entre estas dos ciencias en la que una no puede prescindir de la otra, como el continuo geográfico no puede entenderse sin el estudio y la métrica del discontinuo geodésico.

 

El sistema de coordenadas tridimensional geodésico X,Y,Z con origen en el centro de la tierra, sirven para operar con el posicionamiento matemático sobre el elipsoide, el geoide, el cuasigeoide, el telluroide o cualquier otro esferoide convencionalmente establecido como figura matemática de referencia.

 

Las alturas sobre cualquiera de estos planos de referencia darán una localización geográfica, es decir, un posicionamiento sobre la superficie terrestre estrictamente dicha, cuyas coordenadas serán en este caso conocidas como latitud, longitud, altura; denominadas por tal razón: coordenadas geográficas.

 

Las coordenadas geográficas φ,λ,h, tienen a su vez como origen el centro de la tierra y se transforman a cierta altura en las coordenadas astronómicas Φ,Λ,H, como sistema de referencia en este último caso, del espacio cósmico.

 

El método de coordenadas geográficas φ,λ,h, en el análisis cartográfico, significa pues, la base científica del estudio del espacio geográfico; que es general cuando se considera la superficie terrestre en su totalidad, o que es particular cuando se considera tan sólo el conjunto de elementos naturales o sociales de una región, que le dan su peculiaridad y determinan dicho espacio.



[1] Sánchez, Pedro C; La Geodesia a Través de la Historia; IPGH, México; p.25

[2] Kurganoff, V; Introducción a la Teoría de la Relatividad; Editotial Labor Nº 146; México 1973; p.13.


 
Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
Comenta este artículo
13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:52

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...”
Cuantificación del espacio geográfico.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 15 mar 10.

 

Cuando redactamos este cuarto y último apartado del II Capítulo de la tesis, lo tratamos en relación a cantidad del espacio terrestre, tanto en su noción bidimensional, como tridimensional.  Fue una noción muy elemental de ello, más en la idea de considerar ese aspecto en el futuro de alguna forma, que por un significado teórico, más allá de la necesidad de cierta matematización como forma de una descripción más rigurosa.

 

Pero, efectivamente, escapó a nuestra claridad en ese aspecto, el ver la cuantificación como la categoría de transformación del espacio, o como valoración de su inestabilidad; de ahí que quedase un apartado meramente formal, que en otro lugar requerirá una explicación más vasta.

 

Sin embargo, se trata también un punto interesante acerca del proceso de surgimiento de las isolíneas, como elemento clave en la medición del espacio tridimensional.  Hoy también este punto implicaría un desarrollo más vasto y esencial en el estudio del espacio terrestre.

 

Y, aquí se hace necesario reiterarlo, matematizar el estudio del espacio geográfico, no hará de éste algo de suyo más científico, simplemente ello es una necesidad para la descripción de sus casos complejos que escapan a la percepción empírica directa.  Y, tanto más, que ya de por sí el espacio mismo es un caso complejo como un todo.

 

Al final, coincidiendo con los historiadores de la ciencia de la Geografía, ésta es, como se diría hoy, un campo de la matemática aplicada.  Sin embargo, justo si de algo estamos lejos la mayoría de los geógrafos de hoy en día, es del pertrecho de un aparato matemático más o menos sólido.


 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
Comenta este artículo
13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:51

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento.
Cálculo formal y elemental del espacio geográfico.
Cuantificación del espacio geográfico.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 15 mar 10.

 

 

4  Cálculo formal y elemental del espacio geográfico.

 

a)  Cuantificación del espacio geográfico.

 

Con el mapa de Anaximandro y su modelo de la Tierra en la Antigüedad, se plantea el primer cálculo cuantitativo del espacio geográfico; o más propiamente dicho, del sistema de referencia del espacio geográfico ya que, como ha quedado asentado en los parágrafos anteriores, una cosa no puede comprenderse sin la otra, el espacio sin sistema de referencia por sí sólo carece de objeto.

 

En el mapa de Herodoto, que puede considerarse como una reproducción fiel de aquel, se ve el Mar Interior o Mar Mediterráneo, de una longitud aproximadamente igual al radio de la circunferencia continental rodeada por el Mar Atlántico al Oeste y el Mar Eritreo al Este.

 

Resulta evidente que el centro vital de la Antigüedad, el Mar Mediterráneo, fuese cuantitativamente bien conocido; de tal modo que funciona bien como equivalente escalar del mundo representado en esa época.  En consecuencia, dos veces la longitud conocida del Mediterráneo por el factor (π), daba la medida determinante del perímetro del sistema de referencia del espacio geográfico (unos 20,000 km).

 

Estos valores cuantitativos tienen que expresarse así, dado que el modelo de la Tierra de Anaximandro; en que ésta se representaba como un cilindro de poca altura en cuya cara superior se encontraba la superficie habitable rodeada de mares; no es posible saber hasta donde se extendían dichos mares, si no se da el valor del radio o diámetro del  cilindro, y como este valor no se da, el espacio geográfico se restringe a la extensión  posible determinada por la masa terrestre; adquiriendo un valor tridimensional por la altura de las montañas, ya que, por ejemplo, para los griegos, las nubes formaban parte del espacio estelar o cósmico.  El espacio geográfico de Anaximandro era pues, un espacio limitado y finito en una extensión volumétrica de cerca de 190 x 106 km3.

 

Hacia el periodo helénico, el carácter cuantitativo del espacio geográfico cambia; por una parte con el mapa de Eratóstenes y por otra con el modelo de la Tierra de Crátes.

 

La medida del espacio geográfico de Eratóstenes da lugar a entender un espacio ilimitado, pero finito.  Ilimitado por que constituía la superficie de una esfera por cuya extensión jamás se llega a ninguna parte, y finito en razón de constituir la extensión de una esfera.  Es decir, para Erastótenes y Crátes, el espacio geográfico no se reducía a la extensión terrestre continental, sino que comprendía también los mares que le rodeaban, a su vez de extensión finita; ya que dicho espacio se concebía en la noción aristotélica como la superficie bidimensional, donde las montañas, por ejemplo, no eran más que una deformación de dicha superficie, y no una altura que diera volumen al espacio estrictamente.

 

Sin embargo, el hecho trascendente para la geografía, consistió en que el carácter cuantitativo del espacio geográfico reducido a superficie, fue una función matematizada en los cálculos de la medida de la tierra efectuados por Erastótenes, muy próximos a los valores reales conocidos en la actualidad.

 

Aun cuando, en correspondencia a nuestro trabajo, hoy diríamos que lo que Erastótenes midió, no fue el espacio geográfico, sino su sistema de referencia; no hay que olvidar que el concepto de espacio de Erastótenes era el concepto de espacio de Aristóteles: precisamente la superficie o extensión bidimensional, y aún más, el estudio de la métrica del espacio, sólo podía empezar por ahí.

 

Su determinación cuantitativa a partir de sus cálculos matemáticos, le fue posible gracias a que, siendo entonces encargado de la gran Biblioteca de Alejandría, encontró un manuscrito que reseñaba el hecho curioso de que en un lugar cerca de Siena (hoy Assuan); un día determinado del año, la luz del sol de medio día iluminaba totalmente el fondo de un pozo.  Erastótenes razonó, que siendo curva la superficie de la tierra, otro pozo lejano de éste, ese mismo día a la misma hora, tendría que arrojar una sombra.  Bastaba medir el ángulo de esa sombra y deducir que fracción era de 360º, para que, una vez conocida la distancia entre ambos pozos, el producto de dicha distancia por la fracción de 360º, diera la medida de la circunferencia terrestre.

 

El pozo de Siena se encontraba próximo a los 23º27' por lo tanto, el día del año en que se eliminaba su fondo completamente era el día en que se cumplía el solsticio de verano.  El pozo en que midió el ángulo de la sombra ese mismo día, estaba en Alejandría, a unos 5000 estadios aproximadamente, sobre el mismo meridiano.

 

De acuerdo con los registros egipcios, el valor más probable de un estadio era de unos 160 m; resultaba entonces que entre Siena y Alejandría había una distancia de unos 800 km.

 

Así que, siendo el ángulo de la sombra de 7º12', su valor fraccionario de 360º, es 51.4, el que por los 800 km, arroja un total de 41,120 km, como valor para la circunferencia terrestre.

 

No hay común acuerdo entre los investigadores de la historia de la ciencia acerca de este valor total, pues la medida del estadio discrepa de los registros egipcios y griegos; así como de la desviación de Alejandría sobre el mismo meridiano de Siena, lo que hace que se arrojen errores, a pesar de todo, no mayores al 15 % del valor real.

 

Ahora, pedirá calcularse el valor para el espacio bidimensional de Eratóstenes.  Al ser el radio una función del círculo, su valor para la esfera terrestre se obtiene despejándolo como incógnita de la fórmula P = 2πr, donde (P) es le perímetro de los cálculos de Eratóstenes, 41,120 km, encontrándose el valor para r = 6,544.45 km, datos que son suficientes para calcular el valor del área del sistema físico de referencia o superficie terrestre, teniéndose en consecuencia, de S = 4πRr2, casi los 540x106 km.

 

Ptolomeo retomó estas nociones y las proyectó con su autoridad a lo largo de toda la Edad Media incluyéndose en los cálculos cartográficos de Toscanelli y el modelo de Martín Behaim con su globo terráqueo.

 

Fue hasta ya avanzada la época del Renacimiento en que cambian los modelos físicos del espacio con Galileo y Newton, cuando geógrafos como Hondio y Mercator enfrentan el problema de un espacio físico tridimensional por naturaleza, no conciliable con el concepto de espacio hasta entonces reducido a superficie bidimensional.

 

Es en éste punto precisamente donde la geografía de la escuela espacial-cartográfica pierde toda orientación y sus seguidores se asimilan a la "geografía física" o "geografía matemática" de la escuela fenomenológico-historiográfica; o bien contribuye el desarrollo de la geodesia.

 

Como quiera que sea, a partir de entonces la geografía no avanza, o si lo hace, es tan sólo en el sentido de circunscribirse a profundizar en el conocimiento del sistema de referencia del espacio geográfico, ya por las propiedades particulares de dicho sistema (la geografía fenomenológico-historiográfica), ya por la métrica del mismo (geodesia).

 

Entre los siglos XV y XVI, los intentos por superar esta situación, condujo a los geógrafos de esa época a diseños tridimensionales del espacio geográfico que se iniciaron rudimentariamente por el estilo geométrico del dibujante, por el sombreado u otras técnicas semejantes, pero sin llegar a una métrica cuantitativa de confiable precisión.

 

El problema pasó a manos de los topógrafos y geodestas, que aún hacia mediados del siglo XVIII, buscaban una solución al problema del espacio tridimensional.

 

G.R. Crone, en su "Historia de los Mapas", hace alusión a ello, señalando cómo representar el relieve en los mapas topográficos, “era un problema que ocupaba mucho las mentes de ese tiempo”[1].

 

A resolverlo contribuyeron los "geógrafos matemáticos" o cartográficos holandeses que trabajan con la representación  de los ascensos y descensos de marea, sirviéndose de  líneas de contorno.  Estas se convirtieron en isolíneas de sondeo, y de ahí derivaron a representaciones batimétricas, siendo utilizadas por primera vez por Philippe Bauche en 1753; de ahí a aplicar para el relieve o altimetría un sistema de curvas de nivel, no había más que un paso.   "Sin embargo, la primera aplicación del método suele atribuirse a Milet de Mureau, que hacia 1749 empleaba líneas de igual altitud en sus planos de fortificaciones"[2].

 

La solución al problema del estudio y representación tridimensional tan sólo del sistema de referencia del espacio geográfico se había llevado dos siglos (de mediados de 1500 a mediados de 1700, s.XVI-XVIII).

 

De particular interés nos es Ph. Bauche, pues a pesar de conseguir éste la representación del sistema de referencia físico del espacio geográfico tridimensional, no dio continuidad a la geografía espacial-cartográfica, sino que derivó a la "geografía física" de la escuela fenomenológico-historiográfica al introducir el análisis regional (espacio) por cuencas hidrográficas.

 

Algunas décadas más tarde, esta tendencia cristaliza y tiene su mejor expresión en los trabajos de Humboldt, quien "... añadió a ello la configuración de ciertos caracteres valorativos del complejo geográfico, como son las líneas isotermas –ideadas por él– ...”[3].

 

Así pues, los logros obtenidos no fueron suficientes para retornar el pensamiento geográfico al objeto final de su estudio: el espacio geográfico, hasta ahora en su forma tridimensional.   El geógrafo ha seguido siendo hasta hoy, el estudioso de la escuela fenomenológico-historiográfica dominante; que reduce el espacio geográfico tridimensional, exclusivamente a marco de referencia; mismo que se caracteriza por la superficie terrestre en forma tridimensional y por lo cual, desde el Renacimiento hasta hoy, la cuantificación del espacio geográfico tiene un carácter ilimitado pero finito, por analogía con el espacio aristotélico, equivalente en extensión bidimensional a 510x106 Km2 de acuerdo a los parámetros actuales de la tierra, y en extensión  tridimensional alrededor de 137,000x1012 km3, considerando el campo gravitatorio como un elemento más, determinante del espacio terrestre o geográfico.



[1] Crone, G.R; Historia de los Mapas; Fondo de Cultura Económica, Breviario Nº 120; México, 2ª edición; México, 1966; p.158.

[2] Ibid. p.160.

[3] Daus, Federico A; Qué es la Geografía; Editorial Columbia, Col. Esquemas Nº 53; Argentina; p. 15.


 
Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
Comenta este artículo
13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:50

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...”
 Extensión y Límite.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 11 mar 10.

 

El concepto de espacio en el pensamiento científico de la modernidad, nace bajo una doble cafracterización: la noción de extensión, y donde la extensión propiamente se refiere a lo extendido.

 

Así aparece en Descartes, para quien la extensión es la materia, y la materia sólo lo sustancial tangible.  No obstante, subsistiendo la contrariedad en donde sus sistema de coordenadas lo mismo puede ser para las magnitudes de un sólido, que las magnitudes en ausencia total del mismo, es decir, para el vacío.  De ahí ahí que para Newton, las propiedades principales del espacio fuesen: 1) el ser, en tanto ese sistema de coordenadas de referencia, un sistema inrecial; pero, 2) cuya característica principal, es el vacío.  En donde Newton habrá de ser superado por Einstein, no será tanto en el concepto de vacío, como en que este opere como sistema inercial.  Einstein dirá que no hay vacío sin campos, y que ahora el campo luminico en función de la velocidad de la luz, será el que opere como sistema de referencia.

 

Con ello dejará de haber diferencia entre la extensión y lo extendido; es decir, entre el espacio y los cuerpos; siendo que el espacio será a su vez, en el continuum, en la cualidad de lo extendido.  Esto es, algo material coexistente con los cuerpos en infinitas densidades; o, como nosotros lo decimos, el vacuum en sus diferentes estados de espacio; esto es, esa “medida, multiplicidad y estado transitorio de la estabilidad relativa que hace posible precisamente, comparar las dimensiones de los cuerpos, así como la persistencia de un determinado tipo de conexión entre ellos”, como lo expresarán Rosental e Iudin.

 

En el vacuum, esencialmente un continuo, la delimitación será inherente para su comprensión; y ya no será dado por las diferencias entre los sólidos, sino principalmente dado por las magnitudes de la dimensionalidad.  Así, extensión y límite, forman una unidad de contrarios en las propiedades del espacio, por lo demás, a su vez, en una unidad de contrarios cualitativo-cuantattiva.


 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
Comenta este artículo