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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:29

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento de su Teoría
del Conocimiento
; La Geografía
en la Época Contemporánea;
la Situación Actual.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 4 feb 10.

 

 

4  La Geografía en la época contemporánea.

 

 

a)  La situación actual de la geografía

 

A partir del término de la segunda guerra mundial, es que puede hablarse con propiedad de la época contemporánea.  Tras ella todo cambia a sus formas actuales: la economía, la política, la ciencia y la técnica.  La época contemporánea reclama de la geografía nuevas aportaciones y ésta es capaz de satisfacerlas vinculada a los estudios económicos de planificación con un marco de referencia espacial, en donde el espacio es reducido a noción de distancia, capaz de minimizar los costos de insumo-producto del mercado nacional e internacional.

 

Sin embargo, la geografía tiene su propia historia, y su época contemporánea es señalada más generalmente a partir de los trabajos de Humboldt, Ritter y Reclús, que caracteriza toda la geografía de nuestro tiempo.

 

Pero todo esto, antes que demostrar que la geografía ha resuelto todas sus contradicciones, significa una agudización de las mismas, llevadas al extremo de su reducción al absurdo, pues hoy, para ser un buen geógrafo, prácticamente se requiere tener previamente otra especialidad, o bien derivar a ella.  Si todo esto hace del geógrafo contemporáneo un especialista requerido, su último enlace con un criterio eminentemente geográfico está en referir al espacio, al lugar y a su distribución, el fenómeno en que se ha especializado.  El problema es que todo especialista en dichos fenómenos está en capacidad de establecer tal referencia, auxiliándose de la geografía (es decir, del análisis espacial); e incluso el considerar las relaciones con otros fenómenos, auxiliándose de sus respectivas ciencias especiales.

 

Puede observarse de la lectura atenta del párrafo anterior, que está más claro en otros la definición del campo de estudio de la Geografía, que entre los geógrafos mismos.  Esto se aprecia cuando se ve en las primeras paginas de los trabajos de otras especialidades, el apartado referente a la "localización geográfica"; es decir, al lugar, distribución y relaciones de conexión del fenómeno a tratar, donde localización, lugar, distribución y relaciones de conexión, conceptualizan exactamente propiedades espaciales.

 

Por el lado espacial-cartográfico, esto puede apreciarse tomando por ejemplo la ponencia: "Procesamiento de Mapas por Computadoras", expuesta en el IV Congreso de Fotogrametría y Geodesia, de la que citamos: "el  BDC (Banco de Datos CENTENAL) es espacial.  Es decir, si se considera que es un banco de datos geográficos, es necesario describir la posición de cada característica del medio físico y humano..."[1].

 

Por el lado fenomenológico-historiográfico, esta misma consideración puede hacerse mediante los apartados bajo el concepto de fisiografía, en donde se remite nuevamente a la "descripción de la posición de cada característica del medio físico y humano", entendiéndose por posición, su lugar de distribución y relaciones.

 

Con el análisis de la geografía contemporánea, que puede resumirse en la cita de Paul Claval en su trabajo "La Nueva Geografía": "La nueva geografía ha nacido en una época de intensa fragmentación intelectual y se desarrolla en una atmósfera de agitación social.  A menudo desorienta a quien la aborda debido a la diversidad de sus aspectos y de sus orientaciones.  Algunos de quienes la practican invocan el neopositivismo lógico: durante la década de 1960 representaba la casi totalidad de los adeptos del Renacimiento.  Actualmente suele estar de moda el reconocimiento de un punto de vista fenomenológico.  En Francia es más corriente inclinarse del lado del estructuralismo"[2], todo lo cual no es mas que la extremización de su concepción en la época moderna que va del Renacimiento a la época humboldtiana, se llega finalmente a una conclusión: la Geografía es ciencia, como "todo saber", pero la geografía como ciencia, en los términos de ciencia como todo saber riguroso, exacto y sistemático, ceñida a la definición precisa de su objeto de estudio, ubicada correctamente en el cuadro de la clasificación de las ciencias y adoptando la metodología correspondiente, determinando sus postulados, sus principios, teorías y leyes, sus cuerpo conceptual o de categorías fundamentales y la definición de su carácter teórico-hipotético, aún no puede clasificarse como tal.

 

La Geografía no adquiere aún el rango de ciencia por más que se elaboren teorías justificadoras acerca de la existencia de "ciencias no sistemáticas" y se establezcan principios tan generales (que desbordan el marco de una disciplina de conocimientos particular), como el de "casualidad"; pues ninguna ciencia que se precie de serlo, es ajena a este principio, y su enunciado como principio geográfico es más bien una justificación de ésta como ciencia.  Sin embargo, para la geografía aun no han sido planteadas, como en toda ciencia que necesariamente ha de ser sistemática, sus leyes ni su cuerpo de categorías fundamentales, a partir de las cuales le pueda ser posible estructurar su propio sistema de teorías.  Nadie parece tener la posibilidad de plantear hipótesis en geografía, y en el concepto que Engels establece para la hipótesis, como “motor de la ciencia", resulta explicable el estancamiento de esta disciplina de conocimientos, que ha querido resolverse con el artificio (mera justificación), de la existencia de una geografía "pura” y una geografía "aplicada"; o bien "dinámica", "activa”, “útil”, voluntaria”, “constructiva” etc; como si la ciencia pudiera hacerse tan sólo por el placer de hacerla, en forma “pura”, como si la ciencia –como tal– pudiera ser “no-aplicada”, o “no-dinámica”, “no-activa”, “no-útil”, “no-voluntaria”, o “no constructiva”.

 

Resumiendo, la Geografía no ha alcanzado aun el rango de ciencia, pudiendo decirse que aun se encuentra en un estado   precientífico, de una disciplina de conocimientos de un saber general y formal.

 

Hasta ahora, utilizando las palabras de Kopnin en su Lógica Dialéctica, la Geografía no ha sido mas que una disciplina de conocimientos que "incluye tan sólo la selección y la descripción de los hechos reales que se refieren a un objeto determinado, no adquiriendo aún la forma de teoría científica.  La descripción no es más que un modo de enfocar la teoría, de preparar su creación, pero no es la teoría propiamente dicha.  Aristóteles había indicado ya que el conocimiento equivale ante todo, a describir las causas de los fenómenos.  La teoría ha de englobar además de la descripción  de un determinado conjunto de hechos, su explicación, el descubrimiento de leyes a que están supeditadas"[3].

 

                              La geografía a nada de esto se ha atenido, todo ello le ha sido dado por las ciencias especiales, cobijada por el argumento de ser una ciencia de conexión.  Pero contra este argumento, podemos decir, con Engels, en su Anti-Düring: "Desde el momento en que se presenta a cada ciencia la exigencia de ponerse en claro acerca de su posición en la conexión total de las cosas y del conocimiento de las cosas, se hace precisamente superflua toda ciencia de la conexión..."[4]; y parafraseando la continuación de su cita, podríamos agregar: de toda la anterior geografía no debe subsistir al final con independencia, más que la doctrina del espacio geográfico y de sus leyes.  Todo lo demás ha de quedar absorbido por las ciencias de la naturaleza y de la sociedad.


[1] Memorias del IV Congreso de Fotogrametría y Geodesia.

[2] Claval, Paul; La Nueva Geografía; Oikos-Tau, Col. Qué Sé? Nueva Serie Nº 129; Barcelona, 1979; pp.10-11.

[3] Kopnin, P.V; Lógica Dialéctica; Grijalbo; México, 1979: p.320.

[4] Engels, Federico; Anti-Düring; Grijalbo; México, 1979; p.188.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:28

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...”
La contradicción fundamental de la Geografía...

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 1 feb 10.

 

El método dialéctico materialista supone la consideración de dos aspectos esenciales: la contradicción y la objetividad; siendo que el primer aspecto se refiere a ese tipo de contradicciones en donde los opuestos forman una unidad, que partiendo de su identidad, se diferencian, se contraponen y finalmente se niegan uno al otro, resolviéndose en una síntesis que da lugar a una nueva identidad, reiniciándose el proceso (esto es, que no debe confundirse el término con la noción vulgarizada de “confusión” o “error”; pero tampoco como un simple “dualidad” mecánica, como algunos autores entonces consultados solían plantearlo); y que en cuanto al segundo aspecto, este se refiere al reconocimiento de la existencia del mundo de los objetos materiales, fuera de nuestro pensamiento e independiente de él.

 

En este apartado de la tesis, luego de esa revisión histórica así haya sido muy generalizada, nos fue suficiente para generalizar teóricamente ese aspecto esencial que nos exige el análisis dialéctico: la contradicción fundamental de la Geografía; que en aquel entonces enunciamos como la contradicción entre la relación naturaleza-sociedad, en un opuesto, y el espacio, en el otro.  Treinta años después, ese enunciado sigue vigente y ha sido esencial para la elaboración teórica de nuestra idea de la Geografía por su objeto de estudio y método.

 

Cuando analizábamos la misma, lo hicimos apoyados en la teoría de las contradicciones de Mao Tse-Tung.  En general no está incorrecta, pero el esfuerzo de simplificación divulgativa tiende a hacer ver el movimiento de la contradicción como algo mecánico, particularmente ahí donde se habla de las contradicciones antagónicas y no antagónicas, o de la “penetrabilidad” o “impenetrabiidad” de los opuestos, que hacen confuso el proceso de síntesis y nueva identidad de los opuestos.

 

Como quiera, acertamos en observar la contradicción esencial, de cuya solución, necesariamente, habrá de surgir la ciencia de la Geografía en una síntesis, dando lugar a una nueva identidad, de la que emanará una nueva diferencia y contrariedad, repitiéndose el proceso que da movimiento histórico a este saber.  De ahí que inherente al problema de su contradicción principal, esté el problema de su unidad, y en ese sentido, la Geografía no puede ser sino la nueva síntesis en la unidad de la relación naturaleza-sociedad, y el espacio; pero no siendo esa unidad de forma mecánica, sino dialéctica, y siendo el espacio el polo dominante de la contradicción, naturaleza y sociedad habrán de formar parte de la teoría del espacio como estados del mismo.

 

Anotamos entonces que la geografía fenomenista tomaba predominancia a partir de mediados del siglo XVII (tras la influencia de Varenio); pero ese dato debe ser reconsiderado a la luz del nuevo análisis de los datos históricos, pues Varenio debe ser estudiado con más cuidado en su propuesta, pues quizá más que teórico de la geografía fenomenista, sea teórico de la geografía espacista, precisamente en esta idea de la reteorización de la relación naturaleza-sociedad; y en realidad, el período de la Ilustración hasta fines del siglo XVIII determinó una relación más sutil entre lo espcista y lo fenomenista en Geografía; siendo hasta Humboldt, Ritter y Reclus, a principios del siglo XIX, que realmente comienza el predominio de la geografía fenomenista nuevamente.

 

                              Por lo tanto, no hubo real estancamiento, como lo afirmábamos, aquí sí, producto de falta de datos que nos precisaran el análisis.  Pero a la vez, hemos dicho, siendo un período enormemente complejo que necesita ser vuelto a estudiar.

 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:27

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento;
La contradicción fundamental de la Geografía
como ciencia, y el problema de su teoría unificada.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 1 feb 10.

  

d)  La contradicción fundamental de la Geografía como ciencia, 
y el problema de su teoría unificada

 

La geografía moderna nacida en el Renacimiento como espacial-cartográfica y que a partir de 1650 predomina como  fenomenológico-historiográfica hasta nuestros días; llega a un punto en el que no progresa a falta de la investigación del espacio como tal, como atributo físico, pero que tampoco logra avanzar como sistema de ciencias.

 

En los dos casos la Geografía ha quedado estancada, y su aparente movilidad se ha dado sustituyendo su objeto de estudio por el de sus ciencias auxiliares; en un caso, en el que el geógrafo es prácticamente un geodesta, y en el otro, en que resulta ser cualquier otro especialista poniendo el énfasis en la distribución de los fenómenos estudiados y sus relaciones con los demás.

 

Bajo el argumento de que en la realidad nada esta separado y que así como cada ciencia tiene su objeto de estudio que no es más que una faceta de la realidad, hay también la posibilidad de que ese objeto de estudio o faceta de la realidad sea estudiada desde varios ángulos por varas ciencias, o incluso la situación inversa, por la cual varios objetos o facetas de la realidad pueden ser estudiadas por una sola ciencia, de donde resultaría que la geografía estaría en el caso de ambas situaciones, permaneciendo aun ese molesto e impreciso punto de la dualidad (termino por el que debe entenderse contradicción), en Geografía; del que tanto tratan Daus, Wooldraidge, Gordon y Broeck; dualidad misma que además de la expresión anterior, tiene otras diversas expresiones en lo tocante a la Geografía Universal y General, Sistemática y Regional, en las cuales lo universalizado o generalizado, así como sistematizado o regionalizado, puede ser indistintamente el espacio o el fenómeno, el espacio y el fenómeno, o no necesariamente ambos en una sola vez.

 

Puede considerarse una geografía universal o general por la gama de fenómenos que estudia, pero que resulta en regional  por el espacio considerado; o inversamente, puede ser Universal o General por el espacio estudiado y Sistemática por la temática tratada.  Y así sucesivamente, de la combinación de estos aspectos, resulta toda la confusión "dualificada" de la Geografía.

 

Una Geografía "sistemática", por ejemplo, la "Geografía Física", puede ser generalizada o regionalizada en el espacio, lo mismo que puede ser generalizada o particularizada en cuanto a la física estudiada, involucrando todos los fenómenos físicos en general o referida a un fenómeno físico en lo particular.

 

Esta herencia fue legada de la geografía moderna fenomenológica renacentista, a la geografía contemporánea.

 

Todo ello se resume en la contradicción teórico científica fundamental de la geografía; misma que había permanecido oculta y que no se evidenció hasta el primer cuarto de este siglo, cuando esta ciencia comenzó a ser aceptada tan sólo por su respetable historia y papel en las instituciones de enseñanza; pero no por sus aportaciones ya, a una multiplicidad de objetos de estudio finalmente investigados causalmente y con profundidad por diversas ciencias especializadas, objetos de estudio a los que exclusivamente les ha dado la geografía un marco de referencia espacial.

 

                               La contradicción teórico-científica fundamental de la geografía, no es así la existente entre la naturaleza y la sociedad, sino la existente entre la naturaleza-sociedad, y espacio.  En donde la naturaleza y la sociedad son conjuntos de fenómenos, o como una categoría más general, objetos materiales que establecen determinadas interacciones físicas en el espacio.

 

Tal es la contradicción que opera como motor del desarrollo histórico de la geografía, en el intercambio de sus opuestos como dominantes.

 

Hasta hoy esta contradicción se ha considerado como antagónica, cuyos opuestos han sido tratados como lados separados no interpenetrables el uno en el otro, en la unidad y oposición de contrarios.

 

Toda la dificultad en la consecución de dicha interpenetrabilidad ha radicado en la indefinición científica del concepto de espacio.  Por tal razón, es en la solución de este polo dominante de la contradicción, que la Geografía como ciencia rigurosa debe estructurar el cuerpo  de su teoría  unificada, la cual se establece, como teoría superior, como una solución semejante a la modificación mutua de sus dos teorías  fundamentales:  la que refiere el objeto de su estudio a los fenómenos y sus relaciones, y la que lo refiere al estudio de las propiedades del espacio adyacente a la superficie terrestre.

 

En esta tesis no se ha discutir con amplitud el problema de la  teoría unificada de la geografía; hasta aquí tan solo se ha señalado en su esencial fundamento.  La razón principal que evita su discusión, es el que primero debe resolverse el problema de la teoría del espacio geográfico, el que opera como polo dominante en la estructuración del cuerpo teórico que ha de hacer interpenetrables los opuestos ya referidos.

 

Toda ciencia se mueve en el ámbito de sus relaciones o contradicciones externas, pero, fundamentalmente, como consecuencia de sus relaciones o contradicciones internas.

 

Hasta ahora esta ciencia ha sido tratada únicamente por el manejo de sus relaciones externas; o sea, por sus relaciones con sus ciencias auxiliares, pero que fueron elevadas en calidad de reflejo del movimiento interno de la geografía, por sus exponentes principales de la época moderna; quienes, imposibilitados por el nivel de desarrollo de los conocimientos científicos de su tiempo para resolver la contradicción fundamental de la geografía, optaron por sustituir el objeto fundamental de estudio de esta ciencia, por el de sus "auxiliares".

 

                              La teoría unificada de la geografía, que ha de hacer de la contradicción fundamental de esta ciencia, una contradicción no-antagónica, hará volver la mirada hacia las relaciones internas de la geografía, al estudio de esta ciencia  por sus propias contradicciones internas; es decir, por el estudio de las contradicciones y relaciones de los objetos materiales de la  naturaleza inorgánica, orgánica y social, como formas discretas del espacio y su interacción física con el espacio mismo como cualidad transitoria continua. 


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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:26

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...”. 
La escuela espacial-cartográfica es convertida...

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 28 ene 10.

 

Llegamos, finalmente, a la culminación de ese período de transición de la geografía medieval a la geografía moderna que venía desde dos siglos atrás.

 

En nuestra tesis hay, ciertamente un vacío por todo el siglo XVI; no casualmente, pues es un momento altamente complejo en el desarrollo de la Geografía.  Omitimos desde Mateo Contarini (1506), y su Mapamundi en Proyección Polar en una sección del mundo conocido; y esa situación complicada de Waldseemüller (1470-1518), entre 1507 y 1513, primero con su Planisferio en Proyección Cordada en el Universalis Cosmographia Secundum Ptholomei et Americi Vespucii (1507); en cuya parte superior de la orla aparecen tanto Ptolomeo como Vespuccio con sus respectivos mundos; y en donde, en el mundo de Vespuccio, el nuevo continente se separa de Asia sin que a su vez aparezca la Península de Cattigara.  Este dato podría ser suficiente ya para entender la contribución de Vespuccio; reconocer la existencia de 10,000 km más entre el Nuevo Mundo y Asia.

 

Al mismo tiempo, caracteriza al cuerpo de la carta de Walseemüller; la que anuncia construida conforme a Ptolomeo; la graficación simultánea del nuevo continente y de la gran península de Cattigara.  Luego, en 1513 en su Moderno Indiae, al parecer recogiendo la Carta Portulana de Nicolo Caveiro de 1504-1505, a la vez de otra semejante de autor anónimo probablemente portugués, sustraída a Portugal por el agente Alberto Cantino en 1502; el Quersoneso Áureo aparece ahora como Cuarta Península única.  Atribuyéndosele el extraño portulano del Orbis Typus Univeralis, en el Ptolomeo de 1513, en el cual pareciera adosarse al mapa de Caveiro la península adicional de Cattigara.

 

Luego viene la cartografía que muestra el conocimiento del espacio geográfico en una serie de trabajos; empezando por la Carta en Proyección Polar de Mateo Contarini de 1506; la actualización de la misma de Johannes Ruysch, titulado Universalior Cogniti Orbis Tabula, en el Ptolomeo Geogrphía de 1508; y de Francesco Rosselli y su Planisferio en Proyección Oval, a su vez, de 1508; y de Bernardo Sylvanus y su Proyección Homeótera de 1511, cartas ambas en donde aún aparece lo descubierto del nuevo continente, más la Cuarta Península.  Hasta el mapamundi de Joannes Stobnicza, que no es mas que la reproducción del mundo de Vespuccio (mismo que aparece en la orla del Universalis Cosmographia..., también conocido como Carta de Dié de 1507; el Planisferio de Gregorio Reichs de 1514, en el cual, a su vez, aparecen simultáneamente el nuevo continente y la Cuarta Península en la configuración de Caveiro; hasta el Mapamundi en Proyección Cordada expuesta en el Typus Orbis Universalis, de Pedro Apiano en 1520, con esas mismas características de graficación continental.

 

Para entonces, desde 1517, se ha iniciado con Francisco Hernández de Córdoba la exploración del Golfo de México, que culminará con la Conquista de Tenochtitlan en 1521; y desde septiembre de 1519, se ha puesto en marcha la flota de cinco barcos en la expedición de Fernando de Magallanes (1480-1521), con la exprofesa misión de doblar el Cabo de Cattigara, que él denominará como Tierra del Fuego, a donde arribaron el 1º de noviembre de 1520, descubriendo el estrecho que le haría desembocar al océano que llamaría Océano Pacífico.

 

A partir de allí Magallanes puso proa con rumbo a Catay, y en marzo de 1521 tocaron las Islas Marianas; continuaron al oeste, y arribaron a las Filipinas.  Un mes después, en combate con los nativos, fue muerto.  Para entonces quedaba una sola nave de las cinco  iniciales, y luego de la sucesiva muerte de los capitanes en orden al mando luego de Magallanes, la responsabilidad recayó finalmente en Juan Sebastián Elcano (1476-1526), tesorero de la expedición; quien hubo de sortear el Mar de las Molucas y abastecerse en ellas, a donde ya habían llegado por la Ruta de Oriente sus enemigos los portugueses; los cuales ya antes habían acabado con una de las naves de Magallanes; para entonces era diciembre de 1521, Hernán Cortés dominaba ya mesoamérica; y luego Elcano hubo de surcar las inmediaciones del Mar de la China Meridional infestado de piratas ingleses y  holandeses, que disputaban a los portugueses la posesión de aquellas tierras.

 

Finalmente alcanzó la boca del Estrecho de Malaca (aun cuando mapas como el de Battista Agnese de 1545, o el del Archivo Fabbri de la Biblioteca Ambrosina, trazan la derrota de Elcano cruzando el centro del Océano Índico; quizá ciertamente una ruta antipiratas, pero a nuestro parecer, difícilmente la de Elcano); había llegado, por fin, al casi mítico Estrecho de Basmán, cruzándolo sigilosamente sin ser abordado ni por nativos, ni por portugueses, ni por piratas; y cuando llegó a Taprobana, fue como “llegara a casa”; aun cuado en realidad, tardaría todavía casi un año más para que ello fuera realmente: y el 6 de septiembre de 1522, luego de tres años, con una de cinco naves, y apenas 18 tripulantes de los 270 que zarparon, atracaba nuevamente en el puerto de Sanlúcar de Barrameda.  Se había completado el periplo, se había dado la primera vuelta al mundo; y con ello apareció un nuevo mundo, el mundo moderno.

 

Surge la nueva configuración geográfica; que aún tardará en registrarse correctamente en los mapas; y con ello la confirmación del conocimiento del nuevo espacio geográfico a partir de los planisferios portulanos de Diego Ribero y de Girolamo de Verrazzano, de 1529.  Esa es aún cartografía portulana, aun cuando, ciertamente, más avanzada en su configuración, que la hecha en la cartografía proyectiva, en donde sólo el rigor de la explicación científica comprobada nos permite explicar el hecho, todavía se mezcla el nuevo continente con la Península de Cattigara.  La Carta Geográfica del Mapamundi en Proyección Oval de Sebastián Münster de 1532, publicado con el título de Typus Cosmographicus Universalis, bien podría ser la primera carta geográfica científica moderna, de no ser porque en ella no se da cuenta aún del descubrimiento real de Vespuccio: la extensión del Océano Pacífico.

 

Es este un momento altamente complejo que necesita ser estudiado más profusamente; nosotros en nuestra tesis apenas mencionamos a Ortelio, a Mercator y a Hondio, y saltamos sin más al siglo XVII evadiendo ese momento histórico complejo.  Mas, revisando ahora más documentadamente esa etapa, encontramos la Carta en Proyección Oval de Sebastián Caboto, de 1544; que es la que nosotros reconocemos como la primera carta geográfica científica moderna.

 

Los siglos XVII a XVIII son, con una enorme riqueza, los siglos de la ciencia de la Ilustración y La Enciclopedia, y con ello, de la diversificación de las ciencias, entre ellas, del surgimiento de la Geodesia; es el momento –y no podía haber sido de otro modo–, de la exhuberancia de la geografía espacista, y a esa pasión ilustrada por el conocimiento de todo, se va a sumar; al acabarse el cerrado Orbis Terrarum suplido por el nuevo y fascinante mundus alterius; la atención centrada del geógrafo ya no sólo en el conocimiento del espacio terrestre cuya visión de conjunto ha sido completada; espacio, por lo demás, ahora, newtonianamente el <<inamovible, único y siempre el mismo vacío absoluto>>, que va a explicarse más por todo cuanto en él exista.  Es aquí donde debe hacerse una nueva lectura de la obra de Varenio.  No obstante, ello dará ocasión a la geografía fenomenista para, una vez más, volver a Estrabón.

 

                              Al disiparse la Ilustración, con ella se disipa la geografía espacista, y nos adentramos al siglo XIX, que se proyecta al siglo XX y hasta nuestros días en la geografía estraboniana fenomenista; con la influencia ahora, de Humboldt, con Ritter y Reclus; y es aquí donde, decimos, la geografía espacista es asimilada a la “Geografía Matemática” o a la “Geografía Física” de la geografía fenomenista; dándose la consolidación de esa concepción de la Geografía a partir de 1871, con los primeros Congresos Internacionales de Geografía, denominados: “Congresos Internacionales de Ciencias Geográficas”.  Sólo unos cuantos geógrafos, como Chizov o Hettner, tratarán de teorizar para volver a la verdadera Geografía eratosténica.

 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:25

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...”
La escuela fenomenológico-historiográfica...

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 28 ene 10.

 

La importancia del análisis histórico, radica en poder generalizar de éste tanto la determinación del objeto de estudio; en este caso para la Geografía; como la metodología correspondiente para su estudio y el desentrañamiento de sus causas y leyes.  La importancia de remontarnos lo más posible en la historia, es porque en ese extremo encontraremos todo ello de la manera más simplificada y natural.

 

A lo largo de la historia de la Antigüedad hemos podido ver ese hecho: el conocimiento de lo geográfico sintetizado por Eratóstenes (de tal modo que incluso introduce el término Geografía), no era más que el conocimiento del espacio terrestre, de su forma y extensión, representando ese conocimiento en los mapas.  Pasó de su característica bidimensional plana en Anaximandro, a su característica bidimensional esférica de Dicearco a Eratóstenes, y Crates, para culminar en su geometrización, de Hiparco a Ptolomeo.  En esta época de la historia, lo geográfico nada tenia que ver con los fenómenos y menos aún con sus relaciones, hasta que Estrabón, dos siglos después de Eratóstenes, concibe que “lo geográfico”, es “lo histórico en los lugares”, poniendo dicho conocimiento fenomenista e histórico al servicio de los intereses políticos del Imperio Romano.

 

Y, hemos visto, esa “geografía” sierva del Imperio, acabó junto con el Imperio mismo, sierva del clero; y el resultado final, en esa acientificidad, no podía haber sido otro que la ignorancia y el oscurantismo en geografía, cuyos mejores exponente fueron Cosmas Indicopleustes e Isidoro de Sevilla.  Salir de ese abismo, llevó tantos siglos como los que habían transcurrido hasta él, pero con un enorme esfuerzo de actividad práctica y de abstracción teórica, particularmente desarrolladas de los siglos XIV a XVI.

 

Ese proceso renacentista del conocimiento geográfico, fue simplemente el volver al punto en donde el conocimiento científico de la Geografía en la Antigüedad había quedado: en Ptolomeo.  Y, en ese sentido, fue volver al proceso del conocimiento empírico del espacio terrestre dado en la Cartografía Portulana, evolucionando al conocimiento abstracto de la Cartografía Proyectiva; y en consecuencia, a su vez, terminando de resolver el problema de su forma y extensión.

 

Eso es, pues, el carácter esencial del conocimiento geográfico, que tiene por objeto de estudio al espacio terrestre, y por método de conocimiento del mismo, el análisis cartográfico.

 

Y cuando en eso se estaba, otra vez; particularmente de la segunda mitad del siglo XVI en adelante; aparece lo estraboniano.  Pero esta vez no para poner a la Geografía en calidad de sierva de nada, sino en necesaria función de los intereses científicos ilustrados mismos del sistema económico-social que le determinaba: el capitalismo.  De donde el problema se tornó, entonces, enormemente complejo.

 

Entender esa complejidad implica comprender dos aspectos básicos: 1) el estudio de la forma y extensión del espacio terrestre se tradujo, tanto al estudio de su forma y dimensiones (problema llevado a la física newtoniana); como al estudio de su geometrización en una matemática más compleja (problema del que deriva el nacimiento de la Geodesia como ciencia); y 2) del estudio de la forma y extensión general del espacio geográfico dado en la cartografía planisférica, mapamundis y Globos Terráqueos, se derivó al estudio local del espacio terrestre (Cartografía de Área Local), pero en éste, el problema central ya no fue la forma y extensión, sino el contenido y sus determinaciones.

 

La geografía moderna nació con esa problemática: por un lado, la cartografía (herramienta y elemento metodológico esencial de la Geografía) que en su nuevo rigor matemático parecía pasar a manos de la Geodesia; y por otro lado, el conocimiento de los fenómenos del Nuevo Mundo, un mundus alterius, que maravillaban al europeo medianamente culto; con lo que, para mediados del siglo XVIII, eran ya más importantes en Geografía las Relaciones Geográficas (los fenómenos en el espacio terrestre), que la Cartografía (el espacio terrestre mismo).

 

El nuevo Estrabón, de algún modo (y ello, porque es un personaje que aún debe ser analizado más detenidamente), fue ahora Bernardo Varenio (primera mitad el siglo XVII).  Y al llegar el siglo XIX, con Humboldt (1769-1859) y su Cosmos, como una enciclopedia naturalista; con Ritter (1779-1859) y su obra titulada Las Ciencias de la Tierra en Relación con la Naturaleza y la Historia de la Humanidad, 1817, con una base teórica reduccionista y determinista geográfica; y con Reclus (1830-1905), y su magna obra enciclopédica en 19 volúmenes: Nueva Geografía Universal, publicada en fascículos luego de 1872; la geografía espacista prácticamente cae en el olvido, ahora, por toda geografía, se entenderá la geografía fenomenista.

 

Nuevamente, no obstante la herencia ilustrada, se darán como consecuencia suya, derivaciones oscurantistas en la Antropogeografía de Ratzel y en la Geopolítica de Kjellen, y sus seguidores hasta el mismo nazismo.

 

                              Hettner (1859-1941), en 1927, en un breve ensayo titulado La Geografía, su Esencia y sus Métodos, escribe su obra fundamental en tanto vuelve a teorizar sobre el conocimiento geográfico por su objeto de estudio y método, en donde destaca la noción de la geografía regional basada en las diferenciaciones en el espacio terrestre; con lo que nueva y vagamente volverá a plantearse la geografía espacista.

 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:24

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento
;
La escuela fenomenológico-historiográfica
desarrolla la “Geografía Humana”.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 28 ene 10.

 

 

c)      La escuela fenomenológico-historiográfica 
   desarrolla la "Geografía Humana"

 

El consiguiente lógico de la geografía fenomenológico-historiográfica que encuentra en la esencialidad de las leyes económico-sociales, la explicación al estudio de las relaciones entre los fenómenos naturales y sociales, los cuales ha tomado por objeto de investigación, es el concebir toda geografía esencialmente social o humana.

 

Por ello, una vez que los primeros trabajos Marx (1818-883), Engels (1820-1895), y Darwin (1809-1882), vieran la luz hacia la segunda mitad del siglo XIX y que con ello se superara la deficiente explicación mecanicista, utópica y metafísica de los fenómenos sociales, pudieron entonces enfilar hacia esta escuela geográfica las inquietudes por dichas teorías científicas.

 

No obstante, ya desde los planteamientos ético-aristotélicos y estoico-antropocentristas de Estrabón, se afirma a la geografía como ciencia eminentemente social; así se expresa con Jurdadbih en el siglo X y con Khaldun en el siglo XIV.  Pero no es sino hasta el pasado siglo con los que heredaron del Humanismo renacentista y de la Ilustración, y Enciclopedismo del siglo XVIII, Humboldt, Ritter, Reclus, principalmente, con quienes esta geografía humana fenomenológico-historiográfica contemporánea, nace a la indagación de las causas del fenómeno social.  Mas no abordándolo con el método correspondiente ni con la sistemática de conocimientos específicos para profundizar en sus leyes causales propias: en los tres enciclopedistas antes mencionados, toda indagación en la problemática social, se queda en la descripción, ya en el tiempo como en el espacio; pero en los subsiguientes geógrafos, Ratzel, Vidal de la Blache, William  M. Davis, De Martone, Huntington, Bruhhues; nacen las teorías evolucionistas en geografía; la Antropogeografia, como una teoría en cuya interpretación se reducen falsamente las leyes de la sociedad a las leyes de la biología; anticientífica interpretación que quiso evitar Vidal de la Blache con su teoría posibilista, simplemente negando la geografía como “ciencia de los hombres”, sin poder eludir el tratar con la sociedad, principal agente transformativo del "paisaje geográfico".

 

Muchos teóricos e historiadores de la geografía han considerado a la antropogeografia como Geografía Humana, tan solo por cuestión de términos, diferenciada de la Geografía Humana de Vidal de la Blache, por la ancestral rivalidad franco-alemana.

 

No hay interpretación más simple y superficial  de lo que suceda en un determinado momento histórico.  En particular en este periodo histórico, el mundo social se convulsiona con el advenimiento del marxismo y sus primeras luchas, para derribar el sistema económico-social capitalistas de producción, e instaurar el socialismo como fase transitoria al comunismo científico.  El sistema imperante requiere de teóricos que contravengan los planteamientos del marxismo, y favorece el surgimiento de un Spencer (1820-1903), sociólogo ingles, con su teoría organicista de la sociedad; a la que son afines las teorías antropogeográficas de Ratzel y evolucionista de William  M. Davis; la que hace extensiva la idea evolucionista a todos los objetos y fenómenos, como en su planteamiento de los ríos "jóvenes", "maduros" y "viejos"; o las teorías y planteamientos del positivismo  de A. Comte (1798-1857), cuya tesis central es el circunscribir a la ciencia a la mera descripción de los fenómenos.

 

Así, unas veces veladas otras completamente nítidas, aparecen las ideas del antropogeográfico "determinismo geográfico" en De Martone, Brhunes y Huntington, por remitirnos sólo a estos.

 

Si en todo los antes dicho radica la premisa social del surgimiento de la Antropogeografia y Geografía Humana, su premisa científica constituye el surgimiento mismo de la teoría evolucionista de Darwin y el nacimiento de la Antropología.

 

De la consideración de las relaciones entre la geografía fenomenológico-historiográfica y la antropología, tiene su origen la antropogeografía.

 

El nacimiento de la antropogeografía y sus contradicciones forman a su vez la premisa para la aparición de la Geografía Humana de Vidal de la Blache.

 

Sin embargo, con todas estas contradicciones y raíces ocultas nace la "Geografía Humana", precisamente en los términos de Vidal de la Bleche, que finalmente completa la obra de Varenio de dos siglos atrás.

 

La antropogeografía; que no es ninguna Geografía Humana propiamente dicha; deriva como teoría especial que es para la interpretación del fenómeno social, a formas no menos acabadas y aun más burdas de la geopolítica de Mckinder y de Haushofer, de principios de nuestro siglo.

 

El desarrollo que ha tenido la Geografía Humana, ha sido, como era de esperarse, como consecuencia de la investigación especializada hacia cada una de las facetas de que se compone la sociedad tomadas por separado; la antropología y la etnología, el estudio de los pueblos y razas, sus religiones y costumbres, su historia; la economía, las relaciones políticas entre los Estados.  Y con el triunfo de la revolución socialista en Rusia y la construcción de la Unión Soviética fundada sobre la concepción filosófica materialista dialéctica, el pensamiento geográfico; guiado por las leyes del marxismo expuestas principalmente en "El Capital"; ha concebido que en lo fundamental, toda geografía es geografía económica, y geógrafos especializados en economía o ecónomos expresando el fenómeno objeto de su estudio en el espacio, han logrado aportaciones importantes en la planificación socialista, cumpliéndose aquella afirmación de Estrabón acerca de que la geografía ha de servir esencialmente para los fines de gobierno y administración de los Estados.

 

Es evidente que dichas aportaciones de trascendencia radican fundamentalmente en el análisis de los fenómenos en el orden de su conexión en el espacio, tanto más que por su sucesión el tiempo.  Esto es, que los fenómenos intervienen por ejemplo, en los criterios de planificación son considerados tomando como marco de referencia ya no tanto a su devenir historio en el tiempo, con a su devenir en conexión en el espacio.

 

Si es importante la premisa social en esta etapa del desarrollo de la geografía; en la que el capitalismo avanza hacia su fase superior, el imperialismo, y requiere de una justificación a sus acciones depredadoras, de saqueo y rapiña del coloniaje y repartición del mundo, para lo cual elabora una serie de teorías tendientes a justificar la desigualdad social, la explotación y la guerra; no menos importante es la premisa teórica del desarrollo de las ciencias, por la cual dichas teorías justificadoras de la acción imperialista se intentan hacer validas.

 

Esta premisa tiene especial importancia después de los trabajos de Darwin y los primeros trabajos Ecología de su fundador Ernest Haeckel (1834-1919), que tanto influye en Ratzel, quien no hace más que aplicar el ambientalismo de Haeckel a la sociedad.

 

Es aquí donde estrictamente coincidiendo con Paúl Claval en su “Evolución de la Geografía Humana”[1], tiene sus origen los principales puntos a discusión todavía en nuestra geografía contemporánea: el determinismo geográfico contenido en la antropogeografia de Raztel, y el posibilismo que se le opone, contenido en la Geografía Humana de Vidal de la Blache y Lucien Febvre, que giran en torno a la afirmación o negación de la interpretación del fenómeno social a partir del evolucionismo darwiniano y el ambientalismo de Haeckel.

 

Nadie que trate sobre la geografía  contemporánea esta ajeno a tal discusión, pero nuevamente aquí, ningún teórico ha ido a la raíz filosófica de su definición.

 

La indefinición común en todos los tratados, a pesar de todo lo que se ha dicho sobre ello, es tal, que existe la reiterativa necesidad por parte de todos, de afirmar los conceptos en tal o cual sentido.  Así, habremos de contribuir a los argumentos en la discusión que para algunos, falsamente, esta acabada.

 

Esto es, que, en la ciencia, quien se niegue determinista, peca de agnóstico; y es que los conceptos "determinismo" y "determinismo geográfico", son categorías semejantes pero que expresan  relaciones distintas.  Se puede y se debe ser determinista, pero no "determinista geográfico", a fuerza de incurrir no solo en planteamientos no científicos, sino incluso declaradamente anticientíficos.

 

Dicho problema estriba en que ambas categorías significan conceptos distintos, una en filosofía y otro en geografía.  El determinismo es categoría filosófica de la causalidad, y necesario fundamento de la ciencia; pero el determinismo geográfico es categoría geográfica en las relaciones fenomenológicas naturales necesarias, causales de las necesarias relaciones fenomenológicas sociales, y en dicha absolutización de las relaciones necesarias, es que se cae en anticientificidad.

 

El concepto de "posibilismo", por el que se entiende que "el hombre dispone sobre aquello que la naturaleza le permite"[2], ha puesto al determinismo geográfico en donde el  hombre queda sujeto a lo que la naturaleza le impone, no negando por su parte, las relaciones causales, no incurre en absolutización.  En este concepto del posibilismo, las relaciones causales son relativas, recíprocas y no necesarias.



[1] Claval, Paul; La Evolución de la Geografía Humana; Oikos-Tau; Barcelona, 1974.

[2] Claval, Paul; La Evolución  de la Geografía Humana;  Oikos-Tau; Barcelona, 1974; p.70.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:23

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento;
La escuela espacial-cartográfica es convertida
en “Geografía Matemática” o asimilada
a la “Geografía Física”,
de la escuela fenomenológico-historiográfica.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 28 ene 10.

 

b)  La escuela espacial-cartográfica es convertida en "geografía matemática" o asimilada a la "Geografía  física" de la escuela fenomenológico-historiográfica.  Las  limitaciones de las dos escuelas fundamentalmente de la geografía.

 

 

Con apiano, Ribero, Ortelio, Hondio y Mercator, culmina la quinta etapa de la historia de la geografía (fig. 16).

 

Con Jean Picard (1620-1682), Juan Domingo Cassini (1680), Nicolás Sanson (1600-1667), quienes realizan mediciones de arcos terrestres por lo que se entendería la escuela espacial cartográfica, se continua la sexta etapa, que puede considerarse como de la historia  moderna de esta disciplina de conocimientos, que llega hasta Kant (1724-1804).  El único, pero muy importante miembro de la escuela fenomenológico-historiográfica, es Bernardo Varenio (1622-1650), en cuya obra, su "Geografía General", radica la base de la sistemática actual de esta ciencia, (fig. 17).

 

Es una etapa que puede calificarse como exclusiva de la geografía espacial-cartográfica de la geografía.  Es la época de los grandes del Renacimiento con los que contemporizan Guillermo Delisle (1675-1726), quien corrige el dato de Al Juarizmi sobre la longitud del Mediterráneo a 42º, dibuja a la California como una península y construye la proyección cónica secante; D’Anville (1697-1782), que como Delisle, se ocupa en la actualización y precisión de los datos cartográficos y es, además, un historiador de la geografía; La Condamine (1701-1774), que mide el primer arco de meridiano en América, comisionado por la Academia de Ciencias de Francia, y Maupertuis, (1710-1770), que en comisión semejante hace lo mismo en Laponia; Euler (1707-1783), Gonne (1727-1794) y Lambert (1728-1777), con sus proyecciones respectivas; La Cruz, Cano Olmedilla (1770), con sus mapas continentales a baja escala, lo mismo que Mollweide y Albers (1805), quienes construyeron sus propias proyecciones cartográficas y con quienes concluyen este periodo de la historia de la geografía.

 

Esta, que parece ser la época más brillante de la geografía en su escuela espacial-cartografía, es, sin embargo, la época en que, como consecuencia de una más elevada especialización de las ciencias, se agudizan sus contradicciones; y constituye una limitación hasta tal punto, que todos los que hasta entonces podían identificarse indistintamente como geógrafos o geodestas, ahora se hacía necesario distinguirlos y ya no era tan fácil ubicarlos como especialistas de una ciencia u otra.  Sin embargo, la topografía y geodesia con una definición precisa de su objeto y método de estudio continuaron su avance, en tanto la escuela espacial-cartografía se detuvo, fue suplida a su vez casi totalmente por la escuela-fenomenológico-historiográfica, en el periodo subsiguiente, el que puede considerarse ya como de la historia contemporánea de la geografía.

 

Los antiguos miembros de esta escuela son asimilados totalmente a las llamadas "ramas" de "Geografía Matemática" o de "Geografía Física" o "Natural" de la geografía fenomenológico-historiográfica, y el trabajo cartográfico quedó en manos de geodestas como Picard, Euler, Gonne, Lambert, Mollweide y Albers.

 

La investigación geográfica por el camino previo del conocimiento de las dimensiones y forma de la tierra, determinante de un espacio adyacente que sólo podía ser conocido en función del objeto con el que interacciona como sistema de referencia, había llegado hasta tal grado de especialización que cada vez resultaba más complejo, abordándose en forma especializada definitivamente por la geodesia; de una parte como ciencia sobre la matematización de los lugares y de otra como ciencia sobre la forma y dimensiones de la tierra.

 

Este hecho obligaba a definir más claramente el objeto de estudio de la geografía como el espacio determinado por la superficie terrestre y adyacente a la misma: diferenciado del objeto de estudio de la geodesia referido por su parte a los cortes espaciales  (los puntos, las rectas, la intersección de rectas, los planos y la intersección  de planos).

 

No solo los trabajos geodésicos de Cassini, Maupertuis y a Condamine a fines del siglo XVII y principios del XVIII, que condujeron la atención matemática para precisar las proyecciones cartográficas y la localización, con Euler, Gonne, Lambert, Mollweide y Albers, fueron determinantes en esta confusión del objeto de estudio de la geografía.  También intervino como determinante Isaac Newton (1642-1727), con sus teorías que hicieron pasar a la historia a Aristóteles y sus respectivos planteamientos.  Ahora para Newton, el espacio volvía a ser el espacio de los presocráticos, el vacío de Demócrito, la exterioridad en general, e incluso para él, absoluta.

 

La geografía como ciencia del espacio de la superficie terrestre, se encontró ante el problema de estudiar el vacío tridimensional newtoniano adyacente a la superficie terrestre.  El espacio bidimensional de la esfera terrestre concebido como espacio geográfico en forma empírica o como resultado de la influencia aristotélica, sólo conducía a lo que se transformó en objeto de estudio de la geodesia: la forma y dimensiones de la tierra, al posicionamiento preciso en su superficie a partir del estudio de cortes espaciales.  Los puntos y sus distancias (vértices y poligonales geodésicas) en función de determinados planos de referencia (el geoide, el elipsoide, el cuasigeoide y otros esferoides).

 

Esta, que es exactamente la contradicción histórica fundamental de la escuela espacial-cartográfica de la geografía, no pudo resolverse acertadamente en ese entonces (aun hoy en día no está suficientemente debatido); pues nadie pareció darse cuenta que como resultado de la especialización de los trabajos en geodesia, la geografía, por lo que toca a su escuela espacial-cartográfica, se veía obligada a definir más prácticamente su objeto de estudio.

 

Así, gran cantidad de geógrafos que ya tendremos aquí que omitir, se asimilaron a la parte de la "Geografía Natural" o "física" de Varenio, quien por primera vez planteó la división de la geografía en Natural, como física y Biología; y Social, que conforma a la clasificación actual, y que puede completarse como Económica y Política.

 

Solo el ambivalente Emmanuel Kant, que cuando predominaba la geografía espacial-cartográfica, el se declaraba a favor de la geografía fenomenológico-historiográfica; y al invertirse la situación hacia mediados del siglo XVIII y ser predominante la geografía fenomenológico-historiográfica, él cambió su parecer y se declaro en favor de la geografía espacial cartográfica, como puede constar por su escrito "Acerca del Primer Fundamento de la Distribución de las Regiones en el Espacio" (1768), convencido por el mismo Euler (1707-1783).

 

Por su parte la geografía fenomenológico- historiográfico ya predominante en la segunda mitad del siglo XVIII, prefirió apegarse a las concepciones del espacio aristotélico, matematizado primero por Descartes (1596-7650), y luego por Leibniz (1646-1716), dejándolo como objeto de estudio en las manos de los geodestas.

 

Esta escuela de la geografía pasó entonces a ocuparse del estudio de los fenómenos en su devenir tanto en el tiempo como el espacio, expuesto en los trabajos de Alejandro de Humboldt (1796-1905), de Carlos Ritter (1779-1859), Eliseo Reclus (1830-1905), Federico Ratzel (1844-1904), Vidal de la Blache (1845-1918), William M. Davis (1850-1934),  Camille Vallaux (1870-1945), Emmanuel de Martone (1850-1955), Jean Brunhes (1876-1955), Mackinder (1861-1947), Huntington (1876-1945), tantos más como Lens, Tricart, Elen Churchil Semple, Lucian Febvre, Max Sorre, Manuel de Terán, Clozier, Pierre George, Richard Chorley, Broeck, Daus, Kretschemer, Dollfus, Claval, Gordón, Wooldridge, etc; en una lista que para nuestros días se hace interminable, y en la que se incluyen todos los geógrafos mexicanos contemporáneos.

 

Todos sin omisión, se refieren al espacio como un elemento de la geografía; Vidal de la Blache llega incluso a decir que esta ciencia es de la localización y no de los hombres.  Pero  en todos, sin falta, el concepto de espacio es, cuando más, un concepto bien fundamentado en las nociones aristotélico-cartesianas, si no es que una sencilla noción empírica del espacio como extensión o superficie, que coincide nuevamente con Aristóteles.

 

Sin embargo, esta geografía fenomenológico-historiográfica, topa en nuestros días nuevamente con su contradicción fundamental:  el estudio de los fenómenos en el espacio.

 

Después de Humboldt y Reclus, el geógrafo enciclopédico es ya no solamente imposible, sino prácticamente  intrascendente.

 

En 1871, en la madurez de Ratzel, de Reclus, de De la Blache, se celebra el Primer Congreso Internacional de Geografía, como "I Congreso Internacional de Sciences Geographiques".  Fue entonces cuando la geografía entró en su crisis en pleno, y plenamente abalada, por lo menos hasta 1890, a lo largo de sus primeros cinco congresos internacionales (a excepción del tercero, celebrado en Viena en 1881, en que a decir de Daus, se volvió a la tesis ortodoxa como Congreso Internacional de Geografía); pero no se necesitaba más, los mayores exponentes de la geografía contemporánea, habían hecho en su época los máximos esfuerzos por justificar a la geografía como sistema de ciencias geográficas; esto es, como sistema de ciencias que toman por objeto de su estudio un fenómeno o grupo de fenómenos que ocurren en la superficie terrestre, a la que entienden por espacio geográfico.

 

Dicho sistema se puede ver hoy en cualquier monografía, manual o libro de texto geográfico, según el orden de la complejidad  de la materia, que va de la naturaleza inorgánica a la orgánica, y finalmente a la forma social.

 

 

                             La contradicción fundamental expresada en su forma contemporánea de esta escuela geográfica, radica entonces en que, por no invadir los campos de otras especialidades, se queda en la descripción de las relaciones entre los fenómenos naturales y sociales, a partir de la causalidad de los mismos, que le es dada a conocer por otros científicos.  La búsqueda de una causalidad de la relación, le lleva finalmente a la esencia de las leyes económico-sociales, en las que se expresan profundamente las relaciones sociedad-naturaleza; y, a partir de allí, más con el hecho de que toda ciencia se desarrolla en función de la especialización en sus ramas de conocimiento, sucede que el geógrafo contemporáneo se ve impelido a la especialización en el campo de otras ciencias para superar la tediosa descripción geográfica "clásica"; y  el ultimo eslabón que lo encadena a su interés verdaderamente geográfico, es la consideración del espacio, o como lo dijera Emmanuel de Martone: <<el estudio de los fenómenos tanto naturales como sociales considerados en su distribución en la superficie terrestre>> que únicamente lo justifica como geógrafo, aun cuando resulta un especialista sin muchos fundamentos estudiando un fenómeno o grupo de fenómenos, en un marco de referencia geográfico; es decir, tomando principalmente como sistema de referencia el espacio, y de cualquier modo, limitándose a la descripción de los fenómenos que otros especialistas con métodos y conocimientos específicos, lo abordan con profundidad en sus leyes causales y con amplitud explicativa.

 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:22

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, Geografía: Fundamento...
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica. 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 18 ene 10.

 

                              La Época Moderna nace con la “Edad de las Exploraciones”, siendo que tales exploraciones, en extensión, son la esencia de un nuevo proceso histórico en la investigación empírica en la sistematización del conocimiento geográfico; lo cual quiere decir que la Época Moderna nace con una pronunciada actividad geográfica en el conocimiento empírico del espacio terrestre.  Tal como la solución teórica en el proceso de sistematización del conocimiento, cerró la Edad Media.

 

Esta es una nueva constante que ahora vemos: una etapa histórica se cierra en medio de una solución teórica, pero justo ello abre un nuevo período histórico de trabajo empírico; y bien visto, no podría de ser de otra manera.

 

En aquel entonces no vimos esta relación teórico-metodológica; nos ocupaba más el desmitificar el argumento fenomenista de la existencia independiente entre la Cartografía y la Geografía, como el ubicar el lugar y función de la actividad exploratoria, que humboldtianamente tanto influía en nosotros.


 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:21

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

 Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento

Relaciones: exploración-cartografía-geografía.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica. 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 18 ene 10.

 

3  El saber geográfico en la época moderna (ss.XVI-XIX)

 

 

a) Relaciones: exploración-cartografía-geografía.

 

                              La época moderna se origina propiamente en el Renacimiento con la formación inicial de las relaciones capitalistas de producción hacia los ss.XV-XVI.

 

La formación de este nuevo modo de producción económico-social, el capitalismo, es la causa de la "Edad de la Exploración", como la denomina el historiador ingles considerando autoridad en el estudio del Renacimiento, John  R. Hale (fig. 15).

 

Sin embargo, la exploración es un concepto a aplicar a la actividad más remota del hombre para el conocimiento.

 

Ahora bien, cuando dicho conocimiento está referido a lo geográfico, la exploración se torna en una actividad en extensión  y en distancia.

 

Por ello, nos importa en este parágrafo, aclarar las relaciones recíprocas entre la exploración, la cartografía y la geografía.

 

La exploración, etimológicamente, quiere decir "ir" o recorrer lo que se encuentra fuera o externo a lo conocido (de ex, fuera; y plorare, exclamar o fluir).

 

"Explorar –dice Hubert Deschamps– supone (...) localización y descripción de los descubrimientos"[1]; es decir, una práctica muy estrechamente ligada al quehacer geográfico, máxime cuando este mismo autor la refiere según la cual, "en la concepción clásica, la exploración es el inventario progresivo del planeta..., progresión de conocimientos científicos que han permitido a través de los siglos, la localización total del planeta"[2], ya  describiendo en forma cartográfica o ya en forma narrativa.

 

"Las primeras exploraciones –indica Deschamps– fueron migraciones, fundaciones de colonias; más tarde, búsqueda de ventajas comerciales o políticas"[3], tal como lo expresa J.H. Parry en su prologo a la obra de Hale "La Edad de la Exploración", señalando que "el objeto no era el descubrimiento en sí de nuevas tierras, sino el abrir nuevas rutas a la India, China, etc."[4]

 

Esto ya nos da una primera distinción en el concepto de exploración.  Este ha dado históricamente un salto, de la exploración por necesidad, a la necesidad de la exploración, que se suscita en el momento mismo en que los pequeños grupos sociales humanos se sedentarizan, como consecuencia de esa misma actividad.  "La conciencia de esa adaptabilidad da al hombre la plena confianza en sus recursos y le permite comenzar la exploración sistemática del territorio en que vive y ampliar constantemente ese conocimiento"[5].  Entonces la exploración se marca como conquista; y esto nos proporciona una segunda distinción en el concepto de exploración: la misma puede entenderse como: 1) con un móvil político-económico aventurero; 2) con un móvil político económico militar, y  3) con un móvil político económico científico.  Por ultimo en esta tercera acepción, quedará distinguir de la exploración, el concepto de viaje.

 

Ejemplos de la exploración político-económica aventurera, se tiene en aquellos anónimos exploradores que no dejaron ninguna relación de sus hazañas, ya porque, como lo señala Parry, los exploradores eran "hombres prácticos poco dados a escribir, dispuestos a dar información sólo a sus jefes"[6]; o bien porque jamás regresaron ni se volvió a saber de ellos, quedándose en forma indirecta el conocimiento de su existencia; es por ejemplo, el caso de los vikingos.

 

La exploración político-económica militar es la más comentada en múltiples obras sobre el tema, de ellas han quedado informes histórico-geográficos, desde Kolaikos, Escylax y el explorador Nearcho acompañante de Alejandro, hasta Jarjas (875), que llega a las Canarias, e Ibn Wahab (874), hasta entonces el único autorizado para adentrarse en china; Abu Dulaf, que incorporado a una embajada india cruza el  Tibet y regresa por Cachemira y Afganistán; Ibrahim, que llega hasta Alemania, remota el Nilo y recorriendo el Cáucaso y el Caspio y cruzando los Cárpatos, lega hasta Bagdad y Persia; recorrido que repite en el siglo XII Abú Hamid.  En el siglo XIII están entre estos, Pían de Carpino y Marco Polo.  Para el siglo XIV, los portugueses desde Gil Eanes (1434), Antonio Gonzálvez y Nuño Tristán (1441); Álvaro Fernández (1446) y Pedro Sintra, todos ellos de la escuela de Enrique el Navegante, que en sus recorridos alcanzan hasta Sierra Leona; hasta que en 1487 Bartolomé Díaz de la vuelta al Cabo de  Buena Esperanza, y en 1492, Colón llega a América; para que tras él, siguieran los exploradores militares españoles: Vasco Núñez de Balboa (1513), que llega al Pacífico; Magallanes (1480-1521), quien emprende el primer viaje alrededor del mundo, completado por su sucesor, Sebastián Elcano (1476-1526); mas no debe entenderse por ello, que los jefes de estas expediciones eran eminentes geógrafos: su actividad implicaba necesariamente dicho contenido geográfico.  A pesar de ello no puede negarse tampoco la relación recíproca en que algunos de estos exploradores devienen en geógrafos, tanto como todo geógrafo contiene a un explorador científico.

 

En la tercera categoría de exploradores en extensión sobre el planeta, que aquí hemos señalado, se encuentra al explorador científico, es decir, al geógrafo o aquel explorador que deviene por su práctica en geógrafo.  Estos son en la mayoría de los casos los acompañantes de los exploradores profesionales con fines económicos-militares, cuando las expediciones se realizan mas allá de los limites ya conocidos ampliamente, o bien recorriendo las regiones con sus propios  fondos.  En esta categoría están la mayoría de los geógrafos desde Anaximandro y Herodoto hasta Eratóstenes y Estabón; desde Anani Shirakatsi y  Al  Kendi, hasta el Edrisi e Ibn Rochd; desde Toscanelli e Ibn Khaldun, hasta  Mercator y Bernardo Varenio, y de éstos, hasta Alejandro de Humbodt.

 

Cuando el recorrido se realiza por una región o conjunto de regiones suficientemente exploradas, el que las recorre y escribe su historia y geografía, es tan solo un viajero científico cuyo fin se convierte en profundizar el conocimiento sobre dichas regiones.  Entre estos están de hecho todos los geógrafos conocidos, en su inquietud por profundizar el conocimiento en localización y distribución, así como en el fenómeno y su historia; puede considerarse así al viaje, como una exploración de segundo  orden.

 

En conclusión, todo geógrafo es o debe ser un explorador, mas no todo explorador (entendido en extensión en la superficie terrestre) es necesariamente un geógrafo.

 

Las relaciones recíprocas de todo lo antes dicho y la cartografía, son más fácilmente comprensibles bajo el postulado de ésta como un medio de descripción, y por ende, de investigación y conocimiento geográfico.

 

Mucho daño ha hecho a la metodología geográfica la pretendida segregación de la cartografía como un saber especial.  Se ha perdido mucho de riqueza metodológica científica con el análisis histórico unilateral, en donde a la verdadera historia de la geografía se le ha llamado simplemente historia de la cartografía, cuando que esta es sólo una parte o elemento de aquella, precisamente su elemento fundamental tanto de investigación como de exposición geográfica.  Dicha apreciación de cambio de nombre aparece como resultado del predominio del criterio fenomenológico-historiográfico en geografía desde fines del Renacimiento hasta nuestros días, por el cual, se persiste en diferenciar al geógrafo como estudioso de los fenómenos en el espacio, y no del espacio en sí, reproducido cartográficamente, en el que los fenómenos se presentan.

 

Es en este punto donde radica la contradicción fundamental de la escuela fenomenológico-historiográfica de la geografía, y en  donde la escuela espacial-cartográfica encuentra su fundamento científico principal.

 

Bajo el postulado de la carta geográfica como elemento mediante el cual es reproducido en proporción o a escala, el espacio geográfico, objeto de estudio de la geografía; y por la cual este es investigado; se puede concluir que todo en cartografía, a excepción de la investigación causal del fenómeno temático, es geografía.    Mas si por cartógrafo se entiende  únicamente al que construye la carta, se puede concluir también, que no todo cartógrafo es necesariamente geógrafo, pues el geógrafo, además de tener la capacidad de construir científicamente la carta, estudia a través de ella, las interacciones físicas externas entre los objetos que en ella se contienen.

 

En resumen, las relaciones que se establecen entre exploración-cartografía-geografía, son relaciones que se establecen como de la subordinación de la parte al todo, en ese orden.



1 Deschamps, Hubert; Historia de las Exploraciones; Oikos-Tau, Col. Qué Sé?, Nº 27; p.5.

2 Ibid. p.5.

Ibid. p.7.

Parry, J.H; Prólogo; en Hale, John R, “La Edad de la Exploración”; Time-Life; México, 1977; p.7.

Maluquer de Mores, Juan; Introducción; en “La Conquista de la Tierra”; Salvat, Col. Biblioteca Salvat Nº 56; México, 1970; p.9.

Parry, J.H; Prólogo; en Hale, John R, “La Edad de la Exploración”; Time-Life; México, 1977; p.7.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:20

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Aclaración al Comentario a la Tesis, 

del 14 de diciembre de 2009:

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica. 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 11 enero 2010.

 

Debemos aclarar un “lapsus”, que a la vez se transforma en un punto interesante que corrobora las ideas que sustentamos.  Se dice ahí: “Aún en el siglo VII ane, Anaximandro, en su Perimetrón, aporta el primer mapa del mundo conocido hasta entonces.  El Mar Mediterráneo, aparece aceptablemente representado, llamado Mar Interior, dado que ese mundo continental conocido está rodeado por dos grandes mares exteriores: el Atlántico (ya entonces así conocido), y el Mar Eritreo, que mezclaba el Océano Índico y el Océano Pacífico actuales; a su alrededor está el mundo conocido hasta entonces: hacia el Norte, vagamente representadas, las cadenas montañosas de los Alpes a los Cárpatos y a su pie, la red fluvial del Danubio desembocando en el Ponto Euxino, el actual Mar Negro; al Este, se representaba un poco más allá del Mar Caspio hasta los desiertos de Asia Central, Anaximandro dibuja el curso del Amu-Daria hasta sus fuentes en el Hindukush y la Meseta del Pamir; luego el río Indo, sin el reconocible perfil de la península de la India, hasta la Mesopotamia sin el Golfo Pérsico, y la Península Arábiga y África, entonces conocida como Libia, representados justo hasta el Estrecho de Bab el Mandeb entre el Mar Rojo y el Golfo de Adén; destacando en África el trazo de río Nilo.

 

                              No tiene explícita una orientación, pero el mapa está astronómica y perfectamente orientado; aún no aparece, tardará mucho todavía para ello, un sistema de coordenadas”.  Y en las tres últimas líneas de este párrafo, agregamos: “...y se complementa el mapa con el registro de los pueblos en sus lugares.  En términos actuales no habría duda en calificarlo temáticamente como un <<Mapa Etnográfico>>”.

 

Luego damos una explicación de contexto histórico filosófico; pero, cometiendo un error, a continuación decimos: “Es Anaximandro representando el espacio terrestre del mundo conocido hasta entonces, con elementos naturales como elementos o “estados” de espacio, entre los cuales presta particular atención a ese estado de espacio denominado etnia (que en griego quiere decir, pueblo); pero con ello no está estudiando el fenómeno cual un etnólogo, sino sólo la localización o el lugar de los pueblos dada por referencia física, en tanto geógrafo”.  El error está en que si bien el mapa y los rasgos físicos no habría dificultad en reconocerlos como de Anaximandro, allí donde decimos que “presta particular atención al estado de espacio denominado etnia...”, hay un equívoco, pues ese agregado temático no es de Anaximandro (610-546), sino de Herodoto (s.V), un siglo después.

 

El error es feliz, porque, primero, de haber sido Anaximandro, ello quedaba bien explicado en el contexto histórico filosófico; pero, segundo, siendo la temática étnica un agregado de Herodoto usando el mapa de Anaximandro, no sólo se deslinda a éste de ese posible “fenomenismo” enfatizando su geografía, sino se corrobora el carácter fenomenista de Herodoto en el uso de lo geográfico; por lo demás, algo válido en tanto historiador; pero una aberración teórica de la interpretación en la historia de la Geografía fenomenista, cuando el estudio histórico-étnico se interpreta como geografía.

 


 

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