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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:19

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento
;
La geografía en el mundo árabe
hasta el Renacimiento.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica. 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 14 ene 10.

 

                              Evidentemente, cada etapa histórica tiene sus aspectos valiosos, como ciertos hechos trascendentales que caracterizan esencialmente la época, y que son centralmente determinantes del ulterior desarrollo.  Fue el caso de la medición del perímetro de la Tierra por Eratóstenes en el período anterior, y que de la manera más intempestiva irrumpirá nuevamente al final de la Edad Media, en el centro de un nuevo hecho histórico determinante en el surgimiento de un nuevo momento histórico.

 

La Edad Media es algo poco considerado en la historia de la ciencia, en ésta aparece incluso como un gran vacío o con aspectos poco relevantes.  En la incesante historia del conocimiento del espacio terrestre que no es otra cosa que la incesante historia misma de la Geografía, si bien en este período ocurrió un hecho histórico geográfico extraordinario en medio de increíbles asociaciones casuales, este hecho es tan poco conocido como en general lo es el medioevo: el papel histórico geográfico que desempeñó el Estrecho de Basmán; derivado del problema de la determinación en la medida del perímetro de la Tierra, por Estrabón, que modificó tanto el de Posidonio, como el de Eratóstenes, en una cuarta parte menos.

 

Hecho tan desconocido en su importancia*, que nosotros no lo pudimos recoger cuando recopilábamos la información histórica en nuestra tesis, de la cual generalizaríamos la teoría, y dio lugar a una situación muy interesante tres años después, la cual narraremos en otro lugar.

 

En aquel entonces no nos adentramos a los detalles de la expansión del imperio musulmán, que iniciado en el siglo VII, durará hasta fines del siglo XV; dando lugar a la influencia árabe en la geografía europea, con la cual se supera el período que nosotros denominamos de la cartografía teologal; sustituida primero por el período de las Itineraria Picta, y luego por el período de la Cartografía Portulana.  Desconocíamos la relevancia histórica del llamado Renacimiento Carolingio (ss.VIII-IX; incluso el hecho histórico mismo en sus detalles); inmediatamente al cual se produjeron Las Cruzadas, entre fines del siglo IX (justo cuando está por nacer El Idrisi), y fines del siglo XIII (justo cuando Marco Polo va a regresar a Europa); pero al asociar ahora todo ello a los datos históricos recopilados, observamos, no casualmente, un nuevo desarrollo del pensamiento geográfico espacista.

 

En esa nueva oscilación de la historia, justo la que va a conducir al fin de la Edad Media; cuando nuevamente está en ascenso la geografía espacista, se va a plantear el problema del Estrecho de Basmán, en medio de una descomunal y confusa información registrada por los geógrafos de los siglos XIV a XVI, derivada de la medida del perímetro de la Tierra dado por Estrabón; controversia misma que, desconocida debido a una gran irresponsabilidad del geógrafo al mantener en el abandono la geografía teórica, dejó al historiador sujeto a las especulaciones**.  Dada esa falta de análisis histórico en nuestra tesis, no pudimos aprovechar toda esta información en su momento.

 

Las famosas Cartas Geográficas y Globos Terráqueos de Fra. Mauro (1457), Toscanelli (1482), Nicolás Germanus (1489), Henrico Martellus (1490), y como el mismo Globo Terráqueo de Behaim (1492), entre otros documentos, desde luego, vinculados al proyecto del viaje de Colón, estuvieron centrados en este trascendental hecho.



*    Curiosamente, Wikipedia, aún en este 2010, tiene como pendiente el dato acerca del concepto “Paso del Sur”, que no es otra cosa que, precisamente este caso.

**   Y aquí nos referimos tanto al historiador colombiano, el Dr. Gustavo Vargas Martínez (del cual, al escribir este artículo, buscamos información suya por Internet, y nos enteramos de su fallecimiento en el 2006), al cual conocimos personalmente; como a historiadores tales como el Dr. Edmundo O’Gorman, Juan A. Ortega y Medina, Manuel Lucena, Consuelo Varela Bueno o Francisco Morales Padrón, e incluso historiadores soviéticos como I.P. Maguidovich, o Yakov Svet, o al investigador chino ..., con el cual también platicamos directamente, justo sobre sus tesis, que eran las mismas que las del Dr. Gustavo Vargas.  Todo ello ameritará un artículo especial aparte.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:18

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía:
Fundamento de su Teoría del Conocimiento
;
La geografía en el mundo árabe
hasta el Renacimiento.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica. 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 14 ene 10.

 

 

d)  La Geografía en el  mundo árabe hasta el Renacimiento

 

Únicamente en el mundo del Islam, opuesto al catolicismo europeo, pudo sobrevivir la ciencia, a través de los llamados "comentadores de Aristóteles".

 

Entre los árabes y el mundo medio oriental; con una gran tradición en las matemáticas; la geografía pudo transmitirse en su escuela espacial-cartográfica, destacando sólo Macrobio hacia el año 400 en occidente y Hsi Chuang (436-466) en extremo oriente; para después de un periodo totalmente oscuro en el siglo VI, continuar con Anani Shirakatsi (s.VII), geógrafo armenio, los conocimientos que más tarde legan como una rica herencia a los geógrafos del renacimiento.  La escuela fenomenológico-historiográfica por el contrario, se pierde durante los primeros siglos de la Edad Media y sólo vuelve a parecer hacia el siglo IX en los trabajos referidos a los fenómenos de la superficie terrestre de Al-Kendi (800-879), filósofo aristotélico-neoplatónico y naturalista; Abu Sayd Al-Sirafi (s.IX-X), quien aporta una descripción de las costas del Océano Índico desde Zanzíbar hasta Cantón.

 

Esta cuarta etapa del desarrollo histórico de la Geografía, se inicia prácticamente un siglo después de la caída del Imperio Romano de Occidente (476 dne); después, apenas "el viajero y geógrafo más grande del siglo VI, Cósmas Indicopleustes, dice que la Tierra es plana, rectangular y que esta regada por los ríos salidos del paraíso"1.

 

La escuela espacial-cartográfica, después de Anani Shirakatsi en el siglo VII, continúa nuevamente su ascenso al rango de ciencia con Beda (ss.VII-VIII), inglés que se pronuncia por el hecho de que la Tierra es un esferoide, y con Chia Tan (730-805), geógrafo chino que construye un nuevo mapa de su país.

 

"Los árabes compilaron la ciencia griega; en el siglo VIII, en Bagdad, los clifas abasidas hacen traducir a Ptolomeo y su libro es llamado entre ellos Almagesto (“El Gran Libro"), protegiendo a los astrónomos"2.  Esto constituye de  hecho el más fuerte impulso a la ciencia en la Edad Media;  Abu Jafar de Jiva (primer cuarto del s.IX), es quien construye un mapamundi, quizá el primero después de seis siglos; al Juarizmi (s.IX), reconocido en la historia de la filosofa como matemático, astrónomo y geógrafo, contribuye al desarrollo de la geografía al aportar sus tablas de latitudes y longitudes.

 

En la época en que los vikingos recorren el noratlántico descubriendo Islandia, Groenlandia y Vinlandia, y resurge la escuela fenomenológico-historiográfica de la geografía con Al-Kendi y al-Sirafi, y continua  hacia el siglo X con Jacubi y su libro de países y mapas; Istajri (s.X, hacia el 950) de la escuela espacial-cartográfica, dibuja un mapamundi más; Abu Reiham Al-Biruni (973-1084), quien, aparte de ser astrónomo, es también  naturalista, y con ello parece ser el primer geógrafo de esta época en intentar responder a los intereses de las dos escuelas.  Sin embargo, la escuela fenomenológico-historiográfica consigue con Ibn Jurdadbih (s.X), una –quizá la primera– descripción del comercio en Europa central en esa época; y Zarkala (1000), de la escuela espacial-cartográfica, quien obtiene entre Toledo y Bagdad, la distancia angular de 51º30' de longitud; para que finalmente llegase El Idrisi (1100-1164), en la línea espacial-cartográfica, con quien se resume el saber geográfico hasta su tiempo, añadiendo al Almagesto los nuevos conocimientos reunidos en su "Libro de Roger" (en honor a Roger II de Sicilia).  El mapa de Edrisí se ha conservado y se puede ver en el la reconstrucción aproximada del mapa de Eratóstenes  (con los puntos cardinales invertidos).  Con Edrisí se abre a una quinta etapa en el desarrollo del saber geográfico; es incluso contemporáneo del filosofo neoplatónico y geógrafo Averroes o Ibn Rochd (1126-1198), el Aristóteles de la Edad Media.  Siendo éste para la escuela fenomenológico-historiográfica, lo que Edrisí para la escuela espacial-cartográfica.

 

La historia que corre paralela a esta cuarta etapa de la geografía, es la historia de la desintegración del feudalismo del medioevo pero esta etapa, contraria al marasmo heleno-romano que condujo al oscurantismo, preparó más bien el camino al Renacimiento.

 

Dicho camino, de la quinta etapa de la historia de la geografía, esta formado por una larga lista de pensadores pertenecientes a la escuela espacial-cartográfica encabezada por el Edrisí y en el siglo siguiente, por  Mateo Paris (1200-1259), quien complementa los criterios de precisión en el trazado de mapas, construye un mapamundi y elabora los mapas de rutas  que perfecciona las Tablas de Peutinger del siglo IV (Fig. 9), e Ibn Said (s.XIII), geógrafo andaluz que perfeccionó a Edrisi actualizando sus datos y añadiendo a cada toponimio sus coordenadas.

 

La escuela espacial-cartográfica progresa al pasar de los mapas murales de Herford y Ebsdorf (1280), a las Cartas Portulanas (Fig. 10), de Cariñaño (1300), Pedro Vesconte (1311-1357), y Dulcert (1339); Cresqués, conocido también como Jafuda (s.XIV-1375), hasta llegar a Paolo del Pozo Toscanelli (1397-1482), que es el máximo exponente del saber geográfico de este periodo, ya que, partiendo de la idea de la tierra esférica, indicó que podría llegarse al Oriente viajando siempre a Occidente, e hizo una proyección planisférica de un hemisferio para señalar la ruta del mediterráneo a las Indias; con él –así lo consideramos– se inicia el renacimiento de la Geografía.

 

A Toscanelli le son contemporáneos geógrafos de no menos monta: Buón del Monte (1400), con sus cartas portulanas; Andrés Blanco (1416), constructor de un Atlas; Claudio Clavo (1425), quien traza un mapa de Escandinava; Américo Vespuccio (1454-1512), quien partir de los viajes de Colón, traza el mapa de las costas orientales del "Nuevo Continente”; Fra. Mauro (1459), cuyo mapa es "considerado como el Clímax de la cartografía"3 previa a Colón, Nicolás y Marcelo Germano (1466), uno que construye una proyección trapezoidal, y otro un mapamundi actualizado con los descubrimientos  portugueses.  Ya en pleno Renacimiento, compartido con Leonardo da Vinci (1452-1519), Servet (1511-1553), Giordano Bruno (1558-1600),  Nicolás Copérnico (1473-1543), Galileo (1564-1642); están Martín Behaim (1492), que construye un Globo Terráqueo que actualiza el de la Antigüedad, de Crates, con los nuevos descubrimientos  (Fig. 11); Juan de la Cosa (1500), "cartógrafo" acompañante de Colon en su segundo viaje; otros constructores de proyecciones y mapamundis, Stabus y Werner (1500), así como Cantino, Caneiro (1502), Contrarini (1506), Waldseemüller (1507), y Piri Reis (1513), con su mapa Atlántico.

 

La geografía espacial-cartográfica que había heredado en todo su contenido la concepción aristotélica del espacio, llega a su máxima expresión con los trabajos de Pedro Apiano (1524), con su Cosmografía y su proyección (Fig. 12); Diego Rivero (1527), con su mapamundi (Fig. 13), y finalmente con Gerardo Mercator (1512-1594), con sus famosos trabajos de proyecciones (Fig.14), quien liberó a la geografía de la influencia de Ptolomeo (tras Mercator, la obra de aquel cesa de editarse), y Abraham Ortelio y Hondio, sus contemporáneos, famosos constructores de mapas.

 

En la época de éstos, el espacio geográfico aristotélico queda en lo fundamental, finalmente conocido, y con ello, la geografía de la escuela espacial-cartografita, reducida a su contradicción fundamental: el espacio como objeto de su estudio, tendría que desarrollarse en sus concepto como condición de existencia de esta concepción de la geografía, pasando de la noción bidimensional a la tridimensional.

 

Por su parte la escuela fenomenológico-historiográfico tiene como escasos continuadores después de Jurdadbih en el siglo X, a Ibn Rochd en el siglo XIII (1198-1272), filosofo bizantino, geógrafo e historiador de línea aristotélica en ciencias naturales; Ibn Khaldun (1332-1406), quien escribe una "Geografía Histórica", (en sentido amplio una geografía social), en donde explica el auge y la caída del imperio del Islam, analizando el papel de la ciudad en la economía regional; y Abu 1-Fida.



Deschamps, Hubert; Historia de las Exploraciones; Oikos-Tau, Col. Qué Sé?, Nº 27; pp.9-10.

Ibid. p.10.

Boorstin, Daniel J; El Espíritu Explorador; Editores Asociados; México, 1978; p.13.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:17

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento
;
Teorías geográficas hipotético-deductiva,
e informativo-narrativa.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica. 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 11 ene 10.

 

Si antes un autor o serie de autores, han demostrado ya con suficiencia que “Todo M es P” (todo “M”, como un conocimiento antecedente, es algo dicho en el predicado ”P”); el avance sistemático del conocimiento científico; esto es, ese que surge fundado en los elementos vigentes de su propio desarrollo; no puede ser otro, necesariamente, que el afirmado en una nueva tesis en la que “Todo S es M” (todo “sujeto”, dado como un conocimiento nuevo, es algo también caracterizado por lo dicho en el conocimiento antecedente ya demostrado, predicado “M”).

 

Sin embargo, todas las pruebas y argumentos demostrativos que podamos aportar a la tesis afirmada, si bien la enriquecerá, no serán nunca suficientes para demostrarla; pues un sistema no se demuestra en sí mismo, sino a través de algo que le es externo y en lo que se verifica.  De ahí que toda tesis, requiera, para su demostración, de una hipótesis; esto es, de un juicio categórico universal afirmativo, en el que, luego entonces, “Todo S, es P” (es decir, en donde todo lo dicho sobre ese conocimiento nuevo que se afirma como verdadero; habíamos dicho, “S”; es igualmente corroborado por lo dicho en el predicado “P”).

 

Así, <<si algo ya dado en donde todo M es P, vinculado lógicamente a una nueva afirmación en la que decimos ahora que todo S es M; a la manera del principio de que si dos cosas son iguales a una tercera, estas a su vez, son iguales entre sí; luego entonces, S es P>>.

 

M es P

S es M

...........

Luego, S es P

 

Digamos como ejemplo. <<Toda ciencia espacista, es análisis de propiedades en extensión>>/ <<Toda Geografía, por definición, es ciencia espacista>>/ <<Luego entonces, toda Geografía, por definición, es análisis de propiedades en extensión>>.

 

El primer juicio es de lo antecedente, de lo ya amplia e históricamente demostrado (en este caso, que espacio es extensión).  El segundo juicio es el conocimiento nuevo dado en la tesis que afirmamos, y por lo tanto, algo a demostrar corroborado en un caso hipotético (que la Geografía es ciencia espacista).  Y el tercer juicio, vinculado lógicamente; es decir, deducido de los anteriores, es precisamente el juicio de hipótesis (la Geografía es análisis de propiedades en extensión).

 

Si este último juicio se corrobora en la práctica como verdadero, ello es lo que demuestra la veracidad de la tesis.

 

Aquí salta un problema filosóficamente complejo: 1) la hipótesis, como un sistema en sí mismo, no puede demostrarse por sus propios argumentos (y de ahí se seguiría una cadena sin fin); y 2) se está demostrando como verdadero, algo que a su vez ha de ser demostrado como tal.

 

En la dialéctica se llega a esta conclusión: dicha demostración de la veracidad de algo por ese procedimiento, nunca podrá dar lugar a una veracidad absoluta; pero he ahí que, la verdad, dialécticamente, es algo simultáneamente absoluto y relativo.  El caso clásico es la ley de la gravitación de Newton: que las cosas, bajo determinadas condiciones dado un sistema de referencia, por la ley de la gravitación, caen, es una verdad absoluta; pero que cambiadas esas condiciones o sistema de referencia, a pesar de la ley de la gravitación, pueden no-caer, hace de la ley de la gravitación, una verdad relativa.

 

Así ha trabajado la ciencia moderna por los últimos cinco siglos; hasta el momento no hay ninguna otra propuesta positiva, es decir, fundada en la vigencia de los elementos y avances de su propio desarrollo, que planteen algo distinto.  Más aún, así ha trabajado el pensamiento científico desde siempre, teorizado ya desde Aristóteles, aun cuando, con la diferencia, de que no siempre se ha reconocido en ello el papel de la hipótesis, ni ésta se ha entendido igual a lo largo de la historia.

 

De ahí que fuese de primordial importancia para entender las propiedades científicas de la Geografía, el explorar la forma de expresión de su carácter hipotético-deductivo.  Y con nuestras limitaciones de la poca comprensión aún de esa lógica hipotético-deductiva, abordamos tal aspecto en nuestra tesis.

 

En el “repetirse de la historia”, ahora, en nuestro tiempo, nosotros somos los epicúreos de aquel entonces en la Antigüedad.

 

Y agreguemos sólo dos hechos fundamentales más: 1) toda ciencia se hace, finalmente, para servir a la sociedad; mas no por ello, eso la ha de definir como ciencia social; y mucho menos, que si no se define como ciencia social, es entonces porque no ha de servir a los fines de la sociedad.  La Geografía es una ciencia natural, físico-matemática, mas no por ello ajena a las necesidades sociales; y 2) si bien la ciencia no es ajena a las determinaciones idelógico-políticas, una ciencia que servil e incondicionalmente se subordina a los intereses ideológico-políticos, cuando más bien debiera dirigirlos, es, en lo que de “ciencia” le pueda quedar, por lo menos, anodina.  Con la geografía de Estrabón ocurrió precisamente eso: no guió los avances del Imperio, sino servilmente se subordinó a sus intereses egoístas y de dominio, y no sólo se hizo anodina, sino demagógica.


 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:16

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, 
“Geografía: Fundamento 
de su Teoría del Conocimiento”.  
Las nuevas hipótesis en geografía.

 

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica. 
http://espcio-geografico.over-blog.es/; 
México, 7 ene 10,

 

 

La hipótesis, decía Engels, es el “motor de la ciencia”; pero justo de esa ciencia que de Bacon y Descartes, pasando por Locke y Lebniz, por Spinoza y Berkeley, y por todos los ilustrados y enciclopedistas del siglo XVIII, hasta Kant y Hegel, y finalmente Marx y Engels, a lo largo, pues, de varios siglos, el método científico de la modernidad se fue construyendo, precisamente sobre la base del silogismo o inferencia mediata, y papel de la hipótesis derivada de ella.

 

La hipótesis como tal no fue reconocida desde la Antigüedad, pero, aun cuando con distintas limitaciones cuya superación fue precisamente el desarrollo histórico de la hipótesis, estuvo siempre, de una u otra forma, siempre presente.

 

Entre los griegos de este período histórico, cuyo principal elemento metodológico fue la consideración de la simetría, la hipótesis se centró, en consecuencia, en la elaboración de hipótesis geográficas por simetría.

 

Pero la hipótesis, como el método científico en general, desde el momento mismo en que la Geografía se funda históricamente como un saber científico, no se ha considerado igual en su interpretación espacista, que en su interpretación fenomenista.  En la primera, la hipótesis es elemento metodológico esencial; pero en la segunda, simplemente ni siquiera se considera, supliéndola metodológicamente por un método informativo-narrativo.


 

 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:15

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento;
Teorías geográficas hipotético-deductiva,
e informativo-narrativa.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica. 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 11 ene 10.

  

c) Teorías geográficas: hipotético-deductiva, 
e informativo-narrativa.

 

La hipótesis surge cuando se ha acumulado un rico bagaje teórico que permite establecerla, y a partir de ella, el conocimiento se nutre de las deducciones que de ella se obtienen.  Esta es precisamente la base de la teoría geográfica hipotético-deductiva de la escuela espacial-cartográfica y el fundamento de la sistemática de su Geografía.

 

La característica general de ésta, radica en que en sus juicios deductivos, la hipótesis son premisas.

 

Este fue el máximo alcance logrado para la geografía por la escuela espacial-cartográfica en la Antigüedad.

 

Del mismo modo, la historia surge cuando el hombre hace conciencia de si mismo y busca conservar para la memoria social la información sobre sus pasado y de su época, siendo esta la base de la teoría informativo-narrativa de la escuela fenomenológico-historiográfica (fig. 7 y 8).

 

Como ya se ha expuesto antes, en esta tercer etapa del desarrollo de esta ciencia, la escuela fenomelógico-historiográfica formada al cobijo del Pórtico, por sobre la escuela espacial-cartográfica que se encontraba más cerca del Jardín; tomó predominio, sobre todo hacia su término, por dos razones fundamentales; la primera de ellas, es la premisa social tal como la expone Benjamín Fárrington: "En el último siglo de la era pagana, dos escuelas griegas, la estoica y la epicurea, se disputaban la adhesión de aquellos romanos que alentaban aspiraciones filosóficas...; es de imaginar que una ciudad como Roma, que había sido fundada y guiada por dioses, donde no se cumplía acto público alguno sin consultar primero la voluntad divina, donde los dioses contribuían poderosamente al mantenimiento del orden, los epicureos no tenían mayor cabida en la vida pública”[1].

 

La segunda razón de auge para la geografía estraboniana, dimanó de las propias contradicciones internas del pensamiento geográfico: Eratóstenes y la escuela espacial-cartográfica en esta etapa, guiados por la poderosa influencia aristotélica, así como por lo que su geografía en ese entonces se trazaba como problema a resolver, o sea, la correcta distribución  en cuanto al conocimiento de la localización, se aproximó al pensamiento fenomenológico-historiográfico que fue llevado a su más alta expresión precisamente por Estrabón, en cuya obra que ha llegado integra hasta nuestros días, se recoge toda esa critica las limitaciones e inconsecuencias de la geografía de Erastótenes e Hiparco principalmente; las que esencialmente se refieren a la inconsecuencia, por parte de Erastótenes, de reconocer como primer geógrafo a Herodoto, y por parte de Hiparco, al mismo Homero (s.X ane) según lo afirma el propio Estrabón.

 

El que se reconociese a Homero como el iniciador del conocimiento geográfico, Estrabón lo considera, dado que "este no sólo aventajó a todos los que le precedieron  y a los que vinieron luego por el valor de su poesía, sino quizá también por el conocimiento de lo que se refiere a la vida civil; con ayuda de lo cual no sólo se interesó por conocer el mayor número de hechos y legarlos a los venideros, sino también lo que se refiere a los lugares, así los que se encuentran en cada una de las regiones como también los de toda la tierra habitada y del mar”[2].

 

Por su parte, Herodoto es considerado el iniciador de la ciencia geográfica, dado que, como lo señalaba B. Fárrington en su  "Ciencia Griega": “El propósito implícito de Herodoto y el propósito explícitamente admitido de Tucidides, fue presentar los hechos del pasado en forma tal que pudiera servir para guiar las acciones del hombre en el futuro.  Fueron respectivamente los historiadores de la época del florecimiento y la decadencia de la democracia ateniense y aspiraban a hacer al pueblo conciente del drama de la civilización  griega..."[3],  todo lo cual coincide plenamente con los pasajes en donde Estrabón declara que "...la mayor parte de la geografía está referida a la vida y a las necesidades del orden  de gobierno", por ello "los  geógrafos no tienen por qué preocuparse de aquello que está fuera del mundo habitado"[4], pues hacer conciencia en la sociedad de su civilización, es decir, de las normas jurídico-políticas del Estado que les gobierna o administra, significa precisamente conocer su historia para guiar o planificar las acciones de la sociedad en su futuro, centrar el interés geográfico (fenomenológico), en la vida y necesidades del Estado (civilización).

 

El marasmo en que había caído la ciencia griega ya en el periodo heleno-romano, no era mas que un reflejo de las  profundas e insalvables contradicciones del régimen social esclavista.  La teoría geográfica infromativo-narrativa finalmente predomina sobre la hipotético-deductiva a pesar de la autoridad de Ptolomeo, cuya personalidad va a trascender  preferentemente, como la de Aristóteles, hacia el mundo árabe hasta el Renacimiento.

 

Las limitaciones de la escuela espacial-cartográfica fueron suplidas por la teoría informativo-narrativa de la escuela fenomenológico-historiográfica, la que en las palabras de Estrabón, se autodeterminó la correcta y verdadera geografía, por oposición al "cientificismo" y al "fisismo" de Erastótenes e Hiparco.  La autoridad de Estrabón, otorgada por el Imperio, trasciende hasta nuestros días; la obra de este autor ya en su tiempo satisfizo plenamente los intereses del imperialismo romano, en tanto que lo justificó con base en la filosofía estoicista, y lo dotó de la información sobre las regiones y pueblos a conquistar para hacer de esta  "hechos históricos", en donde prevaleciera la conciencia del estado romano; tanto como la vieja dinastía persa de los seléucidas, les satisfizo la obra del geógrafo Megástenes (290 ane), que actuó como agente suyo para expandirse tras el Ganges  sobre la India; o como al Imperio Romano mismo, la obra del geógrafo Agatrácides (170-100 ane), para conocer las riquezas de Etiopia.  A ello responden los geógrafos estoicos cuyos postulados fundamentales fueron, el cosmopolitismo, con el que se justificaba la expansión del Imperio; la vida contemplativa, ante la razón divina que rige el mundo según un orden necesario, y como consecuencia de lo anterior, el principio ético de vivir conforme a la naturaleza, con lo que se negaba el interés por su conquista científica; con todo lo cual, quedó preparado el terreno para el advenimiento del oscurantismo medieval en el pensamiento geográfico.

 

Un hecho notable es que el pensamiento geográfico hasta aquí,  había ya logrado reunir todos los elementos  propios de la metodología y sistemática científica, pero fue incapaz de resolverlos en una teoría unificada; optó por reunir mecánicamente los dos grupos de fenómenos que diferenciaba: los de la naturaleza y los de la sociedad, tomando a unos como marco de referencia de los otros.



[1] Frrington, Benjamín; Ciencia Griega; Editorial Icaria Nº 26, Barcelona, 1979; pp.230-231.

[2] Estrabón; Geografía. Prolegómenos; Editorial Aguilar; Madrid, 1980; p.6.

[3] Frrington, Benjamín; Ciencia Griega; Editorial Icaria Nº 26, Barcelona, 1979; p.82.

[4] Estrabón; Geografía. Prolegómenos; Editorial Aguilar; Madrid, 1980; p.8.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:14

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

“Geografía: Fundamento 
de su Teoría del Conocimiento”
Las nuevas hipótesis en geografía.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 

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b) Las nuevas hipótesis en geografía.

 

Obvio es que si Eratóstenes había terminado para siempre con las especulaciones acerca de las dimensiones y forma de la tierra, así como con las mitológicas conjeturas sobre lejanas tierras continentales, sobre la posible longitud y curso de los ríos, sobre la extensión de los océanos, adquirían otra dimensión metodológica: adquirían el rango de verdaderas hipótesis geográficas.

 

Y aparte de ser esto otra contribución a la sistemática de la geografía en tanto que, como la señala F. Engels la hipótesis es el motor de la ciencia, es la “forma del desarrollo de la ciencia”[1], en la metodología de la ciencia geográfica cobra importancia la analogía y la simetría como métodos de investigación.

 

El Globo Terráqueo de Crates representa la primera teoría desarrollada por la hipótesis de la simetría continental, cuya suposición establece la existencia de los continentes Periécos, en el hemisferio norte y opuesto al Ecumene, y Antecos y Antípodas en el hemisferio sur.

 

Un supuesto hipotético más, que se desprendía de la simetría continental, fue la estancia de los océanos Atlántico y Pacifico principalmente.

 

Ya viejas hipótesis por simetría habían sido planteadas tiempo atrás por la escuela espacial-cartográfica, cuando el mundo  conocido se reducía al ecumene griego; una de ellas y la más famosa, fue la de establecer el curso y longitud del Nilo al comprarlo por simetría con el Danubio (Ister), tal como se comparaban los Pirineos con los Montes Atlas o el Adriático  con el Golfo de Sidra (Golfo de los Sirtes), el Mar Negro con el Mar Rojo, entre otras simetrías.

 

Por su parte, la escuela fenomenológico-historiográfica no tenía necesidad de plantarse hipótesis, sino de precisar los hechos ya sociales o ya naturales, por un lado verificando su existencia y despojándolos de la fábula, y por otro ubicándolos correctamente en el espacio;  muestra de lo cual es la obra misma de Estrabón, quien por su parte resume el conocimiento fenomenológico-historiográfico hasta su tiempo, valorando en su justa dimensión el hecho histórico escondido en la obra poética, e intentando mejorar el mapa del mismo Eratóstenes en cuanto a precisar la configuración del Mediterráneo y sus longitudes verdaderas siguiendo los cálculos Posidonio.

 

No obstante la aparente confluencia de las dos  escuelas fundamentales de la geografía, e incluso su supuesta unificación en los trabajos estrabonianos, es en este momento histórico en que precisamente quedan deslindados dos campos de esta ciencia, pues Estrabón es para la escuela fenomelógico-historiográfica, lo que Eratóstenes habría sido ya para la escuela espacial-cartográfica: quien resume el sabe acumulado en ese sentido hasta su tiempo, y quien traza sus perspectivas.  Si para Eratóstenes el geógrafo supondrá a  alguien versado en física y geometría; para Estrabón todo geógrafo debe suponer a alguien avanzado en filosofía e historia.

 

Finalmente ello se entiende por las raíces en que ahondan sus respectivos pensamientos científico-geográficos.  La escuela  espacia-cartográfica se desprende de la escuela filosófico-naturalista de los jónicos, que con Dicearco, retoma la parte física de Aristóteles y queda estrechamente ligada y relacionada a la escuela filosófica epicureista.  La escuela fenomenológico-historiográfico, parte de la influencia de la filosofía eleática de Parménides y Zenón de Elea (490-430 ane), y continua en la línea de pensamiento de Zenón  de  Citio (336-264 ane), y Crisipo (281-208 ane), jefes de la escuela filosófica estoica que con Polibio y Posidonio, discípulos de esta escuela filosófica, se retoman sus lineamientos en geografía dentro de los marcos de la ética aristotélica, que en sus sentido exacto expresada en la “Geografía” de Estrabón, a su vez, miembro de la escuela filosófica estoicista.

 

La escuela fenomenológico-historiográfica de la geografía, desde Hecáteo y Herodoto hasta Estrabón y Plinio, se caracteriza por ser una geografía narrativa sobre el ser y acontecer humano, donde la historia, “termino que en general significa informe”[2], en sentido estricto es la historia humana; razón por la cual, “todo acontecimiento de carácter natural o físico, no interesa al historiador sino en la medida en que dicho acontecimiento ha contribuido a las relaciones corrientes y libres del hombre”[3]; y eso es exactamente  lo que califica la obra geográfica de dichos autores, en especial la que lo explicita: la Geografía de Estrabón, que al final de su primer capitulo expresa; “… luego de haber compuesto nuestras Memorias Históricas, útiles, según creemos, para la filosofía moral y política, hemos decidido añadir también esta obra, que posee la misma forma y esta referida a las misma personas, sobre todo a las que se encuentran  en posiciones elevadas.  Además, de la misma manera que allí se hace mención de lo que se refiere a los hombres y a las vidas ilustres y se omite lo que no tiene importancia ni gloria, también aquí conviene dejar de lado lo que es pequeño y vulgar, y detenernos en las cosas ilustres y principales y en aquellas en las cuales lo que se refiere a la acción es digno de memoria y agradable"[4]

 

De esta manera, si la Geografía de Erastóstenes se había elevado a un saber hipotético-deductivo; la Geografía de Estrabón lo había hecho en la forma de un saber informativo-narrativo sobre lo "único (...) individualizado por dos parámetros fundamentales, la cronología y la geografía"[5], estableciendo "la correlación del hecho con los demás hechos por medio de los cuales el hecho mismo es <<explicado>> o <<comprendido>>"[6].



[1] Engels, Federico; Dialéctica de la Naturaleza; Grijalbo; México, 1961; p.204.

[2] Abbagnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; Fondo de Cultura Económica; México, 1966; (v. Historia).

[3] Espasa-Calpe; Diccionario Enciclopédico; editorial Espasa-Calpe; Madrid, 1979. (v. Historia).

[4]  Estrabón; Geografía. Prolegómenos; Editorial Aguilar; Madrid, 1980; p.26.

[5] Abbagnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; Fondo de Cultura Económica; México, 1966; (v. Historia).

[6]  Ibid. (v. Historia)


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:13

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, 
“Geografía: Fundamento 
de su Teoría del Conocimiento”.  
Estructuración de la Geografía como Ciencia, 
de la Antigüedad al Renacimiento 
(s.III ane, al XVII). Punto 2.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica; 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 4 ene 10.

 

                              En el siglo III ane, cuando Eratóstenes logra determinar el perímetro de la Tierra, queda claro que la Tierra no sólo es una esfera, sino el espacio terrestre, si bien desconocido más allá del Ecumene, no será ya ni el finito y limitado Perimetrón de Anaximandro, ni un espacio infinito e ilimitado dado a la especulación; sino un espacio finito e ilimitado perfectamente determinado, para cuyo conocimiento de sus propiedades se pueden establecer hipótesis; y es ahí y por tales razones, que nace la Geografía como ciencia.

 

Eratóstenes mismo le da su nombre aludiendo a la descripción de la Tierra.  No la concibe como una “Geo-logía”, es decir, como un logos o tratado acerca de la Tierra; sino como una “Geo-grafía”, esto es, una descripción de la Tierra.  Pero entre el logos y el graphé, si bien en nuestros días en la metodología científica lo primero se refiere al proceso íntegro de la sistematización del conocimiento (el ir de la observación a la descripción, y de ésta a explicación, pasando del análisis a la síntesis); por lo segundo se entiende únicamente a un momento, e incluso inicial, de ese proceso; lo cual, en consecuencia, minimiza la función científica de la Geografía.

 

Sin embargo, sin salirnos del contexto del momento histórico de Eratóstenes, tal última consideración no procede.  Se tiene que analiza, entonces, el significado de la graphía o descripción entre los griegos en ese momento histórico, en donde el logos mismo, no iba más allá de lo que actualmente entendemos por descripción.

 

Así, el tratado, con todo el peso del término, a lo que se refería, era al estudio y conocimiento de la naturaleza de fenómeno singular; en tanto que la descripción, refiriéndose entonces como ahora, a la enumeración de las cosas, a la forma de una estructura dada y al orden de sus elementos componentes independientemente de la naturaleza de estos; a lo que aludía en tanto descripción de la Tierra, queda claro, entonces, que era a la consideración espacial de los fenómenos singulares, independientemente de su naturaleza; y generalizándolo, al estudio y conocimiento del espacio terrestre mismo, reducido en aquel momento histórico por la autoridad de Aristóteles, al “límite que abraza un cuerpo”, y en este caso, la superficie terrestre en su concepto bidimensional.

 

Representar esa superficie bidimensional de la  esfera en un plano, hizo nacer la Cartografía, no como ciencia aparte, sino como técnica y metodología geográfica para la representación y estudio del espacio terrestre.

 

Con ello, la matemática tuvo su momento histórico como elemento caracterizador del conocimiento geográfico: la matemática no es sino exclusivamente una forma de describir casos complejos; como en ese momento lo era la transformación rigurosa de la esfera en un plano; o dicho de otro modo, la transformación rigurosa del espacio geográfico real, a la representación en su abstracción en un mapa; de lo cual se ocuparon en los siguientes siglos del fin de la Antigüedad, Crates, Hiparco, Gémino, Marino y Ptolomeo.

 

Eratóstenes determinó así a la Geografía como ciencia del estudio del espacio terrestre; no de la naturaleza de los fenómenos singulares en sí mismos, sino, al final, de todos ellos, independientemente de su naturaleza, como elementos estructurantes y determinantes de los atributos de ese espacio.

 

Ninguna otra ciencia tendrá tal objeto de estudio.  La Filosofía trata sobre el concepto de espacio como de cualquier otro; la Astronomía tiene en su lenguaje cotidiano el concepto de espacio, en particular el espacio cósmico, pero no es este en sí, como tal, lo que significa sus preocupaciones; la Matemática tiene entre sus categorías fundamentales el concepto de espacio, pero no es este objeto en sí de su estudio; la Física trata con el espacio, pero no como su objeto de estudio, sino ya como sistema inercial o el continuum respecto de lo cual se estudia el resto de los fenómenos físicos; la Geodesia trata con el espacio, incluso específicamente el espacio terrestre, pero sólo desde el trabajo acerca de sus mediciones; la Geofísica también trata con el espacio terrestre, pero no con el espacio como tal, que no está siquiera entre sus categorías fundamentales, sino precisamente con la naturaleza de los fenómenos físicos singulares.

 

La única ciencia que trata con el espacio, y en particular el determinado por la Tierra, es precisamente la Geografía; aun cuando sus especialista, los geógrafos, en este asunto andan sin brújula y sin mapa, es decir, sin teoría, y por lo tanto, perdidos; jugando a hacer cualquier otra ciencia del algún fenómeno singular.  Y para qué se ha de necesitar al geógrafo, si se tiene al especialista del fenómeno.  Pero hablando del espacio terrestre, ya se podrá voltear a todas partes, que al único al que se adjudicará la responsabilidad de dar una respuesta, será al geógrafo (aun cuando este aún no sepa bien a bien, por qué, y menos aún el poder dar una respuesta).  Por lo menos hoy ya dicen estudiar el espacio, aun cuando del estudio del mismo, como tal, en su realidad y naturaleza (más allá de quien esto escribe), ninguno se ocupe, y más aún, a ese espacio se le confunda; en un error lógico de sustitución de tesis; con el estudio de la naturaleza de los fenómenos.


 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:12

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010 

“Geografía: Fundamento 
de su Teoría del Conocimiento”
Se conforma el sistema acerca 
de la faceta geográfica de la realidad.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica; 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 4 ene 10.

 

 

a)      Se conforma el sistema acerca

de la faceta geográfica de la realidad.

 

Eratóstenes (276-196 ane), no sólo es el más directo continuador de la escuela espacial-cartográfica, después de Dicearco;  es por sobre de todo, con quien el saber geográfico de la ciencia en General restringido a especialidad con su antecesor, alcanzar finalmente el carácter sistemático propio de toda ciencia rigurosa.

 

Con Eratóstenes nace pues, la geografía cono un saber rigurosamente sistematizado y especial.  Incluso es este quien introduce el termino geografía para denominar un saber que había llegado hasta Dicearco ya bien definido.

                                 Sus trabajos son un resumen de los conocimientos geográficos alcanzados hasta su tiempo y llevados a un alto nivel de desarrollo con un sólido fundamento. 

 

La obra geográfica de Eratóstenes no llegó hasta nosotros, solo se conservaron pasajes dispersos en los textos de otros científicos, por los que se conocen las contribuciones fundamentales de este.  La principal de ellas y por lo cual hay que considerar a Eratóstenes como padre de la geografía, es el haber conseguido lo que Dicearco no logró: medir la circunferencia terrestre (fig.3).
 

 

Sin la idea de hiperbolizar el significado de este logro, puede compararse con cualquiera de las grandes hazañas del pensamiento humano, y es para la Geografía, precisamente la mayor hazaña, sólo semejante a los logros de Newton en física, de Mendeleiev en química, de Linneo en biología*; es decir, determinante en el ulterior desarrollo de la ciencia al echar los fundamentos de su sistemática con base en un alto esfuerzo de abstracción.  Con ello Eratóstenes logró que la superficie terrestre, a la que se redujo la noción de espacio por influencia de Aristóteles, fuese representada y descrita matemáticamente.  La medición estadial o longitudinal, que hasta Anaximandro se había considerado como hecha sobre una superficie terrestre plana, con los trabajos de Eudemo y Dicearco se convierten en mediadas angulares o sexagesimales, al considerarse ya hipotéticamente la superficie  curva de la tierra; y finalmente, con los trabajos de Eratóstenes, al proyectar la superficie curva a una superficie plana, la media sexagesimal o angular fue igualada a estadial o longitudinal, y la función cuantitativa del espacio geográfico, pasó a ser una función matematizada.

 

Si Anaximandro había trazado el primer mapa del mundo, Eratóstenes tres siglos después, lo reconstruye con base a la primer proyección cartográfica, una proyección ortogonal, cuya característica es no tener un sistema de coordenadas angular, sino longitudinal (estadial), a excepción del paralelo de Rodas, aproximadamente los 36º N  (fig. 4).

 

De este modo el método comparativo-cuantitativo de descripción  se perfeccionó elevándose al método descriptivo matematizado, con lo que el estudio del espacio geográfico pasa  a ser un estudio estricto y riguroso, y, por tanto, en parte, científicamente  determinado.  No obstante, como al final de la tesis se verá, esto no basta para calificar aún a la Geografía como ciencia.

 

Afirmar con esto que se conforma el sistema de conocimientos acerca de la faceta geográfica de la realidad, es como consecuencia de que; con ello, Eratóstenes  por un lado, resume todo el saber geográfico hasta su tiempo, y por otro lado, determina finalmente la magnitud del espacio geográfico  reducido por noción Aristotélica a la extensión bidimensional de la superficie total de la tierra; y con ello deja indicado a los futuros geógrafos el campo de estudio a conocer.

 

Si por ese lado la Geografía había avanzado, como producto de la autoridad de Aristóteles, la escuela espacial-cartográfica no continuó por el camino del estudio del espacio de Leucipo (500-440 ane), Empédocles (483-423 ane), Demócrito (460-370 ane), y Epícuro (341-270 ane), para quienes  el espacio era el vacío exterioridad de los objetos; por el contrario, se redujo a la noción aristotélica del espacio como “límite que abraza un cuerpo”[1], o sea, como la superficie misma de la Tierra.

 

Sin embargo, Eratóstenes inicio la tercera etapa del desarrollo del pensamiento geográfico y en particular de la escuela espacial-cartográfica, cuyos principales exponentes fueron ahora:  Crates (150 ane), constructor del primer globo Terráqueo; Hiparco (190-120 ane), quien desarrolló los trabajos Eratóstenes, construyó el sistema de coordenadas geográficas determinando las latitudes y longitudes, fijo los trópicos a 23º 27’ y perfeccionó así la proyección equirectangular, dándole a la geografía un contenido metodológico pleno y rigurosamente metematizado; Gémino (150 ane), que desarrolló las determinaciones astronómicas para la localización;  Marino de Tiro (120 ane), que igualmente se le atribuye haber desarrollado la “Geografía  Matemática” y el sistema de cartas geográficas con base en la proyección cilíndrica; y Ptolomeo (90-168 dne), quien intentó el perfeccionamiento del sistema de coordenadas e introdujo la proyección cónica entre otros trabajos de trascendente importancia geográfica (fig.5,6).  Sólo en china, Pei Hsiu (224-273), llevó la geografía a la altura de los griegos.

 

Por otra parte, fue en esta época precisamente cuando la geografía fenomenológico-historiográfica trabajó hasta colocarse a la par que la geografía espacial-cartográfica.   Sus principales exponentes fueron: Demetrio de Falera (280 ane), historiador y autoridad política en su época; Polibio (210-125 ane), historiador de gran autoridad; Posidonio (135-51 ane),  maestro de Estrabón y una de las figuras más importantes de esta escuela de la Geografía; Tirannión (s.I ane), geógrafo de esta escuela, maestro de Estrabón;  Agripa (s.I ane), que aun cuando no perteneciente a la misma escuela filosófica de los anteriores, el estoicismo, sí de una muy próxima a ella, el escepticismo; Estrabón mismo (68 ane-25 ene), historiador fundamentalmente, que buscó completar, la obra de la “historia en el tiempo” de Polibio, con su obra “Geografía”, como la “historia en el espacio”[2]; Pomponio Mela (s.I dne) geógrafo de descripción literalizada en cuyas obras están las raíces de los mapas de rutas; y Plinio el viejo (23-79), considerado como geógrafo por la escuela fenomenológico-historiográfica por su historia natural, obra en 37 libros de tipo enciclopédico.



* Por un equívoco, en el original se puso el nombre del geólogo Lyell, debiendo ser del biólogo Linneo.

[1] Abbagnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; Fondo de Cultura Económica; México, 1966; (v. Espacio).

[2] Estrabón; Geografía. Prolegómenos; Editorial Aguilar; Madrid, 1980; p.XXIV, XXXI.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:11

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, 
Geografía: Fundamento 
de su Teoría del conocimiento”
El Salto de la Cantidad 
a la Calidad.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica; 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 14 dic 09.

 

El salto de la cantidad a la calidad, o las transformaciones cuantitativas en cualitativas, constituye una de las leyes de la dialéctica, y, en consecuencia, no podíamos dejar de considerarla en el estudio del análisis histórico en que se va construyendo la teoría de la Geografía.

 

Una de esas primeras transformaciones significativas, se dio en el lapso del inicio de la formación de las ciencias singulares en el Liceo aristotélico, en particular con Dicearco para el caso del saber geográfico; a la aparición de Eratóstenes un siglo después, el cual generaliza y sintetiza en lo cuantitativo, lo hecho desde Anaximandro, e introduce para calificar dichos estudios, en lo cualitativo, la denominación de Geografía; con lo cual nace dicha ciencia en términos formales.

 

Así, lo que se había hecho y que Eratóstenes sintetizaba como un saber científico formal, era el estudio de la representación de la Tierra; y propiamente hasta entonces, de su superficie; aportando una descripción gráfica de la misma en el mapa.

 

La descripción gráfica, el mapa o carta geográfica, tiene como punto de partida la observación dirigida, hacia lo que geográficamente interesaba: esto es, hacia la extensión, forma y estructura del espacio terrestre, respondiéndose a las preguntas de dónde se estaba y qué había o cómo era más allá del lugar de referencia.

 

Los mapas de las tablillas de barro de Babilonia que se remontan a más de 25 siglos en la historia, bien dan cuenta de las cadenas montañosas y su alineamiento, de la bifurcación de los ríos Tigris y Éufrates hasta su desembocadura en el Golfo Pérsico, y del emplazamiento del poblado; y en ellas ya se aprecia que tales elementos de ese espacio geográfico, ya no estaban localizados exclusivamente por referencia física; es decir, unos como referencia de otros; sino, además, respecto de una orientación astronómica.  Ahí quedaba dada la descripción del espacio geográfico en los inicios de esta ciencia

 

Geográficamente no interesaban ni las montañas, ni los ríos, ni el mar, ni los asentamientos de población, como tales, como fenómenos singulares; sino que se hace evidente que la primera y elemental necesidad a resolverse con la Geografía, era la simple extensión y estructura del espacio terrestre.  Montañas, ríos, mares y poblados, fueron los elementos de la estructura representados de ese espacio; lo que geográficamente interesaba saber, en su esencia, era que esos elementos ahí estaban, que el espacio que ocupaban, así era.

 

Aún en el siglo VII ane, Anaximandro, en su Perimetrón, aporta el primer mapa del mundo conocido hasta entonces.  El Mar Mediterráneo, aparece aceptablemente representado, llamado Mar Interior, dado que ese mundo continental conocido está rodeado por dos grandes mares exteriores: el Atlántico (ya entonces así conocido), y el Mar Eritreo, que mezclaba el Océano Índico y el Océano Pacífico actuales; a su alrededor está el mundo conocido hasta entonces: hacia el Norte, vagamente representadas, las cadenas montañosas de los Alpes a los Cárpatos y a su pie, la red fluvial del Danubio desembocando en el Ponto Euxino, el actual Mar Negro; al Este, se representaba un poco más allá del Mar Caspio hasta los desiertos de Asia Central, Anaximandro dibuja el curso del Amu-Daria hasta sus fuentes en el Hindukush y la Meseta del Pamir; luego el río Indo, sin el reconocible perfil de la península de la India, hasta la Mesopotamia sin el Golfo Pérsico, y la Península Arábiga y África, entonces conocida como Libia, representados justo hasta el Estrecho de Bab el Mandeb entre el Mar Rojo y el Golfo de Adén; destacando en África el trazo de río Nilo.

 

No tiene explícita una orientación, pero el mapa está astronómica y perfectamente orientado; aún no aparece, tardará mucho todavía para ello, un sistema de coordenadas; y se complementa el mapa con el registro de los pueblos en sus lugares.  En términos actuales no habría duda en calificarlo temáticamente como un “Mapa Etnográfico”.

 

Pero proyectar nuestras nociones actuales a aquellas condiciones, sólo nos inducirá a confusión.  En el mundo de la filosofía de la naturaleza de aquella época, la filosofía hilozoísta (de hilé, materia; y zoé, vida), por la cual el ser humano aún no es distinguido de la naturaleza, sino parte de ella y ella misma; esas “etnias en sus lugares”, no son sino “materia con vida”, “materia con el más alto grado de desarrollo de la vida”, que en ese mapa es motivo de particular interés.  Todo ello es incipiente expresión de la geografía como teoría del espacio terrestre.  Es Anaximandro representando el espacio terrestre del mundo conocido hasta entonces, con elementos naturales como elementos o “estados” de espacio, entre los cuales presta particular atención a ese estado de espacio denominado etnia (que en griego quiere decir, pueblo); pero con ello no está estudiando el fenómeno cual un etnólogo, sino sólo la localización o el lugar de los pueblos dada por referencia física, en tanto geógrafo.

 

Eso, a los geógrafos fenomenistas, les parece una insignificancia, una geografía muy pobre y limitada.  Y no habría ningún problema en darles la razón..., ahí apenas empieza la geografía con escasos elementos de la teoría del espacio; ésta habrá de desarrollarse, larga y dificultosamente –el espacio ha sido el objeto y concepto más complejo a resolver en la historia del pensamiento humano–, pero no por ello el geógrafo debe actuar como tránsfuga y, según este caso, hacerse un etnólogo o etnógrafo, habilitado.

 

Y para terminar, volvamos al punto.  Los geógrafos babilónicos de las tablillas de barro de hace más de 2500 años, o Anaximandro “recién” hace 900 años, lo que han hecho apenas, ha sido observar el espacio terrestre, y describir, gráfica y cualitativamente, su estructura y elementos componentes que lo determinan, por una parte, estable.

 

Pero entre ambos casos se representa una cantidad: un asentamiento poblacional mesopotámico, y una multitud de asentamientos étnicos en el Perimetrón (montañas, ríos, mares, que cuantitativamente permanecen los mismos).  Pero en lo poblacional o étnico, ahí están observando un elemento cuantitativo, índice (e índice material, natural, físicamente considerado; “estado de espacio”) de la dinámica y transformación de la generalidad del espacio terrestre.

 

Y la antropología se la dejamos a los antropólogos, y la etnología a los etnólogos, y la sociología a los sicólogos.  Y ello lo lograremos hacer, en la medida que se haga geografía como geógrafos, esto es, con fundamento y en el desarrollo de la teoría del espacio geográfico.


 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:10

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

“Geografía: Fundamento de su Teoría 
del Conocimiento”.  El Salto de la Cantidad 
a la Calidad. 
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica; 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 14 dic 09.

 

 

d)      El salto del concepto cualitativo-comparativo, 
   al concepto comparativo-cualitativo.

 

La descripción constituye así, al final de esta segunda etapa del desarrollo de la geografía, un punto común de unidad fundamental entre los dos planteamientos teóricos de ambas escuelas de pensamiento geográfico.

 

Si bien la descripción puede considerarse como etapa previa de toda investigación científica; que prepara el paso a la investigación teórica del objeto de la ciencia; adquiere relevante importancia en geografía como categoría fundamental, dado que con ella es que se ha de expresar esencialmente, ya por el trazado de mapas o por la narración historiográfica.

 

La descripción, el “grafos” como trazado o narración, en tanto que concepto, define de por sí las propiedades cualitativas de los objetos o fenómenos.  La descripción como concepto es un concepto de cualidad.

 

Ahora bien, como lo expresan M.M. Rosental y P.F.Iudin, “la determinación cualitativa de los objetos y fenómenos es lo que les hace estables, lo que les delimita y lo que crea la diversidad infinita del mundo”[1].  Delimitar la diversidad infinita ha de implicar a su vez el proceso de comparación; concepto que por su parte establece la “confrontación de los objetos con el fin de poner de manifiesto los rasgos de semejanza o de diferencia entre ellos”[2].

 

Puede resumirse entonces, que la geografía alcanza en esta segunda etapa el desarrollo metodológico al nivel cualitativo-comparativo, como principalmente es expresado por Anaximandro, Hecáteo y Herodoto.

 

No obstante, se ha expuesto ya que en mucho, los trabajos Eudemo y Dicearco tuvieron un contenido métrico o cuantitativo.  Es así, que con ellos, el desarrollo metodológico da un ligero salto de la comparación entre los objetos por sus propiedades cualitativas (dadas las diferencias principalmente, entre objetos no semejantes), a la comparación entre los objetos o fenómenos por sus propiedades de cantidad (dadas las diferencias entre objetos análogos), formándose así el nivel metodológico comparativo-cuantitativo, en donde la descripción se caracteriza “por la relación externa respecto a la naturaleza de los objetos”[3], hecho de fundamental importancia en la integración y unidad metodológica de la escuela espacial-cartográfica, ya que en ello se era consecuente con la noción de espacio de los filósofos y naturalistas presocráticos.

 

Por su parte, la escuela fenomenológico-historiográfica había hecho poco en cuanto a adelantar las formas metodológicas, circunscribiendo sus esfuerzos a separar la historia de la mitología, buscando la verdad del hecho humano subyacente en el cuadro fabuloso descrito en la poesía histórico-geográfica de Homero, Hesiodo, Píndaro o Calímaco.

 

El desarrollo de pensamiento geográfico como  parte del desarrollo de la ciencia en general, había llegado a un alto nivel de concreción en el estudio del espacio adyacente a la superficie terrestre, por las relaciones externas de los fenómenos u objetos, trazándose como misión principal el determinar la magnitud, extensión, numero e incluso propiedades de esos objetos.  Llegar a este alto nivel de concreción en el estudio del espacio de la superficie terrestre supuso todo el trabajo filosófico de Tales, Heráclito,  Leucipo (500-440 ane), Empédocles (483-423 ane), Protágoras (481-411 ane), Demócrito (460-430 ane) y Epícuro (341-320 ane), entre una larga lista.  Pero tal etapa llegó a su término con el aristotelismo; ha sido denominada por los historiadores de la ciencia y la cultura como la época presocrática, y caracterizada como de la filosofía de la naturaleza y su realidad sensorial o perceptible y objetiva; aún cuando estrictamente no fue Sócrates (469-399 ane), el límite para la filosofía de la naturaleza, sí fue este un personaje importante en el desarrollo de la ciencia: con él se da un viraje de la filosofía de la naturaleza materialista al idealismo ético antropocentrista; como consecuencia de él, la escuela eleática de Parménides y sus seguidores pasará a primer plano, y se conjugará mas tarde la ética aristotélica con el estoicismo y el declinamiento de Grecia hasta su caída y el dominio romano, con las implicaciones de todo ello para el quehacer científico.

 

Entre tanto, Aristóteles (384-322 ane), es el último de los sabios poseedores de la ciencia en general y su posición científica es caracterizada por Lenin, al señalar que osciló entre el materialismo y el idealismo.  Rosental e Iudin resumen uno de sus pensamientos, de capital importancia para estos argumentos: “el objeto de la ciencia es lo general, a lo  que se llega por la razón.  Pero lo general existe solo en lo singular, sensorialmente perceptible, y puede conocerse solo o través de lo singular…”[4].

 

Con esto, lo se quiere dar a entender es que la ciencia en general, prácticamente había llegado a su fin, y a partir de la escuela de Aristóteles, dio comienzo la segregación formal de las ciencias especiales a través de las cuales se inició el conocimiento de las formas singulares de la realidad objetiva.  La geografía a partir de aquí, empezará su sistematización formal como ciencia especial formada en ese entonces, como todas, sobre la base de “geniales intuiciones” (Engels), y referida a una faceta singular de la realidad, precisamente la faceta geográfica, acerca del estudio del espacio adyacente a la superficie terrestre, tomado como singularidad.

 

Fue en el Liceo donde los discípulos de Aristóteles se subdividieron el trabajo intelectual a partir de las divisiones de la ciencia Aristotélica.  Dos de dichas divisiones quedaron en estrecha relación con el saber geográfico: la parte de la física y la parte de la Ética.

 

La especialidad geográfica en su forma espacial cartográfica, fue asignada a Dicearco, seguidor de la física aristotélica; con quien culmina este periodo del desarrollo de esta ciencia; y en su forma fenomenológico-historiográfico a su vez, con Eudoxio, seguidor de la ética aristotélica.


[1]       Rosental, M.M-Iudin, P.F; Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos; Montevideo, 1965; (v. Calidad y                 Cantidad).

[2]       Ibid. (v. Comparación)

[3]       Ibid. (v. Calidad y Cantidad)

[4]       Ibid, (v. Aristóteles).


 
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