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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:09

 Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a,
Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento
”.
Convergencias y Divergencias
de las dos Escuelas Fundamentales
de la Geografía.
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 7 dic 09.

 

En el concepto del título de este apartado: “convergencias y divergencias”, se expresa la solución objetiva, históricamente dada, de la necesidad de una unidad teórica de este saber, que inevitablemente se desdobló en espacio y fenómenos, pero en donde ambos conceptos, decíamos ya en la tesis, habrán de tener una solución semejante, misma que ahora hemos explicado en otra parte en el proceso lógico de subsunción.

 

Encontramos en este apartado un pasaje importante: “El rasgo común más esencial entre estas dos escuelas, es el que ambas refieren el objeto de su estudio a la superficie terrestre, y en el devenir de los objetos o fenómenos en ella.  El espacio geográfico es el espacio determinado por la exterioridad adyacente a la superficie terrestre con la que interaccionan en general, y en tanto que esta es una estructuración de objetos y fenómenos, es con éstos que interactúan en forma particular, y dichas interacciones sólo son comprensibles estudiadas en su devenir, en su desarrollo”; esto es, el espacio, y el vínculo ineludible de los fenómenos, que en tanto estados de espacio, caracterizan formas complejas de la naturaleza del espacio; no obstante, que, nuevamente apareciendo ahí, una noción limitada aún del espacio geográfico como una superficie con atributos tridimensionales.

 

Se habla de esa primera época histórica de la geografía entre los griegos, de la que, aún hoy en día, queda mucho por estudiar y rescatar.

 

La geografía teórica, sin duda, es un campo vasto de estudios en la misma ciencia de la Geografía.


 

 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:08

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento de su Teoría
del Conocimiento”.  Convergencias y Divergencias
de las dos Escuelas Fundamentales
de la Geografía.
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 7 dic 09.

 

c)      Divergencias y convergencias de las dos escuelas        
         fundamentales de la Geografía en sus primeros pensadores.

 

En esta primera etapa de la Geografía como un saber sistemático intuitivo inmerso en la ciencia en general; en la que surgen sus dos escuelas fundamentales ya bajo un proceso teórico-metodológico; el objeto de estudio de la geografía (el espacio y sus interacciones), es un objeto racionalizado que alcanza un grado lógico de conocimiento, en tanto que su representación empírica es formulada como concepto que asciende a lo concreto, y es investigado bajo una metodología determinada: hasta ese entonces, la descripción comparativo-cuantitativa.

 

El rasgo común más esencial entre estas dos escuelas, es el que ambas refieren el objeto de su estudio a la superficie terrestre, y en el devenir de los objetos o fenómenos en ella.  El espacio geográfico es el espacio determinado por la exterioridad adyacente a la superficie terrestre con la que interaccionan en general, y en tanto que esta es una estructuración de objetos y fenómenos, es con éstos que interactúan en forma particular, y dichas interacciones sólo son comprensibles estudiadas en su devenir, en su desarrollo.

 

Anaximandro construye el primer mapa del mundo así, y Eudemo y Dicearco la utilizan para algunas determinaciones métricas.  Tal como Herotodo, por otro lado, lo retoma para determinar el lugar del hecho histórico; Hecáteo lo trabaja para dar a su vez una descripción sistemática del mundo, y Eudoxio abundar en ello.

 

Aun cuando el mapa de Anaximandro no llegó hasta nosotros, cabe suponer con ciertas reservas, que se conservó en su reproducción por Hecáteo y Herodoto principalmente.

 

Sin embargo, entre esto dos grupos de pensadores existe al mismo tiempo una sustancial y profunda diferencia.

 

La atención central de Anaximandro, Eudemo y Dicearco, está referida al problema del espacio y su magnitud geo-grafica, es decir, referido a la tierra y su representación o composición.  En tanto que para Hecáteo, Herodoto y Eudoxio, la atención central se refiere al estudio de los objetos y fenómenos en sí, los que necesariamente han de ocupar un lugar en el espacio, y no otro que el que precisamente es preocupación de los geógrafos encabezados por el materialista jónico Anaximandro.

 

Y si, como ya se ha dicho, ambas escuelas no descuidaban los fenómenos en su devenir, ello no implicaba el considerarlos de igual manera.  Para la escuela especial-cartográfica fundada por Anaximandro, los fenómenos en devenir eran ante todo, el principio filosófico de movimiento del materialismo jónico expresado por Tales y Heráclito, y no un hecho histórico como tal.  Para la escuela fenomenológico-historiográfica fundada por Herodoto, en cambio, el fenómeno en devenir, si bien sobre-entendido como principio filosófico materialista, era ante todo un hecho histórico que había que describir, narrar en su desarrollo, e incluso estudiar en sí mismo.

 

La razón de esta divergencia esencial radica finalmente en el concepto ya no empírico exclusivamente, sino, además, teórico, del espacio.  Concepto que para Tales de Mileto significa ahora el “recipiente”, el vacío o la exterioridad de los objetos o fenómenos; y para Parménides, algo puramente subjetivo, una abstracción cómoda para manejar las cosas; es decir, la negación de tal “recipiente”, de tal vacío exterioridad  de los objetos.  Para Parménides, el espacio simplemente no existe, y Herodoto bajo la influencia de la escuela eleática de aquel, sencillamente se ocupa de la historia, que para él, supuesto como geógrafo, no sólo es la historia en el tiempo, sino también la historia en extensión o lugar (espacio), lo mismo que para Hecáteo.

 

De ahí que Eudemo y Dicearco, de la escuela espacial-cartográfica, se preocuparan más por las magnitudes y representación, en tanto que Eudoxio la hiciera, como representante de la escuela fenomenológico-historiográfica, para abundar en la descripción del mundo, es decir, en la narración de los hechos históricos en los lugares.

 

Pero aquí también, por un lado, la representación cartográfica es una forma de descripción, la descripción “grafica”; en tanto que la narración es otra forma de lo mismo.  De igual manera, la consideración de la magnitud cuantitativa y la reseña de hechos no son más que otras formas más cualitativamente elaboradas, de la descripción.  La solución semejante para las teorías de ambas escuelas en su primera etapa de desarrollo, queda así en la descripción dada como un  primer nivel del quehacer científico.

 

Sin embargo, nuevos aspectos de divergencia afloraran, ya que para unos, la descripción significara el paso al conocimiento de la cantidad, la magnitud de la extensión y lugar de los hechos y fenómenos cuya exterioridad determinará el espacio geográfico.  Para otros, por su parte, la descripción significará el paso al conocimiento intrínseco de los objetos o fenómenos y su devenir tanto en el tiempo como en el espacio, es decir, en su localización.


 

 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:07

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a,
“Geografía: Fundamento de su Teoría
del Conocimiento”.  Surgimiento
de las dos Escuelas Fundamentales
de la Geografía.
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 30 nov 09.

 

Dos cosas son de primordial importancia a comentar respecto del apartado de la tesis que ahora presentamos: 1) que si algo distinguió ya desde entonces nuestro trabajo teórico geográfico –y que aún hoy contribuye a diferenciarlo más–, es el método gnoseológico aplicado: la dialéctica materialista o marxismo, cuya primera condición en el análisis de un problema, es la observancia de la contradicción principal, en la que subyace una categoría fundamental vinculante de los opuestos, y por la que, en un momento dado, tal contradicción habrá de resolverse dando lugar a una nueva identidad; y, 2) el que tal contradicción la descubrimos precisamente en lo que en aquel momento denominamos: “las dos escuelas de pensamiento fundamentales de la Geografía”; y que en ese entonces denominamos: a) la “escuela espacial-cartográfica”; y, en polo opuesto dela contradicción, b) la “escuela fenomenológico-historiográfica”.

 

Esas escuelas, como corrientes de pensamiento a lo largo de la historia de la Geografía y dadas, pues, objetivamente (no un invento de nuestra subjetividad), observamos que tenían por característica esencial, en una línea de pensamiento, el estudio del espacio terrestre representado en los mapas o cartas geográficas; y en un momento (esos años setenta-ochenta del siglo pasado) en el que la Cartografía se hacía de lado como “oficio de otros”, y precisamente de los “otros” como especialistas en la Cartografía entendida como una “ciencia geográfica” más; necesitaba, en consecuencia, enfatizarse como esencialidad del hacer geográfico.  Y en otra línea de pensamiento, que tenía por característica esencial el abordar los fenómenos naturales y sociales como tales y estudiarlos en sus relaciones, y a lo que le acompañaba metodológicamente, definido así incluso desde Estrabón y expresado por Jaldún, et sig, la historicidad.

 

Desde el primer momento sentimos incomodidad por el término “fenomenológico-historiográfica”, conscientes de que, a su vez, la fenomenología era una forma de las teorías del conocimiento (aun cuando desconocíamos su esencialidad como tal), y así, no obstante la confusión, usamos el término en el énfasis de: “tratado de los fenómenos”.  No fue del todo afortunado el concepto por esa asociación con la categoría filosófico gnoseológica, que parecía romper el paralelismo, y andando el tiempo, cuando descubrimos que la partícula “ista”, en la morfología de las palabras, como en “fenomenista”, quería decir justo lo que pretendíamos enfatizar: doctrina de, o culto a, en este caso, a los fenómenos, adoptamos el concepto sencillo de “geografía fenomenista”; y entonces, paralelamente, también el de “geografía espacista”.

 

Son estas dos corrientes de pensamiento las que expresan todo el debate teórico de la Geografía en el devenir de su propia historia; y, frente a una interpretación lineal de dicha historia a manera de una simple sucesión cronológica anodina de sus atores; se hace necesario distinguirlas como una unidad de contrarios esencial para comprender los fundamentos teóricos y la expresión práctica de esta ciencia.  Más aún, que todo geógrafo habrá de tomar partido de forma ineludible (así sea inconscientemente, con su solo trabajo hecho en una u otra forma), por una u otra expresión teórico-geográfica.


                   Al final, el objetivo es la teoría de una Geografía única, con su plena identidad, planteándonos nuevos y superiores problemas a resolver; asunto que ya hemos discutido en artículos anteriores aquí mismo, y no obstante, siendo esencial, en otro momento retomaremos con mayor detalle.

 


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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:06
“Geografía: Fundamento de su Teoría
del Conocimiento”.  Surgimiento
de las dos Escuelas Fundamentales
de la Geografía.
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 30 nov 09.

  

b)  Surgimiento de las dos escuelas fundamentales de la Geografía. Sus principales exponentes  del ss.VI-III ane.

 

La Grecia de la Antigüedad representa históricamente el momento de la máxima expresión del régimen de producción social esclavista en cuyo seno florece en todo su esplendor la ultima de las fundamentales divisiones sociales del trabajo: la división entre el trabajo manual e intelectual.

 

En la segregación de la esfera del trabajo intelectual habrá de nacer entonces la ciencia en general expresada por aquellos filósofos, cuyo saber no se restringía –como en la actualidad– al estudio de las relaciones entre el ser y el pensar, sino que abarcaba el conocimiento universal.

 

Sin embargo, según la solución que se diese al problema de la primacía del ser o del pensar, de la materia o de la idea, se formarían dos grandes corrientes filosóficas en la interpretación del mundo: la del pensamiento del materialismo filosófico, y la del pensamiento del idealismo filosófico; las cuales constituyen una unidad de contrarios que contienden a lo largo de la historia predominando una sobre la otra alternativamente según las limitaciones que en un momento dado encontraban  para explicar el mundo.

 

Obviamente, estas oscilaciones y problemas en el desarrollo de la ciencia en general, afectaban en el desarrollo del pensamiento científico en particular.  Un análisis exhaustivo de la historia de cada una de las ciencias podría revelar esta bifurcación en su propio seno, en una escuela  materialista y una escuela idealista, las que paralelamente van ofreciendo sendas teorías para la solución de su objeto de estudio y unificándose en una solución semejante en  función de una teoría más desarrollada.

 

Así vio nacer la geografía en su seno dos grandes escuelas de pensamiento, que aquí diferenciaremos bajo la denominación para una, como escuela espacial-cartográfica, y para la otra, como escuela fenomenológico-historiográfica.  Escuelas poco diferenciadas en la historia de la ciencia geográfica, pues apenas Arturo A. Roig en su introducción a los “Prolegómenos”, de Estrabón, deja entreverlas gracias a su minucioso análisis previo para la obra de este geógrafo de la antigüedad; o como en el ensayo preliminar, “La Situación  Actual de la Geografía y las Posibilidades de su Futuro”[1]  de  Manuel de Terán Álvarez, en donde a pesar de que se distingue  una de otra claramente, se dejan ahí como un problema de segundo orden.  Manuel de Terán lo expone así: de una parte la geografía de Anaximandro a Ptolomeo.  “De otra parte, desde Herodoto hasta Estrabón, se desarrolla la geografía descriptiva dando satisfacción al deseo innato en el hombre, de conocer los países y hombres del mundo.  Estas son las dos tendencias de la geografía antigua…”[2], tendencias a las que Manuel de Terán llama de la  Geografía General a una y de la Geografía Descriptiva y Regional a la otra en ese orden; y que citado por el mismo Manuel de Terán “Wagner califica respectivamente de matemática e histórica”[3], o Benjamín Farrington, de matemática y descriptiva.  Términos que no hemos aceptado, dado que no los consideramos excluyentes, pues en ambas se dan la generalidad y la descripción, el estudio de regiones, así como el reconocimiento de un aparato matemático y el estudio de las cosas en su devenir histórico.  Mas no en ambas se estudia el espacio y ni este ni la cartografía, se consideran de igual manera, así como tampoco se considera de igual manera el estudio de los fenómenos en su devenir.

 

Mas, como podrá verse a lo largo de esta tesis, este aspecto significa un problema esencial en la teoría de la historia de la geografía, ya que en su solución se encontrarán las bases para un análisis multilateral y más objetivo.

 

El error común de la gran mayoría de los teóricos de la geografía ha radicado en la unilateralidad del análisis histórico, al circunscribir el desarrollo de esta ciencia a una sencilla sucesión cronológica de sus exponentes, incurriendo en una definición subjetiva y tautológica de la teoría del conocimiento geográfico, al responder únicamente, a quien  dejo tal cosa y cuando; pero no por qué, dependiendo de su concepción filosófica del mundo y su pertenencia a una u otra de las dos escuelas fundamentales del pensamiento geográfico.  Ello ha dado lugar a que la grave deficiencia de la geografía se enuncie en dar por supuesta una teoría unificada de ambas escuelas, sin que en la realidad y de manera objetiva se haya  dado solución a sus contradicciones respectivas.

 

Es hacia los siglos VII-VI ane, en Grecia, en donde tiene lugar el subimiento de la Ciencia en General, con Tales de Mileto (624-547), como el primer exponente del materialismo filosófico, y con Parménides de Elea (s.VI ane) como su primer exponente en el idealismo filosófico.

 

Esta segunda etapa en el desarrollo de ciencia se caracteriza por dar un salto del pensamiento empírico-espontáneo, al pensamiento intuitivo.  Así lo expresa Arnold Raymond en una cita que B. Farrington recoge de este: “comparada con el conocimiento empírico y fragmentario que los pueblos de Oriente habían reunido laboriosamente durante largos siglos, (en) la ciencia griega…, por primera vez, la mente humana concibió la posibilidad de establecer un numero limitado de principios, y deducir de ellos una cantidad de verdades que son su rigurosa consecuencia”[4], por lo que se entiende el salto de la empírico a lo teórico; y con respecto a lo espontáneo, el mismo Farrington expresa claramente como esto fue superado: “Los filósofos de Mileto no fueron meros  observadores de la Naturaleza, sino observadores cuyos ojos habían sido educados, cuya atención había sido dirigida y cuya solución de esos fenómenos que habían que observar, había sido condicionada por su familiaridad con cierto orden de técnicas”[5].

 

Discípulo de Tales fue Anaximandro (611-547 ane), con quien se tiene la primera expresión científica teórico-intuitiva de la geografía, en la construcción del primer mapa del mundo conocido.   Y bajo la influencia de Parménides y Hecáteo, con Herodocto (484-424), de quien se conservan las primeras historias de la civilización con referencias al lugar en que acontecen.

 

Es entonces, que en el pensamiento geográfico de Anaximandro nace la escuela espacial-cartográfica, así como el pensamiento de Herodoto, según los seguidores de esta escuela y dado que es de él y no de Hecáteo, que se conservan sus historias, nace la escuela fenomenológico-historiográfica, como aquí les hemos denominado.

 

La primera centra su preocupación u objeto de estudio en la magnitud y representación del espacio geográfico, que hasta entonces había reducido por noción empírica a la extensión adyacente a la superficie terrestre, pero que con Anaximandro es ya entendido teórico-intuitivamente como el vacío o la exterioridad adyacente a la superficie  terrestre y a los objetos que la componen; y la segunda, centra su atención u objeto de estudio en los fenómenos y hechos que devienen en el espacio geográfico, o dicho en los términos de un excelente teórico de esta escuela, Federico A. Daus, en las “preocupaciones proyectadas en un problema de espacio terrestre”[6].

 

De la parte espacial-cartográfica, fueron sus primeros exponentes en esta etapa, Eudemo, que hacia el 350 ane determinó la latitud de los trópicos a los 24º, y Dicearco (320-296), discípulo de Aristóteles (384-322 ane), encargado por el Liceo de determinar un método para medir la altura de las montañas e intentar, sin éxito, la medición de la circunferencia terrestre, y, además, quien construye un mapa del mundo habitado (mapa del ecumene).  Y de la parte fenomenológico-historiográfica, sus primeros exponentes fueron, Hecáteo (s.VI), criticado por su contemporáneo Heráclito  (544-483 ane), como “el <<de la mucha ciencia>> por su saber disperso, no sistemático, que no veía la unidad de la naturaleza”[7], pero quien parecía responder al interés de las dos escuelas fundamentales del pensamiento geográfico, pues de una parte, perfecciona según Edwin Raisz[8] el mapa de Anaximandro, quien, además,  fue su maestro; así como de otra parte, escribe una descripción sistemática del mundo”[9]; y Eudoxio (368), discípulo de Platón (428-347 ane), y quien a su vez escribe una segunda descripción del mundo; entendidas dichas descripciones como “el conocimiento de los países y hombres del mundo”[10].
 


[1] Terán Álvarez, Manuel de; La Situación  Actual de la Geografía y las Posibilidades de su Futuro; en “El Hombre y la Tierra”; Enciclopedia Labor, T.IV; Editorial Labor; México, 1958; p.XXVII.

[2] Ibid. p.XXVII.

[3] Ibid. p.XXVII.

[4] Farrington, Benjamín; Ciencia Griega; Editorial Icaria Nº 26; Barcelona, 1979; p.14.

[5] Ibid. p.37.

[6] Daus, Federico A; Qué es la Geografía; Editorial Columbia, Col. Esquemas Nº 53, Argentina; 1966; p.54.

[7] Dynnik, et al; Historia de la Filosofía; Grijalbo, T.I; México; p.74

[8]    Raisz, Erwin; Cartografía; Editorial Omega, Barcelona.

[9] Ibid. p.17.

[10] Terán Álvarez, Manuel de; La Situación  Actual de la Geografía y las Posibilidades de su Futuro; en “El Hombre y la Tierra”; Enciclopedia Labor, T.IV; Editorial Labor; México, 1958.
 


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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:05

La Geografía, Barabino

Comentario a,
“Geografía: Fundamento de su Teoría
del Conocimiento”. 
El Proceso Empírico-Espontáneo
del Pensamiento Geográfico.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 23 nov 09.

 

Haciendo una paráfrasis de Bernal Díaz del Castillo, digamos: <<He aquí, la vera historia de la ciencia de la Geografía>>.  Es apenas, ciertamente, su esquema, algo a desarrollar por los estudiosos de la historia y teoría de la Geografía.  Pero el principio fundamental de la interpretación de ésta ha sido: “el reflejo objetivo en el pensamiento humano, de una faceta dada de la realidad”.

 

Lo geográfico que se refleja en el pensamiento humano desde el origen de ésta, queda determinado por su actividad exploradora en extensión; primero en función de las necesidades básicas de subsistencia, luego guiada por el comercio y lo militar; de todo lo cual habrá de quedar como conocimiento la descripción, ya narrativa, o bien gráfica, y es con esta última que nace la cartografía como descripción de un escenario dado, donde la faceta geográfica será el espacio terrestre comprendido y representado (vuelto a presentar en una escala dada) en esos primeros mapas; y todo lo demás, quedará como objeto de estudio de otros conocimientos especializados, a su vez, ahí nacientes.


 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:04

  La Geografía, Barabino

"Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento”. 
El Proceso Empírico-Espontáneo
del Pensamiento Geográfico.
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 23 nov 09.

 

 

I Cap.  Análisis Histórico
 
1  Nacimiento y desarrollo del pensamiento geográfico
  
a)  El proceso empírico-espontáneo
del pensamiento geográfico.


Tratar acerca del origen de la Geografía como ciencia que constituye un reflejo objetivo en el pensamiento humano, de una faceta dada de la realidad, nos obliga a considerar que ésta ha de nacer en un proceso muy largo de la historia de la humanidad; pues antes de formarse un saber especial acerca de dicha faceta de la realidad objetiva, el hombre tuvo que resolver un conocimiento más generalizado sobre el mundo, en lo que en la historia de la filosofía se denomina la ciencia en general; y aún ésta, se estructuró en el curso de la larga práctica histórico-social.

 

Es decir, que aun antes de hablar de ciencia, así sea muy generalizada, habrá que considerar toda aquella laga etapa precedente, prehistórica, en la que la humanidad desarrolla lentamente en su práctica cotidiana el proceso empírico-espontáneo del pensamiento científico, que culmina entre los griegos hacia el siglo VI ane, para dar lugar al nacimiento de la ciencia en general.

 

Sin embargo, ya entonces existía la simiente del saber especial referido a todas y cada una de las futuras ciencias, y de nuestro particular interés, el saber o pensamiento referido a lo geográfico.

 

Al hablar del proceso empírico-espontáneo nos estamos refiriendo al “papel decisivo de los órganos sensoriales en la distinción de los objetos y en la obtención del conocimiento verdadero”[1], papel decisivo que intervino en el quehacer rudimentario y cotidiano de la humanidad en sus comienzos; y en tanto que no guiando deliberada o concientemente a un fin: espontáneo, abocado a resolver necesidades inmediatas.  Fue  en dicho proceso de la práctica social que se desarrolló el pensamiento geográfico, al distinguir ya entonces, los objetos en su localización y distribución unos con respecto a otros en sus limites y extensión; contribuyendo ello a resolver necesidades inmediatas de subsistencia ubicando lugares de recolección, de caza, de pesca, y más tarde de pastoreo y de tierras fértiles para el cultivo; unos con respecto a otros en determinada extensión, dando lugar a un conocimiento verdadero acerca de aquello que en ese momento era objeto de su preocupación, así como obligando a su explicación en un radio de acción cada vez más amplio, a la vez que sucediéndose dicha exploración en el comercio y lo militar.

 

De esta ultima actividad exploradora sólo se tiene noticia hasta las expediciones militares mesopotámicas o los viajes comerciales de los egipcios, como los Her-Khuf hacia el 3500 ane, la de Pepinekht, Henu, Hapdjefai, Si-hator, Amori, y Kentekatai; tras quienes siguieron los cretenses, aqueos, fenicios y griegos, entre quienes estuvieron Hannon, Himlicon, Kolaikos (620 ane), Escylax de Caryanda (510 ane) Piteas de Marsella y Nearcho (320 ane).

 

De esta manera se puede concluir con fundamento, que la “descripción escueta de la superficie terrestre (como) saber geográfico”[2] data de los tiempos más remotos de la humanidad, por excelencia reflexiva; sin que dicho saber implique desde siempre un contenido científico, ni siquiera intuitivo.

 

En el proceso empírico-espontáneo del pensamiento geográfico se define ya, empírica y espontáneamente, el objeto de estudio de la ciencia que se habría de formar después: el espacio terrestre adyacente a su superficie, que en su expresión empírica se significa en aquel entonces, por la distribución y extensión, y en forma mas generalizada, por la exterioridad  adyacente a la superficie terrestre misma.

 

De esta manera, la más alta manifestación del desarrollo del pensamiento geográfico en esta primera etapa histórica, se tiene en la representación de dicho espacio, primero, en las tablillas de barro halladas en Babilonia, que dan imagen de la localización y limites de determinados objetos (fig.1); y después en los papiros de Egipto, en donde el  pensamiento geográfico, el saber empírico del espacio como exterioridad de la superficie terrestre adyacente a ella, alcanza la noción cuantitativa en función de los trabajos de agrimensura de las riberas cultivables del Nilo.  Así pasa el pensamiento geográfico empírico-espontáneo, con ese nivel de desarrollo, al mundo griego, en donde habrá de ser enriquecido y transformado, formando parte de la ciencia en general. 



1    Arkadi, et al; Metodología del Conocimiento Científico; Academia de Ciencias de Cuba-Academia de Ciencias de la URSS; Editorial Presencia Latinoamericana; p.157.

2    Daus, Federico A; Qué es la Geografía; Editorial Columbia, Col Esquemas Nº 53; Argentina, 1966; p.7.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:03

 Geografia--Fundamento-de-su-Teoria-del-Conocimiento--Tesi.jpg

Comentario a, 
“Geografía: Fundamento 
de su Teoría del Conocimiento”. 
La Introducción. 

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri 

 

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica:
http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 16 nov 09.

 

La Introducción, como tal, expone lo debido y muy satisfactoriamente; desde la preocupación esencial que la motivó, hasta el énfasis en la estructura capitular, revelándose en ello nuetra conciencia y necesidad de una exposición lógica, que en ese entonces no podíamos demostrar con los mismos recursos de la lógica; y así, decíamos ahí: “Tal visión de conjunto debe apoyarse fundamentalmente en tomar la definición del objeto de estudio de la geografía de su análisis histórico, en cuya dependencia queda una metodología determinada como hilo conductor…”

 

El título de “Antecedentes”, para el primer capítulo, no es satisfactorio en tanto en éste se va más allá intentando plantear los fundamentos teóricos, y de ahí que digamos: “El capítulo primero no es propiamente ninguna historia de la geografía; es, como su titulo lo indica, un análisis acerca de la historia de la geografía, una interpretación o planteamiento propio del problema, que se distingue de todo otro análisis considerado en el modo de resolverse. Dicho capítulo no desempeña una función meramente formal en el trabajo, no se establece para consignar los antecedentes, sino que, dados conocidos tales antecedentes historiográficos, el análisis sirve para explicarnos la formación histórica de la geografía, y con ello la estructuración de su cuerpo teórico-metodológico y la integración de sus sistema de conocimientos”.

 

El problema fundamental de toda ciencia está en su objeto de etudio, y el análisis geográfico teórico no podía sino empezar por esa discusión.  Pero he aquí que en aquellos años de principios de los ochenta, el objeto de estudio de la Geografía como el espacio terrestre, lo entendíamos como: “el espacio terrestre adyacente a su superficie…”; concepto que, hemos dicho en otra parte, apenas unos tres años después abandonamos como una limitación de nuestro planteamiento original, pero que plagiado una década después, irracionalmente fue arrastrado y propagado así por quince años.

 

Esencialmente, si se afirma que el objeto de estudio es el espacio terrestre, lo primero a hacer es definir lo que se ha de entender por “espacio”.  Pero he aquí nuevamente una situación crucial: esa definición, por un evidente error, nunca la aportamos; pero ello se cruzó precisamente con el hecho de que, en aquel entonces, el problema fundamental consistía en definir el objeto de estudio de la Geografía, en principio, de otros posibles objetos; pero el planteamiento era tan extremo entre definirlo como “las relacines entre los fenómenos” o el “espacio”, que lo que había que entenderse por dicho espacio pasó desapercibido; nosotros lo omitimos, y a nadie núnca se le ocurrió preguntarlo (en mucho también, quizá, dando por supuestamente entendido el concepto).

 

Luego cometimos un eror muy estudiantil ante nuestras deficiencias en lógica, al desconocer que la tesis en sí era un juicio lógico, y afirmar que el título, como tema a tratar en el documento, era en sí dicha tesis entendida como el documento mismo, y así decimos: “Geografía: fundamento de su lógica, de su dialéctica o de sus teoría del conocimiento, ese es el titulo de este trabajo porque esa es precisamente la tesis que se establece”.

 

No obstante, por lo demás, alcanzamos a valorar su función teórica, como cuando asentamos: “Hemos partido de considerar que un documento de tesis no es, evidentemente, un trabajo popularizado de divulgación, sino que, por encima de todo, una tesis científica sirve como procedimiento para edificar una teoría, o como un criterio para comprobar su consistencia científica, y en ese sentido, toda tesis debe significar el esfuerzo por hacer avanzar a la ciencia”; y en ese sentido nos comprometimos y fue la respuesta.

 

Un punto particularmente interesante expuesto en esa Introducción, se refirió al esfuerzo de objetividad: “Originalmente –decimos ahí– este trabajo se encaminó en el sentido de encontrar el fundamento de la lógica y sistemática de la geografía actual, de la geografía comúnmente conocida y que con sus respectivos avances históricos se entiende como la única forma de esta disciplina de conocimientos;  es decir, como la <<ciencia del estudio de los fenómenos tanto naturales como sociales considerados en su distribución en la superficie  terrestre>>; como una disciplina de conocimientos que constituye un sistema de ciencias; como una ciencia de síntesis de las relaciones sociedad-naturaleza; como una disciplina humanística o social, mixta; que no una ciencia natural en tanto estudiosa, no de los fenómenos naturales y sociales y sus relaciones, sino de un atributo físico de la realidad: el espacio.  En esta vía se tropezó a cada paso con innumerables contradicciones, como se verá en el cuerpo de la argumentación de esta tesis.

 

Un último recurso fue la negación de toda esta geografía; una negación no metafísica, absolutista, sino una negación dialéctica, relativista, mediante la cual se niega toda la geografía anterior, pero se retoma de ella todo lo que en la misma existe de positivo, sobre la base de una categoría fundamental y esencial que opera como eslabón determinante de todas las propiedades, vínculos y relaciones de la teoría geográfica: el espacio.  Esto es, valga la extensión de la cita, nos referimos ahí al mometo del salto en el pensamiento, que nos llevó, más que a todo un nuevo planteamiento; que en realidad venía de antiguo, y así lo decíamos: “Una nueva teoría de geografía, tan solo por ser una teoría de la geografía bien olvidada”; a la fundamentación rigurosa del mismo, siendo ello el real aporte de la tesis; de ahí que, conscientes de ello, agregamos: “La tesis se transformó en ese momento de teoría para fundamentar la lógica y sistemática de la teoría geográfica, en criterio para comprobar la consistencia científica de la teoría establecida de la Geografía; y al empuje de los nuevos argumentos, toda esa Geografía se derrumbó”.

 

Treinta años después, de ellos quince deficientemente difundidas sus ideas, ameritan retomar lo que ya desde su Introducción en aquel entoncs decíamos: “El valor y merito que esta tenga como procedimiento, y mas propiamente como fundamento del procedimiento de obtención de nuevos resultados científicos, estarán determinados por la profundidad, amplitud y corrección con que refleje tanto las premisas sociales, como teóricas del desarrollo de la Geografía, y en la misma medida en que refleje las leyes objetivas de su propio movimiento y de la faceta de la realidad estudiada”.

 

No obstante con justedad científica nos preveníamos ante las dudas por lo descomunal en aquel cambio tan radical en la manera de pensar la geografía: “Consideramos esta tesis como una aportación mínima al desarrollo de la Geografía, aunque la misma estuviese totalmente equivocada.  Tesis como esta, a nuestro juicio, harán avanzar mas a la geografía como ciencia, que cien ensayos economistas regionales o mil monografías  ecologistas de otros tantos municipios, pues una ciencia que tiene conocimiento de su propia estructura y de su desarrollo lógico, testimonia su madurez”.

 

El que ya teníamos desde entonces una definición del espacio geográfico o terrestre tal como apenas hasta ahora la hemos enunciado, aparece desde la Introducción mimsa de aquella tesis: “…los discontinuos –se dice ahí en cierto modo de manera incorrecta, siendo el concepto de lo “discreto”, el más acertado– que generan las propiedades del espacio continuo o geográfico…”.

 

En suma, releemos nuestro documento, lo analizamos ahora con minuciosidad, lo confrontamos con los hechos ya históticamente dados de treinta años, y nos explicamos el por qué alguna vez el profesor que fungió como Director de nuestra tesis de Maestria en Geografía, desesperado al ver que para toda argumentación nos remitíamos a nuestro documento aquí analizado, alguna vez nos reprochaba con una exprsión que nunca olvidamos: <<Pareciera que su tesis es su Biblia>>, a lo que nosotros, en el pensamiento, sólo pudimos responder: “Pues sí, así es…; pero acaso no es que así tenía que ser, acaso no es esa la función de la tesis defendida”.  Y hoy, sin duda, con todas sus deficiencias reconocibles y en cierto modo justificables, aún sigue siendo ese antiguo Libro por excelencia.


 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:02


Geografía; Fundamento de su Teoría del Conocimiento; Tesi

"Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento
".  
La Introducción
.
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri 

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica:
http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 16 nov 09.


Introducción

                               Esta tesis responde a una insistente preocupación de todo geógrafo: saber qué es la geografía; cuál es su objeto de estudio; el método correspondiente para la apropiación del mismo, y su función social, desde su carácter más utilitario, hasta su papel en el desarrollo científico del conocimiento humano.

                               Si bien es cierto que tal preocupación no esta siempre presente de manera explicita en la gran mayoría, por lo menos si se refleja en esta tesis, que es un documento esencial sobre tales puntos pata el esclarecimiento
  de nuestras propias ideas.

                               Si algún aspecto introductoria necesita ser subrayado, es precisamente el que se refiera a tomar a este documento con una visión de conjunto sobre sus cuatro capítulos, en los cuales subyacen cuatro teorías: el capitulo primero, análisis histórico, en cuyo fondo se encuentra la teoría de la historia de la geografía; el capitulo segundo, elementos para la teoría del espacio; el capitulo tercero, la Geografía como ciencia, basado en la teoría de la clasificación de las ciencias; y el capitulo cuarto, fundamento de la teoría del conocimiento geográfico, en cuyo fondo subyace la teoría del conocimiento científico.

                               Tal visión de conjunto debe apoyarse fundamentalmente en tomar la definición del objeto de estudio de la geografía de su análisis histórico, en cuya dependencia queda una metodología determinada como hilo conductor; que pasa al capítulo segundo ampliándose en argumentaciones sobre dicho objeto de estudio, a fin de romper con nociones
  empíricas e intuitivas del mismo y demostrar la vasta riqueza de su campo de investigación; continuando hacia el capitulo tercero en la discusión de las bases de la metodología a fin a dicho objeto de estudio; para culminar a manera de resumen en el capitulo cuarto, sobre el fundamento de la teoría del conocimiento  geográfico.

                               El capítulo primero no es propiamente ninguna historia de la geografía; es, como su titulo lo indica, un análisis acerca de la historia de la geografía, una interpretación o planteamiento propio del problema, que se distingue de todo otro análisis considerado en el modo de resolverse.

                              Dicho capítulo no desempeña una función meramente formal en el trabajo, no se establece para consignar los antecedentes, sino que, dados conocidos tales antecedentes historiográficos, el análisis sirve para explicarnos la formación histórica de la geografía, y con ello la estructuración de su cuerpo teórico-metodológico y la integración de sus sistema de conocimientos.

                              Del capítulo primero destaca la discusión del objeto de estudio esencial de la geografía: el espacio terrestre adyacente a su superficie, mismo que ha sido sustituido por otro, y aquel considerado tan solo como marco de referencia, todo ello como consecuencia de la noción empírico intuitiva del espacio, no superada en un conocimiento del mismo, bajo una conceptualización teórico-hipotética.

                              La discusión de los elementos esenciales de la teoría del espacio, se hace con la finalidad de obtener un apoyo demostrativo de que las categorías geográfico fundamentales, o sean, los conceptos de los cuales no se puede prescindir en ninguna teoría geográfica, son esencialmente categorías referidas a propiedades espaciales.

                               El capitulo tercero establece fundamentalmente los parámetros para determinar a una disciplina de conocimientos como un ciencia, ya en calidad de esta como todo mero saber sistemático formal, o bien en calidad de ciencia como todo saber riguroso ceñido a ciertos
  condicionantes.

                               El tratamiento de este punto se efectúa considerado la teoría del conocimiento científico en relación con la determinación del aspecto teórico-metodológico de la geografía, desde la determinación de su lugar en el sistema general del conocimiento humano, es decir, en el cuadro general de la clasificación de las ciencias, y sus implicaciones metodologías, hasta la particularización de tales implicaciones metodológicas.

                              Por ultimo, el capitulo cuarto, constituye el resumen concreto de tesis, esto es, el fundamento de la teoría del conocimiento geográfico, desde su integración histórica hasta la concreción de su teoría metodológica.

                               Finalmente se incluye una conclusión.
  Dirigida principalmente a los posibles lectores más probables de este trabajo: a los estudiantes, y de estos aquellas mentes abiertas ávidas de respuestas y nuevos planteamientos problemáticos, en quienes se cifra el desarrollo del conocimiento científico humano.

                               Geografía: fundamento de su lógica, de su dialéctica o de sus teoría del conocimiento, ese es el titulo de este trabajo porque esa es precisamente la tesis que se establece.

                               Hemos partido de considerar que un documento de tesis no es, evidentemente, un trabajo popularizado de divulgación, sino que, por encima de todo, una tesis científica sirve como procedimiento para edificar una teoría, o como un criterio para comprobar su consistencia científica, y en ese sentido, toda tesis debe significar el esfuerzo por hacer avanzar a la ciencia.

                               Esta tesis en particular, se caracteriza porque pone en su lector a alguien avanzado esencialmente en filosofía, después en física y geometría, conjunción de habilidades poco común en los geógrafos de nuestros días, a pesar de todo, razón por la cual, la misma podría parecer complicada y confusa.
  Pero  es aquí donde cabe aquella excelente sentencia de Federico Engels: “los naturalistas creen liberarse de la filosofía simplemente por ignorarla o hablar mal de ella.  Pero, como no se puede lograr nada sin pensar y para poder pensar hace falta recurrir a las categorías lógicas, las toman no críticamente, sin darse cuenta de ello, bien de la conciencia usual de las llamadas gentes cultas dominadas por los residuos de filosofías desde hace tiempo olvidadas, bien del poquito de filosofía obligatoriamente aprendido en la Universidad (y que, además de ser puramente fragmentaria, constituye un revoltijo de ideas de gentes de las mas diversas escuelas, y, además, en la mayoría de los casos, de las más malas), bien de la lectura, ayuna de toda critica  y de todo plan sistemático, de obras filosóficas de todas clases, resulta que no por ello dejan de hallarse bajo el vasallaje de la filosofía, pero, desgraciadamente, en la mayoría de los casos, de la peor de todas, quienes más insultan a la filosofía son esclavos precisamente de los perores residuos vulgarizados de las perores de las filosofías”1.

                              Originalmente este trabajo se encaminó en el sentido de encontrar el fundamento de la lógica y sistemática de la geografía actual, de la geografía comúnmente conocida y que con sus respectivos avances históricos se entiende como la única forma de esta disciplina de conocimientos;
  es decir, como la <<ciencia del estudio de los fenómenos tanto naturales como sociales considerados en su distribución en la superficie  terrestre>>; como una disciplina de conocimientos que constituye un sistema de ciencias; como una ciencia de síntesis de las relaciones sociedad-naturaleza; como una disciplina humanística o social, mixta; que no una ciencia natural en tanto estudiosa, no de los fenómenos naturales y sociales y sus relaciones, sino de un atributo físico de la realidad: el espacio.  En esta vía se tropezó a cada paso con innumerables contradicciones, como se verá en el cuerpo de la argumentación de esta tesis.

                              Un último recurso fue la negación de toda esta geografía; una negación no metafísica, absolutista, sino una negación dialéctica, relativista, mediante la cual se niega toda la geografía anterior, pero se retoma de ella todo lo que en la misma existe de positivo, sobre la base de una categoría fundamental y esencial que opera como eslabón determinante de todas las propiedades, vínculos y relaciones de la teoría geográfica: el
espacio.

                             Observamos que en geografía, el concepto o la noción de
espacio, es lo único que permanece constante, inmutable en todo planteamiento geográfico, explicitado ya como espacio, o bien implícitamente bajo cualquier otra forma metafórica o sinonimizada del mismo.

                             La tesis se transformó en ese momento de teoría para fundamentar la lógica y sistemática de la teoría geográfica, en criterio para comprobar la consistencia científica de la teoría establecida de la Geografía; y al empuje de los nuevos argumentos, toda esa Geografía se derrumbó.

                             Una cierta garantía de objetividad está en que se llego a resultados en abierta oposición a lo que se esperaba inicialmente.

                             Sobre el proceso de investigación, nuestra tesis se convirtió nuevamente; ahora en procedimiento parta edificar una teoría.

                             Una nueva teoría de geografía, tan solo por ser una teoría de la geografía bien olvidada.

                            El valor y merito que esta tenga como procedimiento, y mas propiamente como fundamento del procedimiento de obtención de nuevos resultados científicos, estarán determinados por la profundidad, amplitud y corrección con que refleje tanto las premisas sociales, como teóricas del desarrollo de la Geografía, y en la misma medida en que refleje las leyes objetivas de su propio movimiento y de la faceta de la realidad estudiada.

                             Consideramos esta tesis como una aportación mínima al desarrollo de la Geografía, aunque la misma estuviese totalmente equivocada.
  Tesis como esta, a nuestro juicio, harán avanzar mas a la geografía como ciencia, que cien ensayos economistas regionales o mil monografías  ecologistas de otros tantos municipios, pues una ciencia que tiene conocimiento de su propia estructura y de su desarrollo lógico, testimonia su madurez.

                              No se ha tratado nunca en esta tesis de crear un nuevo sistema; solo se ha traído a nuestros días el viejo sistema bien olvidado, para reconocerlo a la luz de los avances de las ciencias colaterales y perfeccionarlo en relación con el desarrollo de la Geografía misma, de generalizar en dicho sistema las nuevas realizaciones del conocimiento y del quehacer científico geográfico.

                              Así, tal viejo sistema cayo en el olvido hace ya tres siglos, porque los avances de las ciencias fundamentales para el conocimiento geográfico científico, la física y la geometría, no eran suficientes para solventar los problemas que el avance de la geografía estaba enfrentando.

                             Hubo de esperarse hasta mediados del s. XIX y principios de nuestro siglo, para disponer de nuevas bases en dichas ciencias, la teoría de la geometría esférica en matemáticas y la teoría de la relatividad en física; que sólo juntas pueden aportar las bases para resolver el problema esencial de esa vieja geografía: el concepto teórico de espacio y su tratamiento geográfico; y la conjunción de tales bases no se han dado sino hasta hoy aquí.

                              Hasta ahora, todo lo que la ciencia geográfica ha hecho, ha sido fundamentalmente desarrollar el estudio del sistema matemático de referencia bidimensional, y ampliar y profundizar el estudio del sistema de referencia físico del espacio geográfico.

                               Con la inclusión en geografía de las teorías de las matemáticas del espacio y de la relatividad del espacio, está ahora en capacidad de realizar una comprensión científica del espacio real, con la matemática tridimensional y con su determinación como un continuo por la sustancia y formas discontinuas.

                               Es necesario que el geógrafo comprenda esto en todo lo que tiene de fondo.
  Que comprenda la existencia de la tierra, su origen y evolución, y por ese solo hecho la existencia de espacios cualitativos discontinuo y continuo; así como que comprenda su estructura y evolución en estrecha dependencia a la cualidad del espacio, para entender sus propiedades particulares mismas; y si tiene que comprender los anterior, mayores resultados obtendrán si se entienden las propiedades particulares mismas de dichas estructuras y su desarrollo, para con ello, finalmente, explicarse las leyes del espacio geográfico y de su devenir.  En esos términos está planteadas toda la tesis, y lo anterior, expuesto en lenguaje llano, quiere decir que el geógrafo debe comprender que sin la existencia de la tierra, no habría espacio geográfico (propiamente dicho); que el planeta mismo significa un espacio discontinuo o geológico que a su vez genera un espacio continuo adyacente al él o geográfico, y que en la medida que estudie la estructura, propiedades y evolución de la tierra como planeta y de su superficie, comprenderá la estructura, propiedades y evolución del espacio geográfico que esta genera.

                              Y a su vez, todo lo antes dicho, quiere decir que el geógrafo debe
estudiar y comprender los fenómenos tanto naturales como sociales que estructuran la superficie terrestre y que sus especialistas respectivos investigan casualmente, cuyo conocimiento es proporcionado al geógrafo teniendo este así, un conocimiento descriptivo científico de los discontinuos que generan las propiedades del espacio continuo o geográfico; conocimiento que, aun cuando científico, no deja de ser meramente descriptivo; y esto tiene que reconocerlo ya el geógrafo, porque si bien la descripción es el primer paso en el quehacer científico, la verdadera ciencia geográfica no puede quedarse ahí, en la mera descripción científica, pero al fin y al cabo descripción, a riesgo de permanecer en su actual  estado precientífico.

                              Si quiere hacerse pasar a la Geografía como ciencia, por explicar ésta la existencia de unos fenómenos como consecuencia de otros, debe aceptarse que la Geografía no es, finalmente, la ciencia del estudio de los fenómenos y sus relaciones, como equivocadamente
  hoy en día se entiende; pues, de tales relaciones nada se puede saber acerca de los fenómenos mismos, que no sean sus relaciones físicas externas; y con ello, esencialmente, la Geografía como ciencia ha de ser aquella que entre en conocimiento de sus propiedades espaciales e indague las regularidades de las mismas, para llegar a la investigación causal y de las leyes del espacio terrestre adyacente a su superficie.

 


1      Kedrov, B.M; Clasificación de las Ciencias; Editorial Progreso, T.I; Moscú, 1974; p.441.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:01

Geografia--Fundamento-de-su-Teoria-del-Conocimiento--Tesi.JPG

Comentario a 
“Geografía: Fundamento 
de su Teoría del Conocimiento”.  
El Índice; su Estructura Lógica
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri 

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica:
http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 12 nov 09.

 

                                La función de los epígrafes en las tesis, representa dos cosas: una, el vínculo del investigador con un pensador o con una corriente de pensamiento; y dos, la síntesis, expresada en el pensamiento de una notable autoridad, de la esencialidad del propio trabajo.

 

Nosotros expusimos dos epígrafes, uno en la autoridad del historiador de la ciencia John D. Bernal; y otro, en la autoridad, y en la vertiente aún más claramente ideológica en el pensamiento marxista, de K.A. Timiriazev.  El epígrafe debe expresarse por sí solo:

 

 

“Desde la época de Copérnico

…la verdadera lucha ha consistido

 menos en penetrar los secretos de la naturaleza

 que en superar las ideas preestablecidas,

 a pesar de que estas ayudaron en otro tiempo

al avance de la ciencia”

 

John D. Bernal

 

 

“… incluso si es refutada,

queda una posible explicación menos,

 se limita el numero de explicaciones que quedan,

 se reduce el círculo que nos aproxima

 hacia el centro único: la verdad”

 

K.A. Timiriázev

 

 

Ese pensamiento de John D. Bernal, jamás pensamos que sería no sólo tan exacto, sino tan crudamente vivido en nuestra propia realidad: nos llevó tres años de trabajo sobre la tesis el penetrar el secreto de la teoría del conocimiento en Geografía; pero poco más de veinticinco años para apenas empezar a superar las ideas preestablecidas: diez años de lucha para demostrar una idea (de 1982 a 1992), parte de ellos sumando veintidós años (de 1987 a 2009) de “proscripción” de la “ciencia oficial institucional” (más aún, ella sigue vigente, pero el desarrollo de la tecnología que ha dado lugar a la aparición de Internet, y en ella de los llamados “Blogs”, incluso como Sitios gratuitos que nos permite ahora publicar y difundir nuestras ideas como nunca antes lo pudimos haber imaginado, anulan y hacen vacua, más que nunca, esa “proscripción”; la “oficialidad institucional” pasa a segundo plano; lo que en adelante ha de viabilizar la ciencia ya no es tanto ella, como la fuerza de la objetividad y la verdad dada aquí); y a su vez en esos veintidós años, de ellos, por lo menos quince (de 1995 a 2009) de plagio intelectual impune.  En total, poco más de un cuarto de siglo (de 1983 a 2009), en esa lucha por la ciencia.

 

En la legítima duda cartesiana, en el rigor del real trabajo científico de que habla K.A. Timiriazev, nos dispusimos en la presencia de ánimo a que nuestra tesis fuese refutada reduciendo el círculo de explicaciones posibles en aras de la verdad.  Pero luego de un cuarto de siglo de la vigencia de esta tesis, la misma no sólo no fue refutada, sino demostró su veracidad plenamente.

 

En el plagio intelectual se reprodujeron algunas limitaciones naturales a un trabajo de graduación en Licenciatura, mismas que nosotros en lo personal, apenas tres años después, ya habíamos superado, pero lo cual permaneció desconocido ante nuestra dificultad para publicar nuestros trabajos.

 

He ahí la importancia y trascendencia de ese par de epígrafes en que John D. Bernal y K.A. Timiriazev, hablaron por nuestra conciencia.

 

Hablemos ahora de ese rústico documento elaborado, por increíble que parezca, con una de esas viejas y negras máquina de escribir marca Remington (hace apenas un cuarto de siglo!), y reproducidos sus ejemplares luego de una reducción fotomecánica de los originales, y su refotocopiado final; todo –incluido el ajuste igualmente mecánico de las líneas del texto–, elaborado artesanalmente por nosotros mismos (sea ello un llamado al amable lector, a su indulgencia).  Ahora, en esta reedición por computadora con toda la versatilidad de dicha tecnología, se presenta el texto tal cual por su contenido, pero con el arreglo de imperdonables fallos, explicables sólo por los rudimentos tecnológicos de otros tiempos.

 

No fue pues, un documento elaborado trivialmente sólo para “salir del paso” en la obtención de nuestro título de Licenciatura en Geografía.  Por lo contrario, lo tomamos con la más absoluta seriedad y dedicación, y hoy es ya un importante y trascendental documento en la historia de la Geografía en México.  Y si nos hemos permitido el auto-elogio, ello es sólo por retomar lo dado históricamente ya, en la fuerza de los hechos.  La ciencia de la Geografía, por lo menos en México, no es hoy, en su esencia, lo que hace apenas quince años era.  Y si no es más, es debido al poder de grupos oscurantistas profundamente reaccionarios, que, por lo menos en nuestro tiempo, operaron obstruyendo su desarrollo por mezquinos intereses.

 

Es un documento para la titulación en Licenciatura, que recibe el nombre de Tesis.  Pero aclaremos a las nuevas generaciones lo que nosotros hemos aprendido después: ese nombre que recibe dicho documento, lo es por extensión; esto es, que la verdadera idea de tal documento, es el establecer una afirmación; en calidad de un juicio lógico categórico universal afirmativo, el cual recibe el nombre de tesis.  O dicho de otro modo, lo que se hace es establecer una afirmación en un juicio lógico, al que Aristóteles denominaba “"”, en calidad de “juicio indemostrado”.  Y, luego entonces, el esfuerzo por demostrar la veracidad de su afirmación, implicaba elaborar todos los argumentos para tal fin, dando lugar al libro que, luego entonces, por extensión, llamamos Tesis.

 

Pero he aquí que, asunto discutido a lo largo de la historia desde Aristóteles hasta nuestros días, la demostración de ese juicio dado como tesis, no puede hacerse en la suficiencia de sus pruebas, experimentos y propios argumentos.  Para demostrar dicha tesis, se hace necesario demostrar, a su vez (y aquí es donde se suscita la discusión), la afirmación de un juicio externo al sistema de ideas de la tesis.  A ese juicio es al que se le denomina hipótesis (de hypo, bajo; y thesis, juicio lógico indemostrado); es decir, un juicio que “está por debajo de la tesis”, por lo cual se ha de entender que es un juicio que se deriva o deduce de dicha tesis; dando lugar a lo que en lógica se conoce como un entimema, una inferencia inmediata o silogismo abreviado, en donde se ha omitido, en este caso, la premisa mayor o premisa antecedente.

 

Si acaso sois estudiante, estimado lector, no os preocupéis de “no entender nada”; yo, cuando estudiante, tampoco lo entendía (y como veis, sobreviví); aun cuando ya sabía de la existencia de todo esto, tampoco jamás entendí para qué era.  Lo acabé por entender allá por fines de los años noventa a fuerza de dar un curso de filosofía en bachillerato.  Pero ahora os lo expongo, porque resulta que ello es fundamental, es la esencia misma del método científico moderno (el que nace con Galileo y Kepler, y con Bacon y Descartes, y llega a nuestros días altamente perfeccionado).

 

En su momento, para hacer esta tesis, no sabíamos absolutamente nada de lo antes expuesto en cuanto a la lógica; pero he aquí que, mediante un pensamiento lógico natural, hubimos de estructurar la tesis.

 

Primera observación crítica a nuestro propio documento: ¿cuál es la tesis?, es decir, ¿cuál es ese juicio lógico categórico universal afirmativo?  En nuestro documento tenemos ahí un primer error: decimos que nuestra tesis es como se titula; pero evidentemente, ese no es un juicio lógico como para elaborar un silogismo.  Hagamos pues, el enunciado de nuestra tesis en tanto juicio lógico a demostrar: <<Toda Geografía, es ciencia del estudio del espacio terrestre>>.

 

Todo lo que digamos al respecto no será suficiente para demostrarlo, sino hasta que lo hagamos mediante una hipótesis.  Como la hipótesis se deriva o deduce del juicio de tesis, podemos enunciarla con relativa facilidad: <<Toda Geografía, es esencial e históricamente dado, localización y distribución, como límites y extensión, o conexiones y relación>>.

 

Podemos expresarlo entonces como un entimema, lo que por lo regular, de manera espontánea o natural, ocurre primero: <<Toda Geografía, es ciencia del estudio del espacio terrestre; ya que en ella se da esencial e históricamente, la localización y distribución, como los límites y extensión, o las conexiones y relación>>.

 

A partir de ahí, no es difícil deducir el enunciado de la premisa antecedente, es decir, que: <<Toda ciencia del estudio del espacio terrestre, es esencial e históricamente, localización y distribución, como límites y extensión, o conexiones y relación>>.  Expongamos el silogismo completo; ello es lo que da no sólo la pauta para la investigación, sino que constituye la metodología misma de exposición, dándonos por ello la estructura del documento.

 

Premisa Antecedente:

<<Toda ciencia del estudio del espacio terrestre, es esencial e históricamente, localización y distribución, como límites y extensión, o conexiones y relación>>.

 

Premisa de Tesis:

<<Toda Geografía, es ciencia del estudio del espacio terrestre>>.

 

Consiguiente.  Hipótesis

<<Toda Geografía, es esencial e históricamente dado, localización y distribución, como límites y extensión, o conexiones y relación>>

 

Simple, no?  Ahora veamos qué tanto de manera natural en el pensar, nos apeguamos a ello.

 

Para empezar, el documento se divide en cuatro capítulos; bien pudiéramos considerar en ello la argumentación de cada uno de los juicios del silogismo, más un capítulo adicional con alguna otra función, y es dable considerar que fuese un capítulo relativo a la exposición de los fundamentos teóricos de la tesis dados en el protocolo de investigación.  Sin embargo no fue del todo así

 

 

Índice

 

Introducción

 

I      Análisis  Histórico

1      Nacimiento y desarrollo del pensamiento geográfico

a)     El proceso empírico-espontáneo del  pensamiento Geográfico     

b)    Surgimiento de las dos escuelas fundamentales de la geografía,

      sus principales exponentes  del ss.VI-III.     

c)     Divergencias y convergencias de las dos escuelas fundamentales

      de la Geografía en sus primeros pensadores.     

d)    El salto de los conceptos cualitativo-comparativos, a los

      conceptos comparativo-cualitativos.     

 

2            Estructuración de la geografía como ciencia, de la Antigüedad al

Renacimiento (s. III  ane-XVII).

a)      Se  conforma el sistema acerca  de la faceta geográfica de la realidad.     

b)    Las nuevas hipótesis en geografía.     

c)     Teorías geográficas: hipotético-educativa e informativo-

      narrativa.     

d)    La geografía en el mundo árabe hasta el renacimiento.     

 

3            El saber geográfico en la época moderna (s. XVI-XIX).

a)     Relaciones: exploración-cartografía-geografía.     

b)    La escuela espacial-cartográfica es convertida en “Geografía Matemática” o asimilada a la “Geografía física” de la escuela fenomenológico-historiográfica.     

c)     La escuela fenomenológico-historiográfica desarrolla la

            “Geografía Humana”.           

d)    La contradicción fundamental de la geografía como ciencia y el problema de su teoría unificada.     

 

4            La geografía en la época contemporánea.

a)     La situación actual de la geografía.     

b)    Las perspectivas de la geografía como ciencia.     

 

II      Elementos  para la teoría del espacio y este como objeto de estudio de la

Geografía.

 

1            El concepto de espacio en la historia

a)     El espacio como problema filosófico sobre su realidad.     

b)    El espacio  como problema filosófico acerca de su naturaleza.     

c)     El espacio como un elemento en la teoría geográfica.     

d)    Clasificación de las naciones de espacio en geografía.     

 

2            Postulados de la teoría del espacio.

a)     Continuidad.     

b)    Condicionalidad.     

c)     Linealidad.     

d)    Superposición.     

 

3            Principios y conceptos fundamentales en la teoría del espacio.

a)     Dimensionalidad.     

b)    El espacio como sistema  inercial relativo.     

c)     Materia y masa.     

d)    Extensión y límite.     

 

4            Calculo  forma y elemental del espacio geográfico.

a)     Cuantificación del espacio geográfico.     

b)    Matematización del espacio geográfico.     

 

III      La Geografía como ciencia.

 

1            Concepto de ciencia.

a)     Contenido de la ciencia.     

b)    Teoría del desarrollo y subordinación de las ciencias.     

c)     Fundamentos de la ciencia.     

d)    Critica a la escuela fenomenológico-historiográfica de la

            geografía.           

 

2            La geografía como ciencia natural.

a)     El contenido de la geografía como ciencia.     

b)    Cuadro general  de la clasificación de las ciencias.     

c)     La geografía en el cuadro general de la clasificación de las

Ciencias     

d)    La geografía: ciencia natural.     

 

3            La sucesión básica parcial de las ciencias y el problema metodológico.

a)     Integración parcial  de las sucesiones básicas y derivadas.     

b)    La base metodológica de la geografía en la astronomía (metodología cosmográfico-cosmogónica).     

c)     La base  metodología ce la geografía en la física (metodología Geofísica).     

 

4            Crítica de B.M. kedrov a la geografía como ciencia natural acerca del espacio.

a)     Argumentación de la crítica.     

b)    Consiguiente lógico de la crítica a la geografía espacial-cartográfica.     

 

IV      Fundamento de la teoría del conocimiento  geográfico.

 

1            Teoría del conocimiento en general y teoría del conocimiento geográfico.

a)     Concepto de teoría del conocimiento geográfico.     

b)    Las teorías del conocimiento positivista y materialista dialéctico.     

c)     Critica a la escuela fenomenológico-historiográfica de la

            geografía.           

 

2            Estructuración histórica del sistema de conocimientos geográficos.

a)     Objeto de estudio, postulados y principios.     

b)    Carácter teórico-hipotético, categorías fundamentales y leyes.     

 

3            Teoría metodológica de la geografía.

a)     Definición de geografía, de su objeto de estudio y método.     

b)    Definición de postulados, principios y categorías fundamentales

            de la geografía.           

 

4            Resumen y perspectivas de la investigación  geográfica.

a)     Resumen de la investigación geográfica.     

b)    Perspectivas de la investigación geográfica.     

 

Conclusión

 

Bibliografía

 

Al estudiar detenidamente el Índice, vemos pues, que un primer capítulo se titula “Análisis Histórico”, por lo cual, se entendería por él la premisa antecedente.  Y por el contenido visto en sus apartados, concluimos que así es.  Dicho en otras palabras, al parecer, omitimos la formalidad del enunciado de los fundamentos protocolares.  Pero en realidad no es así, ello quedó; segundo error, contenido en la Introducción.

 

Luego entonces, lo que caracteriza a los capítulos restantes, es, en el II Capítulo: la discusión del espacio como objeto de estudio de la Geografía; esto es, en consecuencia, la premisa de tesis; en el III Capítulo: la discusión de la Geografía como ciencia, y en consecuencia, una continuación de los argumentos de la premisa de tesis (en todo caso válido, pero no muy propio); y en el IV Capítulo: la exposición del enunciado del título, en ese sentido, la exposición del consiguiente o conclusión, que estrictamente debe ser referido a los argumentos de verificación de la hipótesis.  Pero si algo no se nos enseña en las escuelas por más que todos los profesores lo traen a flor de boca, es qué es una hipótesis y cómo se elabora.

 

En las limitaciones de la tesis dadas por las limitaciones de nuestros propios conocimientos, podemos decir que, en general, la estructura del documento respondió a una metodología hipotético-deductiva dada de manera natural; y más aún, particularmente dada en el marco de su propio análisis; si bien en él, el enunciado de la tesis se confunde con el título o tema del trabajo, y, tercer error, la hipótesis no se hace explícita.  Por último, lo que definitivamente nos parece lo más horrendo de todo el documento, es la manera como se presentó la Bibliografía: simplemente mal, cuarto y craso error.

 

Finalmente, debe expresarse claramente algo especial.  Recurrimos al Dr. Carlos Sáenz de la Calzada como Director o Asesor de tesis, porque fue él, el que; de manera circunstancial platicando en la terraza de la Torre II de Humanidades en el receso de un Coloquio de Historia de la Ciencia; en nuestro desasosiego de qué tesis hacer, nos sugirió que, dada la enorme cantidad de datos que habíamos acumulado a lo largo de la carrera acerca de la teoría e historia de la Geografía, nuestro tema versara sobre ello.

 

La incidencia generalizada y absoluta en las investigaciones aplicadas, nos hacía pensar que tal temática teórica era prohibitiva; pero cuando nos aclaró que ello era una falsa apreciación, y más aún nos hizo ver que sería la primera tesis de investigación teórica (lo cual en parte, en su momento justificó el otorgamiento de la Mención Honorífica), ya no dudamos, nuestra formación profesional había quedado completada, quedaba culminarla con la tesis.

 

Pero he ahí que, lamentablemente, digo ahora, no debimos habernos entrevistado con el Dr. Sáen de la Calzada más tres a cinco veces entre 1980 y 1982; y en ello nunca hubo objeción a nada, simplemente dejó que el trabajo fluyera; y en una falsa apreciación, me sentí con suficiencia para hacer el trabajo muy independientemente, de otro modo; y ese hubiese sido el caso de la hipótesis y sobre todo, de la bibliografía; seguramente, sin duda, los resultados hubieran sido mejores.


 
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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:00

 Hace Treinta Años de una Tesis. 
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica:
http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 13 nov 09.

 

                                  Hace treinta años terminamos nuestros estudios profesionales en Geografía, en el Colegio de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

Pasamos a la etapa de la elaboración de nuestra tesis.  Durante los seis años anteriores; cinco de la carrera y uno desde la Preparatoria, en donde ya habíamos elegido los estudios profesionales a seguir; toda nuestra atención (diría un psicólogo, ya saben cómo son: “maniático-obsesiva”), se centró en entender qué era la ciencia de la Geografía, y cuál era su método.  Y esa obsesión no fue sólo la del estudiante que tomaba con pasión desbordada su formación profesional, sino la de ese estudiante que, a la vez, no encontraba respuesta ni en las fuentes más autorizadas.  Antes que el progresivo esclarecimiento que quedaría esperar con el avance de los estudios, lo que se descubría a cada paso era la ausencia casi total de la discusión de ese problema; porque en las pocas obras donde se discutía, elaboradas en la década de los años sesenta y principios de los setenta, la confusión era total.

 

Ese hacer científico completo que supondría esperarse de la institucionalidad universitaria en el grado de Facultad, con su propia División de Estudios de Posgrado, con su propio Instituto de Investigaciones, se reducía al trabajo más empírico imaginable (y aún no estamos seguros de que treinta años después lo haya superado).

 

En su momento, comentando de esta situación con el Dr. Jorge A. Vivó, en que la ciencia de la geografía se reducía exclusivamente a la “Geografía Aplicada”; éste lamentaba que no hubiese quién estuviese interesado en los aspectos de la historia y teoría de la Geografía, hasta el punto de no poderse impartir un par de cursos al respecto, simplemente porque no había el docente preparado para ello; y el de Historia de la Cartografía, tenía por contenido “Probabilidad y Estadística”.

 

Pero el VIII Congreso Nacional de Geografía, de 1980, por forma, fue el último convocado como “Congreso de Geografía Aplicada”, por contenido, tuvo ya el necesario debate teórico que como nueva generación estábamos planteando.  En el tormentoso IX Congreso Nacional de Geografía en 1982, en el que participamos por primera vez con una ponencia que sintetizaba nuestra tesis de Licenciatura: Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento, que habíamos venido trabajando sistemáticamente desde 1979 con todos aquellos antecedentes, y en su presentación, puesta en entredicho por el Dr. Ángel Bassols Batalla; sin duda éste, junto con el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada, al reciente fallecimiento del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, uno de los profesores más distinguidos en ese entonces; se inició formalmente la discusión teórica en nuestro campo de conocimientos profesionales en México.

 

La ciencia de la Geografía en México se expandía de la exclusiva investigación aplicada, a la investigación teórica; también llamada “investigación pura”, “investigación básica”, “investigación de punta”, o “investigación de frontera”; dado que todos esos calificativos son lo que le caracteriza, reclamando de sus estudiosos, más que esfuerzos prácticos, el exhaustivo conocimiento de la historia de la ciencia, y los más altos grados de la abstracción teórica.  Sin ella, es como navegar en un océano tempestuoso sin mapa y sin brújula*.

 

Un año después de aquel IX Congreso Nacional de Geografía, luego de haber retenido en nuestras manos nuestro documento de tesis por ese lapso, honrándonos al haber fungido como Director de Tesis el erudito Dr. Carlos Sáenz de la Calzada, sustentamos nuestra tesis en examen profesional.  Era la primera tesis de geografía teórica, en 135 años de vida institucional de la Geografía en México**.

 

Treinta año después, haciendo estos “apuntes para la historia”, hemos decidido publicar aquí aquella tesis; haciéndolo, más que como un “e-book” gratuito; en forma seriada por cada uno de sus apartados, de modo que a ello le acompañe un comentario crítico, a tres décadas, de su mismo autor.  Sea esta entrega, pues, el prólogo a dicha serie que en próxima entrega iniciaremos.

 



*   Eso fue justo lo que propiciaron en los últimos quince a veinte años los grupos más reaccionarios y oscurantistas luego de XI Congreso Nacional de Geografía de 1987; propiciando, finalmente, varios años después, los resolutivos de IX Encuentro Nacional de Estudiantes de Geografía en México de 1992, en que se renunciaba a la discusión teórica; quedando sí, todos a bordo de una disciplina de conocimientos cual “Nave de los Locos”.  Con la paradoja de que finalmente acabaron retomando todas nuestras ideas, vía el plagio intelectual de aquella tesis.  Esas ideas venidas como botín de manos de un corsario que cual peón en un tablero de ajedrez, se sacrificaba para la historia, eran, con su tergiversación ad hoc, bienvenidas; mientras las expusimos nosotros como su verdadero autor, cual “Maligno encarnado” con un explícito fundamento marxista, fueron rechazadas (sea como lección histórica, jóvenes estudiantes, hay que citar los textos o ideas de otro autor, puestos entre comillas, ya textuales, ya parafrásticas; mencionando su nombre, es decir, dándole a él los créditos, con la referencia detallada de la fuente).

** Dos años después, evidenciando el signo de los tiempos, otro estudiante se titulaba con la tesis: La Dialéctica como Método de la Geografía, fue la segunda tesis teórica en la historia de nuestra ciencia en México, esta vez, la del compañero José C. Martínez Nava.  Unas semanas después de ello fortuitamente nos conocimos.


 

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