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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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10 noviembre 2009 2 10 /11 /noviembre /2009 09:04

Clich--Educaci-n--Posgrado-Educaci-n

Filosofía de la Educación
y Teoría del Humanismo.
 Ensayo, 2009 (4/6)
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 30 nov 09.

 

4  El Humanismo es el comunismo

 

Analizaremos ahora la segunda premisa o premisa de nuestra tesis: “La más alta expresión del Humanismo es el comunismo y su filosofía dialéctico materialista ateísta”.

 

Uno de los aspectos de la mayor importancia, es entender si el comunismo no es mas que una especie de “bello sueño irrealizable”, una utopía más, o un proyecto de organización social científicamente fundado y cuya aparición y desarrollo está sujeta a leyes económico-políticas y sociales, y es, por lo tanto, una condición de necesidad.

 

Con la Revolución Francesa, el capitalismo finalmente ha consolidado su orden de cosas.  Pero el capitalismo, en la plenitud de su triunfo, hace aparecer plenamente definida como clase social, a su sepulturero: el proletariado.  Y a partir de ahí, en el seno de la llamada Revolución Industrial, el proletariado iniciará su lucha por la emancipación, contra el capitalismo; primero tímidamente apenas con reivindicaciones prácticas económicas y políticas elementales como las expresadas por las luchas del Cartismo en Inglaterra desde principios de los años treinta del siglo XIX; luego con reivindicaciones teóricas filosóficas y sociales que dieron lugar al socialismo utópico, socialismo utópico ahora del siglo XIX, expresado por pensadores tales como Saint Simon (1760-1825), que participó con los independentistas norteamericanos y fue un jacobino en la Revolución Francesa; para él, la sociedad futura era el mismo capitalismo de la propiedad privada de los medios de producción social, pero científicamente organizado y con una producción planificada; Fourier (1772-1837), crítico de la sociedad burguesa, atribuyéndole un papel fundamental a la educación en la organización de la sociedad en falanges de producción y distribución; y Owen (1771-1851), gran industrial capitalista inglés filantrópico ateísta; hizo la crítica al capitalismo en sus aspectos esenciales, atribuyéndole, al igual que Fourier, importancia fundamental a la educación, proponiendo la organización social mediante comunas y su federación autogestionaria, que fue el germen del sindicalismo.

 

Parte de ese proceso fueron las luchas del anarquismo.  El anarquismo como teoría sociopolítica fue fundada por el filósofo idealista partidario de los “jóvenes hegelianos”, Max Stirner, pseudónimo de Kaspar Schmidt (1806-1856), cuya obra “El Único y su Propiedad”, 1845, desarrolla el sistema anarquista a partir de un “Yo” egoísta, fuente de su propia moral y derecho, justificando en esa individualidad la propiedad privada, y en donde ese “Yo” tiene al mundo mismo, sin más nada por encima de él, como su propiedad.

 

Entre otros anarquistas importantes, están: Prudhón (1809-1865), idealista ecléctico; hizo de la dialéctica hegeliana un esquema mecánico maniqueo.  Proclamó a la gran propiedad capitalista como un robo, defendiendo en su lugar la pequeña propiedad capitalista.  Imaginaba la sociedad organizada mediante un intercambio equitativo entre productores.  Bakunin (1814-1876), seguidor del pensamiento de Fichte y Hegel, partía de que el principal opresor de la sociedad era el Estado apoyado en la ficción de Dios, y proponía una federación de asociaciones agrícolas y fabriles.  Desconociendo la organización del proletariado, emprendía una actividad conspirativa de unos cuantos revolucionarios.  Y Kropotkin (1842-1921), geógrafo ruso, partidario de la filosofía positivista de Comte (1798-1895), y Spencer (1820-1903), mezclado con el materialismo mecanicista; al final de su vida, viendo el triunfo y resultados de la Revolución Socialista en Rusia de 1917, desarrolló la idea del anarco-comunismo, como una sociedad formada por una federación de comunas de producción.

 

El siglo XIX fue, pues, un siglo de organización y desarrollo de las teorías filosóficas, económicas, sociales y políticas del proletariado, como una clase social con intereses y anhelos totalmente distintos de la clase social burguesa.  Pero si en su primera mitad dominó el socialismo utópico en las mentes de los trabajadores, en la segunda mitad domina el socialismo científico.

 

Los primeros escritos de la teoría del comunismo aparecen, de hecho, con la publicación de los Manuscritos Económico-Filosóficos, en 1844, de Karl Marx, y pronto, en 1847, aparece, redactado junto con Engels, el Manifiesto Comunista.

 

Mientras la teoría del anarquismo era un resultado del socialismo utópico, la teoría del comunismo fue resultado del socialismo científico: fue este la explicación, sujeta a leyes filosóficas de la dialéctica materialista y de la economía-política, del proceso necesario del desarrollo de la sociedad y por lo tanto de la aparición e instauración del socialismo, como fase de transición del capitalismo al comunismo.  El voluntarismo del “capitalismo perfeccionado” sin Estado, expuesto por el socialismo utópico y el anarquismo; fue suplido por la teoría de la abolición de la propiedad privada capitalista, a través del Estado de la democracia socialista, en donde el proletariado toma el poder reemplazando el poder de la burguesía, e inicia un nuevo proceso de educación, esencialmente moral, de las masas populares.

 

Luego de las experiencias de las fallidas revoluciones de 1848 en todo Europa y posteriormente de la experiencia de la Comuna de París de 1871, que dio lugar a la primera experiencia de un poder proletario que apenas duró tres meses, casi medio siglo después, en 1917 en Rusia, triunfa históricamente la primer revolución socialista en el mundo.  A partir de ahí, el siglo XX será un siglo de experiencias diversas de instauración mundial del socialismo (algunas como consecuencia de la toma del poder por los combatientes comunistas en los países escenario de la II Guerra Mundial tras la derrota del nazismo; algunas efímeras, otras por demás sui géneris, como fue en África; y algunas más, terriblemente negativas, como el caso de Camboya).  Luego de la Revolución Rusa de 1917, destacarán la Revolución China, que triunfa en 1949; la Revolución en Corea triunfante en 1953; la Revolución en Cuba victoriosa en 1959; la Revolución en Vietnam, que consuma su victoria en 1975; y el triunfo de la Revolución de Angola en ese mismo año.  Cada una respondió a procesos distintos de sus propias luchas nacionales: el rompimiento con vestigios feudales, la unidad nacional, el anticolonialismo, la lucha contra el nazismo y el fascismo, o la democratización capitalista burguesa misma.

 

En cada caso en todos estos antecedentes desde principios del siglo XIX, ello respondió al interés por el rompimiento con todo aquello que atenta contra la dignidad humana: el atraso social, la opresión, el sometimiento y explotación colonial; y las necesidades teóricas y prácticas de una sociedad más justa y libre.

 

Toda esa experiencia está por sintetizarse y su discusión, incluso, desborda el marco y propósitos de este ensayo; no obstante, para los fines del mismo, es necesario exponer resumidamente la teoría misma del comunismo, en tanto que lo que buscamos es mostrar cómo éste es expresión de libertad y en consecuencia de la plenitud del humanismo.

 

Así, brevemente para terminar la argumentación de esta premisa, si el capitalismo se caracteriza por el acaparamiento en unos cuantos de aquello que produce para todos, y mediante ello crean riqueza y poder dominando y explotando el trabajo de la sociedad; y razón por la cual no pueden estar más interesados que en la confusión de las mentes de este nuevo tipo de “súbdito” impidiendo su desarrollo humano, su cultura, su conocimiento científico, su recreación y esparcimiento dignificando su espíritu; el capitalismo y sus procesos de enajenación y alienación lo que significan es enteramente la deshumanización del ser humano.

 

En consecuencia, lo opuesto a todo ello, será la humanización del ser humano; y en ese sentido, es la organización de la sociedad en una sociedad socialista, en donde todo cuanto produce para todos, es administrado por el Estado bajo la democracia socialista o proletaria, en beneficio de todos, de modo que la riqueza socialmente generada, se redistribuye en la misma sociedad propiciando su bienestar material y espiritual cada vez mayor.

 

Con ello la desigualdad social expresada en las diferencias de clases sociales se extinguirá con el paso de las generaciones, a la par que éstas adquieren un nuevo código moral en una verdadera conciencia ético-social.  Al final, el Estado mismo que apareció en la historia para proteger los intereses de las clases sociales en el poder, no habiendo más clases sociales, se extinguirá luego de haber cumplido su misión de organización de la transición social, suplido por las funciones autogestivas de la organización de la nueva sociedad.

 

Y en algún punto indefinido de este proceso, aparecerá como esa nueva sociedad, la sociedad comunista, la sociedad de los comunes; esto es, de aquellos que se reconocen en igualdad de condiciones económicas, sociales, políticas y culturales, regidos por una alta moralidad que los hará conducirse siempre en beneficio, no personal e individualista, sino de los demás; porque el otro, los demás, actuando así, propiciarán a su vez el beneficio personal de aquel.

 

Y nada de esto es un “sueño irrealizable”, ni utopía a manera de mera idealización de un gran anhelo de sociedad; por el contrario, es ya el gran propósito científicamente fundado de la futura construcción social, aquello a lo que la sociedad va de manera necesaria, lo cual fue descubierto científicamente por Marx y Engels; y a lo que se va, ya por la iniciativa del proletariado en su capacidad para la toma del poder, ya por la naturaleza de las cosas en la descomposición del capitalismo, que, paradójicamente, en su propia monopolización, en su misma “globalización” económica y política, crea las condiciones materiales y estructurales en el tránsito a la sociedad socialista mundial misma.

 

Como fundamento teórico de este proceso, está la dialéctica materialista, la interpretación filosófica del mundo, propuesta para ser usada como herramienta y arma para la transformación del mismo.  En ese sentido, ésta es el fundamento del verdadero método científico, pues la ciencia no tiene por más fin esencial, que el darnos el conocimiento verdadero acerca del mundo, para apropiarnos de él, transformándolo.

 

En la temática tratada, el humanismo, la dialéctica materialista está vinculada al problema de la interpretación, ya monista, o ya dualista, del mundo.  Esto es, porque la interpretación dualista corresponde al pensamiento idealista y religioso, en el cual se considera que simultáneamente existen como entidades ambas con una existencia real, la materia; el mundo de los objetos materiales fuera de nuestro pensamiento; y el alma.  De ahí el esfuerzo de esta posición por intentar unificar la ciencia y la fe, no obstante por su naturaleza, sean estas absolutamente contrapuestas.  Y de ahí que al dualismo se le contraponga el monismo.  Así, la interpretación monista corresponde al materialismo y a la ciencia, en el cual se considera que lo único realmente existente es la materia.  Y de ahí el esfuerzo de esta otra posición, por separar las creencias fantásticas de la rigurosa demostración científica, y el mundo mítico de la fe que reclama del dogma, y no de la demostración científica de la verdad.

 

Este momento histórico de la pretendida “posmodernidad”, que no es mas que palabrería que pretende ir en lo más avanzado a la modernidad, pero que en realidad no es sino una vuelta al oscurantismo medieval, es reflejo de esa descomposición, de esa incapacidad del capitalismo para ir progresivamente a más; lo cual explica la vuelta a las posiciones del dualismo.

 

Por otra parte, en la parte social, de momento el proyecto social socialista está totalmente perdido; y ello habla entonces de un proceso social que habrá de ocurrir en la naturaleza de las cosas, si bien en la barbarie extrema, producto combinado tanto de la falta de alternativa, como de la irracionalidad propia del capitalismo.  Pero la humanización del ser humano no ha sido a lo largo de la historia de los últimos cinco siglos, sino una lucha desgarradora, proporcionalmente, primero, al poder del clero, al romperse históricamente con la sociedad feudal; y segundo, al poder del capital, al estarse rompiendo históricamente con la sociedad actual.
 


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10 noviembre 2009 2 10 /11 /noviembre /2009 09:03

Clich--Educaci-n--Posgrado-Educaci-n

Filosofía de la Educación
y Teoría del Humanismo.
Ensayo, 2009 (3/6)
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 "Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica,
http://espscio-geografico.over-blog.es/
México, 24 nov 09.




3  El comunismo y la filosofía de la educación ético-estética

                                En la idea resumida del título de este apartado se condensa la premisa antecedente del silogismo demostrativo: El comunismo y su filosofía materialista dialéctica ateísta, es fundamento de la filosofía de la educación en tanto ésta es vía de libertad en el más elevado carácter ético-estético.  En consecuencia, en lo subsiguiente, dejados atrás los protocolos de exposición de fundamentos y refutación de tesis contrapuesta, aportaremos brevemente los argumentos de la veracidad de esta primer premisa, o premisa antecedente, en el procedimiento lógico demostrativo de la temática de este Ensayo.

                                En nuestra tesis sostenemos que Humanismo es comunismo, pero a la vez, aquí sostenemos que comunismo es libertad.  Luego entonces, aquella elevada categoría que más esencialmente caracteriza al humanismo, es el valor de la libertad.


                                Mas la libertad no es un concepto simple y absoluto, en común en todas las formas filosóficas del pensamiento; por lo contrario, ha sido uno de los conceptos más complejos a lo largo de la historia de la filosofía.  En ésta, se han sintetizado tres interpretaciones básicas acerca de esta categoría: 1) aquella en que la libertad se entiende como autodeterminación; 2) aquella en que se entiende como la voluntad y posibilidad; y 3) aquella en que se entiende como conciencia de la necesidad.


                                El más pleno concepto de la libertad, es aquel en el que se asume como autodeterminación.  Sin embargo, en la práctica social, ello no es posible.  La autodeterminación sería sólo un atributo de Dios, éste sería el único que estaría en posibilidad de ser causa absoluta, sin relación a nada, de sus propios actos.  La libertad como autodeterminación, es sólo una idealización teórica.


                                La libertad como voluntad y posibilidad, es el concepto asumido por la sociedad capitalista.  Se es libre, no sólo en la medida de que se quiere ser, sino de que se puede.  Y lo que limita la posibilidad de la plena libertad de uno, es la posibilidad de la plena libertad del otro.  Pero allí donde la libertad resulta limitada, debe ponerse en entredicho el concepto mismo de libertad.


                                 En consecuencia, un tercer concepto de libertad media entre ambos extremos (entre la libertad plena socialmente imposible, y la libertad limitada filosóficamente en entredicho), y este es en donde la libertad se entiende como conciencia de la necesidad.  Se es libre en la medida de la conciencia de aquello en que, por la naturaleza de las cosas, se está obligado a hacer.  Esto es, que la realidad objetiva es la que condiciona nuestro estado de libertad, y alcanzamos esos estados, en la medida de nuestra conciencia; esto es, de la conciencia, no como un asunto místico de “interiorización”, sino de nuestros conocimientos científicos acerca de las condiciones de la realidad objetiva, y de la responsabilidad individual y compromiso social (eminentemente moral) que asumimos frente a ello.

                                La libertad como conciencia de la necesidad, es autodeterminación, pero en la determinación de las condiciones objetivas sobre las cuales se puede actuar, y ya no de los intocables intereses de terceros.

                                Este es el concepto de libertad en el marxismo, en la dialéctica materialista, en el comunismo.  En consecuencia, es la libertad del humanismo, en donde el ser humano, y sólo el ser humano sin predestinación divina alguna, es causa de sus propios actos, a su vez, en las determinaciones de las condiciones objetivas de las cuales ha de tener un conocimiento lo más científico; y en las cuales asume una responsabilidad y despliega en consecuencia un compromiso social, que como tal, no puede ser en principio, mas que moral.


                                La libertad es pues, condición del acto moral; esto es, de la conducta volitiva, consciente, frente a nuestros semejantes.  Cuanto más la libertad quede normada por el estatuto de ley o de derecho, más se pierde; y en consecuencia, ganar la libertad implica cada vez una mayor conciencia moral; que no desconoce la norma de derecho, pero que siempre estará muy por encima de ella; o dicho de otro modo, ganar la libertad implica cada vez una mayor comprensión teórica de la moral.  Y ello lo que significa, es poseer cada vez más, un fundamento ético; en tanto la Ética es la ciencia de la moral.

                                 Si éticamente la libertad responde a un compromiso social, humano, el supuesto del despliegue real de la misma no puede ser sino en una sociedad igualitaria, de comunes; es decir, en una sociedad socialista y tanto más en una sociedad comunista.  De ahí que la sociedad capitalista, incapaz de dar lugar a este tipo de libertad con fundamento moral, asuma como concepto de libertad el precepto jurídico de “la voluntad y posibilidad ante los derechos de terceros”, donde priva la hipocresía, la mezquindad, y el egoísmo de los intereses individualistas.
 

                                 Más aun se aprecia la condición social y de culto a lo humano (por lo cual se entiende el término “humanismo”), cuando la educación como forma de ese perfeccionamiento humano, se entiende no sólo en lo social y moral, sino como formación social ético-estética.


                                  El humanismo alcanza su estado más elevado, en sus relaciones estéticas; esto es, en la distinción clara entre los conceptos de lo bello y lo feo*, así como del entendimiento del arte como el acto creativo.


                                  Para terminar este apartado, nos referiremos sólo brevemente al principio humanista que deriva de la polémica entre Arrio y Atanasio (s.IV); dada previamente al inicio formal de la Edad Media; que de hecho constituyó la primer herejía; en donde el debate consistía en aclarar si Jesús era un ser humano divinizándose (Arrio), o si Jesús era Dios mismo humanizándose (Atanasio).  En la teoría del Humanismo, podemos decir que Jesús ahí, es sólo una representación de la figura humana, de modo que entonces podamos decir, si el ser humano es el ser humano divinizándose, o si es Dios humanizándose.


                                  El fundamento ateísta del Humanismo hace asumir por definición la posición arriana, pero no en tanto el ser humano en su transfiguración divina como un ente sobrenatural, sino, estéticamente, en tanto el ser humano, como ser humano, alcanzando estados de perfección.

 

                                  Más aun, estéticamente, el arte en el acto creativo dado en el hecho de educar al otro como acto de humanización del ser humano por el ser humano mismo, constituye precisamente ese hecho de perfección del ser humano, en donde éste ve su propia realización social humana; es decir, el hacerse socialmente un ser humano real; en tanto es capaz de reconocerse perfeccionado en el otro al que crea educándolo, en su alteridad como alter ego, en el cual se ve a sí mismo perfeccionado.  “Un humanista, es aquel cuya espiritualidad propia; a diferencia del místico escolasta cuya espiritualidad la reconoce perfeccionada con su alma en gracia de Dios; el humanista la reconoce perfeccionada en el mundo terrenal de los mortales en sociedad, y por ende, en su alteridad, en tanto su alter ego”[1].  Y el ser humano, se hace el ser humano-Dios**.
___

*       La distinción clara entre los conceptos de lo bello y lo feo, no se refiere a la distinción clara entre qué cosa es bella y qué cosa es fea, lo cual tiene grados de relatividad; sino se refiere justo a eso: al concepto de lo bello o de lo feo.

[1]   Hernández Iriberri, Luis Ignacio; La Evaluación Ético-Estéticista en el Aula Universitaria Durante un Curso; Tesis, Maestría en Educación Superior, México, octubre 2006; p.139.

**     Y en un análisis más profundo, podríamos ver que aun reconociendo la existencia de Dios, Dios no sólo se encontraría ahí a sí mismo en su creatura; en un proceso creativo de un Dios por definición atemporal y aespacial, por lo cual el acto creativo divino no puede reducirse ni a un momento ni a un lugar, siendo más bien un proceso, y precisamente el proceso de humanización del ser humano; sino se vería a sí mismo perfeccionado, siendo al final, el ser humano superior a Dios mismo, por no más que el propósito original mismo Dios.  Y la sola nota muestra claramente el desbordamiento de los fines de este Ensayo.

 


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10 noviembre 2009 2 10 /11 /noviembre /2009 09:02

Clich--Educaci-n--Posgrado-Educaci-n

Filosofía de la Educación
y Teoría del Humanismo.

Ensayo, 2009 (2/6)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica,
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 16 nov 2009.

 

2  Refutación de la posición contrapuesta

 

Refutar, desde el punto de vista de la dialéctica materialista, significa establecer el grado de desarrollo de la contradicción.  Desde aquel en que en la identidad se reconoce el germen de lo nuevo, al rompimiento de la identidad haciéndose la diferencia, no obstante lo viejo y lo nuevo coexistan; pasando a la contrariedad como mera oposición, en donde los opuestos se niegan entre sí pero no se hacen excluyentes; hasta la contradicción como tal, plenamente desplegada en la negación mutua antagónica de los opuestos, por la cual lo nuevo sustituye a lo viejo excluyéndolo, pero de manera metamorfizada, pues en realidad es ahí donde lo viejo, que ha generado lo nuevo, se transforma en lo nuevo en una nueva identidad.

 

Así, si pretendiésemos aquí hacer una refutación por plena contradicción, tendríamos que demostrar la total falsedad de lo opuesto; lo que sin duda sería una pretensión fuera de lugar.  Nos interesa pues, establecer tan sólo la diferencia y la contrariedad, es decir, la mera oposición con la tesis contrapuesta.

 

Esta tesis o posición contrapuesta se refiere, en su marco gnoseológico, al idealismo en todas sus formas.  Se refiere a esa corriente de pensamiento opuesta al ateísmo, la cual por su parte es fundamento del teísmo mítico-religioso que en la época moderna se sustenta aun en las ideas del duoecento de Tomás de Aquino (1225-1274), que fundándose en Aristóteles pretendía fundir en uno la fe y la razón.

 

Serán autores como Erasmo (1469-1536), o Melanchton (1497-1560), los que iniciarán las nuevas adecuaciones en el humanismo, a manera de un contradictorio “humanismo cristiano”[1].

 

En consecuencia, lógicamente, hemos usado el silogismo de refutación siguiente[2]:

 

Todo lo que da lugar a una educación científica, se funda en la filosofía materialista y dialéctica ateísta

El humanismo capitalista no se funda en la filosofía materialista y dialéctica ateísta

..................................................................................................................

Luego, el humanismo capitalista, no da lugar a una educación científica.

 

Explicaremos, pues, la filosofía materialista dialéctica como la libertad y la verdad científica tras el Renacimiento (ss.XV-XVI) y el reposicionamiento del idealismo adaptándose a los nuevos tiempos con pensadores como el propio Descartes y seguidores de éste como Leibniz (1646-1716), o incluso críticos de aquel como Berkeley (1685-1753), que impulsará un nuevo giro en el pensamiento filosófico idealista subjetivo.  La fusión empírico-racionalista en el método científico está ya en proceso, la filosofía materialista acaba aceptando de buen grado esa dialéctica; pero la filosofía idealista, justo con Berkeley, rechaza ahora el racionalismo, el procedimiento lógico que conduce al conocimiento verdadero, y asume ahora una posición del lado del empirismo, reduciendo el conocimiento a la pura percepción sensible.  A éste le siguió Hume (1711-1776), el cual, continuando la lucha contra la ciencia materialista y con ello contra el humanismo clásico ateísta, criticó el principio de causalidad objetiva y afirmó que lo seguro, la certidumbre, no estaba en ello, sino en la fe.

 

En el marco teórico temático, el humanismo renacentista clásico; ateísta por excelencia, donde “el intelecto humano es igualado al divino...  El hombre ha acortado la distancia que lo separa de Dios para eliminar gradualmente al mismo Dios”[3], luego llamado “humanismo erudito o literario”, fue sostenido por los teóricos de la burguesa progresista más revolucionaria que impulsaba los cambios drásticos y sustanciales; su expresión más radical se dio inicialmente, no teniendo más opciones, en el ámbito de la literatura (de ahí la denominación que se le atribuyó), y formó el movimiento cultural del clasicismo.  Por el contrario, el “humanismo cristiano” que se le opuso, fue sostenido, por su parte, por los teóricos de una burguesía progresista; pero ya no revolucionaria, sino conservadora, deseosa de detener los cambios que luego llevaron inevitablemente a la Revolución Francesa de 1789, en la cual se consumó la desaparición del viejo régimen feudal del medioevo, y quedó consolidado el nuevo régimen del sistema económico social capitalista.  El “humanismo cristiano” por su parte, apegado a la enseñanza religiosa del precepto de “bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos será el reino de los cielos”[4], se expresó en el movimiento cultural del manierismo y el barroco.

 

La lucha ideológica entre ambos en el siglo XIX, se expresó ahora, para el “humanismo literario” (el humanismo clásico ateísta), en el movimiento cultural del Romanticismo Realista (de la vida real, de opresión y cambio), en tanto que el “humanismo cristiano” (mero humanitarismo filantrópico misericordioso), expresó sus intereses a través del movimiento cultural de Romanticismo Naturalista (de la vida burguesa idílica en una naturaleza inamovible).

 

Aludiendo a la segunda premisa o premisa de tesis, en este caso en la condición particular de tesis refutada: el que “el humanismo capitalista no se funda en la filosofía materialista dialéctica”; es decir, justamente la negación explícita a la tesis o posición contrapuesta a lo que se sustenta en este ensayo, en donde el humanismo clásico ateísta es la esencia del movimiento cultural, esta vez, del movimiento cultural del Realismo Socialista; así como el humanitarismo burgués (el “humanitarismo cristiano”), es la esencia de los movimientos culturales llamados “vanguardistas”, del siglo XX, que hacia el final de éste y tras la caída del socialismo, adopta el movimiento ideológico-cultural del llamado “posmodernismo”.

 

Si el pensamiento ilustrado de la modernidad sustentó el método científico en el principio de: <<aprender a caminar a la luz del conocimiento adquirido y en la certidumbre de sus leyes>>; ahora el posmodernismo, por lo contrario, sustentando –a decir de su principal teórico contemporáneo, Edgar Morin– en el “método científico” sobre el principio por el cual ahora habrá que: “aprender a caminar en la oscuridad y en la incerteza”[5], donde el ser humano nuevamente es sólo un medio, un instrumento de Dios, frente al pensamiento moderno renacentista por el cual “el hombre del Renacimiento es consciente de sí mismo y su conciencia surge del orgullo por lo que ya ha logrado”[6]. Así, ese planteamiento de Morin, no puede ser sino el enunciado de un principio oscurantista que nos devuelve a los tiempos de la mayor ignorancia del medioevo[a].  No es ajeno entonces, el hecho de que la educación “en la Era Planetaria”, como dice Morin, considere ahora que el conocimiento, siendo innato, ha de hacerse consciente o trascendente (propio a un estado alterado de conciencia), por la experiencia metafísica de la revelación.

 

Así, el “humanismo” capitalista del posmodernismo, o su versión como humanitarismo filantrópico por el cual no se resuelve la pobreza desde sus causas, sino se ayuda misericordiosamente a atenuarla y sobrellevarla; se expresa ahora como la “responsabilidad social”, en el buen patrón que si bien no puede más que explotar el trabajo asalariado de sus empleados, no debe hacerlo por lo menos tan abusiva y cínicamente.

 

En consecuencia, si lo dicho anteriormente corresponde a la verdad objetiva, entonces es verdad que el humanitarismo capitalista, da lugar a una educación alienada[b], como en las líneas siguientes lo haremos ver.

 

Finalmente, en el marco teórico especializado acerca de la educación, en los contrarios de fundamento teórico más general y esencial están, de un lado, el fundamento teórico socipedagógico; la “Escuela Tradicional” (socialista); que asumimos, contra el fundamento teórico psicopedagógico; la “Escuela Nueva” (capitalista); que rechazamos.

 

Sería extensa y prolija la argumentación; baste decir que en tanto la sociopedagogía (en la educación socialista) trata por principio con la colectividad de un ser humano libre en su determinación social, en donde su formación educativa se refiere a la formación de su personalidad con base en su conducta volitiva; esto es, una conducta regida por su voluntad consciente dada por su responsabilidad y compromiso social; “esto es –decíamos ya nosotros mismos en otra parte–, de la conducta consciente propia de la formación moral”[7] la psicopedagogía trata, por definición en su carácter psicologista, con la individualidad de un ser humano enajenado (los medios de producción y la producción misma no están a su servicio, para resolver sus necesidades; sino es él el que está al servicio de los medios de producción y de las necesidades de la producción misma), y alienado (es víctima de un complejo proceso en que le ha sido inducida una manera de ver la realidad de nuestra sociedad capitalista y mercantil actual, confundiendo las relaciones humanas por su naturaleza, morales, con las relaciones ente las cosas, por su naturaleza, mercantiles), como lo que opera en la determinación de su conducta pulsiva, inconsciente; y en consecuencia, al entender de la psicopedagogía, será entonces la educación la que induzca los cambios positivos en la conducta negativa de los sujetos.


[1]      Recordemos que el humanismo se define prometéicamente, por tomar el ser humano el fuego divino del conocimiento haciéndose él mismo a manera de “Dios” y ateístamente, valiéndose por sí mismo.  El “humanismo cristiano” que aparece con Erasmo y principalmente con Melachton entre los ss.XV-XVI, supedita la erudición humanista científica a la doctrina cristiana, donde el ser humano es aun un ser sumiso a Dios.  El “humanismo cristiano”  (de expresión cultural manierista y barroca) contrapone a sí mismo al humanismo en general, reducido a “humanismo literario” (de expresión cultural clasicista).  El “humanismo cristiano” resulta un total contrasentido, de tal modo que reduce el verdadero Humanismo que busca la emancipación del ser humano, a un “humanitarismo” filantrópico y misericordioso que mantiene al ser humano sumiso a Dios y al poder religioso.

[2]    Modo BAROCO de la segunda figura del silogismo.

[3]      Otahalova, Jirina; El Humanismo; en R. Chadraba, et al; “Renacimiento y Humanismo”, Enciclopedia Popular Nº 10; Editorial Cartago, Buenos Aires, 1965; p. 76.

[4]      Ibid. p.76

[5]      Morin, Edgar, et al; Educar en la Era Planetaria; Editrorial Gedisa, Barcelona, 2002; p.67-68.

[6]      Otahalova, Jirina; El Humanismo; en R. Chadraba, et al; “Renacimiento y Humanismo”, Enciclopedia Popular Nº 10; Editorial Cartago, Buenos Aires, 1965; p. 75.

[a]      En la actualidad, el francés Edgar Morin, es apoyado directamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID); promoviendo su llamada “Cátedra Itinerante <<Edgar Morin>> para el Pensamiento Complejo”, que recorre los diversos países del mundo (léase principalmente América Latina) fundando los “Institutos para el Pensamiento Complejo”, a través de los cuales se pretende difundir esa ideología oscurantista, e imponerla como base de la educación mediante la llamada Pedagogía Crítica, o Pedagogía Global Interactiva, o también Pedagogía Holística.

[b]      Quizá lo demostrado pudiera considerarse demasiado evidente, no obstante en la demostración lógica, lo aparentemente evidente tiene que ser demostrado; más aun cuando ello opera con fines didácticos.

[7]      Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Teoría Educativa, Fundamentos e Implicaciones; Imprenta, México, 2007; p.31.


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10 noviembre 2009 2 10 /11 /noviembre /2009 09:01

Clich--Educaci-n--Posgrado-Educaci-n

Filosofía de la Educación

y Teoría del Humanismo.

Ensayo, 2009 (1/6)*

 Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri**

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica,

http://espacio -geografico.over-blog.es/; 
México, 10 nov 2009. 


 
Introducción

 
                                Este Ensayo no podría ser, sino por las mismas razones de su tema y contenido: la filosofía de la educación, fundada en su esencia, en la teoría del humanismo; esto es, como expresión de la humanización del ser humano por el ser humano mismo, para su libertad, con fundamento en la filosofía dialéctico materialista ateísta***.  Es decir, porque este Ensayo es para los seres humanos estudiantes de este curso, con los cuales, yo, ser humano humanizándome contribuyendo a humanizarlos por la simple tarea que se realiza, he compartido estos conocimientos con fundamento en la teoría del humanismo; por excelencia, y en su esencia, ateísta; y, en consecuencia, en el pensamiento filosófico materialista dialéctico.

                                Al ser un Ensayo con fines didácticos, desarrolla no sólo un contenido en el tema enunciado en el título, sino explicita el procedimiento lógico de su elaboración como procedimiento hipotético-deductivo de la demostración; por lo demás, aspecto esencial del método científico de la modernidad (en este caso, en la metodología de exposición); es decir, método científico de los últimos cinco siglos, cuyas bases fueron echadas desde la revolución copernicana (siglo XVI) y los trabajos de Galileo (1564-1642) y Kepler (1571-1630), como con los aportes al procedimiento de obtención del conocimiento objetivamente verdadero, por oposición al dogma escolástico medieval; aportados tanto en el empirismo, en el protocolo de sus “Tablas de Comparación”, por Bacon (1561-1626), como en el racionalismo, en el protocolo de las “Reglas del Método”, por Descartes (1596-1650), hasta el protocolo de los “Principios”, de Newton (1642-1727); esencialmente discutiéndose sobre el papel de la hipótesis en el silogismo como procedimiento de la demostración lógica.

                              Por la influencia de Newton, surgió inevitablemente en el período de la Ilustración (básicamente el siglo XVIII) el pensamiento mecanicista en la teoría del conocimiento; pero, al mismo tiempo, las reglas del método científico aportadas por éste, determinaron el proceso de fusión empírico-racionalista en el método científico, y con ello el fundamento dialéctico
del mismo.

                               Con Hegel (1770-1831), y su influencia por toda la primera mitad del s.XIX, el método dialéctico del análisis de las contradicciones (entendido no como contradicciones del pensamiento, sino de la naturaleza opuesta de las cosas, u objetiva), en su forma idealista metafísica de la consideración de los contrarios por su naturaleza externa, por la forma, por el fenómeno, se hace dominante; y para la segunda mitad del mismo siglo, con Marx (1818-1883) y Engels (1820-1895), la dialéctica hegeliana se invierte haciéndose dialéctica materialista, del análisis objetivo de la realidad objetiva, atendiendo al análisis de las contradicciones por su naturaleza interna, por su contenido, por su esencia, hasta nuestros días.

                               Se explicita, pues, el procedimiento lógico hipotético-deductivo de la demostración mediante la elaboración previa de un silogismo, por el cual se trata de demostrar que, la más alta expresión del Humanismo, es fundamento de la filosofía de la educación en tanto ésta es vía de la libertad en el más elevado carácter ético-estético:

 

 

Premisa antecedente:

El comunismo y su filosofía materialista dialéctica ateísta, es fundamento de la filosofía de la educación en tanto ésta es vía de libertad en el más elevado carácter ético-estético.

 

Premisa tesis:

La más alta expresión del Humanismo, es el comunismo y su filosofía materialista dialéctica ateísta.

...............................................................................................

Consiguiente (hipótesis):

La más alta expresión del Humanismo, es fundamento de la filosofía de la educación en tanto ésta es vía de la libertad en el más elevado carácter ético-estético.


Asumimos, pues, como marco teórico gnoseológico de este trabajo, el pensamiento dialéctico materialista; mismo que en su parte temática se refiere a la teoría del humanismo en su concepción clásica renacentista, profunda y esencialmente ateísta; y en su parte especializada, a la educación con un fundamento sociopedagogista.

 


                                 En cuanto a la estructura de este documento, exponemos en un primer apartado los argumentos acerca de nuestros fundamentos teóricos en los cuales se sustenta todo lo demás dicho.  Luego, en un segundo apartado, nos referimos a lo que no somos, a la argumentación demostrativa de lo que consideramos una vía equívoca del conocimiento; es decir, a la refutación de la posición contrapuesta****


                                Finalmente, entre el tercer y quinto apartados, se vierten los argumentos demostrativos de cada una de las premisas del silogismo antes enunciado, verificando la hipótesis: el que el Humanismo y su contenido ético-estético, es el fundamento de la filosofía de la educación como vía hacia la libertad; y con ello, dialécticamente a su vez, demostrando la tesis sustentada: el que la más alta expresión del humanismo, es el comunismo y su filosofía dialéctico materialista ateísta.

  

 

1 Fundamentos

                                Hablar de la “filosofía de la educación” puede tener dos acepciones: 1) una popular en la que por ello se entiende ese “saber en general de la educación –no necesariamente riguroso– con un sentido propio o particular”, una especie de interpretación propia con que cada cual define su concepto y tarea  educativa; o 2) una definición rigurosa, científicamente fundada o teorizada, acerca de la educación, y en la cual se responde categorizadamente a cada concepto involucrado (es decir, en donde cada concepto tiene un fundamento teórico), de manera especial, en un marco teórico gnoseológico preciso.

                               Así, en este ensayo se sustenta nuestra filosofía de la educación en el sistema gnoseológico del pensamiento dialéctico materialista; esto es, en el marxismo o teoría del comunismo, todo lo cual es uno y lo mismo.  Es decir, categorías distintas, pero que expresan aspectos semejantes, en sí, de un mismo hecho.

                               Justo es en la teoría del comunismo y su fundamento filosófico dialéctico materialista elaborado por Marx y Engels, en donde se compendia precisamente, a su vez, la teoría del Humanismo, entendida como “el reconocimiento de la historicidad del hombre”(1)
.  La teoría del comunismo (donde el socialismo como parte de este es la fase de transición del capitalismo al comunismo), es la teoría de una sociedad en la que ha quedado abolida la propiedad en manos de unos cuantos, de todo aquello que produce para toda esa sociedad.  Abolido desde la sociedad socialista eso que se denomina “propiedad privada de los medios de producción social”, quedará abolida la causa de la desigualdad social misma; con todos sus vicios de egoísmo, y en donde los que se hacen del poder, promueven para las clases sociales explotadas su alienación mediante creencias teístas míticas acientíficas y falsos valores; reemplazados éstos por una nueva moralidad, y en consecuencia, donde han desaparecido las clases sociales y reina, social, económica, política y moralmente, una sociedad de comunes, equitativa, de iguales.

                                En nuestro marco teórico temático, la teoría del Humanismo, en su esencia, surgida por oposición al teocentrismo religioso medieval (ss.V-XV), en un proceso renacentista bajo el período del llamado “despotismo ilustrado” cuyos monarcas “güelfos” luchaban contra los señores feudales, de crítica al clero e ideas aun vagas de unidad nacional, en la forma erudita y literaria en que sólo podía expresarse en ese momento del siglo XIV, que fue de Dante (1265-1321), a Petrarca (1304-1374), y Boccaccio (1313-1375), expresándose filosófica y socialmente ya en su plenitud entre los ss.XV-XVI, entre otros autores como Pomponazzi (1462-1524), Nicolás Maquiavelo (1469-1527), Ulrrich von Hutten (1488-1523), o los utopistas del s.XVI, Moro (1478-1535) y Campanella (1568-1639); es aquella en la que el culto es ahora al antropocentrismo científico moderno.  De la dependencia absoluta a Dios en donde el ser humano ha de ser un miserable de espíritu, se pasa al ser humano de la mayor espiritualidad en la reivindicación de la dignidad humana, dependiendo de sus conocimientos científicos y sus propias capacidades.  En él, el teísmo oscurantista medieval que despreciaba al ser humano en sí, tomándolo tan sólo como la “prisión del alma” castigada; puesto que el alma es un ente no del Reino de la Tierra, sino del Reino de los Cielos, entendido éste como un mundo sobrenatural; ha sido reemplazado paulatinamente por el panteísmo (s.s.XVI-XVII), y de éste, pasándose al deísmo (s.XVIII), y finalmente al ateísmo (s.XIX-XXI), en un largo proceso de emancipación de las mentes y la liberación del ser humano por el ser humano mismo.

                                Conjuntar lo anterior en un marco teórico especializado, significa definir nuestro concepto de la educación con base en ello; con todo lo cual se estructurará nuestra filosofía de la educación.

                                En particular, nuestro concepto de educación está sustentado en la sociopedagogía, fundamento de la educación socialista, y por lo tanto, de lo que en el mundo occidental o capitalista, por razones de lucha ideológica contra el comunismo, se ha llamado, de manera descalificativa, como la “Escuela Tradicional”*****
.

                                En este punto seguimos las ideas de una educación social desde Makarenko (1888-1939), a Pinkevich (1883-1939), Pistrak (¿-?) y Lunacharsky (1875-1933), para llegar a Bogdán Suchodolski en las décadas sesenta-setenta del siglo XX, en que se atiende al problema esencial de esa educación social con una educación ético-estética, plenamente humanista.


*      Ensayo didáctico para el curso “Filosofía de la Educación”, I Cuatrimestre, de la Maestría en Educación, CESUM, abril-mayo de 2008 (con su actualización a agosto de 2009)..

**    Geógrafo, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Maestría en Educación Superior, y Doctor en Filosofía, por el Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM).  Jefe del Área de Relaciones Internacionales y Director de la Maestría de la misma, de la Universidad Internacional “José Vasconcelos”, Cuernavaca, Mor; agosto de 2009.  Correo Electrónico: e_lihi@hotmail.com.  Sitio: http://espacio-geografico.over-blog.es/

*** Por dialéctica se entiende el sistema y método filosófico por el cual todo proceso se reconoce como una unidad de opuestos que contienden entre sí (en este caso, la unidad de opuestos entre el empirismo y el racionalismo).
****
En nuestra interpretación de las cosas, debe entenderse por objetividad, el reflejo cada vez más fiel de la realidad de mundo de los objetos materiales.  Así, ese intento se hace desde distintas posiciones o interpretaciones filosóficas (consciente o inconscientemente) asumiendo cada una, el constituirse en la que más fielmente interpreta la realidad del mundo.  En ese sentido, en nuestra manera de ver las cosas, no debe confundirse la objetividad en el conocimiento, con una pretendida posición neutral, que en el fondo no existe.  La pretendida posición neutral es, por principio, una negación explícita a la refutación, planteando indiferentemente la negación implícita de todo lo que no es esa misma posición.  Objetividad es atenerse a los hechos, independientemente de nuestros deseos, de nuestras ideas o subjetividad; y ello no niega la posibilidad, sino más aun la impone, de la refutación de las tesis que se juzguen erróneas.

1      Abbagnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; Fondo de Cultura Económica; México, 1966; (v. Humanismo).

***** Aspecto encubierto en una pueril critica a los viejos métodos didácticos mediante sanciones físicas.

 


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10 noviembre 2009 2 10 /11 /noviembre /2009 09:00

Clich--Educaci-n--Posgrado-Educaci-n 

El Concepto de Espacio Geográfico

en la Educación Básica.

Artículo, 2009.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 10 nov 09.

 

Uno de los autores que citamos en nuestro artículo El Concepto de Espacio Geográfico en la Red Internacional, el Prof. Gilberto Macías Herrera, puesto en comunicación directa con nosotros, nos hizo llegar una interesante solicitud: <<¿cómo se plantearía, entonces –dado nuestro concepto de espacio geográfico en su máxima abstracción filosófica, como “la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta”–, esa expresión en forma adecuada a la Educación Básica (que en México comprende hasta la edad de quince años)>>.

 

Ciertamente, en alguno de los artículos antes expuestos, nos hemos referido ya, a su vez, a la forma divulgativa de ese concepto que centra nuestra atención; y que no es otra que la ampliamente conocida definición de Emmanuel de Martonne (véase el artículo El Concepto de Espacio Geográfico en la Red Internacional), con la sustitución del empirismo positivista de aquel, por el idealismo subjetivo kantiano fenomenológico en la teoría del conocimiento, de esa “superficie” en tanto un “constructo social”; es decir, en tanto aquello humanizado; lo cual no es mas que, otra vez, pero dicho de otro modo, las relaciones entre los fenómenos naturales y sociales.  Todo lo cual, con un contenido idealista subjetivo, como consecuencia de que la definición científica del espacio geográfico hasta ahora, no ha sido sino la misma que calificamos de divulgativa.

 

En otras palabras, para expresar nuestro concepto altamente abstracto de espacio geográfico (propio de la Educación Superior), a la forma apropiada para la Educación Básica, y sin irnos al extremo de su forma divulgativa, todo lo que bienintencionadamente perderemos en profundidad científica abstracta, será lo que ganaremos en acto divulgativo y utilitario.

 

Se nos impone pues, la doble tarea de traducir esa definición abstracta de espacio geográfico (dada en el pensamiento dialéctico materialista), a lo concreto pensado para su comprensión en la Educación Básica; como a lo divulgativo, con ese fundamento para la cultura popular.

 

El espacio geográfico, muy filosóficamente dicho, como la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta, puede traducirse para fines didácticos en la Educación Básica, como las relaciones de la tridimensionalidad en la cual se dan todas las propiedades de la forma de existencia, tanto de la naturaleza como de la sociedad.

 

La dialéctica son relaciones, particularmente contradictorias; la tridimensionalidad es en sí el espacio newtoniano con el cual bien nos las podemos arreglar geográficamente, y con mayor razón en el propósito comprensivo para la Educación Básica.  Aquí el concepto que se introduce, esencial, es pues el de “forma de existencia”, donde la forma de existencia ya espacial, ya temporal, y las propiedades de esa forma de existencia espacio-temporal, por sólo mencionar sus categorías básicas, son: su lugar y situación, su localización y distribución, sus conexiones y relaciones, su simetría o asimetría, su isotropía o anisotropía, su isomorfismo o anamorfismo, et sig (todo lo cual, por supuesto, no tiene nada qué ver con los fenómenos en sí).

 

La causalidad estudiada, en consecuencia, no es la de los fenómenos en sí mismos (objeto de estudio de otros especialistas), sino la de sus atributos espaciales; la causalidad en cuanto a por qué espacialmente son como son o están como están; esto es: la causalidad, dada como el por qué un lugar y no otro (del fenómeno que debe ser entendido geográfica o espacialmente, como un estado de espacio discreto, que ocupa un lugar en el estado de espacio continuo: el vacuum tridimensional newtoniano); por qué el valor de sus coordenadas puntuales zonales, de sus posibles rangos, o de su azonalidad; por qué la localización y distribución, según otros factores en relación o conexión en su índole física externa; y todo ello, explicado mediante la Cartografía y el Globo Terráqueo.

 

Si se quiere ver más simplificadamente, de lo que se trata en Geografía para la Educación Básica, es: 1) la enseñanza del espacio terrestre a través de los mapas, y en mucho, con la enseñanza de cómo se hace un mapa (un profundo misterio incluso para no pocos a nivel superior); esta es la parte esencial de la enseñanza de la geografía, los fenómenos representados en ella, lo secundario (esto ya lo afirmábamos justo desde el XI Congreso Nacional de Geografía en México).  Tómese esta idea como referencia: la historia de la Geografía es la historia del conocimiento del espacio terrestre (hasta aquí todos estamos ya de acuerdo; hace quince años incluso esto era negado); el espacio terrestre tiene dos modelos básicos para representarse y estudiarse, que son el Globo Terráqueo y el Mapa, y en ese sentido, la historia del conocimiento geográfico como historia del conocimiento del espacio terrestre, es la historia de la transformación de la esfera dada en el Globo Terráqueo (un volumen tridimensional), en el mapa (una superficie, en lo concreto, bidimensional; pero en lo abstracto, un hiperplano con atributos tridimensionales), y en ese mismo sentido, esa historia básicamente no es otra que la historia de la cartografía; y, 2) la enseñanza del estudio de los fenómenos, claramente como lo aportado como conocimiento por otras ciencias especiales, en donde geográficamente –esto es, con la identidad propia de la Geografía–; éstos tienen un tratamiento en calidad de estados de espacio (esto es lo nuevo, esto es lo que ahora hay que tratar de entender.  Como estados de espacio, para nosotros los fenómenos no son lo que para su especialista, sino puntos o conjunto de puntos y volúmenes, con todos sus atributos espaciales).  Hay en ello, en sus regularidades observadas y descritas, una explicación causal apegada a leyes geográfico-espaciales (o simplemente geográficas), que en su momento, con la suficiente lógica de fundamentos, también discutiremos aquí.

 

Como puede apreciarse, pareciera no haber diferencias entre lo que se ha venido haciendo y lo que aquí se propone; pero así como cambia la definición del concepto de espacio terrestre, cambia a su vez la lógica de comprensión de ese objeto de estudio en función de otras categorías, y es aquí donde se hace la diferencia esencial, que a la larga, dará con toda evidencia una notable diferencia teórica científica (hasta aquí pareciera no haber diferencia, porque apenas estamos en las bases).

 

Pero ese conocimiento sistemático dado en el método científico de la modernidad, no podrá ser sino precisamente echando las bases lógicas del paso de lo simple a lo complejo, en una armazón sólida y consistente de postulados, principios, conceptos, leyes y teorías.  Hasta aquí, hemos puesto apenas la primera piedra: el concepto de espacio geográfico tanto en su máxima abstracción teórica, como en su expresión concreta-pensada, ad hoc para la Educación Básica, y la diferenciación de su forma divulgativa>>.


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5 noviembre 2009 4 05 /11 /noviembre /2009 09:03

Espacio Trigonal Esferoide-Elipsoide Las superficies terrestres

pueden ser más de 6...

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri  

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica:
http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 5 nov 09.

 

                              La crisis económica de 1994-1995 nos fue absolutamente adversa, nos alejó, si bien no de la vida profesional, sí por entero de la actividad intelectual en que veníamos trabajando desde siempre.  Llegamos a creer que lo hecho hasta ahí había sido toda nuestra participación.  Por esas fechas estaba naciendo la “red de redes”, Internet; y no creamos nuestro primer correo electrónico sino hasta 1999, y de hecho empezamos a incursionar en la red hasta el año siguiente, fecha misma en que los blogs empezaron a popularizarse.

 

                             Más allá de conocer los principios generales de esta nueva herramienta tecnológica, y que terminando nuestra Maestría en Educación Superior hacia principios de 2005, recibimos un curso en el que se incluyeron elementos de programación con el “lenguaje http”, seguimos indiferentes, veíamos todo aquello ajeno a nosotros.  Incluso alguna vez, hacia mediados de 2008 quizá, nos encontramos con el Blog del compañero José C. Martínez Nava, y, aún así, no entendimos la idea de la “Bitácora” y su importancia.

 

                              Tuvo que llegar el año 2009; con él, una alumna que había creado su propio Blog y al que me invitaba a hacerle comentarios en el mismo, e intentándolo, tuve que “crear mi cuenta”; pero sin saber absolutamente nada del asunto, como autómata llené formatos “a ver qué pasaba”, y el resultado fue que de pronto había creado mi propio Blog..., y al cual no supe cómo volver a entrar.  Entonces, y sólo entonces, me di cuenta del valor de la herramienta.  Luego hice un segundo y fallido intento, e igual, apenas logré avanzar un poco más en el conocimiento de esas llamadas “plataformas”.  Casi sintiéndome ya rebasado por la tecnología, estuve a punto de abandonar la idea, no obstante esta era muy sugestiva.  E hice un tercer intento, y acabé por entender la lógica, y el último día de mayo de 2009, nació este “Espacio Geográfico”.

 

                             ¿Por qué todos estos antecedentes?, ¿qué tiene que ver todo este “rollo” con el título del artículo?...

 

                              Bueno, pues simplemente, que con ello volvimos a la actividad intelectual que habíamos abandonado forzadamente quince años atrás.  Nos dimos una actualización rápida y general, ahora en proceso de detalle, y en ello nos dimos cuenta que el problema ya no era el de nuestro tiempo, de veinte y treinta años atrás: el demostrar que el objeto de estudio de la Geografía era el espacio terrestre; sino que, aceptado ya eso hoy en día, el asunto entonces era entrar en el estudio y discusión del mismo, a partir de los pocos elementos que habíamos alcanzado a avanzar desde aquellos años.

 

                            En nuestra tesis de Licenciatura: “Geografía: Fundamentos de su Teoría del Conocimiento” (1983), habíamos incluido ya una figura en la que se intersectaban tres superficies: la superficie física concreta de la Tierra, la superficie matemática abstracta del elipsoide de revolución, y la superficie física abstracta del geoide.  Ellas entre las otras superficies posibles, como el cuasigeoide y el telluroide...  Pero, al volver, recién nos hemos enterado, como se los dije, de más superficies posibles de la Tierra en el estudio de su espacio.  Buscando un dato sobre otro tema, nos encontramos con esta información: están también, el “elipsoide fosa”, el “geoide fosa”, y el “geoide magmático”, y van 9.

 

                              Pero en la belleza de la ciencia; como ya en otro artículo comentaba acerca de lo afortunado de ciertos errores; se dan estas cosas: dos años después de publicado este artículo, alguien, al parecer un geofísico; se toma el tiempo y cortesía para instalar un comentario, al parecer, y seguramente, puesto que no se ve otra explicación, leyó mal, y entendió “geoide magnético”, sobre lo cual dice tener algún estudio avanzado; en lugar de “geoide magmático”.

 

                              Bueno, pues las cosas se dan así, y con ese error de lectura, apareció otra posible superficie terrestre, que nosotros bautizaremos como: el “magnetogeoide”; y ya son 10.

 

                             El que sabe perfectamente bien de esto (excepto del “geoide magnético” del que en ningún momento habla), es el compañero geodesta colombiano, Daniel Iván Camacho Quintero, el cual lo expone en El Sistema de Referencia Geológico: El Geoide Magmático y su aplicación el Geoide Fosadel año 2004, en:

http://www.monografias.com/trabajos16/geoide/geoide.shtml y http://www.monografias.com/trabajos16/geoide/geoide2.shtml

 

                             El que se ubique como geógrafo del siglo XXI, no puede dejar de acceder a esa liga; sólo tengo que preveniros: muy propio a estas fechas mexicanas de principios de noviembre (“Días de Muertos”), o anglosajonas (“Día de Halloween”); desconozco en otras culturas o países; dicho artículo está plagado de espeluznantes y aterradoras fórmulas, matrices, y demás crueles espantos.

 

                              Ciertamente no hay allí elementos de una geografía divulgativa (ya saben, las imponentes montañas, el enigmático clima, los poderosos océanos, la rica diversidad vegetal y animal y sus vulnerables ecosistemas; y también su parte tétrica, la demografía, la contaminación, los conflictos sociales, y las “relaciones” de todo ello, etc); no es tampoco un artículo apto para menores de Educación Básica.  Es un trabajo excelente, con elementos de la Geografía científica a proyectar para el siglo XXI (seguramente nada qué ver, por ejemplo con nosotros acá, con los trabajos del recién celebrado VI Simposio de Enseñanza de la Geografía en México cuyo tema fue precisamente “La Enseñanza de la Geografía para el Siglo XXI” y toda esa “geografía de los profesores”).  Cuando vean las terroríficas fórmulas, pásenlas por alto, pero no dejen de leer el texto; esas fórmulas son como esa conminación de “broma o truco” de los niños en estas noches, no se dejen intimidar.

 

                              La Geodesia es una geociencia, por lo tanto una ciencia acerca de las mediciones de la Tierra cuya generalidad pasa primero por el saber geográfico, y de ahí deriva como lo que es (el que lea el artículo, con todo derecho se preguntará, ¿pero es geodesia, o geología, o geografía, o geofísica; qué es esto!?).  Por ello me refiero a que hay en dicho trabajo elementos de geografía.  Ciertamente la geografía con esa alta matemática ya no es para mí (¡fiuu!), mi tiempo se ha caracterizado por el sólo hecho de decirles que la Geografía es otra cosa; pero en adelante, el que se diga científicamente geógrafo, estudioso del espacio geográfico o terrestre, de ahora al futuro, o le entiende a eso expuesto en tal artículo, que son las bases del estudio del espacio geográfico, o dejando de jugar al geomorfólogo, al meteorólogo, al ecólogo, o al sociólogo, una de dos: 1) o toma profesionalmente esas especialidades en sus respectivos ámbitos; o, 2) deja en claro que su actividad profesional en geografía es, ya en la Educación Básica, o bien en la divulgativa (y esto último no lo decimos ahora peyorativamente, la divulgación de la ciencia no tiene nada de menor; constituye todo un lado de la actividad científica), pero que ello ya no debe seguir confundiéndose más como la ciencia de la geografía en sí misma.

 

                                En otro artículo haremos un comentario particular a ese trabajo ahora sólo recomendado en su lectura.

 

 


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5 noviembre 2009 4 05 /11 /noviembre /2009 09:02

Augusto-Comte.jpg La Obligada Educación

Filosófico Positivista

en Geografía

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica:
http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 5 nov 09.

 

 

_  El conocimiento geográfico... –a ver niños, atención, esto es importante– ...es aquel acerca de los fenómenos naturales y sociales en sus causas y relaciones en la superficie...

_  Entonces la Geografía estudia todo, no? Profe...

_  Así es, y más aún lo hace destacando las relaciones entre los fenómenos a partir de la energía de nuestra estrella el Sol...

_  Y de las galaxias, no Profe?, como lo vimos el otro día.

_  Sí, la Tierra no es ajena a los fenómenos del Universo, todo está en relación...

_  Y eso cómo es Profe...

_  Pues, por ejemplo: un determinado clima, en un tipo dado de suelo, genera un tipo específico de vegetación.  En el ecuador, donde se tiene un clima tropical, se forman las grandes selvas en un suelo muy rico en materia orgánica, a diferencia del suelo que se tiene en las zonas volcánicas...

_  ¿Y por qué se forman los volcanes?...

_  ¡Ah!, pues...

_  Pero es más desastroso un huracán que un volcán, no Profe?

_  Pues depende, porque...

_  En las fotos se ve que abarcan mucho de los océanos...

_  Ajá, ahí se puede estudiar otro tipo de relaciones...

_  En los océanos se forman los tsunamis, que son más poderosos que los volcanes y los huracanes...

_  Bueno, les digo que eso depende de...

_  ¿Y por qué cambia la vegetación de las selvas a otros lugares Profe?

_  Pues como les decía, por la relac...

_  Profe, ¿y qué es el suelo?...

_  Ah, muy bien, pues es esa parte de la superficie terrestre donde crece la vegetación...

_  Yo vi en un programa en la televisión, que esas relaciones forman la ecología...

_  Exacto!, muy bien...

_  Cómo que forman la economía Profe?

_  No, no dijo economía, sino ecología; la economía también nos da otras relaciones estudiadas por la Geografía.

_  ¿Y qué es la economía?

_  Ah, pues es la producción social...

_  ¿Y qué es lo social?

_  La sociedad es la vida organizada de los seres humanos como animales políticos...

_  ¿Y qué es política?...

_  Pues las relaciones entre la economía, la sociología, y la política, son también estudiadas por la Geografía.

_  ¡Uhuu!, pues la Geografía estudia todo...

_  Efectivamente, y, además, relacionando también estos fenómenos sociales con aquellos naturales, estudiando sus causas...

_  Yo no podría ser geógrafo Profe, hay que saber mucho, son unos sabios, no?

_  Bueno, no...

_  Se han de pasar la vida estudiando, no Profe?

_  Bueno, como todo...

_  No Profe, yo digo que han de estudiar muchos años en la escuela no?

_  No precisamente, sino que se estudia de una determinada manera...

_  Por eso se nos enseña Geografía, no Profe?

_  Cómo que “por eso”; o sea, por qué cosa, a qué te refieres?

_  Pues sí Profe, si usted no nos enseñara Geografía, tendríamos que estudiar un montón de materias...

_  ¡Ah!, ya...

_  Sí Profe, ni tiempo nos daría para estar estudiando todo eso.

_  Ah caray..., pues sí, verdad...

_  Lo bueno es que no lo estudiamos con profundidad, si no se nos fundiría el cerebro...

_  (Ah caray, cómo que sin profundidad, si eso exactamente es lo que yo estudié en la carrera; pues si les estoy dando todo).

_  Una profesora nos hizo un ejercicio de descripción, y nos pidió que describiéramos todo lo que nos rodea; como en su clase.

_  Bueno, pero no, no se trata de un conocimiento enciclopédico...

_  Enciclo... qué?

_  Enciclopédico, o sea, un conocimiento descriptivo y ordenado, de todo; y no, más bien de lo que se trata es de la explicación causal de los fenómenos...

_  O sea que investiga los fenómenos como los demás científicos?

_  Pues en cierto modo, aun cuand...

_  Y entonces, ¿para qué existen los demás científicos?

_  Bueno, es que hoy en día las ciencias son interdisciplinarias, y todos hacemos de todo.

_  ¡Újule Profe!, si los geógrafos no existieran, tendríamos un montón de Profes, y el problema no sólo sería la falta de tiempo, sino el que la escuela le tendría que pagar a muchos, no?

_  Pues...

_  Sí Profe, así usted hace la chamba de todos los demás y nada más vemos poquito de todo y está más fácil.

_  Esteee..., pero no, no, miren, es que..., en realidad..., bueno, cómo les diré...; es que...

 

Bueno, dejemos ahí a ese pobre Profe. ad infinitum con sus problemas de la teoría geográfica inmersa en la filosofía positivista.  ¿Habrá otra manera?...

 


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5 noviembre 2009 4 05 /11 /noviembre /2009 09:01

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

 

Del Hiperplano de Colón,

al Vacumm de Newton;

y de éste, al Hipervolúmen

del espacio-tiempo

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

  http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 6 nov 09.

 

 

                               El concepto de espacio representa un papel fundamental en la teoría del conocimiento; y ha sido en ésta, uno de los conceptos más difíciles de tratar, pero profundamente discutido por los teóricos de la filosofía moderna: los humanistas renacentistas, y los pensadores del período de la Ilustración.  Así, desde Giordano Bruno, pasando por Descartes, Locke y Spinoza, hasta llegar a Newton; se elaboró la nueva noción de la tridimensionalidad del espacio, resumida por este último, como el vacumm, el vacío absoluto como sistema inercial de referencia; a manera de una caja vacía, en la cual, y respecto de ese vacío, ubicamos las cosa.

 

 

El espacio tridimensional como el vacumm.

 

                                 La noción de espacio geográfico, en consecuencia, pasó a ser el continumm dado por el mundo de las cosas (los fenómenos naturales y sociales), en el ámbito de referencia dado por el vacumm; de modo que, no entendiéndose que se le podía estudiar al vacumm más allá de ser eterno sistema de referencia; la atención se centró, incluso por razones utilitarias, en el estudio del continumm.

 

                               Así se desarrolló la teoría geográfica desde Mercator, y luego con Keckerman y Varenio, hasta Hettner; y en ese punto, el concepto de espacio newtoniano se hizo insuficiente para entender la realidad.  Y la crítica a Newton, de Lorenz, Minkowsky, Mach, Poincare, etc.; llevaron hasta Einstein, y luego hasta Planck; y con ellos, el espacio dejó de ser el "vacío absoluto" en el que los cuerpos ocupaban un lugar, para empezar a entenderse por éstos, una dialéctica vacumm-continumm más compleja, donde el vacío como una más de las infinitas formas de la materia, es parte intrínseca del continumm.

 

                               Y el "análisis regional" hettneriano aún en un hiperplano: “La geografía –decía Hettner en ese sentido– es más bien sólo la ciencia de la superficie terrestre según sus diferencias regionales”[1], no obstante muy acertadamente decía a la vez: “mientras nuestro fin sólo se oriente hacia los fenómenos, permaneceremos en el ámbito de las ciencias sistemáticas. Únicamente cuando concibamos los fenómenos como propiedades de los espacios terrestres, estaremos haciendo geografía[2], se mostró insuficiente para una teoría del espacio geográfico, que newtonianamente se refería ya al volumen del vacumm, pero de un vacío del que nada se podía saber.  El paralelismo Geografía-espacio, como Historia-tiempo, detectó el punto de insuficiencia: “La geografía –dice Hettner– es una ciencia del espacio del mismo modo que la historia es una ciencia del tiempo”[3].  La organización de los fenómenos en su temporalidad, se hizo organización de los fenómenos en su espacialidad.  Fue la limitación post-ilustrada del idealismo subjetivo de Kant, para quien el espacio, como el tiempo, eran sólo formas del pensamiento para organizar el mundo de los objetos.

 

 El-Continumm.jpg

El espacio geográfico como el continumm tridimensional.

 

                               Pero, conforme se difundió la teoría de la relatividad einsteiniana durante la primera mitad del siglo XX, así se difundió una nueva noción del espacio: éste ya no fue, ni una idea subjetiva, ni algo mecánicamente separado del tiempo; sino el espacio-tiempo.  El espacio dejó de ser el volumen del vácumm tridimensional, limitado a ser sólo sistema de referencia, para pasar a ser el hipervolúmen del continumm tetradimensional espacio-tiempo, donde el tiempo es una propiedad física del espacio, y su cuarta dimensión.

 

                                Esta noción del espacio que domina ya desde antes de mediados del siglo XX, no ha tenido su derivación correspondiente en Geografía sino hasta la aparición de nuestra tesis de Licenciatura en 1983; y luego de un tortuoso proceso, retomado en estos apuntes casi al final de la primera década del siglo XXI.  Con él, y sólo con él, es que nos será posible entender un conocimiento más complejo de la realidad.

 

Pero al igual que ha ocurrido en esas revoluciones de pensamiento anteriores acerca del concepto de este concepto complejo reflejo de una faceta compleja de la realidad, ahora nuevamente se nos impone teorizar sobre este nuevo desarrollo del concepto de espacio geográfico.

 

                                  El hipervolúmen del continumm tetradimensional espacio-tiempo, es exactamente lo que hemos traducido a la noción de espacio geográfico, como “La dialéctica del estado material de la dimensionalidad continuo-discreta, determinada por la esfera terrestre”.

 

                                   El aspecto esencial de tal discusión está, pues, precisamente en la condición dialéctica de la dimensionalidad espacio-tiempo en su naturaleza continuo-discreta.  Ello es lo que hace ahora la geografía teórica contemporánea, expuesta desde nosotros.


[1]      Hettner, Alfred; La Naturaleza y los Cometidos de la Geografía; en “Geocrítica” Nº 70; Barcelona, 1987.

[2]      Idem, (subrayado nuestro).

[3]      Ibid.

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5 noviembre 2009 4 05 /11 /noviembre /2009 09:00

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

 

Cómo Cristóbal Colón

Descubrió el Espacio Geográfico

Tridimensional

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", REvista Electrónica de Geografía Teórica;

  http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 5 nov 09.

 

 

                              A partir del siglo VI ane, con Anaximandro, dio comienzo el estudio del espacio geográfico concebido en su Perimetrón; básicamente un espacio plano, bidimensional y delimitado circularmente, en el seno del espacio cósmico.

004 VI ane Perimetrón Mapa Anaximandro-Herodoto

El Perimetrón de Anaximandro (s.VI ane)
(en Terán Álvarez, Manuel de; Enciclopedia Labor, T.IV)

                                   Dos siglos después, a pesar de que desde el siglo III ane con Eratóstenes, el espacio geográfico quedó determinado como esférico; e incluso con Aristóteles ya se entendía cualitativamente así un siglo antes; la geometría plana euclidiana no permitió ir a más en esa noción del espacio terrestre.

 

 

 

 

Cálculo del Perímetro de la Tierra por Eratóstenes

 


                                       Tuvieron que transcurrir trece siglos más, para que una nueva noción del espacio geográfico comenzara a elaborarse; y ello ocurrió, precisamente, con la hazaña de Colón, de 1492.

 

                                Hasta entonces, los seres humanos éramos seres perfectamente bidimensionales, viviendo y experimentando un espacio exclusivamente bidimensional.  El concepto de "saltar el océano", así fuese navegando por su superficie, pero en la idea e arribar en alguna otra parte, simplemente no existía.  Aún deslizándose suavemente por la superficie bidimensional del océano, lo único que nos esperaba era el "vacío absoluto" en los límites de la superficie terrestre.  "Saltar" el océano, no sería otra cosa que "saltar al vacío infinito y eterno"; y de ahí el horror vacui.

 

 

 

 

En los límites del espacio geográfico, el horror vacui.

 


                                       Así, la hazaña de Colón no fue "descubrir América", sino la abstracción previa de imaginar "el viaje al Oriente, por la ruta de Occidente".  Y fue ahí, donde el buen Cristóbal Colón, nos insertó en un mundo tridimensional.  Fue un proceso que llevó varios años, pero históricamente, fue un súbito salto que nos sacó del espacio plano.

 

 

                              Sólo que el espacio geográfico en tiempos de Colón, no era otro que el concepto, al respecto, de Jean Tricart, tan usado hoy en día (ciertamente que los geógrafos andamos con algo de atraso teórico).

 

                               Dicho de una manera más técnica, la hazaña geográfico-científica de Colón, consistió en transformar el plano en una esfera, sin ello, como seres bidimensionales, jamás hubiésemos podido cruzar el océano.  Romper ese límite requería un nuevo concepto de espacio geográfico; o más propiamente dicho, de un desarrollo más profundo de dicho concepto.  Y antes que ser un concepto de espacio tridimensional como lo pudiéramos entender hoy, en el siglo XXI (y ciertamente ya desde el siglo XX), ese espacio geográfico de Colón, era en la noción del hiperplano.

 

                               El espacio geográfico como la "epidermis de la Tierra" en la noción de Tricart, en donde no experimentamos el espacio geográfico como seres bidimensionales en una superficie bidimensional, sino como una "superficie de tres dimensiones", eso es justo lo que, en la teoría del espacio, se conoce como el hiperplano; esto es, un plano, con una dimensión superior (ello es experimentar el espacio geográfico como inmerso en el interior del cuerpo de un gigantesco anillo).

 

 

 

El espacio geográfico como el hiperplano.

 


                                          Cinco siglos después, ese concepto de espacio geográfico, es insuficiente (además -como hemos dicho en otro artículo- en tanto que enunciado como "la epidermis de la Tierra", conlleva el error lógico de metonimia en la definición rigurosa).  El espacio geográfico no se reduce a ser sólo el hiperplano como anillo exterior adyacente a la superficie terrestre (idea que inicialmente tuvimos en nuestra tesis e Licenciatura, pero que al poco tiempo superamos -incluso en una afortunada coincidencia de ideas producto de la reflexión independiente, con el compañero geógrafo, el Lic. José C. Martínez Nava-; pero que en el "castañedo" plagio de ideas a partir de esa tesis, así se ha difundido por los últimos quince años), sino que, siendo un espacio plenamente tridimensional (y en otra parte hablaremos de su naturaleza cuadridimensional o tetradimensional), es, digámoslo por ahora así, una esfera cuyo centro, es el centro mismo de la Tierra, y cuyo límite exterior; convencional, pero determinado objetivamente; es la intersección del campo de gravedad de la Tierra, con el campo de gravedad de la Luna.

 

 

 

El límite externo del espacio geográfico,

convencional, pero objetivamente determinado,

en la intersección de los campos gravitatorios

de la Tierra y la Luna.

 

 

                                En resumen, Colón jamás hubiera podido salir del espacio bidimensional del medioevo, conocido como el Ecúmene, limitado por el océano, si no hubiese retomado los avances dados por Eratóstenes (o, afortunadamente, las erróneas modificaciones de estos por Posidonio, que reducían en una cuarta parte el perímetro real de la Tierra, favoreciendo la intención de Colón), y plegando el plano en la esfera, construyendo así un hiperplano, rompió ese límite, donde el "saltar el océano", ya no fue "saltar al vacío", sino el poner "pie firme" en las costas del Lejano Oriente, por la ruta de Occidente (si bien con la historia que todos sabemos).

 

                                 Ahora, atención, si alguna virtud tienen los "piratas", es su capacidad de "actualización"; y ya verán hablando de esto a no pocos, como si fuesen sus ideas propias.  Lo que a vosotros os distinguirá de ellos, será que en vuestra ética profesional, esa actualización real, será refiriendo la fuente de origen de las ideas.


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16 octubre 2009 5 16 /10 /octubre /2009 08:03

El Por Qué del Dónde 1 El αβγ de la Teoría

del Espacio Geográfico

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
"Espacio Geográfico", Revista Electrónica 

 de Geografía Teórica;
http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 30 oct 2009.

 

 

El “aeiou” ciertamente es un asunto de parvulitos (el espacio geográfico como la distancia en una función lineal, unidimensional), el “abc” ya lo es de niños de primaria (el espacio geográfico como la superficie o extensión en una función cuadrática, bidimensional); pero el “αβγ”, ya son palabras mayores, ya es asunto de un estudiante de secundaria, e incluso, del tercer grado de secundaria, en donde estudia geometría y trigonometría, y en ello aparece tal lenguaje.  Geográficamente, es el estudio del espacio terrestre en su volumen, y por lo tanto, en una función cúbica, o tridimensional.

 

Pero éste no es el metonímico y ambiguo espesor de la “epidermis de la Tierra”, ni, mucho menos, la superficie bidimensional de la misma (en su momento, nosotros también tuvimos que pasar por la consideración de estos planteamientos, que poco a poco fueron demostrándose falsos).

 

Así, pues, geográficamente –decíamos–, ¿cuántas superficies tiene la Tierra, y cuál de todas, o por qué todas, es lo que se supone que estudia el geógrafo?

 

La Tierra tiene seis (6) superficies: 1) la superficie física concreta, esa que pisamos con sus infinitas irregularidades; 2) el esferoide, como primera superficie abstracta para aproximar su estudio; 3) el elipsoide, segunda superficie abstracta con mayor aproximación, e incluso, dada la irregularidad en el conjunto mismo de la forma de la Tierra, siendo un elipsoide movible con distintos puntos de referencia; 4) el geoide, una superficie concreta determinada por las anomalías gravitacionales locales; 5) el cuasigeoide, una superficie abstracta de aproximación al geoide; y 6) el telluroide, una superficie abstracta que puede entenderse como el promedio entre el cuasigeoide y el elipsoide.  Esto es, dos superficies físicas concretas, cierto es, una ligeramente más abstracta, pero con determinaciones físicas; y cuatro superficies abstractas, pero las verdaderamente consideradas en el estudio del espacio geográfico.  Convencionalmente, pudiera darse el caso de la aparición de más superficies.

 

Toda localización en el espacio geográfico o terrestre, está en función de las propiedades métricas de alguna figura teórica antes dicha (de la determinación de las mismas, considerando la Corteza Terrestre en movimiento, se ocupan actualmente –en realidad desde el siglo XVII–, los geodestas).  A partir de ahí, a los geógrafos nos quedó estudiar lo que sigue, establecido por tales determinaciones métricas; esto es, el espacio terrestre, hemos dicho: la dialéctica del estado material de la dimensionalidad continuo-discreta, determinada por la esfera terrestre; ahora bien, luego entonces, cualesquiera que consideremos de entre esas seis posibles superficies.

 

Así, el asunto es que estudiamos todas esas superficies, donde las abstractas sirven como sistema de referencia para el conocimiento de la superficie física concreta; esto es, formada por un continumm tridimensional de objetos tan próximos entre sí como se quiera.

 

El espacio geográfico, en consecuencia, no se limita a dicho continumm, éste sólo nos interesa y se centra en él toda la atención, porque formamos parte del mismo, y en función de él es que se resuelve todo el conocimiento, pero este es, a la vez, una determinación de una infinidad de factores del espacio geográfico en sí, el cual; como esa dimensionalidad continuo-discreta de la esfera terrestre; es un todo, digámoslo de momento así, cuyo origen o punto central, es el centro mismo de la Tierra (ya en función de la figura considerada ese centro variará de posición); y cuyos límites se extienden en función, principalmente, del campo gravitatorio de la Tierra; pero también, por ejemplo, de sus campos electromagnético, o térmico.

 

En consecuencia, el espacio geográfico como un volumen tridimensional es, en su esencia, un continuo vacumm que interactúa con el continumm de sucesión de estados discretos de espacio; y, efectivamente, una función matemática cúbica:

 

V = 4/3 ()r3

 

Donde r es convencionalmente variable, pero de manera principal, una determinación del campo gravitatorio.  En última instancia, en esa convencionalidad determinada por una posible faceta particular del objeto de estudio, pudiendo considerarse como un valor común promedio de 6,370 km.

 

De la misma manera, otro valor común delimitante del espacio geográfico, puede considerarse la oscilante frontera en donde cesa el campo de gravedad de la Tierra, y se inicia el campo de gravedad de la Luna.  Así, pudiéramos decir que cuando los astronautas viajan de la Tierra a la Luna, en un momento dado, pasan del espacio geográfico o propiamente terrestre, al espacio selénico o propiamente lunar.

 

Establecidos estos elementos de la teoría del espacio geográfico, vayamos ahora al estudio del mismo elevándonos de lo simple a lo complejo, y en consecuencia, partiendo del esferoide, para culminar en el estudio de la dialéctica de la dimensionalidad continuo-discreta (o dialéctica del vacumm-continumm), de la extensión física de este último.

 



 

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