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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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4 octubre 2009 7 04 /10 /octubre /2009 22:03

Logotipo SMTHG scUn Legado Vivo de la SMTHG

al Futuro de la Geografía,

 Particularmente en México.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://,espacio-geografico.over-blog.es/

México, agosto 2009.

  

Y “al volver”, fue necesario hacer dos cosas: 1) una rápida actualización a través de los Congresos Nacionales de Geografía, que precisamente, para eso son, para, mediante ellos, evaluar el desarrollo; con las sorpresas que ello nos dio al comprobar, primero, el vacío en que había caído el desarrollo de la Geografía caracterizando toda la etapa de 1992 a 2009; y segundo, el retomarse, por parte de la Geografía “oficial institucional”, nuevamente la discusión teórica a partir de 2008; y 2) la valoración del desarrollo de la Geografía, a través de la discusión respecto a su objeto de estudio en la Red Internacional, dándonos cuenta de la gigantesca tergiversación, por un error lógico evidente.

 

Para principios de los años dos mil (entre 2002 y 2005), estando en una nueva institución, la Universidad Internacional (la Uninter, privada), se suscitó la posibilidad de crear un “Centro de Estudios Geográficos” echando mano de la tecnología de un Sistema de Información Geográfica; síntesis de la metodología geográfica, que, paradójicamente, se ha desarrollado al margen de los mismos geógrafos (por lo menos en México), dado el estancamiento e incluso retroceso en que se cayó.

 

En dicha institución no se nos entendió, no nos hicimos entender; los intereses económicos son inmediatistas; no está el capitalismo mexicano a la altura para responder a proyectos de esta naturaleza y dar salida al desarrollo profesional y al desarrollo científico en México.  Y si a ello se agrega el impúdico plagio de ideas de una serie de mediocres en mejor posición que uno; todo funciona mientras uno genera ideas, pero todo se detiene (como se detuvo la Geografía en México por 15 años), cuando uno decide guardar silencio y dar un giro.

 

Allí terminó nuestra última expectativa; el capitalismo tercermundista, subdesarrollado, “del maguey y del nopal”, y esta sociedad, no puede más, no satisface incluso las más elementales necesidades.  Luego sólo hemos comprobado ello en dos instituciones más, que teóricamente incluso potenciaban más la posibilidad.  Y no habiendo ya más que hacer en esta sociedad miserable; miserable económicamente, y miserable de espíritu; ya “puestos para partir”, había que ponerse a escribir las “memorias”.  Y, a la par, simultáneamente ocurrieron dos hechos interesantes: 1) el revivir, así sea de forma, el proyecto de la Consultoría de Estudios Geográficos como alternativa personal; y 2) el haber abierto este Blog, con la propia y natural idea de tratar sobre el espacio geográfico En el primer caso hemos podido expresar la geografía espacista real (así sea exclusivamente, en mucho, como proyectos); y en el segundo caso, disponernos a sintetizar lo hecho, entre ello, de manera relevante, la creación de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, para la cual acabamos haciéndole su propio Blog, en el cual recogeremos todo lo hecho en aquellos cuatro años, de 1989 a 1993.

 

Al conmemorar la SMTHG sus veinte años de haberse fundado, luego de un estado latente de quince años, vuelve a hacer acto de presencia, ahora, en forma electrónica, y en la Red Internacional.

 

Hasta donde nos den las fuerzas, compilaremos lo más posible de todo lo hecho, que no fue poco; y paralelamente ofreceremos la SMTHG ahora electrónica y cibernética, a reanudar sus trabajos, legando así, de manera viva, al futuro de la Geografía, ahora más aún incluso en el plano internacional, pero particularmente interesados de su desarrollo en México.

 

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4 octubre 2009 7 04 /10 /octubre /2009 22:02

Logotipo SMTHG sc


Sociedad Mexicana de Teoría

e Historia de la Geografía:


Veinte Aniversario.


Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.



Fundada el 7 de julio de 1989,

la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc.,

cumple ya 20 años.

 

Participaron en el inicio de ese proyecto profesional, los geógrafos egresados del Colegio de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México:

 

Luis Ignacio Hernández Iriberri

Silvia Castro López

José C. Martínez Nava

Vasthy López Vaca

Elios Salgado Herrera

 

El primero de ellos fungió como Presidente de su I Consejo Directivo (1989-1991); y a él le siguió el compañero José C Martínez Nava, como Presidente de su II Consejo Directivo (1992-1993).  La sola aparición de esta Sociedad Profesional, marcó profundamente las características de la etapa de la Geografía en México de 1989 a la fecha; tanto por lo que hizo en un breve lapso inicial de un lustro, como por lo que dejó de hacer en los tres lustros posteriores.  No obstante, circunstancias de la historia, hemos podido conmemorar su veinte aniversario volviendo a la vida en este medio electrónico, y en el ámbito internacional.

 

En el inter de 1993 a la fecha, 2009, por 15 años, la debacle social de este país llamado México, que nos sumió a todos en una situación difícil, dejó en estado latente esa maravillosa intención.

 

El encadenamiento de una serie de azares de la historia vinieron a coincidir justo al veinte aniversario, con motivo del cual no sólo creamos este Sitio-Blog, sino el de la misma Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, en el cual recopilaremos; en honor a aquellos compañeros impulsores de tal hazaña; todo lo hecho, que no fue poca cosa; pero a la vez, dada la maravillosa oportunidad que la tecnología nos ha brindado, con ello dejaremos establecido y facilitado el legado a las nuevas generaciones de estudiosos de la geografía teórica y de su historia.

 

Andando el tiempo se conocerá lo hecho, los estudiantes, los investigadores, aquel que en la red internacional de información busca, necesariamente encontrará; y esperamos que, con la mayor integridad moral, con la más amplia ética profesional, se de reconocimiento a quienes han contribuído al desarrollo de la Geografía, particularmente de la Geografía en México, siendo protagonistas de su historia.  Esta, la Historia, no perdona, y hará ocupar su lugar a cada cual (ya lo ha empezado a hacer); a unos, los Eróstratos de todos los tiempos, por el despojo de ideas y glorias que no les son propias, y a otros, los Prometeos que verdaderamente hacen la historia, dado el honor a quien lo merece por los esfuerzos de su intelecto y su integridad moral.

 

Un homenaje a quienes participaron, en más o en menos, directa o indirectamente, no obstante conscientes del sacrificio involucrado, en lo que correspondió a su momento histórico.

 

 Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 


 

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4 octubre 2009 7 04 /10 /octubre /2009 22:01

Editorial

Logotipo SMTHG sc 

La SMTHG pone a la vista de los interesados el Nº 1 de Ilhuícac, Revista de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, esencialísima en todo sentido.  Su nombre es en el espíritu de rescatar nuestros valores culturales, traduciendo el concepto de "espacio" en nahuatl a manera de "ilhuícac".  Ya desde su Presentación muestra conciencia de estar a la vanguardia en el mundo, principalmente por las tesis sostenidas.  Esto es, que su originalidad no estaba tanto en plantear el espacio como la categoría fundamental del conocimiento (asunto ab antiquo en Geografía), pero lo que, ciertamente, rescataba de la historia como algo bien olvidado.  La originalidad de nuestro planteamiento contenido en esta Revista, estuvo precisamente en las tesis sustentadas y en su fundamento, argumentos que aun hoy, a veinte años de publicados en la Revista, o treinta desde que por primera vez las hicimos púbicas, no han sido retomados (científica, positiva, consecuentemente; porque si lo fueron, fue en calidad de plagio de ideas, deformando su esencia y confundiendo), a pesar de haberse demostrado su veracidad y exactitud, ya desde entonces, y más aún en la práctica histórico social de estas últimas dos décadas.

 

Lamentamos siempre, desde el primer momento, la poca calidad de impresión, pero más aún no tener la capacidad ni tecnológica ni financiera para mejorar ésta (pero, no obstante, lo que ciertamente logramos ya un poco más para el segundo número), y hemos decidido presentarla, como documento histórico, con todos esos defectos (excepto en el caso de la ilustración de un instrumento geográfico: una brújula-gnomon, para su mejor apreciación).

 

Esperamos sea de interés a las nuevas generaciones, retomando la fundamental necesidad de la teoría y el conocimiento de la propia historia de nuestra ciencia, ganando no sólo en nuestra madurez como ciencia, sino en nuestra identidad profesional.

 

*

 

q Antecedentes

q Cuadernos de la SMTHG

q Ilhuícac, Revista de la Sociedad Mexicana de Teoría

     e Historia de la Geografía

q Conferencias

q Mesas Redondas

q Congresos de la SMTHG

q Ediciones de la SMTHG

q Artículos Recientes

q Información

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2 octubre 2009 5 02 /10 /octubre /2009 08:02

Clich--Filosof-a

Comentarios a Hume, Del Conocimiento

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 2 octubre 2009.

 


De Hume (1711-1776), Del Conocimiento

Sarpe Nº 48, Madrid, 1984.

 

El idealismo subjetivo empirista de Hume, es un “materialismo al revez”.  Materialismo, porque su posición respecto a la relación sujeto-objeto es corresponde a dicha interpretación, pero al revez, porque él es idealista, y pretende hacer de esa interpretación materialista, una interpretación idealista.

 

Dice Hume en una primera cita interesante: “no somos nosotros los únicos seres que razonamos, sino también uno de los objetos respecto del cual razonamos” (p.25).  La relación sujeto-objeto, muy materialistamente, muy en el lenguaje de “los filósofos”; refiriéndose con ello a la manera como Hume asocia a los abundantes materialistas del siglo XVIII, todos filósofos; parece desdoblarse, pues el sujeto ya no sólo es sujeto que piensa, sino también objeto que es pensado.

 

Sin embargo, explica Hume: “no es nuestro cuerpo lo que percibimos cuando miramos nuestros miembros, sino ciertas impresiones que penetran por los sentidos” (p.142).  Pero esa posición empirista materialista en Hume, lo confunde y al tenerse que ver obligado, en consecuencia, a afirmar que ello parte de una existencia real objetiva; y así, lo más que puede decir Hume, es: que ello “es un acto del espíritu  tan difícil de explicar...” (p.142)

 

Pero efectivamente, el problema esencial es la relación causa-efecto; particularmente dicho por Hume: “cuáles de las impresiones e ideas son causas, y cuáles efectos” (p.34).  Las impresiones (percepciones por sensaciones fuertes, dice Hume), anteceden a las ideas (percepciones débiles); las primeras son causa de las segundas.  Y hasta aquí, a nuestro parecer, la relación causa-efecto es correcta (es decir, coincide con la interpretación materialista adecuando el lenguaje).

 

No obstante; y este será el principal aporte de Hume; poco más adelante somete a discusión poniendo en entredicho “la prioridad en el tiempo de la causa con relación al efecto” (p.69)..., y entonces resulta que, para Hume, esa relación es meramente convencional, asunto de hábito o costumbre, tal como nuestro autor lo enuncia, en calidad de hipótesis (p.133); y todo, dice Hume, porque “la razón no puede nunca demostrarnos la conexión de un objeto con otro...” (p.86).  Y a partir de aquí, el mundo objetivo desaparece, y todo ocurre en el ámbito de la metafísica.  Todo se plantea como si fuese desde una posición “materialista”, pero en el mudo de lo exclusivamente subjetivo (en eso consistió, por decirlo así, el “truco” de Hume).  La relación causal no ocurre en el mundo de los objetos materiales, de los fenómenos objetivos (como lo piensa tanto el vulgo, como “los filósofos”; o sea, los materialistas), sino sólo en el mundo de la asociación de ideas.

 

Si el conocimiento fuese sólo probable, como dice Hume, si jamás hubiese certidumbre; jamás podríamos llegar a conocer realmente las cosas.  Esa es una posición agnosticista en Hume.

 

Al final, lo más trágico para Hume, es que nos tenga que decir que: “Creo que un lector inteligente hallará menos dificultad en asentir a este sistema que en comprenderlo plena y claramente” (p.164).  O dicho de otro modo, que si hemos de ser inteligentes, habremos de aceptar el dogma.


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2 octubre 2009 5 02 /10 /octubre /2009 08:01

Clich--Filosof-a

Comentarios a La Mettrie,

en El Hombre Máquina.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 2 octubre 2009.

 

La Mettrie (1709-1751).  Su obra El Hombre Máquina (1747), publicada en 1747.  En el momento más crítico de la censura inquisitorial, La Metrrie contra-argumenta con una lógica realista: “¿Por qué estar tan atento y tan alerta en suprimir los argumentos contrarios a las ideas de la divinidad y de la religión?  ¿No puede esto hacer creer al pueblo que se le embauca? (...)  Cómo reducirlos, si impidiéndoles que hagan uso de su razón, uno se contenta con declamar contra sus costumbres, al azar, sin informarse de si merecen la misma censura que su manera de pensar” (Op. Cit. p.199).  La Mettrie reclamaba que lo mejor era el libre juego de las ideas; y en ello, si el clero fundado en las Escrituras estaba en lo correcto, convencería a los fieles por vía dela razón, sin imponérseles el dogma de fe.

 

Mostrándose desde el lado idealista, La Metrrie, por un lado, dice con un dejo de ironía o sarcasmo: “¿No es el espíritu el primero de los sentidos, y como la reunión de todas las sensaciones?”, y siete líneas después, por lado materialista, exclama refiriéndose a la Filosofía: “¡Que mayor gloria que la de ser conducido a su templo por la razón y la sabiduría!  ¡Hay conquista más halagadora que la de tener sumisos a todos los espíritus!” (Op.Cit. p.202); es decir, no sólo se ponía en entredicho toda la interpretación idealista y religiosa, sino que en el discurso mismo se reflejaba que para mediados del siglo XVIII, el vínculo empírico-racionalista estaba dado; y ello es más que evidente cuando La Mettrie, rescatando el racionalismo de Descartes, dice: “harían mejor en comprender que sin éste el campo de la filosofía, así como el del buen sentido sin Newton, estaría quizá aún baldío” (Op. Cit. p.245).

 

Kant también dirá algo semejante a algo que dice La Mettrie, y que en nuestro filósofo ilustrado José Antonio de Alzate y Ramírez, contemporáneo suyo, es propósito mismo de vida: “No basta que un sabio estudie la naturaleza y la verdad; debe atreverse a decirla a favor del pequeño número de los que quieren y pueden pensar” (Op. Cit. p.207).

 

El estilo muy propio de los ilustrados es ese: considerar la propia posición que comparten como negativa, y luego denostar sobre ella, para “negando la negación”, afirmarse; y esa dialéctica era un “valor entendido” de la época.  Sólo así se puede entender a un La Mettrie, materialista y ateo, afirmándose, diciendo: “Los metafísicos, que han insinuado que la materia bien podría tener la facultad de pensar. No han deshonrado su razón” (Op. Cit. p.207), <<pues se han expresado mal>>.

 

Pero La Mettrie claramente es partidario del empirismo (se va a referir declarando la influencia y autoridad sobre él, al “canciller Bacon, autor de primer orden” (Op. Cit. p.236); y no sólo de empirismo por sí solo, sino de un empirismo materialista que le habrá de caracterizar su pensamiento en el materialismo mecanicista (acerca de esto último, el concepto de “Hombre Máquina” mismo, como su analogía del cuerpo como un reloj Op. Cit. p.241], lo deja ver explícitamente), sin embargo más adelante es textualmente explícito en ello, cuando habla de la mecánica de nuestra educación y la reducción del proceso del conocimiento a la trasmisión de sonidos como signos arbitrarios.

 

Apoya a Locke y critica a Descartes (aun cuando en ello Alzate`-dadas las peculiaridades de su lugar y tiempo– no fue tan lejos, y más aun, ni siquiera se atrevió a mencionar a Locke; tomando más bien, convenientemente, lo que de positivo había en Descartes).  La Mettrie hace referencia a Spinoza y a Vanini (a Julio Cesare Vanini, el seguidor de Giordano Bruno, bestialmente torturado por la inquisición): “¡...apóstoles que hacen más honor que daño al deísmo!” (Op. Cit. pp.232-233), frase en la que claramente debe interpretarse a “valor entendido” como <<materialistas y ateístas que destruyen todo deísmo>>.

 

Partidario de la causa eficiente, dice: “¿Qué habría de absurdo en pensar que existen causas físicas por las cuales todo ha sido hecho...  Me refiero a causas, cuya ignorancia absolutamente invencible nos ha hecho recurrir a un Dios..” (Op. Cit. p.233)  ¡¿cuál deísmo?!, eso es ateísmo puro.  ¡Ah, ingenuo de La Mettrie!, igual que Alzate, o igual que Gamarra, ¿creerían en verdad que con esos argumentos podrían engañar al Santo Oficio?: y con el mismo candor La Mettrie dice: “Esos son los pros y contras, así como el resumen de las grandes razones que compartirán los filósofos eternamente.  Yo, no tomo ningún partido” (Op. Cit. p.234)..., ¡cómo de que no..., igual que Benito Díaz de Gamarra fingiendo eclecticismo, a la hoguera con él!

 

Y he aquí, de La Mettrie, un recurso muy socorrido por Alzate: “Es lo que decía un francés amigo mío...  Si el ateísmo, decía...” (Op. Cit. p.234); <<conste, decía él, no yo>>; es “el otro” en el que se ponen las propias palabras.  Alzate lo usa mucho para sortear más que al Santo Oficio, que no podía ser engañado con tales puerilidades, al vulgo que lo acusaría de herético y ateísta.

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28 septiembre 2009 1 28 /09 /septiembre /2009 22:09

Clich--Filosof-a

La Investigación Científica: 
Los Métodos de la 
Sistematización del Conocimiento (9) 
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri 

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica
de Geografía Teórica; 

http://espacio-geografico.over-blog.es/
México, 16 nov 09.

 

                         El tercer aspecto de los métodos empíricos de la sistematización del conocimiento, es el del procedimiento experimental, que en ciencias sociales se reemplaza por el de la elaboración de modelos y simulación.

 

                        Un modelo es, por su definición, una representación de lo real, ya en cierta escala, ya en cierto grado de generalización y abstracción.  Como procedimiento abstracto, representa no todo lo real, sino sólo ciertas facetas de ello, y, por lo tanto, es una herramienta aproximativa a la explicación del fenómeno objeto de estudio.

 

                      Como procedimiento explicativo del fenómeno, contiene en sí las propiedades cualitativas y cuantitativas de las que ya hemos hablado antes, es decir, propiedades acerca de su naturaleza y estabilidad, como de sus transformaciones.  De ello puede establecerse que existe, entonces, una modelación cualitativa (para explicar el fenómeno por su carácter estable); como una modelación cuantitativa (para explicar el fenómeno por sus transformaciones).   Así, los fenómenos nos interesan normalmente más por sus transformaciones, que por sus condiciones estables, y en ese sentido, el modelo adquiere todo su valor, cuando en él podemos cuantificar los procesos que tienen lugar en el fenómeno, con lo cual solemos dar lugar a explicaciones complejas.  Y aquí, inevitablemente, de las mediciones recogidas en el estudio de nuestro fenómeno, estaremos en posibilidad de, dado su comportamiento, elaborar una función matemática que lo resuelva.

 

                       Es cuando la matemática nos auxilia con los recursos de la Programación Lineal (término que no tiene que ver en sí con un proceso automatizado, independientemente de que sus funciones matemáticas lo puedan ser), para soluciones conocidas como determinísticas; esto es, de causa efecto directas sin el factor de incertidumbre.

 

                           Semejante a los modelos determinísticos, pero cuando los resultados tienen un grado de incertidumbre, están los modelos etocásticos, cuya naturaleza es principalmente estadística; y un extremo de esa incertidumbre está cuando el resultado depende del azar, y en este caso, se tienen los modelos probabilísticos.

 

                         Un recurso de modelación controversial, es el llamado de la modelación heurística.  Así, mientras los modelos probabilísticos, estocásticos, y principalmente los determinísticos, son dependientes del algoritmo (una formulación matemática), el modelo heurístico se basa principalmente en el proceso de intuición en la toma de decisiones.

 

                          En un modelo ajedrecístico algorítmico, aún un sistema experto de inteligencia artificial tiene que hacer todo el recorrido de opciones posibles descartando una a una; pero en el modelo heurístico, no-algorítmico, sino por intuición, se va directo a la opción, si no necesariamente correcta, si la más probablemente correcta.

 

                           La intuición (de intuitio-onis; imagen, mirada), que alude al conocimiento inmediato de una cosa, ocurre no mágicamente en el cerebro de toda especie animal, y por la cual este discrimina y elige aparentemente sin necesidad del razonamiento.  Pero lo que ocurre con la intuición, es semejante a lo que ocurre con el axioma: son resultado de infinitas pequeñas experiencias almacenadas en la memoria; lo cual, “a una mirada”, nos permite decidir.

 

                            En un modelo heurístico para un sistema experto en inteligencia artificial, éste permite optimizar el tiempo de procesamiento de datos, pero, decíamos, no mágicamente, sino por una comparación de macroestructuras en la programación del sistema; con lo cual, el modelo heurístico se puede definir como una simplificación y optimización de la modelación algorítmica, formando parte de ella (el problema real se ha querido resolver, por ejemplo, conectando el cerebro de algún animal a una computadora).

 

                          Cuantificar nuestro objeto de estudio, diagramarlo y simularlo en una Hoja de Cálculo para considerar su comportamiento y tomar decisiones en función de ello, nos ubica en un modelo determinístico, en el que si bien hay alguna medición y cuantificación susceptible de formularse matemáticamente; en tanto no lo sea y se resuelva en un algoritmo, aún se conserva en las características de un modelo cualitativo. 

 


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28 septiembre 2009 1 28 /09 /septiembre /2009 22:08

Clich--Filosof-a

La Investigación Científica: 
Los Métodos de la
Sistematización del Conocimiento (8)
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
"Espacio Geográfico", Revista Electrónica
de Geografía Teórica; 
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, nov 09..

 
                              Un segundo método empírico de la sistematización del conocimiento, es la Medición; esto es, la determinación de las magnitudes posibles del objeto de estudio.  Con ello, el conocimiento del objeto de estudio se hace más preciso.
 
                               La medición, pues, es un recurso descriptivo de mayor exactitud, del objeto de estudio; ello nos determinará las relaciones entre la cantidad y la calidad dadas en el mismo.  Pero si bien la medición mejora nuestra descripción, lo cierto es que ello sigue siendo descripción; es decir, apenas el primer peldaño en el proceso del conocimiento científico.  La medición pues, no es ninguna extravagancia propia de ciencias especiales o de un alto nivel de exactitud, sino un recurso necesario de toda ciencia para una descripción más precisa del objeto de estudio, tal que con ello sea posible preparar el conocimiento de ciertas regularidades que de otro modo pasarían desapercibidas.  Así, las ciencias sociales ganan en mucho cuando les es posible medir un proceso y por ello siempre será preferible determinar alguna medida; aun cuando, ciertamente, la medición no hace más o hace menos científica a una disciplina de conocimientos, sólo le cualifica la descripción.
 
                               Medir, es simplemente comparar algo con relación a una unidad dada.  La estadística misma, fundamental en ciencias sociales, es una forma de medición, ya que con ella, al obtener promedios, modas, desviaciones estándar, etc; estamos determinando, de algún modo, unidades de comparación.
 
                               Las unidades de medición nos vienen dadas objetivamente, por la naturaleza del fenómeno estudiado; en ese sentido, las unidades de medición no son, primero, ni una determinación subjetiva (no son resultado de la “genialidad” de nadie), ni, segundo, tampoco son una determinación limitada; es decir, por lo cual entendamos que las unidades de medida existentes, sean las únicas posibles.  Por lo contrario, una faceta de la investigación científica está, precisamente, en explorar aspectos complejos de un fenómeno, que sólo podrán ser descritos con nuevas unidades, las cuales muchas veces, resultan de la combinación de otras más generales.  La creatividad en la investigación científica, en mucho, ahí se pone en juego.
 
                               Un ejemplo de ello se puede ver en el siguiente cuadro, que muestra precisamente esa evolución de las unidades de medición de lo simple a lo complejo, y de lo general a lo particular.



 
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28 septiembre 2009 1 28 /09 /septiembre /2009 22:07

Clich--Filosof-a

La Investigación Científica:

 Los Métodos de la

Sistematización del Conocimiento (7)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica
de Geografía Teórica;   

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 10 nov 09.


 

                               Luego de los Métodos de la Teoría del Conocimiento; la gnoseología, o los métodos acerca de cuál es el proceso que lleva al conocimiento de la realidad; siguen los Métodos de la Sistematización del Conocimiento; esto es, los métodos acerca los pasos que se siguen en el proceso del conocer.

 

                               Los Métodos de la Sistematización del Conocimiento se dividen de inmediato en dos: 1) los Métodos Empíricos, y, 2) los Métodos Racionales.  Y cada uno de ellos se subdivide en tres aspectos.

 

                               Los Métodos Empíricos se subdividen en: a) Observación, b) Medición, y, c) Experimentación.  Y los Métodos Racionales se subdividen en: a) Hipótesis, b) Ley, y, c) Teoría.

 

                                Entre los métodos empíricos, la observación tiene como propiedades esenciales, el no ser contemplativa, sino eminentemente dirigida en la búsqueda de algo; y en ese sentido, a la observación científica le caracteriza la capacidad de la descripción sistemática; esto es, una descripción que a partir de la delimitación del objeto de estudio como un todo, como una estructura, va entendiendo las diferencias entre los elementos componentes, sus relaciones y su jerarquía.  Distingue así entre los elementos endógenos y exógenos, como necesarios y casuales, del objeto de estudio como un sistema.

 

                                De la capacidad de observación con toda esa riqueza antes dicha, será posible elaborar; y sólo así será posible elaborar; lo que se denomina el “Análisis de lo Concreto”; donde por “análisis” se entiende la división y clasificación de los elementos del sistema, y por “lo concreto” ha de entenderse el objeto de estudio en todos sus multifacéticos aspectos (y así, tanto la “síntesis” como “lo abstracto”, serán, por oposición, una, la integración de lo pensado en el análisis; y lo otro, la separación sólo de uno o de un conjunto reducido de esos múltiples aspectos).

 

                                El “Análisis de lo Concreto” es, pues, una descripción no sólo de la forma, enumerativa, sino esencialmente una descripción explicativa, y en ese sentido, una descripción no puramente narrativa o gráfica, sino una descripción conocedora de la causalidad y en esa medida de la esencialidad, del fenómeno, así sea en sus lineamientos más generales y quizá incluso tentativos.  Pero es allí, precisamente, donde se inicia el proceso del conocimiento científico.

 

                               Dicha observación como descripción explicativa o causal, supone no sólo una explicación cualitativa (la descripción de las cualidades esenciales de las causas, por las cuales el objeto de estudio permanece estable), sino también una explicación cuantitativa (la descripción de las cantidades esenciales de las causas, por las cuales el objeto de estudio es divisible, mesurable, y transformable).

 

                                 En ese sentido, de la descripción explicativa de las cantidades, será posible entender la descripción explicativa de las cualidades en su transformación.  Pero es ya en la observación donde viene así contenido el segundo método empírico: la medición, en tanto la unidad de ciertas cantidades y cualidades dadas en alguna magnitud.

 


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28 septiembre 2009 1 28 /09 /septiembre /2009 22:06

Clich--Filosof-a

La Investigación Científica:

Modernidad y Posmodernidad

en los sistemas filosóficos (6)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica
de Geografía Teórica;   

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 19 oct 09.

 

 

                              Como consecuencia de la aparición de la propuesta de la “posmodernidad”[*], es necesario precisar las posiciones de los sistemas filosóficos ya en la modernidad, o bien en la “posmodernidad”; pues nos encontramos con que la modernidad no sólo contiene sistemas filosóficos materialistas, sino también idealistas; a diferencia de la “posmodernidad”, integrada exclusivamente por sistemas filosóficos idealistas.

 

                              De los sistemas filosóficos que principalmente se ha nutrido la ideología del “posmodernismo”, todos ellos de los años veinte treinta del siglo pasado, se tienen:

 

1        La Filosofía de la Vida, de Nietzsche.

2        El Existencialismo, de Haidegger en adelante.

3        El Pragmatismo, de James, Peirce y Dewey.

4        El Funcionalismo, de Pearson

5        El Estructuralismo, de Merton.

6        La Filosofía Analítica, o del Lenguaje (versión del empirismo lógico neopositivista de Carnap y del neopragmatismo).

7        El Racionalismo Crítico, de Popper.

8        El “Neomarxismo”**, con una amplia diversidad de autores representantes de la llamada “Escuela de Frankfurt” como, Horkheimer, Adorno, Kosic, Marcuse, Fromm, Habermas, entre otros muchos.

 

                                En esencia, el contenido del “posmodernismo” está en las filosofías del existencialismo, el pragmatismo, y el “neomarxismo”; el que en particular, al cercenar la verdadera filosofía dialéctico materialista de Marx en donde la estructura (economía, producción) determina la superestructura (la conciencia, la cultura); quedó caracterizada, por ello, a su vez, como “filosofía de la superestructura”, al omitir el análisis y determinaciones de la estrucutra.

 

                                 A su vez, del lado del método científico de la modernidad, quedaron todos los sistemas filosóficos previos a los años veinte del siglo pasado (con excepción de Nietzsche), como el kantismo, el positivismo, el hegelianismo, y de manera especial el marxismo o dialéctica materialista, como su principal representante.

 

                                  Mientras que el método científico de la modernidad se caracteriza esencialmente por el conocimiento de la verdad cuyos criterios son: 1) la objetividad, 2) la causalidad, 3) la lógica, 4) la demostración en la práctica histórico social, y 5) la capacidad de la predicción científica.  Para el método “científico” de la “posmodernidad”, la verdad es algo totalmente subjetivo y relativo, al punto de que cada cual tiene su verdad; la causalidad es inaccesible; la lógica un puro juego de palabras; la práctica histórico social un falso problema; y la predicción científica una fantasía, algo imposible e innecesario plantearse, dado que lo que importa es sólo el presente, el “aquí y el ahora”.

 

                                   El método científico de la modernidad parte de la simplificación del fenómeno para su análisis y estudio por partes; en tanto el planteamiento para el método de la “posmodernidad”, se parte del holismo; esto es, de tomar el fenómeno en su totalidad y complejidad.

 

                                    El método científico de la modernidad es esencialmente hipotético-deductivo; en tanto que para el método de la “posmodernidad”, Morin lo caracteriza como dialógico (de diálogo, en el compartir los “saberes”).

 

                                    El método científico de la modernidad exige del ensayo científico su elaboración con arreglo a la lógica.  El “posmodernismo” en voz de su principal representante Edgar Morin, plantea que el ensayo debe ser de carácter literario.

 

                                     Y así pueden irse enunciando caracteres contrapuestos, que en esencia se reducen a que mientras que el método de la modernidad constituye el desarrollo positivo[***] de la ciencia; el método “posmodernista” constituye el abandono de todo saber fundado en leyes.



[*]      Lo cual entrecomillamos dado su carácter ideológico y de falso problema en un caso (la “posmodernidad”), y de
           falsa filosofía en su calidad de marxista en el otro, que en realidad es todo lo opuesto (el “neomarxismo”).

[**] "Neomarxismo", o "nuevo marxismo"; amplio número de filósofos agrupados en torno a las posiciones de la llamada "Escuela de Frankurt", conocida también como de la "filosofía de la superestructura", pues la "superación de Marx" para dar lugar a un "nuevo marxismo", consistió en abandonar las determinaciones económicas (o materiales) dadas en el análisis de la estructura, como una de las tesis esenciales del mismo Marx.

[***]        Y aquí por “positivo” no debe entenderse filosofía positivista, sino un saber que se desarrolla fundado en sus 

            propias leyes.

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28 septiembre 2009 1 28 /09 /septiembre /2009 22:05

Clich--Filosof-a

La Investigación Científica:

Modernidad y Posmodernidad

en la metodología del conocimiento (5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica
de Geografía Teórica;  

 http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 19 oct 09.

 

                              Se entiende por el método científico de la modernidad, toda la metodología para la obtención del conocimiento verdadero, desarrollada desde el siglo XVI hasta nuestros días.

 

                              De manera empírica, inauguraron esta metodología pensadores como Copérnico (1473-1543), Tycho Brhae (1546-1601), Galileo (1564-1642), y Kepler (1571-1630); cuya forma de pensar y hacer las cosas simultáneamente fue teorizada en el trabajo experimental y el uso de la lógica, por pensadores como Bacon (1561-1626), y Descartes (1596-1650).

 

                              De los primeros, es evidente la paciencia para la recopilación empírica de datos, la medición y el registro sistemático por años, así como la elaboración de modelos hipotéticos para poder interpretar la realidad.  De los dos últimos, es el aporte del fundamento teórico del método científico de la modernidad.

 

                             Método (del griego Méthodos; de meta, fin; y odos, camino), es pues, por su etimología: “camino hacia un fin”.  Al respecto Bacon dice en su Novum Organum: <<me propongo un conocimiento de las cosas..., “que infunda luz para el descubrimiento de las causas...”[1]>>.  De donde ese enfatizado nuestro es precisamente para hacer ver de dónde surgió el calificativo para la época que inauguraban: la Ilustración, la época de las luces. Y más esencialmente refiriéndose al método dice: “...el verdadero método de la experiencia..., primero enciende la luz, y luego por medio de la luz señala el camino empezando por una experiencia ordenada y madura y no desordenada y al azar, y deduciendo de ella los axiomas, y de los axiomas establecidos otra vez nuevos experimentos...”[2].

 

                             De Descartes basta enunciar sus Reglas Fundamentales del Método: la evidencia, el análisis, el paso de lo simple a lo complejo, y la enumeración completa.  Pero de manera esencial citamos de él: que ante la incertidumbre de cualquier supuesto, lo único verdadero, firme y seguro –dice Descartes– era: “yo pienso, [luego] yo existo”[3].  Y buscando la certidumbre de sus afirmaciones, Descartes asienta: “habiendo observado que en la proposición <<yo pienso, luego yo soy>>, no hay nada que me asegure que digo la verdad si no es que veo muy claramente que para pensar es preciso ser...”[4]; con ello quedaron echadas las bases del método científico de la modernidad, el cual en síntesis pudiera enunciarse, en consecuencia, como:

 

<<Aprender a caminar a la luz del conocimiento,

y en la certidumbre de sus leyes>>

 

                               Y así fue, hasta que hacia fines de la década de los años ochenta del siglo pasado y de entonces a la fecha, comenzaron a aparecer autores que; a partir de Lyotard y actualmente con su principal teórico Edgar Morin; proponen que tal método de la ciencia de la modernidad ha caducado, y debe ser reemplazado por un nuevo modelo, al cual llamaron el “paradigma del método científico de la posmodernidad”.  Habrá tiempo y lugar para discutir mucho acerca de ello, se precisa dadas sus implicaciones; pero por ahora basta citar textualmente a ese último autor, Edgar Morin, que en su trabajo Educar en la Era planetaria, siguiendo el paralelismo de las afirmaciones tanto de Bacon como de Descartes, afirma por oposición, que el método científico de la posmodernidad, es ahora:

 

“Aprender a caminar en la oscuridad, y en la incerteza”[5]

 

                                Sin discusión, no necesita argumentarse mucho para reconocer con plena evidencia, que tal enunciado constituye un principio oscurantista, que como tal; entre otros muchos aspectos que bien pudieran discutirse de dicho autor; nos devuelve a la Edad Media.

 

                                 No obstante, es lo que “está de moda”; y hay ese intelectualismo irreflexivo que lo ha adoptado por ese solo hecho, sin entender que hasta en los estilos de referenciado bibliográfico (ya sea en el pragmático posmodernista de la Asociación Americana de Psicología [APA], o del dialéctico de la modernidad del Consejo de Ciencia Europeo), se da una lucha ideológica de las clases sociales; interesadas, una, la burguesía, en que las cosas no cambien, y si volvemos al medioevo, mejor; y otra, el proletariado, que no puede sino estar deseoso de cambios sociales, de progreso, y de abandono del actual estado sofocante de cosas.

 



[1]      Bacon, Francis; Novum Organum; Losada, Obras Maestras del Pensamiento; Buenos Aires, 2003; pp.60-61
           (subrayado nuestro).

[2]      Ibid. p.127.

[3]      Descartes, René; Discurso del Método; Sarpe, Col. Grandes Pensadores Nº 21; Madrid, 1984; p.92 (corchetes
           suyos).

[4]      Ibid. p.94.

[5]      Morin, Edgar; Educar en la Era Planetaria; Gedisa; Barcelona, 2002; p.167.

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