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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 agosto 2009 4 13 /08 /agosto /2009 08:01

Clich--Filosof-a    

Acerca del Diálogo y el Entendimiento
Entre las Personas
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

 http://espacio-geografico.over-blog.es/,

México, 13 ago 09.

 

 

                              Debemos partir del razonamiento más simple posible.  Cuando el conocimiento de la verdad está en el centro de todo saber, optar por una posible idea u otra porque representan versiones, en principio, ya no idénticas entre sí (o de otra manera compartiríamos la misma opinión), sino versiones, por lo menos, contrarias; en donde ya notamos que hay algo que les hace relativamente diferentes (es decir, que una en relación con la otra, las hará diferentes); si no es que absolutamente contradictorias, en donde ya una versión niega completamente a la otra.

 

                              Lo que está detrás de cada versión, finalmente, es toda una manera de interpretar el mundo; una posición filosófico-cognoscitiva; de modo que lo idéntico, lo contrario, o lo contradictorio entre una versión o idea de las cosas, es, en el fondo, la identidad, contrariedad, o contradicción entre esas interpretaciones del mundo o posiciones filosófico-cognoscitivas.

 

                              Tales interpretaciones filosóficas del mundo, finamente, no son sino el fundamento dado en uno u otro sistema filosófico, estemos o no conscientes de él.

 

                              La coherencia de los argumentos demostrativos dependerán de esa conciencia o no, del fundamento filosófico.  Serán débiles y confusos a falta de ello.  Y en la comunicación o intercambio de ideas, se hace necesario, o por lo menos conveniente, el preestablecer nuestros fundamentos (lo que se conoce como Marco Teórico); el cual, en nuestro caso, lo es en la dialéctica materialista.

 

                               El problema esencial es: ¿y cuál versión, opinión, o interpretación de las cosas, es la verdadera?  ¿cómo saberlo?  La ideología de la llamada “posmodernidad”, niega que esto pueda ser posible, y habla sólo de una verdad relativa; esto es, de una verdad subjetiva, sólo en relación con la opinión del sujeto (en donde cada cual tiene su verdad).  En esas circunstancias, carece de sentido todo intercambio de ideas, ello se hace inútil o a lo más se convierte en mera retórica; pues ya puede irse cada cual por su lado con su verdad, que la realidad, el mundo objetivo, puede ser otro.

 

                           Así, la verdad en relación no con la opinión del sujeto (subjetiva), sino en concordancia con la realidad, con el mundo de los objetos materiales fuera de nuestro pensamiento (la verdad objetiva), adquiere ya no sólo un carácter relativo, sino, en un momento dado, absoluto, válida para todos.

 

                             Saber qué es lo verdadero implica, pues, establecer cuatro criterios fundamentales: 1) la objetividad, 2) la causalidad, 3) la deducción lógica, y 4) la verificación en la experiencia o práctica histórico social.

 

                             Ahora, si nuestras opiniones son totalmente contradictorias (una niega totalmente a la otra), entonces, bajo el criterio de la verdad objetiva, una, y sólo una, será necesariamente verdadera.

 

                              En consecuencia, afirmar, por un lado, por ejemplo, que está en las manos del ser humano el poder de conciliar todas sus diferencias y ser una sola y real hermanada humanidad, consciente de su naturaleza y su propósito; o afirmamos, contradictoriamente, que hay “un poder –por demás cruel– que no tiene nada que ver con nuestros anhelos...” (Kartins), que nos impide tal fraternidad humana; en primer lugar, por el principio de objetividad, una, y sólo una interpretación, será la correcta y verdadera; y en segundo lugar, sólo lo puede ser aquella que explique las causas y pueda proponer la manera de corregirlas; que lo haga de manera hipotético-deductiva; es decir, con arreglo a las leyes de la lógica; y que argumente su demostración no sólo con los hechos semejantes dados en la historia, sino con hechos predecibles a verificar.

 

                              Esto es, que aquí se confrontan dos evidentes posiciones: la científica (que remite al mundo objetivo), y la metafísica (que remite a un mundo sobrenatural de <<un poder cruel, por el momento ineludible, que se nos opone>>.  Una posición se demuestra con los recursos del ejercicio de pensamiento y de la ciencia.  La otra posición, sólo se finca en la creencia, en aceptar que existe un poder extraño ineluctable.

 

                             Así, entre dos posiciones contradictorias irreducibles, sólo quedará el congratularnos por el ejercicio retórico a que invita, que siempre será uno de los máximos placeres humanos.  Nadie, por ese ejercicio, convencerá demostrativamente a nadie y le hará ajustar su opinión; por lo contrario, mutuamente se reforzarán cada una por su lado..., pero eso, así fuese lo único a esperar, ya es virtuoso.


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10 agosto 2009 1 10 /08 /agosto /2009 08:05

    Caracterización de a Situación Actual:

La Contradicción Principal.

 Artículo, 2009 (5/5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 21 sep 09.

 

 

                               Decíamos en el artículo anterior, que, políticamente, las cosas no van a ocurrir por la buena voluntad de nadie, sino por la correlación política de fuerzas.  Y es en ese objetivo en lo que se va a centrar toda la práctica política en los próximos tres años.

 

                                Esto debe recordarnos que el actor fundamental de la correlación política de fuerzas, es la sociedad, el pueblo; y como en otros momentos de la historia, es del análisis de la situación social, de donde derivará la explicación de los acontecimientos.

 

                                En este momento (segundo semestre de 2009), el reino omnímodo de esa correlación política, es del PRI y de lo que socialmente representa: lo que se da en llamar con una geometría que suena burda, el “centro-derecha” (con el PRD como la “zurda de la derecha”, y el PAN como la “derecha de la derecha”); dejemos esos enredos y categorisemos de manera distinta las fuerzas actuantes: en la correlación política significativa, todo se mueve en la derecha, es decir, en la lucha interburguesa.  La diferencia entre unos burgueses y otros, sólo es la medida de su conservadurismo; o dicho de otro modo, su naturaleza más o menos reaccionaria y retrógrada.

 

                                En ello, el PAN representa a esa burguesía más conservadora, propiamente la gran burguesía o burguesía del gran capital, sumisa aliada del capital monopólico internacional; los grandes propietarios de lo que debiera ser la propiedad social (para éstos, el mundo ha de ser como ellos lo conciben, y todos los demás, literalmente, sólo somos sus súbditos); el PRI representa a una burguesía media económicamente, y una burguesía moderada políticamente, con ciertos valiosos tintes nacionalistas y progresistas, pero ya anacrónicos; adversa a las prácticas monopólicas imperialistas (para estos, el mundo es ciertamente la sociedad, pero ellos, los destinados a gobernarla “por el bien de ella misma”); el PRD-PT, por su parte, representa al sector más progresista de la burguesía nacional, y ciertamente el sector más amplio; pequeña burguesía progresista deseosa de cambios sociales, entendiendo por éstos, “cambios a su situación social” particular; que se nutre de un proletariado ascendente ideológicamente un tanto deformado, y de una pequeña-burguesía venida a menos y con desplantes revolucionarios.

 

                                 Luego está la verdadera izquierda, los representantes legítimos del proletariado (o lo que queda de ello entre lo legítimo, y medio de cooptación del Estado para su control; o sea, la representación de los obreros, los campesinos, y todos los demás que en conciencia los acompañamos, estando en la misma condición de jodidos); izquierda que no se le ve, en parte por la profunda situación adversa de nuestro tiempo, y en parte porque se quedó atorada por allá en los años setenta-ochenta del siglo pasado.  Y, finalmente (luego se suelen olvidar), también están por ahí, las masas.  Y decíamos al terminar el artículo anterior, observemos ahora las transformaciones de esa correlación, a la luz de un breve fundamento teórico histórico.

 

                                 En un análisis dialéctico materialista, marxista, de la situación de esa correlación de fuerzas económico-sociales y políticas, lo esencial es el análisis de las contradicciones tanto principales como secundarias.  Y así, nosotros ubicamos como contradicción principal del momento (segundo semestre del 2009, aun cuando ciertamente el proceso está teniendo una velocidad de cambio insospechada), está en el conflicto de intereses entre la burguesía media y la pequeña burguesía nacionales y nacionalistas.  El momento histórico en las condiciones objetivas, le corresponde a esta última, pero en las condiciones subjetivas, en la capacidad de ésta para asumirlo, no está aún a la altura de ello (septiembre, 2009).

 

                                  Y detengámonos en una consideración esencial: primer aspecto; el momento histórico en las condiciones objetivas le corresponde tanto a la pequeña burguesía nacional bajo las insignias del PRD-PT, que ante la magnitud de esa correlación de fuerzas, históricamente, dadas las condiciones objetivas del momento histórico, está llamada, incluso, no sólo a abanderar el estallido social, sino, en un momento dado, a convocarlo.  Esa es la magnitud de su compromiso moral histórico, porque en ese punto está la situación social.

 

                                 Tiene dos, y sólo dos, alternativas: 1) o actúa a la altura histórica como en su momento lo hicieran los burgueses insurgentes de la Guerra de Independencia, o como lo hicieran los burgueses como Madero, los Carranza, etc, en la revolución democrático-burguesa de 1910-1917; o, 2) actúan como un Manuel Zelaya, o peor aún, como un Cuauhtemoc Cárdenas, en una irresponsabilidad social histórica descomunal.

 

                                 Segundo aspecto; no hay más “elecciones democráticas”, eso se acabó; la gran burguesía representada por el panismo tuvo la oportunidad histórica de hacer valer el paso de la democracia corporativa a la democracia representativa; pero justo por ser quien es, hizo exactamente todo lo contrario, y nos tiene no sólo al borde del fascismo, sino en los mecanismos de un fascismo disfrazado.  El proceso electoral, con todo y su “voto nulo” y un abstencionismo con mayor conciencia de causa como expresión de las masas; es ahora ya, tan sólo el calibrador de la correlación de fuerzas para hacer valer la toma del poder por la pequeña burguesía nacionalista y progresista, ya de forma pacifica, o bien por la fuerza, ante el hecho de que no hay más alternativa.  Si la fuerza de la burguesía media es tal que no sólo se obstina por el poder (independientemente de todo voto o elecciones válidas o no), sino que claramente, con legalidad y legitimidad se hace de él; o peor aún, si la gran burguesía declara un abierto fascismo para quedarse en el poder; con los costos sociales inmediatos y a largo plazo que fueren, la insurrección –por más que la burguesía media triunfe legítimamente– será obligada, y tanto más, cuanto más turbio ese triunfo; pero y sí, y sólo sí, ahora las masas están a la altura moral para asumirlo (lo cual es motivo de otro análisis aparte).


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10 agosto 2009 1 10 /08 /agosto /2009 08:04

    Caracterización de la Situación Actual:  
Una Sociedad sin Alternativas.

 Artículo, 2009 (4/5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/; México, 21 sep 09.

 

 

                               Desde ahora, de este mediados de 2009, a mediados de 2012, por el lapso de los tres próximos años; con un PAN sin poder entender lo que pasó y qué hacer (que así sigan); con un PRI, que el temor sea que pequen de ingenuidad y “se crean que ganaron” y que cuentan con toda la legitimidad, porque volveremos nuevamente a la época del autoritarismo; con un PRD ya casi asunto del pasado, con la confusión para el ciudadano común con lo que su conflicto interno significa; y con un PT o lo que resulte, con la responsabilidad histórica de recuperar el 60% del abstencionismo (o por lo menos buena parte de él), y luego no sólo ello, sino que, de lograrlo, todavía más, ahora sí hacer valer el voto; México se encuentra en un momento crucial más de su historia.

 

                               Vive ya desde ahora una tragedia clásica: el que la sociedad haya vuelto a instalar al PRI en el poder, no es otra cosa que la evidencia de una sociedad sin alternativas.  Dicho PRI ya no lo era desde los años noventa del siglo pasado; el PAN demostró, a la vista del pueblo, tampoco serlo –menos aún; quienes sabemos de historia lo entendíamos de antemano, pero el pueblo tenía que vivirlo–; y el PRD, aún no estuvo a la altura histórica.

 

                              Una sociedad sin alternativas, es una sociedad sin proyecto, sin objetivos; sin conciencia de dónde viene (a pesar de los libros de historia que no lee) y menos aún a dónde va (asunto a futuro producto de la abstracción teórica); es, por lo tanto, una sociedad sin identidad, sin conciencia de sí misma; es una sociedad que no puede, por menos, que hundirse en la desfachatez, el cinismo y el caos.

 

                              En lo económico, todo está puesto para la subversión; en lo político y social..., todo ha quedado ya a la libre iniciativa histórica de las masas.  Para que esta se ponga en movimiento, quedan sólo dos cosas: 1) decía Lenin, “la chispa que ha de incendiar la pradera”: un pretexto, un detonante, un factor que incida directamente en la economía y subsitencia de las masas (acaso Calderón haciéndole al “Chucho el Roto” al revez con su 2% de impuestos a los jodidos “para su propio bien” ¿?!); pudiera ser, si socialmente las condiciones están dadas en la segunda condición faltante: 2) la entereza moral para poner fin a nuestras vidas en la digna lucha de la insurrección.  ¿Estamos listos?

 

                               Paradójicamente, “por el bien de todos” (el “rayito de esperanza” se ha convertido en apenas una tenue chispa), al PRI mismo le convendría, en razón del progreso de la historia (aquí está la dificultad de comprensión), la sucesión presidencial con López Obrador.  A eso nos referíamos cuando decíamos que al PRI le va a convenir una izquierda no sólo real, sino fuerte, y quizá a partir de ahí comience un sano sistema bipartidista de democracia representativa más real (en el contexto de esta limitada o acotada historia de México).  El mínimo sentido del progreso histórico, es no sólo dejar atrás el conservadurismo de la derecha, sino, con toda su redundancia, “no volver a repetir nuevamente otra vez la historia”: el PRI en el poder, es, de suyo, un México sin alternativas, por lo demás, símbolo de un pueblo pusilánime.

 

                                Pero eso es político-ideológico.  Es el tintinear del dinero, lo que verdaderamente es lo político real, lo que realmente guía; sin importar y sin ver, que a donde guía, es al desastre social; a darse entonces, diríamos, casi por necesidad histórica, en, como se ve, una mística centenaria cuasi metafísica y esotérica de la historia de México (1810, 1910, 2010...).

 

                                Las cosas no van a ocurrir por la buena voluntad de nadie, sino por la correlación política de fuerzas.  Y es en ese objetivo en lo que se va a centrar toda la práctica política en los próximos tres años.

 

                                Esto debe recordarnos que el actor fundamental de la correlación política de fuerzas, es la sociedad, el pueblo; y como en otros momentos de la historia, es del análisis de la situación social, de donde derivará la explicación de los acontecimientos.

 

                                En este momento, el reino omnímodo de esa correlación política, es del PRI y de lo que socialmente representa; observemos ahora las transformaciones de esa correlación, a la luz de un breve fundamento teórico histórico.


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10 agosto 2009 1 10 /08 /agosto /2009 08:03

            Caracterización de la Situación Actual:
El "voto útil" y el agotamiento del sistema.

 Artículo, 2009 (3/5).

     Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 07 sep 09.

 

 

Frente a ese hecho electoral de 1988, la responsabilidad de Cárdenas ante el pueblo que mayoritariamente le dio el voto no podía ser sino de una enorme trascendencia.  Y como fue; el reclamo ante el “golpe de Estado técnico”, como él mismo le llamó, trató de llevarse “conforme a la Ley” (un total y absoluto contrasentido cuando un golpe de Estado es la violación de toda ley), lo cual no fue sino la mayor irresponsabilidad histórica y la traición más pasmosa al pueblo que mayoritariamente le había dado legítimamente el poder.  Para los poderosos, para la reacción, Cárdenas se comportó como “el hombre más responsable”.  Y tuvo la osadía de ser candidato dos veces más (y ahí el problema no fue tanto él, como esa desamparada “izquierda” sin “tatita”); y asimismo, una y otra vez, el pueblo le desairó por su traición.  En todos los casos de las siguientes candidaturas de Cárdenas a la Presidencia de la República (1994 y 2000), dado lo grotesco de la situación, predijimos y acertamos sin ningún problema los acontecimientos y resultados.  Si antes no se había podido, en esas siguientes candidaturas, ya sin ninguna autoridad moral, menos.

 

Pero la candidatura para el año 2000 tuvo algo especial: en ella estuvo en juego el llamado “voto útil” (para vergüenza de esa izquierda cardenista); es decir, que, ante el objetivo histórico de quitar al PRI del poder, se planteó qué sería más útil: si darle el voto al PRD con Cárdenas, muy probablemente desperdiciándolo; o darle el voto al mismísimo PAN con Fox, sumando posibilidades y haciendo así del voto, un “voto útil”.  Y para nuestra vergüenza personal; pero así es la política, qué se le va a hacer; fuimos de la posición táctica –así se le llama–, de sumar votos al PAN (sic, de no ser porque políticamente esa era la táctica acertada y hemos estado haciendo ver nuestro acierto en el análisis político, con pena lo hubiésemos mantenido en secreto); y la sociedad optó por esto último, con lo que, una vez más, no nos equivocamos (“¡fiuu!”).

 

Con ello, histórica y estrictamente dicho, no “ganó el PAN”, sino “perdió el PRI” (esa era también la consecuencia del “voto útil”); pero el foxismo se equivocó, se creyeron legítimamente electos, y ello aunado a su conservadurismo despótico, hizo de su gobierno la prepotencia.

 

Una buena parte de la sociedad, no obstante, consideró que el gobierno del “Bukaram mexicano”, había sido, finalmente, algo fortuito y pasajero, y se dispuso a darle al PAN otra oportunidad.  Y ello hizo enormemente divididas y complicadas las elecciones del 2006.

 

La “izquierda” políticamente recuperada después de su trance del cardenismo, enfrentaba nuevamente una situación parecida a la de 1988.  Ciertamente, las nuevas condiciones de una mayor democracia representativa real, hacía posible la llegada del PRD con Andrés Manuel López Obrador al poder.  Y, ahora sí, “por el bien de todos”, había que cargar todo en su favor.  Y no pusimos en duda su triunfo, y ni siquiera su arribo a la presidencia.  Pero luego del caso Choise Point con la sustracción del Padrón Electoral y la presencia de un pariente de Fox en todo ello; Padrón que sin duda habrá ido a parar a manos del Departamento de Inteligencia de los Estados Unidos; sospechábamos incluso de la posibilidad de otro “golpe de Estado técnico”.  Otra vez se presentaba el problema de la responsabilidad histórico-social ante ello.

 

Sin duda, ganó López Obrador; sin duda, hubo fraude; pero así sea que exista la duda; en los hechos, se denunció fraude, y no se aceptó la derrota; y bajo esas condiciones, luego entonces, qué?.  Así, dadas esas condiciones, en nuestro parecer correctamente, López Obrador fue nombrado “Presidente Legítimo”, y éste declaró la “resistencia civil”.  Muy tímidamente, pero con ello, salvó el honor histórico; luego la misma derecha se encargó de liberarlo de esa pesada carga.  A casi veinte años después de aquel 1988, aun no estábamos preparados para hacer valer el voto; en parte ahora, por eso que se perdió en 1988: la falta de calidad moral para hacerlo.

 

Como quiera, llegamos a las elecciones intermedias del 2009, y, finalmente, la sociedad comprendió como sólo podía comprenderlo, en la práctica histórico-social, lo que es el conservadurismo, y dijo: “no más”, y, ahora, no es que haya ganado el PRI, no “ganó el PRI”, sino que “perdió el PAN”.

 

¿Y el PRD?, ¡ah, sí! –decía mi abuela–, <<a mordidas y arañazos como perros y gatos en un costal>>; y en lo que ahí se ponen en claro las cosas (si es que eso llega a ser posible), la sociedad, mientras tanto, optó, nuevamente, por el “voto útil” al revez, y puso nuevamente al PRI en la perspectiva de todo el poder.

 

                                                  Y aquí volvemos al primer artículo de esta serie: el PRD dividido, generalizando, entre cardenistas y lopezobradoristas (no podría plantearse historia más rocambolesca), se ha puesto de frente a una nueva definición histórica, el cierre de una etapa y la apertura de otra nueva.  Y, a favor de los tiempos y del progreso de la historia, sin duda, ha quedado el movimiento lopezobradorista.  Cárdenas y Ortega, como las ranitas hartas de la locomotora que pasa al lado de su charca, decidieron plantarse cada uno en un riel de la historia...; dejémoslo ahí, lo demás, es “nota roja”.


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10 agosto 2009 1 10 /08 /agosto /2009 08:02

    Caracterización de la Situación Actual:
Lo que marcó el momento contemporáneo.

Ensayo 2009 (2/5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 07 sep 09.

 

De lo que vamos a hablar aquí, es precisamente de la caracterización de la situación actual –sin pretender un análisis académico profundo ni riguroso–, sino poniendo por escrito lo que bien pudiera ser sólo una consideración verbal más o menos reflexiva.

 

No lo haremos, tampoco, desde un foro tan “comprometedor” como la televisión o la radio; sino dicho esto, desde un cuasi anónimo foro de un Blog por Internet, y por mero ejercicio de análisis político en el cual, necesariamente, pareciera tomarse partido por una posición; y en efecto, así es, pero no desde el punto de vista “militante”, sino por su significado histórico; por mera conciencia de la necesidad.  El cuento es un poco largo, pero vale la necesidad del contexto para entender las bases desde las cuales se opina aquí.

 

                                                 En 1982 abandonamos; por nuestra ausencia física, mas no por renuncia ideológica, lo cual, por lo contrario, es ahora una convicción más poderosa; las filas de militancia partidaria del comunismo.  “Algo andaba mal” en esa práctica política, en algo había, de mi parte, un sentir de insuficiencia.  E inmediatamente después, la izquierda –esa izquierda hasta ese entonces realmente izquierda– comenzó su división hasta la atomización; y más grave aún, a poco, continuó con la pérdida de su identidad, acabando en lo que es hoy: la “izquierda” de la derecha, o como hace poco lo escuchábamos en otra idea; <<los zurdos de la derecha>>, expresión que ayuda a visualizar esa geometría política de “falsa ordenada”.

 

Habíamos adquirido mucha habilidad para el análisis político, y ello se afinó participando ya sólo políticamente en la vida sindical, teniendo a la vista de esa simplificada práctica política, relaciones más sencillas.  En las elecciones intermedias de 1986 votamos por última vez, nunca más lo hemos vuelto a hacer, y ni siquiera hemos tramitado nunca nuestra credencial de elector (y ¡oh, horror! ¿y cómo puede un mexicano vivir así?; y cierto, para poder cambiar un cheque en el Banco con la identidad de nuestra Cédula Profesional, además, teníamos que declararnos políticamente anarquistas y exigir nuestro derecho político a no disponer de tal credencial de elector; ¡ah, país!).  Y en 1988, si mal no recordamos, en una de esas reuniones de directiva sindical, se planteó el problema del apoyo o no, a una dada campaña electoral de ese momento a la presidencia de la República.  El dilema, aparentemente, era sí o no por Cuauhtemoc Cárdenas; en el fondo, eso se traducía en un dilema real: simpatizar y apoyar la campaña del Ing. Heberto Castillo, o ser partidarios de su declinación a favor de Cárdenas.

 

Ese no fue, históricamente, un problema menor; por todo lo contrario: fue el problema que marcó todo el momento histórico social de México de entonces a la fecha, punto en el cual las cosas han quedado nuevamente replanteadas, y cuyo análisis es motivo en este breve apunte.

 

Lo que se estaba resolviendo por aquella izquierda atomizada y mutante, era dar el último paso en el proceso de su transformación, y como sólo podía hacerlo: cayendo en la ruindad moral de sustituir la autoridad política histórica dada, de lucha, de persecución, de atentados, de prisión, del Ing. Heberto Castillo (aun no estuviésemos de acuerdo, en lo personal, con lo que calificábamos de “posición reformista”); por la autoridad política del que por todo mérito, tenía sólo el ser el hijo de Lázaro Cárdenas, y en ese sentido, ser ahora, “el tatita”; que renegaba del PRI por no haber sido candidato de éste a la Presidencia.

 

Mi propuesta personal en aquella reunión sindical, fue: <<demos el apoyo al Ing. Heberto Castillo, que aun cuando pudiese ganar, difícilmente se hará valer el triunfo, pero moralmente generará una unidad de la izquierda, que ya podrá defender el voto en la siguiente candidatura de un Cárdenas que se ganará toda la autoridad moral al declinar y apoyar a Heberto Castillo en esta ocasión>>.

 

                                                 Ninguno de los ahí presentes tenía en mente tal opción; sino, en todo caso, la contraria; que Castillo declinara a favor de Cárdenas dada la coyuntura histórica especial, teniéndose la gran oportunidad de ganarle al PRI.  Y efectivamente así fue, y lo mismo, y con más fuerza moral, hubiera sido con Heberto Castillo; y el triunfo de cualquier manera se arrebataría, como se arrebató.  Con Castillo no hubiera sido sino “una vez más”, eso era lo esperado en ese proceso histórico de “aproximaciones sucesivas” a la democracia real; pero con Cárdenas, esa era una carta que había que hacer valer a toda costa, o la derrota sería histórica.  Y como fue; en lo personal no nos equivocamos en el análisis político y en la predicción.  El tiempo nos dio la razón.  Y en lo que “todo el mundo” se volcó ciegamente al cardenismo, nosotros prácticamente nos alejamos para siempre de la política (hubieron otras dos experiencias, pero más bien anecdóticas y chuscas sin objeto en este análisis).


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10 agosto 2009 1 10 /08 /agosto /2009 08:01
    Caracterización de la Situación Actual.
Ensayo, 2009 (1/5).
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 10 ago 09.

 

 

                             A un mes del primer análisis que hicimos del proceso electoral de México, 2009, y ya considerando la situación política en sus perspectivas; ya decíamos que: 1) PAN: <<Acuerdos para que haya estabilidad social>>; ¿y quién iba a acordar nada con alguien sin más poder que el que de facto tiene sin legitimidad alguna?; los empresarios a sus empresas; 2) el PRI de <<los agravios, olvidados>>, antes que “acordar” nada, poniendo, como corresponde al vencedor, condiciones; y 3) la fuerza PRD-PT; primer paso, bien: cónclave por la reunificación, la verdadera refundación, la necesaria y lógica unidad impuesta por la realidad sociopolítica, por encima de estatutos de ley rebasados por esa realidad.  Pero, segundo paso..., tropezón (y fue Cuauhtémoc Cárdenas el que metió el pie -<<yo lo vi>>-); y los <<rumores de división>>, se hicieron ciertos; luego entonces, cavan ya con fruición su tumba de no-alternativa.

 

                              Habíamos dejado un escenario deseable y posible de un México que, no sin problemas, pero avanzaría a una recomposición, con base en el equilibrio de fuerzas representativas de la mayoría de la sociedad.  Y advertimos que de nos ser ello, los escenarios alternativos comenzarían a verse trágicos.  De ello hablaremos ahora aquí.

 

                              El centro de toda la problemática sociopolítica del México de este momento, no está ni en el conservadurismo del PAN (“Dios lo tenga en su Santa Gloria”), ni en el exceso de confianza ingenua del PRI (entre el PRI y el PAN, sin duda, el PRI; aun cuando lo deseable por razón social histórica, sería la fuerza social democrática del PRD-PT; pero, de aquí a que entre ellos se acaben sus pleitos y se pongan de acuerdo...; pues digamos entonces que está bien el PRI; -“y Dios nos ampare”-).  El centro de toda la problemática sociopolítica del México de este momento, está en esa fuerza caótica abanderada por el PRD-PT, y razón por la cual merece un análisis previo.

 

                             En ese conflicto interno de la llamada “izquierda”, por necesidad, por la Ley del Tercero Excluido (por la que, de dos posiciones contradictorias entre sí, una, y sólo una, ha de ser la necesariamente correcta), alguien, en este momento, es ya historia: Cárdenas y sus ahijados de la “izquierda burocrática” del PRD (la “izquierda” de la derecha, más a la derecha); o López Obrador y sus huestes de la “izquierda popular” tras las banderas del PT (la “izquierda” de la derecha más a la izquierda).

 

                             Tras el divisionismo provocado desde el PRD con Cárdenas, y al que se sumó Ortega, con el argumento de que <<por encima de la realidad está la Ley, los Estatutos del Partido>>.  López Obrador respondió con su “destape” en Oaxaca, como diciendo: <<háganle como quieran, este movimiento es popular y a partir de la realidad; no de limitados y obsoletos Estatutos y organizaciones rebasados por ella>>.

 

                             Ya advertíamos que, a falta de la “izquierda” (dada su división y pérdida de presencia social), la nación, por entero, se pone de frente a un nuevo momento histórico crucial; o el abandono total, la apatía total presupuesta en el abstencionismo; o eso que Marx, elegantemente o en una muy profunda categoría, llamara la “iniciativa histórica de las masas”; vulgo, la más elemental necesidad de capacidad organizativa espontánea y de sobrevivencia de la sociedad.

 

                             Y la experiencia histórica nos dice que, cuando las sociedades han llegado al extremo en donde el sistema político no resuelve sus necesidades de organización que satisfaga su sobrevivencia y desarrollo; esas sociedades resuelven espontáneamente, a iniciativa de las necesidades de su momento histórico; así, sin previa organización, sin partidos y sus “sacro santos” estatutos de ley; en eso que en México llamamos “la bola”, empujados por la simple necesidad de liberación ante el acoso sin tregua de un sistema económico-social opresor que desfigura la condición humana: cada revolución de la historia, es un ejemplo de ello.

 

                              Y así, sin <<derecha>>, sin <<izquierda>>, y por todo alternativa lo que otra vez está ahí en un “centro” que no es tal posición central, sino variante de derecha, y que, por tanto, no responde por ello al alto porcentaje de la sociedad; la misma no puede estar sino en el abandono y desamparo más extremo, próxima a hacer conciencia de quedar validada de sí misma.

 

                             <<Vuelta al principio>>, escuchamos del periodista Rafael Cardona (él remitió ese principio a 2006; pero es evidente que el mismo no puede ser otro que el 2000).  <<Sistema social peligroso>> dijo en síntesis el analista Jorge del Villar.  La idea de un reconocimiento de vacío absoluto, de la ausencia total de proyecto de nación, se dejó sentir del panel de analistas del programa televisivo “Primer Plano”; y luego de los mismos, en una segunda ocasión, con noticias más drásticas, sólo un compendio de fruslerías; tras lo cual, combinando, hay que “leer” la real gravedad de la situación actual.  La gravedad de la división de la “izquierda”, de la falta de alternativa, de la crisis económica, política y general, expuesto por los analistas del panel televisivo “Dinero y Poder”; habla, todo ello, de la necesidad de un análisis más exhaustivo, que comentaremos en siguiente entrega.


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10 agosto 2009 1 10 /08 /agosto /2009 08:00
Clich--Educaci-n--Posgrado-Educaci-n
La Admiración,
en las Relaciones Educativas.

Artículo, 2009

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geográfico.over-blog.es/,

México, 10 ago 09.

 

El asombro, la admiración, es la capacidad estética de reconocer en la naturaleza la presencia humana; y en lo no-natural, la condición humana misma.  Esto último tiene una particular y esencial importancia estética, pues la admiración por lo que se reconoce humano, se convierte en un espejo mágico;es decir, se convierte en el reconocimiento de uno mismo.

 

                             Así, la admiración que el estudiante siente en un chispazo por un docente, no es otra cosa, en principio, que un reconocimiento de sí mismo; pero más aún, no como un reflejo especular mecánico, sino, en segundo término, un reconocimiento de sí mismo, perfeccionado.  La magia de ese espejo, entre otros aspectos, está en que permite visualizar el futuro en un tácito: <<así es como me gustaría ser>>.

 

                              Un espíritu que no fuese capaz de ser perturbado por nada, sería un espíritu taciturno sin capacidad para el asombro.  La admiración es, pues, una profunda perturbación del espíritu en esa percepción sensible (lo estético; algo no razonado), de una especie de “visualización mágica”.

 

                              A eso se refiere Platón poniendo en voz de Sócrates la aclaración que éste hace a Teetetes en un momento dado acerca de su turbación: “La turbación –dice Sócrates– es un sentimiento propio del filósofo, y el primero que ha dicho, que Iris era hija de Taumas, no explicó mal la genealogía” (Platón; Diálogos; en “Teetetes o de la Ciencia”; Editorial Porrúa, 7ª edición; México, 1968; p.229).  Y en efecto, Iris, que como mensajera de Zeus todo lo sabe (cual el científico o el filósofo), no podía ser sino hija de Taumas (el Asombro).  Iris, que desciende del Olimpo precisamente en el arco iris, es la representación de la admiración misma.

 

                                En ese sentido, se admira el que tiene el gusto por el saber, y ve en el otro no sólo al que se lo proporciona, sino a la imagen de lo que quisiera ser por cuanto a poseer esos conocimientos; así ese docente por el que se admira, es no únicamente “el otro”, el alter ajeno; sino la otredad apropiada, el alter ego, el otro yo.  Y de ahí la profunda trabazón, hasta lo apasionado, entre el docente elevado por el estudiante en calidad de Maestro, y el estudiante que se asume en calidad de Discípulo.

 

                               Y ello es así, porque la otra faceta de la relación, es lo inverso: el cómo el docente a su vez se admira por quien desea aquello en lo que él se hace un ser humano real; es decir, enseñando el conocimiento históricamente dado, el saber humano acumulado.  Y así ve en quien estudia apasionadamente, no a una juventud que le es ajena, sino que se apropia, viéndose a sí mismo en ella perfeccionado.

 

                

Ese es el premio a la realización de los trabajos de Heracles (símbolo del docente), al que Zeus no sólo le devuelve la divinidad y le da su lugar en el firmamento en la Constelación de Hércules (un docente en calidad de Maestro), sino que aún más, obsequia con Hebe como su esposa (la Diosa de la Juventud).

 

                ¡Ay del docente por el que no se admiren los buenos estudiantes!; eso y no otra cosa, es precisamente lo que define al buen docente.  No escudriñamos esto en la Educación Básica, no sólo no somos especialista en ello, sino que de tal no sabemos absolutamente nada.  Cuando decimos todo lo anterior, lo hacemos como especialistas con una Maestría en Educación Superior, nada más.

 

                 El mal estudiante no admirará al mal docente, como tampoco éste a aquel, sólo se convalidarán mutuamente; y ambos serán despreciados por sus opuestos (los buenos estudiantes, y los buenos docentes).  Es aquí donde hay una fuerte diferencia con la Educación Básica.  Lo antes dicho, no puede ocurrir ahí, donde el docente procurará por igual a todos sus estudiantes, y éstos difícilmente harán un juicio sobre aquellos.  La diferencia quedará dada por la formación de criterio en el estudiante, ya acabada en la Educación Superior, o apenas en proceso en la Educación Básica.

 

                              La admiración como esencia de la empatía (la facultad de identificarse con el otro), se ve así, realizada en la relación de simpatía (el sentir igual, el darse a una inclinación afectiva con el otro); es Iris, la mensajera de Zeus, la que aconseja secretamente a Hebe; y ésta, asombrada, sin más, es poseída por Hércules, que deificado, la lleva al firmamento...  ¡Feliz docencia!


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3 agosto 2009 1 03 /08 /agosto /2009 08:03
Clich--Literatura

Dialéctica en la Poesía Mística

Teresa de Ávila: la Poesía (3)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
http://espacio-geografico.over-blog.es/,

México, 03 ago 09.

  

                                                  La resignación no es otra cosa que la reafirmación de la fe, y de ahí la confianza (la confide, con fe), de vivir la no-vida en la que sufre, sabedora de que alcanzará, mediante esa resignación, la muerte que es no-muerte, sino en realidad la vida verdadera.

 

“Sólo con la confianza vivo de que he de morir, porque muriendo el vivir me asegure mi esperanza”

 

                                                 “Muriendo el vivir”, es en realidad la idea inversa: vivir hasta alcanzar el morir, pero en la metafísica católica cristiana, la vida es en realidad sufrimiento de “muerte” en tanto el castigo divino; y por lo tanto, la muerte es en realidad “vida”, en tanto la salvación del alma, en tanto la redención del ser.  Ello explica los siguientes versos:

 

“muerte do el vivir se alcanza, no te tardes, que te espero”

 

“Mira que el amor es fuerte; vida, no me seas molesta, mira que sólo me resta, para ganarte perderte”

 

                                                   Teresa de Cepeda no es en ninguna forma de ánimo suicida, por lo contrario, refrenda su resignación.  Pero así como ha suplicado a Dios sin ver satisfecho su deseo, “negocia” de la manera más mundana con La Vida: la acción del alma sobre el cuerpo humano.  Prácticamente, entonces, lo que está haciendo, es pedirle al alma que cese su acción.

 

“Venga ya la dulce muerte, el morir venga ligero”

 

                                                    Y esa inversión de ideas que de manera tan exquisita está a lo largo de todo el poema, es refrendada en la siguiente estrofa:

 

“Aquella vida de arriba, que es la vida verdadera, hasta que esta vida muera, no se goza estando viva: muerte, no me seas esquiva; viva muriendo primero...”

 

                                                    Después termina el poema con la expresión directa de su negociación con La Vida, confesando así, su más profundo amor por Dios.

 

“Vida, ¿qué puedo yo darle a mi Dios que vive en mí, si no es el perderte a ti, para merecer ganarle?  Quiero muriendo alcanzarle, pues tanto a mi Amado quiero, que muero porque no muero”

 

                                                    Pero encerrando en ello la otra faceta profunda de la dialéctica, ya no sólo la contraposición de los opuestos, sino su propia unidad; que en su sentido más profundo, ha de ser una unidad confundida como identidad.

 

                                                   “Dios que vive en mí”, principio panteísta propio de la época en los pensamientos más avanzados, cuando ella en realidad está “viviendo la muerte” en esta vida, es, haciendo ver que de cualquier manera Dios está en ella, la expresión más profunda de esa identidad, así sea confusamente no deslindada, y en consecuencia: ella es Dios.

 

                                                    Pero, teologalmente, ello tendrá la mayor trascendencia e importancia.  La mística es el camino a Dios, “la comunicación directa e inmediata del hombre con la divinidad” (Bartra, Agustín; Antología de la Poesía Mística; Editorial Pax-México; México, 1966), en la que fuera de esa relación nada tiene significado.

 

                                                   “El misticismo –dice Agustín Bartra (Op. Cit)–, fue como una santificación de la sensualidad africana...  Sea como fuere no puede menos que reconocerse que hay una palpitación sensual evidente en los más grandes místicos, y en la alada energía del éxtasis un arrebato donde Eros no está del todo ausente”.  Y así, quizá no sea sólo la filosofía dialéctica contenida, sino la mezcal de ello con toda esa sensualidad erótica, lo que hace de este poema, nuestro preferido.

 

                                                  Acaso todo ello se complementa con otro de sus sensuales poemas, del que sólo citamos por ahora el título, y los dos rimeros versos:


VUESTRA SOY, PARA VOS NACÍ

Vuestra soy, para Vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?...


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3 agosto 2009 1 03 /08 /agosto /2009 08:02
Clich--Literatura

 Dialéctica en la Poesía Mística;
Teresa de Ávila: la Poesía (2)
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
http://espacio-geografico.over-blog.es/, México, 2009.

 

 

 
“Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero”
.

 

El planteamiento principal es morir, para poder vivir en Dios; “muere de ganas” por morir para poder estar con Dios..., pero Dios, quien designa su destino, no la llama a su lado, no designa su muerte; sino, por todo lo contrario, le concede la plenitud de la vida.

 

“Vivo ya fuera de mí, después que muero de amor; porque vivo en el Señor, que me quiso para sí”

 

                                                  Pero esa plenitud de la vida, ella, por amor, la vive fuera de sí, viviéndola en el Señor; esto es, entregada plenamente a él, que la quiso para sí, en tanto guiada a su vida mística monacal.

 

“Cuando el Corazón le di puso en él este letrero, que muero porque no muero”

 

                                                   Parte difícil.  ¿Por qué Dios hace tal cosa?  Dios, en una masculinidad “llevada hasta el machismo”, parece decir con tal acto: <<Estás que te derrites por mí>>.  Pero siendo ella quien lo dice atribuyéndolo a Dios, con tal cosa confiesa su sensualidad por Él.

 

                                                   Y luego viene la estrofa más exquisita de todo el poema, donde se expresa toda esa dialéctica, que más allá de ser en la mística de ella hacia Dios, en su lectura por un lego, en una secularidad casi pagana, es de la relación más mundana entre los sexos.

 

“Aquesta divina unión, del amor en que yo vivo”

 

                                                     Simple, el amor es unión...

 

“hace a Dios ser mi cautivo, y libre mi Corazón”

 

                                                 Y por fin, la expresión hegeliana más pura; o quizá ahora tendríamos que decir de Hegel, que fue él el que expresó el pensamiento dialéctico teresiano más puro, si hemos de ser justos.  A esa expresión de Teresa Sánchez de Cepeda y Aahumada, tres siglos después se conoció como “la alegoría del amo y el esclavo”.

 

                                                  La dialéctica, sea idealista o materialista, es unidad de contrarios; en ese sentido, ella no puede entenderse sin Él, y, con un profundo significado, Él no puede ser sin ella, o ello por lo menos, carece de sentido.  Por esa necesaria unidad de contrarios fundada e el amor, Dios se hace su cautivo, su prisionero, su esclavo; Él queda sujeto a la plena voluntad de ella; y he ahí una parte de ese profundo significado.

 

                                                   Por supuesto, al ser Dios el esclavo, ella, que lo mantiene cautivo, es el ama y señora, y por lo tanto, la que es libre (y desde luego, libre en su corazón).

 

“y causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero”

 

                                                   Y cuando decíamos que es en la mujer en donde se expresa de manera natural la más elevada ética y esteticidad, ello es justo lo que queda expuesto en estos versos.  Ella es el ama, Dios el esclavo, pero ella no puede soportar eso, le causa tal pasión, que su mayor deseo se convierte en morir, para invertir la contradicción, y sometida ella a la voluntad de Él, a su designio, ser ella la esclava.

 

“¡Ay, qué larga es esta vida!  ¡Qué duros estos destierros, esta cárcel, estos hierros en que el alma está metida!  Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que muero porque no muero”

 

                                                    Según la consideración católica, nuestras almas han sido expulsadas del Paraíso y como castigo penan en el cuerpo humano.  A eso se refiere Teresa Sánchez de Cepeda con el “duro destierro” y esa “cárcel y hierros en que el alma está metida”.  Luego todo es refrendar su deseo. Su “morir de ganas” por morir.

 

¡Ay, qué vida tan amarga do no se goza el Señor!  Porque si es dulce el amor, no lo es la esperanza larga: quíteme Dios esta carga, más pesada que el acero...”

 

                                                     Aquí profundiza su reflexión y como consecuencia hace una súplica a Dios para satisfacer su deseo.

 

                                                     Y esa reflexión aunada a la actitud de Dios, una manera de su respuesta, expresa todo el acto de fe cristiana en la resignación; como veremos en la siguiente entrega.

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3 agosto 2009 1 03 /08 /agosto /2009 08:01
Clich--Literatura
Dialéctica en la Poesía Mística;
Teresa de Ávila: la poesía (1)
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México 03 ago 09.

  

                              Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada, una mujer española nacida en 1515; a decir de entonces, bella; quizá incluso hermosa en los prototipos de la belleza, lo que suele tener como rasgo común el “devaneo y la frivolidad”.  Hay un cuadro pictórico de ella (de corte realista), refleja una mediana edad (unos 55 años), expuesto en la Real Academia Española, en Madrid, utilizado de común en las enciclopedias; si emitimos nuestra opinión acerca de su belleza, debemos confesar que por ese cuadro, no es de nuestro gusto.  Pero otra pintura, en sí misma bella, aparece, como también se le conoce, Teresa de Ávila, en su juventud (por lo menos a sus 18 años, en que se ordena, pues porta los hábitos), con una pequeña criatura entre sus manos: y ahí –qué se podía esperar– sí luce verdaderamente hermosa.

 

                              Una belleza, y no obstante (aun cuando eso qué tendría qué ver, pero...), se hizo monja, Carmelita Descalza, para más precisión.  La razón es simple: en el siglo XVI, desear el conocimiento, superarse como ser humano, pasaba por el acto de sacrificio monacal.  A los 43 años tuvo un primer momento de éxtasis.  A los 47, por orden de su confesor, redactó El Libro de mi Vida.  Partidaria del erasmismo, con ese fundamento filosófico del humanismo cristiano que adecua el humanismo clásico renacentista a los nuevos tiempos, escribió El Castillo Interior, considerada su principal obra.  En 1578, a sus 63 años, fue confinada en Toledo, calificada de “fémina inquieta y andariega”, y luego de ser expulsada de dos conventos, regresó a Alba, donde, a sus 67 años, en 1582, murió.

 

                              Tal mujer escribió, y no podía haberlo escrito nadie más, el más maravilloso poema que existe (por lo menos a nuestra consideración); San Juan de la Cruz escribió un remedo, lo incluiremos aquí en el análisis; pero ese poema tenía que ser, no podía ser de otro modo, escrito por una mujer.  Cuando lo he recitado a los estudiantes, primero he tenido que pedirles que no escuchen mi voz, los remito enfáticamente a una mujer.  Por su contenido, refiriéndose a Dios, puede ser admitido sin problema como dicho por un hombre, pero (por lo dicho por ejemplo en el artículo De la Relación Sexual de los Sexos a su Relación Ético-Estética consultable en este Sitio), en una mujer, es maravilloso.

 

                              En esencia, no sólo es la métrica y la rima y todas las reglas de la poesía, sino más allá de ello, es la idea de la relación entre ella y Dios (masculinizado), en la más profunda dialéctica (sin importar que esa dialéctica se exprese en el idealismo dialéctico de la metafísica, la cual fue llevada a su máxima expresión filosófica por Hegel en el siglo XIX).

 

Vivo Sin Vivir en Mí

(o Amores de Vida Eterna)



 

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el Corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.

Aquesta divina unión,
del amor en que yo vivo,
hace a Dios ser mi cautivo,
y libre mi Corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegure mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.


 

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