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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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29 junio 2014 7 29 /06 /junio /2014 22:05

Editorial

 Esfrágida Triclínica Cristal de Sal Gema; Mineralogía  

El objeto A que estudio y quiero entender, se parece al objeto B (que otros han estudiado y del que aportan muchos conocimientos).  Qué tanto los conocimientos de B, me pueden ayudar como pistas iniciales, a darme una idea de la naturaleza de A, y por dónde podría abordarlo.

 

El objeto A es una abstracta y plástica esfrágida geográfica, un segmento de su estado de espacio más general; en tanto el objeto B es un concreto y rígido cristal pulido de sal gema.  Se pueden ver las impurezas que identifican a tal gema como natural; al final, nuestra geográfica esfrágida, tampoco es un “cristalino vacío puro”; pero he aquí que ver sus impurezas propias, es asunto del geógrafo experto.

 

Así, el objeto A se parece al objeto B, incluso no sólo por sus aspectos cualitativos, sino por ciertas cantidades geométricas: ambos parecen tener una estructura, si bien hay variantes en las propiedades de linealidad y en las formas de las bases; y en la consideración de sus ejes de simetría, se hacen idénticos.

 

Luego entonces, si bien A no es B, su identidad estructural y propiedades geomórficas es tal, que lo que se diga de B, es aplicable por entero a A.  Y así podemos iniciar el estudio de las propiedades particulares de A.  Y de hecho, así empezó la elaboración de la teoría del espacio.

 

 

*

Cristal de Sal Gema; MineralogíaGeografía Teórica.

 

[___]  La Analogía: Primer paso en el Conocimiento Científico.  Artículo, 2012.

 

[___]  La Metodología de Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: Relación de las Cuatro Villas, en Las Relaciones Geográficas del Siglo XVI. Investigación, 2012 (4/…).





 



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29 junio 2014 7 29 /06 /junio /2014 22:04

Esfrágida TriclínicaLa Analogía: Primer paso en el Conocimiento Científico.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

18 jun 12.

 

Cuando pequeños infantes de menos de diez años de edad, se nos regaló un estuche de Química de “Juegos Mi Alegría”; comenzamos a experimentar poniendo unos gramos de sales en un pequeño plato de vidrio y mezclándolas con agua, observándolo por el lapso de varios días.  Nos convertimos, de pronto, en hacedores de regulares estados de espacio discretos.  Nunca hubiéramos podido imaginar que medio siglo después, estaríamos reflexionando  profesionalmente en el espacio en que estamos inmersos y en su diversidad cualitativa, justo, por analogía, a partir de aquellos mismos experimentos.

 

La analogía está en que ciertos segmentos del espacio terrestre, parecen tener la estructura de un cristal.  Y esta observación, ciertamente, no es nuestra, sino del mismo Eratóstenes en el siglo III ane, quien, a esta estructura objetivamente dada del espacio terrestre, les llamó, tanto plintias, piezas fundamentales o unidades morfológicas del espacio terrestre, como esfrágidas, o sea, “gemas”, entendibles ya sea como “joyas de la naturaleza”, en la idea de esos transparentes cristales de invariables ángulos, aristas y caras de refulgentes colores; o bien, sencillamente, ya como una estructura cristalina.

 

Una esfrágida (o sfrágida), o unidad morfológica del espacio terrestre (el segmento de una de las llamadas “zonas climáticas”), tiene la propiedad de ser homogénea, es decir, de tener las mismas propiedades en toda ella, ya de manera uniforme o bien en una variación isotrópica continua.  La esfrágida es una formación objetivamente dada, y en su estructura tridimensional, presenta siempre elementos estructurales como caras, aristas y vértices propios, o elementos naturales morfológicos, quedando determinada por su distribución física y el conjunto de estados de espacio.

 

En esos elementos morfológicos se distinguen la simetría como un operador interno que establece la relación de equivalencia entre ellos, con sus componentes dados como ejes, planos y puntos centrales de simetría.

 

Hay un par de leyes geométricas universales de las formas tridimensionales, estas son: 1) la ley de la “ley de la … de los ángulos diedros”, y 2) la “ley de equivalencia “, misma que se establece en <<la relación de los elementos morfológicos (caras, aristas y vértices) del espacio dado, respecto su estructura de simetría (ejes, planos y puntos centrales de simetría)>>; es decir, una ley que establece la relación entre las caras de la esfrágida (una o más), y, ya un centro de simetría, o un eje, un plano, o una arista, determinando por esto, el prisma de una zona.

 

En función de ello se establece un grado de simetría, por el conjunto de los elementos tridimensionales morfológicos coexistentes en un espacio dado, por su estructura de simetría.

 

Así, las propiedades fundamentales del espacio geográfico son. 1) la homogeneidad o heterogeneidad; 2) la isotropía o anisotropía; y 3) la simetría o asimetría, los distintos grados dialécticos entre ellas; de donde se puede tener desde un monoespacio, plenista homogéneo, isotrópico y simétrico; a un poliespacio, plenista heterogéneo, anisotrópico y asimétrico.

 

En 1981 afirmamos, finalmente, que el objeto de estudio de la Geografía era el espacio terrestre.  Recién en 2012, reflexionando sobre las categorías de síntesis y de abstracción y generalización en el método científico de la modernidad, descubrimos el proceso histórico, prácticamente ya en el siglo XX, por el que las categorías de “espacio” y “fenómeno”, atravesaron en su abstracción y generalización penetrando profundo en la esencia de ese espacio terrestre, y más aún, entendimos, por ello, la unidad del espacio dado en su misma diversidad, formada ésta por los componentes de los estados de espacio.

 

Siguiendo unos conceptos a otros, vimos en las estados de espacio a aquellos cristales que, a nuestra vista, se formaban en nuestros primeros experimentos de química d la infancia.  Surgió así la analogía, y este artículo lo hemos redactado trasladando “término a término” la teoría general de la cristalografía a las condiciones y categorías del espacio geográfico; y como puede verse sin dificultad, nada hay que impida tomar a lo uno por lo otro, y la diferencia en ello es sólo el grado de abstracción del espacio, que va de un espacio cristalino muy concreto tangible, medible física y directamente con un goniómetro, a un espacio terrestre que aún siendo objetivo, igualmente medible física y directamente con astrolabio, sextante o teodolito; y gnomon, brújula y giróscopo, para luego, mediante procedimientos matemáticos, entenderlo en un alto esfuerzo de abstracción.

 

De inmediato empezamos a desarrollar un modelo de aplicación, obteniendo el resultado de una exquisita simplificación de singular belleza, entendiendo cabalmente lo que la estética significa en la ciencia.

 


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29 junio 2014 7 29 /06 /junio /2014 22:03

Carta-Topografica-CuernavacaLa Metodología de Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: Relación de las Cuatro Villas, en Las Relaciones Geográficas del Siglo XVI.  Investigación, 2012 (4/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

30 ene 12

 

En 1892, con motivo de la Exposición Histórico Americana, en España, Francisco del Paso y Troncoso encabezó la delegación mexicana, y aprovechó para consultar distintos archivos, entre ellos el Archivo de Indias de Sevilla, de donde rescató , entre otros documentos, las Relaciones Geográficas, tanto “de la Villa de Tepuztlan”, levantada el 19 de septiembre de 1580, con pintura (ilustración) adjunta, ya extraviada; como de la Relación de Tetela y Ueyapan (sin pintura), levantadas el 20 de junio de 1581*.

 

El levantamiento de las primeras Relaciones Geográficas se dio desde 1577, según la Instrucción y Memoria para su levantamiento, hasta finalizar el siglo, a cargo de los corregidores.  Medio siglo después se emprendió por segunda vez la tarea, con el levantamiento realizado por José Antonio Villaseñor y Sánchez, entre 1743 y 1746 (que en artículo anterior hemos comentado).  Un tercer esfuerzo se llevó a cabo con las Relaciones Geográficas de 1777 a 1778 ordenada por Carlos III, en el contexto de las Reformas Borbonas, ejecutadas por José de Gálvez; y finalmente, entre 1789 y 1792, se realizó un cuarto levantamiento.

 

En 1985, el investigador René Acuña publica su Relaciones Geográficas del Siglo XVI, en nueve volúmenes, dedicando en una arte del Volumen 6, a las Relaciones Geográficas de las Cuatro Villas (1584), del Marquesado del Valle, que en su conjunto, explica René Acuña en su Introducción, formaban una Alcaldía Mayor.  Tales cuatro villas de esta Alcaldia eran, en la terminología usada, pues: Acapixtla, Huaxtepec, Tepuztlan y Yauhtepec**.

 

Mapa-Pintura-de-Huaxtepec--s.XVI.JPG 

Pintura de Huaxtepec

[Fuente: Acuña, René; Relaciones Geográficas del Siglo XVI; Tomo I, Vol. 6]

 

 

La Relación Geográfica de las Cuatro Villas, narra René Acuña, llegó incompleta a finales del siglo XX; de ella se perdió tanto la pintura (mapa) de Tepuztlan, como la Relación de Yauhtepec.  Adicionalmente, René Acuña juzga que de ello, también debió formar parte la Relación Geográfica de Ocuituco, sede del corregidor, no obstante no se menciona en la Relación General.

 

Ahora bien, al conjunto habrá que agregar la Relación Geográfica de Tetela del Volcán, recopilada por Francisco del Paso y Troncoso (al parecer, sin pintura).

 

De esta consideración de René Acuña, podemos entender también, el por qué de la ausencia de una Relación Geográfica de Cuaunahuac: no obstante su importancia política-administrativa, resultaba secundaria (como en el caso de Ocituco), dado que eran ya ampliamente conocidas por los españoles.  Esto es, que, la razón de ser de las Relaciones Geográficas, ha sido un conocimiento de Estado acerca de lo que se ha de administrar.

 

De ahí que la Instrucción y Memoria para las Relaciones Geográficas de cada época, por el énfasis en algún aspecto en particular: primero, en las Relaciones Geográficas del Siglo XVI, fueron los elementos fisiográficos y las costumbres de los pueblos; luego, en las Relaciones Geográficas de mediados del siglo XVIII, el acento estuvo en la población; posteriormente, en las Relaciones Geográficas del fines del mismo siglo XVIII a principios del siglo XIX (1766.1827), la de las reformas borbonas, lo central fue la regulación económica administrativa.  De estas,, las compiladas por Enrique Flores Cano e Isabel Gil Sánchez, hay una publicación en dos volúmenes, para las “Descripciones Económicas Regionales de Nueva España”; I Volumen: Provincias del Norte, II Volumen: Provincias del Centro y Sur***, no obstante, en esta última, como cabría esperar, no encontramos datos para nuestro lugar objeto de estudio.  Una derivación de esto estaría, por ejemplo, en los contemporáneos estudios geoeconómicos regionales, como es el caso, por citar lo más conocido, de la regionalización geoeconómica de México del Dr. Ángel Bassols Batalla.  Nuestra área de estudio se ubica en la V Región, Centro-Sur, siendo una fracción insignificante en toda ella; por lo que, tampoco, en este caso, nos ha de ser útil.

 



*        Del Paso y Troncoso, Francisco; Relaciones Geográficas de México; 1ª edición, 1890; Editorial Cosmos, México, 1979; pp 237-250 (datos de la Presentación, de Margarita Olivo Lara).

**       Acuña, René; Relaciones Geográficas del Siglo XVI; México, Tomo I, Vol 6, 1ª edición, 1985; pp.177-223.

***     Flores Cano, Enrique-Gil Sánchez, Isabel; Descripciones Económico Regionales de Nueva España; Sep-Inah; México, 1976.


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22 junio 2014 7 22 /06 /junio /2014 22:05

Editorial


Muestra-de-Agua--Parque-Porfirio-Diaz--recien-extraida-.jpeg Muestra-de-Agua--Parque-Porfirio-Diaz--1-semana-.jpeg

Imaginemos la muestra de agua cambiante, como un estado de espacio en movimiento.

 

Dando un curso sobre Método de la Ciencia, como ejercicio tomamos muestras de agua de un río en distintos puntos de su cause a lo largo de unos 5 km.  A la vista, en el caudal, el agua se veía sucia, contaminada, incluso lodosa; al sacar la primera muestra, la sorpresa interesante fue que el agua se veía limpia, cristalina, acaso con algunas partículas naturales en suspensión.

 

Dejamos las muestras en sus botellas cerradas en reposo, en lo que las llevaríamos a n laboratorio para su análisis, y ocurrió otra sorpresa: tan sólo al día siguiente, el agua se enturbió de un color blanquecino, e incluso se le formó una ligera película en su superficie, siendo claramente visibles las partículas en suspensión.

 

Hasta ahí teníamos ya un análisis cualitativo, referido exclusivamente de lo que ocurría en lo aparente, sin poder saber más acerca de las causas de ese enturbiamiento del agua en reposo.

 

Varios días después llevamos las muestras al laboratorio, con nueva sorpresas. 1) al volverlas a agitar, volvió su transparencia; y 2) de os resultados del laboratorio, supimos que el agua tenía diversas cantidades de distintos contaminantes, y el enturbiamiento se debía a…

 

Con ello habíamos logrado pasar de lo aparente, a lo subyacente, ahora, mediante el análisis cuantitativo de laboratorio.  Con ello, descubrimos algo que estaba más allá de la percepción sensible, y con ello, pasamos del fenómeno, a la esencia.

 

El experimento no fue con estudiantes de geografía, sino de otra especialidad técnica, pero en su consideración geográfica, con ello no hicimos un estudio hidrológico, por más que tratásemos con un río, y con las características de su agua por cuanto a su fuente, caudal, descargas, etc; tampoco hicimos un estudio ecológico, por más que analizamos el contenido de los componentes contaminantes del agua y el estado ambiental; sino, haciendo abstracción de esas propiedades particulares, generalizamos nuestro estudio como geográfico, en tanto que, con lo que tratamos, fue con las características de un estado de espacio, en donde la propiedad espacial de movimiento fue lo primero esencial, como luego lo fue el volumen, la no-uniformidad o heterogeneidad, o la isotropía, por mencionar sólo unas propiedades espaciales esenciales…  Y el modelo de una nueva concepción de la Geografía comenzó a funcionar.

 

*

 Muestra de Agua, Parque Porfirio Dïaz (recién extraída)Geografía Teórica.

 

[___]  De la Geografía de lo Aparente a la Geografía de lo Subyacente.  Artículo, 2012.

[___]  La Metodología de Investigación en Geografía Aplicada, Desde...: "La Jurisdicción de Quaunahuac, llamada Cuernavaca", en el "Theatro Americano", de José Antonio Villaseñor y Sánchez, 1746.  (3/)  Artículo, 2012

 

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010Bitácora del Espacio Geográfico.

 

[___ ]  Fin de una Era.  Artículo, 2012.  

 


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22 junio 2014 7 22 /06 /junio /2014 22:04

Muestra de Agua, Parque Porfirio Díaz (1 semana)De la Geografía de lo Aparente, a la Geografía de lo Subyacente.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

11 jun 12.

 

Cuando Eratóstenes denominó como “Geografía” a un conjunto dado de conocimientos, esa “grafía” o dibujo de la representación de la Tierra, se refería, inicial y necesariamente, a su descripción.  Ello implicó el Mapa en una proyección geométrica dada; y por más que Estrabón dijera que esa “matemática” y esa “física” no era la Geografía, la realidad es que la Geografía nació en el siglo III ane, siendo así, una física-matemática aplicada (o “mixta”, como la llamara Varenio).  Más aún, pudiéramos estar en desacuerdo con Estrabón, de que la Geografía fuese “la historia en los lugares”, no obstante, lo que estaba en ello era el movimiento de lo descrito, ya como historia natural, ya como historia social.  Nada se obtiene con negar la Geografía de Estrabón, como ciencia de la Geografía; es que ésta era sólo así.  Junto con la Geografía de Ptolomeo, eran la expresión más avanzada y científica de la Geografía.

 

Y con la misma tónica nos pudiéramos ir recorriendo cada etapa de la historia, y una es la geografía de Cosmas, El Idrisi, Fra Mauro, etc; y otra la geografía de Ibn Jáldun.  Al final, no es que una lo fuese y otra no, sino que, en su momento histórico, la Geografía era así: la descripción y el método empírico de lo dado objetivamente a la percepción sensible.

 

Del siglo XX hacia atrás en la historia hasta el origen, el conocer geográfico ha sido sólo de lo aparente.  Lo aparente lo entendemos aquí como la manifestación externa de lo directa y objetivamente dado a los sentidos; y debajo de esa manifestación externa, subyace la esencia.  La finalidad de la ciencia, consiste en lograr pasar de la apariencia, a la esencia.

 

Lo más importante a entender aquí, es que el conocimiento de la esencia, sólo es posible mediante el pensamiento abstracto a partir de lo dado en lo aparente, elaborando la teoría.  “Toda ciencia alcanza su madurez y perfección únicamente cuando pone de relieve la esencia de los fenómenos que investiga…”[1].

 

La Geografía sólo en el siglo XX empezó a transitar de lo aparente a lo esencial.  Hasta entonces el conocimiento geográfico había sido sólo así en cada momento de la historia., un conocimiento de lo aparente, sin poder descubrir lo que realmente subyacía en ello como la esencia de su objeto de conocimiento.

 

Vidal de la Blache refiriéndose a la localización y los lugares; Emmanuel de Martonne destacando la “consideración de los fenómenos en su distribución y relaciones”; para llegar a Alfred Hettner, en donde esas propiedades particulares se abstraen y generalizan en el concepto de espacio; en donde ese espacio, no obstante, se reduce a la región y al “paisaje”, y éste al conjunto corográfico de las unidades morfológicas o geomórficas; que requirió de una abstracción y generalización aún mayor para realmente entender la naturaleza de lo subyacente como lo esencial.

 

Esa abstracción y generalización mayor nos ha tocado a nosotros hacerla, refiriendo al espacio como el vacuum (la relación continuo-discreto), como algo que se sigue con consistencia lógica de ese proceso histórico en el que, dado este momento histórico, esta Geografía es así, con la diferencia de hacer evidente su madurez y perfección, al poner de relieve la esencia subyacente de su objeto real de estudio en ese proceso histórico de abstracción y generalización dado a lo largo del siglo XX.

 



[1]        Forova, A.N; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, Moscú, 1984; (v. Esencia y Fenómeno).


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22 junio 2014 7 22 /06 /junio /2014 22:04

El Por Qué del Dónde 9La Metodología de la Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: “La Jurisdicción de Quauhnahuac, llamada Cuernavaca”, en el “Theatro Americano”, de José Antonio Villaseñor y Sánchez, 1746. (3/)  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

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23 ene 12.

 

Comentamos aquí el extracto que hace el cronista Valentín López González, en su “Morelos en 1746”[1], contenida en el Theatro Americano de José Antonio Villaseñor y Sánchez.

 

En artículo anterior hemos referido a las comunidades intelectuales con sus publicaciones características, distinguiéndolas de la comunidad intelectual académica institucional cuyas características son comúnmente conocidas, principalmente por sus apoyos y posibilidades.  Una de esas comunidades intelectuales no-académicas, pero que ha conseguido el apoyo “oficial” gubernamental, es representada precisamente por el cronista Valentín López González.  Destaca en general en estos trabajos no inmersos en la institucionalidad académica, y dada la falta de recursos que implica el trabajo editorial, una serie de fallas técnicas comprensibles en las modestas y más o menos rústicas publicaciones, hechas más con el amor al conocimiento de lo propio y su difusión, que –como ocurre en el ámbito académico– por el puntaje para calificar a un determinado ingreso económico.

 

Así, el primer infortunio de esta publicación del extracto de Theatro Americano:  <<La Región de “Morelos en 1746”>>, es el lamentable olvido de la fecha de su publicación, apenas rescatable al mencionarse que la misma se hace bajo el auspicio del gobierno de Armando León Bejarano (1976-1982).

 

Ciertamente, el Theatro Americano, de José Antonio Villaseñor y Sánchez, de 1746, es uno de los documentos más valiosos para la geografía e historia de México; aun cuando no es exactamente “el primer esfuerzo hecho en la Nueva España por presentar una descripción general sobre la estadística, la política y la historia económica del virreinato”[2], pues antes hubieron, de igual manera, las Relaciones Geográficas desde el siglo XVI.

 

Villaseñor y Sánchez emprende la tarea del levantamiento descriptivo del territorio de la Nueva España, por orden del rey Felipe V al virrey Conde de Fuenclara, en 1740, terminando el trabajo en 1746.  Dos años después, nos narra Valentín López González en la Presentación del extracto, se publica un segundo tomo (1748), en el cual va incluida la descripción de la provincia de lo que más tarde habrá de recibir el nombre de “Morelos”, descripción dada en “los capítulos XXVII referente a Quauhnahuac y sus pueblos, el Capítulo XLII que tiene el informe sobre Cuautla de Amilpas y sus pueblos…”[3].

 

Pasando al texto de Villaseñor y Sánchez luego de la breve Presentación de Valentín López González, dice aquel: “…Quauhnahuac, llamada Cuernavaca…”, de la que, marginalmente, Villaseñor y Sánchez refiere sus coordenadas geográficas azimultales, con lo que debe ser necesariamente, con origen en el Meridiano de las Canarias: 19º35’ de latitud norte, por 273º45’ de longitud Az*.

 

Dichas coordenadas corresponden en realidad a la Ciudad de México, por lo que hay ahí una confusión, ya que para el siglo XVIII, por lo menos el valor  de coordenada de la latitud, era ya muy preciso, e impensable con un error en más de medio grado (un error un tanto mayor a 50 km), y el de longitud sería aproximadamente correcto, siempre y cuando el Meridiano de Origen fuese el Meridiano de las Canarias.

 

Limitándonos a la descripción que José Antonio Villaseñor y Sánchez hace de Cuernavaca, dice este de tal sitio, el estar a 14 leguas (58 km) de la capital de México**, al sur, “en terreno quebrado, y su temperamento es templado; es fértil, y amena por la abundancia de aguas…”[4].  Luego describe algunos rasgos de infraestructura social, como sus acueductos y su iglesia.  A continuación da el censo de población: “habitan trescientos catorce familias, la mayor parte de españoles, y seiscientas veintidós familias de indios nahoas”[5].

 

Seguidamente, pasa a la descripción de la estructura urbana: refiriéndose a las familias de indios, “estos viven en división de nueve Barrios, que hacen círculo a la Población principal”[6], regulándose por once pueblos, los que a continuación menciona.  Finalmente se refiere, distantes en más de tres leguas, a los pueblos más próximos a Cuernavaca.  Y sigue la descripción ampliando el radio ampliando el radio en leguas a partir de esta ciudad.

 

El conteo por familias sería aproximadamente a las casas existentes, y ello habla de una ciudad formada por casas de españoles, rodeada por 11 poblados que suman poco más de 600 casas de indios (un promedio de 60 casas por poblado).

 

El valor de esta descripción, que como tal sólo nos da las cualidades más generales de lo relativamente estable, quedará de manifiesto al poder compararla históricamente con otras posibles descripciones, y, particularmente, con mapas, pudiendo apreciar con ello el movimiento en el tiempo y los procesos cambiantes en la estructura del espacio geográfico de este territorio.

 



[1]        López González Valentín; La Región de “Morelos en 1746”; en el “Theatro Americano”, de José Antonio Villaseñor y Sánchez; Summa Morelense, Gobierno del Estado de Morelos, México (s/f)

[2]        Ibid. p.1.

[3]        Ibid. p.2 (en una falla técnica, dice “capítulos XXVII, debiendo ser: Capítulo XXXVII)

*        Convencionalmente, y para facilidad de memoria, hemos tomado las coordenadas 18º57’ jN con 99º14’ lW, en valores a lo más, fraccionados en minutos, como punto geográfico central de referencia para la Ciudad de Cuernavaca (equidistante en 3’j, o 5.6 km, entre los 18º54’ jN en el puente de la carretera México-Acapulco sobre la Barranca de Amanlco, y los 19º00’ jN); si bien un tanto ubicado hacia el norte de la ciudad, en un lugar urbano de fácil ubicación y memorización, dado en la esquina de las calles Nueva Italia y Privada de Nueva Italia, equidistante entre la Glorieta de Tlatenango y la Av. Teopanzolco, y alineado aproximadamente con el Sitio Arqueológico de Tepoanzolco.  Los 19º00’ jN, quedan 5.6 km al norte de este punto central de referencia , fuera ya de la zona urbana, sobre la Sierra de Chichinautzin; de modo que los 19º35’ que Villaseñor y Sánchez da como latitud para Cuernavaca, en realidad es un valor que corresponde a la Ciudad de México.

**       1 legua = 4,190 m.

[4]        Ibid. p.3.

[5]        Ibid. p.3.

[6]        Ibid. p.3.


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15 junio 2014 7 15 /06 /junio /2014 22:05

Editorial

 Cronometro-en-Espiral.jpg

Cronómetro

 

Cronos, Dios del Tiempo en la mitología griega.  Velázquez lo representa como un monstruo devorando a sus propios hijos; en ese sentido, Cronos, el Tiempo, como Dios, es creador y “causa primera”, pero, a la vez, es implacable destruyendo todo cuanto crea.  Para Kósiriev, en esa simetría hay, concurrentemente con la naturaleza dialéctica de las cosas, una asimetría, y éste ve en ella la más colosal fuerza del Universo; y esa fuerza, esa energía, no es más que una propiedad el espacio dada en una de sus dimensiones.

 

Luego de tres años de trabajo en los cuales, tras quince años de ausencia, nos tuvimos que, primero, actualizar; segundo, aclarar para otros la historia no sólo de la que henos sido partícipes, sino protagonistas; y tercero, volver a producir teoría geográfica dando continuidad al punto en donde nos quedamos, a la luz de las nuevos conocimientos y avances en el conjunto de las ciencias.  En tres años, en lo que cabe, recuperamos tres lustros perdidos.  En ese último lapso ocurrieron cosas notables en la teoría geográfica, que han significado una, por demás, revolución silenciosa e imperceptible del pensamiento en este campo de conocimientos.

 

Se hace necesario, pues, establecer las conclusiones para poner orden a ese pasado inmediato, y asentar las bases de nuestro hacer geográfico en adelante.  Tres son las conclusiones más generales y esenciales: 1) la aparición de una nueva contradicción histórica esencial en el pensamiento geográfico y su doble carácter; 2) lo que necesariamente habría de resultar de la investigación científica objetiva, al desarrollo de la metodología de investigación en geografía aplicada, desde nuestros fundamentos en la geografía teórica: la apertura de un horizonte tan absolutamente inexplorado como fértil; y 3) el que la geografía teórica, necesariamente, ha de realizarse como geografía operativa; refiriéndonos con ello, no a ese caso general y necesario de antemano entendido de su traducción en geografía aplicada primero, para luego operativizarse en soluciones concretas; sino refiriéndonos ahora al hecho de que la geografía teórica, como tal, sin pasar por modelo aplicado alguno, ha de pasar por los mecanismos operativos, para ser ella misma como tal, para realizarse, consecuente con el desarrollo histórico mismo aquí explicado por el que se ha desarrollado la geografía operativa, para ser una geografía teórica real, y ya no sólo culto análisis de la historia.  Y que en adelante lo sea o no, ya no dependerá de nosotros, sino de la comunidad de geógrafos lectores de esta Revista, dando o no testimonio concreto del desarrollo histórico y madurez de esta ciencia.

 

*

Geografía Teórica.

Ícono Filosofía-copia-1Filosofía de la Geografía.

 

[___]  La Nueva Contradicción Dialéctica e Histórica Esencial de la Geografía en su Doble Carácter.  Artículo, 2012.

 

[____]  La Metodología de Investigación en Geografía Aplicada Desde los Fundamentos Espacistas en la Investigación en Geografía Aplicada: la Relación Geográfica y la Crónica.  Investigación. 2012 (2/...)

 

Nuestra Pequeña Narrativa de Lucha ProletariaPolítica.

 

[ ____]  Denuncia 027; el Temazcal de la CDHDF

 

 

A la Comunidad de Geógrafos

 

Con los trabajos especiales publicados en <<"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica>>, ofrecida mediante suscripción desde 2012, adelantamos un conocimiento esencial de la geografía, en el que, finalmente, con infinito placer, se completa nuestra misión profesional, el descubrimiento (9 jun 14), de una ley, ya no empírica, sino teóricamente deducida y con fundamentos cuantitativos (Kósirev, Katterfeld): la "ley de las relaciones físicas de la Tierra en su evolución, con la simetría geométrica dimensional del espacio geográfico".  Es una ley que vincula el estado discreto, con el estado continuo del espacio geográfico.  Con ello ya no hay más "vuelta a atrás", no hay ya manera de extraciarse: con ello se supera la noción de la geografía como ciencia en general, y nace la geografía como ciencia sistemática.

 

Nos queda por transcribir y programar tres o cuatro artículos pendientes y, finalmente, pasaremos a redactar la formalización teórica de la teoría del espacio geográfico, en un ensayo del que todavía no hemos pensado ni en su estructura nio en su extensión, como en si la publicaremos íntegra o en forma seriada.  Ahí explicaremos esta ley, ahora claramente fundamento de dicha teoría del espacio geográfico.

       


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15 junio 2014 7 15 /06 /junio /2014 22:04

Ícono Educación (enlace)La Metodología de la Investigación en Geografía Aplicada, Desde...: La Relación Geográfica y la Crónica.  Investigación, 2012 (2/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/.

16 ene 12.

 

Habíamos empezado a redactar esta serie de artículos sobre el proceso de investigación en “La Metodología de la Investigación en Geografía Aplicada, Desde los Fundamentos Espacistas de la Investigación en Geografía Teórica: Un Modelo”, narrando nuestro proceder paso a paso, precisamente, en la elaboración de un modelo muy concreto, aplicado a un lugar  geográfico específico.

 

Elaborábamos los primeros cuatro o cinco artículos de introducción, de exploración del área objeto de estudio, del análisis cualitativo y de la indagación de las fuentes documentales antecedentes, hasta llegar a las consideraciones cuantitativas básicas…; y ahí empezó una reflexión que nos condujo a alterar todo el proceso de exposición inicial de este estudio.

 

De inmediato, apenas considerados los primeros y más básicos elementos cuantitativos, nos dimos cuenta que aquí estábamos aportando algo nuevo.  Y ello, aún más, ocurrió de manera paralela a nuestra sorpresa en la indagación de las fuentes documentales antecedentes: básicamente, a estas fechas de 2011, hay sólo dos trabajos antecedentes –y permítanos el lector referirnos a ellos de momento en forma abstracta, ya haremos más adelante su merecido reconocimiento a su valía–, y de ellos, tan sólo uno, y que data de hace tres lustros, es una crónica específica del área objeto de estudio, publicada en rústica; es decir, no perteneciendo al ámbito institucional académico, pero sí –y de hecho ambos trabajos– con cierto apoyo de la “oficialidad” institucional gubernativa.

 

La indagación sobre estas fuentes documentales, nos puso, impensadamente, en la estructura directa con los distintos personajes de las comunidades intelectuales que, en el ámbito de este estudio, se aparecieron como los variados grupos de cronistas de esta entidad.

 

Nuestra búsqueda, por supuesto, era sobre los antecedentes geográficos; incluso considerando que no aparecerían en la forma en que nosotros los entendemos en esta ciencia, sino con todo su corte “fenomenista”; y fuimos encontrando tanto lo apropiado, como lo que los demás entienden por geografía.  Y lo apropiado fue cierto análisis espacial dado en una muy escasa cartografía (como siempre en la historia, muy reservada), en tanto que lo demás con cierta noción geográfica, vino dado en los trabajos de la crónica histórica.

 

Nos hicimos de ello, y abstrajimos, a nuestro criterio, dados nuestros fundamentos teóricos, lo geográfico.  Pero he aquí, justo, esa parte fundamental del estudio geográfico: el análisis cualitativo, dado en la descripción de las propiedades estables de los grupos de cosas, mismo que se elabora en la Relación Geográfica.

 

Pero la Relación Geográfica de los siglos XVI-XVIII, en los siglos XX-XXI, específicamente aquí, en este ámbito social, se tiene en la Crónica Histórica; y la mayoría de ellas, en manos de las comunidades intelectuales no-académicas, no obstante, algunas de ellas ya con un cierto grado de “oficialidad” que viene del orden político-gubernativo, y las otras siendo totalmente independientes.

 

Y, curiosamente, se nos ha tomado por un “cronista” más (y cómo explicamos que no somos tales; y menos aún, cómo hacer entender lo que somos como especialistas de la geografía; apenas lo empezamos a explicar, y parecemos un extraterrestre venido de un remoto planeta de una lejana galaxia, teletransportado y materializado in situ e iso ipso aparecido de la nada; todo el mundo no pasa de decirnos que “que interesante”, pero buscando al mismo tiempo con su mirada la puerta de salida; y entonces tenemos que “moderarnos” y dejarnos hacer pasar por “cronistas”; y, pues, bueno, acá la hago de “cronista”: al fin, un “José Antonio de Alzate y Ramírez”, dependiendo de un “José Antonio Villaseñor y Sánchez”).  Ciertamente, entendiéndonos ya no exactamente como un cronista histórico, sino como un cronista geográfico (un geógrafo, levantando la Relación Geográfica).

 

Nuestros colegas “cronistas”, al fin, no tienen por qué preocuparse de precisar esas cosas, pero los lectores de esta revista electrónica, “Espacio Geográfico”, deben ser, en su mayoría, geógrafos (“lo que eso sea”), y aquí el fin es aclarar qué es o no es, o, en todo caso, como dijera Heráclito, de qué forma lo que no es, también es.

 

Así, como geógrafos, no somos cronistas, pero la forma en que el no-cronista es geógrafo, está precisamente en el hacer de la primera etapa de la investigación geográfica: el análisis cualitativo del espacio terrestre, dado en la Relación Geográfica, o Crónica Geográfica.  Y en el obligado análisis de las fuentes antecedentes, al hacer aquí un estudio regional, se nos dio la oportunidad de remitirnos a las Relaciones Geográficas del Siglo XVIII, levantadas por José Antonio Villaseñor y Sánchez, publicadas en 1746.  De ellas, el cronista histórico Valentín López González, nos da ya el extracto de la “La Región de Morelos en 1746”, la cual comentaremos aparte.

 

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15 junio 2014 7 15 /06 /junio /2014 22:03

Ícono Filosofía-copia-1La Contradicción Dialéctica e Histórica Esencial de la Geografía en su Doble Carácter.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

26 abr 12.

 

Es Eratóstenes (284-192 ane), el que, hacia fines del siglo III ane, hace una síntesis lógica de un tipo de conocimientos dados que venían desde mucho antes de los tiempos de Anaximandro (610-546 ane).  Justo un siglo antes del propio Eratóstenes, Aristóteles (384-322), en el Liceo, hizo la primera segregación de los conocimientos en diversas ciencias particulares, y a su discípulo Dicearco (326-296), le tocó agrupar esos conocimientos especiales acerca de la Tierra, pero, sin darles una denominación, por lo menos, que trascendiera, y como consecuencia, es el epicureista Eratóstenes el que se referirá denominándolos en el griego más puro, como geografía (de gea, la deidad de la Tierra; y grafía, dibujo, símbolo), el “dibujo o representación de la Tierra”, su representación simbólica en el Mapa, dando, en principio, un conocimiento descriptivo referido a la enumeración de sus cualidades.  Con ello, se formaba así una ciencia más con su plena identidad.

 

Un siglo después hace su aparición en el proscenio el geógrafo Posidonio, quien en aquella identidad de la Geografía dada en el Mapa como “dibujo de la Tierra”, vio ya definitivamente algo diferente: que lo geográfico bien debería incluir los datos acerca de los fenómenos; Estrabón (58 ane-25 dne), historiador estoicista, fue más allá, e hizo de esa diferencia una clara contrariedad en el objeto de la geografía, de modo que, para él, ésta tendría que referirse, al final, a lo social-histórico como lo importante y digno de memoria.  Se introdujo con ello, con no más autoridad que la dada políticamente por el Imperio Romano, un factor subjetivo en lo que daba identidad a la Geografía; es decir, no como algo extraído objetivamente de su propia y larga historia; y de ello se formó, de manera consistentemente en los filósofos materialista del epicureísmo por una parte, e idealistas del estoicismo por otra, una situación de diferenciacontrariedad por la que se tomaba posición de uno u otro lado.

 

La historia se repite igual entre los materialistas renacentistas de los siglos XV-XVI a partir de Toscanelli y Behaim, y otra vez, dos siglos después, con los idealistas del reomanticismo ritteriano-humboldtianos del siglo XIX; y lo que en tiempos de Estabón era sólo una diferencia y contrariedad dado el nivel de desarrollo de los conocimientos en general, se empezó a hacer ya abierta contradicción entre una “geografía espacista” y una “geografía fenomenista”, que empezaron a negarse excluyéndose mutuamente, en el desarrollo lógico de la Geografía como ciencia, en el conjunto de las demás ciencias particulares cada vez más especializadas, lo cual se hizo ya abierta contradicción antagónica en la transición del siglo XVIII al XIX, de modo que, ante la imperiosa necesidad de definir claramente su objeto de estudio propio cuya carencia era la base de esa contradicción histórica, la Geografía, durante la segunda mitad del siglo XIX y ya propiamente el siglo XX, vivió una intensa polémica teórica que no se resolvió sino hasta fines de ese siglo y principios del XXI.

 

Nosotros, en particular, estuvimos fuera del ámbito de toda discusión teórica por los últimos quince años (1994-2009); de mediados de los años noventa, a fines de la primera década de este siglo; y fue gracias a la tecnología de los blogs por Internet que nos fue posible volver al escenario.  Retomamos entonces las cosas en el punto en el que las habíamos dejado tres lustros atrás, pero, curiosamente, no podíamos hacerlo sino inmersos aún en aquella contradicción histórica entre el "espacismo" y el "fenomenismo"; y justo cuando nosotros con los recursos de nuestros propios elementos teóricos llegábamos a la solución de aquella antigua contradicción a principios de 2012, nos dimos cuenta que lo que a nosotros nos había consumido treinta años de reflexión teórica, a la “oficialidad” institucional le había bastado un decreto; literalmente dicho, un “auto de fe”, pronunciado hace ya diecisiete años, en 1995, para abolir tal contradicción: no sólo se había aceptado institucionalmente desde fines de 1989 al espacio terrestre como objeto de estudio de la Geografía, sino faltaba hacerlo sin dejar de tener en el centro de la atención a los fenómenos.  Y varios profesores normalistas de Educación Básica con capacidad para publicar y difundir ideas con el respaldo de la misma Secretaría de Educación Pública, se prestaron a la patraña de usurpar la teoría y retorcerla, nuevamente, a favor de su pobre concepción fenomenista de la Geografía.

 

Como quiera, con el reconocimiento “oficial” del espacio terrestre como el objeto de estudio, el resultado final fue la solución por abandono (que no la solución lógica), de aquella contradicción histórica entre el “fenomenismo” y el “espacismo”, y lo cual no lo habíamos percibido, sino apenas en el curso de este 2012.

 

Podría parecer ahora que la contradicción dialéctica necesaria que mueve el conocimiento geográfico, tendría como sólo carácter algo interno del espacio (las relaciones continuo-discreto, por ejemplo); pero cuando ello no es en absoluto así en ese ámbito institucional, sino más bien pareciera prevalecer la vieja contradicción, pero tampoco si ser así, entonces descubrimos la aparición de un doble carácter de la contradicción histórica actual, tanto en una relación interna, como en una relación externa.

 

El doble carácter de la contradicción histórica esencial de la Geografía en la actualidad, consiste en: 1) la determinante contradicción dialéctica interna y esencial del espacio (la relación discreto.continua); y 2) la contradicción antagónica externa, secundaria, del enfrentamiento entre la Geografía como ciencia del espacio terrestre, y un conjunto de “saberes” acerca de los procesos de “construcción social”, que, nuevamente en forma estraboniana, se asumen como geografía.

 

El carácter externo de la contradicción histórica esencial hoy en día, se puede expresar también como el enfrentamiento ideológico entre la Geografía como ciencia de la modernidad ilustrada, ante lo que se le presenta como la “Geografía” en el <<modelo (paradigma), de la “ciencia” de la “posmnodernidad”>> en la oscuridad (concepto este no nuestro como un adjetivo para descalificar, sino enunciado para sí por el principal defensor y propalador del “posmodernismo”, Edgar Morin (v. Educar en la Era Planetaria, de dicho autor).

 

En adelante, en ese carácter externo de la contradicción por el que ésta se hace antagónica, las mutuas posiciones podrán criticarse recíprocamente; pero por lo que toca a nuestra posición, carece ya de todo sentido la posible discusión entre ambas, puesto que, habiendo ese antagonismo por el que ha de prevalecer una u otra, no hay ya lugar a síntesis lógica alguna.

 

Lo que antes fue lo que denominamos la “geografía fenomenista”, hoy, transformada, es un <<”saber geográfico” subjetivista metafísico>>, nada tiene que ver con el conocimiento científico, del que es, explícitamente por propia definición de la “posmodernidad”, su negación; y por ello, acaso, sólo nos ocupemos de su más tajante crítica hasta, dado su absurdo, en el sarcasmo.

 

Es pues este uno de los momentos históricos más trascendentales de la historia del pensamiento geográfico, del que pocos, muy pocos, se pueden dar cuenta; y más pocos aún, ser capaces de ubicarse en el momento histórico a su altura, y abandonando una actitud contemplativa, ser protagonistas en esta transformación revolucionaria de pensamiento geográfico.

 


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15 junio 2014 7 15 /06 /junio /2014 22:01

Denuncia 027; El Temazcal de la CDHDF.

 

¿Qué hacía el pequeño Führer, Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno del D.F, en la Comisión de Derechos Humanos del D.F (CDHDF)?

 

¿Qué hacía allí la camarilla de nazi-fascistas, entre otros el comandante de la “SS” y las “SA” (“Secciones de Asalto” o policía detenciones arbitrarias del D.F), Jesús Rodríguez Almeida?

 

¿Qué hacían allí los principales violadores de los derechos humanos, incluso por oficio?

 

¿Por qué la Presidente de la CDHDF, Lic. Perla Gómez Gallardo, rinde su Informe ante el Jefe de Gobierno y su camarilla de los principales violadores de los derechos humanos?

 

Estos violadores sistemáticos, “por oficio”, de los derechos humanos, e impunes, no estaban ahí para disculparse ante la sociedad…; ¿qué hacían, entonces, ahí?, ¿por qué?

 

Víctimas de sus arbitrariedades estuvieron presentes en el auditorio, y en su momento le cerraron el paso a su discurso acusándolo de fascista, y al usar instalaciones que son de la sociedad, los expulsados no fueron las víctimas acusadas ridículamente de “anarquistas”, sino los nazi-fascistas en busca de “baños de pureza”.

 

Este pretendido y fallido “baño de pureza” de los violadores sistemáticos de los derechos humanos: 1) nos obliga a considerarlo en la relación causal de concordancias de la represión política que se ejerce en nuestra contra, pues ello explica por qué se difirió la Recomendación de nuestro caso, hasta hacerla extemporánea al plazo legal de demanda al Estado, y por qué, antes que darle solución a un caso de evidente injusticia sobre un joven inocente, se mantiene un expediente de acción penal abierto y se niega la indemnización por los inconmensurables daños, económicos, psicológicos, morales, de proyección deportiva, laborales e intelectuales, con la impunidad, ya por más de un año, de los verdaderos delincuentes puestos en evidencia con pruebas documentales; y 2) no obstante lo antes dicho, con cierta consideración críptica dadas algunas implicaciones –de modo que, en mucho, va para quien lo pueda entender–, pero que evidencia el acto de represión política.

 

¡Señores nazi-fascistas, la CDH no es un temazcal!

 

 

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